Caso de la Guardería ABC llega a la Comisión Interamericana de DH
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Caso de la Guardería ABC llega a la Comisión Interamericana de DH

Los padres esperan encontrar una respuesta favorable, sin embargo, no hay tiempo estimado para que el organismo resuelva aceptarlo, lo que podría llevar años.
Por Nayeli Roldán
27 de octubre, 2014
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Marcha para recordar la tragedia de la ABC, el pasado 6 de junio. // Foto: Cuartoscuro.

Marcha para recordar la tragedia de la ABC, el pasado 6 de junio. // Foto: Cuartoscuro.

Cinco años después de la muerte de 49 niños en la guardería ABC en Sonora sin haber encontrado justicia en las instituciones mexicanas, padres integrantes del “Movimiento 5 de junio” acudirán hoy lunes 27 a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para denunciar las omisiones del Estado mexicano.

Al menos cuatro de los padres de los menores fallecidos acudirán a una reunión con los comisionados de la CIDH James Cavallaro, Rosa María Ortiz y el secretario ejecutivo, Emilio Álvarez Icaza, como parte de las audiencias en el 153 periodo ordinario de sesiones en Washington.

Harán la petición formal para que el organismo internacional evalúe la admisibilidad y pueda atraer el caso para su análisis. De confirmar las violaciones a derechos humanos, la Comisión podría emitir un informe con las recomendaciones y señalamientos al Estado mexicano.

Este lunes a las 11:00 de la mañana, hora de México, los padres presentarán un video de lo sucedido en la guardería ABC el 5 de junio de 2009 y expondrán sus argumentos sobre la presuntas violaciones a los derechos humanos cometidos por el Estado en una de las tragedias más dolorosos en el país.

Los temas sobre los que se finca esta petición es “la falta de acceso a la verdad, a la justicia y a reparación del daño entendida como la garantía de no repetición”, explica Sthephanie Erin Brewer, integrante del equipo legal del Centro Miguel Agustín Pro Juárez que acompaña a los padres.

Tanto en las investigaciones como en los procesos penales e incluso por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se ha argumentado que lo ocurrido en la guardería fue producto de la negligencia de “unas cuantas personas con puestos de bajo rango” en Hermosillo, Sonora; pero “en la realidad la guardería es un ejemplo paradigmático de la situación de inseguridad, incumplimientos e irregularidades que prevalecían en prácticamente todas las guarderías subrogadas por el IMSS en el país”, explica Brewer.

En entrevista, asegura que la muerte de 49 menores es responsabilidad es de “toda una estructura, de una decisión tomada desde los más altos niveles en el IMSS de subrogar guarderías a particulares en una lógica de mercado, convirtiéndolas en un negocio lucrativo y a los niños y niñas en una oportunidad de ganar dinero gastando lo menos posible”.

Después de estos años no ha habido un reconocimiento de ese nexo con el incendio. Por eso, las investigaciones tampoco se han enfocado en la posible responsabilidad de altos mandos a nivel federal y estatal, afirma la abogada.

Después de agotar todas las instancias legales en México y sin encontrar la reparación del daño con la garantía de no repetición, ni castigo a toda la línea de responsables, las víctimas pueden acudir a los organismos internacionales, según los instrumentos de protección de los derechos humanos.

La última instancia

La muerte de 43 niños y niñas ha quedado impune, según han denunciado los padres, toda vez que no hay ningún responsable en la cárcel.
Y es que la cadena de responsabilidad, aseguran las víctimas, debía alcanzar al entonces secretario de Comunicaciones y Transportes, Juan Molinar Horcasitas; el ex director del IMSS, Daniel Karam Toumeh; el ex gobernador de Sonora Eduardo Bours y el ex presidente municipal de Hermosillo, Ernesto Gándara Camou.

La Suprema Corté de Justicia de la Nación atrajo el caso en 2009 y un año después, en votación dividida, los ministros concluyeron que sólo funcionarios medios de los niveles federal, estatal y municipal tuvieron alguna responsabilidad.

El fallo de la Corte era una esperanza de los padres para encontrar justicia y aunque la conclusión no los satisfizo, las sentencias del máximo órgano legal no pueden ser impugnadas por alguna otra instancia.

Al agotar las instancias legales en el país, se cumple con uno de los requisitos para que la solicitud ante la CIDH sea aceptada.

Otro de los preceptos es que no se ha alcanzado ningún compromiso del Estado para la no repetición. Aunque gracias al activismo de los padres se promulgó la Ley General de Prestación de Servicios para la Atención, Cuidado y Desarrollo Infantil conocida como “Ley 5 de junio” en 2011, los estados no la están aplicando.

