5 temas que definirán las elecciones presidenciales de este domingo en Bolivia
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5 temas que definirán las elecciones presidenciales de este domingo en Bolivia

El actual mandatario, Evo Morales, y su partido, el Movimiento Al Socialismo parten como claros favoritos, muy por delante de su principal rival, el empresario del cemento Samuel Doria Medina, de centro derecha.
Por BBC Mundo / Ignacio de los Reyes (Enviado)
12 de octubre, 2014
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Si gana las elecciones, Evo Morales será el gobernante vivo con más años en el poder en América Latina.

Si gana las elecciones, Evo Morales será el gobernante vivo con más años en el poder en América Latina.

Este domingo, casi seis millones de bolivianos acuden a las urnas para elegir al presidente y vicepresidente del país, así como a 36 senadores y 130 diputados nacionales.

El actual mandatario, Evo Morales, y su partido, el Movimiento Al Socialismo parten como claros favoritos, muy por delante de su principal rival, el empresario del cemento Samuel Doria Medina, de centro derecha.

Otros candidatos son el expresidente Jorge Quiroga (2001-2002), el excalcalde de La Paz Juan del Granado y el indígena Fernando Vargas, exaliado de Morales.

Pero ¿cuáles son los temas que preocupan a los bolivianos a la hora de decidir su voto y cómo explicar la popularidad del presidente?

A continuación, 5 asuntos que más resonaron en la campaña y en las calles de Bolivia.

Evo Morales
Todas las encuestas dan como ganador a Evo Morales.

1. Evo Morales

La figura misma del mandatario es uno de los elementos que definen estos comicios.

Su rostro aparece imponente en un inmenso cartel electoral junto al monumento al Che Guevara en la ciudad de El Alto, en uno de los cruces de autos, minivans y comerciantes a pie más caóticos del país.

Y es que Morales es tan popular en Bolivia que si se cumplen los pronósticos, el socialista ganará las elecciones sin necesidad de una segunda vuelta.

El presidente, que gobierna el país desde 2006, se consolidaría como el mandatario latinoamericano vivo con más años en el poder y gobernaría hasta 2020, cuando cumpliría 14 años al mando.

Al tradicional apoyo entre los indígenas y los bolivianos de menos recursos económicos, Morales ha sumado también a otros sectores, incluso de entornos empresariales y clase media, principalmente por la bonanza económica del país.

Lea también: La reconstrucción de la identidad indígena en la Bolivia de Evo Morales

Hasta en Santa Cruz, un tradicional bastión opositor, el MAS aparece como uno de los partidos favoritos para vencer la elección.

Sin embargo, la oposición denuncia que la hegemonía de su partido en los órganos de poder ha derivado en prácticas autocráticas y persecuciones políticas de opositores, algo que el mandatario niega.

Quizás una de las grandes dudas que persistirán si Morales gana este domingo es qué pasará cuando se acerque el fin de su mandato.

La Constitución no permite otra reelección y ni en su partido ni en su gobierno hay aún un claro heredero que pueda continuar con las políticas “evistas”.

Lea también: ¿cuánto cambió Bolivia con la “revolución” de Evo Morales?

Teleférico de La Paz a El Alto
El teleférico ha diluido las diferencias entre las ciudades de La Paz y El Alto.

2. Crecimiento económico

El flamante teleférico de La Paz, que cuenta ya con dos líneas y planea la apertura de una tercera, es quizás el mayor símbolo de los avances económicos que Bolivia ha experimentado en los últimos años.

Un progreso que explica por qué sus ciudadanos están dispuestos a renovar su confianza en el presidente.

Desde 2006, el país ha crecido a un ritmo anual medio del 5%.

Y hoy en día, con una proyección de aumento del Producto Interno Bruto del 5,5% para 2014, éste es el país con major desempeño económico de toda Sudamérica, según cifras del Fondo Monetario Internacional.

Mientras, las reservas internacionales se encuentran a un nivel sin precedentes del 48% (un porcentaje del PIB mayor que el de las reservas chinas, por ejemplo).

Pero quizás lo que más convenció a los bolivianos de menos recursos o a los que empiezan a entrar en la clase media, fue la reducción de la pobreza de los últimos años.

Mientras en 2005 casi 60% de la población vivía en la pobreza, en 2011 esta cifra era 45%, según cifras del Instituto de Estadística de Bolivia.

La misma fuente señala que la pobreza extrema se redujo en un 15% y otros organismos señalan que la tendencia sigue a la baja.

Es por esto que gran parte de la campaña oficialista se ha centrado en destacar los logros económicos de la gestión presidencial y los planes sociales para amplios sectores de la población.

Sin embargo, la oposición argumenta que el avance de la economía no es mérito de Morales, sino de las políticas de libre Mercado de la década de 1990 y, sobre todo, del alto precio internacional del gas, el petróleo y los minerales, que han llenado las arcas del Estado.

Algunos de sus rivales incluso reprochan a Morales su “despilfarro”, poniendo como ejemplo el uso de coches oficiales o la compra de un avión presidencial diseñado para el club de fútbol Manchester United, que costó US$38 millones.

