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Las Poderosas o cómo la violencia transformó en superheroínas a cinco mujeres

Esta es la historia de una catarsis. O, mejor dicho, cinco historias de catarsis. La historia de cinco mujeres guatemaltecas que hicieron una llave de jiu-jitsu a la violencia machista y lograron “empoderarse”, hacerse poderosas, gracias al teatro. Esta es la historia de Las Poderosas.
Por Yorokobu.es / Iñaki Berazaluce
17 de septiembre, 2014
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Las Poderosas. Foto: Yorokobu.es.

Las Poderosas. Foto: Yorokobu.es.

Esta es la historia de una catarsis. O, mejor dicho, cinco historias de catarsis. La historia de cinco mujeres guatemaltecas que hicieron una llave de jiu-jitsu a la violencia machista y lograron “empoderarse”, hacerse poderosas, gracias al teatro. Esta es la historia de Las Poderosas.

Adelma Cifuentes, de 42 años, perdió un brazo cuando dos hombres armados con una escopeta y enviados por su marido (su opresor) irrumpieron en su casa. “Nunca pensé que iba a cumplir su amenaza”, recuerda ahora tras su máscara de luchadora mexicana. Adelma conoció a Lesbia, a Telma, a Rosa y a Telma durante la grabación del documental “Hoy puedo ser”, del argentino Marco Canale. Todas ellas compartían su condición de mujeres, guatemaltecas y víctimas de la violencia, aunque reniegan de esta palabra –“víctimas”-, pues son –dicen- “luchadoras y supervivientes, pero nunca víctimas”.

A raíz de su participación del documental, las siete mujeres iniciaron un proceso que utilizaba el teatro como herramienta terapéutica, una iniciativa de Marco Canale y de la guatemalteca Patricia Orantes, auspiciado por la Centro Cultural de España en Guatemala, dependiente de Cooperación Española.

Marco Canale (“la Poderosa barbuda”, según sus compañeras) es también el realizador de un vídeo con estética tex-mex que insinúa la génesis de Las Poderosas y ¿anticipa? una película sobre su particular ordalía:

Las siete mujeres (ahora son cinco: dos del grupo original han muerto) participaron en un proyecto que utilizaba el teatro como herramienta para exorcizar los fantasmas de la violencia contra las mujeres, un problema del que no es ajeno ningún país del mundo, según recuerda la OMS, pero que es singularmente grave en Guatemala: el 28% de las mujeres reporta violencia de su pareja al menos una vez en su vida. La tasa de feminicidios -9 por cada 100.000 habitantes- es una de las más altas del mundo. Como muestra de que el machismo está fuertemente enquistado en Guatemala valga un dato: una comadrona cobra más si el nacido es un varón que si es una hembra.

Estas “supervivientes de la violencia machista” sintieron el efecto liberador y creativo del teatro, y decidieron crear su propia compañía, Las Poderosas, que también fue el título de su primera obra. El nombre le vino a Lesbia Téllez durante un sueño, según nos cuenta en videoconferencia desde Guatemala: “Estábamos por estrenar la obra y en esa búsqueda del nombre lo soñé. Recuerdo a la más joven al medio, y todas estábamos vestidas de luchadoras. Estábamos en el teatro Nacional y había productores de EEUU, de México”.

Rodaje Todas Poderosas 8 C

El sueño de Lesbia se hizo realidad: Las Poderosas llevaron su obra a México, a Venezuela y a España, donde actuaron en 2011, en la Casa de América, en Madrid, y en el Festival Iberoamericano de Cádiz. Pero no sólo de teatro se alimenta la redención. Las Poderosas llevan su mensaje y su enseñanza a otras mujeres que están en su misma situación: “Cuando llegamos a la comunidad decimos “aquí venimos a compartir esta herramienta sanadora que nos ha ayudado a seguir adelante”. Uno de los objetivos es mostrar la problemática pero lanzar propuestas de cambio”, dice Lesbia.

“Las siete Poderosas enuncian una respuesta individual y colectiva ante la violencia. Pura autodefensa teatral”, escribía Laura Corcuera en la revista ‘Primer Acto’ con motivo de la representación de la obra en Madrid, donde fue recibida con entusiasmo, igual que más tarde en Cádiz, en Venezuela, en Honduras o en Chile. La obra rememora y reconstruye los capítulos violentos vividos por sus protagonistas y sus hijos (que también actúan). Ellas mismas se implicaron en el proceso de escritura, según Marco Canale: “Es importante destacar que la idea surgió del proceso creativo de ellas. Una de las Poderosas se inspiró en las conversaciones que tenía con su perro mientras su esposo la tenía encerrada”.

