Seis candidatos con nombres insólitos en Brasil
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Seis candidatos con nombres insólitos en Brasil

La aparición de candidatos con nombres llamativos y hasta insólitos se ha vuelto una costumbre electoral en Brasil, donde las reglas de la democracia permiten a quienes piden el voto elegir cómo desean presentarse en las urnas.
1 de septiembre, 2014
Comparte

candidatos_brasil

En octubre los brasileños elegirán quién va a presidir el mayor país de Sudamérica durante los próximos cuatro años, pero también van a decidir el destino de Jesús, Bin Laden y Cara de Hamburguesa.

La aparición de candidatos con nombres llamativos y hasta insólitos se ha vuelto una costumbre electoral en Brasil, donde las reglas de la democracia permiten a quienes piden el voto elegir cómo desean presentarse en las urnas.

En estos comicios -que además del presidente y vicepresidente definen cargos de gobernadores de estados y legisladores a distintos niveles- parecen haberse registrado nombres para casi todos los gustos.

Están por ejemplo los que aluden a personajes famosos, como Mick Jagger de Brasil y Neymar Cover, candidatos a la diputación federal y estatal de Sao Paulo, respectivamente. O Tiché – Michael Jackson Cover, que busca ser representante estatal en Mato Grosso del Sur.

Al menos cuatro candidatos a diputados federales por diferentes estados optaron por llevar el apellido del presidente estadounidense, Barack Obama.

Incluso hay quienes evocan a superhéroes: Profesor Moisés, el Hombre Araña, quiere ser diputado federal por Bahía, y Clark Crente aspira a la diputación estatal por Paraná. También está Batman Capixaba, aunque su registro como candidato a diputado estatal de Espírito Santo sí encontró dificultades.

Estos nombres a menudo responden a una estrategia para hacerse notar en el mar de partidos y candidatos que componen el sistema político brasileño. Pero otras veces tan sólo reflejan historias personales.

Seis candidatos brasileños con nombres insólitos relataron sus casos a BBC Mundo. Aquí van.

Jesús

bra1

A Pedro De Oliveira Luna lo conocen mejor como Jesús en su tierra natal de Pernambuco, en el noreste brasileño. “Es un nombre que cargo desde hace tiempo”, señala. Y ahora decidió llevarlo hasta la urna.

Este estudiante universitario de 31 años que aspira a ser diputado estatal por el Partido de la Movilización Nacional (PMN) cuenta que desde adolescente actuó en piezas teatrales representando a Cristo, debido a su similitud física con el personaje.

De cabellos largos, barba y figura delgada, ahora aparece vestido como Jesucristo en los afiches de publicidad electoral. Pero aclara que “no es una broma o una irreverencia”.

“El personaje llama la atención, atrae a las personas a saber por qué. Si estuviese como cualquier otro candidato, de traje y corbata, eso no ocurriría”, sostiene. “Me da la oportunidad de explicar que soy un candidato con propuestas bastante diferenciadas”.

Jesús defiende el pase libre estudiantil en el transporte público y promete donar la mitad de su salario a proyectos sociales.

“Vaya con Dios”, recomienda al despedirse.

Bin Laden

bra2

Cuando a Manoel dos Santos Silva Irmāo le preguntan por teléfono por qué escogió el nombre de Bin Laden para su candidatura a diputado federal por Sao Paulo, él responde con otra interrogante: “¿Ya conoce mi figura?”.

De larguísima barba negra y gris, su imagen evoca la de Osama bin Laden, el líder del grupo extremista islámico al Qaeda abatido por militares estadounidenses en Pakistán en 2011.

Pero el Bin Laden brasileño pertenece al Partido Ecológico Nacional (PEN), dice que es un católico que salió “del lodo” de la pobreza y a los 49 años trabaja en la manutención de un edificio.

Propone cosas como bajar los costos para estudiar medicina. “En Brasil no se hacen muchos médicos”, advierte. Pero también ha llamado la atención diciendo que, si pudiera, eliminaría a todos los políticos.

Admite que el nombre lo eligió para ganar visibilidad en los medios. En una publicidad electoral apareció usando una suerte de turbante, con una camisa naranja y un fondo montañoso.

Pero ¿lo beneficia que lo asocien imaginariamente con alguien que reivindicó los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos?

“Osama bin Laden hizo cosas equivocadas, pero yo conozco varios Bin Laden”, dice aludiendo a otros candidatos brasileños que se presentan con el mismo nombre (hay un aspirante a diputado estatal en Amazonas y otro en Minas Gerais). “Son gente de bien”, remata.

