Consignan a 22 policías de Iguala por presunto homicidio de 6 personas
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Consignan a 22 policías de Iguala por presunto homicidio de 6 personas

Los 22 policías enfrentarán un juicio por homicidio, sin embargo, queda abierta la indagatoria para otros delitos como lesiones, daños y abuso de autoridad.
29 de septiembre, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

Hoy en la tarde los 22 policías de Iguala acusados y detenidos por el presunto homicidio de seis personas fueron trasladados al Centro de Reinserción Social (Cereso) de Las Cruces, en Acapulco, donde enfrentarán un proceso jurídico por el delito de homicidio.

Milenio y Reforma reportan que los 22 policías enfrentarán un juicio por homicidio, sin embargo, queda abierta la indagatoria para otros delitos como lesiones, daños y abuso de autoridad.

Normalistas tomaron camiones y policía de Iguala respondió con exceso de fuerza: PGJ Guerrero

Iñaky Blanco Cabrera, titular de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Guerrero, confirmó en conferencia de prensa la tarde de este lunes que los hechos de violencia del fin de semana en Iguala contra normalistas de Ayotzinapa se debieron a un uso excesivo de la fuerza por parte de 22 efectivos policiacos detenidos tras los hechos de violencia en Iguala, en los que murieron 6 personas y 25 resultaron heridas, por lo que se les fincaría responsabilidad penal.

“Es indudable que existió un uso excesivo de la fuerza. Creo yo que la respuesta de los elementos policiales no fue proporcional, por el contrario, fue desmedida”, dijo Blanco en conferencia de prensa.

“Lo que tenemos nosotros acreditado es que hubo un apoderamiento de distintos autobuses y que la Policía municipal se dio a la tarea de detener a estos muchachos y que incurrieron en un uso excesivo de la fuerza”, dijo el funcionario en conferencia de prensa.

Agregó que “no hay justificación alguna para que hayan hecho uso alguno de armas de fuego y en ese sentido fincaremos responsabilidad de tipo penal en contra de estas personas”.

Dijo que 16 de los 22 policías municipales detenidos en Iguala y trasladados a Acapulco dieron positivo en la prueba de rodizonato de sodio que determina si dispararon armas de fuego.

Informó que la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y la Procuraduría del estado (PGJE) iniciaron un operativo para buscar a los 57 estudiantes normalistas que están desparecidos.

Aunque los normalistas han acusado la presencia de policías federales y estatales en los hechos de violencia, el secretario General de Gobierno de Guerrero, Jesús Martínez Garnelo, aclaró que no existe ningún indicio de que en los hechos cometidos hubo presencia del Mando Único, por lo que la responsabilidad recaerá en el presidente municipal José Luis Abarca Velázquez y las corporaciones policiacas de Iguala.

Indicó que no descartan que el Secretario de Seguridad Pública, Felipe Flores ni el Alcalde de Iguala, José Luis Abarca, tengan alguna relación con los hechos, por lo que se les llamará a declarar.

El gobierno de Guerrero actualizó este lunes -por medio de la PGJ de Guerrero- la información de la averiguación previa HID/SC/02/993/2014, relativos a las balaceras del viernes pasado contra estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa y el equipo de futbol los Avispones de Guerrero.

A las 23 horas del viernes pasado el médico de guardia del Hospital General de Iguala dio parte al  agente del MP del fuero común del Distrito Judicial de Hidalgo por el ingreso de tres personas lesionadas, por lo cual se abrió el expediente respectivo. Las autoridades se trasladaron al lugar para realizar las diligencias de ley.

A las 00:005 horas del sábado, personal del Centro de Control, Comando y Cómputo (C4) hizo del conocimiento de la PGJ que sobre la carretera México – Acapulco se encontraba un autobús abandonado de la línea Estrella de Oro. En la inspección ocular se dio fe que el autobús tenía las llantas ponchadas y vidrios rotos, así como rocas de distintos tamaños en su interior. Ahí se encontraron prendas de ropa con rastros de sangre. Estas evidencias fueron aseguradas.

