Evo Morales, un presidente para 2015... y para "dos mil siempre"
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Evo Morales, un presidente para 2015... y para "dos mil siempre"

El presidente latinoamericano vivo con más años en el poder obtuvo 60% del voto en Bolivia para conseguir un tercer y último mandato. A pesar de su popularidad, algunos lo acusan de querer perpetuarse en el poder.
13 de octubre, 2014
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evo ap

El presidente de Bolivia, Evo Morales es recibido por sus partidarios al llegar a un centro de votación en Villa 14 de Septiembre, en la región del Chapare, Bolivia, el domingo 12 de octubre de 2014. Morales parecía a punto de ganar un tercer período presidencial, algo sin precedentes en el país.(Foto AP/Juan Karita)

“Un, dos, tres, Evo otra vez”; “Evo 2015, Evo dos mil siempre”; “Evo no se va, se queda, se queda, Evo presidente”…

Los cánticos de apoyo a Evo Morales, el presidente latinoamericano en ejercicio que más tiempo lleva en el poder, retumban en la Plaza Murillo de La Paz.

Evo Morales se proclama vencedor de las elecciones en Bolivia

Frente al Palacio Quemado, la sede presidencial, sonríen las mujeres que acaban de ver a Evo por el balcón, y algunos hombres vestidos de mineros.

Hay hasta simpatizantes llegados de Argentina –que piden más cóndor (el ave nacional boliviana) y menos buitres (en referencia a los fondos de inversiones que mantienen un litigio con Argentina)– y una pareja de turistas francesas con cara de despistadas que, sin esperarlo, acaban bailando abrazadas a una ferviente simpatizante de Morales al son de la música tradicional andina.

Este domingo, el 60% de los bolivianos respaldó en las urnas a Morales para que pueda sacar adelante su tercer mandato y último, según la redacción actual de la Constitución.

No está claro todavía si tendrá una mayoría suficiente en el Congreso para cambiar ese texto o si buscara la reelección.

Pero cuando se cumpla su último año de gobierno, en 2020, Morales habrá permanecido 14 años en el poder.

“Con los resultados de estas elecciones a nombre personal pero también a nombre del vicepresidente y de quienes siguen luchando por la liberación de Bolivia, gracias por este triunfo del pueblo boliviano”, exclama el mandatario.

“¿Hasta cuando seguir sometidos al sistema capitalista. Este triunfo es de los anticapitalistas y antineoliberalistas”, dice entre aplausos.

A falta de resultados oficiales, los sondeos a pie de urna sugieren lo que todos esperaban en el país, que el presidente Morales –quien ya era de por sí uno de los líderes latinoamericanos más populares– logró evitar una segunda vuelta y arrasar en las elecciones.

El triunfo de la economía

Quizás la victoria más simbólica sea la del Movimiento Al Socialismo (MAS), su partido, en Santa Cruz, un departamento que tradicionalmente se ha considerado como bastión de la oposición y donde hasta hace poco el presidente era recibido a pedradas.

El MAS también ha ganado en todos los departamentos del país, salvo en Beni.

Y es que a su tradicional base de apoyo de indígenas, campesinos y otros colectivos sociales, Morales ha sumado a empresarios y hasta a celebridades locales, gracias al buen desempeño económico del país.

Las recetas de un presidente que habla de antiimperialismo y nacionalizaciones han sido alabadas por organizaciones que están lejos de ser consideradas como “socialistas”, desde el Fondo Monetario Internacional hasta el diario estadounidense The Wall Street Journal.

Pero lo cierto es que las calles de La Paz están llenas de síntomas de esa bonanza, como edificios en construcción.

Desde nuevos supermercados, cines o centros comerciales a los ya célebres “cholets”, las extravagantes mansiones de los empresarios migrantes que ganaron dinero en los últimos años.

Quizás el flamante teleférico de la capital, con sus dos líneas y una tercera en camino, sea el mejor ejemplo del cambio en Bolivia, que es todavía uno de los países más pobres de América Latina.

Esta impresionante obra de ingeniería conecta La Paz con la ciudad satélite de El Alto, hogar de miles de migrantes del interior que viven a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar.

“A mí (el presidente) me ha ayudado con el bono Juana Azurduy (a embarazadas y madres de niños menores de dos años) y con el SUMI (seguro de salud para madres y niños), el gobierno atiende a mis hijos hasta los 5 años”, le dice a BBC Mundo María Esther Prieto, con su bebé en brazos.

Cuenta que el sueldo de su esposo maestro se ha duplicado en los últimos dos años.

“Ha cambiado el país, en lo económico, hay más trabajo, está con el pueblo y las comunidades le quieren”, dice otra señora, que prefiere no dar su nombre, en un centro de votación de La Paz.

Críticas

Bajo la gestión de Morales Bolivia ha crecido a un ritmo constante del 5% anual, hasta convertirse en la economía de más rápida expansión de toda Sudamérica. Y se han reducido los índices de pobreza en un 20%.

Sin embargo, sus críticos, incluyendo a su principal rival en estos comicios, el empresario de centro derecha Samuel Doria Medina, Morales está dejando el futuro de la economía en manos del azaroso precio internacional de los recursos naturales.

