El Jedismo, la religión de los seguidores de la Guerra de las Galaxias
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El Jedismo, la religión de los seguidores de la Guerra de las Galaxias

Todo comenzó como una broma a los expertos en estadística. En el censo realizado en 2001 en el Reino Unido se preguntó a la población por primera vez sobre sus creencias religiosas. Un 0,7% de la población, 390.127 personas, se describieron como "Jedi", el popular personaje de capa y sable luminoso que combate el mal en los films de Star Wars.
Por BBC Mundo
27 de octubre, 2014
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Foto: BBC Mundo / EPA.

Foto: BBC Mundo / EPA.

Los seguidores del “Jedismo” buscan desarrollar un sistema de creencias que va más allá de las películas de Star Wars o la Guerra de las Galaxias. ¿Pero se trata verdaderamente de una nueva religión?

Todo comenzó como una broma a los expertos en estadística. En el censo realizado en 2001 en el Reino Unido se preguntó a la población por primera vez sobre sus creencias religiosas. Un 0,7% de la población, 390.127 personas, se describieron como “Jedi”, el popular personaje de capa y sable luminoso que combate el mal en los films de Star Wars.

Para muchos se trató simplemente de una respuesta jocosa por parte de algunos ateístas. Pero según parece “la Fuerza” era mayor de lo que se pensaba.

Un festival en Cambridge analizó este fin de semana precisamente el desarrollo de nuevos movimientos religiosos, como el “Jedismo”.

BBC Mundo explica en seis claves qué es el “Jedismo” y cuáles son sus creencias.

Quiénes son los Jedi

Para los no iniciados en la Guerra de las Galaxias, algunos datos esenciales.

Imagen de un film de Star Wars mostrando a los Jedis
Los Jedis son una orden de monjes guerreros y de gran sabiduría que son guardianes de la paz en la galaxia.

Vistos por primera vez en el film de 1977 creado por George Lucas, los Jedis son una orden de monjes guerreros y altruistas de gran poder y sabiduría seguidores del Lado Luminoso de una Fuerza mística, que sirven como guardianes de la paz y la justicia en la galaxia.

Tienen sus templos en diversos planetas y sus principales enemigos son los Sith, contraparte de La Fuerza.

El héroe de los films, Luke Skywalker, recibe lecciones de su mentor Obi-Wan Kenobi y en la secuela, El Imperio Contraataca (1980) su maestro es el único maestro Jedi sobreviviente, Yoda.

En el tercer film de la trilogía, El regreso de los Jedi, (1983), vemos a Skywalker enfrentarse, vencer y redimir a Darth Vader, un expupilo de Obi-Wan y antiguo Jedi que se entregó al “lado oscuro” de La Fuerza.

La segunda trilogía comienza con “La amenaza fantasma o La guerra de las galaxias: episodio I” (1999) y trata del ascenso en su juventud de Darth Vader, quien se cree es el elegido en una profecía.

Films posteriores muestran cómo Vader acaba siendo seducido por el lado oscuro y cómo ayuda a Palpatine a encontrar y destruir a la mayoría de los Jedi.

Qué es “La Fuerza”

“Sentir La Fuerza” a la que se refieren los films de Star Wars es casi un cliché. Pero detrás de la idea de esta fuerza mística mayor que el individuo está una idea poderosa, holística. La “Fuerza” es lo que da su poder a los Jedis.

Obi-Wan Kenobi, un personaje interpretado por el legendario actor británico Alec Guinness, es quien inicia a los jóvenes en la tradición Jedi.

Yoda
“La Fuera la mayor inspiración es”. Yoda es un poderoso maestro y un gran sobreviviente.

“La Fuerza es un campo de energía creado por todas las cosas vivas. Nos rodea y nos penetra. Nos une como galaxia”, dice Obi-Wan en una de las películas. Sus palabras no sonarían extrañas a adeptos de diversas religiones o a un estudiante de física cuántica.

El sistema de creencias Jedi parece ser un mosaico de principios del Taoismo, Budismo, Catolicismo y tradiciones Samurai, según Beth Singler, investigadora de la Facultad de Religión de la Universidad de Cambridge. El Jedismo ofrece a menudo visiones dualistas de bien y el mal, la luz y la oscuridad.

