Diez museos imprescindibles para amantes de la computación
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Diez museos imprescindibles para amantes de la computación

Son muchas las ciudades de todo el mundo que contienen museos y lugares clave que han marcado la historia de la tecnología, múltiples museos y espacios expositivos están dedicados a mostrar la historia de la tecnología y a acercarnos a los primeros ordenadores. Aquí diez museos para amantes de la historia de la tecnología.
Por ElDiario.es / Juan Jesús Velasco
26 de octubre, 2014
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Máquina Enigma, Bletchley Park (Reino Unido). Foto: ElDiario.es.

Máquina Enigma, Bletchley Park (Reino Unido). Foto: ElDiario.es.

Conocer nuestra historia es una de las mejores formas de entender nuestro presente y el entorno que nos rodea. Esto es algo que aplica a todo tipo de disciplinas y, por supuesto, también al ámbito de la tecnología. En 2014, dispositivos como el iPhone 6 de Apple o el Samsung Galaxy S5 sorprenden a los usuarios por sus prestaciones y funcionalidades; sin embargo, hace apenas 30 años, los dispositivos móviles eran algo soñado por unos pocos ingenieros y, hasta 1983, Motorola no pudo hacerlo realidad con el lanzamiento del DynaTAC 8000x, el primer teléfono móvil del mundo.

En la red podemos encontrar todo tipo de recursos para profundizar en la historia de la tecnología, desde artículos a documentales. Recursos que podemos complementar, sin duda, con nuestra propia experiencia como viajeros y turistas. Además de visitar monumentos y lugares históricos, son muchas las ciudades de todo el mundo que contienen museos y lugares clave que han marcado la historia de la tecnología.

1. Computer History Museum – Mountain View, Estados Unidos

Uno de los museos más importantes sobre el mundo de la tecnología es, sin duda alguna, el Computer History Museum. Situado en la ciudad de Mountain View (California), la misma ciudad en la que se encuentra la sede central de Google en pleno Silicon Valley, este museo ofrece a sus visitantes una muestra de todos los dispositivos que el hombre ha fabricado para automatizar cálculos hasta llegar a los grandes supercomputadores que utilizan los investigadores para realizar operaciones complejas.

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Fachada principal del Computer History Museum de Mountain View (California)

Fundado en el año 1996, el museo abrió sus puertas en el año 2003 y atesora alrededor de 90.000 piezas, documentos, fotografías y películas que documentan la historia de la tecnología. A esto se suma  la colección que ya atesoraba con la del Museo de Ordenadores de Boston que fue trasladada también a estas dependencias. Una muestra que nos permite hacer un recorrido por la historia del ajedrez por ordenador o conocer por la historia e hitos principales de personajes y empresas clave de Silicon Valley.

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En el Computer History Museum podemos ver la evolución de los computadores personales

Dentro de su muestra expositiva, el Computer History Museum nos muestra computadores clásicos como el PDP-1, los primeros supercomputadores, la primera máquina arcade de la historia, Galaxy Game, el mítico Deep Blue, la supercomputadora que desarrolló IBM para retar a Kasparov en una partida de ajedrez, o computadoras que marcarían el inicio de grandes compañías, como por ejemplo, el Apple I .

La divulgación es otra de las líneas de actuación del Computer History Museum y, como se puede comprobar en su canal de YouTube, la institución organiza debates y encuentros con figuras clave de la industria. Pioneros como los miembros del Homebrew Computer Club, o personajes clave de la industria actual, como Marissa Mayer o Eric Schmidt, suelen formar parte de los programas de los eventos de este museo.

2. Museo Torres Quevedo – Madrid, España

En la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid se encuentra un museo que, aunque no es demasiado conocido para el gran público, está dedicado a una de las figuras clave de la ingeniería en España: Leonardo Torres Quevedo (1852-1936).

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La Universidad Politécnica de Madrid alberga el Museo Torres Quevedo

El Museo Torres Quevedo ofrece a sus visitantes una completa colección de máquinas, documentos originales, prototipos e instrumentos que pertenecieron al ingeniero e inventor español Leonardo Torres Quevedo; una figura de referencia en la ingeniería en España que trabajó en el desarrollo de máquinas de cálculo, sistemas de transmisión inalámbrica y sistemas electromecánicos para disputar partidas de ajedrez entre un humano y una máquina.

