Muere el "decano del glamour" Óscar de la Renta (imágenes)
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Muere el "decano del glamour" Óscar de la Renta (imágenes)

El célebre diseñador de moda dominicano, que vistió a celebridades y primeras damas en los últimos 50 años, falleció de cáncer este lunes a los 82 años en Connecticut, Estados Unidos; su última aparición fue el 9 de septiembre pasado, para la Semana de la Moda en Nueva York.
21 de octubre, 2014
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Oscar de la Renta

En esta imagen de archivo del 4 de febrero de 2008, el diseñador Óscar de la Renta recibe aplausos tras el desfile de su colección de otoño para 2008 en Nueva York. El diseñador, que murió el 20 de octubre de 2014 a los 82 años, dio forma a la alta costura estadounidense hace medio siglo, cuando se convirtió en un serio rival para los diseñadores europeos. (APFoto)

El diseñador de origen dominicano Óscar de la Renta falleció este lunes a los 82 años en su casa en Kent, en Connecticut, Estados Unidos.

De la Renta, quien ha sido uno de los representantes más destacados de la moda estadounidense en las últimas décadas, padecía de cáncer.

Su viuda, Annette de la Renta, confirmó su deceso al diario The New York Times,medio que destacó la figura del diseñador como uno de los “decanos del glamour”.

Según señala desde Los Ángeles el periodista de BBC Mundo Jaime González, De la Renta estuvo batallando contra la enfermedad durante los últimos 8 años.

Pero eso no impidió que su negocio creciera hasta alcanzar los US$150 millones en ventas, y que vistiera a estrellas de Hollywood como Penélope Cruz, Amy Adams o Sarah Jessica Parker.

En esta foto del 7 de mayo de 1981, Oscar de la Renta posa con la actriz Dolores del Río en una gala benéfica en el Hotel Pierre en Nueva York, donde ambos fueron homenajeados. El diseñador dominicano, un favorito de socialités y estrellas de cine, falleció. Tenía 82 años. (AP Foto/Archivo)

En esta foto del 7 de mayo de 1981, Óscar de la Renta posa con la actriz Dolores del Río en una gala benéfica en el Hotel Pierre en Nueva York, donde ambos fueron homenajeados. El diseñador dominicano, un favorito de socialités y estrellas de cine, falleció. Tenía 82 años. (AP Foto/Archivo)

Los vestidos de la boda de Jenna Bush, diseñados por Óscar de la Renta.

Todo un icono de la moda estadounidense, De la Renta se encargó de vestir a Laura Bush y su hija Jenna durante la boda de esta última.

Uno de sus últimos diseños fue el que lució Amal Alamuddin en su boda con el actor George Clooney.

Boda de Amal y George Clooney

El broche de oro de la carrera de Óscar de la Renta fue el vestido de novia de Amal Alamuddin, la esposa de George Clooney.

De Santo Domingo a Nueva York

Óscar Arístides de la Renta Fiallo nació el 22 de julio de 1932 en una familia acomodada de de Santo Domingo, en República Dominicana.

A los 18 años se mudó a España para estudiar arte en la Academia de San Fernando de Madrid.

Su carrera comenzó en ese país en la década de los 50, cuando se interesó por el diseño de modas y logró un puesto como aprendiz con el diseñador español Cristóbal Balenciaga, uno de los modistos más destacados en aquella época en las escena internacional.

Más adelante se trasladó a París de la mano del diseñador Antonio del Castillo para trabajar en la casa Lanvin.

En esta foto del 9 de septiembre del 2014, Oscar de la Renta agradece el aplauso acompañado por las modelos Karlie Kloss, a la izquierda, y Daria Strokous, tras la presentación de su colección primavera 2015 en la Semana de la Moda de Nueva York. El diseñador dominicano, favorito de socialités y estrellas de cine, falleció. Tenía 82 años. (AP Foto/Diane Bondareff, Archivo)

En esta foto del 9 de septiembre del 2014, Óscar de la Renta agradece el aplauso acompañado por las modelos Karlie Kloss, a la izquierda, y Daria Strokous, tras la presentación de su colección primavera 2015 en la Semana de la Moda de Nueva York. El diseñador dominicano, favorito de socialités y estrellas de cine, falleció. Tenía 82 años. (AP Foto/Diane Bondareff, Archivo)

 

Ya en los años 60 se mudó a Nueva York, donde inauguró su propia marca, vistiendo a Jacqueline Kennedy, la primera de las varias primeras damas de EE.UU. que lucirían sus diseños a lo largo de los años, entre las que también estuvieron Nancy Reagan o Hillary Clinton.

