Couchsurfing: una comunidad viajera (que no paga hotel)
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Couchsurfing: una comunidad viajera (que no paga hotel)

Un sitio web es la herramienta de miles de personas para viajar dentro de su país y alrededor del mundo hospedándose gratis en la casa de otros usuarios, quienes ofrecen desde un sofá, comida, tours locales y, si hay suerte, hasta una amistad.
Por Paola Alín Martínez
3 de octubre, 2014
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Foto: Gabriela Velázquez/Cortesía

En el Jardín Escultórico de Edward James en Xilitla, San Luis Potosí. Foto: Gabriela Velázquez/Cortesía

Cuatro desconocidos se vieron por primera vez un viernes por la noche en la estación del metro Zapata, al sur de la Ciudad de México, aunque hasta ese momento sólo conocían su perfil en una red social e intercambiaron su WhatsApp para ponerse de acuerdo. El objetivo del encuentro: viajar juntos, en el auto que uno de ellos compartió, al Jardín Escultórico de Edward James en Xilitla, San Luis Potosí, en donde se reunirían con otros viajeros provenientes de Monterrey,Veracruz, Querétaro y DF.

Pero antes, aunque para algunos era “inconcebible”, hicieron una parada en el centro de Querétaro, donde otro desconocido les ofreció (gratis) su casa, dos colchones y cobijas para pasar la noche previa al recorrido que los llevaría por la Huasteca Potosina hacia uno de los jardines surrealistas más importantes de América Latina.

Ellos son integrantes de Couchsurfing, un sitio web fundado en 1999 por Casey Fenton, Daniel Hoffer, Sebastian Le Tuan y Leonardo da Silveira Bassani, en el que 9 millones de personas de 120 mil ciudades de todo el mundo se han registrado para buscar hospedaje o dar alojo a otros surfers —como se llaman entre sí— en (casi) cualquier lugar del planeta.

Además, organizan excursiones y actividades diversas en cada ciudad. En la Ciudad de México, por ejemplo, hay desde clases de salsa, noches de lucha libre, fiestas (sólo porque sí) o pizza acompañada de conversaciones para perfeccionar algún idioma.

¿Cómo funciona?

El primer paso es abrir una cuenta en Couchsurfing.org, que funciona similar a una red social, donde puedes agregar amigos, pero sobre todo valorar y contar cómo fue la experiencia de conocer a determinado usuario. Este es un punto esencial porque da credibilidad a las personas registradas, y confianza para que otros surfers ofrezcan o acepten hospedaje.

Cada usuario debe completar un perfil, en el que especifican si ofrecen, buscan alojo o ambos, y las características y condiciones para hacerlo. Por ejemplo, una persona puede especificar que tiene disponible una recámara con una cama y cobijas, pero sólo durante los fines de semana. No acepta que sus visitas fumen, pero sí está dispuesta a dar un tour por las zonas turìsticas cercanas… y preparar el desayuno.

Además, pueden agregar sus libros, música favoritos; los idiomas que hablan, los lugares del mundo que han visitado (¡con fotos!), los grupos de Couchsurfing en los que participan, sus experiencias como surfers, etcétera.

Couchsurfing surgió con el objetivo de “conectar a los viajeros con una red global de personas dispuestas a compartir de manera profunda y significativa, haciendo que los viajes sean una experiencia verdaderamente social”.

¡A viajar (de la mano de tres surfers)!

CARLOS LARA

Foto: Carlos Lara/Cortesía

La Husteca Potosina. Foto: Carlos Lara/Cortesía

Fan de Radiohead, Björk, Placebo y Florence + the Machine, Carlos comenzó su aventura en Couchsurfing en 2006, tan sólo dos años después del lanzamiento de la plataforma web, cuando vivió durante un año de intercambio escolar en Grenoble, una ciudad al sureste de Francia.

Después de vencer el temor por el idioma, decidió viajar de mochilazo por ese país. Dos semanas después de iniciar su travesía, conoció la plataforma a través de un amigo: “En ese momento empezó a cambiar mi perspectiva acerca del mundo (…) Era inconcebible que un desconocido me recibiera en su casa (…) Fue un chico en Berna que me hospedó por una noche, me prestó una bicicleta para salir a conocer la ciudad, tomar unas cervezas con sus amigos, ir al Zentrum Paul Klee, visitar el Rosengarten, una buena charla en la comida y el desayuno”, dijo a Animal Polìtico en entrevista vía correo electrónico.

