Indocumentados, sin información y sin derechos. Así les va a los migrantes encarcelados en México
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Indocumentados, sin información y sin derechos. Así les va a los migrantes encarcelados en México

El estado mexicano falla en sus obligaciones de información y salvaguarda de los derechos de los centroamericanos detenidos. Así lo señala el informe "Migrantes en Prisión" que presentan la Universidad Iberoamericana y el Centro PRODH para el que no pudieron conseguir una cifra certera de los extranjeros presos en el país.
Por Majo Siscar @majosiscar
11 de septiembre, 2014
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Migrantes descansan en el albergue de Arriaga, estado de Chiapas, en una imagen de archivo. //Foto: Manu Ureste

Migrantes descansan en el albergue de Arriaga, estado de Chiapas, en una imagen de archivo. //Foto: Manu Ureste

El hondureño Ángel Amílcar Colóntardó casi un año para poder comunicarse con su esposa. Lo detuvieron en marzo de 2009 –cuando intentaba cruzar de Tijuana a Estados Unidos– y lo arraigaron 77 días. Luego le dictaron auto de formal prisión. Nunca le informaron que podía hablar a su consulado para solicitar asesoría o que se comunicaran con su familia, no sólo para avisar que estaba preso sino hasta para conseguir documentos que justificaran quién era y qué hacía. No lo hizo la policía ni el ministerio público, tampoco su abogado de oficio. La asistencia consular es un derecho de los migrantes ante cualquier proceso de detención reconocido por la legislación nacional e internacional. Para que se haga efectivo es obligación de las autoridades policíacas, ministeriales o judiciales notificar al detenido el derecho a contar con esta protección consular antes de que rinda su primera declaración, pero no suele cumplirse según el informe sobre los centroamericanos encarcelados en el país “Migrantes en Prisión”, elaborado por el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (PRODH) y el Programa de Asuntos Migratorios de la Universidad Iberoamericana (UIA) del campus de la Ciudad de México.

Éste es sólo uno de los incumplimientos del Estado mexicano en su obligación de proteger los derechos de las personas migrantes detenidas, pero el informe también señala que otros tres se incumplen sistemáticamente:

A la no discriminación. El informe relata que la población centroamericana es más criminalizada por la policía, el Ministerio Público y por las autoridades judiciales.
A la presunción de inocencia. No se debería aplicar sistemáticamente la prisión preventiva sino sólo como medida cautelar. El informe asevera que “muchos migrantes están renunciando voluntariamente a pelear su inocencia y están renunciando a su periodo de ofrecimiento de pruebas, aceptando la responsabilidad del delito por el que son acusados, ellos deciden hacerlo de esta manera, para agilizar su salida, pues, en caso que decidan defender su inocencia, implica que se prolongue su estancia en el penal y con posibilidades de ser condenados de cualquier forma.

Al debido proceso. Los migrantes desconocen el sistema de procuración y administración de justicia lo que da más margen a los funcionarios a cometer irregularidades.

En el caso de Ángel Amílcar se vulneró también el derecho a la libertad personal ya que pasó 15 horas detenido antes de presentarlo a un ministerio público durante las cuales se le infringió tortura, lo que atenta también a su derecho a la integridad personal. Aquí puedes leer su historia. 

La Casa del Migrante de Saltillo mantiene comunicación con los siete migrantes presos en el penal de la ciudad y asegura que, a excepción de un caso que ellos defienden, el resto no han tenido acceso a una defensa adecuada, que debería ser garantizada por el Estado, además de que a “ningún migrante se le ha respetado su derecho a la asistencia consular al momento de su detención y etapa de averiguación previa”, relatan en el informe.

