¿Por qué se rompen los cables de Apple?
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¿Por qué se rompen los cables de Apple?

Era el cargador de mi nuevo iPhone 5, conocido como Lightning to USB. Cuando lo llevé a la tienda en Londres me dieron uno nuevo sin hacerme prácticamente ninguna pregunta, sólo cuándo y dónde lo había comprado.
Por BBC Mundo
15 de octubre, 2014
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"Tuve un cuidado extremo y ocurrió esto", dice un usuario bajo el nombre de Crafter en el sitio Macrumours. Foto: BBC.

“Tuve un cuidado extremo y ocurrió esto”, dice un usuario bajo el nombre de Crafter en el sitio Macrumours. Foto: BBC.

Ya es casualidad que mientras trabajo en un artículo sobre la calidad de los cables de Apple me deje de funcionar el mío, que apenas llegué a usar durante una semana.

Era el cargador de mi nuevo iPhone 5, conocido como Lightning to USB. Cuando lo llevé a la tienda en Londres me dieron uno nuevo sin hacerme prácticamente ninguna pregunta, sólo cuándo y dónde lo había comprado.

Ni me pidieron un recibo ni comprobaron que efectivamente no funcionaba. Y ninguno de los tres asistentes con los que hablé se sorprendió ante mi problema.

Simplemente me dieron uno nuevo, por el que normalmente habría tenido que pagar nada menos que US$19.

Mmmm… sospechoso.

Sorprendida de que no se sorprendieran, les pregunté si era normal que sucediera algo así y me contestaron que lo habitual es que suceda después de algunos meses de uso, no tras una semana.

Buscando respuestas

En la página oficial de Apple en Estados Unidos, en el mismo lugar donde puedes comprar el Lightning to USB de 1 metro de largo, hay más de 1680 comentarios que le dan al producto una valoración media de 1,5 estrellas sobre 5 posibles.

Captura de pantalle de críticas a un cable de Apple en la página oficial de la compañía.
Captura de pantalle de las críticas a un cable de Apple en la página oficial de la compañía.

En la misma página para Reino Unido los más de 450 clientes que comentaron fueron medio punto más severos: sólo una estrella.

Hay quien se queja incluso de que no sea posible escoger 0 en la valoración.

“Apple, despierta y lee las críticas de tus clientes!!!”, escribe un tal Geoff B de Newtownards.

“¿Por qué Apple no puede hacer cables tan buenos como las copias?” se pregunta Ivan O, de Canterbury.

“No han hecho nada para responder a este mal diseño, estoy deseando ver su respuesta”, comenta Alex W, de Sheerness.

Y fuera de las páginas oficiales de Apple, no sólo abundan las críticas y las fotos de usuarios frustrados que muestran el estado de sus deteriorados cables, sino que incluso hay videos en YouTube con consejos prácticos sobre cómo fortalecer tu cable de Apple para evitar que se rompa.

¿Cual es el problema?

Las quejas más habituales son que los cables tienden fácilmente a deshilacharse, romperse o fallar en el funcionamiento.

Con el uso muchos cables quedan “pelados”: se rompe la goma o el plástico elástico externo y queda al descubierto el interior del cable.

Ejemplo de Apple sobre Strain Relief
Ejemplo de la página de Apple sobre los daños por “strain relief” que presentan los cables T MagSafe.

Muchos usuarios se quejan de haber comprado varios cables de Apple, que no son precisamente baratos, y haber experimentado los mismos problemas.

En 2009 se presentó en Estados Unidos una demanda judicial contra Apple por los cargadores de computadoras portátiles MacBook conocidos como T-shaped MagSafe.

La demanda decía que estos cables eran peligrosos porque eran proclives a deshilacharse y soltar chispas y porque dejaban de funcionar muy pronto.

Los demandantes también acusaban a Apple de conocer el problema y aún así no haber alertado a los consumidores ni detenido su fabricación.

En noviembre de 2011 Apple llegó a un acuerdo extrajudicial con el que aceptó reemplazar o devolver el dinero por los cargadores dañados.

