Amigovio, papichulo, feminicidio, homoparental; las palabras que aceptó la RAE este año
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Amigovio, papichulo, feminicidio, homoparental; las palabras que aceptó la RAE este año

Desde que se publicó en 2001 la anterior edición del Diccionario, esta obra esencial de referencia, cuya edición digital recibe casi un millón y medio de consultas diarias, se ha actualizado periódicamente en internet con miles de nuevas entradas, extranjerismos y acepciones.
17 de octubre, 2014
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Foto: ElDiario.es.

Foto: ElDiario.es.

La 23.ª edición del “Diccionario de la lengua española”, que se publica este jueves en todos los países hispanohablantes, incluye palabras como burka, ciclogénesis, coach, hiyab, homoparental, quad y wifi, además de voces coloquiales y americanismos como amigovio, papichulo, birra, botellón, gorrilla y chupi.

Estas son algunas de las novedades que las veintidós Academias de la Lengua Española han aprobado en la última fase de elaboración del Diccionario, que se ha presentado este jueves a la prensa en la sede de la Real Academia Española.

Desde que se publicó en 2001 la anterior edición del Diccionario, esta obra esencial de referencia, cuya edición digital recibe casi un millón y medio de consultas diarias, se ha actualizado periódicamente en internet con miles de nuevas entradas y acepciones.

Pero la edición en papel, publicada por Espasa, contiene centenares de novedades que aún no están disponibles en la versión electrónica. Habrá que esperar un tiempo a que la Academia la actualice.

Entre esas novedades hay numerosas voces americanas, que se han incrementado de manera significativa en la 23.ª edición. Amigovio (fusión de amigo y novio) es una de ellas. Y se han admitido, además, palabras americanas como basurita, bíper, cajonear, conflictuar, enrulado, lonchera, motoneta, nocaut y papichulo.

Nuevos términos aceptados por la RAE.

Nuevos términos aceptados por la RAE.

Del mundo islámico han saltado al Diccionario burka y hiyab. La primera se define como “vestidura femenina propia de Afganistán y otros países islámicos, que oculta el cuerpo y la cabeza por completo, dejando una pequeña abertura de malla a la altura de los ojos”. Y la segunda es el “pañuelo usado por las mujeres musulmanas para cubrirse la cabeza”.

Antipersona, aplicado a esas minas que matan o mutilan a quienes las pisan, llega al Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), al igual que sucede con ciclogénesis (formación de un ciclón).

Si en 2012 el matrimonio homosexual se incorporó al DRAE, ahora lo hace la voz homoparental, que se aplica a una familia “formada por dos personas del mismo sexo y los hijos”.

También, se han adaptado a la nueva realidad social las definiciones de marido (“hombre casado, con relación a su cónyuge”) y de yerno (“cónyuge masculino de la hija o del hijo de una persona”), entre otras.

Las palabras que quedan en espera: Link, cronopio, clicar, teocentrismo, identitario, choni, retroalimentar, vintage, pibón y táper tendrán que esperar para, según la RAE, confirmar si su uso es efímero o si se consolidan.

Los nuevos extranjerismos

Los extranjerismos figuran en cursiva cuando no se han adaptado al español. Ese es el caso de backstage, el “espacio situado detrás de un escenario o de una pasarela donde se preparan” quienes intervienen en un desfile de moda, o de coach (persona que asesora a otra para impulsar su desarrollo profesional y personal) y, en el lenguaje deportivo, equivale a entrenador.

Del inglés proceden asimismo establishment (grupo de personas que ejerce el poder); el temido pirata informático o hacker; quad (vehículo todoterreno de cuatro ruedas similar a una motocicleta), y spa, ese establecimiento que ofrece tratamientos, terapias o sistemas de relajación.

En muchas casas disfrutan de una chaise longue, un “asiento mullido, alargado y normalmente sin brazos, que permite estirar las piernas”. Y el francés nos presta, además, impasse, definida como “callejón sin salida” y “compás de espera”.

Y del italiano procede birra, la forma coloquial de referirse a la cerveza.

