En Chalchihuapan, la policía de Puebla atacó primero usando gases lacrimógenos
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En Chalchihuapan, la policía de Puebla atacó primero usando gases lacrimógenos

La policía poblana estaba preparada -desde un día antes- para atacar a los manifestantes que cerraron la autopista Puebla-Atlixco el 9 de julio pasado.
Por Ernesto Aroche Aguilar
16 de septiembre, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

La policía del gobierno de Puebla estaba preparada -desde un día antes- para atacar a los manifestantes que cerraron la autopista Puebla-Atlixco el 9 de julio pasado, en los hechos que derivaron en la muerte del menor José Luis Alberto Tlahuatlie Tamayo.

Nunca consideró la posibilidad de establecer un diálogo con ellos e incluso lanzó gases lacrimógenos a los manifestantes, aún cuando éstos no habían atacado a la policía.

La policía poblana no se quedó ahí: también mintió en los informes que elaboró sobre el enfrentamiento.

Esto concluye la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en su investigación sobre los hechos ocurridos en el kilómetro 14 de la autopista Puebla-Atlixco, el pasado 9 de julio.

Acuartelados un día antes

La investigación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) reveló que el gobierno del estado sabía y se preparó para una enfrentamiento con los manifestantes que cerraron la autopista Puebla Atlixco a la altura del kilómetro 14, en las entrada de San Bernardino Chalchihuapan, lo que derivó en la muerte del menor José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo.

Los 426 policías que intervinieron en el operativo Pegaso, como se denominó oficialmente, fueron citados y encuartelados desde las 23 horas del 8 de julio, el día previo al enfrentamiento, y comenzaron a llegar a las inmediaciones de Chalchihuapan, donde sería cerrada la autopista, cerca de las 10 de la mañana.

En el operativo, en contraste, se minimizó la posibilidad de entablar un diálogo con los manifestantes, pues de acuerdo con la CNDH, a pesar de que con antelación se sabía de la manifestación, el representante de la Secretaría General de Gobierno -un funcionario adscrito a la subsecretaría de Subsecretaría de Asuntos Políticos y Protección Civil- llegó con retraso a la zona del conflicto y, cuando lo hizo,  el coordinador del operativo policial ya había planteado a los quejosos que tenían cinco minutos para disolver la protesta, antes de comenzar el desalojo.

De acuerdo con el funcionario, del que se omite el nombre en el informe, “ya no había condiciones para acercarse a dialogar con los manifestantes, como se lo había indicado un elemento de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Puebla”, a pesar -según la CNDH- “que el motivo de su presencia en ese lugar era ofrecer la vía del diálogo y buscar una solución pacífica con los manifestantes.”

También se señala que la confrontación fue iniciada por la policía del estado con el lanzamiento de granadas para desalojar la vialidad: “Llama la atención el hecho de que el director general de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Puebla, en sus oficios SSPEP/DGAJ/09436/2014 y SSPEP/DGAJ/10042/2014, de 31 de julio y 11 de agosto, ambos de 2014, señalara que los manifestantes iniciaron los actos de violencia al lanzar piedras a los elementos de la Policía Estatal Preventiva (…)

“Por el contrario, los videos de los que se allegó esta Comisión Nacional indican que la situación no sucedió de esa manera, ya que si bien algunos de los manifestantes colocaron objetos, como piedras y palos, sobre el arroyo vehicular de la multicitada carretera estatal 438-D, lo cierto es que las agresiones no comenzaron antes de que los elementos policiales lanzaran las primeras granadas de gas.

Al respecto, y a pesar de todas las evidencias, Facundo Rosas Rosas sostuvo que fue hasta las 12 horas del 9 de julio, es decir un par de horas antes de que se iniciara la confrontación, que la policía estatal fue informada del cierre de la vialidad a través de un reporte del C4.

A esa misma hora, aseguró en su comparecencia en la CNDH, recibió el primer reporte formal de tales acontecimientos por parte de la subsecretaria de Coordinación y Operación Policial, “y que a partir de ese momento y en adelante recibió al menos tres comunicaciones más sobre el desarrollo de las acciones implementadas, inclusive la consulta que le hiciera la citada subsecretaria de Coordinación y Operación Policial para usar la fuerza en contra de los manifestantes” y que no fue hasta las 14:40 horas que se presentó en el lugar “para verificar personalmente su desarrollo y resultados.”

