Iguala: 43 desaparecidos, 43 historias (primera parte)
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Iguala: 43 desaparecidos, 43 historias (primera parte)

Presentamos la primera parte de una serie de perfiles de los normalistas raptados por la policía de Iguala, elaborados a partir de lo que sus amigos y familiares ponderan de sus hijos y compañeros, cuya presentación con vida reclaman sin titubeos.
Por Paris Martínez
9 de octubre, 2014
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En la Normal Rural de Ayotzinapa, la ausencia de los 43 jóvenes desaparecidos por la Policía Municipal de Iguala, Guerrero, el pasado 26 de septiembre, se siente de una forma especial: se siente con su presencia multiplicada por 5 mil, en carteles que sus compañeros ordenan metódicamente, cada uno con el rostro de uno de los normalistas secuestrados, para marcarlos en una esquina con un sello de la escuela, uno por uno. Y con esos 5 mil carteles, los normalistas buscarán hacer presentes a sus compañeros secuestrados en todas las calles de Chilpancingo, donde este martes se prevé que los alumnos de Ayotzinapa se manifiesten.

Por ello, sumándonos al esfuerzo de hacer presentes a estos jóvenes secuestrados, que le faltan no sólo a Ayotzinapa, sino al país entero, hoy presentamos la primera parte de una serie de perfiles de los normalistas raptados por la policía de Iguala, elaborados a partir de lo que sus amigos y familiares ponderan de sus hijos y compañeros, cuya presentación con vida reclaman sin titubeos.

 

jhosi

Jhosivani es un joven de 20 años, “delgado y de cara espigada”. Así lo describen sus familiares, y por sus ojos rasgados, sus compañeros normalistas lo apodan Coreano. “Él es de los hermanos pequeños, y es un joven que asistió aquí (a la Normal de Ayotzinapa) por la necesidad que se vive en el municipio y en el estado.”

Con amabilidad, sus familiares aceptan hablar, aún ante la certeza de que la prensa ha contribuido al ambiente de criminalización en contra de estos jóvenes, que se forman en esta escuela-internado, para convertirse en maestros de primarias rurales.

“Nosotros somos de Omeapa, que es una comunidad que está a 15 minutos de la cabecera municipal, Tixtla, y aún así se vive con mucha carencia, con mucha falta de servicios. Para ir a la secundaria y a la preparatoria, Jhosivani tenía que caminar cuatro kilómetros hasta la carretera, para tomar el transporte, y luego caminaba esos mismos cuatro kilómetros de regreso. Toda la familia se dedica al campo y, al ingresar a la Normal, él buscaba una oportunidad de sobresalir, aspiraba a tener una profesión y ayudar a la comunidad, porque en Omeapa mandan maestros que no son de aquí, son de lejos, y son profesores que no le ponen suficiente interés a la niñez para que pueda tener un conocimiento más amplio, y si los niños quieren algo un poco mejor, tienen que ir a las escuelas de Tixtla.” Por eso Jhosivani quiere ser maestro en Omeapa.

luis_angel

Luis Ángel es de la Costa Chica, de San Antonio, municipio de Cuautepec. Le apodan Amiltzingo, siguiendo la tradición escolar de repartirse motes. “De entre los compañeros desaparecidos, él es uno de los que más siento su ausencia –dice uno de sus amigos, luego de llorar por algunos segundos, al ver su fotografía–. Él es muy cariñoso con su mamá, con sus hermanos, muy amigable, y si bien es cierto que casi no hablaba, cuando entró a la Casa Activista (comité en el que los normalistas pueden inscribirse de forma voluntaria para recibir formación política), él cambió, y yo le dije una vez ‘cosa fiera te has vuelto’, porque argumentaba muy bien. Cuando acabamos nuestra primera semana a prueba como normalistas, toda mi sección había quedado de ir a mi casa a que comiéramos, nos bañáramos en la presa y nos divirtiéramos, pero ese día, Luis Ángel fue el único que me acompañó, y comimos y cortamos mangos y fuimos a la presa y jugamos futbol… Él es uno de los que más siento su ausencia…”