También es atacado por la izquierda por quienes creen que Evo es sólo un capitalista con piel de socialista que está anteponiendo los beneficios económicos a la protección del medio ambiente y los recursos naturales.

Hasta ahora, el legado de Morales deja otras sombras que tendrá que enfrentar en su tercer mandato, como un ineficiente sistema de justicia, una ola de violencia contra las mujeres y tensiones de carácter racial en el seno de las Fuerzas Armadas.

“Debería planificar más obras y proyectos en salud y educación, que ha estado muy abandonada en Bolivia”, asegura Jorge Lora, kioskero del barrio de La Lomas, en La Paz.

“No debería estar velando en él, sino en lo que el pueblo pide. Hay mucha mentira”, añade una mujer del mismo barrio, que prefiere no dar su nombre.

“Por ejemplo –agrega–, él dijo que el satélite (Túpac Katari) iba a funcionar y no ha funcionado, y hay una inversión muy fuerte que ha hecho para eso, pudiendo hacer acá cosas que necesitamos”.

“Mire, mi zona, Las Lomas, no ha mejorado. Desde que he nacido sigue lo mismo, en El Alto las cosas sí están bien…”, dice en referencia a una de las ciudades más “evistas”.

Legado

Allí mismo, en El Alto, un monumento al revolucionario argentino Che Guevara se eleva junto a uno de los nuevos centros comerciales, rodeado de miles de puestos de venta de verduras y productos de contrabando.

Y sobre todos ellos, el rostro de Morales en un cartel, divisando esta caótica y ruidosa intersección.

Su cara estará aquí por mucho tiempo a juzgar por el apoyo de gran parte de los bolivianos, que le ven como responsable directo de su bienestar.

Porque como líder cocalero Evo Morales se ganó el corazón de los indígenas, y como jefe de Estado forjó la confianza de los empresarios.

Ahora tendrá que probar a sus críticos que se equivocan cuando dicen que se ha convertido en un líder autocrático y con deseos de perpetuarse en el poder.

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El pescador que descubrió el más grande tesoro petrolero de México (y murió en el abandono)

Rudesindo Cantarell Jiménez, un sencillo pescador de Campeche, encontró uno de los mayores tesoros energéticos de la historia de México.
28 de junio, 2020
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Una plataforma petrolera en Cantarell

Getty Images
El Complejo Cantarell en su momento fue el segundo yacimiento de petróleo más grande del mundo.

Lo que se guardó Rudesindo Cantarell Jiménez durante casi una década era la ubicación de uno de los más grandes tesoros energéticos que la naturaleza le dio a México.

En el año de 1958, el pescador de 44 años había visto por primera vez una mancha negra en medio de las aguas azul turquesa del mar de Campeche, en el sureste del país.

Al principio no le dio mucha importancia, o no quiso dársela, sabedor de que eso podría transformar la vida de Ciudad del Carmen, en Campeche.

“Un día me fui directamente al aceite. Vi que salía una enorme burbuja que se extendía en la superficie… Creí que era petróleo y se me quedó la idea. Un día le dije a mi señora ‘oye, creo que hay chapo (petróleo) en el Carmen'”, le contó Cantarell a la revista Proceso en 1983.

La sospecha era cierta: en aquel lugar cercano a las costas, la compañía estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) encontró el más grande yacimiento de crudo de la historia del país.

Bajo las calmas aguas había 40,000 millones de barriles, un enorme tesoro que en su tiempo solo estaba por debajo del campo petrolero Ghawar, en Arabia Saudita.

Rudesindo Cantarell

BBC
Rudesindo Cantarell iba a bordo del barco camaronero “Centenario del Carmen” cuando se topó con el petróleo.

El yacimiento fue nombrado Complejo Cantarell, en honor al humilde pescador que llevó a los ingenieros petroleros de Pemex a su hallazgo.

Pero también significó tragedia para muchos, incluido el propio descubridor.

“Le sucedió a Rudusindo Cantarell como un accidente y su accionar transformó para siempre el paisaje y la condición social de su isla”, le dice a BBC Mundo el cineasta Rubén Imaz, quien se inspiró e investigó la vida de aquel pescador para producir la película ficcional “Tormentero”.

Un hombre del mar

Como muchos de los habitantes de las costas de Campeche, la vida de Rudesindo Cantarell (1914-1997) estaba en el mar y la pesca.

Su padre lo llevó a trabajar desde los 10 años, relataba, y desde entonces laboró desde pequeñas canoas y embarcaciones pesqueras de la región, hasta grandes buques en los que llegó a Cuba y Estados Unidos.

Pero uno del que se hizo socio en la década de 1950 es el que cambió su historia y la historia de México: “Centenario del Carmen”.

Una vista de Ciudad del Carmen

Getty Images
Ciudad del Carmen se transformó en una ciudad petrolera a partir del hallazgo del Complejo Cantarell.

A bordo de ese barco divisó aquella mancha en el mar que otros pescadores suponían que se trataba de los remanentes del naufragio de alguna nave. Pero él sí sospechaba que era “chapo”.

