Cómo es vivir en el último pueblo de Sudáfrica solo para blancos
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Cómo es vivir en el último pueblo de Sudáfrica solo para blancos

Orania, un poblado donde sólo viven mil personas blancas, en el Cabo Norte de Sudáfrica, mantiene viva la segregación racial. Un reportero que fue de las únicas personas negras en esa ciudad hizo este reportaje para la BBC.
Por BBC Mundo / Pumza Fihlani
6 de octubre, 2014
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Foto: BBC Mundo.

Foto: BBC Mundo.

En el escasamente poblado desierto de Karoo, en el corazón del Cabo Norte de Sudáfrica, el espíritu del apartheid, el sistema de segregación racial establecido por la minoría blanca, sigue vivo.

Pasé varios días en Orania. De hecho, fui una de las pocas personas negras en poner un pie en esa ciudad de sólo blancos. Así ha sido desde que se fundara, en 1991.

El periodista zimbabuense Stanley Kwenda y yo obtuvimos el permiso para visitar la localidad como parte del equipo de la BBC.

Durante esos días, Stanley y yo fuimos las únicas personas negras en esa ciudad de 1.000 habitanes. Una experiencia inusual hoy en Sudáfrica.

La interacción racial no es bienvenida en una población de sólo afrikáners, descendientes de colonos holandeses, donde sólo se habla afrikáans, una variedad del holandés, lengua oficial en Sudáfrica junto con el inglés.

Los habitantes de Orania temen que se “diluya” su cultura.

“No dominación”

Moneda local de Orania.
El símbolo de Orania es el “pequeño gigante”, un hombre con la camisa remangada, representado en la bandera y en la moneda local.

“No encajamos fácilmente en la nueva Sudáfrica. Orania fue una respuesta a no dominar a los demás y a no ser dominados por nadie”, dice Carel Boschoff, el líder de la comunidad.

Boschoff heredó el cargo de su padre, también Carel Boschoff, un afrikáner intelectual, el yerno de uno de los arquiectos del apartheid, Hendrik Verwoerd.

El nieto político de Verwoerd me cuenta que su gente tuvo que enfrentar una difícil decisión sobre su futuro cuando el gobierno negro fue electo en 1994.

“Cuando el gobierno implementó políticas como el empoderamiento económico de los negros y la acción afirmativa -conocida también como discriminación positiva, una política consistente en dar un trato preferencial a un grupo social que haya sufrido discriminación-, los afrikáners que habían sido cercanos al Estado tuvieron que plantearse seriamente su futuro”, explica.

Y sentencia: “No hubiera tenido sentido no hacerlo”.

El objetivo del plan para el empoderamiento económico de los ciudadanos negros (BEE por sus siglas en inglés) era fomentar la participación de este sector de la sociedad en los negocios.

John Strydom, un médico retirado, nos ofrece una visita guiada a la ciudad.

Su principal mensaje es: “No estamos en contra de los negros. Estamos a favor de nosostros mismos”.

Misterioso lugar

Obrero en Orania.
Los habitantes de Orania se dedican a la albañilería, jardinería, fontanería o a la recogida de residuos, trabajos normalmente realizados por asalariados negros en el resto del país.

Nos sentamos a tomar algo con Boschoff y éste define la bebida que nos sirven como “auténtico café bóer (afrikáner), fuerte”.

En la entrada de la comunidad cerrada hay una estatua de Verwoerd, uno de los primeros ministros de la era del apartheid, y ondea la bandera de Orania.

Ésta representa a un pequeño hombre, con los colores azul y naranja de fondo, y recuerda a la bandera sudafricana vigente durante la época de la segregación, inspirada ésta a su vez en la Prinsenvlag holandesa.

El pueblo está tranquilo; el canto de los pájaros y el sonido de las hojas de los árboles al viento son sólo interrumpidos por los pocos autos que pasan.

Es un misterioso lugar para un extranjero.

La localidad cuenta con tiendas, peluquerías, una biblioteca, una oficina de correos, un hotel, un par de escuelas… e iglesias, muchas iglesias.

Pero bajo esta apariencia de tranquilidad se esconde el miedo que lleva a la gente a abandonar puestos de trabajo bien remunerados en la ciudad por humildes empleos en esta árida tierra.

Crecimiento constante

“Son los niveles de crimen y violencia en Sudáfrica lo que empuja a la gente a venir a Orania. Muchos han sido víctimas de la delincuencia”, indica Boschoff.

La de Sudáfrica está considerada como una de las sociedades más violentas del mundo, con una de las tasas de homicidios más altas.

Las estadísticas oficiales sugieren que la mayoría de los crímenes tienen lugar en comunidades pobres, entre gente que se conoce entre sí.

Sin embargo, esto no ha impedido que el miedo a la delincuencia se extienda a otras comunidades.