De los 20 jóvenes de reciente ingreso a la Normal que se inscribieron a la Casa Activista, diez están entre los 43 normalistas raptados el 26 de septiembre.

antonio

A Marco Antonio, los normalistas lo apodan Tuntún. “Él es mi amigo –dice uno de sus compañeros, y llora por lo bajo–, me llevo muy bien con él, tiene como cinco años que lo conozco, compartimos tocadas de rock, le gusta mucho Saratoga, Extravaganza, los Ángeles del Infierno. Él es de Tixtla y su papá no está, no existe… y su mamá es gente humilde, pero trabajadora. Marco Antonio es compañero de la Casa Activista de la Normal y es bien alegre, siempre echaba relajo, y yo por más que trataba de enojarme con él, no podía: siempre me hacía reír. Él es así, relajista, le gusta mucho bromear. Yo soy serio, pero con este compañero nunca me pude enojar, aunque él moliera…”

saul

A Saúl lo conocen como Chicharrón, y es “desmadroso hasta donde más no se puede. Es de los que trata de hacerte reír hasta donde más, muy bromista, muy amigable. Él fue el que me rapó, él nos rapó a todos los de la Casa Activista, con la maquinita, y yo tenía fotos de ese momento en mi celular, pero los policías me lo quitaron (el 26 de septiembre)”.

Su mamá, primero desconfía, pero luego suelta su enojo: “¡Nos tienen que ayudar! Mi hijo Saúl tiene 18 años cumplidos y es de Tecuanapa, yo soy campesina… A mi hijo le falta un dedito –dice, y se mira el dedo anular de la mano izquierda, con añoranza–, cuando estaba chiquito lo mordió el molino, estaba moliendo mi cuñada y él metió la mano en la banda, estaba jugando, y le cortó su dedo y el otro, el dedo medio, se lo cosieron y quedó así, no estaba derechito…”

tizapa

Jorge Antonio “tiene 20 años –dice su mamá–, y es de aquí, de Tixtla… Él tiene un hoyito en la mejilla izquierda y estaba llenito, pero luego adelgazó, porque la mayoría de los muchachos aquí están delgados…”

La Normal de Ayotzinapa cuenta con campos de cultivo donde los alumnos siembran granos y hortalizas, y en donde tienen, además, algunas vacas y cerdos, con lo cual cubren parte de su alimentación, ya que los recursos que para dicho fin destina el gobierno estatal “nunca alcanzan”, dice uno de los 500 estudiantes que viven en este plantel, “siempre hace falta”.

Desde que la Policía Municipal de Iguala emboscó, el pasado 26 de septiembre, a los normalistas que habían acudido a dicho municipio para realizar una jornada de boteo, además, el gobierno estatal suspendió totalmente el abasto de alimentos a la Normal.

abel

Abel tiene 19 años, señala su padre, un campesino indígena de la región de Tecuanapa. “Él tiene una mancha atrás de la oreja derecha. Él tiene como 1.62 de altura y es delgado, flaquito. Somos del campo…”

lorenzo

A Carlos Lorenzo lo bautizaron sus amigos como “el Frijolito” y es de la Costa. Se trata de un joven de 19 años, “un chamaco”, caracterizado por ser “muy amigable, muy humilde, y muy parlanchín también, pero siempre en la disposición de ayudar a las personas”. Hace algunas semanas, recuerdan, “vinieron a la Normal unos señores de Tixtla que tenían un enfermo y necesitaban donadores de sangre. Y el Frijolito fue el primero en ponerse de pie, al final, fuimos seis compañeros a donar, y él fue el único que pasó todos los exámenes, porque todos los demás no la hicimos. A mí me declararon principios de anemia; a otro, principios de gripa; uno más fue descartado, porque tenía un dolor muscular en la pantorrilla, y así, al final sólo Carlos pudo donar, y ayudó a esas personas”.

adan

Adan Abraján es del Barrio de El Fortín, en Tixtla, localidad resguardada por la Policía Comunitaria. “Yo lo conozco desde hace cuatro años, a él lo conocí jugando futbol, los dos estábamos en un equipo de futbol, los Pirotécnicos de El Fortín, él vive por ahí, jugábamos futbol en el mismo equipo… Él debe de tener 20 años. Él es un amigo mío. Su mamá trabaja en su casa, su papá es campesino…”

 

felipe

Felipe Arnulfo “tiene 20 años –dice su padre, un anciano indígena, que articula con suma dificultad algunas palabras en español–. Somos de Rancho Papa, municipio de Ayutla. Somos campesinos.”