Lea también: el secreto del éxito de Evo Morales

3. Costo de la vida

La Paz
La Paz está experimentando un auge de la construcción.

El crecimiento económico se nota en las calles de La Paz, donde no cesan de levantarse nuevas construcciones y donde en casa esquina parece estar a punto de abrirse un supermercado nuevo.

La llegada de ingresos ha multiplicado el consumo entre los bolivianos. Según el Ministerio de Economía, de los 100 supermercados que había en el país en 2006 se pasó a más de 400 en la actualidad.

Restaurantes, cines y otros centros de ocio han vivido la misma suerte.

Pero una de las quejas más escuchadas en Bolivia es que, con el aumento del costo de la mano de obra (en 2005 el salario mínimo era de US$65, ahora es de US$210) y la excusa del crecimiento económico, algunas empresas están elevando artificialmente el precio de sus productos.

Este mismo fin de semana, el gobierno intervino para frenar la subida del precio de la Coca Cola, una de las bebidas más populares en el país, argumentando que la empresa productora no tenía justificación para aumentarlo.

Mientras, el ejecutivo de Morales se comprometió a que no habrá ningún “gasolinazo” o subida del precio del carburante si gana las elecciones, como habían denunciado sus opositores durante la campaña.

Aunque la inflación en el país ronda el 6,5% annual, el precio de la gasolina, como el de otros productos y servicios se ha convertido en una de las mayores preocupaciones de los bolivianos.

Lea también: las deudas de Evo Morales con Bolivia

Mujeres bolivianas protestan
La violencia contra la mujer es un asunto sin resolver en Bolivia.

4. Las mujeres

Durante buena parte de la campaña electoral los candidatos se han mostrado rodeados de mujeres, tanto en sus eventos como en sus listas.

Si bien según Naciones Unidas Bolivia se encuentra entre los cinco países de América Latina con paridad de género en política -con 50% de hombres y 50% de mujeres en las candidaturas-, los desafíos para las mujeres en este país aún son inmensos.

La Organización Panamericana de la Salud lo ubica a la cabeza de la lista de 13 países de Latinoamérica con más casos de violencia física contra mujeres y es el segundo en cuanto a violencia sexual.

Y en lo que va de año murieron 157 mujeres de manera violenta, 32 más que en el mismo periodo del año pasado, de acuerdo con un informe del Centro de Información y Desarrollo de la Mujer.

Una de las mayores polémicas del proceso electoral fue la campaña “Machista, fuera de la lista”, organizada por feministas, que logró la renuncia de dos aspirantes al Congreso envueltos en casos de violencia contra las mujeres.

Lea también: las mujeres que persiguen a los candidatos acusados de violencia doméstica

Protesta contra el MAS
La campaña electoral boliviana no ha estado exenta de hechos de violencia.

5. La seguridad

Las autoridades reconocen que la llegada de ingresos y desarrollo también atrajo a la delincuencia en varias zonas del país, como Santa Cruz, la capital industrial y económica de Bolivia.

Según el Observatorio Nacional de Seguridad Ciudadana, dependiente del gobierno, “los eventos delictivos con altos grados de violencia o el uso de armas, se están convirtiendo en hechos frecuentes en las principales ciudades de Bolivia, generando altos niveles de temor e inseguridad entre los ciudadanos que las habitan”.

Si bien Bolivia tiene una tasa de homicidios por debajo de la media latinoamericana (12 por cada 100.000 habitantes frente a los 27 de media regional), la sensación de inseguridad ha crecido en las principales ciudades del país.

Y no son infrecuentes los casos de linchamiento o pueblos que se toman la justicia por su propia mano contra los delincuentes.

El gobierno argumenta que está aumentando los esfuerzos y el presupuesto destinado a combatir el crimen.

Mientras, la oposición plantea penas más fuertes, como la cadena perpetua para ciertos delitos, como la trata y el tráfico de personas, además de destinar el 4% de las reservas internacionales en combatir el crimen.

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La pesadilla de la montaña de basura tan alta como un edificio de 18 pisos en India

El primer ministro Narendra Modi anunció a principios de mes un plan para cerrar los enormes vertederos a cielo abierto en los que se acumula basura desde hace años.
19 de octubre, 2021
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Las “montañas de basura” de India pronto serán reemplazadas por plantas de tratamiento de desechos, prometió el primer ministro Narendra Modi a principios de este mes. Saumya Roy* escribe para la BBC sobre la más antigua de todas, tan alta como un edificio de 18 plantas, ubicada en la ciudad costera occidental de Bombay.

Todas las mañanas Farha Shaikh se para en la cima de una montaña de desechos de más de un siglo de antigüedad en Bombay, esperando que los camiones de basura suban.

Esta joven de 19 años ha estado hurgando en este vertedero del suburbio de Deonar desde que tiene memoria.

Normalmente recupera de entre los desechos viscosos botellas de plástico, vidrio y alambre que luego vende en los prósperos mercados de residuos de la ciudad.

Pero, sobre todo, busca teléfonos móviles rotos.

