Los peculiares superhéroes urbanos de México
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Los peculiares superhéroes urbanos de México

México tiene un grupo de personajes que defienden a los ciudadanos, luchan por conservar el medio ambiente y hasta “contagian amabilidad”. BBC Mundo le presenta algunos de estos personajes y sus misiones.
2 de septiembre, 2014
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Tomada de BBC Mundo,

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No vuelan como Superman, ni tampoco se balancean entre rascacielos como el Hombre Araña. Tampoco han salvado a la Tierra, aunque lo intentan a su manera, y en algunos casos su apariencia es muy distinta a las figuras atléticas de los personajes de los cómics.

Son los superhéroes urbanos de México, personajes que desde hace décadas se han convertido en representantes de causas ambientales, vecinales, de derechos humanos o que buscan una ciudad más amable, por ejemplo.

En esta mexicana Liga de la Justicia existe un defensor de los peatones, otro que defiende a trabajadores electricistas, uno que denuncia baches (hoyos) en las calles y hasta el paladín de los que no tienen casa y ocupan edificios abandonados para sobrevivir.

Todos usan máscaras muy similares a las de la lucha libre, el segundo deporte más popular de México después del fútbol, y como los luchadores enmascarados ocultan su personalidad real.

La cultura de los superhéroes urbanos se inició en 1985 cuando un terremoto devastó una parte de la capital mexicana, y desde entonces han aparecido varios personajes ligados a procesos políticos o crisis sociales.

En algunos casos son una expresión ciudadana para atender problemas no resueltos por las autoridades, pero otros buscan llamar la atención a malos comportamientos sociales, especialmente en la zona metropolitana de Ciudad de México donde viven unas 20 millones de personas.

“De lo que se trata es hacer una ciudad que sea más amable para todos y por lo tanto socialmente segura”, le dice a BBC Mundo Ciudadina, quien recorre la capital en una colorida bicicleta para promover una mejor convivencia de sus habitantes.

BBC Mundo le presenta algunos de estos personajes y sus misiones:

Superbarrio, el pionero

El primer personaje de esta saga fue Superbarrio Gómez, un enmascarado con traje y mallas rojas, pantalón corto amarillo y capa dorada que surgió de la movilización vecinal que, en los sismos de 1985, se encargó de rescatar a quienes quedaron bajo los escombros.

Este movimiento se convirtió en una organización ciudadana que reclamó la ausencia de las autoridades en este proceso, primero, y su responsabilidad en autorizar la construcción irregular de edificios que se derrumbaron.

Superbarrio encabezó las primeras marchas para exigir la reconstrucción de casas destruidas, y en la campaña presidencial de 1988 respaldó al candidato de izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas quien años después fue elegido como primer Jefe de Gobierno de la capital mexicana.

Desde su nacimiento, la misión del superhéroe fue luchar por viviendas dignas para quien las necesite, pero también encabezó otras batallas como el respeto a los derechos humanos, promover un ambiente limpio y hasta se postuló –desde México– como candidato a la presidencia de Estados Unidos en las elecciones de 1996. El escritor Noam Chomsky apoyó su candidatura.

A pesar de casi tres décadas de lucha el personaje –interpretado por una persona distinta a la original–, todavía aparece en las calles de Ciudad de México.

Superluz SME, por los trabajadores

Su misión es clara: proteger a los miembros del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), quienes en octubre de 2009 perdieron su empleo cuando el gobierno federal cerró la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (CLyFC).

El SME ha sido una de las organizaciones de trabajadores más grandes del país, y aunque no mantiene militancia partidista durante varias décadas apoyó a movimientos vinculados a la izquierda.

Tras el cierre de la CLyFC el sindicato inició una serie de marchas y bloqueos de avenidas en Ciudad de México que se prolongaron durante varios años. Las protestas, sin embargo, no lograron su objetivo de reabrir la compañía.

Superluz SME mantiene el respaldo a los trabajadores en su nueva lucha: el pago a los jubilados y la creación de una nueva empresa que provea electricidad a la zona centro del país.

Superecologista

Uno de los problemas más comunes en Ciudad de México es la contaminación ambiental, que se intenta controlar con programas para regular el uso de motores eficientes y gasolinas sin plomo.

Pero las acciones para conservar los ríos, impedir el derrame de desechos tóxicos, la emisión de humo y gases de las industrias o procesar debidamente la basura es una de las tareas del Superecologista, personaje vestido de verde que encabeza protestas en favor de un mejor medio ambiente.

