El puente que permitirá aterrizar en México y salir a la calle en EU
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El puente que permitirá aterrizar en México y salir a la calle en EU

Las interminables esperas para quienes aterrizan en Tijuana y se dirigen a EU se terminarán en unos meses, ya que se está trabajando en la construcción de un puente elevado que cruzará la frontera y que conectará el aeródromo tijuanense con territorio estadounidense.
Por BBC Mundo / Jaime González
20 de octubre, 2014
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Pasajes de la frontera de San Diego y Tijuana. Foto: Cuartoscuro.

Pasajes de la frontera de San Diego y Tijuana. Foto: Cuartoscuro.

Las decenas de miles de personas que cruzan cada día los pasos fronterizos entre la ciudad estadounidense de San Diego y la localidad mexicana de Tijuana saben lo que es armarse de paciencia.

Es habitual tener que esperar varias horas para poder atravesar de sur a norte la frontera que separa a ambas ciudades, particularmente en el paso de San Ysidro, el más transitado del mundo.

Muchos de los que cruzan desde territorio estadounidense lo hacen para tomar un vuelo en el aeropuerto internacional de Tijuana, que cuenta con conexiones con una treintena de ciudades mexicanas a las que en muchos casos no se puede viajar desde San Diego.

Aeropuerto de Tijuana
Cada año alrededor de 2,4 millones de personas provenientes de EE.UU. utilizan el aeropuerto de Tijuana.

Para ellos las interminables esperas se van a acabar en unos meses, ya que se está trabajando en la construcción de un puente elevado que cruzará la frontera y que permitirá que los pasajeros puedan acceder directamente al aeródromo tijuanense desde territorio estadounidense.

Así, los viajeros podrán desplazarse hasta San Diego, aparcar sus autos y -con la tarjeta de embarque en la mano y previo pago de un tarifa- cruzar a pie hasta el aeropuerto de Tijuana a través de una pasarela elevada de 120 metros de longitud.

El proyecto, conocido como “Cross Border Xpress” y que cuenta con un presupuesto de unos US$120 millones, está siendo impulsado por Otay Tijuana Venture, un consorcio privado formado por compañías mexicanas y estadounidenses, encabezado por el millonario Sam Zell.

Cuando se completen las obras en aproximadamente un año, el aeropuerto de Tijuana se convertirá en uno de los pocos del mundo en el que los pasajeros podrán aterrizar en un país y salir a la calle en otro. Un caso similar se da, por ejemplo, en dos aeródromos en la frontera entre Francia y Suiza.

Terminal en San Diego
En el lado estadounidense el puente contará con una terminal que albergará tiendas y restaurantes.

Más de dos décadas esperando

Cada año alrededor de 2,4 millones de personas cruzan la frontera desde EE.UU. hacia Tijuana para tomar un vuelo en el aeropuerto General Abelardo L. Rodríguez de la ciudad mexicana.

Uno de los principales motivos para este flujo de viajeros es que los precios de los vuelos desde el aeródromo mexicano son más baratos -hasta un 50% menos, en algunos casos- y la oferta de destinos dentro de México es mucho mayor que la del aeropuerto de San Diego, que cuenta con una capacidad limitada debido a que sólo tiene una pista de aterrizaje.

A principios de los años 90 se empezó a explorar la posibilidad de construir un aeropuerto binacional que contara con pistas y terminales a ambos lados de la frontera, aunque los proyectos que se presentaron acabaron siendo descartados por su elevado costo y por la falta de acuerdo entre los gobiernos de México y EE.UU.

La idea del puente que se está construyendo ahora empezó a cuajar hace seis años y no fue hasta hace unos meses que las autoridades estadounidenses -que se encargarán de instalar puestos fronterizos a ambos lados de la pasarela- dieron su visto bueno definitivo.

La noticia de la construcción ha sido muy bien recibida a ambos lados de la frontera, ya que se cree ayudará a potenciar la economía de esta región binacional, tanto en el área del turismo como en la de los negocios.

Pero los que más disconformes se han mostrado han sido los taxistas que trasladan viajeros hacia y desde el aeropuerto de Tijuana y que temen que sus ingresos se desplomen con la inauguración de la infraestructura, que en el lado estadounidense contará con una terminal con salas de espera, tiendas, restaurantes y zonas de estacionamiento.

Obras en el aeropuerto de Tijuana
Las obras del puente empezaron hace más de un año en el aeropuerto de Tijuana.

