Pese a tener presupuesto, Salud no construyó un pabellón para seropositivos con enfermedades respiratorias
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Pese a tener presupuesto, Salud no construyó un pabellón para seropositivos con enfermedades respiratorias

El Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias tiene un ala para alojar a 32 pacientes con VIH. Sin embargo, no cuenta con la infraestructura hospitalaria adecuada para aislar a los pacientes y evitar coinfecciones. Aunque la Secretaría de Salud hizo el proyecto ejecutivo para un nuevo edificio y consiguió todos los permisos y hasta el presupuesto, el proyecto se canceló. Víctimas de la infraestructura deficiente acuden hoy ante la SCJN.
Por Majo Siscar
24 de septiembre, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

Rogelio ingresó en enero de 2012 al pabellón 4 del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) por una neumonía que se hubiera curado en dos semanas de hospitalización. No salió hasta abril. Una vez hospitalizado se contagió de sarcoma de Kaposi –tumores cancerígenos que brotan en piel, boca y pulmón– y de retinitis, una inflamación infecciosa de la retina que puede comprometer la capacidad visual. Su sistema inmunológico era muy débil y requería completo aislamiento. Sin embargo tuvo que compartir habitación con otros tres pacientes, sin ventilación adecuada y sin baño propio. Estas son las condiciones del pabellón 4, el sector del INER dedicada a pacientes con VIH/Sida. Las co-infecciones que sufrió Rogelio no sólo alargaron su hospitalización de dos semanas a tres meses, sino que pasó 18 días entubado y le tuvieron que aplicar una traqueotomía.

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) deteriora las defensas de tal manera que los portadores están mucho más expuestos a sufrir cualquier enfermedad, especialmente las relacionadas con las vías respiratorias, porque agentes que el organismo normalmente combate, a ellos les devienen con facilidad en una infección severa. El INER brinda atención a mil 200 personas con VIH de todo el país. Si requieren hospitalización, ya sea por enfermedades pulmonares o insuficiencia respiratoria, los internan en el Pabellón o Clínica 4. Este sector tiene 32 camas, separadas en un ala con 16 camas para hombres y otra con 16 para mujeres. Sólo hay dos baños, uno por cada género. En realidad es una adaptación de las instalaciones del Servicio de Neumología Oncológica y no cuenta con el diseño de las instalaciones para el control de las infecciones, como sería un sistema de ventilación y filtración del aire que capture los microorganismos contaminantes; descontaminaciones periódicas; equipos de protección personal y separación física de los cuartos y los baños de los pacientes.

Ante ello, ya en el 2007, el propio INER vio la necesidad de unas nuevas instalaciones y solicitó una remodelación. El Comité Técnico del Fideicomiso del Sistema de Protección Social en Salud otorgó 61 mil 738 pesos para la elaboración de un primer proyecto, pero al hacerlo, las mismas autoridades del INER consideraron que se necesitaba construir un nuevo edificio. Se aprobó un nuevo proyecto denominado “Construcción y Equipamiento del Servicio Clínico para pacientes con VIH/SIDA y Co-infección por Enfermedades de Transmisión Aérea” –proyecto popularizado como Pabellón 13-, un edificio de cinco pisos en donde se contaría con la infraestructura necesaria para atender, además de a los pacientes con VIH/SIDA, a aquellos que necesiten aislamiento por enfermedades de transmisión aérea, como la influenza. De construirse sería la primera unidad hospitalaria en México con contención de agentes infecciosos y de bioseguridad.

El Comité Técnico del Fideicomiso del Sistema de Protección Social en Salud financió un proyecto ejecutivo para la obra que costó 7 millones y medio de pesos y que fue entregado a la Secretaría de Salud en octubre de 2010. Ésta, junto con la Secretaría de Hacienda, aprobaron todos los permisos y autorizaciones para impulsar la construcción. De hecho, en las cuentas de la Hacienda Pública Federal aparece, desde 2009 hasta 2013, como proyecto de inversión en proceso la “Construcción y equipamiento del servicio clínico para pacientes con VIH/SIDA y coinfección por enfermedades de transmisión aérea” por un monto de 160 millones de pesos.