El famoso botellón (“reunión al aire libre de jóvenes, ruidosa y generalmente nocturna, en la que se consumen en abundancia bebidas alcohólicas”) entra en el Diccionario, aunque con la marca de “Esp.” porque solo se utiliza en España.

Esa misma marca la lleva la voz coloquial chupi, con la que uno expresa que se lo pasa muy bien o que algo es estupendo.

Los gorrillas, es decir, esas personas que en muchas ciudades españolas te avisan de que hay una plaza libre para aparcar a cambio de una propina, se abren hueco en el Diccionario.

Déjate de gaitas, se dice en España, y por eso la voz gaita amplía sus acepciones con la de “tontería o cosa sin importancia”.

Y a los aficionados al Fútbol Club Barcelona les gustará saber que blaugrana, término catalán, está en el Diccionario y que remite a azulgrana.

También lo ha hecho el término mileurista, que se ha extendido en España desde que la crisis llevó a bajar los sueldos.

La revolución digital ha generado numerosas palabras. La expresión “red social” llega al Diccionario, como lo hacen tuit, tuitear, tuiteo, tuitero. Ni Google ni Facebook están en el DRAE, aunque sí encabezan la lista de búsquedas fallidas en la edición digital.

Y relacionadas con internet y con la informática entran voces como la red inalámbrica wifi, intranet (red electrónica de información interna de una empresa o institución); la alfombrilla que “permite deslizar con facilidad el ratón de una computadora”, y nube (espacio de almacenamiento y procesamiento de datos ubicado en internet).

A los pesados y molestos se les llama plomizos, otro adjetivo que ve ampliados sus significados. Y al lenguaje coloquial malsonante pertenecen cagaprisas (persona impaciente, que siempre tiene prisas) y cague, ese miedo o inquietud que paralizan.

Va un resumen a las nueva palabras aceptadas por el DRAE:

aglomeramiento.m.Ant., Chile, Guat., Pan., Par. y Perú.aglomeración.

agroturismo. m. Turismo rural, especialmente el que incluye actividades agrícolas y ganaderas.

amague. (De amagar). m. 1. Arg., Bol., Méx., Par. y Ur. Indicio o señal de algo que finalmente no llega a suceder. 2. Ec., Guat., Nic. y P. Rico. Gesto que indica la intención de hacer algo.

amigovio, via. (Fusión de amigo y novio). m. y f. coloq. Arg., Méx., Par. y Ur. Persona que mantiene con otra una relación de menor compromiso formal que un noviazgo.

anisakiasis. f. Med. Enfermedad parasitaria gastrointestinal causada por las larvas del anisakis y transmitida al hombre por pescado infestado que se consume crudo o poco cocinado.

anisakis. (Del lat. cient. Anisakis, y este del gr. νισ κις anisákis ‘un número desigual de veces’, por tener los machos espículas desiguales). m. Gusano nematodo parásito cuyas larvas se encuentran ocasionalmente en algunos peces, mamíferos marinos y cefalópodos, y que puede provocar en el hombre anisakiasis.

antipersona. adj. Dicho de una mina: Preparada para, al ser pisada, matar o mutilar a una persona.

antipersonal. adj. antipersona.

apunamiento. (De apunarse y -miento). m. Arg., Bol. y Chile. mal de montaña.

audioguía. (De audio- y guía). f. Dispositivo electrónico portátil de uso individual que, a través de grabaciones, proporciona información en la visita a una exposición, paseos turísticos, etc.

backstage. (Voz ingl.). m. Espacio situado detrás de un escenario o de una pasarela donde se preparan quienes intervienen en un espectáculo o un desfile de moda.

basurita. (Del dim. de basura). f. Arg., Chile, Ec., Guat., Hond., Méx., Nic., Pan., Par., Ur. y Ven. Partícula de suciedad, especialmente la que se introduce en el ojo.

batucada. (Del port. brasileño batucada, der. de batucar ‘danzar y cantar batucadas’, este de batuque ‘batucada’, y este der. de bater ‘batir’). f. 1. Baile popular afrobrasileño que se acompaña con instrumentos de percusión. 2. Música que acompaña a la batucada. 3. Conjunto de personas que ejecutan una batucada, generalmente en la calle.

