Madrid y México geolocalizan la iniciativa ciudadana
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Madrid y México geolocalizan la iniciativa ciudadana

Civics (en fase alfa, lanzamiento definitivo en diciembre) es una red de iniciativas informales geolocalizadas en un mapa, desglosadas por tipos, fechas y horarios.
Por Yorokobu
14 de septiembre, 2014
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Foto: Yorokobu

Foto: Yorokobu

“El modelo de actividad cultural e iniciativas sociales que tradicionalmente han impulsado las administraciones de gobierno en las grandes ciudades, enfocado en la transformación de estas, está obsoleto”. Habla Esau Acosta, un arquitecto español que junto a sus compañeros del estudio SIC, en 2008, observó que “había comenzado a nacer un ente nuevo” que se ocupaba de proponer actividades y servicios a la gente de un modo “distinto, más atractivo, y más eficaz que las que se promocionaban oficialmente”, explica. “Y lo mejor es que no lo impulsaban las instituciones, sino el propio público”.

Fue ese el motivo por el cual, a raíz de la convocatoria que Matadero de Madrid hizo a varios creativos para imaginar “una ciudad utópica”, en vez de una maqueta como diseñaron los demás invitados se les ocurrió lanzar una plataforma digital llamada VIC (Vivero Iniciativas Ciudadanas). Tendría una “estructura horizontal, sin jefes”, el trabajo en ella se realizaría de manera voluntaria y estaría compuesta por profesionales de todo tipo de áreas, “arquitectos, antropólogos, expertos de marketing, ingenieros, sociólogos…”, enumera el ideólogo. El objetivo: “Desarrollar un canal informal de las iniciativas ciudadanas que surgen por todo lados”, argulle.

“Nuestra intención con VIC era hacer notar que existen personas que se imaginan un nuevo modelo de ciudad utilizando los pocos métodos con los que pueden contar”

La web iba aglutinando, a modo de escaparate, las iniciativas empresariales o asociativas que muchos grupúsculos independientes de ciudadanos proponían como alternativas a lo que ofrecen los organismos. “La gente va por delante de las propuestas oficiales”, opina el portavoz, “y además las propuestas colaborativas que se proponen de este modo funcionan porque complementan al modelo capitalista en el que vivimos, no lo dañan. Se trata de una transformación del espacio público desde otras vías, como la economía colaborativa, y una manera de hacerlo que va de abajo arriba, que nace desde la ciudadanía”.

“Nuestra intención con VIC era hacer notar que existen personas que se imaginan un nuevo modelo de ciudad utilizando los pocos métodos con los que pueden contar”, explica Ana Espejo, otra miembro del vivero. Acosta añade que , “por ejemplo, el colectivo Enbicipormadrid, no puede construir carriles bici, pero han mapeado las rutas de calles tranquilas para circular en la ciudad. Eso es una alternativa a lo que hace el gobierno local. Y hay muchísimas. Solo en Madrid nosotros hemos censado cerca de 500 iniciativas independientes distintas”.

El caso es que la vitrina de VIC, aunque es útil, no les pareció suficiente. “Son muchísimas iniciativas ciudadanas, les damos publicidad, pero queríamos ir más lejos”. “¿De qué modo hacemos una estructura para generar una red de conexión?”, pensaron. Era hora de crear Civics (en fase alfa, lanzamiento definitivo en diciembre), una red de iniciativas informales geolocalizadas en un mapa, desglosadas por tipos, fechas y horarios, que a su vez crean una red para que las agrupaciones que organizan esas iniciativas “puedan aprovecharse unas de los recursos de las otras. Es decir, una red colaborativa de iniciativas ciudadanas”, define Acosta. Su propuesta es crear la Agenda B con las posibilidades que una gran ciudad guarda lejos de calendarios oficiales.

“Ocurrió que en VIC empezamos a realizar talleres en los que invitábamos a todo tipo de organizaciones que proponían todo tipo de actividades informales: compartir coches, bicis de alquiler, teatro urbano, huertos urbanos… y nos dimos cuenta de que el verdadero problema era que muchas de esas organizaciones se conocían, pero no estaban conectadas”.