Región líder

“En San Diego la idea del puente desde un principio fue muy bien recibida”, asegura en conversación con BBC Mundo Paola Ávila, de la Cámara de Comercio Regional de la ciudad californiana.

“Para empezar, creemos que puede ayudar a solucionar la falta de capacidad que tiene el aeropuerto de San Diego. Llevamos años hablando de su expansión, por sus limitaciones para recibir cierto tipo de aviones de gran tamaño, pero por el momento no se ha llevado a cabo, por lo que la iniciativa del puente es perfecta”.

Según explica Ávila, hace tiempo que San Diego trabaja con el estado mexicano de Baja California para promover la región binacional “como un destino para los negocios y el turismo” y competir en la escena global.

“Este proyecto contribuirá a que nos convirtamos en la región binacional líder en el mundo, con una cadena de suministro completa. Con negocios que tienen sus departamentos de I+D (investigación y desarrollo) en San Diego y sus fábricas en Tijuana”, apunta Ávila.

“Estamos seguros que el puente ayudará a que lleguen inversiones que antes no se hubieran hecho por falta de conectividad”.

Humberto Inzunza, presidente del Consejo de Desarrollo Económico de Tijuana, también cree que los beneficios de la obra se dejarán sentir a ambos lados de la frontera.

“Tan sólo el aumento en el número de pasajeros en el aeropuerto de Tijuana ya será positivo”, señala Inzunza en conversación con BBC Mundo.

Inzunza también destaca que esperan que la inauguración del puente contribuya a reducir las filas de entrada y salida en los pasos fronterizos vecinos, uno de los principales dolores de cabeza de los habitantes de la región.

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500 años de la Conquista México- Tenochtitlan: ¿una traición indígena?

La caída de México-Tenochtitlan, ocurrida justo este viernes hace 500 años, el 13 de agosto de 1521, cambió todo en el mundo prehispánico. ¿Cómo se fraguó y por qué dejó a una facción como "traidora"?
13 de agosto, 2021
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Hace 500 años ocurrió uno de los episodios más transformadores de la historia de México.

El 13 de agosto de 1521, hace justo ahora 500 años, la ciudad indígena de México-Tenochtitlan -hoy Ciudad de México- fue capturada luego de un estado de sitio y batallas encarnizadas que se prolongaron durante tres meses.

Era la conquista de México, la cual fue protagonizada por miles de guerreros con rostro y color de piel familiar para los mexicas que gobernaban aquella imponente urbe.

Y es que tal hazaña fue obra de un ejército 99% indígena.

El otro 1% era un contingente de hispanos, esclavos africanos e indígenas caribeños encabezados por un hombre, el español Hernán Cortés.

“Lo que los une es un enemigo común, los de México-Tenochtitlan”, dice a BBC Mundo el historiador Miguel Pastrana, un investigador sobre el periodo indígena-colonial de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Cortés fue el gran articulador de una alianza que los indígenas en ese momento, subraya Pastrana, entendieron de otra manera. Entonces desconocían que desembocaría en el poder hispano en América.

“Hasta la caída de Tenochtitlan, los indígenas ven a los españoles como un grupo más de tantos. No concibieron la magnitud del cambio que se avecinaba. No son del todo conscientes de las implicaciones de la presencia española”, advierte el investigador.

Una ilustración de Tenochtitlan

DEA PICTURE LIBRARY/De Agostini via Getty Images
Hernán Cortés describió Tenochtitlan como una urbe palaciega. Esta ilustración, del año 1900 aprox., muestra la plaza central y el Templo Mayor en el siglo XVI.

Eso ha dejado a pueblos mexicanos con origen indígena, como Tlaxcala, bajo el estigma de “traición”.

Pero una revisión fiel de los hechos muestra que lo ocurrido hace 500 años no fue ni una gesta épica de los hispanos ni una traición indígena, sino el producto de una alianza muy pragmática.

Los indígenas no eran un pueblo único

Una cosa hay que tener clara para comprender lo que ocurrió, explican los historiadores: los pueblos indígenas de la región eran muchos y cada uno actuaba conforme a sus propios intereses.

Había señoríos, los atépetl, cada uno de las cuales tenía su propio gobernante (tlatoani), su pueblo y su territorio.

