"Fueron 3 ataques en Iguala y no 2, como dicen las autoridades" (crónica desde Ayotzinapa)
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"Fueron 3 ataques en Iguala y no 2, como dicen las autoridades" (crónica desde Ayotzinapa)

La Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos llegó a Ayotzinapa, Guerrero, en los años 30 del siglo XX, luego de haber sido fundada en 1926, en Tixtla, la ciudad aledaña, y es un complejo arquitectónico que opera como internado, dando no sólo alojamiento, sino también manutención a sus estudiantes; por ahí pasaron Lucio Cabañas y Genaro Vázquez.
Por Paris Martínez
7 de octubre, 2014
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La Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos llegó a Ayotzinapa, Guerrero, en los años 30 del siglo XX, luego de haber sido fundada en 1926, en Tixtla, la ciudad aledaña, y es un complejo arquitectónico que incluye edificios de aulas, dormitorios para 500 estudiantes, humildes casitas para empleados, así como amplios espacios deportivos, talleres de oficios, biblioteca, laboratorio de idiomas e, incluso, una alberca en pleno funcionamiento. De aquí han egresado 88 generaciones de maestros que, a su vez, han formado en sus primeros estudios a niños de todo el país, pues hasta este plantel llegan jóvenes de la República entera, para convertirse en profesores rurales de nivel primaria, lo mismo de Guerrero que de Oaxaca, Chiapas, Puebla, el Distrito Federal, Morelos, Tlaxcala y Sonora, sólo por citar el lugar de origen de algunos de sus actuales estudiantes.

”Yo siento un orgullo muy grande de estudiar aquí –afirma N., uno de los alumnos y moradores de este plantel, que opera como internado, dando no sólo alojamiento, sino también manutención a sus estudiantes–, me siento orgulloso porque Lucio Cabañas fue egresado de esta Normal; y porque, aunque Genaro Vázquez no se graduó de aquí, sí cursó aquí sus primeros dos años como normalista… Así que nosotros, como normalistas, nos sentimos muy orgullosos de ese pasado: hablar de la Escuela Normal de Ayotzinapa es hablar de muchas cosas, es hablar de movimientos guerrirlleros, de movimientos sociales, de movimientos magisteriales… de lucha por México.”

N. tiene 22 años y llegó a esta escuela en 2012, proveniente “de una comunidad rural caracterizada por la pobreza extrema”, cuyo nombre pide omitir, igual que el suyo propio, por temor a los ataques que vienen sucediéndose en contra de los alumnos de este plantel, el más reciente de los cuales, ocurrido en Iguala entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre, dejó tres normalistas asesinados –junto con tres ciudadanos más que transitaban por el lugar de la agresión–, y otros 44 víctimas de desaparición forzada, “porque aunque la autoridad diga que ya encontró sus cuerpos en fosas clandestinas, mientras esto no se confirme para nosotros ellos siguen desaparecidos y, por lo tanto, los seguiremos reclamando vivos, como se los llevaron los policías municipales de Iguala”, que los emboscaron luego de realizar una jornada de boteo en dicho municipio.

N. concede la entrevista en la cabina de radio del circuito cerrado que transmite dentro del plantel, en un momento en que los micrófonos están apagados y luego de que el comité de Prensa y Propaganda aprobara el ingreso a estas instalaciones, cuyas puertas se han mantenido cerradas a la prensa “por cuestiones de seguridad, no queremos que se nos infiltren extraños o que se difundan aspectos acerca de nuestra forma de coordinación”, y concede la entrevista, de hecho, tras ser designado para tal fin por sus compañeros del comité.

–¿Qué te impulsó a querer ser maestro? –se pregunta a N.

–Yo pienso que siempre he querido ser maestro, porque tuve buenos maestros –afirma este joven de ceño duro, como muchos en esta región de Guerrero, pero voz afable–. Y porque es una labor noble… Un doctor o un contador, o cualquier profesionista, son gente muy valiosa para la sociedad, por lo que hacen, por lo que aportan, y con un maestro normalista es igual, pero ¿qué hace un maestro normalista? Pues es el maestro de primaria, y el maestro de primaria forma al doctor, el maestro de primaria forma al contador, el maestro de primaria forma a los presidentes de la república, forma al policía, forma al activista… El maestro de primaria es el pilar de la enseñanza y forma en los niños y niñas las bases para que sueñen, para que decidan lo que quieren ser en el futuro. Por eso, cuando dicen que se debe desmantelar el sistema de escuelas normales para hacer progresar a México, lo que se hace es incurrir en una falacia, en una mentira, porque si no hay maestros que formen a la niñez, prácticamente no se tienen bases para nada como país.