En esta foto del 24 de abril del 2014 difundida por el Carnegie Hall aparecen, de izquierda a derecha: el expresidente Bill Clinton, la ex secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton, el diseñador de moda agasajado Oscar de la Renta, el exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg y la diseñadora de modas Diane von Furstenberg, en la gala Medalla de Excelencia en Nueva York. De la Renta, un favorito de socialités y estrellas de cine, falleció. Tenía 82 años. (AP Foto/Carnegie Hall, Chris Lee, Archivo)

En esta foto del 24 de abril del 2014 difundida por el Carnegie Hall aparecen, de izquierda a derecha: el expresidente Bill Clinton, la ex secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton, el diseñador de moda agasajado Oscar de la Renta, el exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg y la diseñadora de modas Diane von Furstenberg, en la gala Medalla de Excelencia en Nueva York. De la Renta, un favorito de socialités y estrellas de cine, falleció. Tenía 82 años. (AP Foto/Carnegie Hall, Chris Lee, Archivo)

En los últimos años algunas de las estrellas de Hollywood más destacadas lucieron sus vestidos en la alfombra roja de importantes eventos como la entrega de los premios Oscar.

Su relevancia en el mundo de la moda hizo que incluso le dedicaran un capítulo en la conocida serie “Sexo en Nueva York”, protagonizada por Sarah Jessica Parker.

A lo largo de su carrera recibió numerosos galardones, incluyendo el que le entregó en 1973 en Consejo de Diseñadores de Moda de EE.UU. por toda su carrera.

De la Renta estuvo casado hasta 1983 con la editora de la versión francesa de la revista Vogue Francois Langlade, quien falleció de cáncer. Luego contrajo matrimonio con Annette Reed.

Al diseñador, quien siempre mantuvo una estrecha relación con República Dominicana, donde tenía dos casas, le sobreviven su esposa y su hijo adoptivo Moisés.

En esta imagen de archivo del 10 de septiembre de 2007, la colección de primavera-verano de Oscar de la Renta para 2008 durante la Semana de la Moda de Nueva York. El diseñador, que murió el 20 de octubre de 2014 a los 82 años, dio forma a la alta costura estadounidense hace medio siglo, cuando se convirtió en un serio rival para los diseñadores europeos. (AP Foto/Dima Gavrysh, Archivo)

En esta imagen de archivo del 10 de septiembre de 2007, la colección de primavera-verano de Óscar de la Renta para 2008 durante la Semana de la Moda de Nueva York. El diseñador, que murió el 20 de octubre de 2014 a los 82 años, dio forma a la alta costura estadounidense hace medio siglo, cuando se convirtió en un serio rival para los diseñadores europeos. (AP Foto/Dima Gavrysh, Archivo)

 

 

 

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Coronavirus: qué es el cerebro pandémico y cómo nos afecta en el día a día

La exposición al estrés crónico que ha traído la pandemia está teniendo más consecuencias de las que imaginamos. Te contamos algunas y cómo contrarrestarlas.
26 de julio, 2021
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Me siento a escribir este texto. Arranco. Voy bien, llevo 100 palabras. Bueno, pienso que esta última línea quizás no se entiende. La borro. Lo borro todo. ¿Cómo retomo? Página en blanco. Mente en blanco. Pasan los minutos. Reviso el teléfono. ¡Es imposible concentrarse!

Es muy probable que en el último año y medio hayas sentido algo parecido ante cualquier actividad.

Si es así, no te preocupes. Muchos lo comparten. Tenemos cerebro pandémico.

No se trata de un término clínico, pero es así cómo algunos científicos denominan a la serie de dolencias que está sufriendo nuestro cerebro a raíz de la pandemia.

El estrés crónico y los largos ratos de confinamiento no solo han afectado nuestra capacidad de memoria y concentración.

Hay expertos que creen que también es posible que hayan reducido en tamaño algunas zonas de nuestro cerebro.

Pero, ¿nos quedaremos así para siempre?

Estrés prolongado

Los especialistas coinciden en que el principal responsable de los cambios en nuestra cabeza es la larga exposición al estrés durante tanto tiempo, el estrés crónico.

“Hay niveles de estrés ‘buenos’. Si necesitas culminar una tarea en un tiempo ajustado, una vez lo haces el estrés se va. Se acaba todo”, ejemplifica Michael Yassa, neurólogo del Centro de Neurobiología del Aprendizaje y la Memoria en California.

Mujer mirando a través de la ventana durante el confinamiento.

Getty Images
El aislamiento social provoca una exposición al estrés prolongado, impactando el volumen de varias zonas de nuestro cerebro involucradas en nuestras actividades diarias.

“Pero cuando el fin no está la vista y el estrés continúa por una sesión prolongada, entonces se vuelve problemático”, le explica Yassa a BBC Mundo.

Es lo que nos está sucediendo con la pandemia. Vivimos un estado dilatado de espera, de confinamientos y relajaciones, restricciones y medidas sin saber cuándo recuperaremos lo que ahora llamamos normalidad.

El estrés prolongado libera cortisol, y si tienes problemas continuos con esta hormona, puede llegar a afectar el volumen de algunas zonas del cerebro.

La neuropsicóloga Barbara Sahakian, de la Universidad de Cambridge en Reino Unido, ha estado analizando los efectos del distanciamiento social y la ansiedad por la pandemia en nuestra masa cerebral.

“A través de escáneres a personas socialmente aisladas hemos detectado cambios en el volumen de las regiones temporales, frontales, occipitales y subcorticales, así también como en el hipocampo y la amígdala”, le dice Sahakian a BBC Mundo.