En el museo podremos contemplar calculadoras algebraicas y dispositivos mecánicos para resolver ecuaciones de segundo grado, dos prototipos de los autómatas ajedrecistas que eran capaces de disputar una partida simplificada de ajedrez contra un humano y, quizás, uno de los sistemas más importantes de los desarrollados por Torres Quevedo: el strongtelekino, un autómata presentado en la Academia de Ciencias de París en 1903 que era capaz de ejecutar órdenes transmitidas, a distancia, mediante telegrafía sin hilos.

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Prototipo del autómata “El Ajedrecista” de Torres Quevedo

Otro de los ámbitos de actuación de Torres Quevedo fueron los teleféricos y trasbordadores; un área de trabajo en la que desarrolló el funicular del Niágara, construido entre 1915 y 1916, del que se pueden ver algunas de sus maquetas.

3. The Tech Museum of Innovation – San José, Estados Unidos

En la californiana ciudad de San José, donde se encuentran las sedes centrales de empresas como Cisco o eBay, se sitúa The Tech Museum of Innovation, también conocido como “The Tech”. Este museo interactivo está orientado, principalmente, a las familias y el público infantil. Es un espacio que abrió sus puertas en 1990 y, posteriormente, se trasladaría a su ubicación actual en octubre de 1998 (un espacio de 12.300 metros cuadrados y 3 plantas diseñado por el arquitecto mexicano Ricardo Legorreta).

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Tech Museum of Innovation, fachada principal

El museo ofrece talleres para introducir a los jóvenes visitantes en ciencias, matemáticas, ingeniería y tecnología, áreas de trabajo para construir robots, una zona expositiva dedicada a la tecnología aplicada al ámbito de la medicina y las ciencias de la salud, una zona dedicada a la innovación inspirada en Silicon Valley (donde los visitantes podrán probar un reactable, el instrumento musical desarrollado por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona) y un laboratorio de pruebas y prototipos donde desarrollar artefactos al más puro estilo de una startup.

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Tech Museum of Innovation, zona dedicada a Silicon Valley

4. Deutsches Museum – Munich, Alemania

Deutsches Museum von Meisterwerken der Naturwissenschaft und Technik es el nombre que recibe el Museo de Tecnología de la ciudad alemana de Múnich; un espacio de 4,8 hectáreas que se corona como el museo de ciencia y tecnología más grande del mundo y que, según se comenta, requiere de 8 jornadas completas para visitarlo en su totalidad.

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Fachada principal del Deutsches Museum

El museo, fundado en 1903 por Oskar von Miller, está compuesto por alrededor de 50 zonas temáticas que muestran un catálogo de 18.000 objetos, una fracción pequeña de todos los objetos que forman parte de los fondos de la institución (que ascienden a 60.000 objetos y más de 850.000 libros y textos originales).

El museo abarca ciencias naturales, tecnología, transporte, materiales y construcción, instrumentos musicales y energía; concretamente, en las zonas dedicada a la tecnología, los visitantes podrán encontrar recorridos históricos que muestran la evolución en equipos de telecomunicaciones, en computadores y ordenadores personales en circuitos integrados y componentes electrónicos o, incluso, una zona dedicada a tecnologías emergentes como la nanotecnología o la robótica.

Entre los objetos que podremos encontrar en este museo se encuentran los primeros computadores fabricados en Alemania a principios de los años 40 ( Zuse Z3 y Zuse Z4) e, incluso, una jaula de Faraday.

5. Computerspielemuseum – Berlín, Alemania

Computerspielemuseum, es decir, el Museo de los Videojuegos, es uno de los lugares clave que hay que visitar si se viaja a Berlín (Alemania). Si eres un apasionado de la tecnología y, especialmente, del mundo de los videojuegos, los 500 metros cuadrados de exposición de este espacio, que abrió sus puertas en enero de 2011, te llevarán de viaje por la historia del ocio electrónico a través de una colección de 14.000 juegos y 2.300 piezas de hardware entre consolas de videojuegos, máquinas arcade y todo tipo de accesorios concebidos para jugar con videojuegos.

