Normalistas queman Palacio de Gobierno de Guerrero
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Normalistas queman Palacio de Gobierno de Guerrero

Hoy se cumplen 18 días de la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa en el municipio de Iguala.
14 de octubre, 2014
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La tarde de este lunes, normalistas de Ayotzinapa incendiaron varias oficinas que se encuentran en el interior del Palacio de Gobierno de Guerrero, así como las instalaciones del Ayuntamiento de Chilpancingo.

Luego de replegar a policías antimotines que pretendían desalojarlos, los jóvenes entraron a la explanada del Palacio y prendieron fuego en el interior del edificio Tierra Caliente.

Además, los normalistas quemaron un camión de la empresa Bimbo sobre el bulevar René Juárez Cisneros

Tras romper ventanas a pedradas y derribar macetas, los estudiantes se retiraron a bordo de más de media docena de autobuses.

En esta acción también participaron maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg).

Los alumnos de la Escuela Normal rural dijeron que a 16 días de la desaparición de sus compañeros en Iguala decidieron realizar estas protestas para ver si de esta manera las autoridades logran localizarlos.

A casi más de media hora de que los manifestantes incendiaron el inmueble, los bomberos llegaron para sofocar el incendio. Se informó que en el inmueble no había trabajadores, pues al mediodía fueron evacuados.

Posteriormente, los normalistas y maestros de la CETEG fueron a las instalaciones del Ayuntamiento de Chilpancingo, donde mantuvieron las protestas desde las 19:00 horas, causando daños al interior y prendiendo fuego a oficinas, entre las que se encuentran la oficina de Relaciones Exteriores, Comunicación Social, el Registro Civil y la Presidencia municipal.

Normalistas permiten salir del Palacio de Gobierno a mujeres y niños

Minutos antes de las 15:00 horas de este lunes, los estudiantes de la Escuela Normal Isidro Burgos de Ayotzinapa que tomaron el Palacio de Gobierno de Guerrero, en Chilpancingo, permitieron que mujeres, niños, adultos mayores y personas con discapacidad abandonaran las instalaciones, no obstante, los hombres se quedaron encerrados.

La medida la adoptaron a partir de la inconformidad generada entre los burócratas y para evitar que se generaran tensiones. Hasta este momento todos los accesos del edificio que alberga al Ejecutivo local permanecen cerrados.

Otros funcionarios siguen adentro de Palacio de Gobierno, entre ellos los secretarios de Finanzas y Seguridad Pública.

Las movilizaciones comenzaron desde las 10 horas, cuando los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa rodearon las instalaciones del Palacio de Gobierno y dejaron encerrados a los trabajadores y funcionarios que ahí se encontraban.

La acción de los estudiantes propició que decenas de burócratas saltaran por una barda para salir del inmueble por una calle trasera.

Después de las 11 lanzaron piedras con resorteras para quebrar algunos cristales del edificio Acapulco ubicado sobre la vialidad Río Huacapa.

En una llamada al servicio ciudadano del Palacio de Gobierno, la telefonista Hilda, explicó que los normalistas llegaron y no les permitieron la salida.

“Llegaron y cerraron todos los acceso, cuando intentamos salir los estudiantes nos negaron el paso y con piedras hicieron que nos regresáramos a nuestros lugares”.

Estudiantes toman Congreso y Palacio de Gobierno de Guerrero

Alrededor de las 10 horas de este lunes, estudiantes de la escuela normal Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, y miembros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG) tomaron los accesos al Palacio de Gobierno de la entidad, en Chilpancingo, así como las instalaciones del Congreso del Estado en protesta por la desaparición de 43 de sus compañeros. Hoy se cumplen 18 días de la desaparición de los jóvenes en los hechos ocurridos en Iguala.

Los miembros de la CETEG bloquearon los accesos al Congreso, donde se registró un forcejo con policías antimotines, lo cual generó confusión, pues se creía que habían prendido fuego a las instalaciones, sin embargo, según un reporte de Radio Fórmula con Denise Maerker, se registró un pequeño incendio en el lugar sin que se sepan las causas, el cual ya fue sofocado y provocó la suspensión de la sesión durante unos minutos.

Mientras que los normalistas tomaron las instalaciones del Palacio de Gobierno de Guerrero bloqueando los accesos y reteniendo en el interior a los trabajadores, los cuales están a la espera de poder salir.

Según Milenio, normalistas y maestros ya dejaron salir a mujeres, niños, adultos mayores y personas con discapacidad del Palacio de Gobierno.

Con información de ReformaQuadratín , Novedades y Radio Fórmula.

*Nota publicada el 13 de octubre de 2014.