Civics, por un lado, lo han concebido para que funcione como una agenda no-oficial de esas actividades. Se lanzará en una primera fase para Madrid, Ciudad de México y León (México). Cualquier persona que quiera geolocalizar y clasificar una propuesta alternativa, de esas de las que el público solo se entera si es un seguidor de su espacio en Facebook, ahora podrá colgarla en la plataforma para que cualquier usuario rastreador de cosas que hacer pueda echar un vistazo a las ofertas oficialmente desconocidas.

“Enbicipormadrid no puede construir carriles bici, pero han mapeado las rutas de calles tranquilas para circular en la ciudad. Eso es una alternativa a lo que hace el gobierno local”

Por otro lado, la intención es que las mismas organizaciones anunciadas utilicen la plataforma para compartir recursos y posibilidades. “Imagina que una de las organizaciones tiene verdura ecológica, pero no tiene cómo repartirla a domicilio. Y otra quizás oferte coches compartidos, pero a determinadas horas no tengan clientes”, ejemplifica Acosta. “Si las dos están conectadas, la de las verduras ecológicas quizás pueda utilizar los coches para hacer sus servicios a domicilio a un precio más económico, y los coches, a su vez, ocuparse en sus horas malas. Para eso sirve el modelo colaborativo”.

Para financiar su idea, están desarrollando su programa informático hasta que pueda hacer análisis precisos de los usuarios, las actividades y el modo de empleo que hacen de estas desglosados al detalle. Una información de consultoría, generada en tiempo real, que confían que sea lo suficientemente útil como para que algunas empresas estén interesadas en realizar donaciones que mantengan su espacio.

Piensan que la idea será bien acogida porque la gente “está harta de los canales burocráticos”. Han empezado por España y México (en varias ciudades de cada uno) porque piensan que son dos países que, en cuanto a iniciativa cultural, independiente y colaborativa “se miran mutuamente”.

“Madrid y México DF, cada uno a su manera, no son nuevas ciudades, pero sí se están renovando», dice el arquitecto. “No hace falta crear nuevas ciudades sino aprovechar las que tenemos. No se trata de la ciudad del futuro, sino la actual. Si contamos con una ciudadanía participativa, vamos a crear sociedades avanzadas, complejas y ricas”.

Cuenta Acosta que en VIC disponen de un glosario de conceptos para que sus usuarios interesados en las nuevas formas de hacer vida, ciudad y negocio, conozcan la terminología que hoy en día se utiliza para manejar los nuevos métodos. “Explicamos palabras como extitución, economía colaborativa o resiliencia”, explica, “que en términos biológicos significa adaptar los recursos reales que hay; pensar desde un punto de vista táctico, no al futuro, sino ahora”.

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El caso que puede cambiar cómo se juzgan las violaciones en EU

Por primera vez en Estados Unidos, un jurado convocado por ciudadanos decidirá si un encuentro sexual violento justifica presentar cargos de violación.
4 de octubre, 2021
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Los delitos sexuales son notoriamente difíciles de procesar en un juicio, pero una mujer en Kansas está usando una ley del siglo XIX para pedir a sus conciudadanos que la ayuden a presentar cargos contra el hombre que dice que la violó.

En 2018, Madison Smith alegó que un compañero de clase la atacó cuando era estudiante universitaria en Bethany College en Kansas. La joven denunció el caso como violación.

Sin embargo, el fiscal del condado se negó a presentar cargos de violación, diciendo que Smith simplemente había experimentado un encuentro sexual “inmaduro”. Su atacante fue condenado por agresión.

La decisión del fiscal del condado llevó a Smith, ahora de 23 años, a utilizar una ley estatal que data de 1887 para convocar a un “gran jurado ciudadano”.

Este jurado se reunió por primera vez el miércoles, en lo que se cree que es el primer caso de este tipo en Estados Unidos.

Qué hace este gran jurado

Por lo general, las autoridades que investigan los casos forman un gran jurado para determinar si hay pruebas suficientes para iniciar un proceso judicial.

Este jurado, que se reune en secreto, no decidirá si el imputado es culpable o inocente, solo si se deben presentar cargos.

En entrevista con la BBC, Smith dijo que espera que el resultado anime a otras personas que creen que han sido víctimas de delitos sexuales y quieren presentar cargos. “Las víctimas tienen derechos”, dijo.

