Estudiantes del IPN regresan a clases si logran el Congreso Politécnico
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Estudiantes del IPN regresan a clases si logran el Congreso Politécnico

Estudiantes advierten que tras 20 días después de paro de labores generalizado en el Instituto Politécnico Nacional, están “cansados” y deben regresar a clases lo antes posible para evitar que el movimiento se desgaste.
Por Nayeli Roldán
14 de octubre, 2014
Comparte

protestaRepresentantes de la Asamblea General Politécnica aseguran que volverían a clases sólo si el gobierno Federal acepta la conformación del Congreso Nacional Politécnico, a través del cual se definiría la nueva normatividad del IPN y la elección de director a través del voto libre y secreto.

Estudiantes de distintas escuelas advierten que tras 20 días después de paro de labores generalizado en el Instituto Politécnico Nacional, están “cansados” y deben regresar a clases lo antes posible para evitar que el movimiento se desgaste.

La petición para el reconocimiento del Congreso es el punto número uno de la contra respuesta elaborado por la Asamblea General Politécnica, entregada el viernes pasado a la Secretaría de Gobernación y de Educación Pública y que, según acordaron en la asamblea extraordinaria de este domingo 12 de octubre, un grupo de estudiantes de diferentes escuelas acudirá este martes 14 de octubre a medio por la resolución a ambas dependencias.

Estudiantes de posgrado de diversas escuelas incluso ya elaboraron una propuesta de calendario para la realización del Congreso y que incluiría la participación de estudiantes, académicos y administrativos con facultad resolutiva. Esto determinaría el camino hacia la autonomía y permitiría poner a votación el miércoles 15 de octubre durante la Asamblea General Politécnica –máximo órgano de representación estudiantil– el regreso a clases.

En busca de la autonomía

La solicitud de un Congreso Politécnico fue adicionada al pliego petitorio inicial –entregado el 26 de septiembre–, cuyos puntos centrales eran la cancelación de los planes y programas de estudio recientemente modificados y la renuncia de la entonces directora Yoloxóchitl Bustamante.

A los jóvenes les tomó por sorpresa que el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, aceptara los 11 puntos del documento de demandas durante el mitin del 3 de octubre, pero al hacer el análisis de la respuesta, concluyeron que era “imprecisa”.

Uno de los estudiantes de posgrado, quien prefirió mantenerse en el anonimato, reconoce que fue un error no incluir desde el primer pliego de demandas la forma en que se debían aprobar los nuevos programas y el reglamente interno. Sin embargo, advierte que, pese a alargar el conflicto fue una buena decisión de la asamblea no aceptar la respuesta inicial de Osorio Chong.

Marcos Morales, representante de la Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas (ESIQIE), asegura que el Congreso sería una forma de “blindar” al movimiento para que alcance sus metas antes de que sea reventado o el desgaste acabe con el apoyo que hasta ahora existe entre la comunidad estudiantil y docente.

“Ahí se pueden seguir las ideas y no alargar mucho el movimiento. Ese sería un punto para luchar. Es lo que exigimos para que prosigamos con las actividades normales. Se podría plantear el regreso a actividades una vez accedido a la generación del Congreso porque es el eje central de todo el movimiento”, afirma Morales.

Esto quiere decir, coinciden los estudiantes, en que el regreso a clases dependerá de la Secretaría de Educación Pública, quien se encabezará la negociación en lo sucesivo. Al respecto, el titular de la dependencia, Emilio Chuayffet, declaró el viernes 10 de octubre que está abierto al diálogo de todas las demandas estudiantiles, incluyendo la autonomía.

Aunque hay visiones más radicales al interior de la Asamblea General Politécnica –integrada por dos dirigentes de las 44 escuelas en paro–, la mayoría considera que sería poco factible mantener el paro hasta lograr la autonomía, toda vez que se trata de un proyecto a largo plazo.

Además, dice el estudiante de posgrado, aferrarse a esa idea sería un “acercamiento peligroso” al PRD, toda vez que los diputados Fernando Belauzarán, Carlos Augusto Morales y Jorge de la Vega presentaron una iniciativa de ley para dar autonomía al Poli el pasado 29 de septiembre y quieren “colgarse” del movimiento para conseguir capital político al ser reconocidos como “los artífices de la autonomía politécnica”.