“El miedo es el camino hacia el lado oscuro”, afirma Yoda en uno de los films. “El miedo conduce a la ira. La ira conduce al odio. El odio conduce al sufrimiento. Percibo mucho miedo en ti”, señala Yoda a Luke Skywalker.

¿Cuántos seguidores tiene el Jedismo?

El periodista de la BBC Tom de Castella señala que lo que puede haber comenzado como un ejercicio intelectual de algunos seguidores de la Guerra de las Galaxias ya se ha convertido en un intento serio de crear un sistema de creencias coherente.

Beth Singler estima que cerca de 2.000 personas en el Reino Unido se consideran genuinamente seguidoras del Jedi.

De Castella apunta que la cifra es similar a la de adeptos a la scientología e indica que para los seguidores del Jedismo sus creencias no son una broma sino una inspiración.

¿Hay santos en el Jedismo?

El creador de los films, George Lucas, nunca tuvo la intención de crear una religión y la mayoría de los seguidores del Jedismo no lo ven como un guru, con un papel similar al de L Ron Hubbard en la Scientología.

Hombre vestido como Jedi
Muchos seguidores de los Jedi dicen que su filosofía va más allá de los films de Star Wars.

Muchos seguidores del Jedismo ya se han apartado de los films de Star Wars. El Templo de la Orden Jedi en Estados Unidos, por ejemplo, tiene tres pilares: foco, conocimiento y sabiduría.

“Las consideraciones filosóficas y teológicas del Jedismo no son tanto las de la Guerra de las Galaxias, sino las de la filosofía que inspiró el film”, asegura “Akkarin”, alias Michael Kitchen, integrante del Templo.

La Guerra de las Galaxias se basó en ideas mitológicas presentadas por el escritor Joseph Campbell, quien a su vez influenció grandes pensadores como Carl Jung, Alan Watts y Jiddu Krishnamurti.

“Ninguno de ellos es visto con la reverencia concedida a un santo. Estudiamos sus ideas, no las personas”, dice Kitchen.

¿Cuáles son los principios del Jedismo?

Patrick Day-Childs, un periodista especializado en videojuegos de 21 años de Southampton, Inglaterra, es miembro del consejo directivo de la iglesia del Jedismo en el Reino Unido.

Seguidores de Star Wars en Estados Unidos
El Templo de la Orden Jedi en Estados Unidos tiene tres pilares: foco, conocimiento y sabiduría.

Day-Childs se unió al grupo cuando tenía 14 años, incialmente como una broma. Pero poco a poco, mientras conocía más y más sobre los pilares de esta iglesia, su entusiasmo se convirtió en devoción.

“Uso estos principios cada día de mi vida”, dijo, agregando que estas enseñanzas lo calman y lo inspiran. “Es una verdadera religión. Y en su base está el ayudar a otros”. Uno de los pilares de la Iglesida de los Jedis reza:

“No hay Pasión, hay Serenidad. Puede ser que nos gusten las cosas, pero no debemos volvernos materialistas y obsesionados por ellas”.

¿Se trata de una verdadera religión?

No hay templos de ladrillos en esta religión. ¿Por qué unirse entonces a algo que es básicamente un gran foro en internet? George D. Chryssides, autor del libro “El estudio de la religion”, compara esta motivación a la que lleva a las personas a unirse a un partido político. Básicamente, se trata de un sentido de comunidad.

Para Mark Vernon, un exsacerdote, psicoterapeuta y escritor, la historia de los Jedis tiene un poder genuino.

“La razón por la que es tan poderosa y universal es que debemos hallarnos a nosotros mismos. Es dejando de vernos como el centro e identificándonos con algo más grande que nosotros mismos como el mito del Jedi que encontramos mayor sentido a la vida”.

El Obispo anglicano de Manchester, David Walker, cree que el Jedismo busca que sus seguidores vivan más felices y sean altruistas.

Una pregunta clave es, en qué momento un sistema de creencias se transforma en una religión. “Creo que miraremos a los Jedis durante algunas décadas antes de aceptarlos como una religión”, opina Walker, aunque admite que no hay reglas fijas.

Los seguidores del Templo de los Jedis tienen certeza de que los principios de la orden perdurarán. Obi-Wan Kenobi le dice a Darth Vader en uno de los films: “Si me derribas, volveré aún más poderoso de lo que siquiera podrías imaginar”.