El superhéroe aparece con regularidad para promover la conservación de los bosques aunque no se ha vinculado a alguna organización ecológica o causa política alguna.

Peatónito, contra los abusos viales

En una ciudad donde diariamente circulan más de cuatro millones de automóviles hacía falta un defensor de los peatones.

Y ese es Peatónito, personaje con máscara y traje oscuros, que se dedica a vigilar que se cumpla el reglamento vial y se permita el paso a quienes cruzan las congestionadas avenidas de Ciudad de México.

El superhéroe surgió en 2012 para denunciar, originalmente, las malas condiciones de algunas calles de la capital pero luego incorporó a su tarea mejorar las hostiles relaciones entre peatones y automovilistas.

Vea también: Peatónito, el súper héroe de los peatones en Ciudad de México

Peatónito reparte información a los conductores, ayuda a destrabar los congestionamientos viales y en casos extremos empuja los vehículos que invaden la zona de cruce peatonal.

Hasta ahora sus principales adversarios son las unidades de transporte público, especialmente los llamados microbuses (autobuses medianos) que transportan a la mitad de los pasajeros de la capital mexicana, pero que también registran un alto índice de accidentes viales.

Ciudadina: contagiar amabilidad

Es la más joven en la liga de superhéroes urbanos pues apenas hace medio año que inició su lucha: contagiar amabilidad, “una palabra que me parece poco valorada”, dice, pero que puede iniciar una cadena de pequeños cambios que construyan una sociedad más segura.

Y para conseguirlo recurre a su máscara y traje rosa, con mallas de cuadros multicolores y se monta en una bicicleta rosa, verde y naranja para hablar con niños y adultos.

En su faceta personal Ciudadina trabaja con niños y por eso cree en el poder del juego “y la transformación que puede lograrse porque se vuelve algo divertido”. Así, cuando camina o usa el transporte público reparte tarjetas con mensajes como “digamos más: Gracias”.

Ha tenido buena respuesta. “Se trata de observar y comprender al otro y darnos cuenta de que convivimos en el mismo espacio”, señala. “La base de una sociedad en la que nos observemos más tiene que ver con el poder ser auténticos, nosotros mismos y por lo tanto confiar más en los demás”.

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Cómo explica la ciencia que haya canciones que no olvidamos jamás

La música tiene un alto componente emocional en nuestra vida, que está relacionado incluso como nos hablan nuestros padres cuando estámos bebés y que perdura incluso cuando nos ataca una enfermedad degenerativa.
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22 de noviembre, 2020
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Para tener memoria, el mundo creó la música.

En el inicio de las civilizaciones, los principales conocimientos que se iban creando en las diferentes culturas se traspasaban de generación en generación a través de la tradición oral.

Y esta tradición oral dependía de la memoria.

“Antes de que las narrativas pudieran estar escritas o ser parte de un texto, fueron recitadas o cantadas”, señala el profesor de psicología de la Universidad de Duke David C. Rubin en su libro “Memoria en la tradición oral”.

Por eso textos como La Ilíada, la Odisea, los salmos y otras grandes épicas antiguas se transmitieron primero en forma de versos.

Luego la música ocupó este mismo espacio. Y ahora tal vez no escuchemos la epopeya de Eneas o el extenso viaje de regreso de Ulises a Ítaca en las voces de nuestros mayores, pero hay canciones que nos llevan a un lugar. A un aroma. A un momento. La canción favorita, la melodía que evoca.

Y sin que sepamos muy bien por qué, la música es una de las pocas armas que tienen los terapeutas para hacer frente al avance de mal de Alzhéimer, la forma más común de la demencia en los mayores.

Pero, ¿cómo es que la música tiene ese efecto en la memoria? ¿Por qué una de las últimas cosas que olvidamos son nuestras canciones favoritas?

La música tiene la doble capacidad de crear recuerdos y recuperar recuerdos dentro del cerebro humano”, le cuenta a la BBC Mundo Lucía Amoruso, neuróloga e investigadora de la Universidad de Buenos Aires que investiga aspectos del comportamiento y la música.

“Y cuando las personas sufren de demencia senil o de alzhéimer, en muchos casos la música es la única llave que les queda para abrir esos recuerdos”, agrega.

Música maternal

Aunque existen muchas teorías, no hay una definitiva que explique cuándo la música apareció en la vida del ser humano.

