Gustavo Cerati, adiós al icono del rock argentino
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Gustavo Cerati, adiós al icono del rock argentino

A pesar de su fructífera carrera como solista, para muchos el nombre de Gustavo Cerati será siempre inseparable del de la legendaria banda de rock que contribuyó a formar: Soda Stereo.
4 de septiembre, 2014
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En la fotografía el cantante argentino Gustavo Cerati durante una de sus ultimas presentaciones en Argentina, poco antes de sufrir un infarto cerebral. Cerati cumple este 11 de agosto 52 años.//FOTO: AP

En la fotografía el cantante argentino Gustavo Cerati durante una de sus ultimas presentaciones en Argentina, poco antes de sufrir un infarto cerebral. Cerati cumple este 11 de agosto 52 años.//FOTO: AP

El músico argentino Gustavo Cerati, líder de la banda de rock Soda Stereo, murió este jueves en una clínica de Buenos Aires, cuatro años después de haber caído en estado de coma tras sufrir un accidente cerebrovascular al final de un concierto en Caracas.

Los médicos que atendían a Cerati informaron a los medios argentinos sobre el deceso del cantante, pero los portavoces de la clínica ALCLA, donde estaba recluido, declinaron especificar las causas de la muerte y anunciaron que se emitirá un comunicado explicándolo “en las próximas horas”.

La familia del cantante dio la información a través de su página Facebook.

“Despediremos a Gustavo a partir de las 21hs. en la Legislatura Porteña, Julio Argentino Roca 595, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.Les agradecemos el respeto y la consideración conque siempre acompañan a nuestra familia”, dice el comunicado.

Aunque los éxitos de Cerati con Soda Stereo se remontan a los años 80 y 90 del siglo XX, su trabajo como solista y la fama del grupo extendió su popularidad hasta generaciones actuales.

Accidente en Caracas

El 15 de mayo de 2010 Cerati sufrió un accidente cerebrovascular al final de un concierto en Caracas y cayó un coma del que nunca se recuperó.

Tras su accidente, Cerati estuvo hospitalizado en una clínica de la capital venezolana donde fue sometido a una operación para liberar la presión en su cerebro, según informaron los médicos que lo trataron.

En junio, todavía en estado de coma, el cantante fue trasferido al Instituto Neurológico de Buenos Aires, donde fue sometido a nuevas evaluaciones. Sin embargo, su estado permaneció inalterable.

El pasado 14 de mayo la familia presentó un comunicado conmemorando el cuarto aniversario de la caída en coma de Cerati declarando que el artista “permanece hospitalizado (…) sin serias complicaciones, en buena forma nutricional y sin lesiones debidas a su inmovilidad”.

Sin embargo, en el comunicado reconocían que no había habido “cambios significativos” y que se mantenía con la ayuda de un respirador artificial.

Con o sin Soda

A pesar de su fructífera carrera como solista, para muchos el nombre de Gustavo Cerati será siempre inseparable del de la legendaria banda de rock que contribuyó a formar: Soda Stereo.

Fue de la mano de esta agrupación que este músico argentino, nacido en Buenos Aires el 11 de agosto de 1959, alcanzó el reconocimiento internacional y un lugar indiscutible en la historia del rock latinoamericano.

La banda fue fundada por Cerati y su colega de la carrera de publicidad de la Universidad de El Salvador, Héctor “Zeta” Bosio, en 1982.

Bosio era el bajista, Charly Alberti tocaba la batería y la voz de “Soda” era la de Cerati.

Durante los siguientes quince años, hasta el anuncio de la separación definitiva del grupo en 1997, la empleó para ganarse un lugar en las preferencias musicales de millones de jóvenes latinoamericanos.

Canciones como “Cuando pase el temblor”, “Música ligera” y “La ciudad de la furia” se convirtieron en verdaderos himnos de toda una generación.

Más allá de Soda

“Comparto la tristeza que genera en muchos la noticia de nuestra separación. Yo mismo estoy sumergido en ese estado porque pocas cosas han sido tan importantes en mi vida como Soda Stereo” le dijo Cerati a los fans de Soda, en una carta pública de despedida publicada en mayo de 1997 luego del anuncio de la disolución de la banda.

“Pero cualquiera sabe que es imposible llevar una banda sin cierto nivel de conflicto… Y últimamente, diferentes desentendimientos personales y musicales comenzaron a comprometer ese equilibrio” explicó entonces el cantante.

Cerati insistió entonces que esas diferencias no tenían nada que ver con los diferentes proyectos personales que siempre desarrolló al margen de Soda.

Estas incluyeron proyectos como Plan V, que dio origen a dos discos de música electrónica en los que Cerati colaboró con músicos chilenos y británicos.

O el disco como solista “Amor Amarillo”, lanzado en 1993, el mismo año del nacimiento de su primer hijo.

“Gracias totales”

Fue sin embargo con el lanzamiento de “Bocanada”, en junio de 1999, que Cerati empezó a establecerse por su cuenta.

A este trabajo le seguirían otros tres títulos originales, varias compilaciones o adaptaciones de composiciones previas, y numerosos proyectos experimentales, además de su trabajo como productor al lado de artistas como Shakira.

