Siete aspectos que debes conocer sobre el nuevo reglamento del IPN
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Siete aspectos que debes conocer sobre el nuevo reglamento del IPN

Ante las protestas de ayer, la directora del Politécnico, Yoloxóchitl Bustamante, aclaró que aún cuando el nuevo reglamento ya fue aprobado, éste no cobra vigencia todavía al no haber sido publicado en la Gaceta Politécnica. Aquí te presentamos un resumen de dichas modificaciones, elaborada a partir de la comparación del antiguo y el nuevo ordenamiento.
Por Paris Martínez
29 de septiembre, 2014
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Luego de que el pasado miércoles, 24 de septiembre, el Consejo General Consultivo del Instituto Politécnico Nacional aprobara el nuevo Reglamento Interno de la institución –que sustituirá al reglamento vigente desde 1998–, miles de alumnos, egresados, docentes y personal no docente de esta casa de estudios manifestaron su inconformidad con esta reforma estatutaria, al considerar que dicha modificación representa “toda una política de reestructuración global del IPN, que atenta contra su proyecto fundacional”, además de que, denunciaron, careció de un proceso de consulta “amplia, informada, discutida y participativa”.

Tal inconformidad generó que, un día después de anunciada la aprobación de la reforma, la comunidad politécnica marchara mutitudinariamente en la Ciudad de México para demandar su abrogación, protesta que, a su vez, llevó a la directora del Politécnico, Yoloxóchitl Bustamante, a aclarar que aún cuando ya fue aprobado, el nuevo reglamento todavía no cobra vigencia al no haber sido publicado aún en la Gaceta Politécnica, y defendió la medida, garantizando que “el IPN es y seguirá siendo una institución educativa pública, del Estado mexicano, comprometida con el mejoramiento de la calidad de vida de los mexicanos”.

Este 26 de septiembre, los estudiantes del Politécnicno marchan otra vez desde las primeras horas de la mañana; bloquean avenida de los Maestros, Constituyentes y Taxqueña, así como las vocacionales 11, 4 y 13.

Así, ante la polémica suscitada por dicha reforma, y ante la falta de información precisa sobre los cambios aplicados al Reglamento Interno, aquí te presentamos un resumen de dichas modificaciones, elaborada a partir de la comparación del antiguo y el nuevo ordenamiento:

Filosofía social vs filosofía productiva

Aunque la dirección general del IPN aseguró ayer en un comunicado que el objetivo de esta casa de estudios seguirá siendo “el mejoramiento de la calidad de vida de los mexicanos”, este valor, explicitado en el reglamento de 1998, fue eliminado del nuevo reglamento aprobado. En su anterior versión, dicha norma establecía que las investigaciones científicas y tecnológicas del Politécnico deben contribuir “a mejorar la calidad de vida de la población, y a la conservación y uso sustentable de los recursos naturales de la Nación”, aspecto que fue sustituido por uno nuevo, ya que ahora se establece como meta de las investigaciones del Poli el contribuir “a la solución de problemas en áreas estratégicas, prioritarias, y otras de interés general”, además de que se marca como obligación del personal docente el “coadyuvar en el fortalecimiento de la innovación y la competitividad empresarial”. Las acciones de vinculación, asimismo, ahora estarán orientadas a “fomentar la cultura emprendedora, la incubación de empresas, el incremento de la productividad y la competitividad”.

Asimismo, entre las funciones del IPN establecidas por el reglamento de 1998 sólo se contemplaba la “docencia, la investigación científica y tecnológica y la difusión de la cultura”, pero el nuevo reglamento añade una nueva función, que es promover “la generación de vínculos con los sectores productivo y social”.

Otros dos valores provenientes del discurso nacionalista con el que fue creado el IPN, pero que fueron eliminados de su nuevo reglamento, son aquellos que veían el servicio social como una forma de “retribuir a la sociedad los beneficios de los servicios educativos recibidos”, así como un medio para “desarrollar en los alumnos y egresados un elevado sentimiento de solidaridad social”. Ambos conceptos fueron sustituidos por un nuevo valor: que el servicio social debe ser realizado “en beneficio del Estado y de la sociedad”.

Por último, destaca también la modificación aplicada al objetivo expreso del IPN de contribuir a “alcanzar el progreso social de la Nación”, ya que en el nuevo reglamento dicho progreso social se da ya por alcanzado, y la nueva meta del Politécnico ahora es sólo “fortalecerlo”.