Cara de Hamburguesa

bra3

José Raimundo dos Santos cuenta que cuando trabajaba en un bar de Camaçari, municipio del estado de Bahía, solía llamar a los clientes de “Cara de Hamburguesa” por los rasgos de los habitantes de esa zona del noreste de Brasil. Y tanto insistió, que el apodo le quedó a él mismo.

“El formato de mi rostro es redondo”, comenta el candidato a diputado estatal por el gobernante Partido de los Trabajadores (PT), el mismo de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff. “Hace más de 20 años que sólo me llaman Cara de Hamburguesa”.

Por eso cree que si se hubiese presentado a las elecciones con el nombre de José Raimundo nadie sabría de quién se trataba. Explica que en Bahía es común llamar a la gente por su sobrenombre, incluso a los políticos: ahí están los concejales João de la Gallina y Zé del Pan.

Este trabajador del polo petroquímico de Camaçari y sindicalista de 48 años propone la municipalización de la salud pública. “A pesar de mi nombre”, aclara, “mis propuestas son serias”.

Olga un Beso y un Queso

bra4

Olga Cestaro tiene 63 años y es candidata a diputada estatal de Sao Paulo por el Partido Social Demócrata Cristiano (PSDC). Pero en su papeleta electoral figura como Olga un Beso y un Queso.

Cuenta que ese apodo le quedó por una costumbre que tenía cuando era funcionaria municipal y despedía a sus compañeros con esa rima, bastante popular en Brasil.

Y ahora que busca un cargo electivo, decidió usarla como carta de presentación. Incluso un afiche de su campaña incluye una marca de labios rojos junto a un trozo de queso.

“No denigra a nadie”, sostiene esta mujer que ya utilizó el mismo apodo en los comicios municipales de 2012, cuando fracasó su intento de ser concejal.

Otra de sus peculiaridades es que evita definir sus principales propuestas para estos comicios. “Las propuestas sólo quedan en los cajones”, dice. “Si comenzamos a hacer funcionar todo lo que está parado por la mitad, ya sería un gran avance”.

Y al despedirse, lanza una vez más: “¡Un beso y un queso!”.

Hilário “Mr. Bean”

bra5

“Mi (primer) nombre ya es gracioso”, advierte Hilário do Nascimento. Pero para intentar ser electo diputado federal por el estado de Acre, este hombre de 48 años parece haber redoblado la apuesta: se presenta en las urnas con el apelativo de Mr. Bean.

“Siempre me dijeron que me parezco al comediante inglés”, señala en referencia a Rowan Atkinson, que interpreta el desopilante personaje.

El candidato por el Partido Verde dice que el uso de ese nombre con fines electorales busca suplir la falta de recursos para hacer publicidad. “Mr. Bean es conocido en todo el mundo; Hilário no”, razona.

Compara su estrategia con la que utilizó el Payaso Tiririca, un personaje famoso de la TV brasileña, para obtener un escaño de diputado en las elecciones pasadas. “Es la hora de cambiar, allá existe un payaso y otro va a llegar”, augura un jingle de Mr. Bean.

Pero él niega que esto lo haga un candidato poco serio. Destaca que estudió administración de empresas y tiene un posgrado en gestión pública. Es técnico de un Tribunal Regional de Trabajo y en el pasado se ganó la vida como albañil, electricista y policía militar.

“Cuando este país tenga gestores públicos que tomen los recursos públicos de determinados proyectos y los apliquen hasta el final sin desvíos, acaban 90% de los problemas sociales”, asegura Mr. Bean.

Y advierte muy serio: “No estoy jugando con la política”.

Presidente THC

bra6

En Brasil hablar del “THC” puede aludir a algo más que el principal constituyente psicoactivo del cannabis. También es parte del nombre de un candidato a diputado federal por Santa Catarina. Y no es mera coincidencia.

“Lucas Presidente THC” es la denominación con que se presenta en las urnas Lucas de Oliveira, un estudiante de economía y miembro del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Es el mismo partido que integra el expresidente Fernando Henrique Cardoso, quien en los últimos años ha defendido la legalización de la marihuana como alternativa a la “guerra a las drogas”.

Como Oliveira comparte esa postura y fundó el Instituto de Cannabis en su universidad para estudiar el impacto económico de la prohibición, rápidamente fue apodado “Presidente THC” en referencia a la planta y a las iniciales FHC con que también es conocido Cardoso.

