"Hola", el primer saludo mediante ‘telepatía’ a miles de kilómetros de distancia
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"Hola", el primer saludo mediante ‘telepatía’ a miles de kilómetros de distancia

El pasado 28 de marzo se produjo uno de los saludos más peculiares de la historia. En la impronunciable ciudad india de Thiruvananthapuram alguien pensó «hola» y este pensamiento llegó directamente al cerebro de otra persona sentada en un laboratorio de Estrasburgo, a unos 7.700 kilómetros de distancia.
Por Yorokobu.es / Javier Salas
7 de septiembre, 2014
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Foto: Yorokobu.es

Foto: Yorokobu.es

El pasado 28 de marzo se produjo uno de los saludos más peculiares de la historia. En la impronunciable ciudad india de Thiruvananthapuram alguien pensó «hola» y este pensamiento llegó directamente al cerebro de otra persona sentada en un laboratorio de Estrasburgo, a unos 7.700 kilómetros de distancia. 

Más tarde, probó a decirle «ciao» con idéntico resultado: por primera vez, dos cerebros se saludaban directamente y de forma consciente, gracias a las nuevas tecnologías de interacción con el cerebro humano. «Tan solo es un humilde primer intento de comunicación entre cerebros», admite el barcelonés Giulio Ruffini, líder del experimento que ha permitido probar, aunque todavía de forma rudimentaria, que la tecnología ya permite la comunicación telepática.

Los pensamientos del sujeto emisor que estaba en la India, leídos como pulsos eléctricos, se codificaron para transmitirse por internet hasta un aparato que vuelve a convertir esa señal en pulsos que producen una descarga electromagnética sobre la corteza cerebral del receptor, ubicado en Estrasburgo.

Como reconoce Ruffini, estos primeros pasos son todavía muy tímidos y necesitaron de varios elementos intermedios para establecer esa comunicación entre cerebros. El sujeto emisor lo que hizo realmente fue pensar «hola» en lenguaje binario, esas ristras de unos y ceros que, en función de su orden y longitud, sirven para representar cualquier información.

Así, el hombre que pensó «hola» en realidad saludó a su interlocutor pensando uno a uno los impulsos que se corresponden con los 1 y 0 que se necesitan para componer esa palabra en binario: 01101000 01101111 01101100 01100001. Al enviar un 1 al cerebro del receptor (que tiene los ojos vendados), el aparato provoca que sus neuronas le hagan ver un flash, una mancha luminosa llamada fosfeno, provocada por la descarga en su corteza.

Según explica Ruffini, este instrumento colocado en la parte posterior de la cabeza, crea un campo eléctrico, un pulso en el córtex que hace que «las neuronas se disparen, una especie de reflejo como cuando te dan un golpecito en la rodilla». Si no se produje ese reflejo visual, se cuenta un 0, y la operación se repite hasta completar todos los elementos de cada palabra. Desde que el emisor envía su pensamiento hasta que el receptor lo percibe transcurren unos 30 segundos.

A la izquierda, el emisor con su casco de electrodos. A la derecha, el receptor con el aparato que envía los impulsos a su corteza. / PLoS ONE

Hacia la conexión entre cerebros
«Es un primer intento en la dirección de unir cerebros telepáticamente, por decirlo así», resume Ruffini, líder del experimento y responsable de la empresa Starlab, una de las tres que han participado en este trabajo junto a investigadores de las universidades de Barcelona y Harvard.

Para realizar este trabajo, que se ha dado a conocer en PLoS ONE, se han usado tecnologías como un casco transmisor de actividad cerebral por bluetooth, que registraba en electrodos los pensamientos del emisor: si pensaba en mover las manos leía un 1 y si pensaba en mover los pies entendía un 0, y enviaba esa señal. «Es la prueba de que es posible», explica el investigador barcelonés, «ahora toca ir descubriendo maneras más elegantes de realizar la comunicación».

El experimento actual es más tosco al realizarse de forma no invasiva, es decir, sin intervenir directamente en los cerebros que hablan entre sí: con implantes todo es más sofisticado y efectivo (pero también más arriesgado) como se ha comprobado al conseguir que un macaco moviera la extremidades de otro al conectar sus cerebros. El año pasado, científicos de la Universidad de Washington se enviaron señales de movimiento de un cerebro a otro usando un sistema similar al que se usó entre Thiruvananthapuram y Estrasburgo, logrando que un sujeto activara el dedo de otro.

Para el equipo de Ruffini la comunicación directa entre cerebros y entre el cerebro humano y los ordenadores se producirá en «un futuro no tan lejano». «En una reunión, se produce una comunicación entre cerebros a través de elementos periféricos como las palabras, los gestos, los sonidos. Es una red de trabajo muy pobre e ineficiente: al conectar directamente los cerebros crecerá exponencialmente el grado de comunicación», asegura el investigador, quien sugiere que uno de los siguientes pasos en los que experimentar podría ser la transmisión directa de emociones. «Suena a ciencia-ficción, pero es posible y vale la pena seguir intentándolo».