Los médicos jamás vieron la onda expansiva del cohetón

Luego de iniciado el violento desalojo, y el disparo de las primera granadas y proyectiles de gas lacrimógeno, la gente que observaba las acciones desde el puente que comunica la carretera federal Puebla-Atlixco con la comunidad, comenzaron a correr gritando “que les estaban disparando”.

Entre esa gente que huyó del puente estaba José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo, junto con un par de adultos, quienes corrieron a resguardarse junto a la barda de una casa construida a la vera del puente.

Desde ahí miraron lo que sucedía en la carretera hasta que un “elemento de la Policía Estatal Preventiva disparó hacia donde se encontraban” el proyectil golpeó al menor en la cabeza, mientras el policía, al mirar cómo se desvanecía el cuerpo de José Luis Alberto, “corrió en dirección hacia el oriente de la carretera estatal 438-D, Atlixco-Puebla, en donde se encontraban otros elementos de su corporación”.

Fue ahí cuando uno de los hombres cercanos al menor levantó el cuerpo mientras gritaba “¡le dieron a un niño, pendejos!”.

Al menor lo llevaron hasta una camioneta blanca, estacionada a 72 metros del lugar, y comenzaron la carrera contra el tiempo para tratar de salvarle la vida. En el camino a la ciudad de Puebla, a la altura de la comunidad de Chipilo, se encontraron con la ambulancia 142 del Sistema de Urgencias Médicas Avanzadas (SUMA), quien inicialmente se negó a detenerse hasta que la camioneta le cerró el paso para obligarlo a atender al menor.

José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo ingresó al servicio de Urgencias del Hospital General de San Andrés Cholula a las 14:56 horas.

El primer diagnostico fue: “un cuadro clínico de trauma craneoencefálico grave, con fractura expuesta” y pidió que fuera trasladado al Hospital General del Sur, esto ya en la capital poblana.

Ante el personal de la CNDH, el médico a cargo de la primera valoración explicó que la lesión tenía “características de haber sido producida por un objeto de alta energía y gran peso”, señaló también “que la herida era muy grave y de elevada mortalidad, así como que la misma se encontraba sin olores, sustancias o materiales extraños, sin tierra ni polvo”.

En la revisión de los peritos del organismo no se encontraron, ni en las notas médicas ni en la entrevista con los médicos, “datos de que la herida tuviera un aspecto desgarrado o estrellado por la acción de gases, zonas de quemaduras por una llama que produjera una zona apergaminada oscura o amarillenta y concéntrica del orificio, ni cabellos quemados, granos de pólvora incrustados en la epidermis, cintilla o anillo de contusión.”

Alrededor de las 17 horas, el menor llegó al Hospital General del Sur, pero para ese momento ya no mostraba respuesta a la atención médica “y había datos de cráneo hipertensivo, es decir, aumento alarmante del edema cerebral”.

Ahí presentó su primer paro cardiorrespiratorio. En la primera valoración del servicio médico de Neurocirugía del hospital se reportó “con compromiso neurológico por Glasgow de 3 puntos, es decir, con daño neurológico grave e irreversible”.

Tras varios días de atención medica, el 13 de julio, a pesar de lo irreversible de las heridas y el daño cerebral, y tras una tercera tomografía, “se determinó llevarlo a coma barbitúrico, a fin de disminuir en la medida de lo posible el edema. Además, se hizo del conocimiento de V14 (la madre) la posibilidad de que V1 (el menor) cursara con muerte cerebral”.

Un día después, “a las 14:35 horas del 14 de julio de 2014, V1, al salir de la resonancia magnética, presentó un paro cardiorrespiratorio, por lo que se le brindaron maniobras de reanimación avanzadas, pero a la exploración se le encontró sin reflejos, con nula respuesta a estímulos ni esfuerzo respiratorio”.

El final estaba ya encima. Aunque sería hasta el 19 de julio cuando se presentó el tercer y último paro cardiorrespiratorio que ya no fue posible revertir, y a las 18: 30 horas de ese día se declaró su fallecimiento”.

