Los museos más insólitos de Ciudad de México
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Los museos más insólitos de Ciudad de México

Instrumentos de tortura utilizados por la Inquisición, vitrinas con frascos con fetos y tumores cancerígenos o una isla habitada por muñecas de juguete: la capital mexicana tiene más de 150 museos. Y algunos son extraños.
8 de septiembre, 2014
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Isla de las Muñecas en Xochimilco, Ciudad de México. Foto: BBC

¿Se imagina caminar entre instrumentos de tortura utilizados por la Inquisición, recorrer vitrinas con frascos donde se guardan fetos y tumores cancerígenos o quizá desembarcar en una isla habitada por muñecas de juguete?

Pues es parte de lo que albergan algunos de los más de 150 museos que hay en la capital de México, que según las autoridades es una de las ciudades con mayor cantidad en el mundo.

Las exhibiciones permanentes son variadas, pues se pueden encontrar obras de Augusto Rodin, Dalí o Frida Khalo, y observar zapatos hechos hace dos siglos, juguetes centenarios, agujas para fonógrafos o fusiles con chapa de oro y adornados con esmeraldas que fueron confiscados a capos del narcotráfico.

Existen museos tradicionales como el Nacional de Antropología que alberga la mayor colección de piezas prehispánicas del país, pero también hay otros considerados de vanguardia y cuya edificación costó millones de dólares como el Soumaya, propiedad del empresario Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo según la revista Forbes.

Pero también hay otros que permanecen semiabandonados, como el de la Caricatura, donde se exhiben dibujos del expresidente Porfirio Díaz cuyo gobierno de más de 30 años provocó la Revolución Mexicana en 1910, o el llamado Lago de los Reyes Aztecas, en la zona lacustre de Xochimilco y que está ubicado en una isleta construida hace más de 600 años.

Esta variada oferta cultural contrasta con la realidad: según algunas encuestas, el 43% de los mexicanos nunca ha visitado un museo, ni siquiera como parte de una tarea escolar.

BBC Mundo le presenta cinco museos insólitos que existen en Ciudad de México:

Museo de la Tortura

Un sarcófago con puntas de acero por dentro, conocido como La Doncella de Hierro, cinturones de castidad, El Potro, utilizado para dislocar las coyunturas de los detenidos, una guillotina para cumplir las sentencias de muerte…

Forman parte de la colección de este museo, ubicado en una antigua casona del centro de Ciudad de México, y que fueron utilizados por el Tribunal del Santo Oficio, conocido como la Santa Inquisición que durante los tres siglos de la colonia sometió a juicio a unas 300 personas, acusadas de herejía, blasfemia o practicar la magia.

La exhibición se divide en cuatro secciones: instrumentos de humillación pública que debían portar en todo momento quienes eran sentenciados por los inquisidores; aparatos para torturar durante los interrogatorios y equipo para asesinar a los condenados por delitos graves.

Se destaca una sección con instrumentos para torturar mujeres, quienes fueron las principales víctimas de la Inquisición.

La muestra surgió originalmente en Florencia (Italia) en 1983, y desde hace más de una década permanece de forma itinerante en México. De hecho el primer sitio donde se exhibió fue el Palacio de la Medicina, que durante la época de la colonia fue sede del Tribunal del Santo Oficio.

Museo del Narcotráfico

Pertenece a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y se encuentra dentro de las instalaciones del Campo Militar Nº 1, en el norte de la capital mexicana.

No está abierto al público pues fundamentalmente se utiliza para instruir a los oficiales y soldados que cotidianamente combaten el tráfico de drogas en el país.

Pero en su acervo se encuentran algunos ejemplos de las excentricidades de los capos, como fusiles de asalto AK-47 bañados en oro, pistolas con cachas (zona donde se empuña el arma) llenas de incrustaciones de diamantes, rubíes o esmeraldas, medallas de plata e imágenes de Jesús Malverde, el santo del narcotráfico mexicano y la Santa Muerte.

Muchos de los objetos fueron confiscados por los militares en las capturas de jefes de los carteles y se exhiben como una especie de trofeo en la lucha contra el narcotráfico en México.

Museo del Juguete Antiguo

Hace casi 60 años Roberto Shimizu empezó a coleccionar juguetes. Primero guardó los que recibía en navidades y cumpleaños, y después empezó a comprarlos en bazares, mercados y, claro, las jugueterías.

Hoy su colección supera los 2 millones de ejemplares. Muchas de las piezas fueron fabricadas por empresas mexicanas ya desaparecidas, otros son ejemplares únicos. Existen juguetes de principios del siglo pasado, hechos con madera, máscaras originales de luchadores y hasta una enorme cara de metal que sirvió como puerta de entrada a un popular centro de baile de los cincuenta.