“En ese momento me di cuenta que me había encontrado una comunidad muy generosa y con buena voluntad, y después de otras cuatro experiencias más en ese viaje me gustó mucho viajar así y no lo he dejado”, agrega Lara, un diseñador gráfico que ahora vive en Veracruz, al sureste de México. A la fecha ha viajado con Couchsurfing por Austria, República Checa, Bélgica, Francia, Alemania, Hungría, Holanda y Suiza.

Carlos es uno de los usuarios más activos en México, al menos 44 personas lo han hospedado. Participa en la comunidad de couchsurfers en Veracruz y en la organización de las reuniones nacionales que se realizan en México. Del 15 al 17 de noviembre próximo viajará a Durango, donde se llevará a cabo el tercer encuentro de surfers del país.

Este año organizó una reunión para el Carnaval de Veracruz, un camping en la Cumbre Tajín, participó en el viaje a las Lagunas de Chacahua (en Oaxaca), una reunión en la Cumbre Latinoamericana del Café y, recientemente, el Chill & Gabanada Fest, que se llevó a cabo durante casi una semana en la Ciudad de México por motivo de los festejos del Grito de Independencia, al que asistieron surfers de Chihuahua, Veracruz, Estado de México, Monterrey, Brasil, China, Suecia, Francia y Estados Unidos.

Perfil en Couchsurfing: https://www.couchsurfing.org/people/carlosapple
Redes sociales: Twitter (@carlosapple) y Spreaker (carlosapple).
Su frase: “Algunas personas prefieren morir abrazando la almohada, yo prefiero tomar el camino sin saber dónde ni cuándo detendré mi caminar”.

GABRIELA VELAZQUEZ 

Foto: Gabriela Velázquez/Cortesía.

Foto: Gabriela Velázquez/Cortesía.

Una búsqueda en Google para encontrar una forma económica de viajar por Europa llevó a Gabs como la conocen sus amigos y surfers a inscribirse a Couchsurfing. Esto ocurrió hace poco más de tres años, cuando planeaba su semestre de intercambio académico en Alemania, mientras estudiaba Mercadotecnia en el Tec de Monterrey.

Encontré un blog con cinco cosas que hacer para economizar. De las primeras cuatro no recuerdo qué había, pero la quinta (Couchsurfing) me llamó la atención pues ya había escuchado a una amiga hablar de algo similar. Le pregunté a mi amiga si esa era la página que ella me había comentado, e inmediatamente busqué su perfil para agregarla como amiga”, dijo en entrevista.

Desde entonces, Gaby ha utilizado Couchsurfing para realizar tres viajes en Europa y ya “perdió la cuenta” de las veces en México. Entre los que más recuerda está uno a Oaxaca, en el que durmió en la casa del árbol que construyó su couch. En el lugar sólo había un pozo en donde extraían el agua para el baño y para bañarse a jicarazos. “Mi mamá dice que estoy loca, pero fue una de mis mejores experiencias pues es algo que uno no vive en el día a día. Literal fue un cubetazo con balde de agua fría, es el recordatorio de que hay que aprovechar el momento y agradecer por lo que tenemos”.

Por ello, Gaby critica que “útimamente se han enfocado en cantidad sobre calidad, y hay muchos perfiles nuevos de personas que buscan hospedaje gratis, sin buscar compartir nada; es más, hay quienes prefieren no tener ni que verte. Esto está desanimando a muchos, pero el chiste es mantenerse fuertes y seguir promoviendo el hecho de que Couchsurfing es para compartir la vida”.

“Compartir tu vida. Es la frase que lo describe todo, se trata de compartir tus experiencias, tus vivencias, de crear lazos, amistades. Es vivir en la plena confianza de que somos personas y somos todos iguales: fuertes, débiles, hombres, mujeres, chiquitos, flaquitos, gorditos, cada quien con una historia diferente y una experiencia diferente. Todos tenemos algo que contar y hay historias que vale la pena conocer”.

Gaby vive en Querétaro, donde participa en reuniones semanales de surfers; además es la organizadora del viaje al Jardín Escultórico en Xilitla, en el que particiaron al menos 50 personas; colaboró con la organización del paseo a Puebla, a la Cumbre Latinoamericana del Café. El próximo plan: Hidalgo para el Día de Muertos de este año. 

Perfil de couchsurfing: https://www.couchsurfing.org/people/gabanana/

Redes sociales: Twitter (@gvelazquezg)

Su frase: “El acto más revolucionario que puedes cometer en la actualidad es ser públicamente feliz”.