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"Dejé a mi familia un instructivo de qué hacer si desaparezco": jóvenes en Nuevo León, en alerta constante

El aumento de la inseguridad ha llevado a las mujeres de Nuevo León a vivir en una alerta constante y a tomar sus propias medidas de seguridad ante el abandono, aseguran, de las autoridades.
14 de mayo, 2022
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Un paseo de pocos minutos por las calles del centro de Monterrey deja ver hasta cuatro fotos de personas desaparecidas. También hay murales con rostros y nombres de aquellos en paradero desconocido. Se ven en cada poste, en cada esquina.

Son la muestra cotidiana de la crisis que vive la capital y todo el estado de Nuevo León, en el norte de México, convertido en la cuarta entidad del país con más desaparecidos según cifras oficiales: más de 6,000.

Pero fue el reciente aumento de casos, especialmente de chicas muy jóvenes, lo que encendió todas las alarmas sobre la inseguridad que ha trastocado la vida diaria de miles de mujeres regiomontanas. Dicen que si no se cuidan ellas mismas, nadie lo hará.

“¿Cómo sé que eres periodista? ¿Por qué no usas grabadora?”, me preguntó con desconfianza Guadalupe, una mujer que estaba en un café pasadas las 10:00 de la noche en el barrio antiguo de Monterrey, considerado el motor industrial de México.

“Yo ya me había fijado que caminaste para allá, que luego te acercabas… Es que estamos como en alerta constante, hasta ese extremo llegamos”, me confiesa su amiga Diana, sentada en la misma mesa de la calle José María Morelos, la más animada de esta zona repleta de bares y restaurantes.

Ambas se niegan a “vivir con miedo encerradas”, pero no ocultan que esta noche “se pensaron un poco más” el salir las dos solas. “Sí estamos más observadoras porque no nos queda otra que cuidarnos. Duele y es triste, pero así es”.

Otras mujeres sí que optan por renunciar a su derecho a disfrutar de la noche.

En el emblemático salón Morelos, un local cercano con música en vivo, dicen que “desde el caso de Debanhi” reciben menos clientas y, sobre todo, ven que las que llegan se retiran a casa más temprano.

“Mira, es muy raro que ya veas por la calle a chicas solas. Siempre vienen en grupos grandes o acompañadas ”, dice María Palacios, una de sus trabajadoras, quien asegura que ahora están más pendientes de ellas cuando salen del bar o que “cuando están tomadas” se niegan a venderles más alcohol.

“Entre nosotras nos tenemos que cuidar”, afirma.

María Palacios

Marcos González / BBC
María Palacios ve cómo las mujeres jóvenes se marchan antes a casa del local nocturno donde trabaja.

Joven e hija de desaparecida

Nuevo León está bajo el foco desde que medios locales reportaran, a inicios de abril, la desaparición de ocho mujeres jóvenes en solo diez días, la mayoría en la capital Monterrey y su zona metropolitana.

Según cifras del gobierno, 376 mujeres fueron reportadas este año como desaparecidas en este estado hasta el 12 de mayo. De ellas, 48 permanecen como “no localizadas” y seis aparecieron sin vida.

Y en un país donde el 95% de denuncias generales queda en la impunidad, el papel de las autoridades a la hora de garantizar la seguridad y de investigar estos casos está bajo el punto de mira.

Map

Pero lo cierto es que esta tragedia ya golpea a Nuevo León desde hace mucho tiempo. Lo sabe Maya Hernández, una joven estudiante de psicología clínica cuya madre, Mayela Álvarez, desapareció en Monterrey hace casi dos años.

Teniendo entonces apenas 16, a Maya le tocó madurar de golpe y no solo liderar la búsqueda sino también dirigir su casa, en la que vive con su abuela y un hermano pequeño.

“Antes de que mi mamá desapareciera, yo no tenía idea de que esto era una crisis social. Y entonces me di cuenta de que no soy la única, que hay muchos desaparecidos en Nuevo León. Y que en lugar de ir disminuyendo, han aumentado con los años”, le dice a BBC Mundo.