Las reos son uno de los sectores más vulnerables de la sociedad por su intrínseca condición de aislamiento, pero si además se trata de presos migrantes que estaban en tránsito por México la vulnerabilidad se multiplica, ya que como viajeros no cuentan con documentación que acredite su estancia regular en el país por lo que tienen miedo a ser descubiertos; vienen de una situación de marginación y desconocen la cultura, las leyes nacionales y a veces hasta el idioma. Pero además, una vez detenidos no sólo desconocen el sistema de justicia mexicano, sino que se encuentran en un país ajeno y sin redes sociales o familiares. Los migrantes presos tienen tres vías para mantener el contacto con su familia: las visitas familiares, las llamadas telefónicas y el correo postal. Pero su condición aumenta los obstáculos para mantener la comunicación por lo que frecuentemente pierden prácticamente todo contacto directo con su familia.

El simple hecho de mandar una carta a su familia se vuelve una dificultad al requerir timbres, sobres, hojas y plumas que no son proporcionadas por el centro penitenciario. Las visitas son todavía más complicadas. La esposa de Ángel, también hondureña y residente en aquel país, debería pedir una visa para entrar a México con los gastos que conlleva el trámite y los viajes al consulado mexicano en Honduras. Después debería juntar para el pasaje hasta el penal de Tepic, en Nayarit, donde está preso Ángel. Si quiere viajar con su hijo de 8 años, necesita una carta potestad de Ángel como padre del menor, que éste debería tramitar a través de un notario en Tepic y hacérsela llegar a Honduras. Luego la esposa debería pedir la autorización para entrar al penal federal y que le adjudicaran una fecha, un trámite que se demora semanas y costoso de hacer desde el extranjero. July Baltazar, esposa de Ángel Amílcar sólo lo ha podido visitar en una ocasión después de cinco años preso y lo ha hecho porque Amnistía Internacional le facilitó todos los trámites.

Amnistía Internacional y el PRODH apadrinaron el caso de Ángel Amílcar, quien lleva más de cinco años preso acusado de delincuencia organizada, y a la espera de juicio. En su caso, el PRODH arguye que no hay pruebas que lo relacionen directamente y asegura que no cometió ningún delito. Amnistía Internacional lo ha declarado preso de conciencia. Ante ello, las organizaciones que elaboran el informe alertan que es posible que haya otros centroamericanos presos con delitos falsos, “máxime si las prácticas violatorias de derechos humanos y las fallas estructurales del sistema de procuración y administración de justicia que permitieron su detención y vinculación a proceso no han desaparecido”. Ante ello instan a la Procuraduría General de la República y al poder judicial a tomen medidas coordinadas para evitar que esta población siga siendo criminalizada y que elaboren conjuntamente un diagnóstico serio sobre las personas centroamericanas en reclusión con el fin de detectar casos como el de Ángel Amílcar.

Se desconocen las cifras

De entrada, el estado ni siquiera sabe cuántos centroamericanos tiene en sus cárceles. Ante la falta de un registro que contabilice los migrantes presos o sentenciados en el país, el PRODH y el Programa de Asuntos Migratorios de la UIA se dieron a la tarea de preguntarlo estado por estado.

Después de múltiples solicitudes de información hechas entre el 27 de mayo y el 17 de octubre del año pasado, que, finalmente, contestaron 27 de las 32 entidades federativas, el PRODH y la UIA contabilizaron mil 219 centroamericanos en prisión. Aguascalientes, Campeche, Oaxaca, Tabasco y Veracruz no quisieron dar la información pese a que, al menos los últimos tres, son estados con gran flujo de migrantes en su tránsito hacia los Estados Unidos. La ausencia es doblemente preocupante porque de los 27 estados que dieron información, Chiapas –puerta de entrada a México de los centroamericanos junto a Tabasco– es también la entidad con más centroamericanos presos, 525 de los mil 219.

Por otro lado, el PRODH y la UIA preguntaron también a la Dirección General de Coordinación de Delegaciones del Instituto Nacional de Migración y también a la Dirección General Jurídica de Derechos Humanos y Transparencia de esta misma institución. Mientras que la primera reportó un total de 354 personas centroamericanas en reclusión durante el 2013, la segunda reportó apenas 174 en el mismo período.