“Me dio por tirarle el equipo de pesca, pensando que era un barco o algún chalán hundido, pero el fondo salió limpio”, le dijo al periodista Ignacio Ramírez, de Proceso.

Rudesindo Cantarell se lo guardó durante casi una década. No es claro si por desinterés, o porque los camaroneros querían evitar que llegara la industria petrolera a sus aguas.

“Él rápidamente intuyó que era petróleo. (Pero) mucha gente le insistió que no, entonces parece que se lo guardó años”, dice Imaz.

Fue hasta que en 1968 llegó al puerto de Coatzacoalcos, Veracruz, a vender pescado, que les comentó a otros pescadores que había descubierto petróleo en sus aguas.

Pescadores en Ciudad del Carmen

Getty Images
La pesca se limitó enormemente desde que Pemex tomó el control de la región en Ciudad del Carmen.

“Yaaaaa, me decían”, dijo a Proceso, pero tomó el consejo de aquellos hombres de dar aviso a los ingenieros petroleros de Pemex.

“¿Será, señor?”, le dijo uno de los expertos. “Pues yo creo que sí, usted dirá”.

La confirmación

En la década de 1960 en México apenas y había unas 10 plantas petroleras y una discreta producción comparada con otras grandes productoras de este energético de la época.

Pero los estudios de los ingenieros Javier Meneses, Serafín Paz y Mario Galván, guiados por Rudensindo Cantarell -“ahora sí que yo mero fui”, relató- confirmaron el hallazgo.

En las aguas relativamente bajas a menos de 100 km de las costas de Campeche, Pemex detectó en 1971 un yacimiento como ninguno otro en la historia del país.

Map

Los pozos Bacab, Abkatun, Ku, Maloob, Akal y Nohoch llevaron la producción de crudo a un millón de barriles diarios en la década de 1980, casi 40% de lo que extraía México entonces.

“Yo no lo creía, pero varias personas que trabajaban para Pemex empezaron a buscarme, a llevarme algunos regalitos, a decirme que yo era como un héroe de la nación”, contaba Cantarell en 1983.

Y la riqueza era prometedora, pues se calculó que había unos 40,000 millones de barriles, lo que dio pie a que el gobierno emprendiera grandes proyectos de infraestructura y gasto público.

“Vamos a administrar la abundancia”, se ufanaba el presidente José López Portillo.

Plataformas de Pemex en Cantarell

Getty Images
Bacab, Abkatun, Ku, Maloob, Akal y Nohoch son los campos petroleros principales del Complejo Cantarell.

Pero para Ciudad del Carmen, la invasión de la industria petrolera confirmó los temores de los camaroneros de la región: unos 1,000 barcos pesqueros ya no podían navegar por ahí.

“En cuanto llegó Pemex se clausuró la pesca. Y la tradición de pueblo pesquero de un siglo se desapareció. Y es verdad que los pescadores le dieron la espalda a Rudesindo”, explica Imaz.

“En otro país sería un héroe”

Aquel pescador fue homenajeado y su apellido se convirtió en sinónimo de riqueza petrolera.

Pemex le prometió empleo y el gobierno mexicano le entregó en 1978 una medalla de oro con motivo del 40 aniversario de la nacionalización petrolera con la frase “El petróleo es nuestro”.

“¿Nuestro? Será de quienes lo manejan, ése es el coraje que me da. No es justo que unos cuantos se enriquezcan a costa del petróleo”, le dijo a Proceso tan solo cinco años después.

Una plataforma petrolera en Cantarell

Getty Images
Cantarell llegó a su máxima producción en 2003, tras lo cual ha ido cayendo constantemente.

Y es que después de los reconocimientos y aplausos, Cantarell recibió un empleo -sin contrato fijo- como auxiliar de limpieza en un laboratorio de Pemex en Campeche, con un sueldo muy bajo acorde a ese nivel.

“Fue triste enterarme de eso, que perdió el apoyo de su comunidad. Y las autoridades lo utilizaban como una botarga, para que apareciera en el estrado, pero lentamente se hizo una figura inactiva”, explica Imaz.

El viejo pescador aseguró que las cartas que enviaba a los ejecutivos de Pemex y del gobierno federal nunca le trajeron una mejora salarial ni un buen empleo.

“Estoy jodido”, dijo.

La tumba de Rudesindo Cantarell

Rubén Imaz
Rubén Imaz encontró la modesta tumba de Rudesindo Cantarell en Isla Aguada, Campeche.

En Ciudad del Carmen hoy casi nadie recuerda a Rudesindo Cantarell: “El nombre les resuena a los mayores, pero en realidad su historia y su persona la conocen unas tres personas“, dice Imaz.

“Su vida es desconocida, lo cual me parece una tragedia, en especial en un país como México que es muy dado a valorar a sus héroes. Y de repente alguien que fue tan importante y transformador”, agrega.

Y es que el hombre que llevó a Pemex hasta su más grande descubrimiento murió sin casi ningún patrimonio que dejar en mayo de 1997 a los 82 años.

Pero desde muchos años antes sabía que la suerte del oro negro no le había sonreído a él: “En otro país sería casi un héroe, pero aquí…”.


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