bicicleteada. f. Arg., Perú y Ur. Paseo en bicicleta organizado, con participación colectiva.

bicicletería. f. Arg., Par., Perú y Ur. Establecimiento donde se venden o reparan bicicletas.

bíper. (Del ingl. beeper). m. Arg., Chile, Ec., Guat., Méx., Nic., Pan. y P. Rico. Aparato electrónico que registra llamadas y mensajes.

birra. (Del it. birra, y este del al. Bier). f. coloq. cerveza.

blaugrana. (Del cat. blaugrana, de blau ‘azul’ y grana ‘grana2‘). adj. azulgrana. Afición blaugrana. Apl. a pers., u. t. c. s.

bótox. (De Botox®, marca reg.). m. Quím. Toxina bacteriana utilizada en cirugía estética.

brik. (Acort.). m. tetrabrik.

burka. (Del ingl. burka, y este del ár. burqa‘). m. o f. Vestidura femenina propia de Afganistán y otros países islámicos, que oculta el cuerpo y la cabeza por completo, dejando una pequeña abertura de malla a la altura de los ojos. U. m. c. m.

cagaprisas. m. y f. malson. coloq. Persona impaciente, que siempre tiene prisa.

cajonear. (De cajón y -ear). tr. Arg., Par. y Ur. Retardar el trámite de un expediente administrativo o de un documento con el fin de retrasar su resolución.

cameo. (Del ingl. cameo, y este del it. cammeo ‘camafeo’). m. Intervención breve de un personaje célebre, actor o no, en una película o una serie de televisión.

ciclogénesis. (Del ingl. cyclogenesis, de cyclone ‘ciclón’ y -genesis ‘-génesis’). f. Meteor. Formación de un ciclón.

citadino, na. (Del fr. citadin, y este del it. cittadino). adj. 1. Bol., Col., C. Rica, Cuba, Méx., Nic., Pan. y Ven. Perteneciente o relativo a la ciudad. 2. Bol., Col., Cuba, Méx., Nic., Pan. y Ven. Dicho de una persona: Que vive en la ciudad. U. t. c. s.

coach. (Voz ingl.). m. y f. 1. Persona que asesora a otra para impulsar su desarrollo profesional y personal. 2. Dep. entrenador.

conflictuar. (Conjug. c. actuar). tr. 1. Arg., Bol., Ec., Méx., Par. y Ur. Provocar un conflicto en algo o en alguien. prnl. 2. Arg., Bol., Ec., Méx., Par. y Ur. Dicho de una persona: Sufrir un conflicto interno o preocupación que pueden llegar a condicionar su comportamiento.

cortoplacismo. (De la loc. corto plazo e -ismo). m. Conducta o actitud del cortoplacista.

cortoplacista. adj. Que persigue resultados o efectos a corto plazo. Apl. a pers., u. t. c. s.

chaise longue. (Loc. fr.). f. Asiento mullido, alargado y normalmente sin brazos, que permite estirar las piernas, en ocasiones diseñado como extensión lateral de un sofá. U. t. c. m.

chop. (Del fr. chope, y este del alsaciano Schoppe). m. 1. Arg., Bol. y Ur. Jarra o copa de tamaño grande para beber cerveza. 2. Arg., Bol., Par. y Ur. Cerveza contenida en un chop.

chupi. (De or. expr.; cf. yupi, interjección para expresar júbilo). adj. 1. coloq. Esp. Muy bueno o estupendo. Una película chupi. adv. 2. coloq. Esp. Muy bien o estupendamente. Pasarlo chupi.

dron. (Del ingl. drone). m. Aeronave no tripulada.

enrulado, da. (Del part. de enrular). adj. Arg., Bol., Chile, Par., Perú, Ur. y Ven. Dicho del pelo: rizado.

establishment. (Voz ingl.). m. Grupo de personas que ejerce el poder en un país, en una organización o en un ámbito determinado.

