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A 9 años, la ONU se pronunciará sobre el caso Lydia Cacho
La ONU investiga la responsabilidad del Estado mexicano en la violación de los derechos de libertad de expresión, libertad personal, integridad personal, debido proceso y no discriminación contra las mujeres en el caso de la periodista Lydia Cacho.
15 de octubre, 2014
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Lydia Cacho. Foto: Cuartoscuro.

Lydia Cacho. Foto: Cuartoscuro.

El Comité de los Derechos Humanos (CDH) de la Organización de las Naciones Unidad (ONU) resolverá este miércoles 15 una investigación contra el Estado mexicano en relación a la violación de los derechos de la periodista Lydia Cacho, nueve años después de su detención y tortura por parte del entonces gobernador de Puebla, Mario Marín.

La ONU investiga la responsabilidad del Estado mexicano en la violación de los derechos de libertad de expresión, libertad personal, integridad personal, debido proceso y no discriminación contra las mujeres en el caso de la periodista Lydia Cacho.

El documento será presentado este martes ante el CDH de la ONU, en Ginebra, Suiza, donde acudirán Cacho y el director de Artículo 19 para México y Centroamérica, Darío Ramírez, siendo el primer caso relacionado con la libertad de expresión de periodistas y defensores de los derechos humanos.

En el comunicado emitido por Artículo 19 y Cacho se destaca que “presentar la petición ante el CDH de la ONU representa una oportunidad para que un organismo internacional obligue al Estado mexicano a tomar medidas que reparen los daños causados en su persona”. Con ello, alertan, también se permitirá “visibilizar la situación de violencia sistemática contra periodistas y personas defensoras de derechos humanos en el país, así como la subsecuente impunidad”.

Nueve años después

Han pasado nueve años desde aquel 16 de diciembre del 2005 cuando Lydia Cacho fue detenida arbitrariamente, incomunicada y torturada, además de haber sido acusada de difamación y calumnia. En ese entonces, la Policía Judicial del estado de Puebla, en contuberbio con la Procuraduría General de Justicia del estado de Quintana Roo, detuvo a la periodista en Cancún sin estar legalmente habilitada para ello.

Durante el traslado de Quintana Roo a Puebla (unos 1500 kilómetros de distancia entre una y otra entidad), la periodista estuvo incomunicada y fue torturada. A Cacho se le acusaba de difamar en su libro Los demonios del edén al empresario de Puebla, Kamel Nacif, quien tenía nexos con una red de pederastas; buscando fuera enviada a prisión como una forma de castigarla y silenciarla por su trabajo periodístico y de defensa de derechos humanos.

Después de 20 horas de detención en Puebla, la activista y reportera fue liberada al depositar una fianza de 6 mil dólares, aunque posteriormente un juez del DF absolvió a la comunicadora.

Pese a ello, Lydia Cacho ha sido víctima de diversas agresiones, desde un atentado en mayo de 2007, múltiples amenazas de muerte recibidas entre 2009 y 2012, así como actos de acoso contra el Centro Integral de Atención para la Mujer (CIAM) que ella encabeza y contra su domicilio.

Pese a que existen cuatro denuncias por estos delitos, así como solicitud de medidas cautelares ante organismos nacionales e internacionales, las autoridades mexicanas siguen sin dar acceso a la justicia a Lydia Cacho.

En 2006 se llevó el caso ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCN), buscando ejerciera su facultad de atraer violaciones graves a derechos humanos, sin embargo, en noviembre de 2007 se declaró incompetente en el caso.

En ese contexto, se hicieron públicas varias grabaciones en las que el entonces gobernador de Puebla, Mario Marín, ofrecía a su amigo Kamel Nacif castigar a la periodista Lydia Cacho por lo que había publicado. Luego de un intenso proceso de defensa, al principio con los propios recursos de la periodista y luego con el acompañamiento de la organización Artículo 19, un año después se logró la resolución absolutoria para la periodista.

El CDH de la ONU se encarga de supervisar el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ratificado por México en 1981), y tiene competencia para resolver casos individuales de violaciones a derechos humanos cometidas en territorio mexicano, como es el caso de la periodista y defensora de derechos humanos, Lydia Cacho.

