Seis de cada diez mexicanos ven al sector público como el más corrupto
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Seis de cada diez mexicanos ven al sector público como el más corrupto

Un estudio de Parametría revela que dos terceras partes de la población cree que el origen de la corrupción proviene más frecuentemente del sector público, aunque 7% señala a las empresas privadas hay y 27% afirmó que ambos sectores son culpables por igual.
Cuartoscuro
28 de octubre, 2014
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En diciembre de 2013, en el ranking de Transparencia Internacional, México se ubicó en el sitio 106 de 177 naciones que son evaluadas en el Índice de Percepción de la Corrupción. //Foto: Cuartoscuro.

En diciembre de 2013, en el ranking de Transparencia Internacional, México se ubicó en el sitio 106 de 177 naciones que son evaluadas en el Índice de Percepción de la Corrupción. //Foto: Cuartoscuro.

Aunque la corrupción no es una práctica exclusiva del gobierno, en México seis de cada diez personas opinan que existe un grado mayor de corrupción en el ámbito público. Un nuevo estudio de Parametría muestra que la gente percibe que el sector público es más proclive a acciones como el soborno, fraude, apropiación indebida u otras formas de desviación de recursos, nepotismo, extorsión, tráfico de influencias y uso indebido de información privilegiada para fines personales.

El estudio revela que sólo un 7% consideró que en las empresas privadas hay más corrupción y 27% dijo que tanto en las empresas públicas como en las privadas existen estas malas prácticas.

De acuerdo con diversos estudios realizados por instituciones nacionales e internacionales, México es de los países con un alto grado de corrupción. Ejemplo de ello, es el ranking de percepción de corrupción realizado anualmente por la organización Transparencia Internacional, donde el país ocupa el lugar 106 de 177 naciones estudiadas.

La literatura y opiniones de expertos han encontrado diferentes explicaciones sobre qué fomenta la corrupción en un estado, cuál es el papel de los ciudadanos para combatirla y cuáles son las consecuencias de este fenómeno. Entre otras explicaciones se encuentran la falta de regulación, fenómenos culturales, instituciones débiles, impunidad, así como elementos de corte económico.

Al respecto, Parametría indagó el tema en su más reciente encuesta nacional en vivienda, ello con la finalidad de investigar qué opinan los ciudadanos sobre este asunto.

Un dato que llama la atención es que cuándo se preguntó a los mayores de 18 años, cuál es la razón principal por la que hay corrupción en México, un 26% mencionó causas económicas para la existencia de la misma como el desempleo, los bajos salarios o la pobreza.

La segunda causa más mencionada fue: por gobiernos o políticos corruptos (22%), seguido de la falta de educación, valores o ambición (13%). A diferencia de lo señalado por el presidente Enrique Peña Nieto en el evento “300 Líderes más influyentes de México”, únicamente el 5% de los mexicanos considera que la principal explicación para el nivel de corrupción que existe en el país tiene que ver con algo cultural.

Otro dato importante sobre el diagnóstico de la corrupción en México, es que casi la mitad de los entrevistados (48%) considera que quien fomenta estas prácticas es el gobierno; seguido de 30% que señala que tanto los ciudadanos, los empresarios y el gobierno fomentan la corrupción. Únicamente 13% de los entrevistados mencionó a los ciudadanos como los agentes que promueven estas prácticas.

En el mismo tenor, son más quienes señalan que el principal responsable de combatir la corrupción en el país es el gobierno (45%). Estos indicadores son importantes ya que reflejan el hecho de que los mexicanos consideran que no son parte del problema, y tampoco se ven como una herramienta indispensable para la solución. Se observa una visión paternalista sobre la responsabilidad del gobierno en el tema.

La participación de la sociedad en la exigencia de transparencia y rendición de cuentas es indispensable para poder combatir los actos de corrupción. Además de los mecanismos institucionales que todos los estados deben poseer en contra de estas prácticas, el contar con una ciudadanía activa que exija sanciones legales o sociales ante estos hechos es fundamental.

Contrario a ello, los datos de esta encuesta indican que en el país la opinión pública se siente poco útil en el combate a la misma.