Sin embargo, agrega, debe ser la comunidad politécnica quien determine primero los lineamientos de su nueva estructura orgánica para después llevarlo al Congreso de la Unión. Una vez cumplida con esa encomienda, que el Congreso Nacional Politécnico desaparecería, para evitar “la corrupción”, como ha ocurrido con otros movimientos.

Presión por el regreso a clases

El pasado viernes 10 de octubre un grupo de estudiantes pertenecientes al Comité de Lucha Estudiantil del Politécnico – Comité Estudiantil en Defensa de la Educación Pública (CLEP-CEDEP) solicitó a la Segob a través de un documento, su intervención para conseguir el regreso a clases, asegurando que hay sectores estudiantiles que están en desacuerdo del paro.

Aunque los integrantes de #TodosSomosPolitécnico minimizan este hecho, toda vez que se trata de grupos que fueron excluidos de representación en la Asamblea General por ser una agrupación radical, sí reconocen que se empiezan a escuchar más reclamos durante las asambleas locales de las escuelas en paro para regresar a clases.

Una alumna de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, asegura que con el movimiento “hemos ganado buena parte”, pero deben capitalizarlo hacia el Congreso, pues mantener la toma de las escuelas, las movilizaciones y asambleas es desgastante. “Ya no hay víveres y estamos cansados”, dice.

Los estudiantes consultados coinciden en que es necesario “cambiar de táctica”, pero todo dependerá de la SEP, pues como informó el subsecretario de Gobernación, Luis Enrique Miranda, la negociación dejó de estar en el terreno de la Segob y desde el 10 de octubre la dependencia a cargo será la de Educación.

Aunque parecía que la negociación bajó de nivel gubernamental, la estudiante de Ciencias Biológicas niega que sea así, toda vez que el IPN depende de la SEP y las negociaciones podrían ser más fluidas.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

¿Por qué los hombres usan menos los cubrebocas si corren más riesgo de morir por covid-19 que las mujeres?

Las tasas de mortalidad por covid-19 son considerablemente más altas entre los hombres. ¿Por qué entonces estos utilizan menos las mascarillas faciales que las mujeres?
15 de julio, 2020
Comparte
Mujer con mascarilla al lado de hombre sin mascarilla

Getty Images
La evidencia sugiere que en todo el mundo las mujeres acostumbran utilizar más las mascarillas faciales que los hombres.

Después de mucho pelear, Mónica* tomó una decisión drástica.

Mientras Brasil iba en camino de convertirse el segundo país del mundo en muertes por coronavirus, solo por detrás de Estados Unidos, su esposo, Eduardo, se negaba a usar una mascarilla.

Entonces decidió abandonar el departamento familiar en Niteroi, cerca de Río de Janeiro, y mudarse a casa de sus padres con su hijo de siete años.

“Soy asmática y eso me hace particularmente vulnerable al coronavirus. Pero para mi esposo estaba siendo paranoica“, le dice a la BBC.

No sabemos a cuántas otras parejas en todo el mundo les pasó lo mismo que a Eduardo y Mónica.

Pero su historia es un buen ejemplo de la brecha de género en las actitudes hacia el uso de máscaras faciales que se ha hecho evidente durante la pandemia.

Hasta el 14 de julio, la covid-19 ya había infectado a más de 13 millones de personas y matado a más de 570,000, según la base de datos de la Universidad Johns Hopkins.

Y en la gran mayoría de los países donde hay datos disponibles, las tasas de mortalidad son considerablemente más altas entre los hombres.

Pero, a pesar de eso, estudios y encuestas también han encontrado que los hombres son más renuentes que las mujeres a usar equipos de protección personal y cubiertas faciales, actitud que también se ha observado durante epidemias anteriores.

Jared Kushner e Ivanka Trump

Getty Images
También en la familia Trump hay diferencias de género en el uso de mascarillas.