“Ya en el pasado, altos y prolongados niveles de cortisol han sido asociados con disrupciones del humor y la reducción del hipocampo. Esto se observa sobre todo en pacientes con depresión”, añade.

En 2018, por ejemplo, un estudio publicado en la revista Neurology de la Academia Estadounidense de Neurología demostró que un alto nivel de cortisol en pacientes se asoció con una peor memoria y percepción visual, así como con volúmenes más bajos de materia gris total, occipital y lobar frontal.

Y esos cambios de volumen como los detectados por Sahakian pueden incidir directamente en las actividades que realizamos a diario.

“Ese conjunto de dolencias que afectan a la salud mental y nos generan depresión y ansiedad, es lo que coloquialmente estamos llamando cerebro pandémico”, apunta Yassa.

¿Cómo nos afecta el cerebro pandémico en el día a día?

La doctora Sahakian pone un ejemplo muy común.

“Aparcas tu auto en un estacionamiento público de múltiples niveles de un centro comercial. Regresas después de varias horas. Por un momento te pierdes y no recuerdas dónde dejaste tu auto. Pues bien, el hipocampo es la zona del cerebro responsable de aplicar esa memoria, precisamente una de las zonas más afectadas por los efectos de la pandemia”.

Aparcamiento en Santa Mónica, Los Ángeles, Estados Unidos.

Getty Images
Los efectos del llamado cerebro pandémico pueden notarse si tenemos dificultades para reencontrar nuestra plaza de aparcamiento.

El hipocampo también está involucrado en los procesos de aprendizaje. Además, es una zona que normalmente se deteriora con la edad.

“Es por ello que los ancianos pueden ser más vulnerables, aunque también hemos detectado que los niños pueden experimentar retrasos en su desarrollo social y del lenguaje”, argumenta Sahakian.

Pero los efectos del llamado cerebro pandémico van mucho más allá de una afectación leve de la memoria o un retroceso de la capacidad de aprendizaje.

Son muchos los receptores que son sensibles al cortisol, así que varias redes neuronales quedan afectadas, notándose en nuestros posibles cambios de humor frecuentes, sentimientos de miedo o la incapacidad para concentrarnos, realizar varias tareas a la vez o tomar decisiones sin titubear.

Esto se debe a su impacto en el sistema límbico y la amígdala, esta última encargada de hacernos sentir emociones.

“Muchos pacientes describen un sentimiento de “neblina mental” y se quejan de que ya no toman decisiones de la misma forma que lo hacían antes”, explica Yassa.

Por supuesto, esta carga psicológica también viene acompañada de irremediables consecuencias fisiológicas.

“La depresión y la ansiedad nos afectan el sueño, cambian el apetito y producen fatiga”, añade el neurólogo.

Escáner de cerebro.

Getty Images
Sahakian y su equipo han estado investigando las variaciones en nuestro cerebro que provoca la pandemia.

No afecta a todos por igual

Como en todo, el cerebro pandémico lastra más a unos que otros. En esto entra en juego la resiliencia individual y el nivel de estrés al que estemos sometido.

No sufren lo mismo quienes han padecido el aislamiento social que aquellos que perdieron un familiar o conocido, se quedaron desempleados o estuvieron infectados.

En estos casos, además del estrés crónico, también puede aparecer el estrés postraumático, incrementando la inestabilidad de la salud mental, la depresión, el dolor y la ansiedad.

Algunos hemos mostrado más resiliencia y creamos estrategias durante los confinamientos para mantenernos sanos, como seguir una rutina de ejercicio físico, pero para los más afectados este tipo de actividades puede ser más difícil de seguir”, diferencia Sahakian.

“La autogestión del estrés es algo personal que no todos logramos de la misma manera. Todos hemos tenido estrés en nuestra vida. Si logramos superarlo, este estrés hasta puede ser bueno en cierto punto” añade.

¿Es posible recuperarse?

El doctor Yassa quiere pensar que sí es posible superar los cambios sufridos, pero reconoce que no será de la noche a la mañana y que tomará tiempo.

“La gente se sobrepone a desastres naturales o la pérdida de seres queridos, así que de esto también deberíamos superarlo. Pero primero debe desaparecer la causa”, aclara.

“Según se vayan recuperando las libertades y la gente retome el contacto social, todos mejoraremos”, amplía Sahakian.

Persona llorando en una tumba en Indonesia en plena ola de coronavirus.

Getty Images
Las personas que han sufrido un ser querido pueden tardar más en recuperarse de los efectos psicológicos de la pandemia.

Mientras esperamos por la vuelta a la normalidad, los expertos igualmente aconsejan aplicar técnicas para traer de vuelta nuestras funciones cognitivas.

“Debemos retarnos con juegos de memoria para recuperarla, así también como ponernos a aprender cosas nuevas”, recomienda la doctora.

Yassa opina que debemos enfocarnos en crear una especie de armonía de ritmos.

“Levantarnos a la misma hora, comer regularmente y hacer ejercicio físico da mejores oportunidades al cerebro para recuperarse“.

Pero si bien estas actividades pueden ser suficientes para muchos, Sahakian reconoce que algunos podemos necesitar la ayuda de profesionales.


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