Finalmente, se preguntó por las expectativas de los ciudadanos sobre la todavía no creada Comisión Nacional Anticorrupción (CNA), institución cuya legislación lleva siete meses detenida en la cámara de diputados y cuyo propósito es combatir estas prácticas. Al respecto, más mexicanos (43%) consideran que esta nueva institución no ayudará a combatir la corrupción del país, 40% menciona que ayudará poco y 9% tiene altas expectativas sobre la Comisión.

El doctor en Ciencia Política, Mauricio Merino, explica en el documento “Propuestas e iniciativas en materia de transparencia y combate a la corrupción”, que existen algunas críticas en cuanto la creación de la CNA. La primera tiene que ver con la visión errada de castigar a individuos corruptos y no indagar los procesos de corrupción, además de duplicar las funciones de este nuevo órgano con el de otros ya existentes, como la Secretaria de la Función Pública y la Auditoría Superior de la Federación, las cuales también tienen encargos en el tema de corrupción.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas: “La corrupción perjudica desproporcionadamente a los pobres al desviar fondos destinados al desarrollo, lo que socava la capacidad del Gobierno para proporcionar servicios básicos, alimenta la desigualdad y la injusticia, y desalienta la ayuda exterior y las inversiones.

La corrupción es un elemento clave que explica el bajo rendimiento económico, y un obstáculo importante en la lucha contra la pobreza y para el desarrollo”, es por ello que es importante que el estado mexicano tenga instituciones confiables para su combate, no obstante, también es fundamental que exista una ciudadanía activa que pueda exigir rendición de cuentas.

*Nota publicada el 27 de octubre de 2014.

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500 años de la Conquista México- Tenochtitlan: ¿una traición indígena?

La caída de México-Tenochtitlan, ocurrida justo este viernes hace 500 años, el 13 de agosto de 1521, cambió todo en el mundo prehispánico. ¿Cómo se fraguó y por qué dejó a una facción como "traidora"?
13 de agosto, 2021
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Hace 500 años ocurrió uno de los episodios más transformadores de la historia de México.

El 13 de agosto de 1521, hace justo ahora 500 años, la ciudad indígena de México-Tenochtitlan -hoy Ciudad de México- fue capturada luego de un estado de sitio y batallas encarnizadas que se prolongaron durante tres meses.

Era la conquista de México, la cual fue protagonizada por miles de guerreros con rostro y color de piel familiar para los mexicas que gobernaban aquella imponente urbe.

Y es que tal hazaña fue obra de un ejército 99% indígena.

El otro 1% era un contingente de hispanos, esclavos africanos e indígenas caribeños encabezados por un hombre, el español Hernán Cortés.

“Lo que los une es un enemigo común, los de México-Tenochtitlan”, dice a BBC Mundo el historiador Miguel Pastrana, un investigador sobre el periodo indígena-colonial de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Cortés fue el gran articulador de una alianza que los indígenas en ese momento, subraya Pastrana, entendieron de otra manera. Entonces desconocían que desembocaría en el poder hispano en América.

“Hasta la caída de Tenochtitlan, los indígenas ven a los españoles como un grupo más de tantos. No concibieron la magnitud del cambio que se avecinaba. No son del todo conscientes de las implicaciones de la presencia española”, advierte el investigador.

Una ilustración de Tenochtitlan

DEA PICTURE LIBRARY/De Agostini via Getty Images
Hernán Cortés describió Tenochtitlan como una urbe palaciega. Esta ilustración, del año 1900 aprox., muestra la plaza central y el Templo Mayor en el siglo XVI.

Eso ha dejado a pueblos mexicanos con origen indígena, como Tlaxcala, bajo el estigma de “traición”.

Pero una revisión fiel de los hechos muestra que lo ocurrido hace 500 años no fue ni una gesta épica de los hispanos ni una traición indígena, sino el producto de una alianza muy pragmática.

Los indígenas no eran un pueblo único

Una cosa hay que tener clara para comprender lo que ocurrió, explican los historiadores: los pueblos indígenas de la región eran muchos y cada uno actuaba conforme a sus propios intereses.

Había señoríos, los atépetl, cada uno de las cuales tenía su propio gobernante (tlatoani), su pueblo y su territorio.

Altépelt, o ciudad-Estado. La organización política de aquella época estaba conformada por los "altépetl", o ciudad-Estado [ México-Tenochtitlan Era la principal ciudad-Estado de la Triple Alianza, junto a los señoríos de Texcoco y Tacuba. ],[ Tlaxcallan Era la unión de cuatro altépetl: Tepeticpac, Tizatlán, Ocotelulco y Quiahuiztlán. Se aliaron con los europeos. ] , Source: Fuente: UNAM, Image: Códice Osuna.

