¿Por qué Jean-Paul Sartre rechazó el Nobel de Literatura hace 50 años?
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¿Por qué Jean-Paul Sartre rechazó el Nobel de Literatura hace 50 años?

El autor de La náusea o El ser y la Nada rechazó el Premio Nobel de Literatura para no dejarse transformar en una institución El filósofo creía que aceptar el premio le habría acercado más a uno de los dos bloques de la Guerra Fría, cuando su ambición era el entendimiento entre ambos
Por ElDiario.es
21 de octubre, 2014
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Jean-Paul Sartre dio lugar a todo tipo de habladurías al rechazar el Nobel. Foto: Wikimedia Commons / ElDiario.es.

Jean-Paul Sartre dio lugar a todo tipo de habladurías al rechazar el Nobel. Foto: Wikimedia Commons / ElDiario.es.

El 14 de octubre de 1964 Jean-Paul Sartre, a esas alturas reconocido filósofo y escritor que rozaba los 60, envió una carta a la Academia Sueca (que además de los Nobel se ocupa de defender la pureza del sueco, por cierto) pidiendo que no se le concediera el premio. Los miembros de la Academia no hicieron caso y pocos días después anunciaron al autor francés como ganador de Nobel de Literatura de aquel año. Sartre se reafirmó en su decisión, lamentando “profundamente” que el hecho se convirtiera en un escándalo.

Los rumores sobre una probable concesión del Nobel de Literatura a Sartre saltaron a los periódicos pocos días antes de que la Academia Sueca se pronunciara. Nada más leer sobre ellos, el filósofo envió su comunicado al secretario permanente de la institución. En ella declaraba que su objetivo era “evitar un malentendido”. “Por razones que me son personales y por otras que son más objetivas, no quiero figurar en la lista de posibles laureados y ni puedo ni quiero, ni en 1964 ni después, aceptar esta distinción honorífica”, escribía Sartre.

Habían sonado otros nombres –incluido el de Borges, que por aquellos años andaba siempre en las quinielas– pero la Academia Sueca tomó su decisión en firme, a pesar del escrito enviado por el intelectual francés. “Por su trabajo, rico en ideas y lleno del espíritu de libertad y de la búsqueda de la verdad”, así se justificaba la designación del galardón el 22 de octubre, reconociendo la fuerte influencia que sus textos habían tenido a lo largo de las décadas pasadas. La institución no dejó de señalar que el premiado había declarado que no aceptaría el Nobel, pero insistió en que esta postura no invalidaba el premio.

Las razones de Jean-Paul Sartre

En efecto, Sartre rechazó el Nobel al conocerse la noticia y al día siguiente apareció una carta firmada –y pagada– por él en Le Figaro . En ella expresa y aplica su filosofía de vida para aclarar por qué no quería aceptar el Premio Nobel. En este –ejercicio de coherencia para algunos, de altanería para otros– el escritor apunta que siempre ha rechazado condecoraciones oficiales, como la Legión de Honor, que se le concedió por su papel como combatiente en la Segunda Guerra Mundial y que también declinó.

A partir de ahí explica que su decisión está ligada a su concepto del trabajo de escritor. “Un escritor que adopte posiciones políticas, sociales o literarias debe actuar solo con sus propios medios, esto es, el mundo escrito. Todos los honores que pueda recibir exponen a sus lectores a una presión que no considero deseable”.

Una de las ideas que ha quedado para resumir los motivos de Sartre es que este no quería ser recuperado por la sociedad. No es exactamente así, pero el autor de La Náusea incide en su carta en el deseo (y, desde su punto de vista, la obligación para todo escritor) de no dejarse convertir en una institución.

Otra de las frases que ha quedado para la posteridad de su carta es la solemne “si firmo Jean-Paul Sartre no es lo mismo que si firmo Jean-Paul Sartre, ganador del Premio Nobel de Literatura”. Se trata de motivaciones personales, que reflejan la voluntad de coherencia con el pensamiento del autor, cuya interpretación del ser humano daba una importancia capital a la libertad de acción y a la iniciativa; en este caso la libertad de rechazar algo con lo que no encaja su proyecto vital, aunque esto sea una distinción honrosa para un escritor.

El filósofo francés divide sus argumentos en dos. Las razones anteriores son personales, pero también tiene otras que califica de objetivas. Estas se resumen en su activismo político a favor de la causa del socialismo. “La única batalla posible hoy en el frente cultural es la batalla por la coexistencia pacífica entre las dos culturas, la del Este y la del Oeste”, afirma. Aboga por el acercamiento entre los dos bloques que libraban la Guerra Fría, pero piensa que este movimiento tenía que ocurrir sin las instituciones de por medio, entre los ciudadanos y las culturas.