euríbor. (Del ingl. euribor, acrón. de euro interbank offered rate ‘tipo europeo de oferta interbancaria’). m. Econ. Tipo de interés que se aplica a los préstamos en euros entre grandes bancos, y que se usa con frecuencia como referencia en los préstamos hipotecarios a tipos de interés variables.

europarlamentario, ria. adj. 1. Perteneciente o relativo al Parlamento europeo. m. y f. 2. Diputado del Parlamento europeo.

externalizar. (Del ingl. to externalize, de external ‘externo’ y -ize ‘-izar’). tr. 1. Econ. Dicho de una empresa o de una institución pública: Encomendar la realización de tareas o servicios propios a otra empresa. El Ministerio externalizó el servicio de fotocopias. 2. Psicol. Atribuir a factores externos el origen de sentimientos, percepciones o pensamientos propios.

feminicidio. (Del lat. fem na ‘mujer’ y -cidio; cf. ingl. feminicide). m. Asesinato de una mujer por razón de su sexo.

giga2. (Acort.). m. Inform. gigabyte.

gigabyte. (Voz ingl., de giga- ‘giga-‘ y byte). m. Inform. Unidad que equivale, aproximadamente, a mil millones (230) de bytes. (Símb. GB).

hacker. (Voz ingl.). m. y f. Inform. pirata informático.

hipervínculo. (De hiper- y vínculo). m. Inform. enlace.

hiyab. (Del ár. i b). m. Pañuelo usado por las mujeres musulmanas para cubrirse la cabeza.

homoparental. (De homo- y parental). adj. 1. Dicho de una familia: Formada por dos personas del mismo sexo y los hijos. 2. Perteneciente o relativo a la familia homoparental.

identikit. (Del ingl. identikit, acrón. de identification ‘identificación’ y kit ‘kit’). m. Arg., Bol., Ec., Nic., Par., Perú y Ur. retrato robot.

impasse. (Voz fr.). m. 1. callejón sin salida. 2. compás de espera ( detención de un asunto).

intranet. (Del ingl. intranet, de intra- ‘intra-‘ y net ‘red’). f. Inform. Red electrónica de información interna de una empresa o institución.

lonchera. (De lonche y -era). f. Arg., Bol., Chile, Col., C. Rica, Ec., Guat., Méx., Nic., Pan., Perú, P. Rico y Ven. Recipiente pequeño, de plástico u otro material, que sirve para llevar comida ligera, especialmente los niños cuando van a la escuela.

maría2. (Acort.). f. jerg. marihuana.

medicalización. f. Acción de medicalizar.

medicalizar. (Del fr. médicaliser). tr. 1. Dotar a algo, como un medio de transporte, de lo necesario para ofrecer asistencia médica. 2. Dar carácter médico a algo. La medicalización del parto.

mileurista. adj. 1. Esp. Dicho de una persona: Que percibe un sueldo mensual que se sitúa en torno a mil euros y generalmente se considera por debajo de sus expectativas profesionales. U. t. c. s. 2. Esp. Perteneciente o relativo al mileurista o al mileurismo. Salario mileurista.

multiculturalidad. f. Cualidad de multicultural.

naturópata. adj. Dicho de un médico: Especialista en naturopatía. U. t. c. s.

papichulo. sust. papichulo es un “hombre que, por su atractivo físico, es objeto de deseo”

pilates. (De J. H. Pilates, 1883-1967, especialista alemán en salud que desarrolló y divulgó este método). m. Método gimnástico que aúna el ejercicio corporal con el control mental, basado en la respiración y la relajación.

positividad. f. Cualidad de positivo.

precuela. (Del ingl. prequel, y este formado sobre sequel ‘secuela’, con sustitución de la primera sílaba por pre- ‘pre-‘). f. Obra literaria o cinematográfica que cuenta hechos que preceden a los de otra obra ya existente.

quad. (Voz del ingl. amer., acort. de quadricycle ‘cuatriciclo’). m. 1. Vehículo todoterreno de cuatro ruedas similar a una motocicleta. 2. Actividad o práctica deportiva realizada con quad.