El sistema de escuelas normales rurales fue establecido en los años 20 del siglo pasado, explica N., “en respuesta al contexto que vivía México en ese entonces: con 80% de la población, o más, viviendo en zonas rurales, en extrema pobreza, y sin oportunidades educativas. Y esa es una realidad demográfica que se ha modificado radicalmente, porque ahora buena parte de la población vive en núcleos urbanos, pero eso no ha vuelto innecesaria o inútil la educación rural, sino todo lo contrario. La problemática de extrema pobreza y falta de oportunidades educativas se siguen viviendo en la mayoría de las áreas rurales del país, y por eso los jóvenes de esas regiones siguen viendo la necesidad de convertirse en maestros no sólo para el progreso propio, sino para el progreso de sus familias y de sus comunidades.”

Guerrero, subraya, es un ejemplo claro de ello.

“En las escuelas rurales de esta región, y de muchas otras del país –explica–, no puede impartir clases cualquier maestro, sino uno que esté formado para enfrentar la realidad rural. Por ejemplo, hay escuelas rurales a las que asisten niños que sólo hablan castellano, y niños que sólo hablan alguna lengua indígena. Entonces, si el maestro no está capacitado para enfrentar esta situación, deja a la mitad de sus alumnos sin educación. Por eso, aquí, en la Normal de Ayotzinapa, hay formación especializada para este tema, aquí hay normalistas que aprovechan su conocimiento previo de alguna lengua indígena, porque provienen de alguna de estas comunidades, y se forman como maestros bilingües, y hay otros que sin saber una lengua indígena tienen la convicción de que ésta es un área que debe atenderse y, entonces, aprenden aquí lenguas indígenas, en el laboratorio de idiomas de la Normal. El Estado mexicano carece de una estrategia consolidada para enfrentar esta situación, y las Normales son el único sistema que lo enfrenta de manera consecuente, a pesar de la falta de apoyo, de la falta de presupuesto, de los ataques paramilitares, y de la campaña de desprestigio que desde el sexenio pasado venimos sufriendo por parte de las autoridades particularmente aquí en Guerrero”, campaña que, reconoce, ha permeado entre un sector “desinformado” de la población.

La criminalización

De camino a la Normal Rural, entre las curvas de la carretera que va de Chilpancingo a Ayotzinapa, un taxista local resume en pocas palabras el sentir de ese sector que los normalistas consideran desinformado. “Mira –expone su punto–: sí está muy cabrón lo que les hicieron a estos morros. Muy cabrón. Pero ellos también son muy cabrones, a cada rato hacen bloqueos en las carreteras, luego bajan al pasaje y los obligan a dar ‘coperacha’, atracan los camiones repartidores y no sólo se llevan el producto, sino el camión entero… allá adentro tienen camiones de todas las empresas que quieras, y operan en bola, ¿así cómo le hace uno?”

La agrupación de taxistas a la que este chofer pertenece, de hecho, hace poco más de un año se enfrentó con los normalistas de Ayotzinapa, narra, “porque un día llegaron a la base, que está junto a la terminal de autobuses Estrella Blanca… era un día bastante malo, no había pasaje, y por lo mismo, en la base había un montón de taxis formados. Y entonces llegan estos morros, en bola, y empiezan a exigir que todos les entreguemos una coperacha, y sí, para evitar problemas, se coopera, pero entonces se les ocurrió bajar del taxi a una señora que venía con su niño en los brazos, y la empujan, y se cae, y entonces nos calentamos, porque una cosa es que se metan con uno y otra cosa es que se pongan pendejos, y como había muchos taxistas, que se arma la batalla, y terminaron saliendo por patas… luego, como tenemos radiofrecuencia, nos empezamos a radiar todos los taxistas de Chilpancingo y los perseguimos hasta que se fueron de aquí, y no hubo venganza, pero sí nos advirtieron que si veían un taxi de Chilpancingo allá por Tixtla y Ayotzi, no se la iba a acabar, entonces, por muchos meses no pudimos ir allá a dejar pasaje.”