De todas las hipótesis que se han elaborado -incluida la que señala que pudo haber tenido la intención de imitar el ‘canto’ de los animales-, hay una más llamativa: la que sugiere que fue el modo que encontraron las madres para calmar a su descendencia.

“En la prehistoria, las madres tenían que dejar a sus bebés a intervalos regulares para tener las manos libres para otras actividades, y usaban una forma temprana de hablar como bebés, o ‘modo maternal’, para tranquilizarlos”, explica Dean Falk, antropóloga de la Universidad de Florida en su libro “Cómo los humanos lograron sus palabras”.

"Cuando las personas sufren de demencia senil o de alzhéimer, en muchos casos la música es la única llave que les queda para abrir esos recuerdos"", Source: Lucía Amoruso, Source description: Neuróloga, Image:

La tonalidad, esa musicalidad con la que nos hablan especialmente nuestras madres cuando somos bebés, nos abren nuestros primeros canales en la memoria.

“Varios análisis han señalado que el cerebro de los bebés tiene una capacidad para responder a la melodía mucho antes de que se pueda establecer una comunicación mediante la palabra”, señala Amoruso.

“La música, de alguna manera, en este caso nos sirve para crear nuestro primer vínculo social, que es con nuestros padres. Y después eso se replicará en nuestros otros vínculos sociales en el futuro y por supuesto, con la música”, señala.

Entonces cuando crecemos, con esta programación a cuestas, cada vez que escuchamos una melodía ocurre un llamativo proceso en nuestro cerebro: en vez de activarse una zona o región, se activan varias.

Lo primero que se produce en el cerebro cuando escuchamos música es que nuestro centro de placer se activa y libera dopamina, que es básicamente un neurotransmisor que nos hace felices”, le explica a BBC Mundo Robert Zatorre, músico, psicólogo y fundador del laboratorio de investigación Brain, Music and Sound (cerebro, música y sonido), en Canadá.

Por lo general esas canciones que memorizamos se alojan en el lóbulo frontal, donde está ubicada nuestra “discoteca” mental.

“Sin embargo, aunque pareciera que simplemente la música nos da placer y la guardamos en nuestra memoria, lo cierto es que ocurren muchas cosas más en nuestra cabeza”, señala Zatorre.

bebé con un piano de juguete.

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Desde pequeños tenemos una fuerte conexión con la música.

El cerebro, para empezar, compara la melodía que está escuchando con la que tiene grabada en la cabeza, lo que nos permite reconocer una canción simplemente con escuchar sus primeras notas.

Y otro proceso que ocurre es que el cerebro debe separar la música del ruido exterior. Ese proceso también es bastante complejo, porque debemos poner en marcha varios procesos cognitivos”, explica Zatorre.

Canciones favoritas

Pero, ¿qué pasa cuando una canción no solo nos transmite placer, sino también emociones -que pueden ser hasta de tristeza- y nos despiertan sentimientos?

Hace poco, con motivo del día mundial en lucha contra el mal de Alzhéimer, en BBC Mundo le preguntamos a nuestros lectores sobre las canciones que ellos pensaban nunca iban a olvidar.

Y aunque muchas de ellas estaban relacionadas con el amor, lo cierto es que la mayoría estaba determinada por un momento preciso de la vida: el nacimiento de un hijo, el primer viaje al exterior, la muerte de un amigo, la salida de la cárcel.

Desde la ciencia, esa correlación también se explica desde la conexión de las melodías con la memoria.

Hay varios sistemas de memoria: la episódica, la temporal, la semántica, la de corto plazo, la de largo plazo”, enumera Amoruso.

Musica

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La música está relacionada con el placer, pero también se conecta con las emociones.

Así como una canción puede hacer parte de un momento concreto -un viaje inolvidable, el momento en que uno se enamora de alguien, un logro importante-, también el artista que interpreta la canción o la letra de la canción juegan un papel importante.

“Un viaje, un momento, hacen parte de la memoria episódica, pero resulta que la canción es interpretada por un artista que conocemos bien, del que sabemos sus rasgos, su historia… Entonces, también se activa la memoria semántica”, señala la especialista.

“Para almacenarse en nuestro cerebro, la música se apoya en todos estos sistemas de memoria”, agrega.

“Tócala de nuevo, Sam”

Para Zatorre, además de este proceso, con la música también se da un fenómeno asociado a la repetición.

