¿Qué pasa si gana el Sí en Escocia?
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¿Qué pasa si gana el Sí en Escocia?

La moneda, la bandera, el papel de la reina Isabel II y el acceso al petróleo son algunos de los interrogantes clave que deberán resolverse si gana el "Sí" en el referendo del jueves sobre la independencia de Escocia.
17 de septiembre, 2014
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Vista de unos pastelillos decorados con banderas escocesas y británicas junto con sus precios, en la pastelería Cuckoo, en Edimburgo, Escocia, el miércoles 17 de septiembre de 2014. Los escoceses votarán el jueves 18 en un referendo donde decidirán si se separan del Reino Unido. (Foto AP/Scott Heppell)

Vista de unos pastelillos decorados con banderas escocesas y británicas junto con sus precios, en la pastelería Cuckoo, en Edimburgo, Escocia, el miércoles 17 de septiembre de 2014. Los escoceses votarán el jueves 18 en un referendo donde decidirán si se separan del Reino Unido. (Foto AP/Scott Heppell)

Más de cuatro millones de personas en Escocia están registradas para votar en el referendo de este jueves.

Los residentes mayores de 16 años deberán responder con un sí o un no a la pregunta: “¿Debería Escocia ser un país independiente?”.

De triunfar la opción independentista empezará un proceso que en año y medio implicará la desaparición del Reino Unido en su forma actual y el surgimiento de una nueva nación en Europa.

Desde el papel de la Reina y las fuerzas nucleares, hasta la política migratoria se verán sometidos a una redefinición.

BBC Mundo explora varios de los principales interrogantes que plantearía una Escocia independiente.

¿Cómo y cuándo se declarará la independencia?

La fecha propuesta es el 24 de marzo de 2016. La espera, aseguran, daría tiempo suficiente para negociar temas clave con el gobierno en Londres.

A su vez, la fecha permitiría que las elecciones para el parlamento escocés previstas para el 5 de mayo de 2016 se transformen en los primeros comicios para elegir un parlamento independiente.

Los partidarios del Sí aseguran que 18 meses es un período razonable y apuntan que no todo debe decidirse antes de la declaración de independencia.

Citan como ejemplo el caso de la República Checa y Eslovaquia, en el que muchos detalles fueron finalizados con posterioridad a la escisión.

¿Que pasará con la bandera?

La actual bandera británica, el Union Jack, combina los colores de los tres santos patronos de Inglaterra, Escocia e Irlanda.

El Instituto de la Bandera, una organización cultural, ha recibido muchas propuestas para una nueva bandera. Algunos sugieren, por ejemplo, incorporar el dragón símbolo de Gales.

Pero la idea de mostrar en forma prominente un símbolo de tres millones de galeses probablemente no sea del agrado de los 53 millones de ingleses.

El registro oficial de símbolos heráldicos, el College of Arms, opinó que técnicamente no sería necesario cambiar la bandera en el caso de que la Reina, como proponen los promotores de la separación, siga siendo jefe de Estado de una Escocia independiente.

¿Cómo se llamará el Reino Unido?

Gran Bretaña, que junto a Irlanda del Norte conforma el Reino Unido, será sin duda menos “grande”, ya que perderá 5,3 millones de residentes o el 8% de su población y alrededor del 30% de su territorio.

El nombre de un futuro Reino Unido sin Escocia es uno de los temas más polémicos.

Es probable que el nombre siga siendo el mismo, pero en la percepción internacional el término adquiera una nueva connotación, la de un país con menos influencia global o una “pequeña Bretaña”.

¿La Reina será Reina de Escocia?

En su Libro Blanco, los proponentes de la independencia plantean que Isabel II siga siendo jefe de Estado de la nueva nación, el mismo rol que cumple, por ejemplo, en el caso de Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

Si se eso se verificara, la monarca no tendría que abandonar su residencia de verano, el palacio de Balmoral, ni su residencia oficial escocesa, el palacio de Holyrood en Edimburgo.

Pero sería posible que en el futuro el Parlamento incluya partidos contrarios a la monarquía, y el país eventualmente se transforme en una república.