Dentro de la Normal, de hecho, permanecen al menos dos decenas de vehículos utilitarios, lo mismo tráilers doble remolque de Cocacola, que varias camionetas repartidoras de Lala y Barcel, así como autobuses de pasajeros de distintas líneas comerciales, retenidos por los normalistas, con el fin de abastecerse de alimentos –el gobierno estatal no les ha enviado víveres, como es su obligación, durante la última semana–, así como para “obligar a las empresas a que presionen al gobierno, y así éste haga justicia.”

–¿Por qué realizan este tipo de acciones, como bloqueos carreteros, petición de cuota a automovilistas? –se pregunta a N.

Todos esos recursos se emplean para financiar las prácticas escolares –explica–: los alumnos de las cuatro academias (niveles de estudio) de la Normal tienen que realizar prácticas y jornadas de observación fuera de la Normal. Los alumnos asistimos a escuelas rurales para aprender los sistemas de enseñanza que se emplean en el ámbito rural, e incluso los de cuarto (último nivel) pasan prácticamente todo ese último año de formación ya como maestros, asignados a una escuela rural e impartiendo clases. Pero el dinero que aportan las autoridades para la operación de la Normal no es suficiente, no nos dan recursos, por ejemplo, para ir a estas comunidades cada vez que debemos realizar prácticas o jornadas de observación, aunque es obligación de las autoridades hacerlo. Y hay veces que el normalista tiene que pagar traslados a lugares lejanos, como Copala, San Marcos, Marquelia, y considerando que muchos alumnos provienen de La Montaña o de lugares muy pobres, pues no contamos con recursos propios para pagar esos traslados, además de que hay que pagar la alimentación y el material que se ocupa en las clases. Entonces, cada vez que hay que hacer prácticas o jornadas de observación, que son de varias semanas, nos vemos obligados a salir a botear, pero no se exige el pago de cuotas a nadie, eso tiene que ser aclarado, en ningún momento se obliga a nadie a aportar, la gente, si lo desea, nos apoya, y lo hace con lo que tiene, con lo que puede, y por eso no es mucho lo que se junta: nos dan de a un peso, de a dos pesos, algunas personas buenas quizá te den 20 pesos o 50 pesos, y entonces, nunca es mucho lo que se reúne, por eso, constantemente nos vemos obligados a salir a las carreteras y pedir el apoyo de los conductores, pero nunca los obligamos ni atacamos a nadie.

Eso pudo ser constatado este lunes 6 de octubre, cuando los normalistas y padres de familia de los jóvenes desaparecidos tomaron la caseta de Palo Blanco, en la Autopista del Sol, a la altura de Chilpancingo, y abrieron el paso libre a los vehículos, pidiendo una cuota voluntaria. Y el pasado 26 de septiembre, de hecho, los jóvenes de la academia de primero de la Normal se encontraban en Iguala –distante a cien kilómetros de Ayotzinapa– precisamente para realizar una jornada de boteo, y fue luego de concluir, al aprestarse a abordar sus vehículos y volver a su plantel, cuando fueron emboscados por agentes de la Policía Municipal que, según las autoridades federales, estaban subordinados, junto con otras autoridades locales, al cartel Guerreros Unidos.

La emboscada

Fueron tres ataques, aclara N., y no dos, como manejan las autoridades. El primero, alrededor de las 20:00 horas, cuando los normalistas se encontraban en el zócalo de Iguala luego de haber realizado una colecta, y fue entonces cuando “se empezaron a escuchar disparos. Si fueron disparos al aire o directo contra la gente, no lo sabemos, pero sí sabemos que hubo disparos, porque muchas (de las 17) personas heridas fueron lesionadas ahí.”

Para protegerse, narra, los normalistas abordaron los tres autobuses en los que llegaron a Iguala y cuando todos lograron agruparse, emprendieron el camino de vuelta a Ayotzinapa.

