Lo que se sabe de los 57 estudiantes desaparecidos en Guerrero, México
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Lo que se sabe de los 57 estudiantes desaparecidos en Guerrero, México

Dos días después del ataque aún se desconoce el destino de estos jóvenes. El gobierno de Guerrero estableció una operación para localizarlos que incluyó el sobrevuelo de helicópteros en la zona, ubicada al norte del estado.
29 de septiembre, 2014
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Parecía una protesta estudiantil como ha habido muchas en los últimos años en Guerrero, en el sur de México. Pero en pocas horas se convirtió en tragedia.

Estudiantes de la escuela Escuela Normal Rural de Ayotzinapa Isidro Burgos, llegaron en varios autobuses a la ciudad de Iguala para hacer una colecta entre los habitantes, según dijeron.

Pero de pronto algunos de ellos se enfrentaron con policías locales que les acusaron de robar los vehículos en que se transportaban.

En pocos minutos el pleito se agravó y entonces, según estableció la fiscalía estatal de Guerrero, los policías dispararon contra los estudiantes, quienes corrieron por las calles del centro de la ciudad.

Ataques

Esto ocurrió el viernes 26 aproximadamente a las 20:00 tiempo del centro de México. Cuatro horas después un grupo de desconocidos disparó contra los estudiantes que dialogaban con periodistas.

Y casi al mismo tiempo otras personas dispararon con fusiles de asalto a un autobús en las afueras de la ciudad.

En el vehículo viajaban los integrantes del equipo de fútbol Los Avispones de Chilpancingo, que juega en la tercera división de la liga profesional.

El saldo final de los incidentes es de seis personas muertas: tres jóvenes de la Escuela Normal, dos miembros del equipo de fútbol y una mujer que viajaba en un taxi.

Otras 25 personas están lesionadas y al menos 57 estudiantes fueron reportados como desaparecidos por sus compañeros de Ayotzinapa.

Búsqueda

Dos días después del ataque aún se desconoce el destino de estos jóvenes. El gobierno de Guerrero estableció una operación para localizarlos que incluyó el sobrevuelo de helicópteros en la zona, ubicada al norte del estado.

Soldados y policías estatales, acompañados en algunos momentos por compañeros de los desaparecidos, participaron en el operativo.

La búsqueda incluyó instalaciones militares, cuarteles de la policía, hospitales y el Servicio Médico Forense, donde se encuentra la morgue local, sin resultados.

Hasta ahora lo que se sabe es que los 57 estudiantes no se presentaron a la reunión convocada por el Comité Ejecutivo de Ayotzinapa realizada el fin de semana, para hacer un conteo de quienes sobrevivieron al tiroteo y planear una estrategia de respuesta.

Tampoco se han reportado con sus familiares.

No está claro si regresaron a sus comunidades –muchos miembros de la Escuela Normal son indígenas- o se los llevó el grupo que realizó el segundo ataque y que, según el procurador (fiscal) General de Justicia del estado, Iñaky Blanco Cabrera, pueden ser parte de la delincuencia organizada.

Mientras, la fiscalía arrestó a 22 policías municipales de Iguala a quienes acusa de disparar contra los estudiantes.

Los agentes fueron enviados a las instalaciones de la Procuraduría en el balneario de Acapulco, pues sus familiares y personas desconocidos amenazaron con rescatarlos del cuartel donde se encontraban.

Historia

Guerrero es un estado con larga historia de violencia política, que en distintos momentos ha incluido a estudiantes y maestros.

En la década de los años 70 surgieron en sus montañas varios de los grupos guerrilleros más importantes de la época, algunos de los cuales aún siguen activos.

Pero también ha sido escenario de disputas entre carteles de narcotráfico, como el de Sinaloa, de los Beltrán Leyva y La Familia Michoacana, que pelean el control de las zonas productoras de amapola y marihuana de la región.

En Guerrero se ubica también una de las secciones más combativas de la disidente Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que desde el año pasado sostiene un movimiento en contra de la Reforma Educativa.

En estas protestas participan los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, quienes incluso en 2011 sostuvieron un fuerte enfrentamiento con policías estatales donde murieron dos personas.

Desde entonces las manifestaciones estudiantiles no han cesado, pero según especialistas el incidente del fin de semana es el más grave desde que iniciaron las protestas.

El alcalde

Mientras, el conflicto sigue. Estudiantes de nueve escuelas normales anunciaron un paro de labores hasta que se localice a sus compañeros.