OLGA HERNÁNDEZ

Foto: Olga Hernández/Cortesía

Foto: Olga Hernández/Cortesía

Con más de 115 viajes nacionales e internacionales usando Couchsurfing, Olga considera que la esencia de esta red social es “crear lazos entre viajeros de todo el mundo y de todas las ideologías, ayudar a que este mundo sea un poco mejor cada día”.

Ella comenzó a viajar por el mundo antes de la creación de la plataforma, desde 2001. En el extranjero ha estado en 28 países y en México en 30 de los 31 estados. Durante al menos 3 años hospedó regularmente a personas en su casa del Distrito Federal.  Aunque por ahora no le es posible hacerlo, antes tenía un cuarto exclusivo para los surfers.

Igual que Gaby, Olga considera un contra que muchas personas vean a la experiencia Couchsurfing sólo como una forma de obtener hotel gratis: “lo más importante es la convivencia”.

Pero, ¿y el trabajo? Olga es contadora egresada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y actualmente trabaja en una empresa de telefonía celular. La mayoría de viajes que ha hecho por el país han sido en puentes, y como ya ha acumulado muchos días de vacaciones en su trabajo, eso aprovecha para viajes más largos. 

Grecia e Italia son sus metas para junio del próximo año, y Bolivia en febrero. En noviembre de este año su próximo destino será Puebla o una playa.

Perfil de couchsurfing: https://www.couchsurfing.org/profile.html?id=70WDAU

Redes sociales: Mejor sólo para los amigos y surfers.

Frase: “Couchsurfing es un proyecto increíble que les puede cambiar la vida. No se pierdan la oportunidad de conocerlo a profundidad”.

Nota publicada el 2 de octubre. 

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'No me veo regresando a trabajar 5 días a la semana': los cambios de actitud laboral por la pandemia

La pandemia ha impulsado modalidades de trabajo flexibles que pueden hacer que los empresarios tengan que adaptarse a la situación.
1 de abril, 2021
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Lee Harman and family

Lee Harman
Lee y Louise esperan que al compartir el cuidado de los niños a partes iguales sean un buen modelo para sus hijos.

Cuando Lee Harman preguntó por primera vez si podía pasar de una semana laboral de cinco días a una de cuatro, estaba nervioso, preguntándose qué pensarían sus colegas.

“En la construcción predominan los hombres”, señala. “Trabajar a tiempo parcial es algo que simplemente no se hacía”.

Ahora pertenece al creciente número de profesionales que han reducido su horario.

Lee, 38 años, es ingeniero civil en la empresa Skanska Costain Strabag.

En el último año ha descubierto que una semana laboral más corta es una gran ventaja.

“Así puedo gestionar mejor mis niveles de energía”, dice este padre de tres hijos.

“Un puesto de alto nivel requiere cierto grado de contemplación y espacio para pensar. Me viene muy bien, y a todo el equipo también”.

No me veo volviendo a la forma en que trabajaba antes”, afirma.

Lee cree que, debido a la crisis de covid-19, mucha gente se ha dado cuenta de que las cosas se pueden hacer de otra manera.

Los colegas han empezado a preguntarle por su experiencia, planteándose si podrían hacer lo mismo.

Trabajadores desde casa

Getty Images
Encuestas y experimentos en distintas partes del mundo muestran que existe un anhelo por poder compaginar la vida personal y profesional de otro modo.

Tendencia a reducir las horas de trabajo

Puede que los altos cargos de Goldman Sachs sigan insistiendo en una semana de 95 horas, pero parece que cada vez están más lejos de la mayoría.

Encuestas y experimentos en distintas partes del mundo muestran que existe un anhelo anhelo por reducir la jornada laboral y la consideración de que trabajar a tiempo parcial no debe ser un obstáculo para hacer carrera. Un deseo que ya se percibía antes de la pandemia, pero que el modo de trabajar durante la misma ha impulsado considerablemente.

Por ejemplo, de los 2.300 trabajadores de Microsoft en Japón que en 2019 probaron a reducir su jornada semanal un día, el 92% aseguró sentirse más feliz y menos estresado con ese horario. Similares resultados mostró el experimento en Perpetual Guardian, una empresa neozelandesa.

Y una encuesta realizada por la consultora de recursos humanos Robert Half en EE.UU. mostró que el 66% de los trabajadores afirmaba querer trabajar menos de cinco días a la semana.

Otra encuesta realizada el mes pasado a 2.000 adultos de Reino Unido reveló que el 72% cree que los trabajadores a tiempo parcial deberían tener las mismas oportunidades de progresar en el trabajo que los trabajadores a tiempo completo.

Timewise, que encargó la investigación, explica que hace nueve años una encuesta similar reveló que el 72% creía que “no era posible” tener un trabajo de alto nivel a tiempo parcial.