Cada pocas semanas Farha encuentra un celular “muerto” en la basura y con sus escasos ahorros lo repara.

Una vez que cobra vida, pasa las tardes viendo películas, jugando a los videojuegos, enviando mensajes de texto y llamando a sus amigos.

Cuando días o semanas después el aparato vuelve a dejar de funcionar, la conexión de Farha con el mundo exterior se desvanece.

Entonces regresa a las largas jornadas de rebuscar entre la basura, para conseguir botellas que vender y celulares que restaurar.

Deonar

Saumya Roy

Más de 16 millones de toneladas de desechos forman la montaña de basura de Deonar, ocho de ellas repartidas en una extensión de 121 hectáreas.

Los desechos se apilan hasta alcanzar una altura de 36,5 metros.

Se puede ver el mar desde la cima y sobre los sólidos montones de basura se han construido villas miseria.

Gases nocivos y contaminantes

Los desechos en descomposición liberan gases nocivos como metano, sulfuro de hidrógeno y monóxido de carbono.

Y en 2016 fue escenario de un incendio que ardió durante meses y llenó de humo gran parte de Bombay.

De acuerdo a un estudio que el regulador de polución de la India llevó a cabo en 2011, otros incendios similares contribuyeron con el 11% del material particulado que inunda el aire de Bombay, una de sus principales causas de contaminación.

Los vecinos de los alrededores llevan luchando en los tribunales desde hace 26 años, exigiendo el cierre del vertedero de Deonar.

Pero esa montaña de basura no es una excepción en el país. Una investigación realizada en 2020 por el Centro para la Ciencia y el Medio Ambiente (CSE), un think tank independiente con sede en Nueva Delhi, identificó en toda India 3.159 montañas de este tipo que contienen 800 millones de toneladas de desechos.

Estas han sido durante años un dolor de cabeza para funcionarios y políticos.

El 1 de octubre, Modi anunció un “programa nacional de limpieza” de casi US$13.000 millones que incluirá la instalación de una serie de plantas de tratamiento de aguas residuales para reemplazar gradualmente los vertederos de basura al aire libre como el de Deonar.

Pero los expertos se muestran escépticos.

“Si bien se ha logrado en ciudades más pequeñas, es difícil proporcionar una solución para las montañas de desechos a esta escala”, dice Siddharth Ghanshyam Singh, subdirector de programas de CSE.

“Se reconoce que es un problema, pero hemos aceptado que si vamos a vivir en grandes ciudades como Bombay o Nueva Delhi estas montañas de basura van a estar allí”, señala Dharmesh Shah, coordinador en el país de la Alianza Global para Alternativas de Incineradores, una coalición de grupos que abogan por la reducción de residuos.

Deonar

Reuters
La montaña de basura se incendi[o en marzo de 2016;.

Desde el año 2000, India ha aprobado regulaciones que obligan a los municipios a que procesen los desechos.

Pero la mayoría de los estados informan de un cumplimiento solo parcial y no hay suficientes plantas de tratamiento de desechos.

Bombay, la capital comercial y del entretenimiento de la India y hogar de unos 20 millones de personas, tiene una sola planta de este tipo.

Ahora hay planes para instalar una planta que convierta los residuos en energía en Deonar.

Modi dijo que espera que el plan cree nuevos empleos ecológicos. Pero esto preocupa a los recolectores como Farha que llevan toda la vida dedicados a ello.

Aunque desde el incendio de 2016 acceder a la montaña de basura de Deonar se ha vuelto más difícil.

El municipio incrementó la seguridad para evitar que los recolectores entren y provoquen incendios: las llamas derriten la basura más liviana, quedando con ello expuesto el metal que se vende a precios altos.

Los recolectores que logran colarse a menudo son golpeados, detenidos y expulsados, aunque algunos sobornan a los guardias o acceden al vertedero antes del amanecer, cuando comienzan las patrullas de seguridad.

Pero ese no es el único motivo por el que los recolectores de basura de Deonar han visto su modo de vida. Y es que ahora gran parte de la separación de residuos se hace en la ciudad.

Como consecuencia, Farha no tiene teléfono desde hace meses. Y se ve obligada a sobornar a los guardias con al menos 50 rupias (US$0,67) todos los días para entrar y trabajar en los terrenos de Deonar.

Para recuperar esto, incluso pensó en buscar entre la basura que comenzó a llegar desde las salas del hospital en las que se atendía a los pacientes de covid-19 el año pasado.

Pero su familia le pidió que no recogiera esos desechos “dañinos”.

Así que ahora se queda cerca, observando a los recolectores que usan equipo de protección para seguir recogiendo plástico bajo la lluvia para revender.

La ciudad estaba enviando basura nueva y, como lo habían hecho durante años, las montañas tenían que acomodarla y los recolectores tenían que recolectarla y revenderla.

“El hambre nos matará si no nos mata la enfermedad”, dice Farha.

*Saumya Roy es una periodista con sede en Bombay y autora del libro Mountain Tales: Love and Loss in the Municipality of Castaway Belonging (Profile Books / Hachette India).


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