A este movimiento se suma el Frente Estatal de Trabajadores, además que la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg), realizó una marcha en Chilpancingo, la capital del estado, para demandar la presentación de los desaparecidos.

El diputado por el Movimiento Ciudadano, Ricardo Monreal, exigió que la investigación del caso no se quede en la fiscalía de Guerrero.

“El gobierno federal debe intervenir: estamos ante un estado en el que se persigue a los dirigentes sociales. Es muy grave que hoy haya desaparecidos”, advirtió.

En las protestas también se exige la renuncia del alcalde de Iguala, José Luis Abarca Velázquez. Pero el funcionario dijo que no va a dejar el cargo.

La noche del ataque, aseguró a medios locales, ordenó que no se agrediera a los estudiantes. “Mi indicación fue no caigan en provocación, no quiero que me los vayan a golpear”, dijo.

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El pescador que descubrió el más grande tesoro petrolero de México (y murió en el abandono)

Rudesindo Cantarell Jiménez, un sencillo pescador de Campeche, encontró uno de los mayores tesoros energéticos de la historia de México.
28 de junio, 2020
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Una plataforma petrolera en Cantarell

Getty Images
El Complejo Cantarell en su momento fue el segundo yacimiento de petróleo más grande del mundo.

Lo que se guardó Rudesindo Cantarell Jiménez durante casi una década era la ubicación de uno de los más grandes tesoros energéticos que la naturaleza le dio a México.

En el año de 1958, el pescador de 44 años había visto por primera vez una mancha negra en medio de las aguas azul turquesa del mar de Campeche, en el sureste del país.

Al principio no le dio mucha importancia, o no quiso dársela, sabedor de que eso podría transformar la vida de Ciudad del Carmen, en Campeche.

“Un día me fui directamente al aceite. Vi que salía una enorme burbuja que se extendía en la superficie… Creí que era petróleo y se me quedó la idea. Un día le dije a mi señora ‘oye, creo que hay chapo (petróleo) en el Carmen'”, le contó Cantarell a la revista Proceso en 1983.

La sospecha era cierta: en aquel lugar cercano a las costas, la compañía estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) encontró el más grande yacimiento de crudo de la historia del país.

Bajo las calmas aguas había 40,000 millones de barriles, un enorme tesoro que en su tiempo solo estaba por debajo del campo petrolero Ghawar, en Arabia Saudita.

Rudesindo Cantarell

BBC
Rudesindo Cantarell iba a bordo del barco camaronero “Centenario del Carmen” cuando se topó con el petróleo.

El yacimiento fue nombrado Complejo Cantarell, en honor al humilde pescador que llevó a los ingenieros petroleros de Pemex a su hallazgo.

Pero también significó tragedia para muchos, incluido el propio descubridor.

“Le sucedió a Rudusindo Cantarell como un accidente y su accionar transformó para siempre el paisaje y la condición social de su isla”, le dice a BBC Mundo el cineasta Rubén Imaz, quien se inspiró e investigó la vida de aquel pescador para producir la película ficcional “Tormentero”.

Un hombre del mar

Como muchos de los habitantes de las costas de Campeche, la vida de Rudesindo Cantarell (1914-1997) estaba en el mar y la pesca.

Su padre lo llevó a trabajar desde los 10 años, relataba, y desde entonces laboró desde pequeñas canoas y embarcaciones pesqueras de la región, hasta grandes buques en los que llegó a Cuba y Estados Unidos.

Pero uno del que se hizo socio en la década de 1950 es el que cambió su historia y la historia de México: “Centenario del Carmen”.

Una vista de Ciudad del Carmen

Getty Images
Ciudad del Carmen se transformó en una ciudad petrolera a partir del hallazgo del Complejo Cantarell.

A bordo de ese barco divisó aquella mancha en el mar que otros pescadores suponían que se trataba de los remanentes del naufragio de alguna nave. Pero él sí sospechaba que era “chapo”.

“Me dio por tirarle el equipo de pesca, pensando que era un barco o algún chalán hundido, pero el fondo salió limpio”, le dijo al periodista Ignacio Ramírez, de Proceso.

Rudesindo Cantarell se lo guardó durante casi una década. No es claro si por desinterés, o porque los camaroneros querían evitar que llegara la industria petrolera a sus aguas.

“Él rápidamente intuyó que era petróleo. (Pero) mucha gente le insistió que no, entonces parece que se lo guardó años”, dice Imaz.

Fue hasta que en 1968 llegó al puerto de Coatzacoalcos, Veracruz, a vender pescado, que les comentó a otros pescadores que había descubierto petróleo en sus aguas.