Un nominado habitual de los Grammys Latinos y los MTV Video Music Awards para Latinoamérica, Cerati obtuvo el primero de estos premios en cuatro ocasiones. La última de ellas en el 2007 con “La excepción”, canción ganadora del primer lugar en la categoría rock.

Ese mismo año, Soda Stereo también se reunió temporalmente para una serie de conciertos que los llevaron de regreso a varios países de Latinoamérica.

En el caso de Argentina, la gira “Me verás volver” llegó incluso a romper los récords de ventas de conciertos a cargo de artistas internacionales como U2 y los Rolling Stones.

Para varias generaciones de latinoamericanos Cerati siempre será uno de los grandes del rock en español.

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Gentileza familia Cañizare Simone

La familia argentina que quedó varada por el COVID en otro país y decidió no volver

Una pareja argentina con dos hijos viajaron en marzo a Palma, España, para la boda de un pariente. Los sorprendió la pandemia y quedaron varados. Por la cuarentena, los altos costos de los pasajes de avión y la situación económica en Argentina, decidieron quedarse en España a empezar una nueva vida.
Gentileza familia Cañizare Simone
24 de julio, 2020
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Muchas veces pensaron en emigrar, pero nunca se imaginaron que sería así, de una manera “brusca” y por una pandemia.

Esta es la historia de una familia argentina -mis cuñados para ser más precisos- que el pasado marzo viajó a España para la boda de una sobrina y quedó varada por la cuarentena del nuevo coronavirus.

Mientras los días transcurrían con las fronteras cerradas, con cada vez menos dinero en los bolsillos y sin certezas en el corto plazo tanto sobre la evolución del COVID-19 y la situación económica en Argentina, los Cañizare-Simone, un matrimonio de clase media en sus 40 años con dos hijos, decidieron dejar todo atrás y empezar una nueva vida en el país donde quedaron varados.

¿Cómo es abandonar todo de un día para otro y qué esperan en esta nueva etapa?

Un viaje planeado

Juan (43 años), Valeria (41), Agustín (21) y Julián (14) partieron el 3 de marzo de este año hacia Palma, en Mallorca, la más grande de las Islas Baleares, en España.

El motivo del viaje era la boda de la sobrina de Juan, el 14 de ese mes.

“Veníamos ahorrando para el viaje desde hacía un año”, me cuenta Valeria por teléfono.

Cala Mondragó, en el sur de Mallorca.

Gentileza familia Cañizare Simone
Cala Mondragó, una de las playas en el sur de Mallorca.

En Argentina, la familia vivía en Avellaneda, un barrio del sur del Gran Buenos Aires, donde Valeria trabajaba como empleada administrativa, Juan estaba como encargado en una tienda de arreglos de autos y Agustín, el mayor de los hijos, como repositor de supermercados.

En España los esperaba la familia de Juan: sus padres, hermanos y sobrinos, que, a su vez, emigraron de Argentina en 2001 durante la grave crisis político-económica que atravesó el país y que los había dejado sin empleo.

Cuando los Cañizare-Simone llegaron a Mallorca, a principios de marzo, empezaban a aparecer los primeros casos de COVID-19 en España.

Pero para cuando estaba prevista la ceremonia, “los chicos no sabían si se iban a poder casar porque estaban suspendiendo todo”, explican Valeria y Juan.

Map

Ellos cuentan que la policía llegó a salón de fiestas en Puerto Cristo, en el oeste de la isla, dos veces durante la noche del 14 de marzo, pero finalmente pudieron terminar la celebración.

Al día siguiente inició la cuarentena estricta en el país.

La pandemia

El gobierno español decretó el estado de alarma y la cuarentena nacional a partir del 15 de marzo en España. Argentina hizo lo propio el 19 de marzo.

La familia tenía pasaje de vuelta para el 21, pero las fronteras en Argentina se habían cerrado para esa fecha.

“Nos llenamos de dudas. Siempre pensamos que esto iba a ser algo de días y que íbamos a volver”, recuerda Valeria. “Pero ¿si no era así? ¿Qué hacíamos?”, se pregunta.

En ese momento, mientras cumplían la cuarentena en la casa de uno de los parientes en Manacor, un pueblo a unos 50 km al oeste de Palma, en medio de la angustia y la incertidumbre empezaron a pensar en soluciones alternativas.

La familia durante el casamiento.

Gentileza familia Cañizare Simone
La familia viajó a Mallorca para la boda de una sobrina.

“Más que nada por el tema de plata porque ¿cómo nos íbamos a mantener?”, dicen.

Tres miembros de la familia cuentan con doble nacionalidad (argentina-española), entonces, a finales de marzo, iniciaron los trámites para adquirir el DNI español con la idea de poder conseguir trabajo.

Las esperanzas de poder volver a Argentina no las perdían, pero se fueron diluyendo con las cuatro cancelaciones de vuelos que recibieron entre marzo y junio pasado.

Además estaba la cuestión del dinero. No podían hacerle frente a los 575 euros que les costaba cada pasaje para regresar.