¿Quién diseña los planes de estudio?

Otra de las modificaciones al reglamento interno del IPN que generaron amplias críticas fueron aquellas relativas a los planes de estudio, y es que la reforma aprobada elimina el mecanismo mediante el cual cualquier modificación a dichos programas de enseñanza debía ser puesta a consideración del Consejo General Consultivo, así como con los Consejos Técnicos Escolares. Así, el nuevo reglamento deja la modificación a los planes de estudio a criterio únicamente de los directivos –ya sin la participación de los representantes del sector escolar y académico–.

El nuevo reglamento, además, suprime la larga lista de características que debían cumplir los planes de estudios, y que garantizaban su efectiva aplicación, tales como la descripción ordenada de los objetivos y contenidos de la asignatura, los métodos y medios didácticos requeridos, el tiempo de dedicación de cada unidad, así como su relación con otras disciplinas, bibliografía, prácticas y visitas escolares, técnicas y profesionales y los procedimientos de evaluación.

De hecho, aún cuando el antiguo reglamento depositaba en los Consejos Técnicos Consultivos Escolares la facultad de “conocer y acordar” sobre “el programa de mediano plazo del director de la escuela”, así como “las propuestas de creación, modificación o supresión de programas académicos, planes y programas de estudio”, el nuevo reglamento sólo les concede “conocer y opinar” sobre dichos rubros.

Y aunque no tiene que ver con los planes de estudio, destaca que el nuevo reglamento suprimió también la obligación de las autoridades de “fortalecer la red de bibliotecas y el acervo documental, magnético y audiovisual (del IPN) el cual deberá mantenerse permanentemente actualizado”.

Derechos y obligaciones del alumnado

Otro punto del reglamento cuya reforma fue ampliamente criticada por los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional fue aquella relacionada con la expulsión de aquellos que se retrasen en sus estudios, ya que la nueva norma establece que “causará baja del programa académico” aquel alumno que adeude más de dos materias durante más de dos periodos escolares anteriores al que curse. Esta situación, sin embargo, ya estaba incluida en el reglamento de 1998, el cual establecía como obligación de los alumnos mantener su condición de “regular”, para lo cual era requisito imprescindible el no adeudar más de dos materias por más de dos periodos lectivos.

Por el contrario, un derecho que sí perdieron los estudiantes fue el de poder cambiar de carrera, una vez, durante sus estudios, ya que esta posibilidad no se menciona ya en el nuevo reglamento.

Asimismo, del nuevo reglamento fue borrado el derecho a “obtener del Instituto el reconocimiento de sus organizaciones y asociaciones cuando éstas persigan fines académicos”.

Además, la reforma aprobada suprime también el derecho de los egresados del IPN a ser considerados como parte de la “comunidad académica”, la cual, desde ahora, sólo será integrada por “alumnos, personal académico, personal no docente y personal directivo”.

Por último, el nuevo reglamento elimina el derecho expreso de los alumnos a “recibir el número de clases previstas para cada asignatura, señaladas en los planes y programas de estudios”, aunque con la reforma sí se añadió a sus obligaciones la de “cumplir con las sesiones y actividades establecidas en el programa de estudios”.

Evaluación obligatoria de docentes

Debido a que el reglamento de 1998 establecía un sistema de evaluación de la calidad educativa que sólo medía dicho parámetro a nivel “institucional”, sin entrar a la examinación particular de los catedráticos, el nuevo reglamento ahora establece explícitamente que el personal académico deberá ser sometido a un proceso permanente de “evaluación”, la cual se deberá desarrollar con base en “perfiles, parámetros, indicadores e instrumentos que permitan medir su calidad”.

De hecho, el nuevo reglamento establece que a partir de ahora el sistema de reconocimientos, becas y estímulos para académicos del IPN se basará “en la evaluación del desempeño” de los catedráticos, y señala también que los nuevos académicos deberán ser contratados con base en un “concurso de oposición”.

Nuevas prohibiciones

Con la reforma al Reglamento Interno del IPN quedaron incluidas a este ordenamiento algunas prohibiciones a acciones específicas de la comunidad académica como el hackeo cibernético, la toma de instalaciones y el consumo de tabaco.