¿Es un freno reducir la jornada?

Karen Mattison, cofundadora de Timewise, una organización que hace campaña a favor de un trabajo más flexible, asegura que el año pasado se demostró que la gente puede trabajar de forma diferente y que era hora de que los empresarios lo reflejaran en la forma de diseñar y anunciar los puestos de trabajo.

“Durante mucho tiempo hemos visto una disculpa ante el término tiempo parcial: ‘sólo estoy a tiempo parcial’. Ahora sabemos que la inmensa mayoría de la gente en Reino Unido no ve ninguna razón para que los trabajadores a tiempo parcial se vean impedidos de progresar en sus carreras”, explica.

Los trabajadores a tiempo parcial representan ya una cuarta parte de la población activa del país. Pero a menudo existe una compensación entre negociar un horario más corto y tener oportunidades profesionales.

Las madres, en particular, se han dado cuenta de que compaginar el trabajo con las exigencias del cuidado de los hijos ha supuesto un estancamiento en sus carreras, lo que ha socavado los esfuerzos por lograr la igualdad de género en los altos cargos.

Gemma Fleuren

Gemma Fleuren
Gemma Fleuren ha perseguido sus ambiciones profesionales a la vez de las familiares trabajando cuatro días a la semana.

Pero no para Gemma Fleuren.

Su actual trabajo como directora comercial en una empresa de veta de chocolate es el tercero en el que ha negociado una semana laboral de cuatro días.

Y, lejos de ver su carrera frenada, ahora es responsable de un equipo de personas y de una serie de tareas de logística, previsión de ventas y asignación de stock.

El marido de Gemma es bombero y trabaja a turnos los viernes y los fines de semana, por lo que ella se toma los viernes libres para estar con sus tres hijos.

“En puestos anteriores, me dijeron que retirara las fotos de mis hijos de mi mesa, por si enviaban un mensaje a los jefes de que no me tomaba en serio mi carrera”, explica.

Pero cuando la entrevistaron para su actual trabajo, dejó claro que aceptaría el puesto cuatro días a la semana y su empresa la ha apoyado totalmente.

“No hay preguntas sobre cómo organizas tus horas. Te juzgan por lo que consigues”, cuenta.

“El trabajo flexible es para todo el mundo, ya sea porque tienes hijos, un padre anciano que necesita tu ayuda ¡o incluso un pez dorado que necesita de cuidados especiales! El motivo es irrelevante, lo que se espera es que sea para todos”.

Incluso en períodos de mucho trabajo, como el que precede a la Semana Santa, se las arregla para mantener sus días libres.

Pero asegura que es necesario ser disciplinado para decir que no se está disponible en determinados momentos. Y no está segura de poder desempeñar su función con menos de cuatro días.

Una forma de atraer talento

Aunque algunos empresarios están dando ejemplos positivos, muchos todavía no han aceptado que ofrecer flexibilidad ayudará a atraer a los mejores talentos, afirma Timewise.

Un estudio anterior de Timewise reveló que, incluso antes de la pandemia, nueve de cada diez personas querían más flexibilidad en su próximo trabajo.

Sin embargo, en 2020 sólo el 8% de las ofertas de empleo en Reino Unido ofrecían opciones a tiempo parcial.

Mientras tanto, otros países ya están explorando la idea de reducir las semanas de trabajo.

Ardern

Getty Images
La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, sugirió a los empresarios que consideraran la opción de una semana de cuatro días.

El año pasado, la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, sugirió a los empresarios que consideraran la opción de una semana de cuatro días porque ayudaría a conciliar la vida laboral y familiar, pero también porque podría impulsar el turismo interno.

España está planeando un proyecto piloto de semana laboral de cuatro días, en parte debido a los retos de la automatización.

Y Suecia ha experimentado con jornadas de seis horas.

Gemma opina que cualquiera que desee trabajar a tiempo parcial debe ser sincero con los posibles empleadores, especialmente si los cazatalentos o los reclutadores no lo apoyan.

“He tenido reclutadores que me han dicho que no están dispuestos a plantear mi patrón deseado de trabajo a su cliente, dejando que mantenga la conversación yo misma o sugiriendo que ceda en mis requisitos para asegurarme una oferta de trabajo”, dice.

“Si el reclutador no quiere tener la conversación, yo me dirigiría directamente al posible empleador para que puedas exponer tu posición con claridad”.

*Todo el contenido del texto es de la autora, excepto los datos de encuestas y experimentos referidos a países distintos del Reino Unido.


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