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Fachada principal del Museo de los Videojuegos de Berlín

A nivel europeo, este museo atesora una de las mayores colecciones del continente y, a nivel global, es una de las colecciones más importantes del mundo. Entre sus fondos, el museo muestra a los visitantes una réplica de uno de los primeros computadores destinados, de manera específica, a ser utilizados para el ocio: NIMROD. También podremos encontrar máquinas arcade originales de Space Invaders, Pong o Computer Space y un singular paseo de la fama en el que se exponen los 50 sistemas de entretenimiento más importantes de la historia donde podremos encontrar sistemas como el Apple II, el Commodore PET, la consola Mega Drive de Sega o, incluso, las primeras máquinas portátiles de Nintendo.

6.National Cryptologic Museum – Fort Meade, Estados Unidos

Si el mundo de la critografía suele captar tu atención, uno de los lugares que debes visitar es, sin duda alguna, el National Cryptologic Museum. Este singular museo está situado en la ciudad de Odenton, en el Estado de Maryland (Estados Unidos); concretamente, en una base del ejército estadounidense: Fort Meade.

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Entrada del Museo Criptológico Nacional de la NSA

El nombre de Fort Meade es bastante conocido, es el lugar en el que se juzgó al soldado Manning y también es el lugar en el que se encuentra la sede de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). Precisamente, bajo el paraguas de la NSA se creó este museo para recoger la historia de la criptología y tender, de esta forma, un puente entre los ciudadanos y la actividad de la NSA.

El museo, que abrió sus puertas al público en el año 1993 (originalmente se concibió para “uso interno” de los empleados de la NSA), es uno de los lugares de referencia en lo que se refiere a criptología y recibe más de 50.000 visitantes cada año.

En sus dependencias podremos encontrar dispositivos que ilustran la historia de la criptología y su aplicación práctica en el siglo XVIII, en la Guerra Civil de Estados Unidos, en la Primera y Segunda Guerra Mundial o durante el periodo de la Guerra Fría; cabe destacar su exposición sobre la máquina Enigma utilizada por Alemania en la Segunda Guerra Mundial y la Bomba Electromecánica, la máquina desarrollada por los aliados para descifrar los códigos alemanes.

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Máquinas Enigma del Museo Criptológico Nacional de la NSA

7. Bletchley Park – Reino Unido

Si en Estados Unidos se encuentra uno de los museos de referencia sobre criptología, en Europa tenemos la suerte de contar con el lugar que hizo cambiar el curso de la Segunda Guerra Mundial y donde, además, trabajó el gran Alan Turing: Bletchley Park.

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Edificio principal de Bletchley Park, el cuartel general de los descifradores de códigos durante la Segunda Guerra Mundial

Bletchley Park fue el complejo al que fueron destinados los mejores matemáticos, ingenieros y físicos del Reino Unido para trabajar, a las órdenes del servicio de inteligencia, y descifrar el código Enigma de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Situado a unos 80 kilómetros de Londres, este complejo es, hoy en día, un museo en el que recordar el trabajo realizado por los codebreakers que desarrollaron los primeros computadores destinados a descifrar códigos: The Bombe y Colossus.

En el museo podremos ver máquinas Enigma y ver en funcionamiento una réplica exacta del computador Colossus, la máquina que descifró los códigos alemanes. Además, en el complejo de Bletchley Park también se encuentra The National Museum of Computing, un museo que abrió sus puertas en el año 2007 y tiene como función la de recopilar y restaurar computadores clave en la historia de la tecnología y, en los casos en los que la restauración no es posible, construir réplicas de estos computadores.

8. Miraikan – Tokio, Japón

En el distrito de Odaiba en Tokio (Japón) se encuentra el Miraikan, es decir, el Museo Nacional de las Ciencias Emergentes y la Innovación ( Nippon Kagaku Mirai-kan), un espacio expositivo creado por la Agencia de Ciencia y Tecnología de Japón y que abrió sus puertas en julio del año 2001.