Investigación irregular

El extenso documento señala que “el dictamen del 23 de julio de 2014 en materia de mecánica de lesiones elaborado por un analista en medicina forense, adscrito a la Coordinación de Criminalística de la División Científica de la Policía Federal, en el que se basó el procurador general de justicia del estado de Puebla para sus declaraciones, se observó que esa evidencia presentó diversas irregularidades, entre ellas que no llevó una secuencia cronológica de los acontecimientos desde el día 9 de julio de 2014 en que ocurrieron, ya que inició su análisis con la historia clínica pediátrica de V1, realizada el 10 de julio de 2014 en el Hospital General del Sur”.

El no considerarse la información médica del día de la agresión, entre ella “el estudio e imágenes tomográficas de cráneo simple en cortes axiales, coronales, sagitales y ventana ósea que le fue practicado a V1 el 9 de julio de 2014 en el Hospital General del Sur por el médico adscrito al Departamento de Neurología de ese nosocomio”, se quedó fuera de la valoración de la División Científica de la PF un “dato indicativo desde el punto de vista médico forense de que la lesión en el cráneo era similar a las que se producen por la contusión directa con un objeto de consistencia dura o firme, de borde definidos o romos y de forma regular, con una dirección de adelante hacia atrás y ángulo de incidencia oblicua, produciendo el impacto del agente vulnerante la fractura con desprendimiento total del fragmento impactado.”

Se señala también que durante todos los peritajes y dictámenes médicos no hubo ningún otro daño en el menor, más allá de la fractura que le trozó la vida, y que si ésta hubiera sido provocada por una cohetón y su onda expansiva “necesariamente tendría que haber generado otras lesiones en las regiones anatómicas adyacentes, en razón de que la onda expansiva no tiene una dispersión en forma cilíndrica sino cónica y a medida que se proyecta avanza en forma radiada abarcando mayor superficie corporal”.

La propia investigación de la División Científica, que sirvió de base para que la Procuraduría General de Justicia, insistiera en que fue un cohetón, pues en el dictamen de microscopía electrónica de barrido, emitido el 31 de julio de 2014, se “determina que no existen residuos de explosivo en el indicio fragmento de tejido óseo; toda vez que no se encuentra presente el nitrógeno y cloro como principales componentes oxidantes en un explosivo o derivado del mismo…”.

A pesar de ello, el gobierno de Rafael Moreno Valle insistió en que a José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo lo mató la onda expansiva de un cohetón disparado por los manifestantes.

**Nota publicada el 15 de septiembre de 2014.

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Por qué Brasil es considerado el "laboratorio perfecto" para probar las vacunas contra COVID-19

El país sudamericano, donde ha habido más de 3,5 millones de casos de la enfermedad, ofrece una "oportunidad de oro" en el desarrollo de la fórmula contra el coronavirus, según los mismos científicos que las investigan.
1 de septiembre, 2020
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Brasil, uno de los países más asolados por la pandemia de coronavirus, se ha convertido en un campo de pruebas de vacunas contra la covid-19.

El país sudamericano, donde ha habido más de 3,5 millones de casos de la enfermedad, es considerado por los científicos que investigan vacunas como una “oportunidad de oro”.

Allí se están probando dos de las vacunas más promisorias y avanzadas contra la infección: la de la Universidad de Oxford con la farmacéutica AstraZeneca y la de la empresa china Sinovac.

Y otras dos, de las farmacéuticas estadounidenses Johnson & Johnson y Pfizer, acaban de recibir aprobación de las autoridades para comenzar en el país sus ensayos clínicos.

Con esto las autoridades brasileñas esperan que sus ciudadanos puedan estar entre los primeros en ser inoculados contra la infección.

E incluso han planteado la posibilidad de producir estas vacunas internamente y exportarlas al resto de América Latina.

Pero ¿por qué Brasil es considerado un “laboratorio ideal” para llevar a cabo ensayos clínicos de vacunas?

vacuna

Reuters
En Brasil se están probando dos de las vacunas más avanzadas contra covid-19 y otras dos comenzarán pronto sus ensayos en ese país.

El doctor Jon Andrus, experto en epidemiología e inmunización de la Universidad George Washington en Estados Unidos, quien fue subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), señala que las altas tasas de transmisión comunitaria del virus es uno de los principales criterios para poder probar una vacuna.

