Brittany Maynard, la joven de 29 años que eligió morir el 1 de noviembre
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Brittany Maynard, la joven de 29 años que eligió morir el 1 de noviembre

En su video, producido por la organización proeutanasia Compassion & Choices, Maynard saca de su bolso dos botes con píldoras que dice que tomará para morir, en su dormitorio junto a sus seres queridos, mientras suena música de su elección.
Por BBC Mundo
12 de octubre, 2014
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Maynard eligió el 1 de noviembre como la fecha de su muerte, dos días después del 30° cumpleaños de su marido, Dan Díaz.

Maynard eligió el 1 de noviembre como la fecha de su muerte, dos días después del 30° cumpleaños de su marido, Dan Díaz.

La joven de 29 años Brittany Maynard no es la primera persona que anuncia en un video su decisión de morir para acabar con el sufrimiento de una enfermedad terminal, pero su mensaje está teniendo un impacto inusual en Estados Unidos, donde se ha reavivado el debate sobre la eutanasia.

En solo seis días el video de esta estadounidense ha recibido más de 6.300.000 visitas en el portal YouTube.

Sentada frente a la cámara Maynard explica que supo que tenía un tipo de cáncer cerebral sin cura en enero, poco después de su boda.

“Justo cuando me diagnosticaron, mi marido y yo estábamos buscando activamente ampliar la familia. Fue muy doloroso”.

Vea el video en este vínculo a YouTube

En su video, producido por la organización proeutanasia Compassion & Choices, Maynard saca de su bolso dos botes con píldoras que dice que tomará para morir, en su dormitorio junto a sus seres queridos, mientras suena música de su elección.

Maynard eligió el 1 de noviembre como la fecha de su muerte, dos días después del cumpleaños de su marido, Dan Díaz.

Ella y su esposo se mudaron de California a Oregón, uno de los cinco estados en EE.UU. en los que el suicidio asistido por doctores está permitido. Una vez que estableció allí su residencia y probó que le quedaban menos de seis meses de vida, obtuvo las medicinas para morir.

Lea: ¿Puede un niño pedir la eutanasia?

Moralidad

Maynard ha realizado el video con la esperanza de que otras personas que no tienen los mismos recursos para mudarse a otros estados de EE.UU. tengan la misma opción.

“No puedo ni contarte la cantidad de alivio que siento al saber que no tengo que morir de la forma en que me han descrito que lo haría a consecuencia de mi tumor cerebral”, dice Maynard.

En 1997, Oregón se convirtió en el primer estado de EE.UU. en legalizar el “derecho a morir dignamente”.

Brittany Maynard.
La historia de Maynard ha reabierto el debate en EE.UU. sobre la moralidad del suicidio asistido.

Los pacientes terminales en pleno uso de razón pueden solicitar la muerte asistida a un doctor.

El paciente debe tragar la píldora sin ayuda. Es ilegal que el doctor la administre.

Más de 750 personas en Oregón han hecho uso del “derecho a morir dignamente” hasta el 31 de diciembre de 2013. La edad media de los solicitantes es de 71 años. Solo seis eran menores de 34 años, como Maynard.

La historia de Maynard ha reabierto el debate en EE.UU. sobre la moralidad del suicidio asistido.

“Estas casi seis millones de visitas (al video en YoutTube) van a traducirse el día de mañana en defensores del derecho a morir dignamente”, dice Mickey MacIntyre, de la organización Compassion & Choices, en entrevista con BBC Mundo.

Según MacIntyre, ha habido otras personas que manifestaron su deseo de morir dignamente en otras campañas pero ninguna con tanta resonancia.

MacIntyre cree que mucha gente ha conectado con la historia de Maynard por su juventud y la elocuencia con la que expone su historia.

En el video, Maynard se muestra como una persona aventurera y amante de la vida, que no ha dejado de viajar ni siquiera después de conocer su enfermedad, a Yellowstone y a Alaska.

“Antes de morir espero ir al Gran Cañón, porque aún no he estado”, dice Maynard a la cámara.

Compassion & Choices cree que el impacto del video también se debe a un cambio generacional en EE.UU.

“Los millenials (aquellos nacidos desde 1980 en adelante) son más propensos a aceptar el derecho a elegir”, dice MacIntyre.