Las organizaciones convocantes ven con mucha preocupación esta imprecisión en las cifras e instan a que sea el Poder Judicial quien haga “un adecuado control de constitucionalidad y convencionalidad; aplique estándares internacionales y ejerza un control riguroso del acervo probatorio ofrecido por el Ministerio Público”. Los impartidores de justicia mexicanos ya cuentan con el Protocolo de Actuación en Casos que Afecten a Personas Migrantes y Sujetas de Protección Internacional, sin embargo este no es vinculante.

El perfil de los centroamericanos presos

Si nos quedamos con los datos de las 27 procuradurías observamos que de los mil 219 centroamericanos presos, 972 se encuentran en penales estatales y 247 en penales federales. El 45% son guatemaltecos y el 34% hondureños. De la información disponible, sólo tres presos en penales del Estado de Michoacán tenían documento migratorio regular, el resto son indocumentados presumiblemente en tránsito por el país. La mayoría no tienen sentencia y están a la espera de juicio.

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A casi la tercera parte de los presos en penales estatales se les imputa el delito de robo. El resto de delitos más frecuentes son, en este orden: homicidio, delitos sexuales y delitos contra la salud, en diversos grados. También, en menor grado, hay acusados por portación, acopio o posesión de armas; delitos contra la libertad personal; el delito de lesiones; delincuencia organizada; delitos de carácter migratorio; trata y lenocinio.

La gran mayoría de los centroamericanos detenidos son hombres; en el caso de las mujeres son más frecuentes las acusaciones relacionadas con delitos sexuales, trata y lenocinio.

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Qué es la demisexualidad y por qué no debemos descartarla como orientación sexual

Algunas personas necesitan sentir un vínculo emocional antes de desarrollar atracción hacia otro. Mucha gente no acepta esto como una orientación sexual, pero los demisexuales dicen que es un error.
13 de noviembre, 2021
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A principios de este año, cuando Michaela Kennedy-Cuomo, la hija del entonces gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, se declaró “demisexual”, fue recibida con condescendencia pública.

Muchos se burlaron de su demisexualidad, una falta de atracción sexual hacia los demás sin una fuerte conexión emocional. Pocos reconocieron la demisexualidad como “real”.

Pero aunque la demisexualidad no es muy conocida, es una orientación sexual como cualquier otra, que se aplica a personas de todo el mundo.

La demisexualidad, que cae en el espectro de la asexualidad, difiere de simplemente querer esperar a que se forme un vínculo profundo antes de tener relaciones sexuales con alguien; más bien, es más parecida a la experiencia de ser asexual hasta que se forma ese tipo de conexión, momento en el que la atracción sexual se extiende solo a esa persona.

Para todos los sexuales, por otro lado (personas que no están en el espectro asexual), esperar para tener relaciones sexuales hasta formar una conexión profunda es más una preferencia y menos una necesidad para desarrollar el deseo sexual.

El anuncio de Kennedy-Cuomo tuvo efectos positivos, dice Kayla Kaszyca, co-creadora demisexual del podcast Sounds Fake But Okay, en el que ella y su coanfitriona asexual y arromántica Sarah Costello discuten el amor, las relaciones y la sexualidad en el espectro asexual.

En algunos casos, Kaszyca dice que la declaración de Kennedy-Cuomo elevó el perfil de la demisexualidad, avivando “más discurso al respecto”.

Por otro lado, la ampliación de la discusión también atrajo detractores y difundió desinformación.

“Creo que la palabra es definitivamente más conocida, pero la definición adecuada podría no ser clara para mucha gente”, dice Kaszyca, de 24 años.

Por ejemplo, muchos todavía rechazan la demisexualidad, insistiendo en que es “normal” no sentirse atraído sexualmente por alguien hasta que se forma una conexión emocional más profunda con ellos.