red. […]. ~ social. f. Plataforma digital de comunicación global que pone en contacto a gran número de usuarios.

serendipia. (Adapt. del ingl. serendipity, y este de Serendip, hoy Sri Lanka, por alus. a la fábula oriental The Three Princes of Serendip ‘Los tres príncipes de Serendip’). f. Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual. El descubrimiento de la penicilina fue una serendipia.

spa. (Voz ingl., y esta de Spa, ciudad de la provincia de Lieja, en Bélgica, famosa por sus aguas curativas). m. Establecimiento que ofrece tratamientos, terapias o sistemas de relajación, utilizando como base principal el agua, generalmente corriente, no medicinal.

tortuguismo. sust., verbo. Cuando uno es muy lento en la realización de un trabajo, pueden acusarlo de tortuguismo.

tuit. (Del ingl. tweet). m. Mensaje digital que se envía a través de la red social Twitter® y que no puede rebasar un número limitado de caracteres.

tuitear. intr. 1. Comunicarse por medio de tuits. tr. 2. Enviar algo por medio de un tuit.

tuiteo. m. Acción y efecto de tuitear.

tuitero, ra. adj. 1. Perteneciente o relativo al tuit o al tuiteo. m. y f. 2. Persona que tuitea.

tunear3. (Del ingl. to tune; literalmente ‘afinar’, ‘ajustar’). tr. Adaptar algo, especialmente un vehículo, a los gustos o intereses personales.

wifi. (Tb. wi fi. ♦ Del ingl. Wi-Fi®, marca reg.). m. Inform. Sistema de conexión inalámbrica, dentro de un área determinada, entre dispositivos electrónicos, y frecuentemente para acceso a internet. U. t. en apos., y t. c. f.

Con información de ElDiario.es, La Vanguardia, El Universo y El País.

**Nota publicada el 16 de octubre de 2014.

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Cómo es Palm Beach, la isla de Florida con la población más blanca y rica de EU, el nuevo hogar de Trump

Vecinos de Palm Beach recibieron con banderas y aplausos a Donald Trump el pasado 20 de enero. Pero no todos los residentes están igual de felices.
23 de enero, 2021
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Intentar entrar en una isla a la que pocos días antes ha llegado un expresidente de Estados Unidos con la idea de convertirse en un vecino más no es tarea sencilla.

Menos si ese expresidente es Donald Trump, con toda la pasión, el fervor, la controversia y las medidas de seguridad que lo acompañan.

Carreteras cortadas, desvíos obligatorios y un férreo control policial hacen que sea imposible acercarse a Mar-a-Lago, el resort donde Trump ha pasado largos fines de semana y períodos vacacionales en estos últimos cuatro años y donde ahora tiene intención de establecer su residencia permanente.

Una decisión que ha generado incomodidad entre algunos de los vecinos de Palm Beach, la ciudad en la que se encuentra la imponente construcción y que es conocida por su exclusividad, elitismo y riqueza, pero -sobre todo- por su deseo de mantener ese estatus.

Una casa en Palm Beach, Florida

BBC Mundo
Las fincas de Palm Beach tienen una flora exuberante.

¿Cómo es este selecto rincón del sur de Florida que Trump definió como paraíso en la Tierra?

Un lugar de retiro

Palm Beach es una ciudad que durante todo el año tiene apenas 11.000 habitantes, una cifra que se triplica en temporada alta (de noviembre a abril), cuando llegan las llamadas “aves migratorias”, personas que normalmente residen en lugares más fríos del país.

Separada del continente por una enorme masa de agua, el lago Worth, los residentes hablan de su ciudad como una isla a la que se puede acceder por la carretera de la costa o a través de una serie de puentes, uno de los cuales conduce directamente hasta Mar-a-Lago.

Mar-a-Lago a lo lejos, Palm Beach

BBC Mundo
Los controles y cortes de carretera impidieron que nos acercáramos al resort de Mar-a-Lago.

Después de manejar una hora y media desde Miami, me dirigía hacia él cuando me encontré con la primera barrera: un letrero con una gran flecha que desviaba todo el tráfico hacia la izquierda.

