La mujer detenida en Irán por ver un partido de voleibol masculino
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La mujer detenida en Irán por ver un partido de voleibol masculino

Hace tres meses la británica-iraní Ghoncheh Ghavam asistió a un partido para apoyar a la selección nacional de Irán en un duelo contra Italia por la Liga Mundial. Pero no pudo celebrar la victoria porque fue arrestada.
27 de septiembre, 2014
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Foto: Amnistía Internacional//BBC

Foto: Amnistía Internacional//BBC

Han pasado casi tres meses desde que la británica de origen iraní Ghoncheh Ghavami fue detenida en Teherán tras asistir a un partido de voleibol masculino.

Fue el 20 de junio en un juego por la Liga Mundial de este deporte. Irán venció a Italia en un estadio repleto de aficionados que celebraron el triunfo contra la medallista de bronce de los pasados Juegos Olímpicos en Londres.

La alegría de Ghavami, de 25 años, se transformó en angustia cuando fue detenida y llevada a una comisaría.

Lea: Mujeres iraníes se quitan el velo en internet

En principio fue dejada en libertad, pero cuando regresó unos días más tarde para recoger sus pertenencias fue arrestada y trasladada a la prisión de Evín, conocida por ser el destino de los reclusos políticos.

Desde entonces ha pasado 87 días detenida, 41 de los cuales los pasó en régimen de aislamiento.

Los cargos

La orden que prohíbe a las mujeres presenciar encuentros de fútbol entró en vigencia en 1979 y se extendió a los de voleibol en 2012, según informó Amnistía Internacional.

La organización de defensa de los derechos humanos explicó que el debate sobre la prohibición se había reactivado unos días antes cuando se les permitió a las mujeres de la delegación brasileña el acceso al estadio para el partido entre su selección e Irán el 13 de junio.

Las mujeres iraníes no pudieron pasar.

A raíz de esta discriminación, decenas de mujeres y hombres se congregaron delante del estadio Azadi de Teherán para reclamar el derecho a la igualdad de acceso para todos durante el partido frente a Italia.

Lea: Lo que las iraníes no pueden saber

Varias de las personas presentes fueron detenidas, entre ellas Ghoncheh.

Su hermano, Iman Ghavami, aseguró a la BBC que ella “sólo había ido al estadio a mirar el juego”.

“Está viviendo una pesadilla. Todos queremos que acabe”, pidió Iman Ghavami.

Esta semana las autoridades iraníes presentaron formalmente cargos contra Ghoncheh acusándola de propaganda contra el Estado.

La cancillería británica es consciente de la situación, pero advirtió que su capacidad para asistir a ciudadanos británicos en dificultades “es limitada” en Irán y que es “poco probable que permitan cualquier acceso consular”.

El caso tampoco se incluyó en la agenda de la conversación que sostuvo el primer ministro británico, David Cameron, y el presidente de Irán, Hassan Rouhani, durante la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York.

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Qué es un "bear market" como el que vive ahora la bolsa y por qué es un indicio de una crisis económica

Los mercados están a punto de entrar en "bear market", según analistas, lo que podría suponer el inicio de una nueva crisis económica.
14 de junio, 2022
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Los índices estadounidenses Dow Jones y S&P500, referentes de las tendencias en los mercados globales, han caído un 15% y casi un 20% respectivamente desde sus máximos históricos en diciembre.

A veces ocurre que las bolsas tienden a la baja por períodos limitados de tiempo: es lo que llamamos “correcciones” del mercado.

Pero ahora muchos analistas pronostican la llegada de un “bear market”, literalmente “mercado oso”, aunque en español se conoce como mercado bajista.

Se considera que hay “bear market” cuando las acciones en conjunto pierden más del 20% de valor en bolsa respecto a su cota más alta más reciente.

Es decir, en ese período de tiempo los inversores han vendido muchos más títulos de los que han comprado, reduciendo la capitalización de las compañías que conforman el mercado.

¿Qué nos dice de la economía?

Para interpretar la señal que nos da un “bear market” es importante saber que la bolsa es un indicador adelantado: anticipa situaciones futuras según la -acertada o equivocada- perspectiva de los inversores.

Estos observan al detalle los datos que revelan la salud de la economía (desde empleo y salarios hasta inflación y tipos de interés) para decidir qué hacen con su dinero.

Si creen que nos aproximamos a una fase de contracción económica, en la que caen los beneficios de las empresas, tenderán a desprenderse de las acciones de estas compañías antes de que pierdan aún más valor.