En materia de hackeo, la norma ahora incluye la obligación de “abtenerse de realizar actividades que dañen o degraden los servicios informáticos institucionales y cualquier medio que los soporte, como es la infraestructura de cómputo y comunicaciones”, “violar o intentar vulnerar los mecanismos de confidencialidad y autenticación de archivos”, “suplantar la identidad electrónica de personas o activos de tecnologías de la información y la comunicación”, así como “no incurrir en alguna conducta sancionada por la normatividad en materia de tecnologías de la información y la comunicación”. Esta prohibición deberá ser acatada lo mismo por alumnos, que por docentes, personal no docente y directivos.

Todos ellos, además, deberán abstenerse de “impedir el ejercicio de actividades a los miembros de la comunidad politécnica o el uso de sus instalaciones, así como influir indebidamente en la toma de decisiones”. Además, señala que “se considerará grave aquella conducta que afecte la prestación de los servicios que el Instituto tiene a su cargo”, y se les considera ahora causales de responsabilidad.

De hecho, se establece que “el alumno que provoque alguna afectación al patrimonio de Instituto, estará obligado a reparar el daño”.

Por otra parte, también queda prohibido a los docentes “realizar cobros indebidos adicionales a sus remuneraciones”, y a los alumnos se les advierte de no “intentar influir en el profesor, alumnos, personal del Instituto o alguna otra persona, con el objeto de acreditar indebidamente cualquier unidad de aprendizaje o conseguir la modificación de la calificación obtenida”.

Derechos humanos

Entre las reformas aplicadas en el nuevo reglamento del IPN destaca que, por primera vez, se plantea la obligación de esta institución educativa de promover “la perspectiva de género, la sustentabilidad ambiental, el respeto a los derechos humanos, la igualdad de oportunidades y la no discriminación”.

Además, se subraya que es derecho de los alumnos recibir educación “evitándose cualquier forma de discriminación”, y se incluye como obligación de toda la comunidad académica el abstenerse de realizar o participar “en cualquier acto o forma de violencia, discriminación o falta de respeto en contra de las personas que se encuentren en las instalaciones del Instituto”.

Asimismo, los alumnos cuentan ahora con el derecho expreso de “recibir asistencia y atención en caso de considerarse objeto de algún acto de violencia por parte de cualquier otro miembro de la comunidad politécnica”.

Epílogo: nuevos símbolos

El antiguo reglamento del IPN establecía también que son símbolos de esta casa de estudios su escudo, lema e himno institucional, a los cuales ahora se suman el “huelum y la figura representativa de la mascota”.

A continuación, te presentamos de forma íntegra tanto el reglamento de 1998, como el reglamento aprobado el pasado miércoles.

Reglamento 1998

Reglamento Interno by http://www.animalpolitico.com

Reglamento aprobado el 24 de septiembre de 2014:

Regla Men To by http://www.animalpolitico.com

**Nota publicada el 26 de septiembre de 2014.

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Chile: 4 claves para entender la consulta por la que cambiará la Constitución de Pinochet

Una gran mayoría de chilenos votó este domingo a favor de reemplazar la Constitución vigente, que fue redactada bajo el régimen militar de Augusto Pinochet.
26 de octubre, 2020
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chile

Getty Images
Las autoridades iniciaron el recuento de votos en la noche del domingo.

Por primera vez en la historia de Chile, este domingo se preguntó a la ciudadanía si aprobaba o rechazaba la redacción de una nueva Constitución.

El resultado fue abrumador: uni 78% de la población votó por el cambio de la Carta Magna.

Será además la primera vez desde 1833 que la Constitución es redactada por una convención ciudadana elegida en votación popular.

Tras conocer los resultados preliminares, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, afirmó que “triunfó la ciudadanía y la democracia” tras conocerse los primeros resultados del histórico plebiscito.

“Hoy hemos demostrado nuevamente la naturaleza democrática, participativa y pacífica del espíritu de los chilenos y del alma de las naciones honrando nuestra tradición de república”, indicó.

El proceso, que transcurrió en tranquilidad, generó largas filas tanto en el país como en el extranjero, mientras las autoridades se esforzaban por mantener la distancia entre los votantes para evitar la propagación del coronavirus.

colas

AFP
Se han reportado largas filas a lo largo del país.

El referendo chileno, aprobado en un acuerdo político en el Congreso tras un ciclo de manifestaciones que comenzó con las marchas estudiantiles el 2006 y culminó en octubre del 2019, definirá el destino político institucional de Chile en los próximos años.

Qué está en juego en el referéndum, más allá del “apruebo” o “rechazo” y del tipo de convención que eventualmente surja para redactarla es lo que responden a BBC Mundo aquí analistas chilenos y latinoamericanos.

chile

AFP
Efectivos del Ejército ayudan a algunas personas a ejercer el voto.