Altépelt, o ciudad-Estado. La organización política de aquella época estaba conformada por los "altépetl", o ciudad-Estado [ México-Tenochtitlan Era la principal ciudad-Estado de la Triple Alianza, junto a los señoríos de Texcoco y Tacuba. ],[ Tlaxcallan Era la unión de cuatro altépetl: Tepeticpac, Tizatlán, Ocotelulco y Quiahuiztlán. Se aliaron con los europeos. ] , Source: Fuente: UNAM, Image: Códice Osuna.

En la práctica funcionaban como ciudad-Estado, cada uno de los cuales construía alianzas para expandirse y defenderse.

La más poderosa era la Triple Alianza, conformada por los señoríos de México-Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba, que controlaban a decenas de pueblos de los alrededores, en algún momento más de 50.

Los señoríos bajo su dominio debían pagar tributo y servirles de apoyo militar, administrativo y hasta religioso, explica Pastrana.

Y había pueblos rivales de los mexicas, como la Confederación de Tlaxcallan (donde hoy se ubica el estado de Tlaxcala), con quienes tuvieron guerras y conflictos mucho antes de la llegada de los europeos.

“Hay muchos pueblos que estaban resentidos con los mexicas por la política expansionista y las reformas de Moctezuma”, el gobernante de la Triple Alianza.

Hernán Cortés y Moctezuma II

Getty Images
La diplomacia entre Hernán Cortés y el rey Moctezuma II duró muy poco tiempo.

Los hispanos habían tenido un primer encuentro con Moctezuma en 1519, pero en junio del año siguiente fueron expulsados de la ciudad tras el enfrentamiento de la “Noche Triste”.

Entonces vino una recomposición de fuerzas que dio fin al dominio mexica un año después.

Cortés se dio cuenta de que debía regresar con una gran alianza indígena para avanzar sobre un objetivo común: la poderosa Triple Alianza.

“Lo que los une es un enemigo común, los tenochcas, y la mutua necesidad”, enfatiza Pastrana.

Los pueblos que se aliaron con Cortés

La alianza que establecieron los pueblos indígenas con los hispanos fue clave para asediar entre mayo y agosto de 1521 a la ciudad de México-Tenochtitlan, la cual vivía momentos de debilidad.

Además de contar con un número de combatientes a caballo y armamento europeo, la fuerza principal del ejército invasor eran los miles de indígenas -principalmente tlaxcaltecas– para combatir la resistencia mexica.

Pero también había fuerza indígena de muchos otros pueblos: Cempoala, Quiahuiztlan, Texcoco, Chalco, Xochimilco, Azcapotzalco y Mixquic.

Una ilustración de la expedición de Cortés

Getty Images
Las fuerzas de Cortés tenían apoyo militar y logístico de los pueblos indígenas, incluso traductores.

“Era un ejército enorme e imponente, con muchísimos efectivos, sobre todo indígenas. Por cada español habría 10 o 15 indígenas, además de las fuerzas de apoyo”, explica Pastrana.

La victoria hispano-indígena fue gradual, con avances y retrocesos jornada tras jornada a partir de mayo de 1521.

Los españoles mandaron construir 13 bergantines, unas embarcaciones que fueron clave para vencer a las canoas que los mexicas usaron exitosamente en el pasado para defender el lago que rodeaba a México-Tenochtitlan.

Luego de varios enfrentamientos, se lograron posicionar en tres de las calzadas que contactaban la isla de Tenochtitlan y su ciudad hermana, Tlatelolco, con tierra firme, cortando así todo suministro de comida y apoyo militar.

Cuadro de Tomás J. Filsinger,

Cortesía de Tomás J. Filsinger
La ciudad de México-Tenochtitlan era una isla conectada por canales a los pueblos vecinos. Cortés huyó hacia Tacuba.

También cortaron el agua potable, haciendo que lentamente cayeran las bajas -calculadas en decenas de miles- y la moral de la ciudad mexica.

Los mexicas tuvieron algunas victorias en las que capturaron españoles a los que les dieron muerte y colocaron sus cabezas en sitios notorios para intimidar a los enemigos, según el relato del cronista Bernardino de Sahagún.

La caída de Cuahtémoc y la Triple Alianza

Cansados del lento avance, y las bajas producto de las pequeñas batallas que ganaban los mexicas, las huestes de Cortés exigieron un ataque final.

Aun dubitativo, el líder del ejército hispano-indígena optó entonces por una ofensiva devastadora y desmoralizante contra el enemigo.