“Entré a la campaña para promover un cambio cultural”, señala el candidato de 33 años.

Admite que la legalización de la marihuana es un tema marginal en el debate electoral, pero manifiesta su esperanza de que las cosas cambien.

“Lo que estoy haciendo”, sostiene, “es plantar una semilla”.

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

El extraordinario caso de COVID del "paciente 91" que mantuvo en vilo a todo un país

Stephen Cameron estuvo 68 días conectado a un ventilador pero, contra todo pronóstico, sobrevivió al coronavirus. En una entrevista exclusiva, habló con la BBC sobre su experiencia en Vietnam.
1 de julio, 2020
Comparte

“Si hubiera estado en casi cualquier otro lugar del planeta, estaría muerto. Habrían pulsado el interruptor después de 30 días”, dice Stephen Cameron desde su cama de hospital.

El piloto escocés de 43 años pasó 68 días conectado a un respirador. Se considera el mayor período de tiempo que ha estado en esas circunstancias cualquier paciente en Reino Unido.

Pero no lo hizo en un hospital en su ciudad natal, Motherwell, sino en la extensa y agitada Ho Chi Minh, en Vietnam, sin amigos o familiares cercanos.

Cameron, el último paciente con covid-19 en una unidad de cuidados intensivos en Vietnam, ha sido la persona más enferma que los médicos del país han tenido que tratar durante el brote de coronavirus.

Vietnam, con 95 millones de habitantes, ha tenido solo unos pocos cientos de casos confirmados, ingresos de UCI de un solo dígito y ni una sola muerte registrada.

Tan raro fue el caso de gravedad de Cameron en Vietnam, que se informó cada minuto de su recuperación en periódicos nacionales y en boletines de noticias de televisión.

El gobierno publicó actualizaciones periódicas en televisión sobre el estado del piloto.

Gobierno de Vietnam
El gobierno publicó actualizaciones periódicas en televisión sobre el estado del piloto.

Ahora es conocido en toda la nación como el “paciente 91, el apodo que le dieron los funcionarios de salud pública cuando se enfermó en marzo.

“Me siento muy honrado por cómo los vietnamitas me llevaron en sus corazones”, dice Cameron, en una entrevista exclusiva con la BBC. “Y, sobre todo, estoy agradecido por la terquedad de los médicos de no querer que yo muriera bajo su cuidado”.

“10% de posibilidades de sobrevivir”

Docenas de especialistas en cuidados intensivos de Vietnam hicieron videoconferencias constantes para discutir el estado de Cameron.

“El muy escaso número de pacientes en cuidados intensivos significaba que cualquier persona gravemente enferma llamaba la atención de todos los médicos de primer nivel del país“, explica el doctor Kidong Park, representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Vietnam.

Durante gran parte de los dos meses y medio que Cameron estuvo en coma inducido, dependió de una máquina de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO, por sus siglas en inglés), una forma de soporte vital que solo se usa en los casos más extremos, para sobrevivir.

Las máquinas extraen sangre del cuerpo de un paciente y la infunden con oxígeno, antes de bombearla nuevamente.

“Tengo suerte de que el único efecto duradero parece ser que mis piernas aún no son lo suficientemente fuertes como para sostenerme, pero estoy haciendo fisioterapia dos veces al día”, dice Cameron.

“En cierto momento, el Ministerio de Relaciones Exteriores le dijo a mi amigo Craig que tenía un 10% de posibilidades de sobrevivir, así que se preparó para lo peor: entregó mi departamento y comenzó a hacer lo que uno haría si alguien va a regresar a casa en un ataúd“.

Desde que recuperó la conciencia, describe entre lágrimas algunas conversaciones telefónicas con amigos en su casa de Escocia que “no pensaban que volvería”.

Los médicos tuvieron que lidiar con múltiples complicaciones mientras Cameron estaba en coma: sufrió coágulos de sangre, sus riñones fallaron -lo que significa que necesitaban diálisis- y su capacidad pulmonar se desplomó al 10%.

Médicos de hospitales de todo Vietnam hablando sobre la condición del "paciente 91".

Gobierno de Vietnam
Médicos de hospitales de todo Vietnam hablando sobre el estado del “paciente 91”.

“Cuando aquí salió en la prensa que necesitaba un trasplante de pulmón, aparentemente mucha gente ofreció sus pulmones, incluido un veterano de la guerra de Vietnam de 70 años“, sonríe.