La mayoría de las mujeres no denuncian este tipo de delitos y, cuando se denuncian, el proceso no suele seguir adelante.

Madison Smith y su madre, Mandy.

Getty Images
Madison Smith y su madre, Mandy.

Según una investigación realizada en la Universidad de Massachusetts en Lowell, menos del 20% de las violaciones que se denuncian conducen a un arresto.

“Tenemos que cambiar la cultura ”, agregó Mandy, la madre de Madison.

Defensa del acusado

Sin embargo, el excompañero de clase acusado, Jared Stolzenburg, ahora también de 23 años, negó que la hubiera violado.

El joven fue acusado de agresión, de lo que se declaró culpable.

Le dijo a la BBC que lamentaba aquel encuentro, admitió que había sido duro y que erróneamente creyó que estaba todo bien. Pero, insistió, fue consensuado.

Lo que decida el gran jurado en ese condado del estado de Kansas tendrá consecuencias de gran alcance para ambos, tanto para el acusado como para la supuesta víctima, y quizás para el resto del país.

Los expertos dicen que el proceso iniciado por Smith podría sentar un precedente y que otras personas podrían querer convocar un gran jurado en casos relacionados con delitos sexuales.

Pero aquellos que no enfrentaron cargos pueden encontrarse, como Stolzenburg, en un purgatorio legal, esperando a ver si todavía podrían ser acusados.

Un encuentro que se convirtió en ataque

Smith estaba en su primer año en Bethany College, una pequeña escuela luterana a un par de cuadras de su casa, y solía pasar el rato con Stolzenburg y jugar juegos de mesa.

Una noche, en febrero de 2018, acabaron en el dormitorio de Stolzenburg. Se besaron y comenzaron a tener relaciones sexuales, le dijo Smith a la BBC. De repente, él la abofeteó, dice ella, luego la agarró por el cuello y, según ella, comenzó a violarla.

“Estaba tratando de quitar sus manos de mi cuello, y lo miré a los ojos, y tenía una mirada que nunca había visto antes”, dice. “No era la persona que yo pensaba que era mi amigo. Era una persona peligrosa”.

Smith cree que Stolzenburg intentó asesinarla.

Tenía tanto miedo, dijo, que pensó que lo mejor era dejar de luchar.

“Te quedas ahí y simplemente dejas que pase”, dice.

“Hice lo que tenía que hacer para sobrevivir”.

Al describir lo sucedido esa noche, su voz era firme, como si estuviera contando cosas que le habían pasado a otra persona. Miraba a lo lejos mientras hablaba.

Protesta de mujeres en M'exico

Getty Images
Un estudio encontró que pelear o suplicar durante un episodio de agresión sexual puede, en algunas circunstancias, aumentar el riego de sufrir heridas físicas durante el abuso.

Smith acudió a la policía poco después, y luego de varias semanas la llamaron para ver a un fiscal del condado, Greg Benefiel.

Dejó en claro que quería presentar cargos, dice, pero Benefiel veía las cosas de forma diferente.

Benefiel dijo que no presentaría una acusación sexual contra Stolzenburg, y en su lugar pesentó cargos de agresión agravada. Benefiel no respondió a las solicitudes de comentarios para este artículo.

En 2020, Stolzenburg fue sentenciado a dos años de libertad condicional y tuvo que pagar US$790 en concepto de restitución, una suma que fue destinada a una junta de compensación de víctimas.

Un nuevo camino legal

Después de que el fiscal se negase a presentar cargos por violación, Smith decidió utilizar la antigua ley que le permitía convocar a un gran jurado. Su madre se había enterado de esta fórmula mientras escuchaba un podcast.

En la mayor parte de EE.UU., solo un juez o un fiscal tiene el poder de convocar a un jurado, pero Kansas, junto con Oklahoma, Nebraska y otros tres estados, permiten que los propios ciudadanos convoquen a uno.

Para hacerlo en Kansas, un residente del estado debe hacer circular una petición y recolectar cierta cantidad de firmas. El número varía de un condado a otro, pero se calcula en función del número de personas que votaron en las últimas elecciones a gobernador.

Quien encabeza la petición debe recolectar firmas que equivalgan al menos al 2% del número de votos, y 100 adicionales.