A las 00:45 horas del sábado, personal del C4 reportó que, a la altura de Santa Teresa en la misma carretera, dos personas -hombre y mujer- fueron encontrados muertos por impactos de arma de fuego.

En el kilómetro 135 de la misma carretera se encontró también un Tsuru con impactos de bala y una persona sin vida a cuatro metros del mismo. En las inmediaciones se encontró también con impactos de bala otro Tsuru y un autobús Volvo con la leyenda Castro Tours y un cuerpo en su interior.

Los cuerpos fueron enviados al Servicio Médico Forense de la ciudad y fueron recogidos en el lugar 61 casquillos calibre 223 y esquirlas deformadas.

En el lugar hubo seis lesionados más, quienes fueron trasladados al hospital de Iguala.

El procurador de Guerrero añadió que un testigo voluntario acudió a sus instalaciones afirmando que el día de los hechos al circular en la vía federal en Santa Teresa vio a un taxi en medio de la carretera, por lo cual tuvo que esquivarlo, viendo a lo lejos a un grupo de diez hombres armados, todos vestidos con ropas oscuras y pasamontañas del mismo color.

El grupo armado disparó a continuación contra el testigo, quien abandonó su unidad para guarecerse en el cerro.

A las 2 de la mañana del sábado, personal del 27 batallón de infantería en Iguala informó al MP que entre el Periférico Norte y la calle Juan N. Álvarez fueron encontrados dos hombres muertos con múltiples impactos de arma de fuego. Ambos fueron trasladados al Semefo local.

El MP, peritos y la Policía Ministerial acudieron al lugar y encontraron dos camionetas Nissan, tres autobuses de propiedad de las empresas Costa Line y Estrella de Oro, así como un vehículo marcha Chevy, una motocicleta Yamaha, una camioneta Explorer y un Pointer, todos con impactos de bala, de calibre 223. Se encontraron 23 cartuchos disparados de ese calibre.

Posteriormente, un agente del MP recibió información del hospital de Iguala, informando de la llegada de 11 lesionados del equipo los Avispones de Chilpancingo, por arma de fuego. La PGJ se trasladó al hospital ara tomar su declaración, quienes aseguraron que fueron atacados cuando iban de regreso a la capital del Estado luego del partido contra las Iguanas de Iguala.

Los futbolistas relataron que al recibir los disparos, el chofer perdió el control y se estrelló con un montículo de tierra del lado derecho, por lo cual tampoco pudieron descender de la unidad. Trataron de explicar a los agresores que eran futbolistas profesionales, pero no esto no detuvo al grupo armado, que volvió a disparar en su contra.

Minutos después que cesó el fuego, los agresores huyeron en dos vehículos que no fueron identificados. Los futbolistas se resguardaron en el cero hasta que pasó una ambulancia, la cual se llevó a un herido que perdió la vida posteriormente en el hospital de Iguala.

Acudieron en calidad de testigos 12 personas del equipo, quienes no pudieron identificar a sus agresores.

Los hechos dieron origen a la averiguación BRA/SC/02/2378/2014, sobre la cual el procurador Blanco informó que a las 3:55 del sábado 27 la Policía Investigadora Ministerial estatal hizo del conocimiento de la PGJ que sobre la carretera Chilpancingo-Iguala en el kilómetro 176, se suscitó una agresión a automovilistas por parte de un comando armado.

Lo anterior motivó el inicio de una nueva averiguación previa, encontrando un Pointer con impactos de bala de AK-47 y vidrios rotos, así como una camioneta Escape con las llantas ponchadas, asegurando cartuchos útiles y 35 cascos percutidos del mismo calibre y uno 223.

 

Con información de Reforma y Milenio.