“Pero habría sido un trasplante de doble pulmón, así que eso no habría tenido un buen final para él”.

Pero a pesar del gran apoyo del pueblo vietnamita y de los cientos de miles de dólares gastados en el cuidado de Stephen Cameron, la reacción cuando dio positivo de covid-19 por primera vez fue menos amable.

El grupo del Buddha Bar

Cameron se enfermó solo unas pocas semanas después de llegar a Vietnam, a principios de febrero.

Al igual que muchos pilotos occidentales, se dirigió a Asia para ejercer su oficio por salarios más altos en la floreciente industria área regional.

Dos noches antes de pilotar su primer vuelo para Vietnam Airlines, y la noche antes de que la mayoría de los bares y clubes cerraran en la ciudad de Ho Chi Minh para contener la propagación del virus, fue a encontrarse con un amigo en un bar de expatriados en un exclusivo barrio de la ciudad.

En ese momento, Vietnam había tenido menos de 50 casos confirmados, pero, según Guy Thwaites, director de la Unidad de Investigación Clínica de la Universidad de Oxford, con sede en Ho Chi Minh, y asesor gubernamental sobre enfermedades infecciosas, la población “ya tenía bastante respeto y miedo al virus”.

Era el fin de semana anterior al día de San Patricio, por lo que el Buddha Bar and Grill estaba lleno de juerguistas con disfraces irlandeses cuando Cameron llegó justo después de las 22:00 horas.

“No bebo, la mayor parte del tiempo estuve solo en una esquina, jugué algunas rondas de billar y me fui a casa alrededor de las 3:15 de la mañana”, recuerda.

Sin embargo, cuando le subió la fiebre, el día después de su vuelo inaugural, y otras 12 personas en el bar dieron positivo los días siguientes, la muestras de simpatía hacia él por parte de los lugareños fueron escasas.

El “grupo del Buddha Bar”, como se dio a conocer en la prensa local, fue el brote más grande de coronavirus en el sur del país, llegando a contagiar a casi 20 personas de manera directa e indirecta.

Policía en el Buddha Bar

Police handout
La policía revisó minuciosamente el bar antes de volver a abrirlo.

Y para algunos en las redes sociales, la culpa fue de Cameron, que había estado recorriendo la ciudad.

A pesar de no que había pruebas de que él fuera la fuente del brote, un prominente empresario, Luong Hoai Nam, calificó al “paciente 91 de “bomba de tiempo”.

Pidió que los extranjeros que incumplen las reglas fueran deportados, motivando los aplausos de sus seguidores en redes sociales.

“Parecía haber un interés de culparme a mí por venir del extranjero, ya que había ido a Bangkok una semana antes para gestionar un tema de la visa”, dice Cameron, quien está convencido de que él también se contagió en el Buddha Bar, y de que no fue la fuente del brote.

“Fui la primera persona en alzar la voz y decir: ‘Miren, no me siento bien’. Era inevitable que me echaran la culpa“.

Declive rápido

El 18 de marzo, Cameron ingresó en el hospital después de dar positivo de covid-19, y las autoridades actuaron rápidamente para cerrar el bar y poner en cuarentena a todos los que vivían en su edificio.

En total, se realizaron pruebas a 4.000 personas vinculadas al brote del Buddha Bar.

“El estado del ‘paciente 91’ empeoró muy rápidamente”, recuerda Luong Ngoc Khue, quien forma parte del equipo de trabajo sobre el covid-19 del Ministerio de Salud vietnamita y aconsejó sobre el tratamiento de Cameron.

“Hubo una disminución preocupante de la función no solo de sus pulmones, sino también de sus riñones, hígado y flujo sanguíneo”.

Con su estado deteriorado, Cameron recuerda haber tomado la audaz decisión de pedir que le conectaran a un respirador. “Estaba exhausto porque no podía dormir”, recuerda.

Luego estuvo en coma durante semanas, mientras los médicos se angustiaban por su tratamiento. Mientras tanto, los pocos otros pacientes en las unidades de cuidados intensivos de Vietnam se recuperaron y se fueron a casa.

Su caso fue ganando prominencia. Los principales políticos prometieron hacer todo lo posible para mantenerlo con vida, y el hospital se hizo cargo temporalmente de los cuantiosos costos de su atención.