Fue aproximadamente una hora después de que se escucharan los primeros disparos cuando, a la altura de la avenida Álvarez, policías municipales abrieron fuego contra los vehículos de los normalistas, así como contra un vehículo en donde viajaban los jugadores del equipo de futbol Los avispones, y contra un taxi, dejando tres normalistas fallecidos, lo mismo que un futbolista y los tripulantes del taxi (el chofer y una pasajera).

El tercer ataque, señala N., vino entre las 22:00 y 23:00 horas, cuando los normalistas sobrevivientes, aún en Iguala, intentaron dar una conferencia de prensa para denunciar la agresión sufrida. En este momento, un grupo de hombres armados disparó nuevamente en su contra, poniéndolos en fuga, y fue este el momento en que 44 de ellos desaparecieron (según la cifra reconocida por la Comisión Nacional de Derechos Humanos y que se basa en los testimonios de las familias de los normalistas raptados).

“Lamentablemente –afirma N.–, Guerrero ha caído en la anarquía, en todos los aspectos, en la política, en la seguridad, en todo, e Iguala siempre ha sido un foco rojo de violencia, y lo que nos acaba de pasar se deriva directamente de eso, y de la campaña de desprestigio que se tiene en contra de la escuela, para hacer creer a la población que las Normales deben desaparecer, campaña que ha hecho que algunas personas incluso justifiquen el ataque que sufrimos, que lo ven como algo que debe aplaudirse… sí, es indignante, nosotros mismos no encontramos palabras para describirlo: lo que ocurrió el 2 de octubre de 1968 lo llamamos masacre; el ataque del 10 de junio de 1971, lo llamamos masacre; Aguas Blancas, el 28 de junio del 95, fue una masacre… y nosotros creemos que lo ocurrido el 26 de septiembre en Iguala también lo fue. Es una masacre y una violación de derechos para la cual no hay palabras que alcancen a abarcarla. Nosotros nos encontramos totalmente afligidos y lo único que pedimos es justicia para nuestros compañeros, lo único que queremos es estudiar, lo único que queremos son mejores oportunidades para vivir, pero en nuestra contra siempre existen organizaciones paramilitares o de otra índole que se empeñan en destruir lo poco que vamos construyendo… ¿Por qué? Esa es la pregunta y nosotros mismos no entenemos el porqué… no lo hicimos el 12 de diciembre de 2011, cuando el gobierno perredista de Ceferino Torreblanca disparó en nuestra contra, sólo por pedirle audiencia, matando a dos de nuestros compañeros. Y en esta ocasión es lo mismo: el gobierno perredista de Ángel Aguirre abre fuego contra nosotros… ¡¿por qué?!

Epílogo: a los compañeros…

N. se niega a hablar de sus compañeros como si estuvieran muertos, a pesar de que han sido encontradas seis fosas con, al menos 28 cadáveres que, se presume, corresponden a los normalistas desaparecidos. Pero aún cuando se niega a aceptar esa presunción, mientras no haya una comprobación científica, habla de ellos en tiempo pasado.

“Yo conocí a varios de ellos –dice con tristeza–. Muchos eran del lugar del que yo soy, y quizá no los conocí a fondo, porque apenas tenían escasos dos meses en la escuela los camaradas, pero aún así, son mis compañeros, y para ellos, el mensaje que yo tengo es el mismo lema que hemos abanderado en las últimas décadas: ‘Ni olvido ni perdón’. Las personas criminales que han hecho esto van a tener su castigo, de una manera u otra… lo único, pues, que le pediría a la ciudadanía en general, a la prensa, a México, es que se solidaricen con nuestra lucha. No somos criminales, somos estudiantes. Lo único que queremos es un lugar mejor y no sólo para nosotros, sino para todos. Porque al estar de parte de la lucha de todos, estamos del lado del pueblo de México y no vamos a desistir, vamos a estar siempre en favor del pueblo”.

*Nota publicada el 6 de octubre de 2014.

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"Muchos se frustraron por no ver las escenas dramáticas de Europa", dice López Gatell en entrevista con BBC

El subsecretario de Salud de México, Hugo López-Gatell, rechaza las críticas recibidas por su gestión frente al coronavirus y asegura que la epidemia en el país se está desacelerando pese a los cientos de muertes diarias.
9 de julio, 2020
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La cara más visible del gobierno de México frente al covid-19 habla de éxito cuando se refiere a la estrategia contra el coronavirus implementada en el país.