Quería seguir el recorrido que hizo el convoy que transportó a Trump y familia el pasado miércoles 20 de enero, horas después de haber abandonado la Casa Blanca y la presidencia del país.

Ese día, decenas de seguidores colocados a ambos lados de la carretera le dieron la bienvenida con banderas y carteles de apoyo.

Seguidores de Trump lo reciben en Palm Beach

Getty Images
Los residentes de Palm Beach votaron mayoritariamente por Trump en las pasadas elecciones de noviembre.

Este viernes, lo que había era un caos de autos que daban la vuelta en busca del camino para poder llegar a su destino.

Los atascos y los cortes de carretera son la principal fuente de frustración para una comunidad de personas que, en su mayoría, eligieron Palm Beach como lugar de retiro para no tener que lidiar precisamente con estos fastidios de la vida diaria.

Lujo por todas partes

Encontrada la alternativa para acceder a Palm Beach, llama la atención el contraste con la ciudad que queda atrás, West Palm Beach. No son solo lugares separados por un puente, sino también por millones de dólares.

Un deportivo blanco en la avenida Worth, Palm Beach

BBC Mundo
Los autos de lujo son comunes en las calles de Palm Beach.

Grandes fincas escondidas tras la maleza, con enormes arbustos y plantas cubriendo los muros, una playa larga y estrecha, tiendas de moda con las firmas más exclusivas, galerías de arte y restaurantes con terrazas al sol esperan al curioso visitante.

Los residentes, sin embargo, no se muestran tan abiertos hacia quienes llegamos de fuera.

Ante la pregunta de cómo se sienten ahora que Trump no está de paso, la mayoría prefiere no contestar.

Melissa, una joven que fuma en el exterior de la tienda de ropa en la que trabaja en la avenida Worth, eje del lujo comercial de la ciudad, le dice a BBC Mundo que para ella nada cambia.

“Trump lleva cuatro años viniendo a Mar-a-Lago como presidente, y antes de eso también venía, estamos acostumbrados a los controles y las esperas. Lo único que cambia es que ahora somos más conocidos, aunque la atención también pasará”.

No todos los vecinos asumen la presencia de Trump en la ciudad con tanta naturalidad.

Una batalla legal

“He recibido correos y llamadas de residentes que no quieren que el presidente viva en el condado de Palm Beach”, le cuenta a BBC Mundo Mack Bernard, comisionado del condado de Palm Beach para el distrito 7, al que pertenece Mar-a-Lago.

“Él está en la ciudad, tendrá que alcanzar un acuerdo con la ciudad para ver si puede continuar usando Mar-a-Lago como residencia, tengo entendido que hay limitaciones” explica.

Fachada de Mar-a-Lago

Getty Images
Donald Trump compró Mar-a-Lago en 1985 por US$10 millones.

Las limitaciones a las que se refiere el comisionado datan de 1993, año en el que Trump y el Ayuntamiento de Palm Beach firmaron un pacto por el que el entonces magnate recibía permiso para transformar la mansión en un club social, pero con la contrapartida de no poder usar el edificio como residencia.

Según el convenio, las estancias en el club solo podían ser de 21 días al año, distribuidos en tres semanas no consecutivas. Además, se le imponía al club un máximo de 500 miembros y Trump se comprometía a que al menos un 50% de esos miembros residieran o trabajaran en Palm Beach.

El pasado 15 de diciembre, el abogado Reginald Stambaugh en representación de la familia DeMoss, propietaria de una finca junto a Mar-a-Lago, envió una carta al ayuntamiento y al Servicio Secreto de Estados Unidos en la que denuncia la violación del mencionado acuerdo.

Donald Trump y Xi Jinping

Getty Images
Trump recibió en Mar-a-Lago a líderes internacionales como el presidente de China, Xi Jinping.

“Según el acuerdo de uso de 1993, Mar-a-Lago es un club social y nadie puede residir en la propiedad”, escribió Stambaugh.