Lea: Stephen Hawking dice que no permitir la muerte asistida es discriminatorio

Sufrimiento

El video de Maynard ha generado reacciones apasionadas en su contra.

Matt Walsh, un columnista del sitio de noticias The Blaze, dice que Maynard es “una portavoz del suicidio muy persuasiva”. Pero añade que le preocupa que todo el mundo la elogie por su valor y arrojo.

“Me aterra pensar que mis hijos crecerán en una cultura que venera abiertamente el suicidio con esa pasión tan firme”, escribe. “Si dices que es digno y valiente para un paciente de cáncer quitarse la vida, ¿qué estás diciendo sobre los pacientes que no lo hacen?”

Lea: La legalización de la eutanasia no incrementa las muertes

Varias personas con enfermedades terminales también han ofrecido una visión crítica sobre la decisión de la joven californiana.

Una de ellas es Kara Tippetts, autora de un libro y un blog sobre su experiencia con cáncer de mama terminal, quien ha escrito una carta abierta a Maynard en la que le pide que reconsidere su decisión.

“Sufrir no es la ausencia de bondad, no es la ausencia de belleza, pero quizás puede ser el lugar donde la verdadera belleza puede ser conocida”, escribe. “Te han contado una mentira. Una horrible mentira, que tu muerte no será bonita”.

Dice que los doctores que prescriben medicación para acabar con la vida “se alejan del juramento hipocrático que les ordena, ante todo, no hacer daño”.

“Me he asociado con mi doctor en mi muerte y va a ser un viaje bonito y doloroso para todos nosotros. Pero escúchame, no es un error, la belleza nos encontrará en mi último aliento”, concluye Tippets.

Maynard dice que va a grabar un video dirigido al Congreso de California que está considerando aprobar una ley de asistencia al suicidio.

Pero si todo transcurre como ella lo tiene planeado, Maynard no llegará a ver si su campaña ha tenido efecto.

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Cubrebocas contra el coronavirus: ¿a quién protegen de la COVID, a ti o a los demás?

No todos las mascarillas son iguales. Te explicamos cuáles son las que están diseñadas para proteger al usuario y cuáles se utilizan para proteger a la persona que las usa y por qué es importante conocer la diferencia.
16 de julio, 2020
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Si están bien diseñados los cubrebocas pueden ser efectivos para reducir la extensión de la propagación del virus.

AFP
Si están bien diseñados los cubrebocas pueden ser efectivos para reducir la extensión de la propagación del virus.

¿Debemos usar mascarillas? Le decimos a nuestros hijos que se cubran la boca cuando tosen, de manera que cuando no podemos predecir quién se enfermará o no de covid-19, tiene mucho sentido usar una mascarilla en público.

Pero no todas las mascarillas son iguales.

Pueden dividirse en dos categorías amplias: las mascarillas respiratorias diseñadas principalmente para proteger al usuario, y los cubrebocas, que pueden considerarse que actúan más como dispositivos para desviar la respiración.

Aunque los dispositivos para desviar la respiración ofrecen poca protección, especialmente con las salpicaduras de líquidos, su principal función es evitar que las exhalaciones se alejen demasiado del usuario.

Tiene sentido usar una si el objetivo es evitar respirar sobre otras personas.

Aunque el virus en sí mismo fácilmente puede pasar a través de estos cubrebocas, si están bien diseñados pueden ser efectivos para reducir la extensión de la propagación.

Por eso es que recientemente se ha aconsejado llevar cubrebocas, especialmente en lugares cerrados.

El otro tipo, las mascarillas respiratorias, se presentan en una variedad de tipos y medidas que van desde los equipos de respiración autónoma (ERA), hasta las mascarillas desechables llamadas mascarillas filtrantes parciales (FFP).

En Reino Unido y Europa, las FFP pueden dividirse en tres categorías dependiendo en cuántas partículas de sal (diámetro promedio de 0,6 micrómetros) y partículas de aceite (diámetro promedio de 0,4 micrómetros) dejan pasar, junto con varios otros parámetros (para comparación un cabello humano tiene 75 micrómetros de ancho).

Las mascarillas FFP1 pueden evitar que 80% de las partículas de prueba pasen a través de ellas. Las FFP2 el 94% y las FFP3 99%.