Aunque subraya que ninguna muerte habría sido deseable, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, afirma que su mayor propósito era que nadie falleciera por no poder recibir atención en los hospitales. Y que eso se ha conseguido.

Asegura que se trabajó por evitar un aumento súbito en los casos que llevara al colapso de los centros médicos. O, dicho de otro modo, concentrar ese mismo número de casos de coronavirus en un período más largo de tiempo para espaciar los ingresos hospitalarios.

Pero esto también se traduce en el cansancio de buena parte de la población ante una curva epidémica que se mantiene y no acaba de descender tras varias semanas.

Es más, este miércoles se batió un récord de nuevos contagios confirmados en el reporte diario que ofrece el gobierno: 6.995 (si bien la gran mayoría son positivos de días anteriores).

En total, el balance oficial en el país ascendió a 275.003 positivos y 32.796 muertos, lo que lo mantiene como el quinto país del mundo con más decesos.

Pero López-Gatell aseguró que la epidemia en el país ya se está desacelerando.

“Que aumente el número de casos no quiere decir que se acelera la epidemia. Una cosa es que sigue en la fase creciente en el conjunto del país y otra es que la velocidad a la que ocurre este incremento es cada vez más lenta”, dijo.

Paciente de covid abandona el hospital.

AFP
El gobierno mexicano considera un éxito su estrategia contra el coronavirus al haber logrado, asegura, que los hospitales no colapsaran.

Convertido en una de las personalidades más reconocidas del año en México, el subsecretario de Salud ha recibido duras críticas de quienes creen que esconde las cifras de la magnitud real de la epidemia o le acusan de ir contracorriente al descartar la realización masiva de pruebas del virus o de emitir mensajes contradictorios.

En una extensa entrevista concedida a BBC Mundo en Palacio Nacional tras una de sus conferencias de prensa diarias, López-Gatell rechazó todos los señalamientos y siguió defendiendo todas y cada una de las medidas implementadas como parte de la estrategia federal.

De hecho, a la hora de hablar de lecciones aprendidas tras estos meses de pandemia, se resist a identificar algún error de la intervención nacional y prefirió hablar de lo que las autoridades estatales pudieron haber hecho y no hicieron.

Este es un resumen de la entrevista concedida por López-Gatell, cuya gestión y decisiones frente al covid-19 en México provocan casi cada día un sinnúmero de reacciones enfrentadas (esta entrevista ha sido editada por razones de claridad y concisión).


La fase de mayor riesgo de transmisión del covid-19 en México se mantiene durante semanas y ese “pico” se convirtió en “meseta”. ¿Por qué, tras tanto tiempo, los casos no bajan de manera sostenida?

Primero quiero insistir que esa “curva aplanada” que vemos de ninguna manera debe interpretarse como la cancelación de la pandemia. Lo que quiere decir es que la velocidad de aumento en el número de casos es considerablemente menor.

El primer propósito técnico de esta estrategia es que el número de casos diarios en el momento de máxima intensidad epidémica sea siempre menor a la capacidad del sistema de salud, que nunca se rebase.

El segundo objetivo es ganar tiempo. Ningún sistema de salud del mundo está de antemano preparado para un evento como este. Así que queríamos posponer todo lo posible el momento de máxima intensidad de transmisión y, por lo tanto, de número de hospitalizaciones.

Y el tercero es reducir el número total de casos, que según algunas estimaciones del modelo puede ser hasta del 10%, aunque no es el objetivo fundamental.

Lo que sí es un objetivo es reducir las muertes que puedan darse por falta de atención médica, que la causa de la muerte sea porque se saturó el hospital y la persona no pudo ser atendida.

Nuevas muertes reportadas cada día por covid-19 en México. (reportadas tras confirmarse su diagnóstico, no necesariamente ocurrieron el día en que se reportan). .Muertes diarias por covid-19 en México. (según la fecha en que ocurrieron, su diagnóstico de confirmación pudo llegar y reportarse después). .

-¿Y cuál ha sido o será ese momento de máximo riesgo de contagio? Usted ha recibido duras críticas por cambiar las previsiones en varias ocasiones.