En la práctica funcionaban como ciudad-Estado, cada uno de los cuales construía alianzas para expandirse y defenderse.

La más poderosa era la Triple Alianza, conformada por los señoríos de México-Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba, que controlaban a decenas de pueblos de los alrededores, en algún momento más de 50.

Los señoríos bajo su dominio debían pagar tributo y servirles de apoyo militar, administrativo y hasta religioso, explica Pastrana.

Y había pueblos rivales de los mexicas, como la Confederación de Tlaxcallan (donde hoy se ubica el estado de Tlaxcala), con quienes tuvieron guerras y conflictos mucho antes de la llegada de los europeos.

“Hay muchos pueblos que estaban resentidos con los mexicas por la política expansionista y las reformas de Moctezuma”, el gobernante de la Triple Alianza.

Hernán Cortés y Moctezuma II

Getty Images
La diplomacia entre Hernán Cortés y el rey Moctezuma II duró muy poco tiempo.

Los hispanos habían tenido un primer encuentro con Moctezuma en 1519, pero en junio del año siguiente fueron expulsados de la ciudad tras el enfrentamiento de la “Noche Triste”.

Entonces vino una recomposición de fuerzas que dio fin al dominio mexica un año después.

Cortés se dio cuenta de que debía regresar con una gran alianza indígena para avanzar sobre un objetivo común: la poderosa Triple Alianza.

“Lo que los une es un enemigo común, los tenochcas, y la mutua necesidad”, enfatiza Pastrana.

Los pueblos que se aliaron con Cortés

La alianza que establecieron los pueblos indígenas con los hispanos fue clave para asediar entre mayo y agosto de 1521 a la ciudad de México-Tenochtitlan, la cual vivía momentos de debilidad.

Además de contar con un número de combatientes a caballo y armamento europeo, la fuerza principal del ejército invasor eran los miles de indígenas -principalmente tlaxcaltecas– para combatir la resistencia mexica.

Pero también había fuerza indígena de muchos otros pueblos: Cempoala, Quiahuiztlan, Texcoco, Chalco, Xochimilco, Azcapotzalco y Mixquic.

Una ilustración de la expedición de Cortés

Getty Images
Las fuerzas de Cortés tenían apoyo militar y logístico de los pueblos indígenas, incluso traductores.

“Era un ejército enorme e imponente, con muchísimos efectivos, sobre todo indígenas. Por cada español habría 10 o 15 indígenas, además de las fuerzas de apoyo”, explica Pastrana.

La victoria hispano-indígena fue gradual, con avances y retrocesos jornada tras jornada a partir de mayo de 1521.

Los españoles mandaron construir 13 bergantines, unas embarcaciones que fueron clave para vencer a las canoas que los mexicas usaron exitosamente en el pasado para defender el lago que rodeaba a México-Tenochtitlan.

Luego de varios enfrentamientos, se lograron posicionar en tres de las calzadas que contactaban la isla de Tenochtitlan y su ciudad hermana, Tlatelolco, con tierra firme, cortando así todo suministro de comida y apoyo militar.

Cuadro de Tomás J. Filsinger,

Cortesía de Tomás J. Filsinger
La ciudad de México-Tenochtitlan era una isla conectada por canales a los pueblos vecinos. Cortés huyó hacia Tacuba.

También cortaron el agua potable, haciendo que lentamente cayeran las bajas -calculadas en decenas de miles- y la moral de la ciudad mexica.

Los mexicas tuvieron algunas victorias en las que capturaron españoles a los que les dieron muerte y colocaron sus cabezas en sitios notorios para intimidar a los enemigos, según el relato del cronista Bernardino de Sahagún.

La caída de Cuahtémoc y la Triple Alianza

Cansados del lento avance, y las bajas producto de las pequeñas batallas que ganaban los mexicas, las huestes de Cortés exigieron un ataque final.

Aun dubitativo, el líder del ejército hispano-indígena optó entonces por una ofensiva devastadora y desmoralizante contra el enemigo.

“Para minar la confianza de los mexicas nuevamente, que ahora ya sabían la forma de combatir de los españoles, consideró que debía mostrar una crueldad nunca antes vista“, explica el historiador Julio Arriaga en “La Caída de Tlatelolco”.