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Fachada principal del Miraikan, el museo de Ciencias Emergentes y la Innovación de Japón

El museo abarca temáticas científicas (universo, biología, medicina, cambio climático, etc.) y también tecnológicos (robótica, sociedad de la información, redes y el impacto de la tecnología en nuestra vida cotidiana); un amplio abanico de posibilidades donde la robótica juega un papel clave en un museo en el que ASIMO (el famoso robot que desarrolló Honda y que era capaz de subir escaleras o bailar) es el indiscutible rey del museo.

Además de ASIMO, los visitantes podrán echar un vistazo al futuro y comprobar cómo podríamos vivir en el año 2050 gracias a la tecnología o entender cómo funciona la transmisión de datos a través de Internet mediante modelos a “escala gigante” de sistemas de comunicación.

9. Heinz Nixdorf MuseumsForum

En la ciudad alemana de Paderborn se encuentra el que se dice que es el mayor museo sobre computadoras del mundo, el Heinz Nixdorf MuseumsForum.

El museo fue creado por Heinz Nixdorf, una de las figuras clave del sector tecnológico en Alemania durante los años 50 y 60 y fundador de Nixdorf Computer AG (que luego sería adquirida por Siemens y, posteriormente, pasaría a Wincor Nixdorf). Nixdorf empezó a concebir la idea de abrir un museo sobre la historia de la computación en 1977, apoyándose en su propia colección de computadoras; con el paso de los años iría adquiriendo más fondos para un museo que no llegó a ver abrir sus puertas pero cuya idea continuó la Fundación Nixdorf hasta hacerlo realidad en octubre de 1996.

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Colección de calculadoras digitales del Heinz Nixdorf MuseumsForum

El museo de Heinz Nixdorf hace un completísimo recorrido por la historia de la computación desde sus orígenes más básicos (código binario, codificaciones, procesamiento de señales…) pasando por la teoría de la información, los primeros computadores, los primeros mainframes que llegaron a las empresas en los años 60, las computadoras básicas y las calculadoras o la explosión de la computación con su entrada en los hogares. Vale la pena ver la extensa colección de calculadoras digitales expuestas en el museo o su colección de computadores personales; un paseo por la historia de la tecnología que podemos dar desde Europa en un museo que, posiblemente, sea desconocido para gran parte del público.

10. Intel Museum – Santa Clara, Estados Unidos

En la ciudad de Santa Clara, en California, se encuentra la sede central de una de las empresas clave en el sector tecnológico: Intel. Además de la sede central de la compañía, el número 2200 de Mission College Boulevard alberga un museo muy interesante para los interesados en el mundo de la tecnología y su historia: el Intel Museum.

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Interior de la zona expositiva del Intel Museum

El museo nació en la década de los 80 con el objetivo de preservar la historia de Intel y originalmente no se concibió como un espacio expositivo de carácter público. Sin embargo, en 1992 decidió abrir sus puertas al público y, desde entonces, ha triplicado su tamaño. El museo, como nos podemos imaginar, se centra en la historia de Intel y, por tanto, en la historia de los microprocesadores y el desarrollo de los circuitos integrados.

En el museo de Intel podremos conocer a los fundadores de la compañía, entender la famosa Ley de Moore o conocer los primeros microprocesadores que salieron al mercado, como el Intel 4004, que fue el primer microprocesador de la historia.

Imágenes: Dzou (Wikipedia), Ted Eytan (Flickr), Assenmacher (Wikipedia), Coolcaesar (Wikipedia), Robert Malmgren (Wikipedia), IEEE, Campus Moncloa, HarshLight (Flickr), SparkFun Electronics, Max-k muc (Wikipedia), Oleg Alexandrov (Wikipedia) y Jason Ruck (Wikipedia)

Lea la nota original en ElDiario.es.

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BBC

Qué pasaría en la Tierra si los humanos desapareciéramos de ella

Si nuestra especie se extinguiera mañana ¿qué pasaría realmente y qué tipo de planeta dejaríamos atrás?
BBC
6 de julio, 2020
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Estamos viviendo los albores de una nueva época en la historia de la Tierra: el Antropoceno.