Quiero precisar que la referencia que tomamos es la curva epidémica de la Ciudad de México. Se puede hacer una curva respecto al conjunto del país, pero su significado es incierto porque las epidemias se van presentado asincrónicamente en un país tan extenso.

Si no hubiéramos intervenido, habríamos tenido el pico en la tercera semana de abril. Habiendo intervenido, tenemos la meseta, la cresta, más o menos desde la segunda semana de junio hasta el final del mes.

-El pasado lunes usted destacó en conferencia de prensa que los casos en la capital del país “van disminuyendo progresiva y sostenidamente en los últimos 15 días”.

Sí, la evolución de la epidemia muestra ya el agotamiento de su primer ciclo en algunos lugares como es ahora la Ciudad de México, como lo fue Tijuana, y como lo fue Cancún, aunque desafortunadamente tuvo un repunte.

-Pero teniendo en cuenta que muchos laboratorios están colapsados y tardan días o semanas en poder dar los resultados de las pruebas de covid-19, ¿esa curva descendente no podrá cambiar, una vez que se incorporen esos resultados que salen con tanto retraso?

Sí, los resultados tardan unos diez días aproximadamente, lo presentamos todas las semanas para que la población conozca este reto de procesamiento de pruebas.

Pero la respuesta es no. Aún cuando tengamos los resultados de las pruebas que se tomen hoy o tengamos los que se tomaron hace diez días, el patrón de ocurrencia en el espacio y el tiempo de la epidemia no varía.

Extraccion de muestra de posible caso de covid.

Getty Images
La demora en la obtención de resultados de las pruebas de covid-19 en México provoca que buena parte de los casos que se reportan a diario correspondan realmente a días o semanas atrás.

-¿Entonces ahora sí que podrían decir que “se domó la pandemia”, como aseguró el presidente hace ya varias semanas aunque las cifras no apuntaban en ese sentido?

Creo que su planteamiento era respecto a haber logrado tener una curva plana. Yo no uso generalmente esa expresión, pero sí me puedo sumar a esa idea de haber logrado el éxito, de haber logrado la meta que nos propusimos.

Empleamos para ello medidas de contención y la estrategia de mitigación con la Jornada Nacional de Sana Distancia.

La consecuencia positiva es que hemos logrado mitigar intensamente esta epidemia, como muestran los datos. La consecuencia adversa o incómoda es que, necesariamente, la epidemia se hace más lenta.

"Logramos la meta que nos propusimos: que nadie se muera por no recibir atención médica"", Source: Hugo López-Gatell, Source description: , Image:

-¿Entiende que mucha gente cuestione que hablen de éxito cuando sigue muriendo tanta gente?

El éxito no es que se muera la gente, ojalá no se muriera una sola persona. Pero el éxito consiste en haber logrado el objetivo de que nadie se muera por no recibir atención médica.

Eso lo hemos logrado, es demostrable. En México no tenemos camas en los parques públicos porque todo el mundo cabe en un hospital, porque logramos tener una menor velocidad de epidemia.

-Muchos tienen la aspiración frustrada de que no vieron aquí las escenas dramáticas que se vivieron en los países europeos occidentales. Esperaban ver cientos de miles de muertos, esperaban ver morgues llenas y rebosantes…

-Pero aún así, la cifra de muertos por cada 100.000 habitantes sitúa a México en el quinto lugar de América Latina, solo por detrás de Chile, Perú, Brasil y Ecuador. No parece tan buen dato.

No hay que perder de vista que la calidad de la vigilancia epidemiológica de cada país es diferente. No solo me refiero a elementos técnicos, sino a decisiones políticas.

No hago acusación alguna porque no tengo evidencia, pero yo no puedo garantizar que otros países con los que se nos compara tengan la misma actitud, disposición, capacidad técnica, decisión política (de mostrar todos los datos).

Insisto, no estoy acusando, pero yo sí puedo decir con convicción lo que sé que ocurrió en México. Y eso pone una desventaja en términos de las comparaciones.

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-Precisamente una de las críticas más frecuentes hacia ustedes es de que estarían ocultando datos para no dejar ver la magnitud real de la epidemia en México. La semana pasada ya reconoció que, a falta de que se pronuncie la comisión técnica que evalúa la llamada mortalidad no observable, el número de fallecimientos en el país este tiempo podría haber sido el triple de lo registrado en años anteriores.