Felipe se cayó de espaldas siendo chiquito, narra, con ayuda de otro padre que traduce sus palabras, “y tiene una cicatriz en la nuca”.

emiliano

Emiliano Alen lo bautizaron como “Pilas”, porque es tranquilo e inteligente. “No da relajo, él es de los pocos que llevan orden, es sereno y razona mejor las cosas, le gusta tener todo ordenado, en su lugar”. Emiliano fue uno de los 20 alumnos de primer ingreso que, hace dos meses, se inscribieron voluntariamente en la Casa Activista de la Normal. De ellos, diez se encuentran entre los 43 normalistas secuestrados el 26 de septiembre.

cesar

César Manuel es de Huamantla, Tlaxcala, y entre los normalistas es “Panotla, así le decimos, pero también le decimos Marinela, porque en una ocasión fuimos a Jalisco, a un movimiento, y se ‘levantaron’ algunos carros con producto, y el chofer de uno de estos vehículos no quiso manejar, se salió y se fue, pero Panotla se llevó la camioneta, que era de la empresa Marinela… él debe de tener 19 años, aproximadamente… él es desmadroso, conviví con él, inmediatamente nos hicimos buenos amigos”‘.

jorge

Jorge, “el Chabelo”, es una persona tranquila “y muy sensible”, afirma uno de sus amigos. “No te puedes enojar con él porque lo haces sentir mal de forma fácil. Me gusta su tranquilidad, su paciencia, él no te dice las cosas de mala fe, nunca te va a sacar una grosería, él es más tranquilo, él nunca faltó el respeto, nunca albureó a nadie, es uno de los que se ve más jóvenes de la Casa Activista”. Sus padres aguardan en la cancha deportiva de la Normal de Ayotzinapa, junto con los padres del resto de los jóvenes raptados, y se abrazan al hablar de él. “Tiene 19 años y somos campesinos del municipio de Juan R. Escudero, Guerrero… nuestro hijo tiene una cicatriz en el ojo derecho…”

eduardo

“Mi hijo se llama José Eduardo Bartolo Tlatempa, tiene 17 años y es de Tixtla –dice el padre de este joven secuestrado–, es estudiante de primer año de la Normal Rural y nosotros tenemos la esperanza de que él se prepare, que sea un profesionista… yo soy trabajador de la obra, albañil de oficio, y en este momento estoy desempleado, pero lo que importa ahorita es este problema, el rapto de nuestros muchachos, y queremos que se solucione de manera inmediata.”

*Nota publicada el 7 de octubre de 2014.

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Parasite: Miky Lee, la rica heredera que está detrás del éxito de la película que hizo historia

Miky Lee, una de las herederas del poderoso imperio Samsung, hizo una apuesta a largo plazo que le dio resultados. ¿Quién es esta mujer y cómo logró conquistar a Hollywood?
Getty Images
17 de febrero, 2020
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Detrás de Parasite (“Parásitos”), el filme que hizo historia en los Oscar 2020 al ganar cuatro estatuillas entre ellas a mejor película, y del auge de la industria cinematográfica surcoreana, hay una poderosa mujer: Miky Lee.

Una de las herederas del poderoso imperio económico Samsung, Lee es también vicepresidenta de la empresa CJ Entertainment, productora ejecutiva de la aclamada cinta y de otras películas.

Su imperio, que tuvo ingresos por más de US$4.000 millones en 2019 según la revista Forbes, no solo produce películas y series, también tiene intereses comerciales en canales de televisión, salas de cine y estadios donde hacen conciertos los grupos de pop coreano o K-pop.

Nieta de Lee Byung- Chull, el fundador del conglomerado más grande de Corea del Sur, la empresaria de 61 años ha estado por décadas detrás de las cámaras, financiando y promoviendo proyectos culturales.