Pero no hizo mea culpa por el diseño o la calidad del producto, sino que describió el problema como strain relief, algo así como “liberación de tensión”: la “condición” por la que el cable fino del cargador se rompe o separa del resto del cargador.

Este acuerdo fue sólo temporal y específico para los usuarios de Estados Unidos.

Fuera de este caso puntual, Apple no ha respondido oficialmente a las numerosas críticas a la calidad de sus cables que abundan en internet, dentro y fuera de sus páginas oficiales.

Las quejas se refieren a varios modelos de cargadores, ya que todos usan el mismo material. Entre las más recientes destacan las que aluden al conector conocido como Lightning, que se usa para cargar y sincronicar los modelos de iPhone5 o superiores, así como algunos de iPad y iPod.

¿Por qué Apple no toma medidas públicamente?

Imagen de cable Lightning de Apple dañado subido al sitio Macrumours por el usuario Tburk32 .
El usuario Tburk32 dice que su cable continúa funcionando, a pesar de su mal aspecto. Pero, ¿es seguro?

Esa es la pregunta que le hice al equipo de prensa de Apple por e-mail y por teléfono, pero que en dos semanas todavía no quisieron contestar.

Informalmente, sin embargo, como usuaria, sí obtuve una repuesta cuando fui a su tienda en Londres a cambiar mi cable.

Uno de los asistentes me dijo que la postura oficial de Apple es que no hay ningún problema con los cables, pero que en la práctica sí se sabe que están dando problemas.

¿Se trata de una cuestión de calidad de materiales o de diseño? Eso le pregunté a Miguel López, bloguero, escritor sobre temas de tecnología y formador de Apple.

Según López es una combinación de ambos factores, la “insistencia” en un diseño que tal vez no sea el que mejor funciona, con “un material que debería ser más resistente”.

“Esto es algo que Apple debería mejorar”, dijo López, cuyo cargador de iPhone también está pelado en un extremo.

López dice que la política de Apple suele ser muy considerada con el cliente cuando se trata de errores de fabricación reconocidos. En esos casos suele poner en práctica a nivel internacional un programa de intercambio para sustituir los productos defectuosos.

También suele remplazar los productos dañados, incluidos los cables, cuando éstos están dentro de la garantía.

Pero hasta ahora Apple no ha dado una respuesta formal a las quejas de los cables, quizás porque, si bien abundantes en internet, no están organizadas de una manera “seria”.

“He visto en algunos casos cómo cuando las quejas se generalizan mucho o generan mucha polémica en las redes sociales, sí hacen que Apple se acabe pronunciando al respecto o incluso cambiando accesorios”, dijo López.

“Cuando Apple ve que su imagen se perjudica seriamente, actúa, de una forma u otra”, dice.

“No necesariamente para ceder”, puntualiza, pero “algo hace para restaurar su imagen en ese momento”.

Unos consejos finales

Y mientras no llega esa respuesta, aquí van unos consejos generales para prolongar la vida de tus cables.

Cable lightning de Apple
¿Cómo mantener los cables de Apple tan relucientes como el primer día?

Para los cargadores con cable Lightning trata de conectarlos y desconectarlos al dispositivo en línea recta, sin ejercer presión sobre el cable hacia arriba o hacia abajo.

Si eres de los que utiliza el teléfono o tableta mientras se está cargando, asegúrate de que no doblas el cable mientras lo haces.

Cuando enrolles los cables, tanto de tu MacBook como de tu iPhone o iPad, procura que no se doble mucho en la zona del conector. Es mejor que dejes unos centímetros libres a ambos extremos del cable para no forzarlo.

En internet algunos usuarios recomiendan poner alrededor del cable en los extremos más vulnerables un pequeño muelle, como el de un bolígrafo, para evitar que se pueda doblar demasiado. Otros proponen utilizar cinta aislante eléctrica.

Si aún así se te estropea, en Apple recomiendan acudir al mínimo indicio y no esperar a que el cable esté totalmente dañado.