Ese exceso de mortalidad es un fenómeno global, del que ya se ven cifras preliminares en otros países y ciudades.

Cuando me hicieron la entrevista sobre esto, la periodista me planteó la triplicación y yo lo que dije es que puede ser esa cifra. Si me dicen que es ocho veces, diría que puede ser. Si me dicen que 0,5 veces, diría que puede ser.

No quisiera especular sobre cuál es la cifra real de las muertes existentes respecto a las registradas para la vigilancia epidemiológica. Si me dicen que la de México es 2,5 o 3 veces más, digo que es probable que sea esa cantidad solo por analogía con lo que está ocurriendo en otros lugares.

-En términos de números absolutos, no de multiplicación, ¿de cuántas personas más fallecidas estaríamos hablando según las estimaciones actuales?

Yo me esperaría, porque estamos muy próximos a presentar los resultados del exceso de mortalidad. Muy pronto en Ciudad de México, y después lo que está haciendo un grupo de trabajo nacional, estado por estado.

-¿Y por qué no ordenó la creación de esa comisión técnica para revisar las cifras antes de que muchos medios mostraran discrepancias en los números del gobierno y llevara a muchos a pensar que estaban ocultando datos?

De que se pudiera haber hecho antes, se pudiera haber hecho antes. De que hubiera aportado algo a la vigilancia epidemiológica, la respuesta es no (…). Si no hubiera sido esto, nos atacarían por alguna otra cosa, a nosotros o a cualquier otro.

Hace unos días se filtró un documento técnico del Registro Nacional de Población, y nuevamente se convirtió en grandes noticias. Cuando la noticia es que hay más muertes, yo no tengo nada que criticar, ahí está la evidencia.

Yo estoy seguro, siempre he dicho convencido que hay más muertes que las que reportamos (los datos oficiales del gobierno solo incluyen aquellas cuyo diagnóstico por covid-19 pudo ser confirmado con una prueba de laboratorio).

Cuando la noticia va acompañada de que “quieren ocultarlo”, ahí sí me parece mal periodismo. Me parece saña. Me parece poca ética. Me parece que son ganas de confundir a la audiencia.

Funeral de victima de covid

Reuters
Una comisión revisa todas las muertes cuyo diagnóstico de posible covid-19 no pudo ser confirmado con una prueba de laboratorio, por lo que el reporte oficial de víctimas en México podría aumentar considerablemente.

-Así que desmiente categóricamente que estén ocultando información y cifras sobre la pandemia.

Mi conciencia personal está tranquila. Que no se oculte la información es una convicción propia que he sostenido en los once años que me dedico a la salud pública.

Yo podría jurar frente a un tribunal que en México no hay censura de información por parte del gobierno federal. El minuto que yo sintiera que hay una censura, me voy.

Se sabe que en México y en España, en Japón y en Reino Unido, en Canadá, en Australia, en Suiza, en Suecia, en Finlandia… en ningún país del mundo, y lo digo categóricamente, ningún país del mundo hace recuentos exhaustivos de las muertes, aún cuando tenga un muy buen sistema de estadísticas vitales, pero no lo hace con propósitos de vigilancia epidemiológica.

Si uno se esperara a tener conteos completos de la mortalidad como elemento necesario para tomar decisiones, cometería un grave daño porque uno no podría actuar.

"La epidemia va a ser muy larga. Si esperamos (para la reapertura) a que haya cero casos, todavía estaríamos esperando tres meses más"", Source: Hugo López-Gatell, Source description: , Image:

-Hablando de recuentos y estadísticas, ¿sigue convencido de su postura de no realizar tests a la población de manera masiva? Médicos reconocidos mantienen que esto es un error, así como pensar que el comportamiento de este virus puede ser similar a la influenza.

Nunca en México se habían hecho tantas pruebas como a lo largo de esta pandemia, esto es histórico.

Conozco bien el dato porque me tocó participar en ello durante la pandemia de influenza de 2009, en la que durante el primer año completo se procesaron cerca de 170.000 pruebas. Ahora, en tres meses, se han procesado más de 670.000.

Muestras para ser analizadas por sospecha de covid

Reuters
México continúa siendo uno de los países que menos tests de coronavirus realiza por cada millón de habitantes.