En una búsqueda en las Cuentas Pública se observa que mientras en 2009 aparece que el proyecto inició en abril de 2008 y debe terminarse en 2010, en 2011 ya alargan el plazo para la finalización en 2013. Después, entre 2011 y hasta 2013, se le otorgan 70 millones anuales de pesos para el proyecto, pero nunca se ejercen y se repite que la única inversión acumulada son los 7 millones y medio ejercidos en 2010 para el proyecto ejecutivo.

En marzo de 2012, autoridades del INER informaron de manera informal al presidente del Comité de Usuarios con VIH/SIDA de los Servicios de Salud del INER, Rubén Antonio Valdés, que la ejecución del proyecto de construcción del Pabellón 13 había sido suspendida.

Rubén tiene 65 años y vive desde hace 22 con VIH. Aunque al inicio de la detección sí desarrolló el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, SIDA, ydiferentes enfermedades, ahora sólo acude a consultas de seguimiento y gracias a un tratamiento adecuado lleva años sin ser hospitalizado. “Mi calidad de vida ahora es mejor que nunca”, asevera, por eso encabeza el Comité de Usuarios. Está convencido que aún cuando el gobierno apoya a los pacientes con VIH falta mucho trabajo por hacer para convencer a la sociedad de sus derechos. “En el INER no existen las condiciones de infraestructura. La atención y el servicio es bueno, pero cuando tu ves el estado de salud de los hospitalizados en ese pabellón, es terrible, son muy vulnerables al contagio de agentes infecciosos, es como un ladrón que llega a una casa sin ningún tipo de vigilancia, puertas ni vecinos, se lo lleva todo”, explica Valdés.

Para entrar al pabellón sin un conocido hospitalizado hay que pedir un permiso a las autoridades del INER que tarda semanas para obtenerse. Pero la tasa de mortalidad de sus internos es de 19 por cada 100 hospitalizados. En Estados Unidos, la tasa de mortalidad de pacientes con VIH/Sida es de 3%. “Con una mejor infraestructura hospitalaria se podrían evitar muchas muertes, este pabellón es cuestión de vida o muerte para mucha gente”, afirma Valdés y se indigna. “¿Cómo después de cinco años de estudios sin darnos una explicación nos dicen que siempre no?”

Ante esta respuesta y la falta de avance, Rogelio y otros dos pacientes que, como él, se contagiaron de otras enfermedades en el pabellón 4 impusieron una demanda el 20 de diciembre de 2012 contra varias autoridades responsables del proyecto de construcción del Pabellón 13 como el Comité Nacional de Protección Social en Salud, el Comité Técnico del Fideicomiso del Sistema de Protección Social en Salud y el INER.

Señalaban que la omisión en la construcción atenta contra su derecho a la salud, seis meses después el Juez de Distrito les negó el amparo. En julio de 2013 se presentó un Recurso de Revisión y el pasado febrero de 2014 se determinó remitir los autos a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Hoy, al fin, se discutirá en la Segunda Sala. El ministro Alberto Pérez Dayán es el encargado de presentar la ponencia que discutirá si la omisión en la ejecución del proyecto de construcción del Pabellón 13 es violatoria del derecho a la salud y a la vida de los pacientes con VIH/Sida que son atendidos en el INER.

María Sánchez de Tagle, coordinadora del área jurídica de Fundar –organización que amadrinó el caso– confía en una resolución positiva. “¿Las autoridades pueden cancelar de un día para otro una obra que ya cuenta con un certificado de necesidad, con un registro en cartera y un presupuesto asignado? Nosotros decimos que no. Urge una interpretación clara del derecho a la salud por la Corte, es una violación a los pacientes con VIH, pero también es un caso de infraestuctura de vida. Este amparo es la punta del iceberg de las deficiencias graves en el sector salud que vemos cotidianamente como partos afuera de los hospitales, falta de atención,…”, explica esta abogada experta en derechos humanos.