Los humanos siempre han moldeado aspectos de su entorno, desde el fuego hasta la agricultura. Pero la influencia del Homo sapiens en la Tierra ha alcanzado un nivel tal que ahora define el tiempo geológico actual.

Desde la contaminación del aire en la atmósfera superior hasta fragmentos de plástico en el fondo del océano, es casi imposible encontrar un lugar en nuestro planeta que la humanidad no haya tocado de alguna manera.

Pero hay una nube oscura en el horizonte.

Nube oscura en el horizonte.

Getty Images
Tarde o temprano, la humanidad se enfrentará a su extinción.

Más del 99% de las especies que han existido en la Tierra han desaparecido, la mayoría durante catástrofes y extinciones como la que acabó con los dinosaurios.

La humanidad nunca ha enfrentado un evento de esa magnitud, pero tarde o temprano lo hará.

El fin de la humanidad es inevitable

Para muchos expertos la cuestión no es si los humanos nos extinguiremos, sino cuándo lo haremos. Y hay algunos que piensan que será más pronto que tarde.

En 2010, el eminente virólogo australiano Frank Fenner dijo que desapareceremos probablemente en el próximo siglo, debido a la sobrepoblación, la destrucción del medio ambiente y al cambio climático.

Frank Fenner

Getty Images
El profesor Frank Fenner frente a una fotografía proyectada de sí mismo tomada en la década de 1950

Por supuesto, la Tierra puede sobrevivir y lo haría sin nosotros.

La vida continuaría y las marcas que dejamos en el planeta se desvanecerían antes de lo que creerías. Nuestras ciudades se derrumbarían, los campos crecerían y los puentes se caerían.

“La naturaleza finalmente lo descompondrá todo”, dice Alan Weisman, autor del libro The World Without Us (“El mundo sin nosotros”), publicado en 2007 y en el que examina lo que sucedería si los humanos desaparecieran del planeta.

“Si no puede descomponer las cosas, finalmente las entierra”.

En poco tiempo, todo lo que quedaría de la humanidad sería una fina capa de plástico, isótopos radiactivos y huesos de pollo (matamos 60.000 millones de pollos por año) en el registro fósil.

Como evidencia de esto, podemos mirar las áreas del planeta que nos hemos visto obligados a abandonar.

En la zona de exclusión de 19 millas (30 km aproximadamente) que rodea la planta de energía de Chernóbil en Ucrania, que fue severamente contaminada después del colapso del reactor de 1986, las plantas y los animales prosperan de una manera que nunca antes lo habían hecho.

Gato en Chernóbil

Getty Images
Los animales, como este gato aventurero, tomaron la Zona de Exclusión de Chernóbil desde que los humanos se alejaron.

Un estudio de 2015 financiado por el Natural Environment Research Council encontró “abundantes poblaciones de vida silvestre” en la zona, lo que sugiere que los humanos son una amenaza mucho mayor para la flora y fauna local que 30 años de exposición crónica a la radiación.

La velocidad a la que la naturaleza se adueña del paisaje depende mucho del clima de un área.

En los desiertos de Medio Oriente las ruinas de hace miles de años aún son visibles, pero no se puede decir lo mismo de las ciudades que solo tienen unos pocos cientos de años en los bosques tropicales.

En 1542, cuando los europeos vieron por primera vez las selvas tropicales de Brasil, reportaron ciudades, rutas y campos a lo largo de las orillas de los principales ríos.

Sin embargo, después de que la población fue diezmada por las enfermedades que los exploradores trajeron consigo, estas ciudades fueron rápidamente tomadas por la selva.

Es seguro que las ruinas de Las Vegas persistirían por mucho más tiempo que las de Bombay.

Árboles y raíces tomaron el templo de Ta Prohm en Camboya.

Getty Images
Árboles y raíces tomaron el templo de Ta Prohm en Camboya.

Recién ahora las técnicas de deforestación y teledetección nos ofrecen una idea de lo que había antes.

