Soldados acusados de masacre en Tlatlaya tienen historial de incidentes contra civiles: AP
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Soldados acusados de masacre en Tlatlaya tienen historial de incidentes contra civiles: AP

La agencia de noticias Associated Press (AP) reporta que los ocho militares que ingresaron a prisión por el caso Tlatlaya, también estuvieron involucrados en otros incidentes violentos contra la población civil.
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27 de septiembre, 2014
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En esta imagen del 13 de septiembre de 2014 se ven las tumbas de Marcos Salgado Burgos (derecha), de 20 años, y de su hermano, Juan José Salgado Burgos, de 18, en un cementerio de Arcelia, México. La madre de los jóvenes dijo que sus hijos murieron en un enfrentamiento entre soldados mexicanos y una pandilla del narcotráfico en un almacén, y cree que fueron ultimados después de rendirse y estaban desarmados. (Foto AP/Eduardo Castillo)

En esta imagen del 13 de septiembre de 2014 se ven las tumbas de Marcos Salgado Burgos (derecha), de 20 años, y de su hermano, Juan José Salgado Burgos, de 18, en un cementerio de Arcelia, México. La madre de los jóvenes dijo que sus hijos murieron en un enfrentamiento entre soldados mexicanos y una pandilla del narcotráfico en un almacén, y cree que fueron ultimados después de rendirse y estaban desarmados. (Foto AP/Eduardo Castillo)

Un oficial del ejército y siete soldados que enfrentan medidas disciplinarias por su participación en el asesinato de 22 personas en Tlatlaya, una región rural del sur de México, pertenecen a un batallón del ejército con un historial de incidentes.

La Secretaría de la Defensa Nacional indicó que los ocho estuvieron involucrados en el incidente del 30 de junio en San Pedro Limón, un encuentro que los militares reportaron en un principio como una balacera pero que una testigo ha descrito como una masacre.

Pertenecen al 102do Batallón de Infantería de la 22da Zona Militar en el Estado de México, de acuerdo con reportes noticiosos y dos personas que hablaron sobre el caso a condición de guardar el anonimato porque carecen de autorización para hacer declaraciones a la prensa.

El grupo militar se encuentra en San Miguel Ixtapan, en el suroeste del estado, aproximadamente a una hora en automóvil al norte de donde ocurrieron los homicidios. Se dice que el área está bajo control del cártel de La Familia, aunque también es una región en la que grupos rivales del narcotráfico han estado disputándose territorio.

El batallón estuvo en las noticias en diciembre pasado cuando algunos de sus integrantes balearon a cuatro empleados del pueblo de Arcelia en el cercano estado de Guerrero, incluido el director y el subdirector de transporte municipal, mientras conducían en un camino rural de regreso de un campo de tiro. Arcelia también es el pueblo natal de varios de los asesinados en el tiroteo de junio.

El ejército dijo que los empleados, que portaban fusiles y vestían ropa de camuflaje para cazar, fueron confundidos con delincuentes. Un sargento, un cabo y dos soldados fueron arrestados.

El 102 también estuvo bajo los reflectores en febrero de 2012. El periódico Reforma, que citó documentos legales, reportó en esa época que durante 2010 y hasta principios de 2011, soldados en el batallón recibieron dinero para que le informaran a La Familia de las operaciones de ese cuerpo militar. Seis personas, incluidas dos oficiales, fueron acusadas formalmente.

El incidente más reciente fue reportado en un principio como una balacera el 30 de junio en la que 22 presuntos delincuentes fueron asesinados y un soldado resultó herido. La versión oficial fue puesta en tela de juicio cuando The Associated Press visitó el sitio algunos días después y no halló indicios de que hubiera habido una batalla prolongada.

La semana pasada, una mujer que dice haber sido testigo de los eventos le dijo a la AP que sólo una persona murió en un enfrentamiento inicial y que el resto fueron baleadas después de que se rindieron. La testigo indicó que entre los muertos estaba su hija de 15 años, Erika Gómez González, que había sido herida en una pierna y yacía en el piso cuando fue asesinada.

El periódico La Jornada publicó fotografías el viernes que muestran cadáveres ensangrentados, presuntamente tomadas inmediatamente después de la balacera, con investigadores y personal militar aún en el lugar.

Las manchas de sangre en el muro de ladrillo de concreto, los marcadores colocados por los investigadores para señalar las evidencias y los escombros que aparecen en las fotografías son iguales a los que los periodistas de la AP fotografiaron días después de que el ejército reportó los fallecimientos.

Entre los muertos en las fotos está una niña que yace de espaldas, tal y como la describió la testigo. El hermano de Erika Gómez la identificó en la fotografía —que la mostraba en el suelo junto a un fusil de asalto— por su ropa ensangrentada y cubierta de lodo.

“Esa playera (camiseta) yo se la compré”, dijo Saddam Guzmán Gómez. “No es cierto que disparara. Le pusieron el arma. Se ve como que se arrastró”, añadió sobre la imagen donde aparece la adolescente.