-Pero México sigue entre los últimos lugares de pruebas realizadas por millón de habitantes (solo supera a Guatemala y Nicaragua en América Latina, según el portal Worldometer).

La desinformación consiste en suponer que es un objetivo técnico de la vigilancia epidemiológica hacerle pruebas a todos los ciudadanos de un país.

Y esto ha sido muy desafortunado porque la expectativa de muchas personas es conocer cuál es su estado de salud respecto al covid, lo cual me parece legítimo.

Pero esta es una conjetura personal, gobernada por una aspiración legítima de dormir tranquilos, de saber que no tengo el virus, pero no tiene una realidad técnica, ni médica, ni de salud pública.

Entonces, por la tergiversación y la sobreinterpretación de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud -el famoso “tests, tests, tests” de su director Tedros Adhanom, frase que yo creo que pasará emblemáticamente a la historia- existe esta idea falsa, insisto, falsa, porque no tiene fundamento técnico científico apropiado, de que deberíamos estar haciendo pruebas a todos y que, de no hacerlas, entonces la vigilancia epidemiológica no nos da resultados confiables.

-¿Por qué decidieron iniciar la reapertura económica parcial el 1 de junio, cuando solo 24 horas antes se reportó la que hasta entonces era su cifra diaria más alta de nuevos contagios con 3.152?

Los señalamientos son que en países como España y Francia esperaron hasta que bajaron más sus casos. Pero es que allí vimos un crecimiento exponencial muy acelerado, cinco o siete veces más que en México, y claramente rebasaron la capacidad de sus servicios de salud.

En México, por contraste, lo que tenemos es una curva epidémica plana y larga que siempre ha estado por debajo del nivel de capacidad máxima del sistema hospitalario, nunca lo rebasamos.

Así que estamos abriendo por debajo del límite de saturación, sin tener que esperar al franco descenso que sabemos que va a venir en septiembre u octubre. Como decimos, la epidemia va a ser muy larga. Si esperamos a que haya cero casos, todavía estaríamos esperando tres meses más.

Hugo López-Gatell

Gobierno de México
Hugo López-Gatell lidera la gran mayoría de las siete conferencias de prensa semanales para informar sobre el coronavirus en el país.

-¿Pero entiende que a la gente le resulte confuso que se le siga dando el mensaje de “quédate en casa si puedes” y, a la vez, se reabran tiendas y restaurantes?

Es un reto muy grande lograr transmitir el punto medio de este balance.

De un lado, está el proteger la salud y la vida de manera directa al evitar los contagios. Del otro lado, está el protegerlas a través de reactivar la generación de riqueza, que las personas puedan tener sustento diario porque de otra manera morirán de hambre, literalmente.

Que la mitad de la población en México viva en la pobreza apremia mucho para tener que abrir más tempranamente de lo que de otra manera se haría si solo existiera la epidemia o si no existiera esa realidad social.

Encontrar el punto medio del equilibrio entre estas dos perspectivas es muy difícil. Pero también hay que tener siempre claro y estar dispuesto a retornar al confinamiento si viéramos un repunte importante de casos, como hemos visto en otros países.

-También se les critica no haber asumido ningún error en su estrategia frente al covid-19, cuando se trata de un virus totalmente nuevo y del que no había información, por lo que todos los países fueron aprendiendo sobre la marcha. ¿Qué habría hecho de manera distinta con el conocimiento que tenemos ahora?

Pienso que siempre hay oportunidad para aprender de un fenómeno nuevo, para que esas lecciones que se aprenden se traduzcan en nuevas prácticas.

Mucha gente piensa que el único centro de decisión es el gobierno federal. Y eso, en parte, desfavoreció la oportunidad de que los gobiernos estatales asumieran las responsabilidades que legal y administrativa y técnicamente les corresponde.

El 98% de las expansiones hospitalarias, por ejemplo, fueron hechas con presupuesto federal. Las pruebas de laboratorio las compramos con presupuesto federal, los equipos de protección personal, el buscar en los mercados internacionales, los equipos de ventilación mecánica… Todo eso ha sido un operativo del gobierno federal.

La mayoría de las entidades federativas pudo haber hecho más y pudo haber sido mucho más proactivo en esta epidemia.

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