Pescadores en Ciudad del Carmen

Getty Images
La pesca se limitó enormemente desde que Pemex tomó el control de la región en Ciudad del Carmen.

“Yaaaaa, me decían”, dijo a Proceso, pero tomó el consejo de aquellos hombres de dar aviso a los ingenieros petroleros de Pemex.

“¿Será, señor?”, le dijo uno de los expertos. “Pues yo creo que sí, usted dirá”.

La confirmación

En la década de 1960 en México apenas y había unas 10 plantas petroleras y una discreta producción comparada con otras grandes productoras de este energético de la época.

Pero los estudios de los ingenieros Javier Meneses, Serafín Paz y Mario Galván, guiados por Rudensindo Cantarell -“ahora sí que yo mero fui”, relató- confirmaron el hallazgo.

En las aguas relativamente bajas a menos de 100 km de las costas de Campeche, Pemex detectó en 1971 un yacimiento como ninguno otro en la historia del país.

Map

Los pozos Bacab, Abkatun, Ku, Maloob, Akal y Nohoch llevaron la producción de crudo a un millón de barriles diarios en la década de 1980, casi 40% de lo que extraía México entonces.

“Yo no lo creía, pero varias personas que trabajaban para Pemex empezaron a buscarme, a llevarme algunos regalitos, a decirme que yo era como un héroe de la nación”, contaba Cantarell en 1983.

Y la riqueza era prometedora, pues se calculó que había unos 40,000 millones de barriles, lo que dio pie a que el gobierno emprendiera grandes proyectos de infraestructura y gasto público.

“Vamos a administrar la abundancia”, se ufanaba el presidente José López Portillo.

Plataformas de Pemex en Cantarell

Getty Images
Bacab, Abkatun, Ku, Maloob, Akal y Nohoch son los campos petroleros principales del Complejo Cantarell.

Pero para Ciudad del Carmen, la invasión de la industria petrolera confirmó los temores de los camaroneros de la región: unos 1,000 barcos pesqueros ya no podían navegar por ahí.

“En cuanto llegó Pemex se clausuró la pesca. Y la tradición de pueblo pesquero de un siglo se desapareció. Y es verdad que los pescadores le dieron la espalda a Rudesindo”, explica Imaz.

“En otro país sería un héroe”

Aquel pescador fue homenajeado y su apellido se convirtió en sinónimo de riqueza petrolera.

Pemex le prometió empleo y el gobierno mexicano le entregó en 1978 una medalla de oro con motivo del 40 aniversario de la nacionalización petrolera con la frase “El petróleo es nuestro”.

“¿Nuestro? Será de quienes lo manejan, ése es el coraje que me da. No es justo que unos cuantos se enriquezcan a costa del petróleo”, le dijo a Proceso tan solo cinco años después.

Una plataforma petrolera en Cantarell

Getty Images
Cantarell llegó a su máxima producción en 2003, tras lo cual ha ido cayendo constantemente.

Y es que después de los reconocimientos y aplausos, Cantarell recibió un empleo -sin contrato fijo- como auxiliar de limpieza en un laboratorio de Pemex en Campeche, con un sueldo muy bajo acorde a ese nivel.

“Fue triste enterarme de eso, que perdió el apoyo de su comunidad. Y las autoridades lo utilizaban como una botarga, para que apareciera en el estrado, pero lentamente se hizo una figura inactiva”, explica Imaz.

El viejo pescador aseguró que las cartas que enviaba a los ejecutivos de Pemex y del gobierno federal nunca le trajeron una mejora salarial ni un buen empleo.

“Estoy jodido”, dijo.

La tumba de Rudesindo Cantarell

Rubén Imaz
Rubén Imaz encontró la modesta tumba de Rudesindo Cantarell en Isla Aguada, Campeche.

En Ciudad del Carmen hoy casi nadie recuerda a Rudesindo Cantarell: “El nombre les resuena a los mayores, pero en realidad su historia y su persona la conocen unas tres personas“, dice Imaz.

“Su vida es desconocida, lo cual me parece una tragedia, en especial en un país como México que es muy dado a valorar a sus héroes. Y de repente alguien que fue tan importante y transformador”, agrega.

Y es que el hombre que llevó a Pemex hasta su más grande descubrimiento murió sin casi ningún patrimonio que dejar en mayo de 1997 a los 82 años.

Pero desde muchos años antes sabía que la suerte del oro negro no le había sonreído a él: “En otro país sería casi un héroe, pero aquí…”.


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