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Quiénes eran las Panteras Negras, el grupo radical de los años 60 en EU que aún tiene integrantes en prisión

La Corte Suprema de Nueva Jersey anunció esta semana que otorgaba la libertad condicional a Sundiata Acoli, el exintegrante de las Panteras Negras de mayor edad que aún queda en la cárcel. El grupo de izquierda reivindicaba los derechos de la minoría afroestadounidense en los 60.
15 de mayo, 2022
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Por casi medio siglo, ha vivido detrás de la rejas en una prisión de Nueva Jersey. Ahora, a sus 85 años, volverá a respirar la libertad.

La Corte Suprema de ese estado anunció esta semana que decidió liberar a Sundiata Acoli, el exintegrante de mayor edad de las Panteras Negras que aún queda en la cárcel. Se trata del controvertido grupo de izquierda que reivindicaba los derechos de la minoría afroestadounidense a finales de 1960.

Acoli era elegible para libertad condicional desde hace 29 años, pero cada vez que sus abogados la solicitaron, se le negó.

Fue considerado sistemáticamente una “amenaza pública”, pese a que su salud, los años y diversos reportes médicos y psiquiátricos sugerían lo contrario.

Lo habían condenado a cadena perpetua en 1974, luego de un extraño incidente un año antes en el que un policía terminó muerto.

Acoli viajaba con Assata y Malik Shakur, otros dos integrantes de las Panteras Negras, cuando dos oficiales pararon el carro para una inspección rutinaria en la autopista de peaje de Nueva Jersey: llevaban una luz rota.

Lo que siguió después nunca ha quedado claro: hubo un tiroteo, Malik y un policía murieron, Acoli y otro agente resultaron heridos.

Acoli y Assata huyeron, pero fueron detenidos pocos días después y condenados a pasar el resto de su vida tras las rejas.

En una de las fugas más memorables de las cárceles de Estados Unidos, Assata logró escapar y se refugió años después en Cuba, donde se cree que todavía vive (sigue aún en la lista de los más buscados del FBI).

Acoli ha pasado su vida en la cárcel, pero no es el único.

Al menos 12 miembros del movimiento siguen todavía presos, con condenas que se acercan o superan los 50 años de cárcel.

Sus sentencias son todavía el testimonio de una época controvertida de luchas por los derechos civiles en EU y una muestra de la brechas raciales y sociales de la sociedad en que se generó.

Pero, ¿qué fue este grupo y por qué sigue generando polémica más de medio siglo después?

El partido

Boinas negras y chaquetas de cuero negro, puños cerrados y pistolas en mano… las Panteras Negras crearon su propia moda que era, a la vez, su símbolo.

Propugnaban la autodefensa armada, especialmente contra la policía, y se definían como un “partido socialista” en una época en la que el comunismo era visto como el mayor enemigo de EU.

El partido fue creado en 1966 por Huey Newton y Bobby Seale, quienes se habían hecho conocidos unos años antes por protestar en un acto en California que obvió el legado negro en la colonización del oeste americano.

Huey Newton y Bobby Seale

Getty Images
El partido fue creado en 1966 por Huey Newton y Bobby Seale.

Desde entonces, se habían envuelto en el activismo político pero hubo dos hechos que los llevaron a dar un paso más allá.

En febrero de 1965, fue asesinado el líder de los derechos civiles Malcom X y, un año después, la policía de San Francisco mató a tiros a un adolescente negro desarmado: Matthew Johnson.

Fue entonces cuando decidieron crear el Partido Pantera Negra para la Autodefensa, cuyas principales metas en un inicio eran monitorear las actividades policiales contra las comunidades negras en Oakland y otras ciudades.

Su activismo y carisma muy pronto multiplicaron la popularidad del grupo: del monitoreo pasaron a crear programas sociales, incluyendo desayunos gratuitos para niños o personas con anemia, a la vez que se involucraron en actividades políticas.

En un par de años, las filiales del grupo se habían multiplicado en más de 30 estados.