Theunie y Annelize Kruger.
Theunie y Annelize Kruger aún se están acostumbrando a las “reglas” de Orania.

Como resultado, funcionarios de Orania aseguran que su población crece al año un 10% desde que se fundara la ciudad.

“Pequeño gigante”

El símbolo de la comunidad afrikáner es un “pequeño gigante”, un hombre con la camisa remangada, representado en la bandera y en la moneda local.

Los habitantes de Orania se dedican a la jardinería, la fontanería, la albañilería o a la recogida de residuos, trabajos normalmente realizados por asalariados negros en el resto del país.

“Hay que adaptarse. Para algunos es más difícil, porque están acostumbrados a la manera de hacer las cosas en Sudáfrica. No están acostumbrados al trabajo manual”, aclara Strydom.

Varios habitantes nos explican que el objetivo de Orania es ayudar a crear una generación de “afrikáners puros, que no hayan sido tocados por el mundo exterior”.

Curiosamente, la existencia del pueblo está protegida por la Constitución de Sudáfrica a través de una cláusula.

Ésta garantiza el derecho a la autodeterminación y fue introducida para tranquilizar a parte de la población descontenta con la transición democrática.

Con sus casas de estilo holandés, visitar Orania es como retroceder en el tiempo.

Pero alguna de las familias temen que la ciudad llegue a ser demasiado pequeña para sus hijos.

“Respeto”

Theunie Kruger se mudó de Johannesburgo hace un mes, tras una oferta de trabajo en Orania.

Explica que sus hijos disfrutan de la vida en el campo, pero asegura que él y su esposa los están preparando para un mundo en el que no existe una sola raza o cultura.

“Aquí no hay ninguna institución de educación superior, por ejemplo. Así que necesitan instrumentos para, en un momento dado, poder manejar el mundo exterior”, señala.

“Les enseño que no hay diferencias por el color de piel”, asegura.

“Les digo que si respetan a la gente de Orania también deben respetar a los de fuera”, añade su esposa Anneliza Kruger.

La pareja reconoce que aún está adaptándose a las “reglas” del pueblo.

Estas normas incluyen solicitar el permiso al ayuntamiento para recibir visitas.

Recortes de periódicos enmarcados y recuerdos afrikáners adornan las paredes del bar de Quinton Diedrichs.

“Lo comprendemos, pero es frustrante a veces”.

“Racismo al revés”

Recortes de periódicos enmarcados y recuerdos afrikáners adornan las paredes del bar local.

El dueño, Quinton Diedrichs, es un hombre viajado, pero se desilusionó de Sudáfrica y hace cinco años decidió mudarse a Orania con su esposa, una esteticista.

“Este lugar es muy seguro. Dormimos sin cerrar las puertas con llave. Puedes caminar por la calle a las 3 de la madrugada sin ningún temor y eso no lo tienes en cualquier otro lugar”, reflexiona.

Bustos de líderes afrikáners en Orania.
Los bustos de los líderes afrikáners se erigen protectores sobre el pueblo.

Diedrichs culpa a Frederik Willem de Klerk, el último afrikáner que gobernó en Sudáfrica, de la situación actual.

“Entregó el país a cambio de nada. Pero tenemos el Ejército”, comienza a decir. Pero se detiene de golpe, sacudiendo la cabeza.

Hay poca luz en el bar.

Los clientes observan un partido de rugby en la televisión y, salvo alguna mirada furtiva, parece que nadie nos presta mucha atención a Stanley y a mí.

Algunos habitantes se acercan a nuestra mesa y la conversación se mantiene educada y políticamente correcta, así como en el resto de Sudáfrica.

Pero pronto el espinoso tema de los trabajos y las políticas a favor de la población negra asoma su cabeza.

Uno de los locales explica que se trata del “racismo al revés”.

“No conseguimos trabajos. Es como si nos estuvieran castigando por el pasado”, dice.

Parecen ignorar la opresión sufrida por los ciudadanos negros durante elapartheid. Para ellos fue un sistema que dio orden.

“Defender con la vida”

Al ponerse el sol, los bustos de bronce de líderes afrikáners, desde Paul Kruger, James Barry Munnik Hertzog, Daniel Francois Malan y Johannes Gerhardus a, por supuesto, Hendrik Verwoed, se erigen protectores sobre el pueblo.

En el resto del país serían vistos con desdén, pero aquí son héroes.

Sin embargo, parece difícil que la comunidad vaya a ser capaz de mantenerse totalmente aislada en un mundo interconectado.

Ante la cuestión, un cliente del bar asegura que “ser un afrikáner en Orania es algo que defenderemos con nuestras vidas si hace falta”.