Lee Mi-kyung (su nombre original) es reconocida como la responsable del ascenso de CJ Entertainment hasta el punto de transformarse en la mayor compañía de entretenimiento de su país.

Estudiante en Harvard

Graduada de la Universidad Nacional de Seúl, la empresaria estudió japonés en Japón y chino en Taiwán. Luego obtuvo una maestría en estudios asiáticos en Harvard.

Con un gran interés en la industria cultural, “logró integrarse muy bien en los círculos vinculados a Hollywood“, le dice a BBC Mundo Geoffrey Cain, escritor, antropólogo y periodista especializado en asuntos asiáticos que en marzo publicará el libro Samsung Rising.

Miky Lee y el equipo de Parasite en los Oscar.

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Lee es vicepresidenta de la empresa CJ Entertainment. Tuvo ingresos por más de US$4.000 millones en 2019 según Forbes.

“Investigando para escribir el libro descubrí que Miky Lee tiene una de las historias más interesantes entre los herederos de Samsung. Es una mujer muy inteligente y con una sensibilidad única.

“Ella fue capaz de tomar un modelo de producción de manufactura y transformarlo en algo creativo”, apunta.

Divorciada y sin hijos, la emprendedora vive en California y padece un trastorno de salud hereditario que le genera algunas dificultades de desplazamiento, explica Cain.

El inicio de su carrera

Todo comenzó cuando Lee se fue a vivir a Estados Unidos a comienzos de los 90, enviada por Samsung para explorar potenciales negocios y expandir el alcance de la firma más allá de la industria tecnológica.

Unos años después, ella y su hermano Lee Jae-hyun, presidente de CJ Entertainment, emprendieron varios proyectos e invirtieron US$300 millones en la firma estadounidense DreamWorks.

Cain dice que ese fue un punto de inflexión. “Aprovechó las ventajas de esa alianza comercial, además de su relación con Steven Spielberg y otros cineastas, para conectarse en el mundo de Hollywood”.

“Me sorprendió lo conocida que era en ese ambiente”, comenta el experto.

La “madrina del cine”

La empresa de Miky Lee fue ganando poco a poco terreno en Corea del Sur, hasta asumir un papel protagónico en la llamada “ola coreana” de la industria cultural que comenzó hace dos décadas y se expandió rápidamente por el mundo.

Sin embargo, los primeros años no fueron nada fáciles desde un punto de vista comercial, dado que la empresa se embarcó en algunos proyectos que generaron pérdidas.

Pese a los obstáculos, la productora comenzó a tener aciertos, como por ejemplo, la cinta Snowpiercer de 2013, dirigida por Bong Joon-ho, el mismo de Parasite.

Miky Lee

Getty Images
Lee es considerada la “madrina del cine surcoreano”.

Otra piedra apareció en el camino cuando su hermano, Lee Jae-hyun, fue enviado a prisión por dos años y medio por fraude y evasión de impuestos.

Ella siguió adelante con la firma.

En la ceremonia de los Oscar, Miky Lee le hizo un reconocimiento por “siempre apoyar y construir nuestros sueños incluso cuando parecían sueños imposibles”.

“Miky se ha ganado una reputación como una figura llena de vitalidad y creativa, una de las fuerzas detrás de la ola coreana y la popularidad internacional del K-pop”, escribió en la revista Forbes el autor y periodista Donald Kirk, corresponsal especializado en asuntos económicos en Corea del Sur y Corea del Norte.

Fiel promotora del contenido producido en su país, la llamada “madrina del cine surcoreano” ha dicho que uno de sus objetivos siempre ha sido expandir el alcance de las producciones más allá de sus fronteras.

“Realmente creo que nuestro contenido es vanguardista y es muy diferente a cualquier otro”.

Así lo reconoció la Academia de Hollywood el 9 de febrero, cuando la película Parasite consiguió cuatro Oscar: mejor película, mejor director, mejor película internacional y mejor guion original.

“Realmente inspira a muchos cineastas y creadores de contenido, no solo en Corea sino en toda Asia”, dijo Lee refiriéndose al premio.

“Creo que la gente está más animada a ser más provocadora y empujar los límites y no tener miedo de expresar sus ideas y su creatividad”.


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