Esto es sólo el principio: Las Poderosas tienen otro sueño: crear una alianza de Poderosas a nivel mundial: “En cada país hay miles de mujeres luchando. Ellas son las poderosas del lugar”, señala Rosa desde el Centro Cultural de España en Guatemala. Superado –o tal vez exorcizado- el acto traumático que las unió, Las Poderosas indagan ahora sobre su propia sexualidad con una nueva obra: ‘Naciendo’.

Poderosas 8

Más información en el Facebook de Las Poderosas. Con información de El Imparcial, Inspirulina, Público y el Informe sobre la Violencia contra la Mujer en Guatemala [.pdf].

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Lea la nota original en Yorokobu.es.

**Nota publicada el 16 de septiembre de 2014.

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BBC

Fascitis necrosante, la enfermedad transmitida por un insecto que dejó sin piernas a una mujer

Una mujer en Reino Unido sufrió una grave enfermedad que la tuvo ocho meses hospitalizada y tres semanas en coma inducido. Lo que comenzó como una simple picadura le cambió radicalmente la vida.
BBC
30 de septiembre, 2019
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Susan Buttery, una entusiasta jardinera de Reino Unido, pensó que había sufrido una simple picadura, pero el desenlace fue mucho más grave.

Los hechos ocurrieron en 2013, pero ahora, por primera vez, contó su casopúblicamente.

Un día, mientras estaba en sus labores de jardinería, a Buttery, de 68 años, le picó un insecto en la cabeza.

“Sentí un bulto en la parte posterior de mi cabeza, pero realmente no le presté atención“, recuerda Buttery.

“Pensé, ‘oh, me picó un insecto y ya se me pasará‘”.

Llegó a pensar que se trataba de una alergia, pero su salud comenzó a deteriorarse y tuvo que ser internada en el hospital.

Susan Buttery and her husband Richard

BBC
Al principio Buttery pensó que había sufrido una simple picadura.

Cuestión de vida o muerte

La picadura del insecto le causó fascitis necrosante, una infección que carcome los tejidos de la piel.

Buttery recuerda que mientras estuvo en el hospital le practicaron cerca de 60 operaciones, para retirarle la piel muerta infectada por la bacteria.

Luego comenzó a padecer gangrena.

Tras ocho meses internada y tres semanas en un coma inducido, los médicos le dijeron que necesitaban amputar las zonas afectadas.

Susan Buttery

BBC
Buttery perdió sus piernas a la altura de las rodillas.

Primero le dijeron que tenían que amputarle los dedos de los pies, luego le dijeron que había que amputarle los pies.

Finalmente, los médicos le dijeron que tratarían de salvar “la mayor parte de la pierna”.

“Tenía que convencerme a mí misma, repitiéndome: ‘Bueno, si no lo hacen, moriré‘”.

Una lucha cuesta arriba

A Buttery finalmente le amputaron las dos piernas desde las rodillas. También le amputaron la punta de sus dedos de ambas manos.

“Me dijeron que no sabían si podría volver a caminar“, recuerda.

“Fue abrumador pensar que no volvería a ser la misma persona de antes”.

Susan Buttery

BBC
Pese a lo que le ocurrió, Buttery asegura que sigue amando la jardinería.

Hoy Buttery ha logrado una buena recuperación.

Utiliza piernas prostéticas y va al gimnasio dos veces a la semana.

Dice que ha sido una “lucha cuesta arriba”, pero aún ama su jardín y la jardinería.

Qué es la fascitis necrosante

La fascitis necrosante es una infección bacterial, rara pero grave, que afecta al tejido bajo la piel y los músculos y órganos a su alrededor.

A veces se le llama “la enfermedad come carne”, aunque en realidad la bacteria que la causa no “come” carne, sino que libera toxinas que dañan los tejidos, según explica el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés).

Esta bacteria puede ingresar al cuerpo humano a través de cortes, picaduras de insectos, heridas causadas por drogas inyectables y heridas de cirugía. En algunos casos, de manera muy poco frecuente, se puede transmitir de persona a persona.

una persona secando su brazo.

Getty
Los médicos recomiendan mantener las heridas limpias para evitar infecciones.

Los síntomas de la enfermedad pueden desarrollarse muy rápido, en cuestión de horas o días.

Al principio puede causar dolor o comezón en la zona afectada, y puede aumentar hasta causar fiebre, hinchazón, vómito y diarrea, manchas y ampollas llenas de líquido, mareos, debilidad y confusión.

El NHS advierte que la fascitis necrosante se debe tratar como una emergencia y acudir cuanto antes al médico.

Los tratamientos pueden incluir cirugías para retirar los tejidos afectados, antibióticos y tratamientos complementarios para controlar la función de los órganos.

No existe una vacuna contra la fascitis necrosante, pero el NHS recomienda mantener las heridas limpias y secas, y lavarse las manos regularmente con agua y jabón.


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