Pero tal como le explicó a BBC Mundo, hay otras razones por las que Brasil es considerado un escenario perfecto para la investigación de vacunas.

“Ciertamente se necesita una situación donde tienes suficiente prevalencia de una enfermedad para poder probar la eficacia de una vacuna y si ésta va a funcionar”.

“Pero pienso que en Brasil hay casi una tormenta perfecta para los ensayos porque además de la alta prevalencia, el país tiene una larga historia de excelencia en salud pública, con instituciones de investigación reconocidas a nivel mundial como Fiocruz (Fundación Oswaldo Cruz) en Río de Janeiro, que durante décadas han estado realizando investigación y ensayos”, afirma el experto.

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Getty Images
Más de 170 vacunas contra covid-19 están siendo investigadas alrededor del mundo.

En efecto, Fiocruz es la institución científica que está participando en la investigación y producción de la vacuna de Oxford y AstraZeneca.

Otra institución brasileña reconocida mundialmente, el Instituto Butantan, de Sao Paulo, está participando en la producción de la vacuna china de Sinovac.

Capacidad de producción

Pero también está la experiencia y fortaleza de Brasil en sus programas nacionales de inmunización y su larga tradición en la producción de vacunas.

La planta de Bio-Manguinhos, que pertenece a Friocruz, es uno de los centros de producción de vacunas más grandes de América Latina.

Allí se procesan millones de dosis de vacunas contra la fiebre amarilla, la tuberculosis y el sarampión, entre otras enfermedades.

Y el Instituto Butantan es actualmente el principal productor de vacunas contra la influenza o gripe del hemisferio sur, con una capacidad para producir 100 millones de dosis.

“Hay que destacar que Brasil ha tenido un enfoque estratégico para llegar a ser autosuficiente en la producción de vacunas“, le dice a BBC Mundo Cristiana Toscano.

La doctora es miembro del grupo de expertos asesores para vacunas contra la covid-19 de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Desde hace tres décadas los varios gobiernos han reforzado e invertido en la capacidad nacional pública, así que casi todos los laboratorios de producción de vacunas son financiados con dinero público”, añade.

laboratorio

Getty Images
Brasil cuenta con una larga tradición de desarrollo y producción de vacunas.

En efecto, la mayoría de las vacunas en Brasil, señala la experta, que también es profesora de la Universidad Federal de Goiás, se producen localmente o se intenta establecer mecanismos de transferencia de tecnología con las grandes compañías farmacéuticas.

Y esto es precisamente lo que ahora se está negociando con las vacunas de Oxford y Sinovac: transferir tecnología para producir ambas vacunas localmente.

Los acuerdos

Tanto la vacuna de AstraZeneca como la de Sinovac están llevando a cabo la fase 3 de sus ensayos clínicos.

Los ensayos de la primera se realizan con unos 5.000 voluntarios brasileños. En la segunda participan 9.000 voluntarios.

Como parte de los acuerdos preferenciales para las vacunas que se están probando en Brasil, el país inicialmente recibirá la materia prima para llevar a cabo las etapas finales de producción.

Ambos acuerdos incluyen transferencia de tecnología para que Brasil posteriormente pueda producir las vacunas desde el inicio.

En el acuerdo con Oxford-AstraZeneca el gobierno brasileño invertirá US$127 millones a cambio de tecnología y equipo para que Fiocruz pueda producir inicialmente 30 millones de dosis de la vacuna durante su fase de pruebas.

Si la vacuna demuestra ser efectiva, Brasil podrá producir otros 70 millones de dosis.

El acuerdo entre Sinovac y Butantan ofrecerá a los brasileños 120 millones de dosis de la vacuna.

vacuna

Getty Images
Las autoridades de Brasil indican que esperan poder empezar a vacunar a sus ciudadanos en el primer semestre de 2021.

Los funcionarios brasileños han indicado que esperan poder comenzar a vacunar a algunos de sus ciudadanos en el primer semestre de 2021.

Algunos expertos, sin embargo, han expresado dudas de que el país realmente esté en capacidad para producir dentro de seis meses la enorme cantidad de dosis de vacunas que necesitará para sus 212 millones de habitantes.

En años recientes la economía brasileña se ha contraído y las instituciones públicas del país han sufrido por la falta de financiamiento.