“Hay muchos elogios políticos que Vietnam puede recibir por mi recuperación”, reflexiona Cameron, “y mantiene su récord de casos de covid-19, que es bastante impresionante, muy, muy bajo”.

Khue insiste en que todo el mundo, extranjero o vietnamita, tuvo acceso a una buena atención sanitaria.

“Nos centramos en tratar a las personas enfermas al más alto nivel, tanto en términos de instalaciones como de recursos humanos, independientemente de si eran vietnamitas o extranjeros”, señala.

Pero afirma con orgullo que “49 de 50 pacientes extranjeros se recuperaron y fueron dados de alta del hospital”.

Días “borrosos”

Cuando Stephen Cameron fue conectado al respirador por primera vez a principios de abril, había poco más de un millón de casos de coronavirus en todo el mundo.

Cuando los médicos lo despertaron, el 12 de junio, había más de 7 millones. Pero Vietnam había evitado lo peor de la pandemia. No se ha registrado un caso de transmisión local desde el 16 de abril.

“Nunca pensé que tardaría hasta 10 semanas en despertarme. Recuerdo que me levantaron, me hicieron una traqueotomía y me llevaron por los pasillos del hospital. Los siguientes días son borrosos”.

Desde su cama en una habitación privada del Hospital Cho Ray, al otro lado de la ciudad de Ho Chi Minh, donde fue trasladado tras dar negativo en la prueba del virus, Cameron siente las consecuencias de haber permanecido varios meses inmóvil y gravemente enfermo.

Ha perdido 20 kg y sus músculos están tan débiles que le supone un esfuerzo mover su pierna hacia arriba incluso unos pocos centímetros.

También sufre fatiga severa yepisodios depresivos desde que despertó, además del miedo persistente de que el estrés postraumático pueda estar a la vuelta de la esquina.

El escocés de 43 años está haciendo una rehabilitación intensiva para poder volver a caminar.

Gobierno de Vietnam
El escocés de 43 años está haciendo una rehabilitación intensiva para poder volver a caminar.

“He pasado por muchas cosas a nivel mental. En este momento, lo único que quiero hacer es regresar a casa. Lo que más extraño es la falta de ruido y de calor. Aquí hay un fuerte zumbido por las bocinas de las scootersy es temporada del monzón”.

En las últimas semanas, no solo se han sentado junto a su cama de hospital unos cuantos médicos y enfermeros, también diplomáticos de alto rango, funcionarios gubernamentales y políticos, entre ellos el cónsul británico y el presidente del Comité Popular de la ciudad de Ho Chi Minh.

Él solo desea volver a su casa en Escocia.

Contra todo pronóstico

Mantenerle con vida ha sido costoso. Una máquina ECMO cuesta entre US$5.000 y US$10.000 por día, y dependió de ella durante ocho semanas y media.

Las continuas disputas sobre quién cubre los costos le causan estrés y desvían su atención de su recuperación.

Al principio, el Hospital de Enfermedades Tropicales pagó el tratamiendto de su propio bolsillo. Entonces, parecía que la embajada británica intervendría. Su seguro de trabajo eventualmente cubrió el gasto.

Pero la financiación de su estadía en el Hospital Cho Ray todavía está en el aire.

Se ha vuelto muy, muy frustrante. Al principio, le envié un email a la compañía de seguros y me dijeron ‘Sí, lo solucionaremos’. Ahora la respuesta es: ‘Nos ocuparemos de esto en breve’ y nada parece suceder”.

De momento, tiene un asiento en un vuelo de Vietnam Airlines de regreso a Reino Unido el 12 de julio. Mientras tanto, los aviones continúan transportando a ciudadanos vietnamitas de regreso de Europa.

Cameron no entiende por qué no puede volver antes, pues fue declarado apto para volar hace una semana. “Como soy una figura pública tan conocida aquí ahora, todo sobre mi caso estácontrolado por el gobierno“, asegura.

Los líos sobre su regreso son un recordatorio de que la milagrosa recuperación del “paciente 91” no es solo la historia de un piloto escocés que venció al covid-19 y superó sus probabilidades de morir, contra todo pronóstico.

Es la historia de cómo un país del Sudeste Asiático en vías de desarrollo y con un turbulento pasado reciente también venció al covid-19, contra todo pronóstico.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial

Banner

BBC

Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=-kpIq2W8Sqs

https://www.youtube.com/watch?v=dDHHLysaCHg

https://www.youtube.com/watch?v=6hsbyQAQcWw

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.