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La carrera contrarreloj de Alemania por llevar ante la justicia a los últimos criminales nazis

La justicia alemana intenta ajustar cuentas con los últimos responsables vivos del Holocausto, todos ellos mayores de 90 años de edad.
Por BBC
14 de febrero, 2021
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Tienen más de 90 años de edad y el dudoso honor de ser considerados como los últimos criminales nazis en enfrentar la justicia.

No formaron parte del alto mando militar de Adolf Hitler, ni comandaron algún escuadrón de las SS. Eran guardias de seguridad, secretarias o empleados administrativos que trabajaron en los campos de exterminio del Tercer Reich y ahora, más de 75 años después del final de la II Guerra Mundial, finalmente están enfrentando a la justicia.

El martes pasado, fiscales en Alemania acusaron a un hombre de 100 años de edad por ayudar en el asesinato de 3.518 personas que fallecieron mientras él trabajaba como guardia de la SS en el campo de concentración de Sachsenhausen, ubicado a unos 35 kilómetros de Berlín.

La semana anterior, una mujer de 94 años de edad que trabajó como secretaria en el campo de concentración de Stutthof (Polonia) fue imputada como cómplice en 10.000 casos de asesinato e intento de asesinato por su trabajo en apoyo a las atrocidades que se cometieron allí.

Aunque ahora es nonagenaria, dado que era menor de 21 años cuando ocurrieron esos hechos, es probable que esta mujer termine siendo juzgada ante una corte juvenil.

Entrada del campo de exterminio de Auschwitz.

Getty Images
Las investigaciones recientes han logrado imputar a varios exfuncionarios del campo de exterminio de Auschwitz.

Sus casos forman parte de un pequeño grupo de empleados de bajo nivel del régimen nazi que en los últimos años han estado siendo investigados por las autoridades alemanas en un último esfuerzo por ajustar las cuentas pendientes con el pasado nazi: una carrera contrarreloj pues cada vez quedan menos sobrevivientes de aquella época.

Persiguiendo los crímenes del Tercer Reich

Pero, ¿por qué se está investigando ahora a exfuncionarios que ni siquiera tenían puestos de mando durante el Holocausto?

Las indagaciones sobre las atrocidades cometidas por el Tercer Reich comenzaron formalmente en 1943, cuando se creó una comisión internacional para investigar los delitos cometidos por las potencias del Eje. Su trabajo llegó a la imputación de 36.000 funcionarios alemanes y japoneses, de los cuales al menos 10.000 fueron condenados en juicios realizados hasta 1948.

Imagen de los juicios de Nuremberg.

Getty Images
Muchos de los principales líderes nazis fueron condenados en los juicios de Nuremberg.

Al mismo tiempo, entre 1945 y 1949, los tribunales en la zona de Alemania occidental dictaron unas 4.600 condenas por crímenes del nazismo.

Sin embargo, tras el establecimiento de la República Federal Alemana (RFA) en 1949, decayó el interés de seguir persiguiendo los crímenes nazis y, de hecho, se dictaron numerosas amnistías e incluso se aprobó una legislación que permitió que antiguos soldados nazis accedieran a cobrar pensiones.

“Durante la década de 1950, en Alemania occidental no había mucho deseo de perseguir los crímenes nazis, lo que resultó en un verdadero escándalo en el resto del mundo. Alemania oriental, en particular, impulsó una campaña de propaganda que destacaba cómo había antiguos líderes nazis en posiciones destacadas tanto en el sector privado como en el sector público. Eso fue verdaderamente embarazoso para el gobierno de la RFA”, explica Devin Pendas, profesor del Boston College especializado en la historia de los juicios contra los nazis tras la II Guerra Mundial.

La respuesta de la RFA fue la creación en 1958 de la Oficina Central de Investigación de Delitos del Nacional Socialismo, que es la instancia que hasta ahora se sigue encargando de indagar sobre estos temas.