El uso de mascarillas, sin embargo, es una medida ampliamente recomendada por las autoridades de salud para ayudar a prevenir la propagación del coronavirus.

La Organización Mundial de la Salud, por ejemplo, apoya el uso de mascarillas como “parte de una estrategia integral de medidas para suprimir la transmisión”. Y, aunque admite que hay evidencia limitada sobre la efectividad de las mascarillas no médicas para el público en general, alienta su uso cuando el distanciamiento social no es posible.

Varios países y ciudades también están promoviendo su uso, y algunos incluso las han hecho obligatorias en espacios confinados o abarrotados, como en el transporte público, bares y tiendas.

Orgullo y prejuicios

Pero si las mascarillas pueden ser una ayuda en la lucha contra el coronavirus, ¿por qué los hombres son menos propensos a usarlas?

Uno de los análisis más recientes y publicitados del comportamiento masculino fue realizado por Valerio Capraro, profesor titular de Economía en la Universidad de Middlesex, y la matemática canadiense Hélène Barcelo, del Instituto de Investigación de Ciencias Matemáticas de Berkeley.

Cementerio

Getty Images
Los hombres son más propensos a morir por covid-19 y también a negarse a usar mascarillas.

Los académicos encuestaron a casi 2,500 personas que viven en Estados Unidos y descubrieron que los hombres no solo estaban menos inclinados a usar máscaras faciales que las mujeres, sino que consideraban que ponerse una mascarilla era “vergonzoso” y “un signo de debilidad”.

Y la encuesta también encontró que las mujeres tenían casi el doble de probabilidades que los hombres de manifestar la intención de “usar una máscara facial fuera de su casa”.

“Los hombres tienen menos tendencia a cubrirse la cara, y una de las razones principales es que tienden a creer que la enfermedad no los afectará más que las mujeres”, explica Capraro.

“Pero eso es particularmente irónico porque las estadísticas oficiales muestran que en realidad el coronavirus impacta a los hombres más seriamente que a las mujeres”, agrega el científico.

Menos máscarillas, más muertos

Otros estudios también han demostrado consistentemente que los hombres también son menos obedientes al lavado de manos, una de las medidas básicas de higiene para ayudar a prevenir la propagación de enfermedades.

Una encuesta reciente, por ejemplo, encontró que el 65% de las mujeres dice lavarse las manos regularmente, por un 52% de los hombres.

Y aunque en EE.UU. las afiliaciones políticas también influyen fuertemente en el comportamiento de hombres y mujeres durante la pandemia, el género parece seguir siendo un factor más importante.

Simpatizante de Trump con máscara facial

Getty Images
Las mujeres republicanas utilizan más las mascarillas que los hombres de su mismo partido.

Según varias encuestas, los partidarios del Partido Republicano del presidente Donald Trump son menos propensos a usar mascarillas o mantener la distancia social que los partidarios del Partido Demócrata.

Pero la encuesta nacional más reciente, hecha en junio, mostró que mientras el 68% de las mujeres que apoyan a los republicanos utiliza mascarillas fuera del hogar de forma frecuente, solamente un 49% de los hombres dijo ponerse una al salir de casa.

Todo indica, sin embargo, que la importancia de las máscaras faciales solo irá en aumento: nueva evidencia sugiere que el coronavirus puede propagarse por pequeñas partículas suspendidas en el aire y no solo a través de las gotas más grandes expulsadas cuando las personas tosen o estornudan.

Y un reciente estudio de científicos japoneses, que aún no se ha publicado, encontró una correlación entre el uso de mascarillas faciales y las tasas de mortalidad en 22 países.

Mujer con mascarilla al lado de hombre sin mascarilla

Getty Images
Científicos sostienen que hay una correlación entre mortalidad y uso de mascarillas.

Al analizar las encuestas del instituto de investigación YouGov, los científicos Daisuke Miyazawa y Gen Kaneko descubrieron que los países donde más personas dicen usar mascarillas tenían menos muertes por millón de personas.

¿Exceso de confianza?

Christina Gravert, científica conductista de la Universidad de Copenhague, no se sorprende por la división de género en el uso de mascarillas evidenciada por investigaciones.