Escocia e Inglaterra han tenido una misma monarquía desde que James VI de Inglaterra y I de Escocia heredó el trono inglés en 1603.

100 años después, en el Act of Union o acuerdo de unión de 1707, ambos países sellaron su unión política.

¿Cuál será la moneda?

Alex Salmond, jefe del Partido Nacional Escocés, SNP, aseguró que Escocia continuaría usando la libra como su moneda oficial aunque desde Londres altos funcionarios han rechazado esa posibilidad.

Si bien Escocia podría seguir usando la libra como su moneda así como otras naciones usan el dólar estadounidense, las autoridades en Londres advierten que no tomarían en cuenta las necesidades de Escocia a la hora de diseñar sus políticas monetarias.

Otra posibilidad sería adoptar el euro, pero ello implicaría que las tasas de interés, regulación financiera y probablemente políticas impositivas serían dictadas por entidades externas. En todo caso, la Unión Europea no ha confirmado cuándo admitiría a Escocia como miembro.

Otros aseguran que la mejor opción sería una nueva moneda escocesa, pero algunos expertos advierten que se necesitarían entre cinco y siete años para poner en funcionamiento un nuevo Banco Central escocés.

¿Qué sucederá con el petróleo?

Las reservas de petróleo del mar del Norte son vistas como clave para asegurar una economía viable luego de la independencia.

En su campaña por el Sí, Salmond y su gente ha asegurado que el futuro país contará con ingresos en torno a los US$13.000 millones para 2016-2017.

Pero la gran pregunta es, ¿cuánto crudo queda en los pozos escoceses?

El gobierno regional estima que hay reservas equivalentes a 24.000 millones de barriles en el lecho marino esperando ser extraídas.

Sus estimaciones se basan en los estudios de Alex Kemp, experto en petróleo de la Universidad de Aberdeen. Pero otras estimaciones hablan de 15.000 millones, un cálculo compartido por el jefe ejecutivo de Shell, Ben van Beurden.

Las grandes compañías van donde la geología y los incentivos fiscales son atractivos. Dadas las pocas perspectivas de nuevos hallazgos en el Mar del Norte, muchas empresas podrían concentrarse en cambio en lugares como Angola, Brasil y el Golfo de México. Mantener contentas a las petroleras será uno de los mayores desafíos de la Escocia independiente.

¿Qué sucederá con la frontera entre Inglaterra y Escocia?

Las autoridades escocesas proponen un acuerdo de fronteras abiertas, como el que existe actualmente con Irlanda.

Pero es difícil imaginar que el gobierno en Londres acepte un acuerdo con un país que ha propuesto una política sustancialmente diferente en materia de inmigración.

Mientras el gobierno británico ha buscado restringir la inmigración, Alex Salmond dijo que quiere ver un aumento neto en el número de inmigrantes de 24.000 personas al año.

Si Escocia pasa a integrar la Unión Europea y adopta el acuerdo Shengen de movimiento libre de personas para todos los europeos, es posible que el Reino Unido quiera poner más controles en las fronteras con una Escocia independiente.

¿Qué pasará en la ONU, la UE y en la OTAN?

Es casi seguro según observadores que Escocia será parte de la Unión Europea, pero no será un proceso fácil ni rápido.

Escocia deberá solicitar su incorporación, que requerirá el acuerdo y la ratificación de los parlamentos de los otros 28 países miembros.

Algunos analistas preveen que países con movimientos separatistas como España y Bélgica dificultarán el proceso.

Todos los nuevos miembros deben además comprometerse a adoptar el euro, lo que obstaculizaría una unión monetaria con el resto del Reino Unido.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, dijo a la BBC que sería “extremadamente difícil, si no imposible” que Esococia pase a integrar la Unión Europea.

En cuanto a la OTAN, el panorama es aún más complejo. Una Escocia independiente debería solicitar formalmente su incorporación a la alianza, lo que podría llevar antre dos y tres años.