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¿Planeas ir a EU? Exigirán prueba COVID y cuarentena a todos los viajeros

El presidente Joe Biden firmó una serie de órdenes ejecutivas para combatir la pandemia de coronavirus, que se ha cobrado 400 mil vidas en EU hasta la fecha.
22 de enero, 2021
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Una prueba de coronavirus negativa y cuarentena al llegar. Esos serán los requisitos para todo aquel que quiera viajar a Estados Unidos desde el extranjero, anunció el presidente Joe Biden tras su primer día completo en el cargo.

El gobierno de Biden se ha puesto como prioridad frenar la pandemia en el país, donde el virus se ha cobrado las vidas de 400.000 personas hasta la fecha, y firmó una decena de órdenes ejecutivas con ese fin.

“La situación empeorará antes de mejorar”, advirtió Biden, alertando de que Estados Unidos podría superar las 500.000 muertes a causa del virus el mes que viene.

Las 10 órdenes que firmó se enmarcan en su Plan de Acción Nacional contra el coronavirus, que presentó este jueves, y tratan de lo siguiente:

  • Garantizar la cadena de distribución
  • Mantener la seguridad de los trabajadores
  • Asegurar una respuesta equitativa
  • Promover los viajes seguros
  • Crear un consejo de pruebas para la pandemia
  • Datos sobre coronavirus que tienen que ser registrados
  • Garantizar que el apoyo de la Guardia Nacional está disponible
  • Expandir el acceso a tratamientos y el cuidado contra la covid-19
  • Respuesta global

Según su plan, se acelerará el proceso de vacunación y se aumentará el número de pruebas, y se utilizará legislación de emergencia para incrementar la producción de equipo esencial como mascarillas o cubrebocas.

La firma de estas medidas se produce después de que, el día anterior y tan solo unas pocas horas después de jugar el cargo, Biden firmara 17 decretos y directivas para poner en marcha su promesa de revertir con urgencia los cuatro años de políticas de Trump.

El nuevo presidente firmó, ente otras, la orden del mandato de usar mascarillas y mantener la distancia social en edificios públicos, así como el regreso al Acuerdo de París contra el cambio climático o a la Organización Mundial de la Salud.

El plan contra la covid-19

Una de las grandes promesas en el plan de Biden es llegar a los 100 millones de vacunaciones en sus primeros 100 días en el cargo.

Joe Biden

Reuters
Biden se ha puesto como prioridad absoluta frenar la pandemia en el país.

Encuanto a los viajes, Biden señaló que será obligatorio el uso de mascarillas en aviones y trenes en el país, una medida en línea con la ya anunciada de portar cubrebocas en edificios oficiales.

Además, anunció las nuevas medidas para viajeros que lleguen desde el extranjero.

Aquellos que vengan a EE.UU. desde otros países “tendrán que hacerse un test antes de subir al avión… y cumplir con una cuarentena cuando lleguen a Estados Unidos”, dijo Biden.

El presidente, no obstante, no especificó el tiempo de esa cuarentena.

Mujer vacunada en Kentucky.

Getty Images
Estados Unidos es el país más afectado por el coronavirus, en número de muertes.

Aunque las órdenes ejecutivas no requieren de aprobación del Congreso, la mayor parte de los fondos para las medidas anunciadas por Biden se apoyan en un enorme paquete de estímulo de US$1,9 billones anunciado por el nuevo presidente la semana pasada.

Para sacarlo adelante, necesitará cooperación del Senado y la Cámara de Representantes.

El objetivo es reabrir la mayoría de las escuelas de forma segura en 100 días, y abrir centros de vacunación en estadios y centros comunitarios.

Estrategia nacional

En una clara ruptura con la administración Trump, el plan de Biden enfatiza una estrategia nacional y no se basa en que cada estado decida qué es lo mejor.

Precisamente esa fue una de las grandes críticas al gobierno de Trump ante el avance de la pandemia en el país, el más afectado del mundo en número de muertes.

Entre otros, el nuevo gobierno planea abrir una nueva oficina para coordinar la respuesta nacional y conseguir más fondos para autoridades locales y estatales.

Presidente Estados Unidos.

AFP
Biden firmó las órdenes ejecutivas en su segundo día como presidente.

Tras anunciar estas acciones, Biden dijo que llevaría meses vencer a la pandemia pero aseguró que Estados Unidos “la superaría” si la sociedad permanece unida.

Sus palabras se hacían eco de su discurso tan solo un día antes, durante la ceremonia de investidura, cuando hizo un llamamiento a la unidad.

Preguntado al terminar el acto si su objetivo sobre vacunaciones es “demasiado bajo”, teniendo en cuenta que eso significaría que 50 millones de personas son vacunadas en un país de alrededor de 330 millones, Biden consideró que es “un buen comienzo”.

“Cuando lo anuncié, todos dijeron que no era posible. Venga ya. Deme un respiro, hombre”, respondió al periodista.

El diario The New York Times destacó que al ratio actual de producción, alrededor del doble de vacunaciones deberían estar disponibles en ese periodo de tiempo.


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