En su libro Black Against Empire: The History and Politics of the Black Panther Party, Joshua Bloom y Waldo E. Martin estiman que para 1969 ya tenía más de 5 mil miembros y sus ideas eran populares tanto en comunidades pequeñas como en grandes ciudades, desde Los Ángeles y Chicago hasta Nueva York o Filadelfia.

A diferencia de otros grupos por los derechos civiles de los afroaestadounidenses, las Panteras Negras portaban armas y defendían el derecho a la autodefensa con ellas.

Bloom y Martin señalan en su libro que era una respuesta activa ante la violencia policial que vivía la población negra y que buscaba “empoderar a la comunidad negra frente a un sistema racista”.

Sin embargo, su desafío a las autoridades y su uso de armas fue visto como desafiante y en ocasiones se les describía como pandillas o grupos violentos, algo que sus líderes negaban.

El peligro marxista

Las Black Panthers eran parte de un grupo todavía mayor, el llamado Black Power, que defendía el orgullo negro y la unidad por los derechos de las minorías raciales.

Sin embargo, Newton y Seale no se conformaron con la ideología de esa organización y se basaron en el marxismo.

Creían fervientemente en la “lucha de clases” y pensaban que la organización representaba “la batalla de la vanguardia proletaria contra el capitalismo”.

Fueron estas ideas en las que basaron su plataforma política, a la que llamaron Programa de Diez Puntos, en el que pedían, entre otras cosas, el fin inmediato de la brutalidad policial, empleos para los afroestadounidenses y mayor acceso a tierra, vivienda y justicia para todos.

Su cercanía al marxismo, el enfoque nacionalista negro y una serie de actos violentos que cometieron entonces los pusieron en la mira de las autoridades, en especial del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Edgar Hoover.

El FBI, de hecho, creó un programa secreto de contrainteligencia, COINTELPRO, solo para seguir de cerca a los miembros de las Panteras Negras.

panteras negras

Getty Images

Fue solo el comienzo.

Para 1969, el FBI los declaró una “organización comunista” y “enemiga del gobierno”, y Hoover llegó incluso a considerarlas “una de las mayores amenazas para la seguridad interna de la nación”.

Las rivalidades con la policía

El libro de Joshua Bloom y Waldo E. Martin cuenta cómo la creciente persecución de las autoridades llevó a una rápida radicalización del grupo.

Los enfrentamientos con la policía se hicieron frecuentes y varios agentes murieron en tiroteos que implicaban a las Panteras Negras. El grupo, sin embargo, siempre aseguró que solo usaban las armas como método de autodefensa y que solo respondían a la policía si esta los agredía.

La organización también se volvió un foco de la violencia policial.

En uno de los casos más sonados, en 1969, la policía de Chicago disparó más de 100 tiros a dos miembros del partido que dormían en su apartamento.

panteras negras

Getty Images

Las autoridades aseguraron que había ocurrido un feroz intercambio de disparos, pero luego se demostró que solo una bala provino del arma de uno de miembros del grupo.

En el libro The Black Panther Party , el historiador Charles E. Jones asegura que fue tanta la persecución a la que se vieron sometidos los miembros del grupo que una especie de paranoia colectiva comenzó también a manifestarse entre sus miembros… y a dividirlos.

Esto llevó no solo a numerosas discusiones y temores, sino que hubo también denuncias de que algunas “panteras negras” asesinaron o golpearon a otros del mismo grupo que creían que eran informantes de la policía.

Ciertas partes del movimiento fueron también asociadas con actividades delictivas y una ruptura interna entre sus principales líderes y organizadores pronto los debilitó como fuerza política.

Para mediados de los 70, las Panteras Negras siguieron perdiendo seguidores y popularidad, aunque hicieron esfuerzos por sobrevivir a la debacle, incluyendo crear una rama armada, el Ejército Negro de Liberación.

En las décadas siguientes, el nombre del grupo pasó a quedar como un asunto para investigaciones académicas y libros de historia, mientras algunos de sus principales activistas morían, escapaban a otros países o consumían sus vidas en la cárcel.


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