La Segunda Sala puede denegar el amparo, otorgarlo o si no hay acuerdo, pasarlo a discusión al pleno. En este último caso, la discusión se alargaría hasta 2015. En cambio, de otorgar el amparo, inmediatamente se urgiría a las autoridades sanitarias a retomar el proyecto. “Si al INER le conviene que acepten en amparo en su contra, van a poder ejercer mejor”, insiste Valdés.

Actualmente, en lugar de construir un nuevo edificio que pueda incorporar los requisitos de aislamiento y no contagio, el INER está reformando el pabellón 4.

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El Penacho de Moctezuma y otras piezas emblemáticas que están fuera de México

El penacho se encuentra en el Museo del Mundo de Viena y especialistas descartan la posibilidad de que pueda ser trasladado por su fragilidad.
14 de octubre, 2020
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2021 es el año que México ha elegido para mostrar al mundo con orgullo algunos de sus más preciados y fascinantes tesoros prehispánicos.

Pero, sobre todo, lo que intentarán sus autoridades es que los mexicanos puedan disfrutar en su propio país de antiguos códices, máscaras y otras piezas culturales y arqueológicas consideradas clave en su historia.

La fecha no fue elegida al azar. El año que viene, el gobierno de México conmemorará los 200 años de su independencia, los 500 de la conquista por parte de España y los 700 de la fundación de Tenochtitlán, capital del imperio mexica.

“Por estos acontecimientos, queremos mostrar a los mexicanos la grandeza cultural de nuestro pueblo que, por los intereses de quienes nos invadieron y colonizaron, fue distorsionada”, expuso el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

El problema es que muchas de estas obras se encuentran en otros países como consecuencia del “saqueo” de patrimonio histórico sufrido en el pasado, dijo este martes el mandatario.

Por eso, su esposa y coordinadora del proyecto de Memoria Histórica y Cultural de México, Beatriz Gutiérrez Müller, se reúne estos días con líderes europeos para convencerles de que algunos de esos objetos en sus países regresen -al menos, de manera temporal- a suelo mexicano.

Beatriz Gutiérrez Müeller fue recibida por la primera dama de Francia, Brigitte Macron

Getty Images
Beatriz Gutiérrez Müeller fue recibida por la primera dama de Francia, Brigitte Macron, durante su gira por Europa para lograr el préstamo de objetos arqueológicos e históricos para ser expuestos en México.

Pero entre las obras más ansiadas y reclamadas por México sobresale una que permanece desde hace siglos en Austria: el penacho del México Antiguo, más conocido como penacho de Moctezuma.

Esto, pese a que especialistas en conservación -incluidos expertos mexicanos- ya advirtieron hace años que trasladar la pieza entre países sin que se deteriore es algo prácticamente imposible.

¿Cómo acabó en Austria?

Su sobrenombre se debe a la teoría más extendida sobre su origen: que el penacho fue un regalo de Moctezuma a Hernán Cortés a la llegada del español a las costas del golfo de México a inicios del siglo XVI.

Esto, según expertos, descarta la idea de que esta pieza concreta -compuesta por plumas de quetzal y otras aves montadas sobre una base de oro y piedras preciosas- fuera víctima de pillaje por parte de las tropas del conquistador español.

Esta litografía a color de 1892, "Entrada de Cortes a México", ilustra el primer encuentro entre Cortés y Moctezuma, el 8 de noviembre de 1519.

Getty Images
Se cree que el penacho fue un regadlo de Moctezuma a Hernán Cortés con motivo de su llegada a lo que hoy es Veracruz.

“Es obvio que durante la Conquista hubo saqueos, pero en este caso no podemos hablar de un robo porque fue parte de un obsequio con un propósito muy específico”, señala Iván Escamilla, profesor del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de México (UNAM).

“La idea de que esto se tenga que recuperar para hacer, de alguna manera, ‘justicia’… no tiene tanto sentido en este caso”, le dice a BBC Mundo el investigador experto en historia colonial.

Aunque Moctezuma le hubiera obsequiado el penacho a Cortés para entablar relaciones, no está comprobado que hubiese sido realmente utilizado por el líder azteca.

Expertos sostienen que es más probable que este tipo de objeto fuera utilizado por sacerdotes en ceremonias en lugar de por emperadores, quienes solían usar diademas de oro con una pieza triangular al frente.