Esta eficacia relativamente alta de filtración de las mascarillas FFP también hace que sea bastante difícil respirar con ellas, así que en ocasiones se les agrega una válvula.

Ya que el objetivo de la válvula es facilitar la respiración del usuario, las válvulas tienden a filtrar el aire que entra, pero no el que sale.

Como resultado, estos dispositivos están diseñados para proteger al usuario del medio ambiente, no al medio ambiente del usuario.

¿A quién protegemos?

Esta distinción entre los cubrebocas diseñados para proteger al usuario y las mascarillas que pueden proteger a otras personas, ha sido central en el reciente debate sobre estos dispositivos.

En los ambientes clínicos, las mascarillas normalmente se usan como parte de un equipo de protección personal (EPP).

Los cubrebocas actúan más como dispositivos para desviar la respiración.

EPA
Los cubrebocas actúan más como dispositivos para desviar la respiración.

Sin embargo, la severa escasez de EPP durante de la pandemia ha llevado a que los equipos más efectivos de EPP queden reservados para los trabajadores salud y otras personas que están en el frente de la pandemia.

Las compras de pánico de EPP pusieron a los trabajadores sanitarios en riesgo.

Fuera de los ambientes clínicos, la situación es muy diferente.

Aunque desde una perspectiva personal a todos nos gustaría estar protegidos del virus, la escasez de EPP significa que el principal objetivo es evitar que el virus se propague en la población general, no proteger a individuos específicos.

Es por eso que, en lugar de EPP, se nos aconseja cubrirnos la boca para desviar nuestra respiración de manera que si somos portadores del virus haya menos probabilidades de que este se contagie a otras personas.

Las mascarillas quirúrgicas son el único tipo de dispositivo para desviar la respiración que está fabricado con estándares específicos (son considerados dispositivos médicos en la Unión Europea).

Cubrebocas

Getty Images
La vasta mayoría de los otros cubrebocas que la gente compra o hace no están fabricados con algún estándar específico, lo que quiere decir que su efectividad varía mucho.

La vasta mayoría de los otros cubrebocas que la gente compra o hace no están fabricados con algún estándar específico, lo que quiere decir que su efectividad varía mucho, aunque los nuevos lineamientos para crear cubrebocas hechos en casa ya están recomendando qué diseños y materiales funcionan mejor.

En lo que se refiere a buen diseño, un cubrebocas bien ajustado debe cubrir la boca, la nariz y la barbilla, con ajustes alrededor de las orejas para asegurar que no quedan brechas a los lados.

Esto es importante porque aunque tu respiración pasará a través de la tela, el objetivo es reducirla para que no se propague tanto.

Irónicamente, si el objetivo es desviar la respiración para proteger a otras personas, un segundo argumento en contra de usar mascarillas diseñadas para los EPP se vuelve irrelevante.

En lugar de desviar la respiración, las mascarillas FFP con válvulas dirigen la respiración hacia afuera en una dirección específica a través de la válvula.

Como resultado, la protección del usuario viene a expensas de aquellos que están parados frente a la válvula.

Prohibidas

Esta es la razón por la que el Área de la Bahía de San Francisco prohibió el uso de mascarillas con válvulas en público.

El departamento de bomberos de San Francisco hizo un video instando al uso de doble mascarilla para asegurar que tanto el usuario como quienes lo rodean estén protegidos.

Otros sugieren cubrir las válvulas con cinta adhesiva.

Mujer con cubrebocas

Getty Images
Sin estándares obligatorios, la efectividad de los cubrebocas siempre será variable.

También hay que notar que estas mascarillas casi siempre se usan con una pantalla facial de plástico en ambientes clínicos para que tanto el trabajador sanitario como el paciente estén protegidos.

Sin estándares obligatorios, la efectividad de los cubrebocas siempre será variable.

Esta variabilidad ha sido la causa de gran parte del debate sobre el uso de los cubrebocas.

Desafortunadamente, ha tomado muchos meses, en particular en las naciones occidentales, entender que la razón por la que debemos cubrirnos la cara en público no es proteger a individuos, sino hacer una pequeña contribución para proteger a todos.

*Simon Kolstoe es profesor de cuidados a la salud basados en evidencia de la Universidad de Portsmouth, Inglaterra.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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https://www.youtube.com/watch?v=JGg3BXeb_Gc

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