Y tal como le dijo a la agencia Reuters el exministro de Salud, José Gomes Temporao, la transferencia de tecnología toma tiempo, puede tardar entre cinco y 10 años, por lo que los laboratorios del país podrían no estar listos para iniciar en 2021 la producción de las vacunas.

“Es imposible”, declaró Gomes Temporao. “(La transferencia) toma mucho tiempo. Quizás podrán acelerarla un poco, pero no tanto”.

La doctora Cristiana Toscano cree, sin embargo, que Brasil sí está capacitado para recibir la tecnología y comenzar la producción de las vacunas.

“Todo depende de la tecnología de la que estamos hablando y de si el sitio tiene la capacidad”, le dice a BBC Mundo la experta de la OMS.

“Hay tecnologías nuevas que no han sido utilizadas y estoy de acuerdo en que transferirlas puede ser un proceso de hasta 10 años”.

“Pero Butantan, por ejemplo, realmente tiene experiencia en la producción de muchas vacunas inactivadas, como la de Sinovac. Tiene un laboratorio de seguridad que es capaz de hacer todo lo que se necesita para producir una vacuna inactivada”, agrega.

El desafío de la inmunización

Pero hay otro enorme desafío que Brasil tendrá que superar: cómo vacunar a sus millones de habitantes cuando sus programas de inmunización han sufrido retrocesos debido a las campañas de desinformación.

ataúd

Getty Images
Más de 110.000 personas han muerto en Brasil por la pandemia.

En 2019, por primera vez en 25 años, Brasil no logró cumplir los objetivos de vacunación de ninguna de las inoculaciones que suministraba de forma rutinaria.

Esta es una tendencia que ha ocurrido en todos los países de la región debido a las campañas antivacunas y a la creciente renuencia de la gente a ser inmunizada.

“Creo que el principal desafío será cómo mantener actualizado el programa de vacunación que ya estaba afectado aún antes de la pandemia de covid-19 y cómo incorporar ahora a ese programa una nueva vacuna”, afirma Cristiana Toscano.

“Serán desafíos logísticos y operacionales que requerirán movilización, entrenamiento, combatir la renuencia a la vacunación, además de toda la organización de distribución y administración de las 35.000 unidades de vacunación”, agrega la experta.

¿Demasiado optimismo?

Todo lo anterior, sin embargo, es bajo el supuesto de que realmente habrá una vacuna que será efectiva y segura.

Aún no se sabe si alguna de las que se están probando en Brasil, o en otras partes del mundo, mostrarán resultados positivos cuando finalicen los ensayos clínicos.

Bolsonaro

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La respuesta del gobierno brasileño a la pandemia ha sido errática.

¿Qué ocurrirá entonces si fracasan las candidatas a las que Brasil está apostando?

El gobierno brasileño está intentando diversificar sus opciones y ha expresado interés en unirse a la iniciativa COVAX de la OMS, que intenta garantizar el acceso global rápido e igualitario a las vacunas contra la covid-19.

Los expertos coinciden en que, por ahora, cualquier apuesta a una vacuna es arriesgada mientras no se conozcan los resultados de los ensayos clínicos.

Y decir que una vacuna estará lista en 2021 podría ser una afirmación demasiado optimista.

“Es importante recordar que no debemos estar esperando una solución mágica”, expresa el exsubdirector de la OPS, Jon Andrus.

“Debemos ser humildes y recordar que no siempre hemos sido exitosos, que tenemos muchas enfermedades para las que no hemos podido encontrar una vacuna a pesar de estar trabajando durante décadas con ellas, como el VIH”, le dice a BBC Mundo.

“Por eso es tan importante que hagamos lo que podemos hacer ahora: todas las intervenciones de salud pública como mantener el distanciamiento social, usar mascarillas, realizar pruebas y rastreo de casos, y seguir las prácticas de higiene”, agrega.

Y la experta de la OMS está de acuerdo.

“La meta que estamos proponiendo (para tener una vacuna en el primer semestre de 2021) parece optimista, pero está condicionada a la aprobación de los ensayos clínicos si éstos muestran resultados positivos y a la aprobación de las autoridades reguladoras”, le dice Cristiana Toscano a BBC Mundo.

“Y mientras eso ocurre es necesario minimizar las expectativas y ser más realistas”, agrega la experta.

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