“No hay ninguna indicación escrita o visual que indique que Moctezuma usara ese tocado en concreto. Citarlo como si fuera un bien personal de él, es un error”, apunta Escamilla.

Pero la mayor incógnita sobre la historia del penacho es, sin duda, saber cómo y cuándo exactamente llegó hasta Austria.

Una de las principales hipótesis destaca el origen austríaco de la familia Habsburgo a la que pertenecía el rey Carlos I de España y V de Alemania, a quien Cortés le hizo llegar el penacho. Esto podría ser uno de los factores para que la pieza acabara en ese país europeo.

Tras llegar a manos de la Corona española, Escamilla admite que hay “un hueco en la historia del penacho”, hasta que a finales del siglo XVI la pieza fue localizada como parte de la colección propiedad del archiduque Fernando II de Habsburgo, quien era pariente de Carlos I.

Cortes y Carlos I

Getty Images
Se cree que Hernán Cortés (en la ilustración, arrodillado frente al rey Carlos I) le hizo llegar al monarca español el penacho de Moctezuma.

Sin embargo, no es hasta el siglo XIX que se identifica y se atribuye su procedencia a México, a donde nunca regresó.

Desde hace años, está considerada la pieza más relevante y estudiada en el Museo del Mundo de Viena, la capital austríaca.

¿Podrá volver a México?

En la actualidad, la opción más cercana y accesible para los mexicanos que quieren conocer el emblemático penacho es gracias a la réplica que se exhibe en el Museo de Antropología de Ciudad de México.

El artista que creó la copia en 1940 tuvo que recurrir a imágenes de archivo, ya que no tuvo acceso a la obra original. Pero México no se rindió y siguió tratando de conseguirla.

Replica del penacho.

INAH
El Museo de Antropología de Ciudad de México cuenta con una réplica del penacho.

En 1991, el gobierno mexicano reclamó a Austria su devolución. Veinte años más tarde, matizó su oferta y le ofreció intercambiarlo temporalmente por la carroza del emperador Maximiliano de Habsburgo y segundo emperador de México que se exhibe en la capital del país.

Sin embargo, una restauración del penacho a cargo de especialistas mexicanos y austríacos entre 2010 y 2012 concluyó que el frágil estado de la pieza no permitía su traslado de ninguna manera.

Pese al diagnóstico, López Obrador volvió a solicitar el préstamo durante el encuentro de su esposa con el presidente de Austria, Alexander Van der Bellen, aunque el líder mexicano reconoció no estar muy esperanzado con los resultados.

“Le dije a Beatriz: ‘insiste, porque es una pieza nuestra de México (…)’. Aunque le dije que no era una misión fácil, que era como una misión imposible, porque los austríacos se han apoderado por completo del penacho”, dijo este martes.

“No se lo quisieron ni siquiera prestar a Maximiliano de Austria. Cuando nos invaden, imponen a Maximiliano en el Segundo Imperio, él habla de traer el penacho, toca el tema, pero no lo logró”, agregó.

Y, según los responsables de la pinacoteca donde está alojado el penacho, parece improbable que esta vez vaya a ser diferente.

Su curador, Gerard van Bussel, le reiteró a la agencia Efe que la pieza no podrá ser trasladada a México en al menos diez años, ya que cualquier vibración “en el aire o la carretera lo destruiría”.

“Me gustaría conocer a la persona dispuesta a asumir esa responsabilidad”, dijo.

Otras peticiones de préstamo

Sin embargo, el penacho no es la única obra prehispánica que México aspira a traer temporalmente a su territorio el año que viene.

Antes de encontrarse con el mandatario austríaco, Gutiérrez Müller le entregó una carta al presidente de Italia, Sergio Mattarella, en la que López Obrador le solicitaba la cesión temporal del Codex Fiorentino y el Codex Cospi o Bologna que permanecen en bibliotecas de su país.

AMLO

Reuters
López Obrador reiteró que el penacho de Moctezuma es una pieza de México e insistió en pedir la pieza al gobierno de Austria.