¿Qué pasa cuando una canción nos gusta mucho? La repetimos“, señala.

“Y no solo por un breve lapso. Por ejemplo, un tema que nos marcó cuando teníamos 15 años, podemos escucharlo muchas veces durante el resto de nuestras vidas. Eso termina grabado en nuestra memoria de una forma excepcional“, explica Zatorre.

“Algo que no pasa de la misma manera con otras cosas que nos dan placer: comer nuestra comida favorita o visitar nuestro lugar favorito”, añade.

"¿Qué pasa cuando una canción nos gusta mucho? La repetimos. Y eso tiene que ver mucho con las emociones y la memoria" ", Source: Robert Zatorre, Source description: Psicólogo, Image:

Y aquí entra otro factor: la música no solo crea memorias y evoca emociones, sino que también condiciona nuestro comportamiento y nuestros recuerdos.

Uno de los principales estudios de Amoruso observó cómo a través de la música las personas podían anticipar el comportamiento de otras.

En su investigación “Tiempo de tango: experiencia y anticipación contextual durante observación de acción“, la neuróloga señala que las personas estudiadas que habían escuchado un tango por muchos años -y lo habían bailado también- podían anticipar, por apenas milésimas de segundo, los errores que iban a cometer personas que nunca habían escuchado la famosa melodía argentina mientras lo bailaban por primera vez.

Lo que muestran los resultados de este estudio es que las reacciones en el cerebro que permitían anticipar ese error se debían enteramente a la experiencia que tenía la persona que había escuchado y bailado tango por muchos años”, explica.

Hasta el último suspiro

Hace poco se hizo viral un video de una anciana sentada en una silla, que después de que alguien le hiciera escuchar la famosa pieza de ballet “El lago de los cisnes”, de Piotr Ilich Chaikovski, parece que se pone a bailar.

En su silla de ruedas, con los ojos cerrados como evocando una luz, ejecuta con sus manos los movimientos de ballet casi como si estuviera frente a un auditorio repleto.

Música.

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No todos los pacientes de alzhéimer reaccionan igual a la música.

Pero lo cierto es que estaba en un geriátrico. Su nombre era Marta González y sufría de alzhéimer (murió en 2019, poco después de grabar el video). Pero había estudiado ballet en Cuba y esos bellos movimientos del Lago de los Cisnes no los había olvidado a pesar del avance de la enfermedad.

Y se activaban al escuchar la música.

¿Cómo puede ocurrir esto, si uno de los lugares más afectados por el alzhéimer es el lóbulo frontal?

Es algo que todavía no podemos responder de manera concluyente. Lo que sí podríamos afirmar es que la música es la llave de entrada a muchos recuerdos que se encuentran todavía alojados en nuestra memoria, a pesar de que suframos una enfermedad degenerativa”, explica Amoruso.

Sin embargo, no cualquier música sirve para tratar a personas afectadas por la demencia senil o el alzhéimer.

No se puede decir con certeza que la música sea lo último que olvidamos. Muchos pacientes con alzhéimer no reaccionan a los tratamientos con música”, señala Zatorre.

Pero el especialista sí señala una diferencia: cuando la música del tratamiento es elegida por el paciente, cuando es él o ella quien escoge las canciones, es cuando se registran los mejores resultados.

Mujer escuhando musica

Getty Images
“No se puede decir con certeza que la música sea lo último que olvidamos. Muchos pacientes con alzhéimer no reaccionan a los tratamientos con música”, señala Zatorre.

“El vínculo con la música y la memoria tiene un alto grado emocional. Muchos de estos pacientes acceden a esos recuerdos gracias a la música. De hecho, es a veces el último recurso para acceder a esos recuerdos”, anota Amoruso.

Tanto para Zatorre como para Amoruso la música también ha sido un elemento fundamental para lidiar con el confinamiento. Y tal vez sea la manera como recordemos este 2020 y el contexto de la pandemia del coronavirus.

“Muchos de los pacientes que he atendido me han confesado que ni el sexo, ni la comida, ni el licor han sido de gran ayuda para lidiar con el encierro y las circunstancias a las que nos ha llevado a vivir la pandemia”, señala Zatorre.

La mayoría indica que la música ha sido su mejor aliado. Que esa ha sido una forma de soportar lo que está ocurriendo. Y estoy seguro que muchos recuerdos se han creado a partir de esa combinación”, concluye.


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