“Alguien podría decirte, ‘¿No todos son así?‘” Entonces, dice Kaszyca, “tienes que empezar a romper los mitos”.

pareja

Getty Images

Las personas que se identifican como demisexuales, como Kaszyca y otros que comparten contenido relacionado con su orientación, están trabajando activamente para aclarar esa definición.

Es una tarea especialmente complicada cuando se habla de una orientación que ni siquiera ha tenido un nombre durante tanto tiempo y cuya definición a menudo confunde a la gente.

Pero su trabajo está marcando la diferencia, y durante los últimos años, la discusión sobre la demisexualidad ha proliferado en grupos de Facebook, publicaciones de Instagram, servidores de Discord y entre organizaciones dedicadas al espectro asexual en todo el mundo.

“Tardé mucho tiempo en aceptarlo”

Las personas a menudo remontan el origen del término demisexual a una publicación en el foro de la Red de Educación y Visibilidad Asexual (Aven) de 2006.

“Creo que es una palabra que surgió principalmente del sitio Aven y de defensores asexuales, no necesariamente de los académicos”, dice Anthony Bogaert, investigador de la sexualidad humana y profesor de la Universidad Brock en Ontario, Canadá, que ha escrito varios artículos sobre asexualidad.

En ese momento, las personas en el sitio de Aven estaban descubriendo cuán diverso podría ser el espectro asexual: comenzaron a surgir nuevos términos a medida que las personas que previamente se habían identificado como asexuales notaron circunstancias únicas en las que podían experimentar atracción sexual.

“Existe una tradición de permitir que personas con diferentes tipos de identificaciones y mucha variabilidad vengan al sitio de Aven”, dice Bogaert.

Estas personas ayudaron a avanzar en la discusión sobre la asexualidad al identificar varios aspectos del espectro asexual.

Al hacerlo, ofrecieron información que no estaba disponible en ningún otro lugar de internet.

Sin embargo, la asexualidad fue, y sigue siendo, más discutida que la demisexualidad.

Esto se debe en parte a que lo primero es más fácil de conceptualizar para las personas que no son asexuales.

Alguien que es asexual “experimenta poca o ninguna atracción sexual”, dice Kaszyca. “Es un eslogan bastante fácil de usar”.

Pero si le agregas a eso: “excepto cuando desarrollan una conexión emocional profunda”, a veces puede dejar a todos los sexuales rascándose la cabeza.

Soledad

Elle Rose, una joven de 28 años que vive en Indiana, EE.UU., comenzó a identificarse como demisexual después de describir su sexualidad a una amiga hace unos años.

“Me miró y me dijo, ‘Elle, estás describiendo la demisexualidad'”, dice Rose. “Tardé mucho tiempo en aceptarlo”.

Temiendo las complicaciones de su vida amorosa si era abiertamente demisexual, Rose a menudo se describía a sí misma como “pansexual”, dejando de lado la identidad demisexual.

“La gente puede verse a sí misma representada, finalmente”

Rose atribuye en parte las actitudes desdeñosas hacia la demisexualidad en Estados Unidos a la “cultura de la pureza”, en la que las mujeres son a la vez muy sexualizadas en los medios, pero también se espera que se reserven para la persona adecuada (o el matrimonio, particularmente en entornos religiosos).

Conceptualmente, esto se alinea perfectamente con la abstinencia sexual hasta formar un vínculo profundo con una pareja.

Pero, en última instancia, sigue siendo una preferencia con la que los demisexuales no se identifican.

Esta falta de comprensión a menudo genera soledad.

asexual

Getty Images

“Ah, somos muchos”

Cairo Kennedy, de 33 años de Saskatchewan, Canadá, creció “sin experimentar atracción sexual de la misma manera que mis compañeras, y te sientes un poco rota”, dice. “Se convirtió en un gran secreto y fuente de vergüenza”.