Las especies de plantas y animales que han formado vínculos estrechos con los humanos serían las más afectadas si desapareciéramos.

Los cultivos que alimentan al mundo, que dependen de las aplicaciones regulares de pesticidas y fertilizantes, serían reemplazados rápidamente por sus antepasados salvajes.

“Van a ser superados rápidamente”, dice Weisman. “Las zanahorias convertirán en silvestres y las mazorcas de maíz podrían volver al tamaño original, no más grandes que una espiga de trigo”.

Ruinas romanas.

Getty Images
Al igual que estas ruinas romanas, los edificios de hoy seguirían siendo reconocibles en el futuro

La repentina desaparición de pesticidas también significaría una explosión demográfica para los insectos.

Los insectos son móviles, se reproducen rápidamente y viven en casi cualquier entorno, lo que los convierte en una clase de especies altamente exitosa, incluso cuando los humanos están tratando activamente de suprimirlos.

“Pueden mutar y adaptarse más rápido que cualquier otra cosa en el planeta, excepto quizás los microbios”, explica Weisman. “Cualquier cosa que se vea deliciosa será devorada”.

La explosión del insecto a su vez aumentaría la población de especies que se alimentan de ellos, como pájaros, roedores, reptiles, murciélagos y arácnidos, y luego un auge en las especies que comen esos animales, y así sucesivamente en toda la cadena alimentaria.

Una silla llena de insectos.

Getty Images
Cuando los humanos abandonen el planeta, los insectos disfrutarán de un rápido renacimiento.

Pero todo lo que sube debe bajar. Esas enormes poblaciones serían insostenibles a largo plazo, una vez que se hubieran consumido los alimentos que los humanos dejaron.

La extinción de los humanos tendría consecuencias en la red alimentaria durante al menos 100 años, antes de que se estableciera una nueva normalidad.

Algunas razas salvajes de vacas u ovejas podrían sobrevivir, pero la mayoría fueron criadas como máquinas de comer lentas y dóciles que terminarán muriendo en grandes cantidades.

“Creo que pronto se volverán las víctimas de carnívoros salvajes que van a comenzar a proliferar”, opina Weisman.

Esos carnívoros incluirían a las mascotas humanas, más probablemente gatos que perros. “Creo que los lobos van a tener mucho éxito y van a competir con los perros”, dice Weisman.

“Los gatos son una especie no nativa muy exitosa en todo el mundo. Donde quiera que vayan prosperan”.

La pregunta de si la vida “inteligente” podría evolucionar nuevamente es más difícil de responder.

Una teoría sostiene que la inteligencia evolucionó porque ayudó a nuestros primeros antepasados a sobrevivir a los choques ambientales.

Otra es que la inteligencia ayuda a las personas a sobrevivir y reproducirse en grandes grupos sociales.

Gatos

Getty Images
A los gatos les iría mejor que a los perros en caso de extinción humana.

Una tercera es que la inteligencia es simplemente un indicador de genes sanos.

Los tres escenarios podrían ocurrir nuevamente en un mundo poshumano.

“Entre los primates, el siguiente cerebro más grande por peso corporal es el del babuino, y se podría decir que sería el candidato más probable”, analiza Weisman.

“Viven en la selva, pero también aprendieron a vivir en los bordes de la misma. Pueden recolectar comida en las llanuras realmente bien y saben cómo unirse contra los depredadores”, describe.

“Los babuinos podrían hacer lo que hicimos, pero por otro lado no veo ninguna motivación para ello. La vida es realmente buena para ellos tal como es”, añade.

Zona abandonada en Chernóbil tomada por la vegetación.

Getty Images
Muchas zonas de Chernóbil están hoy repletas de vegetación.

El futuro de la vida en un planeta contaminado

Los cambios que podrían expulsar a los babuinos (u otras especies) de su zona de confort podrían ponerse en marcha por la desaparición de los humanos.

Pero si todos desapareciéramos mañana, los gases de efecto invernadero que hemos bombeado a la atmósfera tardarían decenas de miles de años en volver a los niveles preindustriales.