1. Generar una Constitución “sin traumas”

Pese a que sufrió numerosas reformas, la Constitución vigente hasta hoy en Chile fue redactada y aprobada en 1980 bajo el régimen militar del general Augusto Pinochet y, según afirma el politólogo Gabriel Negretto, “simbólica y políticamente, nunca superó ese defecto congénito”.

Por eso, lo que está en juego en el proceso constituyente que podría comenzar con el triunfo del “apruebo” es la legitimidad de origen de una eventual nueva Constitución para Chile, le dice a BBC Mundo Negretto, quien ha sido consultor de Naciones Unidas en procesos de reforma constitucional en distintos países latinoamericanos.

Augusto Pinochet votando en el referéndum en 1980.

Getty Images
La Constitución vigente fue aprobada y redactada durante el gobierno militar del general Augusto Pinochet.

“¿Qué rodeó a la Constitución de Pinochet?: que nació de un acto de fuerza, de violencia; que se hizo en un clima de miedo, de terror”, describe el académico. “Para marcar un contraste con el origen de la vieja Constitución, la nueva debe nacer de un amplio respaldo ciudadano y en un entorno pacífico”, precisa.

“En ese sentido, hay un llamado a la atención de quienes apoyan el ‘apruebo’ de llamar a la calma… El estallido social, que incorporó gran cantidad de demandas legítimas, también estuvo asociado a actos de violencia injustificados que hasta hoy no están claros. No se puede eliminar toda la violencia, pero tiene que quedar claro que corresponde a grupos aislados”, plantea.

Para que Chile efectivamente cuente con una Constitución que no arrastre los traumas de la actual, argumenta Negretto, se requiere además que una de las dos opciones gane por una mayoría suficientemente ampliay en una votación con una participación importante, ojalá mayor a los promedios de las últimas elecciones chilenas.

colas

Getty Images
Las autoridades han pedido a la población mantener la distancia social.

“No es lo mismo un referéndum como el que se hizo por el acuerdo de paz en Colombia que uno sobre las reglas fundamentales con las que queremos vivir como sociedad, como se definirá en Chile. En este caso, si la diferencia entre la opción que gana y la que pierda es pequeña, es problemático”, advierte el académico.

“Sería un mal comienzo que el ‘apruebo’ ganara por un margen pequeño: el trauma que vive Chile respecto a los legados de la dictadura provienen del plebiscito de 1988, cuando la dictadura militar terminó cediendo la transición a la democracia con un altísimo poder político (el “Sí” a Pinochet obtuvo un 43% y el “No” un 54,7%). Aquí no debe quedar duda de la posición mayoritaria”, sostiene Negretto.

“Si el resultado fuera 51 para el ‘apruebo’ y 49 por el ‘rechazo’, estaría muy preocupado por el futuro de Chile”, agrega Negretto.

“Porque eso querría decir que el cambio constitucional no lo rechaza una minoría, sino la mitad de la población. Y eso es preocupante en un contexto polarizado, porque aquí no hay medias tintas: se cambia la Constitución o no”.

chile

Getty Images
Muchas filas buscan mantener el distanciamiento social.

2. Recuperar legitimidad de la política

Vicky Murillo, directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Columbia en Nueva York, precisa que el plebiscito en Chile emergió como respuesta a la movilización social, “síntoma de la crisis de representación del sistema político” en el país.

“La toma de la calle y los gritos buscaban que los políticos escucharan a la ciudadanía, incluso cuando esta demanda de atención requiriera romper la puerta del salón donde se toman las decisiones, como dice la canción de ‘Hamilton'”.

Disturbios durante una manifestación en el aniversario del inicio de las protestas antigubernamentales.

Getty Images
El pasado 18 de octubre se cumplió un año del inicio del estallido social en Chile.

La académica se refiere a “The room where it happened” uno de los temas del popular musical estadounidense que describe las negociaciones secretas donde la élite negocia fuera del ojo de la opinión pública, una práctica que en Chile se describe como “la cocina”.

“Es importante recordar las expectativas que conlleva el proceso constituyente y la importancia de mantener esa puerta abierta. Esto implica que no solo el resultado, sino también el proceso constitucional será clave para la recuperación de la legitimidad política”, dice Murillo.

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Las largas filas se han mantenido desde que abrieron los centros para ejercer el voto.

