Madrid y México geolocalizan la iniciativa ciudadana

Civics (en fase alfa, lanzamiento definitivo en diciembre) es una red de iniciativas informales geolocalizadas en un mapa, desglosadas por tipos, fechas y horarios.

Madrid y México geolocalizan la iniciativa ciudadana
Yorokobu
Foto: Yorokobu
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“El modelo de actividad cultural e iniciativas sociales que tradicionalmente han impulsado las administraciones de gobierno en las grandes ciudades, enfocado en la transformación de estas, está obsoleto”. Habla Esau Acosta, un arquitecto español que junto a sus compañeros del estudio SIC, en 2008, observó que “había comenzado a nacer un ente nuevo” que se ocupaba de proponer actividades y servicios a la gente de un modo “distinto, más atractivo, y más eficaz que las que se promocionaban oficialmente”, explica. “Y lo mejor es que no lo impulsaban las instituciones, sino el propio público”.

Fue ese el motivo por el cual, a raíz de la convocatoria que Matadero de Madrid hizo a varios creativos para imaginar “una ciudad utópica”, en vez de una maqueta como diseñaron los demás invitados se les ocurrió lanzar una plataforma digital llamada VIC (Vivero Iniciativas Ciudadanas). Tendría una “estructura horizontal, sin jefes”, el trabajo en ella se realizaría de manera voluntaria y estaría compuesta por profesionales de todo tipo de áreas, “arquitectos, antropólogos, expertos de marketing, ingenieros, sociólogos…”, enumera el ideólogo. El objetivo: “Desarrollar un canal informal de las iniciativas ciudadanas que surgen por todo lados”, argulle.

“Nuestra intención con VIC era hacer notar que existen personas que se imaginan un nuevo modelo de ciudad utilizando los pocos métodos con los que pueden contar”

La web iba aglutinando, a modo de escaparate, las iniciativas empresariales o asociativas que muchos grupúsculos independientes de ciudadanos proponían como alternativas a lo que ofrecen los organismos. “La gente va por delante de las propuestas oficiales”, opina el portavoz, “y además las propuestas colaborativas que se proponen de este modo funcionan porque complementan al modelo capitalista en el que vivimos, no lo dañan. Se trata de una transformación del espacio público desde otras vías, como la economía colaborativa, y una manera de hacerlo que va de abajo arriba, que nace desde la ciudadanía”.

“Nuestra intención con VIC era hacer notar que existen personas que se imaginan un nuevo modelo de ciudad utilizando los pocos métodos con los que pueden contar”, explica Ana Espejo, otra miembro del vivero. Acosta añade que , “por ejemplo, el colectivo Enbicipormadrid, no puede construir carriles bici, pero han mapeado las rutas de calles tranquilas para circular en la ciudad. Eso es una alternativa a lo que hace el gobierno local. Y hay muchísimas. Solo en Madrid nosotros hemos censado cerca de 500 iniciativas independientes distintas”.

El caso es que la vitrina de VIC, aunque es útil, no les pareció suficiente. “Son muchísimas iniciativas ciudadanas, les damos publicidad, pero queríamos ir más lejos”. “¿De qué modo hacemos una estructura para generar una red de conexión?”, pensaron. Era hora de crear Civics (en fase alfa, lanzamiento definitivo en diciembre), una red de iniciativas informales geolocalizadas en un mapa, desglosadas por tipos, fechas y horarios, que a su vez crean una red para que las agrupaciones que organizan esas iniciativas “puedan aprovecharse unas de los recursos de las otras. Es decir, una red colaborativa de iniciativas ciudadanas”, define Acosta. Su propuesta es crear la Agenda B con las posibilidades que una gran ciudad guarda lejos de calendarios oficiales.

“Ocurrió que en VIC empezamos a realizar talleres en los que invitábamos a todo tipo de organizaciones que proponían todo tipo de actividades informales: compartir coches, bicis de alquiler, teatro urbano, huertos urbanos… y nos dimos cuenta de que el verdadero problema era que muchas de esas organizaciones se conocían, pero no estaban conectadas”.

Civics, por un lado, lo han concebido para que funcione como una agenda no-oficial de esas actividades. Se lanzará en una primera fase para Madrid, Ciudad de México y León (México). Cualquier persona que quiera geolocalizar y clasificar una propuesta alternativa, de esas de las que el público solo se entera si es un seguidor de su espacio en Facebook, ahora podrá colgarla en la plataforma para que cualquier usuario rastreador de cosas que hacer pueda echar un vistazo a las ofertas oficialmente desconocidas.

“Enbicipormadrid no puede construir carriles bici, pero han mapeado las rutas de calles tranquilas para circular en la ciudad. Eso es una alternativa a lo que hace el gobierno local”

Por otro lado, la intención es que las mismas organizaciones anunciadas utilicen la plataforma para compartir recursos y posibilidades. “Imagina que una de las organizaciones tiene verdura ecológica, pero no tiene cómo repartirla a domicilio. Y otra quizás oferte coches compartidos, pero a determinadas horas no tengan clientes”, ejemplifica Acosta. “Si las dos están conectadas, la de las verduras ecológicas quizás pueda utilizar los coches para hacer sus servicios a domicilio a un precio más económico, y los coches, a su vez, ocuparse en sus horas malas. Para eso sirve el modelo colaborativo”.

Para financiar su idea, están desarrollando su programa informático hasta que pueda hacer análisis precisos de los usuarios, las actividades y el modo de empleo que hacen de estas desglosados al detalle. Una información de consultoría, generada en tiempo real, que confían que sea lo suficientemente útil como para que algunas empresas estén interesadas en realizar donaciones que mantengan su espacio.

Piensan que la idea será bien acogida porque la gente “está harta de los canales burocráticos”. Han empezado por España y México (en varias ciudades de cada uno) porque piensan que son dos países que, en cuanto a iniciativa cultural, independiente y colaborativa “se miran mutuamente”.

“Madrid y México DF, cada uno a su manera, no son nuevas ciudades, pero sí se están renovando», dice el arquitecto. “No hace falta crear nuevas ciudades sino aprovechar las que tenemos. No se trata de la ciudad del futuro, sino la actual. Si contamos con una ciudadanía participativa, vamos a crear sociedades avanzadas, complejas y ricas”.

Cuenta Acosta que en VIC disponen de un glosario de conceptos para que sus usuarios interesados en las nuevas formas de hacer vida, ciudad y negocio, conozcan la terminología que hoy en día se utiliza para manejar los nuevos métodos. “Explicamos palabras como extitución, economía colaborativa o resiliencia”, explica, “que en términos biológicos significa adaptar los recursos reales que hay; pensar desde un punto de vista táctico, no al futuro, sino ahora”.

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