Algunos científicos creen que ya hemos pasado puntos de inflexión cruciales, particularmente en las regiones polares, que acelerarán el cambio climático incluso si no volviéramos a emitir otra molécula de CO2.

Luego está el problema de las plantas nucleares del mundo.

La evidencia de Chernóbil sugiere que los ecosistemas pueden recuperarse de las emisiones de radiación. Pero hay alrededor de 450 reactores nucleares en todo el mundo que comenzarían a derretirse tan pronto como el combustible se agotara en los generadores de emergencia que les suministra refrigerante.

Ruta dañada y con humo en Centralia, Pensilvania.

Getty Images
Un incendio de carbón ha estado ardiendo bajo tierra en Centralia, Pensilvania desde hace décadas.

No hay forma de saber cómo una liberación tan enorme y abrupta de material radiactivo a la atmósfera podría afectar los ecosistemas del planeta.

Y eso es antes de que comencemos a considerar otras fuentes de contaminación.

Las décadas posteriores a la extinción humana estarían marcadas por devastadores derrames de petróleo, fugas químicas y explosiones de diferentes tamaños, todas bombas de tiempo que la humanidad ha dejado atrás.

Algunos de esos eventos podrían provocar incendios que pueden arder durante décadas.

Debajo de la ciudad de Centralia en Pensilvania, una capa de carbón se ha estado quemando desde al menos 1962, lo que ha obligado a la evacuación de la población local y la demolición de la ciudad.

Hoy, el área parece una pradera con calles pavimentadas que la atraviesan y columnas de humo y monóxido de carbono emergen desde abajo. La naturaleza ha tomado la superficie.

Las huellas finales de la humanidad

Cueva de las manos en Argentina.

Getty Images
La cueva de las manos en el sur de Argentina contiene arte rupestre de hace unos 13.000 años.

Pero algunas huellas de la humanidad quedarían, incluso decenas de millones de años después de nuestro fin.

Los microbios tendrían tiempo de evolucionar para consumir el plástico que dejamos.

Los caminos y las ruinas serían visibles durante muchos miles de años (el hormigón romano aún es identificable 2.000 años después) pero finalmente serían enterrados o destruidos por las fuerzas naturales.

Es tranquilizador que nuestro arte sería una de las últimas pruebas de que existimos.

La cerámica, las estatuas de bronce y los monumentos como el Monte Rushmore -en el que están tallados los rostros de cuatro presidentes de EE.UU.- estarían entre nuestros legados más perdurables.

El Monumento Nacional Monte Rushmore

Getty Images
El Monumento Nacional Monte Rushmore es una escultura tallada entre 1927 y 1941 en una montaña de granito situada en Keystone, Dakota del Sur en el que figuran los rostros de 18 metros de altura de los presidentes estadounidenses George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln.

Nuestras transmisiones también perdurarían: la Tierra ha estado transmitiendo su cultura a través de ondas electromagnéticas durante más de 100 años, y esas ondas siguen en el espacio.

Entonces, a 100 años luz de distancia, con una antena lo suficientemente grande, podrá captar una grabación de cantantes de ópera famosos en Nueva York, la primera transmisión pública de radio, en 1910.

Esas ondas persistirían en forma reconocible durante algunos millones de años, viajando cada vez más lejos de la Tierra, hasta que finalmente se debilitaran tanto que no se pudieran distinguir del ruido de fondo del espacio.

Pero incluso nuestros artefactos espaciales seguirían funcionando.

Sondas.

Getty Images
Suponiendo que no haya colisiones, las sondas espaciales Voyager sobrevivirán incluso a nuestro planeta.

Las sondas Voyager, lanzadas en 1977, están saliendo del Sistema Solar a una velocidad de casi 60.000 km/hora.

Mientras no golpeen nada, lo cual es bastante improbable (el espacio está muy vacío), sobrevivirán al fatal encuentro de la Tierra con un Sol hinchado en 7.500 millones de años.

Serán el último legado restante de la humanidad, girando para siempre en la oscura negrura del Universo.

Si quieres leer el artículo original en el inglés puedes hacerlo aquí.


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