Ficha de Adolf Hitler en la la Oficina Central de Investigación de Delitos del Nacional Socialismo.

Getty Images
La Oficina Central de Investigación de Delitos del Nacional Socialismo tiene un archivo con más de 1,7 millones de fichas de personas y eventos relacionados con los crímenes del Tercer Reich.

Algunos expertos han señalado que esta agencia gubernamental hizo un muy buen trabajo durante las décadas siguientes, mientras otros destacan que había mucha resistencia de parte de las autoridades judiciales alemanas ante estas investigaciones, Pendas cree que estos dos hechos coexistieron.

“Claramente, muchos jueces y fiscales estaban renuentes en las décadas de 1950, 1960 y 1970 de procesar con fuerza los crímenes nazi, en parte, porque muchos de ellos habían estado trabajando en el Poder Judicial durante el Tercer Reich pero también porque no querían lavar ante el mundo los paños sucios de su país”, dice Pendas a BBC Mundo.

“Pero también es cierto que la Oficina Central y muchos fiscales y jueces individuales se tomaron esto muy en serio, sacando a la luz mucha evidencia y prestando un gran servicio al llevar ante las justicia muchas de estas atrocidades”, agrega.

El trabajo de la Oficina Central se vio limitado además por varias cuestiones legales como el hecho de que las leyes alemanas no contenían disposiciones específicas para procesar crímenes de guerra y por las normas vigentes entonces sobre prescripción de los delitos, que dificultaban que muchos de los casos pudieran ser llevados a juicio después de 1960.

Una fila de mujeres prisioneras en el campo de concentración nazi de Auschwitz.

Getty Images
Se estima que más de un millón de personas, la mayoría judíos europeos, murieron en el campo de Auschwitz.

Esta dependencia gubernamental sufrió además un fuerte revés cuando, en 1969, la Corte Suprema revocó la condena de un antiguo miembro de las SS que trabajó como dentista en el campo de Auschwitz (Polonia) con el argumento de que trabajar en un campo de exterminio no era un crimen en sí mismo.

Como resultado de ese dictamen, la Oficina Central debió abandonar una investigación sobre la Oficina Central de Seguridad del Reich, una dependencia del ministerio de Interior controlada por las SS que era la principal responsable para ejecutar la política de asesinatos masivos de Hitler.

A estas limitaciones hay que sumar el hecho de que la Oficina Central es una entidad pequeña, dotada de poco personal y solamente tiene la potestad para investigar los casos, pues una vez que encuentra evidencias de posibles hechos punibles debe pasar los expedientes a los fiscales que son los responsables finales de llevar a juicio a los presuntos criminales.

El impulso del 11 de septiembre

Todas estas restricciones redujeron la capacidad de acción de la Oficina Central durante muchos años.

Pero las cosas cambiaron a partir de 2007, cuando un tribunal alemán condenó a 15 años de cárcel al marroquí Mounir el Motassadeq por haberle transferido dinero a Marwan al Shehhi, el presunto responsable de estrellar el vuelo 175 de United Airlines en contra de la torre sur del World Trade Center en Nueva York, según la Comisión que investigó los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Mounir el Motassadeq

Getty Images
Mounir el Motassadeq fue condenado a prisi[on por haber enviado dinero a uno de los atacantes del 11-S.

Este precedente impulsó al entonces fiscal de la Oficina Central Thomas Walther a buscar el enjuiciamiento de guardias y otros funcionarios de los campos de concentración, aunque no hubieran participado directamente de estos crímenes.

Siguiendo esta argumentación se logró que en 2011 un tribunal alemán condenara a John Demjanjuk, un antiguo guardia del campo de exterminio de Sobibor (Polonia), por colaborar con el asesinato de las 28.000 personas que fueron muertas allí.

“Se volvió más fácil conseguir una condena. Hasta entonces tenías que demostrar que alguien había estado involucrado directamente en una muerte. En este caso, la Fiscalía argumentó que -y el tribunal estuvo de acuerdo- que dado que estos campos eran centros de exterminio, cualquiera que hubiera pertenecido al personal nazi que estaba allí contribuyó con esas muertes. Ya no tenías que demostrar que un guardia mató a alguien en ese campo, basta con demostrar que había sido un guardia que trabajó allí”, explica Pendas.