“Para evitar una situación embarazosa para todos y darle al presidente tiempo para hacer otros planes de vivienda en la zona, confiamos en que trabajarán con su equipo para recordarles los parámetros del acuerdo de uso ”, proseguía la carta.

“Palm Beach tiene muchas propiedades encantadoras a la venta y seguro que puede encontrar una que satisfaga sus necesidades”.

Sin embargo, el expresidente hizo caso omiso de esta misiva y la Organización Trump emitió un comunicado que decía: “No hay un documento o acuerdo en vigor que prohíba al presidente Trump usar Mar-a-Lago como su residencia“.

Una vivienda en Palm Beach

BBC Mundo
Las propiedades en Palm Beach están muy resguardadas del exterior.

BBC Mundo intentó hablar con el abogado Stambaugh, pero no recibió respuesta.

Una figura extravagante

Conocedores de Palm Beach como el cronista social Laurence Leamer o el agente inmobiliario Rick Rose han apuntado en distintas entrevistas que el desprecio de una parte de la sociedad de Palm Beach hacia Donald Trump no es nada nuevo.

El periodista Ronald Kessler, autor de más de 20 libros sobre la Casa Blanca, el Servicio Secreto y agencias de inteligencia como el FBI o la CIA, cree que esta imagen de rechazo se está exagerando.

Donald Trump saluda

Reuters
Trump goza de apoyo en Florida, estado que ganó en las elecciones de 2016 y 2020.

En entrevista con BBC Mundo, Kessler recuerda que, tanto en 2016 como en 2020, una mayoría de la gente de Palm Beach votó por Trump.

“Siempre ha habido la conocida ‘vieja guardia’ que tiende a ser antisemita y antinegros y a la que nunca le cayó bien. El club de Trump admitía negros y judíos”, indica.

“A algunos no les gusta su estilo, piensan que es extravagante, algo en lo que casi todo el mundo está de acuerdo, pero creo que es solo eso, un segmento de la población”.

Para Kessler, la idea de la carta no tiene fundamento legal.

“El hecho de que vaya a vivir allí no es tan distinto de lo que hacía cuando era presidente, que estaba de viernes a domingo o dos semanas en Navidad, o incluso antes de la presidencia”, afirma.

Map

La ciudad de las donaciones

Palm Beach es el segundo municipio del condado del mismo nombre y recibió categoría de ciudad el 17 de abril de 1911, tras descubrirse que la vecina West Palm Beach iba a intentar anexarse la isla ese mismo año.

Después de más de 100 años de elegante evolución, Palm Beach es una comunidad volcada en los eventos sociales, no en vano el conjunto de sus residentes dona más dinero per cápita a organizaciones caritativas que cualquier comunidad de todo Estados Unidos.

“La ciudad gira en torno a los bailes caritativos que se organizan”, señala Ron Kessler.

Una casa en Palm Beach, Florida

BBC Mundo
En Palm Beach se celebran numerosos eventos de recaudación de fondos para donarlos a causas sociales.

“Ponen tanta atención en las decoraciones y en la comida como en el dinero que donan. Hay comités para estos bailes, se dan peleas internas para ver quién es el miembro de la alta sociedad más querido o la reina social de Palm Beach”, agrega.

“Esa es su industria. Son todos ricos, no necesitan trabajar, por lo tanto, tienen esa forma de socializar y estas jerarquías”.

Mar-a-Lago

Trump aterrizó en ese ambiente en 1985 cuando compró Mar-a-Lago por US$10 millones.

La mansión de 126 habitaciones había sido propiedad de Marjorie Merriweather Post, dueña de General Foods, que murió en 1973 y se la dejó en herencia al gobierno de Estados Unidos como una posible “Casa Blanca de invierno”.

El gobierno la devolvió en 1981. Después de comprarla, Trump se gastó millones en rehabilitar la propiedad mientras vivía allí por temporadas, generalmente entre noviembre y mayo, cuando el clima de Florida es atemperado.

Vista aérea de Mar-a-Lago

Reuters
El club Mar-a-Lago tiene 7 hectáreas de extensión.