Asegura que, en todo este tiempo, no ha habido avances en la investigación. “La Fiscalía nos ha fallado”, denuncia, a la vez que exige la implicación del gobernador del estado, Samuel García, como ha hecho con otros casos recientes más mediáticos como el de Debanhi Escobar, María Fernanda Contreras o Yolanda Martínez.

“Que mi mamá desapareciera me hizo ser más precavida y tener más conciencia. Pero cada vez me siento más insegura porque puede que un día no regrese a casa”, reflexiona.

“¿Por qué no? ¿Por qué no podemos salir?”, pregunta a quienes dicen que esa sería la solución a esta crisis. “Tenemos derecho a divertirnos y no tendríamos que encerrarnos en casa. Ya lo hicimos por una pandemia, ahora no deberíamos hacerlo por la inseguridad”.

Maya Hernández

Marcos González / BBC
Maya Hernández reclama que casos como el de su madre sean atendidos de la misma manera como se ha dado seguimiento a otras desapariciones recientes más mediáticas.

BBC Mundo no obtuvo respuesta de sendas solicitudes de entrevistas al gobernador de Nuevo León y a la Fiscalía del estado, cuya labor ha sido duramente criticada por familiares de desaparecidos y que llegó a reconocer claras irregularidades en casos como el de Debanhi.

La fiscal de feminicidios estatal, Griselda Núñez, insistió este miércoles en descartar que exista una tendencia generalizada u organizada de violencia contra las mujeres en Nuevo León, por lo que aseguró que cada caso debe ser abordado individualmente.

“No existe una situación de desaparición o de secuestro de mujeres, sino que son condiciones específicas por cada uno de los hechos”, subrayó en una conferencia de prensa a la que asistió BBC Mundo.

Plaza de los desaparecidos

Marcos González / BBC
La rebautizada como plaza de los desaparecidos rememora en Monterrey a las miles de personas en paradero desconocido en el estado.

Instrucciones de búsqueda para familiares

Pero estos mensajes están lejos de tranquilizar a las mujeres de Nuevo León y de su capital, que optan por tomar medidas para protegerse de posibles ataques en una ciudad donde la inseguridad se siente como el tema de conversación de casi cada día.

Según Mariana Limón Rugerio, es “el desamparo por parte del Estado” lo que no les deja otra salida que organizarse. Y más en su caso, que siente el triple de vulnerabilidades como mujer, joven menor de 30 años y periodista de Monterrey.

“Yo dejé a mi familia un instructivo de qué hacer y a quién contactar si desaparezco” para ayudarles a lidiar “con el dinosaurio burocrático que es México”, asegura a BBC Mundo.

Mural de desaparecidos

Marcos González / BBC

Gracias a una aplicación, su familia puede monitorear su ubicación a través de su teléfono, del que la joven se comprometió a estar pendiente en todo momento.

Según sus propias instrucciones, sus familiares deben empezar a preocuparse si transcurren tres horas sin que ella dé noticias. Si pasan cinco, deben acudir inmediatamente a la Fiscalía y exigir que inicien su búsqueda, dado que esos primeros momentos de la desaparición son cruciales.

“Obviamente espero que nunca lo utilicen . Es muy agobiante explicarles a tus papás qué hacer si llegas a desaparecer. Pero prefiero que tengan un cuerpo que velar a que me tuvieran que buscar, porque a nivel psicológico es mucho más pesado para la familia no tener ni un cadáver que enterrar”, reconoce la periodista.

Las jóvenes regiomontanas con las que habló BBC Mundo han agudizado su ingenio en las últimas semanas a la hora de adoptar medidas de protección.

Desde compartir su ubicación a través del celular en todo momento, hasta llevar gas pimienta o aparatos de descargas eléctricas en el bolso, pasando por evitar publicar fotos en sus redes sociales a tiempo real para evitar que desconocidos sepan su ubicación al momento, son algunas de ellas.

Mural de desaparecidos

Marcos González / BBC
Nuevo León pide justicia para sus desaparecidas.

Mónica López, quien es maestra de educación especial de 26 años y vive en el municipio de Escobedo, lamenta que se vean obligadas a adoptar estas restricciones y limitarse por el hecho de ser mujeres.

“Pero, aunque no es justo, te acabas resignando por tu familia y por llegar viva a casa”, admite.