Después de todo, hay una gran cantidad de trabajo académico que muestra que hombres y mujeres parecen abordar el riesgo de una manera diferente.

Pero Gravert le dice a la BBC que una simple observación en la capital danesa le bastó para confirmar que las mujeres estaban siendo más conscientes de los esfuerzos por contener la propagación de la covid-19.

Mujer caminando

Getty Images
Las mujeres le ponen más atención a las indicaciones.

“Los senderos para caminar en Copenhague se convirtieron en calles de un solo sentido, para que la gente no se cruzara al correr o caminar”, cuenta Gravert.

“Y mi impresión es que más hombres que mujeres se equivocan (al desplazarse por los mismos)”, destaca.

La brecha de género también se ha observado en otros países durante epidemias anteriores.

Por ejemplo, un estudio sobre el comportamiento de los usuarios del metro de Ciudad de México durante el brote de gripe porcina de 2009, que mató a casi 400 personas, encontró una mayor proporción de mujeres que de hombres con mascarillas.

También hay diferencias de género incluso en los países asiáticos donde usar máscaras faciales es una norma social ampliamente establecida y ampliamente observada.

Y la mayor reticencia masculina no es algo reciente: durante la pandemia de gripe de 1918 que mató a decenas de millones de personas, los hombres y los niños fueron el principal blanco de las campañas de salud pública que recomendaban el uso de mascarillas.

¿Hombres menos cuidadosos?

Junto con el trabajo académico mencionado por Christina Gravert, la vida real también parece confirmar constantemente la percepción de que los hombres son menos cuidadosos.

Los proveedores de seguros de automóviles, por ejemplo, han cobrado históricamente a las mujeres primas más bajas, porque los hombres están detrás de la mayoría de los accidentes de tránsito en todo el mundo (aunque también es cierto que el mundo tiene más conductores masculinos que femeninos).

Otro ejemplo curioso es el llamado Premio Darwin, que destaca las muertes más absurdas (y evitables): de 1995 a 2014 casi el 90% de los “ganadores” fueron hombres.

Hombre lee el periódico en las vías del tren

Getty Images
Numerosos estudios indican que los hombres toman más riesgos.

E incluso el investigador Valerio Capraro, admite haber sido negligente en el uso de mascarillas faciales.

“Solo comencé a usar una hace unos meses, cuando fui de viaje a Italia, donde el uso de mascarillas es obligatorio en una serie de situaciones”, admite.

Capraro ahora cree que hacer que las máscaras sean obligatorias hará que más hombres sigan los consejos de salud pública.

“Los estudios han demostrado que la diferencia de género casi desaparece en los lugares en los que es obligatorio cubrirse la cara”, destaca.

Christine Gravert, sin embargo, ve más potencial en campañas de concientización dirigidas al público masculino.

Mascarilla abandonada

Getty Images
Para hacer que más hombres utilicen mascarillas los expertos recomiendan campañas dirigidas y regulaciones más estrictas.

“Si el problema es el exceso de confianza, podría ayudar a que los hombres conozcan las estadísticas y mostrarles que sufren más de covid que las mujeres”, explica.

“Y si tomamos en serio que los hombres son en promedio menos altruistas y más egoístas, entonces la comunicación debería centrarse menos en proteger a los demás y más en protegerse a uno mismo”, dice la experta.

Un final feliz

También hay evidencia de que la presión de grupo puede funcionar, como lo muestra la historia de Eduardo y Mónica, la pareja dividida por una máscara facial.

Después de darle un ultimátum a su esposo, Mónica vio un cambio radical que se tradujo en un final feliz: Eduardo lleva una mascarilla desde hace un tiempo.

“Todavía pienso que mi esposo cree que un hombre sano como él no se enfermará“, dice Mónica.

“Pero ahora es bastante consciente de que sus buenas acciones protegerán a su familia”, concluye.

* Los nombres de Mónica y Eduardo fueron cambiados a solicitud de la entrevistada.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=0LMiekyc95A

https://www.youtube.com/watch?v=RsrBdPxW3Xw

https://www.youtube.com/watch?v=B_Gzc2Z7uQY

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.