Sartre y su compañera Simone de Beauvoir junto a Che Guevara en una visita a Cuba

Sartre y su compañera Simone de Beauvoir junto a Che Guevara en una visita a Cuba

De ahí el deseo de Sartre de mantenerse independiente de las instituciones. En la carta afirma también que si le concedieran el Premio Lenin –que se otorgaba por méritos tanto en las artes como en las ciencias–, se vería igualmente obligado a rechazarlo. Posteriormente en una entrevista aclarará un poco más su punto de vista: “Como he estado políticamente comprometido, la sociedad burguesa quiere cubrir mis errores pasados, ve una posibilidad de admisión y me dan el Premio Nobel. Me perdona y considera que tengo derecho al Premio Nobel. Es monstruoso”.

Curiosamente De Gaulle haría después un ejercicio de perdón con Sartre cuando este se implicó en los levantamientos de Mayo del 68, declarando con un orgullo muy francés “no se puede meter a Voltaire en prisión”.

Las habladurías de la época

Ni que decir tiene, la carta de Sartre no aplacó la polémica sino todo lo contrario. Lo acusaron de altanero, de creerse demasiado bueno o íntegro como para estar por encima de estas cosas. La prensa rosa no dejó de hincar el diente en la relación con su compañera, la también escritora Simone de Beauvoir, publicando que el novelista había rechazado el Nobel para que ella no sintiera celos.

No faltó quien señaló el escándalo como un movimiento calculado para ganar dinero. Ahora todo el mundo querría leer al tipo que había tenido el courage (así lo dirían en Francia) o los… redaños para rechazar el Nobel por propia iniciativa. Cierto es que George Bernad Shaw lo había declinado en un primer momento, pero luego lo aceptó; lo contrario que había ocurrido con Boris Pasternak, quien primero escribió a la Academia Sueca expresando su agradecimiento y después les volvió a escribir a instancias del Gobierno soviético rechazando el galardón.

En cualquier caso Sartre no parecía tener problemas con la venta de sus libros en aquel momento y se mostraba sorprendido de estas acusaciones, recordando que acababa de rechazar 26 millones de francos. El que se la tuviera jugada a la Academia Sueca por haberle concedido antes el Nobel a su antagonista Albert Camus es otro de los argumentos que circularon.

Sartre y Simone Beauvoir, en el centro, visitando Israel

Sartre y Simone Beauvoir, en el centro, visitando Israel

Por qué Francia tiene tantos premios Nobel

La designación de 2014 ha sido para un francés, Patrick Modiano. Con él van 1 4 nobeles de literatura galos. El país que sigue es Estados Unidos, con 11 galardonados, aunque cuatro de ellos son nacionalizados. Una de las críticas que se viene haciendo desde hace tiempo a la Academia Sueca es el pecado del eurocentrismo. Esto era evidente en los primeros años, cuando todos los ganadores fueron europeos hasta el poeta indio Rabindranath Tagore en 1913. Hubo que esperar a 1930 para que lo volviera a ganar un escritor no europeo, el estadounidense Sinclair Lewis.

Otro de los rasgos que se aprecian en las primeras designaciones, de 1901 a 1912, es la animadversión a los autores rusos. Ni Tolstoi ni Chekov obtuvieron el premio. En cuanto al éxito de Francia cierto es que París era el foco cultural de principios del siglo XX y seguramente los miembros de la Academia Sueca se dejaban seducir por ello. Antes de que comenzara la Primera Guerra Mundial ya había dos premios nobeles franceses.

En 1915 se lo concedieron a Romain Rolland, probablemente por su postura pacifista ante el conflicto. De hecho los siguientes galardonados fueron de países neutrales (Suecia, Dinamarca, Noruega y Suiza) hasta 1921, en que lo ganó otro francés. En 20 años habían sido premiados cuatro franceses y solo un no europeo. La tendencia se suavizó con los años, aunque tras la Segunda Guerra Mundial Francia vuelve a vivir otro esplendor para la Academia Sueca, cinco premiados desde el 47 al año de Sartre, el 64. Jean-Marie Gustav Le Clézio, en 2008, y este año Modiano contribuyen a engrosar el palmarés.

Imágenes: Wikimedia, II III

Lea la nota original en ElDiario.es.

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EU comenzó a deportar a migrantes haitianos retenidos en Texas

Unas 13 mil personas, la mayoría ciudadanos haitianos, permanecían reunidas bajo un puente fronterizo entre Estados Unidos y México.
20 de septiembre, 2021
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El gobierno de Estados Unidos empezó este domingo a deportar a los migrantes haitianos retenidos en un campamento improvisado bajo un puente en la localidad de Del Río, en el sur de Texas, tras un cruce masivo en la frontera.