Muchos de los muertos aparecen acostados junto a la pared de la bodega. Todos se ven con un fusil de asalto a su lado o tomados de las manos, y algunos de los fusiles parecen haber sido apuntalados contra los cuerpos. La mayoría tienen lodo en las rodillas, lo que indica que podrían haber estado hincados o con el rostro boca abajo.

La AP no va a distribuir las fotografías porque no puede determinar cuál es su fuente.

Un sobre amarillo que contenía las fotos dentro de una memoria USB fue enviado en forma anónima el miércoles a MVT, una agencia noticiosa local en el Estado de México, dijo su director Mario Vázquez. Indicó que comparó las fotos con las que su agencia tomó el día del tiroteo y llegó a la conclusión de que se trataba del mismo lugar.

El oficial y siete soldados enfrentan medidas disciplinarias por su participación, pero el ejército ha guardado silencio sobre qué papeles desempeñaron. Están detenidos en una cárcel de la Ciudad de México bajo cargos de crímenes contra la disciplina militar, desobediencia y negligencia en el cumplimiento del deber.

La Procuraduría General de la República también está llevando a cabo una investigación civil, y la Comisión Nacional de Derechos Humanos efectúa su propia pesquisa.

El secretario de Gobernación defendió el viernes a las fuerzas armadas en una comparecencia ante comisiones en la Cámara de Diputados.

“Si sucediera que hay algo que señalar respecto a la actuación de este grupo de miembros del Ejército Nacional, será la excepción… una acción aislada y no el comportamiento de nuestro gran Ejército y de la Marina Armada de México”, afirmó Miguel Ángel Osorio Chong.

AP

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Tragedia en San Antonio: "Los traficantes saben que la probabilidad de que los camiones sean inspeccionados es muy baja"

Los migrantes están arriesgándose cada vez más para acceder a Estados Unidos por vías que pueden resultar en tragedias, como la de las más de 50 personas asfixiadas en un camión.
29 de junio, 2022
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En la frontera de Estados Unidos y México, cada migrante tiene un precio para los traficantes.

Aquellos con menos recursos son los que se ven obligados a realizar un viaje más arriesgado, como el subir a camiones de carga para viajar cientos de kilómetros en condiciones inhumanas.

Trágicamente, en algunas ocasiones ese tipo de viaje -de varias horas, sin espacio, ventilación o agua– los lleva a la muerte, como ocurrió este lunes cerca de San Antonio, Texas, donde murieron más de 50 migrantes en la caja de un tráiler.

“Hay toda una cadena en la dinámica y la economía del tráfico de migrantes. La gente que viaja de esta manera es la que está pagando la menor cantidad demandada por los traficantes”, le explica a BBC Mundo Gabriella Sánchez, una investigadora del fenómeno del contrabando de personas en la frontera y académica de la Universidad de Massachussets en Lowell.

En el otro extremo, hay migrantes que pagan grandes sumas por obtener un tránsito más seguro hacia EE.UU., como el uso de una identificación legal de cruce fronterizo de alguien más.

Pero en estos últimos meses, la desesperación de muchos en la frontera,varados en México sin dinero por las políticas restrictivas impulsadas por el gobierno de EE.UU. a raíz de la pandemia, les ha llevado a tomar riesgos como nunca antes.

“Es consecuencia directa de las políticas que hacen que el viaje sea más largo, sea más difícil o sea más costoso. Y la desesperación de las personas que se encuentran en albergues fronterizos ahorita es tanta que están dispuestos a morir, porque para ellos la muerte de cualquier manera los está persiguiendo“, le dice a BBC Mundo Dulce García, directora de la organización de defensa de migrantes Ángeles de la Frontera.

Policías resguardan un camión con migrantes fallecidos.

Getty Images
Las autoridades de Texas encontraron a decenas de muertos en un camión abandonado cerca de San Antonio.

La vía del camión y otras más

Sánchez dice que “pasaría todo el día” explicando los múltiples métodos que tienen los migrantes y traficantes para cruzar la frontera.

Pero el método de los camiones atestados de hombres, mujeres y hasta niños es uno al que recurren los “coyotes” o “polleros”, debido a la probabilidad de no ser detectados.

Y es que la frontera entre México y Estados Unidos es una zona de muy alto tránsito de mercancías. Por los distintos cruces oficiales y por las carreteras de California, Arizona, Nuevo México y Texas, circulan masivamente vehículos de carga.

“Todos los días son miles. El CBP (autoridad migratoria de EE.UU.) no está equipado, ni tampoco es su labor inspeccionar todos los vehículos”, explica Sánchez.

“Por eso los traficantes dependen mucho de este tipo de vehículos, porque saben que la probabilidad de que sean inspeccionados es muy baja“, añade.

Tráileres circulan en la frontera de EE.UU. y México

Getty Images

Y al llevar más cantidad de gente en un solo viaje, los traficantes obtienen un mayor beneficio.

“Hay una correlación muy clara entre la gente que viaja de manera más segura y el dinero que tienen para cubrir el costo”, señala Sánchez.