Referencia:

‘Conscious Brain-to-Brain Communication in Humans Using Non-Invasive Technologies’ doi:10.1371/journal.pone.0105225

Lea la nota original en Yorokobu.es.

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Reuters

Agua en la Luna: la NASA confirma la existencia del líquido en el satélite de la Tierra

Científicos de la NASA anunciaron que detectaron, de manera inequívoca, la presencia de agua en la superficie iluminada de la Luna.
Reuters
26 de octubre, 2020
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En la Luna hay agua.

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) confirmó este lunes que detectaron presencia del líquido en varios cráteres del satélite natural de la Tierra.

“Aún no sabemos si podemos usarlo como recurso, pero conocer sobre el agua en la Luna es clave para nuestros planes de exploración Artemisa”, dijo Jim Bridenstine, el jefe de la NASA.

Los hallazgos fueron realizados en la superficie iluminada de la Luna con ayuda del observatorio SOFIA, un telescopio infrarrojo aerotransportado, el más grande de su tipo en el mundo.

Los descubrimientos se publicaron este lunes en dos artículos en la revista Nature Astronomy.

¿Cómo detectaron el agua?

El primero de estos estudios se refiere al descubrimiento realizado gracias a SOFIA.

Este observatorio, a bordo de un avión Boeing 747 modificado, vuela por encima del 99% de la atmósfera de la Tierra, por lo que ofrece una vista casi sin obstáculos del sistema solar.

Ilustración de un astronauta en la Luna

NASA
La NASA quiere establecer una base permanente en la Luna.

Al hacer rebotar la luz infrarroja del telescopio en la superficie de la Luna, los científicos pueden decodificar exactamente lo que refleja esa luz.

Diferentes sustancias aparecen con diferentes colores y, en este caso, los investigadores detectaron el color exacto “característico” de las moléculas de agua.

Los investigadores creen que el agua detectada se almacena en burbujas de vidrio lunar o entre granos en la superficie que la protegen del duro ambiente.

En el otro estudio, los científicos buscaron áreas en sombra permanente, conocidas como trampas frías, donde el agua podría quedar capturada de manera permanente.

Los investigadores encontraron estas trampas frías en ambos polos y concluyeron que “aproximadamente 40.000 metros cuadrados de la superficie lunar tiene la capacidad de atrapar agua”.

¿Qué significa este descubrimiento?

Si bien anteriormente había habido signos de agua en la superficie lunar, estos nuevos descubrimientos sugieren que el compuesto es más abundante de lo que se pensaba.

Ilustración

NASA
Ilustración del cráter Clavius ​​de la Luna y una molécula que representa el agua atrapada en el suelo lunar de ese lugar.

“Nos da más opciones para posibles fuentes de agua en la Luna”, dijo a BBC News Hannah Sargeant, científica planetaria de la Open University en Milton Keynes.

Hay bastantes misiones a las regiones polares de la Luna programadas para los próximos años. Pero a más largo plazo, hay planes para construir un habitáculo permanente en la superficie lunar.

“El dónde poner una base lunar se centra mayormente en dónde está el agua”, añadió Sargeant.

“Ya estamos trabajando en las ideas para una base lunar y adónde vamos a ir. Íbamos a ir a la Luna de todos modos. Pero esto nos da más opciones y lo convierte en un lugar aún más emocionante para ir. Es más prometedor”, agregó.

Jacob Bleacher, de la Dirección de exploración humana de la NASA, dijo que los investigadores aún debían comprender la naturaleza de los depósitos acuosos. Esto les ayudaría a determinar qué tan accesibles serían para los futuros exploradores lunares.

Los expertos dicen que la extracción del agua podría sentar la base para una futura economía lunar.

Sería mucho más barato producir combustible para cohetes en la Luna que enviarlo desde la Tierra.

Entonces, cuando los futuros exploradores lunares quieran regresar a la Tierra o viajar a otros destinos, podrían convertir el agua en hidrógeno y oxígeno, elementos que comúnmente se usan para impulsar los vehículos espaciales.

Ilustración de un astronauta en la Luna.

NASA
La NASA planea volver a mandar seres humanos a la Luna en 2024.

Por lo tanto, el reabastecimiento de combustible en la Luna podría reducir el costo de los viajes espaciales y hacer que una base lunar sea más asequible.

La doctora Sargeant explicó que esto significaba desarrollar “una manera más sostenible de realizar la exploración espacial”.

Con información de Victoria Gill, corresponsal de ciencia de BBC News.


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https://www.youtube.com/watch?v=16AhQaStWxg

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