Para los visitantes adultos la visita al museo es un viaje a la niñez, y para los menores representa un mundo prácticamente desconocido pues las piezas exhibidas ya no se fabrican.

Para Shimizu sirve para recordar algo que tiene muy claro: antes los juguetes eran para jugar, pero ahora “son para que los padres gasten dinero”.

Museo del Objeto

Lo que más impresiona de este lugar es que está lleno de objetos conocidos que en algún momento formaron parte de la vida cotidiana de los mexicanos y que al verlos en el museo cobran un valor distinto.

Es parte del objetivo del sitio, hacer “una revisión histórica de México desde inicios del siglo XIX: su sociedad, movimientos culturales, tendencias, formas de pensar y contacto con el exterior”, según dice la página web del museo.

Así, en esta casa de estilo art nouveau se pueden encontrar –en sus distintas colecciones– desde afiches de campañas políticas hasta aparatos de sonido utilizados en los inicios del rock, zapatos para bebé, latas de harina, tapas de refrescos o periódicos y carteles publicados hace 100 años.

El acervo del Museo es superior a las 100.000 piezas, aunque con frecuencia abre sus puertas a colecciones ajenas.

La Isla de las Muñecas

Una de las historias más conocidas sobre este lugar es que el propietario, Juan Santana, reunió a cientos de muñecas de plástico que encontró en la basura para alejar al espíritu de una chica que aparecía en su casa.

La receta funcionó, dicen los sobrevivientes de Santana, pero el resultado fue uno de los sitios más extraños de la capital mexicana: la Isla de las Muñecas ubicada en un islote, conocido como chinampa, en la zona lacustre de Xochimilco, en el sur de la ciudad.

En el lugar permanecen cientos de muñecas colgadas de árboles, cabezas de los juguetes sobre troncos y cuerpos amarrados en la cerca que rodea la chinampa.

Forma parte del recorrido turístico que se realiza a bordo de trajineras, pequeñas embarcaciones de madera adornadas con flores que son típicas de Xochimilco.

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La desconocida extinción masiva que cambió la Tierra y permitió que los dinosaurios dominaran el planeta

El evento consistió en una serie de violentas explosiones volcánicas y desencadenó que los dinosaurios se convirtieran en la especie dominante por 165 millones de años.
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18 de septiembre, 2020
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Erupción volcánica

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Este episodio desencadenó la “era de los dinosaurios”, que duró 165 millones de años más.

Enormes erupciones volcánicas que ocurrieron hace 233 millones de años bombearon dióxido de carbono, metano y vapor de agua a la atmósfera.

Esta serie de violentas explosiones, en lo que ahora conocemos como la costa oeste de Canadá, provocaron un calentamiento global masivo.

Nuestra nueva investigación ha revelado que este fue un evento de extinción en masa que cambió el planeta y que mató a muchos de los tetrápodos dominantes, anunciando el amanecer de los dinosaurios.

La extinción masiva más conocida ocurrió al final del período Cretácico, hace 66 millones de años. Fue entonces cuando los dinosaurios, pterosaurios, reptiles marinos y amonitas se extinguieron.

Este evento fue causado principalmente por el impacto de un asteroide gigante que apagó la luz del sol y causó oscuridad y congelación, seguido de otras perturbaciones masivas de los océanos y la atmósfera.

Los geólogos y paleontólogos están de acuerdo en que existieron cinco de esos eventos, de los cuales la extinción masiva del Cretácico final fue la última. Por ello, nuestro descubrimiento de una extinción masiva que no se conocía podría parecer inesperado.

Y, sin embargo, este evento, denominado Episodio Pluvial Carniano, parece haber matado a tantas especies como lo hizo el asteroide gigante. Los ecosistemas terrestres y marinos cambiaron profundamente a medida que el planeta se calentaba y se secaba.

En la tierra, esto provocó cambios profundos en plantas y herbívoros. A su vez, con el declive de los dominantes tetrápodos herbívoros, como los rincosaurios y los dicinodontes, los dinosaurios tuvieron su oportunidad.

Los dinosaurios se habían originado unos 15 millones de años antes y nuestro nuevo estudio muestra que, como resultado del Episodio Pluvial Carniano, se expandieron rápidamente entre los siguientes 10 a 15 millones de años, convirtiéndose en la especie dominante en los ecosistemas terrestres.

Este episodio desencadenó la “era de los dinosaurios” que duró 165 millones de años más.

No fueron solo los dinosaurios los que encontraron así un nuevo punto de apoyo. Muchos grupos de tetrápodos modernos, como tortugas, lagartos, cocodrilos y mamíferos, se remontan a este tiempo de revolución recién descubierto.

Siguiendo las pistas

Este evento se identificó por primera vez de forma independiente en la década de 1980. Pero se pensó que estaba restringido a Europa.