La legislación pretende garantizar la seguridad de los niños y niñas en guarderías, pero sólo Jalisco ha concluido con la promulgación de ley y el reglamento correspondiente.

Aunque los estados estaban obligados a adecuar sus leyes locales en el año siguiente a la publicación sólo algunas lo han hecho. Se trata de Sonora, el Estado de México, Puebla, Colima, Baja California y Yucatán, pero faltan sus leyes secundarias.

Los padres esperan encontrar una respuesta favorable en la CIDH, sin embargo, no hay tiempo estimado para que el organismo resuelva aceptarlo, lo que podría llevar años.

Después, en caso de darle entrada, vendría el litigio sobre la responsabilidad del Estado y al final, la publicación de un informe.

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Coronavirus: qué es el cerebro pandémico y cómo nos afecta en el día a día

La exposición al estrés crónico que ha traído la pandemia está teniendo más consecuencias de las que imaginamos. Te contamos algunas y cómo contrarrestarlas.
26 de julio, 2021
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Me siento a escribir este texto. Arranco. Voy bien, llevo 100 palabras. Bueno, pienso que esta última línea quizás no se entiende. La borro. Lo borro todo. ¿Cómo retomo? Página en blanco. Mente en blanco. Pasan los minutos. Reviso el teléfono. ¡Es imposible concentrarse!

Es muy probable que en el último año y medio hayas sentido algo parecido ante cualquier actividad.

Si es así, no te preocupes. Muchos lo comparten. Tenemos cerebro pandémico.

No se trata de un término clínico, pero es así cómo algunos científicos denominan a la serie de dolencias que está sufriendo nuestro cerebro a raíz de la pandemia.

El estrés crónico y los largos ratos de confinamiento no solo han afectado nuestra capacidad de memoria y concentración.

Hay expertos que creen que también es posible que hayan reducido en tamaño algunas zonas de nuestro cerebro.

Pero, ¿nos quedaremos así para siempre?

Estrés prolongado

Los especialistas coinciden en que el principal responsable de los cambios en nuestra cabeza es la larga exposición al estrés durante tanto tiempo, el estrés crónico.

“Hay niveles de estrés ‘buenos’. Si necesitas culminar una tarea en un tiempo ajustado, una vez lo haces el estrés se va. Se acaba todo”, ejemplifica Michael Yassa, neurólogo del Centro de Neurobiología del Aprendizaje y la Memoria en California.

Mujer mirando a través de la ventana durante el confinamiento.

Getty Images
El aislamiento social provoca una exposición al estrés prolongado, impactando el volumen de varias zonas de nuestro cerebro involucradas en nuestras actividades diarias.

“Pero cuando el fin no está la vista y el estrés continúa por una sesión prolongada, entonces se vuelve problemático”, le explica Yassa a BBC Mundo.

Es lo que nos está sucediendo con la pandemia. Vivimos un estado dilatado de espera, de confinamientos y relajaciones, restricciones y medidas sin saber cuándo recuperaremos lo que ahora llamamos normalidad.

El estrés prolongado libera cortisol, y si tienes problemas continuos con esta hormona, puede llegar a afectar el volumen de algunas zonas del cerebro.

La neuropsicóloga Barbara Sahakian, de la Universidad de Cambridge en Reino Unido, ha estado analizando los efectos del distanciamiento social y la ansiedad por la pandemia en nuestra masa cerebral.

“A través de escáneres a personas socialmente aisladas hemos detectado cambios en el volumen de las regiones temporales, frontales, occipitales y subcorticales, así también como en el hipocampo y la amígdala”, le dice Sahakian a BBC Mundo.

“Ya en el pasado, altos y prolongados niveles de cortisol han sido asociados con disrupciones del humor y la reducción del hipocampo. Esto se observa sobre todo en pacientes con depresión”, añade.

En 2018, por ejemplo, un estudio publicado en la revista Neurology de la Academia Estadounidense de Neurología demostró que un alto nivel de cortisol en pacientes se asoció con una peor memoria y percepción visual, así como con volúmenes más bajos de materia gris total, occipital y lobar frontal.

Y esos cambios de volumen como los detectados por Sahakian pueden incidir directamente en las actividades que realizamos a diario.

“Ese conjunto de dolencias que afectan a la salud mental y nos generan depresión y ansiedad, es lo que coloquialmente estamos llamando cerebro pandémico”, apunta Yassa.