El Comité está integrado por 18 expertos independientes que sesionan tres veces al año en Ginebra y Nueva York. La comunicación individual del caso se presentará formalmente en la última sesión del CDH-ONU de este año, es decir, este 15 de octubre en Ginebra.

Para Artículo 19, organización defensora de la libertad de expresión, representa la oportunidad para que el organismo internacional obligue al Estado mexicano a llevar verdad, justicia y reparación del daño a la periodista, así como visualizar la situación de violencia sistemática contra periodistas y personas defensoras de derechos humanos en México. Sobre todo, en un contexto adverso por inseguridad, falta de acciones estatales en materia de prevención y de lucha contra la impunidad que dan muestra de un débil estado de derecho.

A continuación, un resumen multimedia del caso, preparado por la organización Artículo 19:

Resumen ejecutivo sobre violaciones en el caso de Lydia Cacho by ArticleXix

*Nota publicada el 14 de octubre de 2014.

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7 emociones que sentíamos los seres humanos y que ya no existen
Cuando pensamos en las emociones, tendemos a pensar que son fijas y compartidas por todo el mundo. Sin embargo, no solo varían de país en país sino que también cambian con los tiempos. Aquí te explicamos algunas que eran muy comunes en el pasado.
21 de abril, 2019
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Ilustración antigua

Getty Images
En el pasado, las emociones se asociaban con más frecuencia a determinados momentos o lugares.

Solemos pensar que las emociones son fijas y universales.

Sin embargo, estas varían de país en país (piensa por ejemplo en la palabra schadenfreude, que solo existe en alemán y que describe el disfrute ilícito de la mala fortuna ajena) y nuevas emociones aparecen todo el tiempo.

El cambio de los emoticones, que tanto usamos hoy día para expresar nuestros sentimientos, también refleja lo dinámicas que pueden ser las emociones.

BBC Radio 3 conversó con Sarah Chaney, experta del Centro para la Historia de la Emociones, en Reino Unido, sobre las emociones del pasado que pueden ayudarnos a entender cómo nos sentimos hoy.

Estas son algunas de ellas.

1. Acedía

La acedía era una emoción muy específica experimentada por hombres muy específicos en la Edad Media: monjes que vivían en monasterios.

Esta emoción surgía, por lo general, a raíz de una crisis espiritual.

Monjes

Getty Images
Se trataba de una emoción ligada directamente a los monjes de los monasterios.

Aquellos que la experimentaban sentían desazón, desgano, apatía y, sobre todo, un poderoso deseo de abandonar la vida santa.

“Es posible que hoy día esto sea catalogado como depresión”, explica Chaney. “Pero la acedía estaba específicamente asociada con una crisis espiritual y con la vida en un monasterio”.

Seguramente esto era una fuente de preocupación para los abades, que se desesperaban por la indolencia que acompañaba a la acedía.

De hecho, con el paso del tiempo, el término “acedía” se fue volviendo intercambiable con el de pereza”, uno de los siete pecados capitales.

2. Frenesí

“Esta es otra emoción medieval”, dice Chaney.

Hombre capturado

Getty Images
El frenesí iba acompañado de una agitación física: hubiera sido imposible sentir frenesí y quedarse quieto.

“Es como la ira, pero es más específica que la ira que entendemos hoy. Alguien que experimentaba frenesí se habría sentido muy agitado. Habría tenido ataques violentos de furia, y habría hecho pataletas y mucho ruido”.

Habría sido imposible sentir frenesí y quedarse quieto.

Esta emoción pone de relieve nuestra tendencia actual a pensar en las emociones como algo esencialmente interno, algo que podemos esconder si lo intentamos.

Esto sencillamente no podía aplicarse a la gente que experimentaba frenesí en el Medioevo.

Muchas emociones históricas están tan ligadas a un tiempo y a un lugar que es imposible sentirlas ahora.

3. Melancolía

Melancolía es una palabra que usamos para describir una especie de tristeza calma o un estado contemplativo.

“Pero en el pasado, la melancolía era diferente”, señala Chaney. “A comienzos del período moderno, se pensaba que la melancolía era una aflicción física que se caracterizaba por el temor“.

Melancolia

Getty Images
Antes, se pensaba que la melancolía aparecía cuando la persona tenía mucha bilis negra.