A principios de los 90, Trump entró en dificultades financieras por la caída de los precios de los inmuebles y el fracaso de varios de sus negocios y le dijo al ayuntamiento que no podía hacerse cargo de los US$3 millones anuales que costaba el mantenimiento.

Fue entonces cuando se firmó el acuerdo por el que Trump pudo convertir Mar-a-Lago en un club social en el que, hoy día, los miembros pagan una cuota inicial de US$200.000 y una tarifa anual de US$14.000.

Mar-a-Lago es lo más cercano al paraíso. Lo dice Trump y yo estoy de acuerdo”, sostiene Ron Kessler, que ha visitado el lugar en varias ocasiones.

“Cualquiera que está allí queda deslumbrado por la belleza, el follaje, el agua a los dos lados de la isla, el beach club que está en el océano, las dos piscinas climatizadas a unos 25 grados todo el año, la comida, las bebidas… es espectacular, una maravilla”.

Autoridades esquivas

La descripción que realiza el escritor estadounidense encaja con el porte de las otras mansiones que se adivinan detrás de las verjas y las frondosas palmeras.

Fachada en la avenida Worth

BBC Mundo
Hay mucha reserva de las autoridades y los residentes de Palm Beach para hablar con la prensa.

Cuando intento acercarme a Mar-a-Lago desde la zona norte, una barrera similar a la que había en el puente indica que el paso de todos los vehículos, excepto los de los residentes, está prohibido.

Hay un control policial a un kilómetro y medio de distancia de la casa de Trump. Los agentes explican que el perímetro seguirá activo durante unos días.

“Poco a poco recuperaremos la normalidad, ahora está todo muy reciente y las amenazas son reales“, nos dice uno de los policías.

Tanto la Oficina del Sheriff del condado de Palm Beach como el Departamento de Policía de la ciudad responden a nuestras preguntas con el mismo mensaje: “La prioridad es garantizar la seguridad no solo de Trump sino de todos los residentes”.

Seguidores de Trump y un vehículo del sheriff del condado de Palm Beach

EPA
La Oficina del Sheriff del condado de Palm Beach lleva años colaborando con el Servicio Secreto para la protección de Trump y su familia.

Respecto a la disputa por la posible residencia permanente de Trump, las autoridades de la ciudad se muestran esquivas.

Desde el Ayuntamiento, la alcaldesa, la republicana Gail Coniglio, no reacciona a nuestra solicitud de entrevista.

El administrador de la ciudad, Kirk Blouin, nos hace llegar un escueto mensaje: “El Ayuntamiento no está al tanto de la intención de Trump en este sentido. Cuando sepamos, como un hecho, que el presidente Trump pretende residir en Mar-a-Lago abordaremos el asunto de la forma apropiada”.

Una función positiva

Por su parte, el comisionado Mack Bernard, del gobierno del condado, intenta encontrar las ventajas de tener una figura tan relevante en el vecindario.

Una casa en Palm Beach, Florida

BBC Mundo
La diferencia de riqueza entre Palm Beach y su vecina West Palm Beach es abrumadora.

“Cuando tienes un expresidente que vive en tu distrito, mi forma de pensar es preguntarme qué cosas positivas pueden salir de esto”, le dice Bernard a BBC Mundo.

Para el comisionado, Trump podría ayudar a la ciudad y al condado a abordar mejor los problemas causados por la pandemia.

“Tenemos muchos residentes que no han sido vacunados y también hay muchos de sus seguidores que no creen en el distanciamiento social o en la importancia de llevar mascarilla”, expone.

Playa de Palm Beach

BBC Mundo
La playa de Palm Beach tiene unos 5 kilómetros de extensión.

“Al igual que hay expresidentes que adoptan causas que son monumentales y pueden cambiar el país, espero que mientras Trump sea uno de nuestros residentes use su poder y su micrófono para influir en la actitud de sus seguidores y abogar por que los residentes del condado de Palm Beach sean vacunados”.

Queda por ver si los reservados habitantes de Palm Beach verían con buenos ojos esta nueva función del expresidente y terminarían por acogerlo como uno de los suyos.


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