Un total de 208 haitianos que intentaban entrar ilegalmente a EE.UU. fueron ya devueltos, según confirmó el gobierno haitiano a Efe, en un contexto sociopolítico y económico marcado por una aguda crisis.

De los tres vuelos previstos para el domingo ya han llegado dos, declaró a la agencia Jean Négot Bonheur Delva, coordinador de la Oficina Nacional de Migración.

Según el funcionario, todos los vuelos deberían traer 145 pasajeros, pero en el primero avión llegaron 98 personas y 110 en el segundo.

“Son personas que han intentado entrar en Estados Unidos a través de sus fronteras con México. Se trata de personas que vivían en Chile, México, Panamá y Brasil en particular”, añadió.

Migrantes con suministros cruzando el río.

Getty Images
Los migrantes tuvieron que cruzar el río hacia México en busca de suministros.

Formaban parte de un grupo de unas 13.000 personas que permanecían acampadas bajo un puente que conecta Del Río en Texas con Ciudad Acuña en México. Aunque la mayoría eran haitianos, entre ellas también había cubanos, peruanos, venezonalos y nicaragüenses.

El jefe de la Patrulla Fronteriza estadounidense, Raúl Ortiz, detalló este domingo que aquellos que aún no habían sido devueltos habían sido trasladados a centros de detención.

“Trabajamos las 24 horas del día para mover rápidamente a los migrantes del calor y de debajo de este puente a nuestras instalaciones para procesar y removerlos de Estados Unidos de acuerdo con nuestras leyes y nuestras políticas”, dijo Ortiz en conferencia de prensa en el puente.

“Quiero vivir una vida sin problemas”

El primer ministro de Haití, Ariel Henry, envió su apoyo a los migrantes en redes sociales en la tarde del sábado, asegurando que “se habían conseguido acuerdos” para recibir a aquellos que regresen.

Sin embargo, algunos migrantes temen volver.

Migrantes cruzando Río Grande.

Getty Images

“En Haití no hay seguridad. El país está en una crisis política”, comentó Fabricio Jean, de 38 años, a Associated Press.

Jean se encuentra en el campo con su esposa y sus dos hijas.

“En Haití hay gente matándose unos a otros. No hay justicia. Solo quiero vivir una vida sin problemas. Quiero vivir donde sepa que hay justicia”, dijo otro padre de dos hijos, Stelin Jean, de 29 años, al Texas Tribune.

El Departamento de Seguridad Nacional estadounidense dijo a través de un comunicado que las transferencias continuarán “para asegurar que los migrantes irregulares sean puestos bajo custodia, procesados y trasladados fuera de Estados Unidos, en concordancia con nuestras leyes y normas”.

Además, anunció que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza enviará 400 efectivos adicionales a Del Río, una ciudad con cerca de 35.000 habitantes.

Migrantes cruzando Río Grande en la frontera entre México y Estados Unidos.

EPA
Estados Unidos planea regresar a los migrantes a sus países de origen.

El alcalde de Del Río, Bruno Lozano, había declarado el estado de emergencia en la ciudad. Describió la situación como “sin precedentes” y “surrealista”.

También dijo que la patrulla fronteriza había estado abrumada y que los “agitados” migrantes vivían en condiciones imposibles.

El campamento improvisado en Del Río tiene pocos servicios básicos, y los migrantes que esperan a temperaturas de 37°C han estado cruzando el río hacia México para obtener suministros.

La mayoría son haitianos. También hay cubanos, peruanos, venezolanos y nicaragüenses.

Muchos haitianos abandonaron su país tras el devastador terremoto en 2010. Un gran número de los que ahora se encuentran en el campo habían vivido en Brasil y otros países sudamericanos y viajaron hacia el norte tras no poder asegurar empleo o estatus legal.

Migrante en la frontera entre México y Estados Unidos.

Getty Images

Will Grant, corresponsal de la BBC en México, reporta que muchos cubanos también han abandonado la isla en su peor crisis económica desde el fin de la Guerra Fría.

Grant asegura que muchos de los migrantes en Texas probablemente realizaron la travesía migratoria más difícil en América Latina: cruzar a pie la densa selva del Darién entre Colombia y Panamá.

El gobierno de Estados Unidos ha informado de un aumento de migrantes en la frontera con México este año.

El número de migrantes detenidos allí en julio superó los 200.000 por primera vez en 21 años, según datos del gobierno.


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