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'Nunca supe que mi madre había sobrevivido al Holocausto'

Michael Goodwin fue obligado a emigrar a Australia desde Reino Unido cuando era pequeño. Nunca conoció a su madre, una judía alemana que pasó su vida buscándolo.
19 de noviembre, 2022
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Michael Goodwin fue criado por sus padres adoptivos en Australia creyendo que era de ascendencia católica irlandesa. Creció intentando averiguar algo sobre su madre.

Pero solo ahora, con 80 años, ha encontrado, por fin, lo que pasó con su verdadera familia y ha descubierto que era judío.

Michael fue adoptado cuando tenía siete años por una pareja australiana de mediana edad; se casó, se instaló en Perth y formó su propia familia.

Sus padres adoptivos, a quienes les habían dicho que era de ascendencia irlandesa, lo criaron como cristiano.

Y, sin embargo, dentro de él, tenía la inquietante sensación de que faltaban partes cruciales de su propia historia.

“Siempre me pregunté quién era“, dijo Michael.

La tía abuela de Michael

Cortesía
La tía abuela de Michael, a quien nunca conoció, de pie junto al mismo monumento.

Intentó, sin éxito, llamar a las autoridades del hogar de niños donde vivió antes de su adopción. Quería que le enviaran los documentos sobre su familia biológica.

“Me encontré con una puerta cerrada”, dijo. “No pude averiguar nada en absoluto”.

Reconstruyendo su historia

Michael sabía que había llegado a Australia desde Reino Unido, donde había vivido antes de su adopción.

Solo cuando, en 2009 y 2010, los gobiernos británico y australiano se disculparon por una política de migración forzada de niños, Michael se dio cuenta de que era una de las miles de personas a las que les había sucedido.

Pero también se dio cuenta de que existía un grupo que podría ayudarlo: una organización benéfica con sede en Reino Unido llamada Child Migrants Trust.

El fideicomiso fue establecido en 1987 por Margaret Humphreys, una trabajadora social de Nottinghamshire, después de encontrar horribles historias de niños que fueron obligados a emigrar a la fuerza de Reino Unido a países como Australia, a menudo sin el conocimiento de sus padres biológicos.

La película Oranges and Sunshine, protagonizada por Emily Watson, está basada en el trabajo de esta organización.

La madre de Michael.

Cortesía
Michael se enteró de que su madre, Ilse, perdió a su familia en el Holocausto y que fue a Australia para tratar de encontrarlo, pero no lo consiguió.

Armado con su nombre de nacimiento, su pasaporte británico y los pocos datos que conocía sobre su identidad previa a la adopción, Michael se acercó a la oficina de la organización en Perth.

Sabía que había llegado a Australia en un barco a la edad de siete años, después de haber sido trasladado de un hogar infantil inglés a uno australiano.

Empezaron a rastrear los registros para tratar de descubrir algo sobre sus antecedentes.

Resultó que la respuesta, en cierto sentido, había estado justo en frente de ellos.

En la oficina había una fotografía de un grupo de niños en la cubierta de un barco en Australia después de un largo viaje.

Habían logrado identificar a todos los que aparecían en la imagen, excepto al niño pequeño confundido y de aspecto triste con un abrigo demasiado grande y zapatos desgastados al que un compañero migrante le había puesto el brazo alrededor.

Resultó que ese niño era Michael.

Huida de la Alemania nazi

Michael había nacido como Michael Lachmann y, según supo, era descendiente de judíos alemanes.

Su madre, Ilse, había huido a Inglaterra a través de Italia desde la Alemania nazi en 1939.

Sus padres -los abuelos de Michael- y su hermano -el tío de Michael-, que se habían quedado en Alemania, fueron asesinados durante el Holocausto.

Y, trágicamente, Michael descubrió que su madre había querido darle un hogar.

“Me di cuenta de que me habían robado mi identidad“, dijo.

Michael

Cortesía
Michael (centro derecha) fue enviado a Australia a la edad de siete años.

Supo que su madre se había unido a los servicios en la lucha contra Hitler.

Durante ese tiempo, había entablado una relación con un soldado del que quedó embarazada.

Había puesto a Michael al cuidado de un hogar infantil católico, pero en una carta, encontrada por el fideicomiso, declaró explícitamente que quería darle un hogar a su hijo cuando su padre regresara de la guerra.

“Ella escribió una carta muy conmovedora diciendo que cuando el padre de Michael regresara de la guerra, recogerían a su querido bebé y lo llevarían a casa y serían felices”, cuenta Humphreys.

Pero cuando volvió a buscarlo, le dijeron que lo habían enviado a Australia.

Michael y Margaret

BBC
Michael viajó a Alemania con Margaret Humphreys para saber más sobre su familia.