El primero es “un testimonio muy valioso sobre la vida cotidiana y cosmogonía indígenas y contiene ilustraciones realizadas por tlacuilos, los antiguos ilustradores mexicanos”, dijo AMLO en su carta.

“Si usted nos ayuda, nosotros corresponderíamos enviando una exposición de piezas arqueológicas espléndidas (…) o bien aportar obras de grandes artistas mexicanos como Frida Kahlo, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y otros. Estamos abiertos a sus sugerencias”, se lee en la misiva.

Otra carta similar fue entregada al papa Francisco por la esposa del presidente, en la que se solicita al Vaticano el préstamo de otros tres códices y sus mapas de Tenochtitlán.

Uno de ellos es el Códice Borgia, uno de los ejemplos mejor conservados de escritura de estilo azteca anterior a la Conquista y que fue catalogado por las autoridades católicas de la era colonial como “obra del diablo” por describir dioses y rituales de la época.

“Aprovecho para insistir en que tanto la Iglesia Católica, la Monarquía española y el Estado Mexicano debemos ofrecer una disculpa pública a los pueblos originarios que padecieron de las más oprobiosas atrocidades para saquear sus bienes y tierras y someterlos, desde la Conquista en 1521 hasta el pasado reciente”, remarcó AMLO en su escrito.

Gutiérrez Müller también visitó Francia, donde fue recibida por la esposa del presidente galo, Briggitte Macron, con el fin de solicitar igualmente piezas arqueológicas para su exposición en México el año próximo.

Más tesoros prehispánicos en el exterior

En Francia, por ejemplo, se encuentra el Códice Borbónico, considerado una pieza clave para la comprensión de cómo se representaban el calendario mexica y las deidades y rituales asociados. Se cree que llegó a España directamente de México antes de cruzar al país galo.

El Museo Británico de Londres, por su parte, acoge otros tesoros prehispánicos como la espectacular máscara de Tezcatlipoca, elaborada en el siglo XV sobre un cráneo humano con incrustaciones de turquesa.

Serpiente azteca de dos cabezas

© The Trustees of the British Museum
La Serpiente azteca de dos cabezas es otro de los tesoros prehispánicos que se encuentra en el Museo Británico de Londres.

En el mismo museo se encuentra la máscara de Quetzalcóatl, ligada al dios de la lluvia y que se cree que también fue un regalo de Moctezuma a Cortés. El museo la adquirió en una subasta en París a finales del siglo XIX.

Asimismo, el Museo Británico cuenta entre sus obras con la emblemática Serpiente azteca de dos cabezas, una escultura con mosaicos turquesa que data de entre los años 1400 y 1521 y que fue comprada por Londres en 1892.

En muchos de los casos, no se sabe a ciencia cierta el camino que recorrieron estas piezas desde México hasta su ubicación actual, tras formar parte en ocasiones del catálogo de coleccionistas privados en Europa.

Preguntado sobre si es un mayor valor lo que explica el gran interés que parece existir por el penacho de Moctezuma respecto al resto de piezas en el exterior, Escamilla niega que sea más valioso que algunos de los códices que permanecen en bibliotecas europeas.

“Pero, en los siglos XIX y XX, el penacho cobró una serie de connotaciones y para mucha gente terminó representando la grandeza de las civilizaciones mesoamericanas que se supone son la raíz de la nacionalidad mexicana”, dice.

Museo de Viena donde se conserva el penacho de Moctezuma.

AFP
El penacho se encuentra en el Museo del Mundo de Viena y especialistas descartan la posibilidad de que pueda ser trasladado por su fragilidad.

Por eso, y teniendo en cuenta que ya se confirmó la imposibilidad de trasladarlo desde Viena, el experto enmarca la nueva petición de préstamo como “un gesto más bien simbólico y político”.

Y aunque recuerda que el disputado penacho es “patrimonio de México”, también reconoce “ventajas” en el hecho de su viaje por el extranjero.

“Que llegara a formar parte de una colección de un príncipe y que pasara por todo ese proceso en Europa, que fuera después restaurado… son algunos de los motivos por los que el penacho se conserva actualmente”, apunta.

“En México, en cambio, no se conserva ninguno”, asegura el historiador.


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