Justicia e historia

La condena de Demjanjuk le dio un nuevo impulso al trabajo de la Oficina Central, que durante la última década ha remitido a los fiscales más de 200 casos para su imputación.

Thomas Walther

Getty Images
El abogado Thomas Walther impulsó el enjuiciamiento de exfuncionarios de bajo nivel que trabajaron en los campos de concentración nazis.

No se trata de una cifra menor cuando se considera que esta agencia gubernamental solamente cuenta con un puñado de investigadores, que para armar los casos tienen que buscar información en distintas partes del mundo y que, por su avanzada edad, muchas veces los presuntos criminales mueren antes de que el expediente esté concluido.

Sin embargo, hasta ahora, solamente se han producido un puñado de condenas, incluyendo la de Oskar Groening, un exmiembro de las SS conocido como el “contador de Auschwitz”, pues trabajó en las oficinas de este campo de exterminio y, entre otras cosas, se encargaba de contar el dinero robado a las víctimas.

En 2015, Groening, quien entonces tenía 94 años de edad, fue sentenciado en 2015 a cuatro años en prisión por haber facilitado el asesinato de 300.000 prisioneros. Sin embargo, falleció en 2018 sin haber ingresado en prisión a la espera del resultado de sus apelaciones.

Oskar Groening

Getty Images
Oskar Groening, el llamado “contador de Auschwitz” falleció sin pagar su condena.

Reinhold Hanning fue condenado en 2016 -a los 95 años de edad- por cooperar con la muerte de 170.000 personas en Auschwitz, donde trabajó como guardia de las SS. Aunque durante el juicio dijo estar avergonzado por haber presenciado las muertes sin hacer nada para evitarlas, negó ser culpable de las mismas y apeló la sentencia. Murió al año siguiente sin haber ido a la cárcel.

En 2020, una corte de Hamburgo sentenció a Bruno Dey, un exguardia del campo de concentración de Stutthof, por haber colaborado con el asesinato de las 5.230 personas fallecidas en ese centro mientras él trabajó allí.

Sin embargo, como él era adolescente cuando ocurrieron los hechos fue procesado por un tribunal juvenil y fue recibió una sentencia suspendida de dos años de cárcel.

Bruno Dey.

Getty Images
Bruno Dey intentó ocultar su rostro usando carpetas en las audiencias del juicio en el que fue condenado por colaborar en el asesinato de 5.230 personas.

Aunque han tenido mucha visibilidad, el hecho de que se trate de juicios contra exfuncionarios de bajo rango que ahora están tan mayores y que, hasta ahora, no han cumplido sus sentencias de forma efectiva ha llevado a algunos críticos a cuestionar si tiene sentido seguir con estos procesos.

“Creo que no hay ninguna razón para que una persona tenga inmunidad ante la justicia criminal debido a que era un funcionario de bajo rango”, dice Todd Buchwald, exembajador y coordinador especial de Justicia Criminal Global de Estados Unidos, a BBC Mundo.

Indica que estos juicios tienen muchos objetivos incluyendo llevar a la justicia a algunos de los responsables de las terribles atrocidades que se cometieron, crear un registro histórico de lo que ocurrió y fortalecer el mensaje disuasorio para todos aquellos funcionarios de bajo nivel que en el futuro se encuentren en una situación en la que se vean tentados a pensar que por su bajo rango no pagarán por estos crímenes.

“No está bien ayudar a perpetuar semejantes atrocidades, así que conviene reforzar el mensaje disuasorio de cara al futuro”, señala Buchwald.

“Los crímenes que se cometieron en Alemania fueron tan devastadores que entiendo bien el esfuerzo por intentar llevar ante la justicia a quienes tuvieron responsabilidad en lo ocurrido”, concluye.

 

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