Asteroide

Getty Images
Este evento parece haber matado a tantas especies como lo hizo el asteroide gigante.

Primero, geólogos de Alemania, Suiza e Italia reconocieron un cambio importante entre las faunas marinas ocurrido hace unos 232 millones de años, denominado evento de Rheingraben.

Luego, en 1986, yo identifiqué esto de forma independiente como un recambio a escala global entre tetrápodos y amonitas. Pero en ese momento, las técnicas de datación eran mucho más débiles que ahora y era imposible estar seguro de si ambos eran el mismo evento.

Las piezas del rompecabezas empezaron a encajar cuando los geólogos Mike Simms y Alastair Ruffell reconocieron en todo el Reino Unido y partes de Europa un episodio de aproximadamente un millón de años de climas húmedos.

Luego, el geólogo Jacopo dal Corso detectó una coincidencia en el tiempo entre el Episodio Pluvial Carniano y el pico de erupciones de los basaltos de Wrangellia.

Wrangellia es un término que los geólogos le dan a una placa tectónica estrecha que está unida a la costa oeste del continente norteamericano, al norte de Vancouver y Seattle.

Finalmente, en una revisión de la evidencia de rocas del Triásico, se detectó la huella del Episodio Pluvial Carniano, no solo en Europa, sino también en América del Sur, América del Norte, Australia y Asia.

British Columbia

Getty Images
Wrangellia es una placa tectónica unida a la costa oeste del continente norteamericano.

Estuvo lejos de ser un evento exclusivo de Europa. Fue global.

Erupciones volcánicas

Las erupciones masivas de Wrangellia bombearon dióxido de carbono, metano y vapor de agua a la atmósfera, lo que provocó el calentamiento global y un aumento de las precipitaciones en todo el mundo.

Hubo hasta cinco erupciones asociadas con picos de calentamiento de hace 233 millones de años.

Las erupciones provocaron lluvia ácida cuando los gases volcánicos se mezclaron con el agua de lluvia, bañando la Tierra en ácido diluido. Los océanos poco profundos también se acidificaron.

El fuerte calentamiento expulsó a las plantas y los animales de los trópicos y la lluvia ácida mató las plantas en la tierra, mientras que la acidificación del océano atacó a todos los organismos marinos con esqueletos de carbonato.

Esto removió las superficies de los océanos y la tierra. La vida pudo haber comenzado a recuperarse, pero cuando cesaron las erupciones, las temperaturas se mantuvieron altas, mientras que pararon las lluvias tropicales.

Esto es lo que provocó el posterior secado de la tierra en el que florecieron los dinosaurios.

Lo más extraordinario fue la transformación de la “fábrica” de carbonato marino. Este es el mecanismo global por el cual el carbonato de calcio forma grandes espesores de piedra caliza y proporciona material para que organismos como corales y moluscos construyan sus conchas.

Dinosaurios

Getty Images
Los dinosaurios se extinguieron hace 66 millones de años.

El Episodio Pluvial Carniano marcó el surgimiento de los arrecifes de coral modernos, así como de muchos de los grupos modernos de plancton, lo que sugiere cambios profundos en la química del océano.

Antes del Episodio Pluvial Carniano, la principal fuente de carbonato en los océanos provenía de ecosistemas microbianos, como montículos de lodo en los que preponderaba la piedra caliza, en las plataformas continentales.

Pero después del mismo, pasaron a serlo los arrecifes de coral y el plancton, apareciendo y floreciendo nuevos grupos de microorganismos, como los dinoflagelados.

Este profundo cambio en los ciclos químicos fundamentales de los océanos marcó el comienzo de los ecosistemas marinos modernos.

Habrá lecciones importantes sobre cómo ayudamos a nuestro planeta a recuperarse del cambio climático.

Coral

Getty Images
Los arrecifes de coral y el plancton se convirtieron en la principal fuente de carbonato en los océanos.

Los geólogos deben investigar los detalles de la actividad volcánica de Wrangellia y comprender cómo estas repetidas erupciones impulsaron el clima y cambiaron los ecosistemas de la Tierra.

Ha habido una serie de extinciones masivas inducidas por volcanes en la historia de la Tierra y las perturbaciones físicas que produjeron, como el calentamiento global, la lluvia ácida y la acidificación de los océanos, se encuentran entre los desafíos que vemos hoy.

Los paleontólogos deberán trabajar más de cerca con los datos de los registros fósiles marinos y continentales.

Esto nos ayudará a comprender cómo se desarrolló la crisis en términos de pérdida de biodiversidad, pero también a explorar cómo se recuperó el planeta.

*Michael J. Benton es profesor de Paleontología de Vertebrados de la Universidad de Bristol, Reino Unido.

Su artículo fue publicado originalmente en The Conversation y está reproducido bajo la licencia de Creative Commons. Haga clic aquí para leer el artículo original.


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