Así, un “bear market” suele advertir la llegada de tiempos difíciles con reducciones de la demanda de productos, de la actividad empresarial, del comercio y, en último término, del empleo.

Hombre e índices bursátiles

Getty Images

También es más fácil que se produzca un mercado bajista después de un período de crecimiento fuerte en el que se han tocado máximos muy altos.

Es el caso actual: tras los primeros meses de la pandemia, los precios de la mayoría de las acciones se dispararon, especialmente las de las tecnológicas, alcanzando niveles muy superiores a las anteriores alzas de finales de 2019.

De hecho, pese a haber perdido parte de su valor en los últimos meses y estar al borde de un “bear market”, tanto el Dow Jones como el S&P500 superan con creces sus niveles máximos anteriores a la pandemia.

¿Cuánto suele durar?

El S&P500 ha caído en “bear market” un total de 26 veces desde 1929, si bien 14 de ellas sucedieron antes de 1950, principalmente por la volatilidad propiciada por el crash del 29.

En tiempos más recientes los mercados bajistas han sido menos frecuentes y por lo general han sucedido inmediatamente antes o al inicio de épocas de crisis económica o recesión.

Fueron especialmente duros los registrados durante la crisis del petróleo, cuando el índice se desplomó un 48,2% en solo tres meses (noviembre de 1973 a marzo de 1974), y el de la crisis financiera de finales de los 2000, con una caída del 51,93% entre octubre de 2007 y noviembre de 2008.

Entre febrero y marzo de 2020 hubo un “bear market” poco habitual, muy corto y pronunciado (-33% en poco más de un mes) por el miedo de muchos inversores que retiraron en masa sus acciones al creer que la pandemia iba a provocar una debacle económica.

La duración media de los “bear markets” en el S&P500 ha sido de 289 días, con un nivel de descenso promedio del 36%, según datos de la consultora Ned Davis Research.

¿Y un “bull market”?

El término opuesto es “bull market”, literalmente “mercado toro” y en español mercado alcista.

La duración de los mercados alcistas en el S&P500 ha sido de 991 días y los beneficios del 114%, en promedio.

Bull and bear markets

Getty Images

Es habitual que los “bull markets” sean más frecuentes, prolongados y con mayores porcentajes de ganancias, en comparación con las pérdidas en los mercados bajistas.

Esto sucede porque a largo plazo la economía tiende a expandirse mientras el dinero pierde valor, lo que resulta en una trayectoria ascendente con etapas de crecimiento especialmente fuertes (“bull markets”), contracciones temporales y fases de fuertes descensos (“bear markets”) que a la larga se corrigen.

El “bull market” más largo de la historia se prolongó desde 2009 hasta 2020, con ganancias acumuladas de más del 300%.

Comprar acciones en el momento más bajo de un “bear market” y venderlas en el más alto de un “bull market” es el negocio perfecto.

El problema es que es imposible saber cuándo nos encontramos en uno de esos dos extremos.

¿Por qué un toro y un oso?

Existen varias teorías sobre por qué el toro (bull) y el oso (bear) representan los mercados alcista y bajista, respectivamente.

Una de ellas atribuye su origen a los espectáculos de peleas de animales populares en Inglaterra entre los siglos XVI y XIX.

Dos de las variantes de esa tradición (abolida por el Parlamento en 1835) consistían en enfrentar a un toro o a un oso contra jaurías de perros en un recinto cerrado.

Pelea de osos y perros o "bear baiting" en Londres en 1820

Getty Images
Pelea de osos y perros o “bear baiting” en Londres en 1820.

Los toros embestían a los perros con movimientos de cabeza de abajo hacia arriba, mientras los osos lanzaban sus zarpazos de arriba hacia abajo, por lo que los pioneros de la Bolsa de Londres (fundada en 1801) habrían incorporado estos términos a su jerga.

Otra teoría alude a la -hoy todavía usada- expresión “vender la piel del oso”, referida a intermediarios que adjudicaban pieles a clientes sin tenerlas aún en su poder.

A los “vendedores de piel de oso” se les comenzó a llamar simplemente “osos” y el término pasó a denominar un negocio con pérdidas o una tendencia bajista, mientras su opuesto sería el toro, la antítesis del oso en el ya citado espectáculo de peleas.

Otros se decantan por una explicación más sencilla: el toro es un animal que representa el vigor, la agresividad y la fuerza.

El oso, por el contrario, es tímido, parsimonioso y, sobre todo, conocido por sus largos periodos de hibernación.


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