Más problemático aún es que como miembro de la OTAN, Escocia debería aceptar su política en materia nuclear. Pero el Partido Nacional Esocés dijo que de ganar el Sí exigirá a Londres que retire de territorio escocés el programa Trident, la iniciativa más costosa en defensa del Reino Unido, que comprende cuatro submarinos con misiles nucleares. La base actual de Trident está en Clyde, en la costa oeste de Escocia.

Otro tema espinoso es el asiento permanente del Reino Unido en el Consejo de Seguridad de la ONU. Una potencial división del Reino Unido podría ser un nuevo argumento para potencias emergentes como Brasil e India que reclaman uno de los codiciados escaños con derecho a veto en el Consejo de Seguridad.

¿Qué pasará con las fuerzas armadas?

El Partido Nacional Escocés contempla un proceso gradual para conformar una fuerza propia de 15.000 miembros regulares y 5.000 reservistas.

Los planes también incluyen una nueva sede para las fuerzas armadas escocesas en la base naval de Faslane.

El SNP asegura que con un presupuesto de defensa superior a los US$3.000 millones, como el de Dinamarca, el nuevo país podría jugar un papel importante en misiones de paz, similar al que tropas danesas cumpieron en Libia.

¿Seguirá la BBC en Escocia?

El gobierno escocés propone un acuerdo por el que una nueva emisora nacional, la SBC, o Scottish Broadcasting Service, se haría cargo de los actuales bienes y personal de la BBC en Escocia y entre en una asociación con la BBC.

La SBC percibiría los más de US$400 millones de dólares pagados anualmente por residentes escoceses en el llamado licence fee, el impuesto que deben pagar todos los hogares que posean una TV en el Reino Unido y que financia la emisora pública.

Es probable, según algunos, que se llegue a un acuerdo por el cual los escoceses seguirían pagando el licence fee, pero el gobierno escocés abonaría un precio extra por el acceso a la gigantesca programación de la BBC en TV, radio, internet y servicios digitales.

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Los ultrarricos que piden a sus gobiernos pagar más impuestos por la crisis de coronavirus

Más de 80 millonarios de varios países firmaron una misiva pidiendo una subida de impuestos para que ese dinero se destine a los programas sociales necesarios para reactivar la economía tras la crisis del covid-19.
14 de julio, 2020
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Abigail Disney, Jerry Greenfield y Richard Curtis

Getty Images
Abigail Disney, el fundador de la firma de helados Ben&Jerry, Jerry Greenfield y el director Richard Curtis están entre los firmantes de la carta.

Entrar en el selecto segmento de los ultrarricos requiere contar con un patrimonio superior a los US$30 millones de dólares.

Participar en el aún más pequeño grupo de “Multimillonarios para la Humanidad” exige tener una visión distinta a la mayor parte de este colectivo.

Hasta 83 ultrarricos de distintos países han firmado una carta en la que piden a sus gobiernos que les suban los impuestos para contribuir en la factura de los nuevos programas gubernamentales destinados a reactivar la economía tras la pandemia de covid-19.

Están convencidos de que vivir disfrutando de grandes sumas de dinero y la seguridad que esto aporta sin contribuir a la sociedad “está mal”.

“Hoy, nosotros, los millonarios y multimillonarios que suscribimos esta misiva les pedimos a nuestros gobiernos que nos aumenten los impuestos. Inmediatamente. Sustancialmente. Permanentemente”, escribieron en una carta abierta.

“Tenemos mucho dinero”

“No estamos conduciendo las ambulancias que llevan a los enfermos a los hospitales. Ni reabasteciendo los estantes de los supermercados ni haciendo delivery de comida de puerta a puerta”, dicen, haciendo referencia a las actividades que han estado en la primera línea durante la fase de confinamiento.

“Pero sí tenemos dinero, mucho. Dinero que ahora se necesita desesperadamente”, escriben.

“Tenemos una enorme deuda con las personas que trabajan en la primera línea de esta batalla global. La mayoría de los trabajadores esenciales están muy mal pagados para la responsabilidad que tienen”.

El documento lleva la firma de distintas personalidades, entre las que se incluye la heredera de Walt Disney Co., Abigail Disney, el ex director gerente de BlackRock Inc., Morris Pearl, y el empresario danés-iraní Djaffar Shalchi.