¿Cómo nos afecta el cerebro pandémico en el día a día?

La doctora Sahakian pone un ejemplo muy común.

“Aparcas tu auto en un estacionamiento público de múltiples niveles de un centro comercial. Regresas después de varias horas. Por un momento te pierdes y no recuerdas dónde dejaste tu auto. Pues bien, el hipocampo es la zona del cerebro responsable de aplicar esa memoria, precisamente una de las zonas más afectadas por los efectos de la pandemia”.

Aparcamiento en Santa Mónica, Los Ángeles, Estados Unidos.

Getty Images
Los efectos del llamado cerebro pandémico pueden notarse si tenemos dificultades para reencontrar nuestra plaza de aparcamiento.

El hipocampo también está involucrado en los procesos de aprendizaje. Además, es una zona que normalmente se deteriora con la edad.

“Es por ello que los ancianos pueden ser más vulnerables, aunque también hemos detectado que los niños pueden experimentar retrasos en su desarrollo social y del lenguaje”, argumenta Sahakian.

Pero los efectos del llamado cerebro pandémico van mucho más allá de una afectación leve de la memoria o un retroceso de la capacidad de aprendizaje.

Son muchos los receptores que son sensibles al cortisol, así que varias redes neuronales quedan afectadas, notándose en nuestros posibles cambios de humor frecuentes, sentimientos de miedo o la incapacidad para concentrarnos, realizar varias tareas a la vez o tomar decisiones sin titubear.

Esto se debe a su impacto en el sistema límbico y la amígdala, esta última encargada de hacernos sentir emociones.

“Muchos pacientes describen un sentimiento de “neblina mental” y se quejan de que ya no toman decisiones de la misma forma que lo hacían antes”, explica Yassa.

Por supuesto, esta carga psicológica también viene acompañada de irremediables consecuencias fisiológicas.

“La depresión y la ansiedad nos afectan el sueño, cambian el apetito y producen fatiga”, añade el neurólogo.

Escáner de cerebro.

Getty Images
Sahakian y su equipo han estado investigando las variaciones en nuestro cerebro que provoca la pandemia.

No afecta a todos por igual

Como en todo, el cerebro pandémico lastra más a unos que otros. En esto entra en juego la resiliencia individual y el nivel de estrés al que estemos sometido.

No sufren lo mismo quienes han padecido el aislamiento social que aquellos que perdieron un familiar o conocido, se quedaron desempleados o estuvieron infectados.

En estos casos, además del estrés crónico, también puede aparecer el estrés postraumático, incrementando la inestabilidad de la salud mental, la depresión, el dolor y la ansiedad.

Algunos hemos mostrado más resiliencia y creamos estrategias durante los confinamientos para mantenernos sanos, como seguir una rutina de ejercicio físico, pero para los más afectados este tipo de actividades puede ser más difícil de seguir”, diferencia Sahakian.

“La autogestión del estrés es algo personal que no todos logramos de la misma manera. Todos hemos tenido estrés en nuestra vida. Si logramos superarlo, este estrés hasta puede ser bueno en cierto punto” añade.

¿Es posible recuperarse?

El doctor Yassa quiere pensar que sí es posible superar los cambios sufridos, pero reconoce que no será de la noche a la mañana y que tomará tiempo.

“La gente se sobrepone a desastres naturales o la pérdida de seres queridos, así que de esto también deberíamos superarlo. Pero primero debe desaparecer la causa”, aclara.

“Según se vayan recuperando las libertades y la gente retome el contacto social, todos mejoraremos”, amplía Sahakian.

Persona llorando en una tumba en Indonesia en plena ola de coronavirus.

Getty Images
Las personas que han sufrido un ser querido pueden tardar más en recuperarse de los efectos psicológicos de la pandemia.

Mientras esperamos por la vuelta a la normalidad, los expertos igualmente aconsejan aplicar técnicas para traer de vuelta nuestras funciones cognitivas.

“Debemos retarnos con juegos de memoria para recuperarla, así también como ponernos a aprender cosas nuevas”, recomienda la doctora.

Yassa opina que debemos enfocarnos en crear una especie de armonía de ritmos.

“Levantarnos a la misma hora, comer regularmente y hacer ejercicio físico da mejores oportunidades al cerebro para recuperarse“.

Pero si bien estas actividades pueden ser suficientes para muchos, Sahakian reconoce que algunos podemos necesitar la ayuda de profesionales.


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https://www.youtube.com/watch?v=WhrDWNcNQEM

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