“Para minar la confianza de los mexicas nuevamente, que ahora ya sabían la forma de combatir de los españoles, consideró que debía mostrar una crueldad nunca antes vista“, explica el historiador Julio Arriaga en “La Caída de Tlatelolco”.

En la calzada de Iztapalapa, según relató el propio Cortés en sus “Cartas de Relación”, encontró a mujeres y niños buscando comida.

“Casi sin dudarlo, se lanzó sobre ellos junto con los tlaxcaltecas, matándolos en cantidades que, según él mismo, superaron el número de ochocientos”, señala Arriaga.

La defensa del Templo Mayor

Getty Images
Los mexicas no pudieron defender durante mucho tiempo su ciudad.

Primero cayó Tenochtitlan. Después los españoles avanzaron hasta Tlatelolco, el último reducto donde estaba Cuauhtémoc, el último gobernante mexica.

El 13 de agosto de 1521, el tlatoani fue capturado y llevado ante Cortés.

“Cuauhtémoc le pide al conquistador que lo mate con su daga, a lo que Cortés se muestra compasivo y lo perdona”, señala Arriaga.

“Y allí, en esa fecha tan importante para el mundo mesoamericano, el 13 de agosto de 1521 (…), la Triple Alianza es capturada por Cortés y sus aliados tlaxcaltecas”.

¿Una traición indígena?

Los pueblos indígenas que se aliaron a los europeos han cargado con el señalamiento de traición desde que la toma de México-Tenochtitlan se cuenta desde el punto de vista nacionalista mexicano.

Pero los historiadores señalan por qué es erróneo pensar que había una causa indígena que fue traicionada.

“No había una idea de ‘lo indígena’ como tal. Esa idea es producto de la conquista, no es anterior a ella”, explica Pastrana.

“Definitivamente no se puede hablar de una traición porque no eran pueblos amigos. No eran grupos que tuvieran una alianza pacífica, una relación de iguales. Tenían una serie de conflictos. No puede hablarse en ningún sentido de traición”, sostiene el historiador.

La Malinche junto a Hernán Cortes en un códice

Getty Images
Indígenas como “La Malinche” (mujer al centro), una traductora de las filas de Cortés, han sido denostadas durante siglos como traidores.

De hecho, la alianza originalmente fue una propuesta de los indígenas de Cempoala y Quiahuiztlan, reforzada por los tlaxcaltecas, pero la entendían en distintos términos.

“Para Cortés, los pueblos indígenas se dan por vasallos a la Iglesia católica por intermedio de él. Para los indígenas, es una relación entre iguales, entre amigos que establecen un pacto de mutuo apoyo político-militar. Ellos no saben qué es un rey ni mucho menos qué es ser católico”, continúa.

La historia muestra que al apoyar la conquista hispana, los indígenasperdieron todo podercon el establecimiento de la colonia española.

Pero eso no lo podían saber en ese momento, subraya Pastrana.

“Los indígenas vieron a un grupo de gente rara que podría ayudarle a sus intereses. Pero no eran conscientes de lo que venía. Nadie podría haberlo estado”, sostiene el historiador.

“En la política de ayer y de hoy, todo plan se hace con malicia. No lo veamos en términos morales, veámoslo en términos culturales. Los españoles de esa época no tenían que ser hermanas de la caridad, ni los indígenas, que eran explotadores”.

Una ilustración de la casta mestiza

INAH/Museo Nacional del Virreinato
Con el tiempo se estableció todo un sistema jerárquico social en la que los indígenas ocupaban los estratos inferiores.

El 13 de agosto de 1521 terminó la era de la Triple Alianza en el poder, pero no ocurrió un cambio de la noche a la mañana.

Pasaron décadas para que se consolidara un nuevo orden de la vida en el territorio de dominio mexica que pasó a ser el de la Nueva España.

“No es solo la sustitución de un grupo de poder por otro: fue un cambio cultural, político, económico, lingüístico, biológico radical“, explica Pastrana.

A partir de la captura de México-Tenochtitlan, la empresa hispana en América se extendería hacia una enorme expansión por Centro y Sudamérica en las décadas siguientes.

“El 13 de agosto de 1521 fue el primer gran capítulo de la construcción del mundo moderno“, considera Pastrana

“Los pueblos de la región de Mesoamérica -a la que pertenecía México-Tenochtitlan- no acaban en 1521, sino que empiezan a transformarse. Y es el inicio de una enorme experiencia cultural que es Nueva España”, concluye.


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