“Los vuelos que podían salir eran los de Aerolíneas Argentinas, (ellos habían adquirido los tickets con Air Europa) y había que comprarlos. Era una plata que no teníamos”, cuentan.

Agustín Cañizare

Gentileza familia Cañizare Simone
Agustín espera encontrar pronto trabajo en su nuevo país.

Cuando les cancelaron el último vuelo en junio y les informaron que Argentina no abriría sus fronteras hasta septiembre, llegó el momento de decidir seriamente cómo seguir.

Los miedos

El momento clave llegó cuando Juan se contactó con su empleador en Argentina y se le informó que existía la posibilidad de tramitar el pase a la sucursal que tiene la compañía en Palma.

“A finales de junio, el mismo día que nos llamaron de recursos humanos de acá, nos avisan del consulado argentino que había un vuelo para volver y ahí les dijimos que no lo tomaríamos“, detalla Valeria.

Ella describe que fue una decisión que tomaron los cuatro integrantes de la familia, pero que los miedos siguen estando presentes.

“Tengo miedo de que los chicos no se adapten, a que seamos discriminados, a extrañar”, confiesa.

“Temo que los chicos el día de mañana se quieran volver. No sería grave, pero ya me hice a la idea de vivir acá con una mejor calidad de vida. Si yo me veía acá era por la inseguridad que sentíamos allá“, admite.

Si bien Buenos Aires cuenta con un índice de homicidios bajo con respecto a otras capitales de América Latina (4,7 por 100,000 habitantes) esto no quiere decir que el problema de la inseguridad no exista.

Valeria Simone

Gentileza familia Cañizare Simone
Valeria ansía que puedan alquilar una casa para volver a vivir los cuatro juntos.

“La mayoría de las actividades delictivas que ocurren en Buenos Aires se dan en la periferia de la ciudad. Específicamente en barrios formales e informales del Gran Buenos Aires y albergan a la mayoría de los grupos a cargo del tráfico de drogas al menudeo”, detalla Insight Crime, una organización dedicada al estudio del crimen organizado en América Latina y el Caribe.

“Estar con el corazón en la boca cada vez que los chicos salen no me gustaría volver a vivirlo”, dice Juan.

Otro factor que preocupaba a la familia era la incertidumbre laboral en Argentina.

Si bien ellos habían tomado vacaciones, en medio de la cuarentena el regreso a sus puestos de trabajo era incierto y su futuro laboral también.

Todo esto en medio de un país que registró una tasa de desempleo del 10,4% en el primer trimestre de este año, sin contar el impacto de la pandemia, y con más del 30% de la gente en la pobreza.

La esperanza

En Buenos Aires, los dos adolescentes jugaban al balonmano en el club Arsenal de Sarandí.

familia Cañizare Simone

Gentileza familia Cañizare Simone
Pese a las dificultades y la incertidumbre, la familia nunca pierde el humor.

Ahora en Palma, Julián el más pequeño, pudo retomar el entrenamiento en el club local, Sispal Marratxi, y el próximo mes lo hará Agustín.

“Por suerte pude arrancar y al menos puedo pasarla bien un rato“, me cuenta Julián que está empezando a conocer a los compañeros del club mientras espera ingresar a la escuela cuando se retomen las clases tras la pandemia.

“En este tiempo tengo que aprender catalán”, dice, que junto al castellano son las lenguas oficiales de las Islas Baleares.

“Tengo ganas (de empezar), pero más por tener amistades y a alguien para salir, pero por los estudios, no mucho”, asegura riéndose.

Agustín, por su parte, se está acostumbrando como puede y dice que el cambio le resulta extraño.

“Fue brusco, la adaptación me está costando”, reconoce.

Palma de Mallorca el 16 de julio.

Getty Images
La actividad sigue frenada en Malloca por la pandemia, una isla cuya actividad económica fuerte es el turismo.

Cuenta que está buscando empleo, pero con el DNI aún en proceso y en medio de la pandemia, las cosas no son fáciles.

“Estoy buscando trabajo de lo que sea. No estoy para elegir”, afirma.

Pero está esperanzado y le gusta su nuevo país.

“Acá se está bien, se vive de otra forma. Cuando estaba en la calle en Argentina estaba todo el tiempo pendiente de que no se ponga una moto al lado, que venga alguien con un cuchillo o un arma, y acá vas tranquilo. Claro que hay inseguridad, pero es otra mentalidad”, detalla.

“Si todo sale bien como lo pienso, me veo mucho mejor acá que en Argentina”, resume.

India, perra.

Gentileza familia Cañizare Simone
“India”, la perra beagle de 7 años que los espera en Buenos Aires.

La familia recién se está acomodando. Aún no tienen un lugar para vivir todos juntos, ni ropa de verano que ponerse.

Pero están más tranquilos con la decisión tomada y Juan se está adaptando a su nuevo trabajo. “La gente me recibió bien”, afirma.

En Buenos Aires quedó “India”, su perra beagle de 7 años.

“Si hoy tuviera la posibilidad de traspasar la mano por el teléfono y pudiera agarrar una sola cosa, agarro la perra”, asegura Valeria riéndose.

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