La petición de Smith fue publicada en bares y cafés de la ciudad y, después de varios meses, consiguió el número suficiente de ciudadanos que apoyaban su petición.

Grandes jurados anteriores

Los miembros de los grandes jurados se eligen entre personas que tienen licencia de conducir o están registradas para votar.

Los miembros actúan como agentes de policía, examinando pruebas. A veces, citan documentos del acusado. Otras veces, solo miran las pruebas que han reunido los agentes de policía.

Pancarta en protesta por los abusos sexuales

Getty Images
Hacer la denuncia inmediatamente y someterse a un examen médico no significa necesariamente que el agresor sea identificado y menos condenado.

Por eso, no llaman ni al acusador, ni al acusado ante ellos.

La ley de Kansas se remonta a 1887 y fue diseñada para garantizar que las personas que no tienen dinero o poder tengan la oportunidad de responsabilizar a alguien por sus acciones.

“Es una forma de asegurarse de que todos los ciudadanos tienen acceso al sistema legal”, dice John Mullen, profesor asociado de filosofía en Bethany College.

Los grandes jurados de ciudadanos en Kansas se han convocado anteriormente por el descontento con obras de arte expuestas en público, porque alguien consideraba que una escultura era indecente, o para exigir investigaciones sobre los médicos que realizan abortos.

Pero no parece que ningún gran jurado haya sido llamado alguna vez para decidir si presentar cargos por un delito sexual.

El jurado tiene 60 días para llevar a cabo su investigación en procedimientos cerrados y confidenciales.

Si se presentan cargos, el caso se manejaría como un asunto penal estándar.

El acusado se declara culpable o no culpable en un juicio con jurado tradicional.

Un debate sobre el consentimiento

Smith está ahora casada y trabaja como asistente médica en un centro de atención familiar. Se ha convertido en una figura reconocible en Lindsborg, su ciudad natal, un lugar apartado y rodeado de campos de trigo.

Sentada en un bar de Main Street unas noches antes de que se reuniera el gran jurado, reflexionó sobre los acontecimientos de los últimos tres años.

“Intentó hacerme mucho daño, y de alguna manera lo hizo”, dice sobre Stolzenburg. “Pero también volví para pelear, y no creo que él lo viera venir”.

Mujer atemorizada

Getty

Algunos han aplaudido los esfuerzos de Smith para presionar por la convocatoria de un gran jurado ciudadano y creen que ayudará a fortalecer la determinación de otras mujeres que acudieron a la policía, tras sentirse violadas o agredidas sexualmente.

Caroline De Filippis, activista de Lindsborg, dice que las mujeres necesitan más protección. “Muchos casos de falta de consentimiento aún son desestimados, o ni siquiera llevados ante la justicia, porque no tienen ‘suficientes’ ”.

“La definición de consentimiento es todavía muy amplia”, agregó, “y no muestra una comprensión de lo que significa ser agredido sexualmente”.

Otros, sin embargo, advierten que se podría abusar fácilmente de este procedimiento. Laura Kipnis, autora de Unwanted Advances: Sexual Paranoia Comes to Campus (Avances no deseados: la paranoia sexual llega al campus), dijo que las investigaciones sobre delitos sexuales en el campus plantean una serie de problemas.

Los incidentes tienen lugar en privado y puede ser extremadamente difícil para los miembros de un gran jurado llegar a una conclusión. “Es casi imposible”, dice. “Están adivinando”.

Las investigaciones también pueden ser devastadoras para los hombres acusados, dice, incluso cuando son exonerados: “Sus vidas quedan destrozadas”.

La vida de Stolzenburg ciertamente ha cambiado.

Su voz en el teléfono es tensa y se nota que luchaba por contener las lágrimas.

Fue suspendido de Bethany después del ataque por violar el código estudiantil de la universidad y perdió su trabajo en una compañía discográfica.

“En ese entonces, tenía 19 años y era nuevo en el sexo y las relaciones sexuales”, dice. Sostiene que su agresión contra Smith fue un intento de representar una “escena sexual” que había visto en internet.

“Pensé que sería algo que podía intentar, y fui estúpido al hacerlo”, dice.


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https://www.youtube.com/watch?v=cqiupsqBZik

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