Abigail Disney

Getty Images
Abigail Disney dijo una vez que de joven se avergonzaba de su fortuna.

También el guionista y director británico Richard Curtis, el cofundador de la marca de helados Ben&Jerry, Jerry Greenfield, o el rey de España, Felipe VI de Borbón, aparecen en la lista de los firmantes.

En su carta, los ultrarricos “explican que el impacto de la crisis actual se sentirá durante décadas y podría empujar a otros 500 millones de personas a la pobreza. Esto, dicen, es un problema que no se puede resolver con la caridad, por generosa que sea”, cuenta Theo Leggett, corresponsal de Negocios de la BBC.

“Por lo tanto, los impuestos sobre los ultrarricos deberían aumentarse de forma permanente para ayudar a pagar los sistemas de salud, las escuelas y la seguridad”, añade.

“Buena idea”

Para Arun Advani, profesor de la Universidad de Warwick, Reino Unido, un impuesto al patrimonio, como el que proponen los ultrarricos es “muy buena idea”.

“La pandemia de covid-19 ha expuesto deficiencias en nuestros servicios públicos después de una década de recortes en términos reales, lo que significa que rara vez ha habido un momento más urgente u oportuno para pensar en grande sobre los impuestos”, le dijo a BBC Mundo.

Bezos y su novia

Getty Images
Jeff Bezos, propietario de Amazon, es junto a Bill Gates uno de los hombres más ricos del mundo.

A la espera del G20

Esta petición se produce antes de la reunión este fin de semana de ministros de Finanzas del G-20, el grupo de países que representan el 85% de la economía mundial.

A medida que los países se esfuerzan por responder al impacto económico de la pandemia global, muchos ya han puesto la atención en los sistemas impositivos.

En Reino Unido, el grupo de expertos del Instituto de Estudios Fiscales dijo que los impuestos más altos son inevitables para una gran parte de la sociedad, no solo para los súperricos.

Y a principios de este mes, el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, indicó que su gobierno evalúa si introducir impuestos más altos.

Rusia también analiza mayores gravámenes.

Por su parte, Arabia Saudita ya ha aumentado el IVA para compensar los efectos económicos de la pandemia y la caída en los precios del petróleo.

Pero el reclamo de un sistema fiscal más justo no es nuevo.

Varios de los firmantes pertenecen también al grupo de “Millonarios Patrióticos”, unos 200 ultrarricos que ya antes de la pandemia pedían que les subieran los impuestos.

Bloomberg recogía declaraciones de algunos miembros en las que afirmaban sentirse “culpables” de ser tan ricos y reconocían haber tenido muchas ventajas en la vida al nacer directamente en una familia adinerada.

Jeff Bezos, Warren Buffett, Amancio Ortega, Michael Bloomberg y Jack Ma.

Getty /BBC
Subir el impuesto a la fortuna o patrimonio de los más ricos por una sola vez, como una especie de “tasa solidaria” frente a la pandemia, es una de las propuestas que se han oído.

Varias críticas

Otros, como Karen Seal Stewart, reconocen haber sacado ventaja de su profundo conocimiento de “las leyes fiscales extremadamente favorables”.

“Casi todos los que tienen una cantidad significativa de riqueza en Estados Unidos se han beneficiado al menos en cierto nivel del trato preferencial que nuestro código tributario le da a los ricos”.

Quienes critican a estos ultrarricos apuntan precisamente a que durante años han aprovechado las favorables condiciones para su fortuna, aunque ahora pidan algo distinto.

Además, dicen, nadie les impide pagar más impuestos de forma voluntaria.

“Hay entre 10 y 12 millones de millonarios en este país y solo somos 200, ¿qué diferencia podemos hacer?”, dijo Seal Stewart en una entrevista a principios de este año.

“Creo que la pandemia ha llevado a las personas a ver cuánto dependen del Estado, por lo que existe una verdadera disposición a pagar más. Pero obviamente es difícil saberlo”, sentencia el profesor Advani.

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