La joven le dice a BBC Mundo que, a raíz de los últimos casos, algunas de sus amigas entraron en una ansiedad social por la que se alegraban incluso de trabajar desde casa para no tener ni que salir. “Es una incertidumbre. Te limitas, pierdes la seguridad, restringes tus horarios…”.

“Yo tengo miedo porque yo sí salgo, sí estoy en la noche, sí voy a fiestas. Si llego a ser yo la víctima, ojalá que me digan ‘la maestra’ y no ‘la que desapareció porque estaba tomando'”, dice criticando a quienes tienden a revictimizar a las víctimas o sus familiares por su comportamiento como si eso justificara que las desaparecieran.

Mónica López

Marcos González / BBC
Mónica López comparte su ubicación casi en todo momento con grupos de amigas.

E inevitablemente, esa inseguridad de la que tanto se habla en Nuevo León salpica también a su trabajo y la relación con sus alumnos.

“Estableces muchos consejos y recomendaciones de seguridad, trabajas para que confíen en ti. Qué feo, porque son niños, pero al final es la cultura en la que están creciendo y a la escuela nos toca prepararlos para lidiar con eso”.

Mujer, joven y policía

Temprano en la mañana, en el parque Fundidora -actual pulmón verde de Monterrey tras décadas ocupado por la compañía de hierro y acero de la ciudad- se pueden ver a decenas de personas haciendo deporte.

Carolina Ayala, una chica de 25 años que acude casi todos los días a caminar en patines, dice que prefiere hacerlo a esa hora que en la noche. “Cuando está medio oscuro, hay mucho hombre, ya no sabes… a esta hora, como que está más seguro”.

Desde hace semanas, todo desplazamiento lo hace en el auto de su mamá o hermano. “No puedo andar sola, me da miedo, y eso que yo soy muy independiente. Pero toca cuidarse. Ahorita, ni de chiste me arriesgo”, cuenta antes de que llegue su madre, quien también hace deporte con ella.

Carolina Ayala

Marcos González / BBC
“Ni de chiste me arriesgo”, dice Carolina Ayala ante la posibilidad de hacer deporte al final del día.

Las autoridades, tan señaladas por las jóvenes por no garantizar su seguridad, se ven a veces en “una situación complicada” como la que reconoce vivir Gabriela Martínez.

Ella es policía local de Monterrey desde los 19 años, pero antes que nada es una mujer joven a la que también afecta el escenario actual.

“A pesar de trabajar en esta área, sí se tiene un temor porque también soy mamá. Creen que uno es policía 24 horas y que tenemos como ese chip de estar más alerta, pero eso tampoco quita que nos pueda llegar a pasar algo y estamos expuestas”, le dice a BBC Mundo.

La oficial asegura que, tras el incremento de la inseguridad hacia la mujer, los agentes de la ciudad han implementado medidas para aumentar el apoyo y protección a jóvenes mujeres en situación de vulnerabilidad, como por ejemplo acompañarlas cuando están esperando solas la llegada de su transporte.

Sin embargo, Martínez es consciente de que uno de los mayores retos de la policía es volver a ganar la confianza de la ciudadanía “que se perdió por cosas que pasaron en años anteriores” y lograr así que las mujeres se acerquen a ellos en situaciones de riesgo.

Gabriela Martínez

Marcos González / BBC
Gabriela Martínez dice que ingresó en la policía local de Monterrey con solo 19 años con la intención de aportar su granito de arena en la mejora de la seguridad del municipio.

“Yo, como mujer, obviamente voy a velar por las demás. Tengo una niña por la que me gustaría que también alguien se preocupara cuando anda en la calle. De verdad, que tengan la confianza en nosotros de que vamos a hacer todo lo posible para que lleguen bien a casa”, promete.

Pero la situación de inseguridad en Nuevo León no parece mejorar a ojos de muchas mujeres, quienes se muestran muy pesimistas sobre la posibilidad de una solución

Mientras algunas se ven obligadas a limitar sus movimientos para no terminar secuestradas, los familiares de las desaparecidas siguen alzando su voz para que sus casos no caigan en el olvido de las autoridades.

Ellos, como muchos otros, se siguen preguntando lo que los trabajadores de la Fiscalía estatal ven pintado en el suelo frente a su edificio en letras grandes, junto a los nombres de algunas de las miles de mujeres desaparecidas en el estado: “¿dónde están?”.


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