Michael se enteró de que su madre lo había seguido hasta Australia pero nunca lo había encontrado.

Le habían cambiado el nombre y vivía en Perth.

Ilse había muerto en Melbourne en 2009, un año antes de que Michael acudiera al fideicomiso en busca de ayuda.

Sin embargo, la organización ha podido ayudar a Michael a explorar su historia familiar.

Este mes, viajó junto con Margaret Humphreys a la ciudad de Chemnitz en Alemania, de donde su madre huyó de los nazis hace más de ocho décadas.

“Simplemente sentí en mi corazón que era importante para venir y tocar el suelo donde estuvo mi madre”, dijo.

El tío de Michael

Cortesía
El tío de Michael, Werner, el hermano de su madre, murió durante el Holocausto. Michael dice que su tío era “la viva imagen” de él

Allí, Michael visitó un monumento en memoria a sus abuelos y a su tío en el sitio de la antigua casa de su familia.

Posteriormente viajó al cementerio judío de Chemnitz.

Cuando llegó allí, la zona estaba bañada en colores otoñales y sol.

Observó las tumbas del lado de la familia de su abuela: los Franks.

“Después de todos estos años puedo ver dónde están enterrados. Es maravilloso”, dijo.

Michael

BBC
En Alemania, Michael descubrió que algunos de sus parientes biológicos habían sobrevivido al Holocausto y vivían en Nueva York.

“Bienvenido a la familia”

Las autoridades de la ciudad, que estaban organizando un proyecto conmemorativo, invitaron a Michael a ver una película que habían hecho en la que aparecían miembros de su familia alemana.

Por primera vez, pudo ver los rostros de parientes que nunca supo que existían.

“Has estado dando vueltas durante 80 años, sin conocer a todas estas personas y de repente las ves”, dijo.

“Es algo tan importante… una gran experiencia y también muy emocional. Conseguí lo que necesitaba para poder decir ‘Sé a dónde pertenezco'”.

Michael pudo ver por primera vez a sus familiares vivos

BBC
Gracias a una videollamada, Michael pudo ver por primera vez a sus familiares vivos.

Algunos de ellos, supo por investigadores en Chemnitz, habían terminado viviendo en Nueva York.

Poco después de enterarse de esto, el fideicomiso llevó a cabo su primera reunión online.

Encontraron un edificio de oficinas vacío en la ciudad con una pantalla de televisión gigante para que Michael viera y hablara, por primera vez, con sus parientes biológicos: su familia de Nueva York.

Se enteró de que su tía abuela también había escapado de los nazis.

La abuela de Michael

Cortesía
La abuela de Michael murió a manos de los nazis, pero su hermana -al igual que su madre- escapó y emigró.

Aunque ella ya no estaba viva, sus hijas y otros familiares estaban todos en la pantalla, esperando para saludarlo.

Su voz se quebró cuando saludó y dijo: “Hola. ¿Cómo están?”

“Bienvenido a la familia”, respondieron.

Ahora espera mantenerse en contacto con su familia y potencialmente usar el fondo de viaje establecido por el gobierno británico para niños migrantes y administrado por el fideicomiso para reunirse con ellos algún día en Nueva York.

“Me encantaría conocer a mi familia”, dijo.

“Esto es lo más grande que he hecho, el regalo que tengo ahora de poder decir ‘Estas son mis raíces, de aquí vengo, de aquí viene mi familia y puedo llegar a conocer más sobre ellos'”.

El abuelo de Michael

Cortesía
Michael dijo que se sentía muy triste al contemplar la pérdida de su familia biológica, incluido su abuelo.

Legado

En su último día en Alemania, fue al memorial del Holocausto cerca de la Puerta de Brandenburgo para recordar a la familia asesinada que nunca conoció.

Es un imponente monumento de piedras planas.

Incluso en un día cálido y soleado, las altísimas piedras tienen un marcado frío.

“Me pone triste. Muy triste”, dijo Michael.

Tenía una parada más que hacer en su viaje europeo. Fue a Nottingham, hogar de la familia de su difunta esposa, que emigró a Australia por elección.

También fue, por coincidencia, el hogar de la organización benéfica que lo ayudó a descubrir su pasado y, con suerte, darle un nuevo futuro.

Michael

BBC
Michael dice que sus viajes le han dejado un legado.

Viajó a un pequeño monumento a orillas del río Trent: una pequeña placa junto a un árbol.

Está dedicado a los 10.000 niños que fueron separados de sus familias por el esquema de migración infantil.

Mientras lo miraba, los pensamientos de Michael estaban con su familia y sus propios hijos y nietos.

“Pueden tener este legado, mi legado”, dijo.


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