De ganar el “apruebo”, la politóloga advierte que es importante “asegurar la entrada de nuevos actores como agentes de representación ciudadana y, al mismo tiempo, que tanto viejos como nuevos representantes garanticen su atención a la ciudadanía incluso cuando no grite o esté en las calles”, dice.

¿Cómo lograr ese objetivo? Estableciendo una conexión humana, basada en la empatía y la experiencia compartida, propone.

“Que la ciudadanía se reconozca en sus representantes y pueda confiar en ellos. El proceso no podrá ser participativo hasta las últimas instancias, requerirá de esperas, y puede involucrar errores. Por ello, la confianza en quienes están en el salón donde se tomen las decisiones depende tanto de una puerta abierta como de la empatía entre estos y quienes han estado ya por demasiados años pidiendo ser oídos”, describe la politóloga.

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El referendo ha transcurrido con normalidad.

3. Redistribuir poder y bienes públicos

“Las constituciones definen las reglas del juego”, describe Miriam Henríquez, decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado.

“La etiqueta mayor que yo pondría al proceso chileno sería la opción de cambiar las reglas del juego sobre la distribución del poder y los bienes públicos valiosos para la existencia de toda la sociedad. No sólo los derechos civiles, las libertades, también los sociales, como agua, vivienda, educación”.

Henríquez plantea que, si se lleva adelante el proceso constituyente, una de las opciones es que se remuevan los obstáculos que hoy impiden cambiar algunas políticas públicas en Chile a través del Congreso. Bajo la Constitución actual, incluso si una ley es aprobada por una súper mayoría parlamentaria, puede ser impugnada ante el Tribunal Constitucional (TC).

colas

Getty Images
El referendo se realiza en medio de la pandemia de coronavirus.

“Si uno establece en la Constitución que los asuntos se regularán por ley simple, por ejemplo, y se modifica el TC, el efecto será que los cambios de políticas públicas serán más sencillos”, dice la académica.

“El ‘rechazo’ supondría que la ciudadanía no tiene voluntad de cambiar Constitución, porque las cosas como están, están bien. Pero eso no obsta que se pueden hacer reformas. Hay personas del ‘rechazo’ que creen que se necesitan cambios profundos y se han comprometido a emprenderlos”, dice Henríquez.

“La diferencia es que en el apruebo hay un itinerario, un camino claro, un órgano específico. Las reformas que se hicieran en el caso del ‘rechazo’, se harían a través del actual Parlamento, y los cambios no tendrían tanta legitimidad como los que tendría un órgano especialmente elegido para ello”, agrega.

“Es posible que una nueva Constitución se parezca bastante a la actual, y las expectativas pueden quedar frustradas, pero insisto en la importancia del hecho de sentarse a conversar. Esa diferencia ya debería satisfacer muchas expectativas: tener un pacto social que sintamos propio”, concluye.

chile

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El proceso ha sido calificado de histórico.

4. Generar un proceso constituyente único en Latinoamérica

Tanto la realización del plebiscito como el proceso constituyente que derive de sus resultados se normarán por la Constitución vigente, que fue especialmente reformada por el Congreso con este fin. Eso marca una de las diferencias del referéndum constitucional chileno con otras experiencias latinoamericanas.

“No es tan habitual que una Constitución vigente se modifique para su reemplazo. Es excepcional que Chile siga este cauce, este proceso, con procedimientos y plazos establecidos. Y es un desafío máximo que los cumplamos”, precisa Henríquez.

Trabajadora del Servicio Electoral chileno, durante un ensayo para el referendo.

Getty Images
Las autoridades han tomado medidas especiales para evitar la propagación del virus.

Además, en este caso no es el gobierno el que definirá el cambio constitucional ni el órgano que podría redactar la nueva Constitución, sino la ciudadanía.

“En Chile, además, no hay una fuerza hegemónica que se imponga en el debate. Varios de los procesos latinoamericanos han sido marcados por la existencia de fuerzas políticas muy preponderantes, donde se impone una mayoría. Eso no ocurre en Chile porque las fuerzas están fragmentadas. Y eso, que podría ser complejo y lo es, nos obliga a hacer pactos” dice la politóloga.

“Cada proceso en Latinoamérica tiene algo que lo hace único. En el caso chileno que todas, o gran parte de las fuerzas políticas hayan acordado un cauce institucional a la crisis es algo que lo hace único”, remata Henríquez.


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