Hasta el siglo XVI, se creía que la salud se veía afectada por el equilibrio de cuatro fluidos corporales: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra.

La melancolía aparecía cuando la persona tenía mucha bilis negra.

“Uno de los síntomas de la melancolía en ese entonces era el miedo. En algunos casos, la gente tenía terror de moverse porque pensaba que estaba hecha de cristal y se rompería”, cuenta Chaney.

El rey Carlos VI de Francia sufría de melancolía y por ello había hecho coser varas de hierro en su ropa para evitar hacerse añicos de forma accidental.

4. Nostalgia

Esta es otra emoción que quizás creas que ya conoces. “Usamos la palabra ‘nostalgia’ de manera muy frecuente en las conversaciones hoy día, pero cuando empezó a usarse, se refería a algo que se pensaba que era una enfermedad física“, afirma Chaney.

Marineros

Getty Images
La melancolía estaba asociada a los marineros que extrañaban su hogar en tierra firme.

“Era una enfermedad del siglo XVIII de los marineros: algo que les pasaba cuando estaban muy lejos de su casa, y estaba vinculada al anhelo de regresar”.

Un caso severo de nostalgia podía incluso llevar a la muerte.

No se compara realmente con nuestra definición actual de nostalgia, que describe la añoranza por los buenos tiempos.

5. Neurosis de guerra

Muchos habrán escuchado hablar de la neurosis de guerra, una condición que afectaba a los soldados en las trincheras durante la I Guerra Mundial.

Sodado

Getty Images
Los soldados que sufrían neurosis de guerra a veces perdían la facultad de ver o escuchar pese a que no tenían un problema físico que se lo impidiera.

Al igual que la melancolía, la nostalgia y muchas otras experiencias emocionales a lo largo de la historia, la neurosis de guerra fue considerada a veces una emoción y otras una enfermedad, por la forma en la que se hablaba de ella y por cómo se trataba.

“La gente que sufría neurosis de guerra tenía extraños espasmos y con frecuencia perdía la capacidad de ver y escuchar, pese a que no tenían ningún problema físico que se lo impidiera”, explica Chaney.

“Al principio de la guerra, se pensaba que estos síntomas se debían a que las explosiones les habían sacudido el cerebro. Pero más tarde, pensaron que todos los síntomas eran provocados por las experiencias que había vivido el paciente y su estado emocional”.

6. Hipocondría

La hipocondría era otra condición médica que para el siglo XIX había adquirido asociaciones puramente emocionales.

Mujer desmayada

Getty Images
Algunas emociones eran tratadas como si fuesen enfermedades.

“Era básicamente la versión masculina de lo que los médicos victorianos llamaban histeria“, dice Chaney.

“Se creía que causaba cansancio, dolor y problemas digestivos. En los siglos XVII y XVIII, se pensaba que la hipocondría estaba ligada al bazo, pero más tarde se la asoció a los nervios”.

Los victorianos creían que los síntomas eran causados por la hipocondría, o por la preocupación obsesiva por el cuerpo (a pesar de que se notaban los síntomas físicos, era la mente y las emociones las que se creía que estaban enfermas).

7. Demencia moral

El término “demencia moral” fue acuñado por el doctor James Cowles Prichard en 1835.

“Efectivamente, significa ‘locura moral'”, explica Chaney, “porque por mucho tiempo la palabra ‘moral’ significaba ‘psicológica’, ‘emocional’ y también ‘moral’ en el sentido en el que usamos la palabra ahora”.

Demencia moral

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El término que servía para describir muchas emociones extremas

Los pacientes que Prichard consideraba “dementes moralmente” eran aquellos que actuaban de forma errática o poco usual sin mostrar síntomas de un desorden mental”.

“Él sentía que había un gran número de pacientes que podían funcionar como cualquier otra persona, pero que no podía controlar sus emociones, o cometían crímenes de forma inesperada”.

La cleptomanía, por ejemplo, en mujeres educadas de alta sociedad, podía ser visto como un signo de demencia moral porque eran mujeres que no tenían motivos para robar.

Era un término que servía para describir muchas emociones extremas y se aplicaba con frecuencia a niños difíciles.


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