Cuando descubrió hace solo unos años que había un nombre para su orientación sexual, se sintió “un poco mejor, pero luego no había información”, dice, al menos nadie habla de demisexualidad desde la perspectiva de alguien con experiencia vivida.

Había suficientes publicaciones de Aven para que ella leyera y pensara: “ah, esta soy yo”, pero no tanto, “ah, hay muchos de nosotros“.

Kennedy decidió llenar este vacío, comenzando un blog de “estilo de vida demisexual”.

A través del blog, muchos otros demisexuales se han puesto en contacto con ella, personas que van desde adolescentes hasta personas de 50 años, que viven principalmente en los Estados Unidos y Europa.

“Me sorprendió mucho la cantidad de personas que parecen relacionarse”, dice.

“Creo que el término es más popular debido a las redes sociales”, dice la terapeuta con sede en Hawái especializada en sexualidad humana Janet Brito.

Escuchó por primera vez el término demisexualidad durante sus estudios posdoctorales en la Universidad de Minnesota, EE.UU., en 2014, “a pesar de que describe que ha existido durante tanto tiempo”.

Aunque Brito reconoce que la demisexualidad abarca todos los grupos de edad, sus clientes abiertamente demisexuales tienden a tener poco más de veinte años.

“Tienen más exposición a las redes sociales”, dice, “ es más aceptable hablar de este espectro”.

Esa exposición genera validación. “Las redes sociales abren la puerta a muchas otras voces a las que no hubiéramos estado expuestos en el pasado”, agrega.

“ puede verse a sí misma representada, finalmente”.

Gracias a internet

Klaus Roberts, de 30 años, que vive en las afueras de Helsinki, le da crédito a Internet por ayudarlo a poner un nombre a su orientación hace unos cinco años.

“Finlandia está un poco atrasada en muchas de estas cosas, porque somos un país relativamente pequeño”, dice.

Se había identificado como asexual, pero conocer gente en comunidades LGBTQ + multinacionales en línea lo ayudó a darse cuenta de que demisexual lo describía mejor.

“A las personas que saben algo sobre estos términos, les resulta más fácil entenderme cuando los uso”.

pareja

Getty Images

Cuando los establecimientos tradicionales no brindan información sobre una variedad de orientaciones sexuales, estas voces en línea se vuelven cruciales para la educación.

Kaszyca y la coanfitriona Sarah Costello comenzaron su podcast mientras eran estudiantes universitarias en la Universidad de Michigan, EE.UU., donde solo sus amigos las escuchaban para apoyarlas.

Hoy, su alcance se ha expandido a otros países de habla inglesa y Europa.

Kaszyca estima que Sounds Fake But Okay ahora tiene alrededor de 7.000 oyentes por semana.

Agrega que no solo aquellos en el espectro asexual se sintonizan, sus padres, socios y amigos también lo hacen, para que puedan aprender.

“Nuestro episodio con más escuchas es el de ‘Asexualidad 101′”, dice Kaszyca.

“La gente ha dicho que se lo han enviado a sus amigos o familiares después de salir del armario, para ayudar a educarlos y … facilitar el proceso educativo”.

Esta educación también ayuda a los demisexuales a navegar por otras partes de la sociedad, como las citas.

Por ejemplo, Kaszyca dice que las aplicaciones han facilitado las citas para los demisexuales, porque puedes incluir tu orientación en tu perfil.

Esto evita una conversación en la primera cita que de otra manera sería pesada.

“Se supone que una primera cita es casual”, dice ella, “luego dices, ‘oye, tengamos una conversación en profundidad sobre mi identidad, y probablemente tendré que enseñarte de qué se trata porque la demisexualidad es tan desconocida'”.

En general, hablar y aprender sobre “la variabilidad que existe en la comunidad asexual más amplia”, dice el investigador Bogaert, es crucial para evitar la alienación de las minorías sexuales.

Pero también es crucial porque “nos permite comprender mejor la naturaleza de la sexualidad” en su conjunto.


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