Entre otras formas de pasar sin documentos propios está el uso de una tarjeta de cruce fronterizo válida, de una persona que la obtuvo legalmente, para pasar por la frontera: el riesgo solo es ser descubiertos por las autoridades.

Otros pagan para ser llevados de manera oculta en vehículos pequeños, sin tanto peligro como en los camiones, o para ser guiados por tierra o por mar.

“Los traficantes no cobran lo mismo a todos. No importa si vienes con alguien del mismo pueblo, varía por muchos factores: si eres hombre, si eres mujer, la edad…”, señala Sánchez.

Migrantes en un camión

Getty Images
Los migrantes viajan en camiones incluso por Centroamérica y México.

Para los “coyotes”, las ganancias son lo primordial y no la garantía de llevar a los migrantes sanos y salvos.

La activista por los derechos de los inmigrantes Jenn Budd, exjefa de unidad de la Patrulla Fronteriza, le dice a la BBC que los contrabandistas a menudo meten en los vehículos a tantos inmigrantes como sea posible.

En un caso que recuerda, interceptó una vieja camioneta Ford que circulaba por una carretera montañosa cerca de la frontera. En la caja del vehículo había unas 30 personas, acostadas y apiladas una encima de la otra.

“Estaban tirados allí como sardinas”, dice. “Es peligroso. Esas camionetas se pueden volcar. La gente en el fondo de los vehículos a menudo se asfixia. Es muy común”.

El último tramo

El viajar en vehículos grandes o pequeños no siempre es la manera de cruzar la frontera, sino de alejarse de ella hacia ciudades grandes, en donde es más probable para un migrante dispersarse sin riesgo.

Al ser Texas el estado de EE.UU. más cercano desde el centro y sur de México -de donde proceden la mayoría de los migrantes mexicanos, así como los centroamericanos- es la vía más recurrida. Desde los cruces de las ciudades de Laredo y McAllen suelen avanzar hacia San Antonio.

Un mapa

BBC

De ahí que en esa región se hayan dado tragedias como la del lunes o la de 2017, cuando fallecieron por asfixia 8 de un grupo de 39 migrantes en un camión.

En el caso del incidente de San Antonio, dice Sánchez, “lo más probable es que las personas ya hayan estado del lado estadounidense cuando se subieron en un camión así”.

“En cruces como el de Laredo, por ejemplo, casi todos los camiones pasan por un detector. Así que yo especulo -tendrá que confirmarse después- que mucha de la gente ya estaba del lado estadounidense y ahí se asignan a ese vehículo”.

En muchos casos, señala Jenn Budd, los migrantes ya están debilitados luego de cruzar la frontera a pie por terreno accidentado.

“Los contrabandistas les dirán que es una caminata de 15 o 30 minutos. Pero la realidad es que podrían ser días”, explica. “Y ya van deshidratados”.

Un agente fronterizo con migrantes

Getty Images

“Un cruce en este momento podría estar alrededor de US$5.000. Pero, y esto es muy importante saberlo, los costos varían mucho y esa cantidad muchas veces no se ha pagado“, señala Sánchez.

Las personas comúnmente hacen un acuerdo con los “coyotes” para pagarles una vez que llegan al lugar que tienen como destino.

“Pasarán unos días hasta la siguiente tragedia”

A pesar de los peligros, la cantidad de migrantes que llegan a la frontera entre Estados Unidos y México está en su punto más alto.

En mayo de este año se registraron 239.416 detenciones de migrantes en una de las más grandes oleadas de los últimos años.

Gráfico de estadísticas de detenciones en la frontera

BBC

Dulce García explica que hay gente en albergues en la frontera mexicana que lleva casi dos años esperando por una solicitud de refugio en EE.UU.

“No puedo hablar por toda la frontera, pero en 17 puntos que nosotros apoyamos, los migrantes están tan desesperados que han intentado el suicidio. Hemos hablado con mamás que por la desesperación han enviado a sus hijos solos para que por lo menos ellos tengan una oportunidad de sobrevivir”, dice García.

Pagar a un traficante antes costaba unos cientos de dólares, pero ahora llega a un promedio de entre US$8.000 y US$10.000, explica la directora de Ángeles de la Frontera desde San Diego. Y arriesgarse al viaje más barato les resulta la opción más asequible.

Gráfico de estadísticas de detenciones en la frontera

BBC

Por su parte, Sánchez sabe que hay un patrón que sigue a incidentes como el de San Antonio.

“En los próximos días quizás se calmen un poco las cosas, porque va a haber muchas inspecciones, redadas, más gente en las noches vigilando. Pero pasarán unos días hasta que llegue la siguiente tragedia“.

Para la especialista, la “única solución” es que los gobiernos ofrezcan “mecanismos para viajar de manera legal, sin importar la nacionalidad, raza o situación social”.

“Solo así no habrá demanda de traficantes. Suena muy simple, lo sé, pero si no hay esa libertad de acceso va a haber otro ‘San Antonio’ en unas semanas”.


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