Las Poderosas o cómo la violencia transformó en superheroínas a cinco mujeres

Esta es la historia de una catarsis. O, mejor dicho, cinco historias de catarsis. La historia de cinco mujeres guatemaltecas que hicieron una llave de jiu-jitsu a la violencia machista y lograron “empoderarse”, hacerse poderosas, gracias al teatro. Esta es la historia de Las Poderosas.

Las Poderosas o cómo la violencia transformó en superheroínas a cinco mujeres
Las Poderosas. Foto: Yorokobu.es.
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Las Poderosas. Foto: Yorokobu.es.
Las Poderosas. Foto: Yorokobu.es.

Esta es la historia de una catarsis. O, mejor dicho, cinco historias de catarsis. La historia de cinco mujeres guatemaltecas que hicieron una llave de jiu-jitsu a la violencia machista y lograron “empoderarse”, hacerse poderosas, gracias al teatro. Esta es la historia de Las Poderosas.

Adelma Cifuentes, de 42 años, perdió un brazo cuando dos hombres armados con una escopeta y enviados por su marido (su opresor) irrumpieron en su casa. “Nunca pensé que iba a cumplir su amenaza”, recuerda ahora tras su máscara de luchadora mexicana. Adelma conoció a Lesbia, a Telma, a Rosa y a Telma durante la grabación del documental “Hoy puedo ser”, del argentino Marco Canale. Todas ellas compartían su condición de mujeres, guatemaltecas y víctimas de la violencia, aunque reniegan de esta palabra –“víctimas”-, pues son –dicen- “luchadoras y supervivientes, pero nunca víctimas”.

A raíz de su participación del documental, las siete mujeres iniciaron un proceso que utilizaba el teatro como herramienta terapéutica, una iniciativa de Marco Canale y de la guatemalteca Patricia Orantes, auspiciado por la Centro Cultural de España en Guatemala, dependiente de Cooperación Española.

Marco Canale (“la Poderosa barbuda”, según sus compañeras) es también el realizador de un vídeo con estética tex-mex que insinúa la génesis de Las Poderosas y ¿anticipa? una película sobre su particular ordalía:

Las siete mujeres (ahora son cinco: dos del grupo original han muerto) participaron en un proyecto que utilizaba el teatro como herramienta para exorcizar los fantasmas de la violencia contra las mujeres, un problema del que no es ajeno ningún país del mundo, según recuerda la OMS, pero que es singularmente grave en Guatemala: el 28% de las mujeres reporta violencia de su pareja al menos una vez en su vida. La tasa de feminicidios -9 por cada 100.000 habitantes- es una de las más altas del mundo. Como muestra de que el machismo está fuertemente enquistado en Guatemala valga un dato: una comadrona cobra más si el nacido es un varón que si es una hembra.

Estas “supervivientes de la violencia machista” sintieron el efecto liberador y creativo del teatro, y decidieron crear su propia compañía, Las Poderosas, que también fue el título de su primera obra. El nombre le vino a Lesbia Téllez durante un sueño, según nos cuenta en videoconferencia desde Guatemala: “Estábamos por estrenar la obra y en esa búsqueda del nombre lo soñé. Recuerdo a la más joven al medio, y todas estábamos vestidas de luchadoras. Estábamos en el teatro Nacional y había productores de EEUU, de México”.

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El sueño de Lesbia se hizo realidad: Las Poderosas llevaron su obra a México, a Venezuela y a España, donde actuaron en 2011, en la Casa de América, en Madrid, y en el Festival Iberoamericano de Cádiz. Pero no sólo de teatro se alimenta la redención. Las Poderosas llevan su mensaje y su enseñanza a otras mujeres que están en su misma situación: “Cuando llegamos a la comunidad decimos “aquí venimos a compartir esta herramienta sanadora que nos ha ayudado a seguir adelante”. Uno de los objetivos es mostrar la problemática pero lanzar propuestas de cambio”, dice Lesbia.

“Las siete Poderosas enuncian una respuesta individual y colectiva ante la violencia. Pura autodefensa teatral”, escribía Laura Corcuera en la revista ‘Primer Acto’ con motivo de la representación de la obra en Madrid, donde fue recibida con entusiasmo, igual que más tarde en Cádiz, en Venezuela, en Honduras o en Chile. La obra rememora y reconstruye los capítulos violentos vividos por sus protagonistas y sus hijos (que también actúan). Ellas mismas se implicaron en el proceso de escritura, según Marco Canale: “Es importante destacar que la idea surgió del proceso creativo de ellas. Una de las Poderosas se inspiró en las conversaciones que tenía con su perro mientras su esposo la tenía encerrada”.

Esto es sólo el principio: Las Poderosas tienen otro sueño: crear una alianza de Poderosas a nivel mundial: “En cada país hay miles de mujeres luchando. Ellas son las poderosas del lugar”, señala Rosa desde el Centro Cultural de España en Guatemala. Superado –o tal vez exorcizado- el acto traumático que las unió, Las Poderosas indagan ahora sobre su propia sexualidad con una nueva obra: ‘Naciendo’.

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Más información en el Facebook de Las Poderosas. Con información de El Imparcial, Inspirulina, Público y el Informe sobre la Violencia contra la Mujer en Guatemala [.pdf].

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Lea la nota original en Yorokobu.es.

**Nota publicada el 16 de septiembre de 2014.

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