En la calzada de Iztapalapa, según relató el propio Cortés en sus “Cartas de Relación”, encontró a mujeres y niños buscando comida.

“Casi sin dudarlo, se lanzó sobre ellos junto con los tlaxcaltecas, matándolos en cantidades que, según él mismo, superaron el número de ochocientos”, señala Arriaga.

La defensa del Templo Mayor

Getty Images
Los mexicas no pudieron defender durante mucho tiempo su ciudad.

Primero cayó Tenochtitlan. Después los españoles avanzaron hasta Tlatelolco, el último reducto donde estaba Cuauhtémoc, el último gobernante mexica.

El 13 de agosto de 1521, el tlatoani fue capturado y llevado ante Cortés.

“Cuauhtémoc le pide al conquistador que lo mate con su daga, a lo que Cortés se muestra compasivo y lo perdona”, señala Arriaga.

“Y allí, en esa fecha tan importante para el mundo mesoamericano, el 13 de agosto de 1521 (…), la Triple Alianza es capturada por Cortés y sus aliados tlaxcaltecas”.

¿Una traición indígena?

Los pueblos indígenas que se aliaron a los europeos han cargado con el señalamiento de traición desde que la toma de México-Tenochtitlan se cuenta desde el punto de vista nacionalista mexicano.

Pero los historiadores señalan por qué es erróneo pensar que había una causa indígena que fue traicionada.

“No había una idea de ‘lo indígena’ como tal. Esa idea es producto de la conquista, no es anterior a ella”, explica Pastrana.

“Definitivamente no se puede hablar de una traición porque no eran pueblos amigos. No eran grupos que tuvieran una alianza pacífica, una relación de iguales. Tenían una serie de conflictos. No puede hablarse en ningún sentido de traición”, sostiene el historiador.

La Malinche junto a Hernán Cortes en un códice

Getty Images
Indígenas como “La Malinche” (mujer al centro), una traductora de las filas de Cortés, han sido denostadas durante siglos como traidores.

De hecho, la alianza originalmente fue una propuesta de los indígenas de Cempoala y Quiahuiztlan, reforzada por los tlaxcaltecas, pero la entendían en distintos términos.

“Para Cortés, los pueblos indígenas se dan por vasallos a la Iglesia católica por intermedio de él. Para los indígenas, es una relación entre iguales, entre amigos que establecen un pacto de mutuo apoyo político-militar. Ellos no saben qué es un rey ni mucho menos qué es ser católico”, continúa.

La historia muestra que al apoyar la conquista hispana, los indígenasperdieron todo podercon el establecimiento de la colonia española.

Pero eso no lo podían saber en ese momento, subraya Pastrana.

“Los indígenas vieron a un grupo de gente rara que podría ayudarle a sus intereses. Pero no eran conscientes de lo que venía. Nadie podría haberlo estado”, sostiene el historiador.

“En la política de ayer y de hoy, todo plan se hace con malicia. No lo veamos en términos morales, veámoslo en términos culturales. Los españoles de esa época no tenían que ser hermanas de la caridad, ni los indígenas, que eran explotadores”.

Una ilustración de la casta mestiza

INAH/Museo Nacional del Virreinato
Con el tiempo se estableció todo un sistema jerárquico social en la que los indígenas ocupaban los estratos inferiores.

El 13 de agosto de 1521 terminó la era de la Triple Alianza en el poder, pero no ocurrió un cambio de la noche a la mañana.

Pasaron décadas para que se consolidara un nuevo orden de la vida en el territorio de dominio mexica que pasó a ser el de la Nueva España.

“No es solo la sustitución de un grupo de poder por otro: fue un cambio cultural, político, económico, lingüístico, biológico radical“, explica Pastrana.

A partir de la captura de México-Tenochtitlan, la empresa hispana en América se extendería hacia una enorme expansión por Centro y Sudamérica en las décadas siguientes.

“El 13 de agosto de 1521 fue el primer gran capítulo de la construcción del mundo moderno“, considera Pastrana

“Los pueblos de la región de Mesoamérica -a la que pertenecía México-Tenochtitlan- no acaban en 1521, sino que empiezan a transformarse. Y es el inicio de una enorme experiencia cultural que es Nueva España”, concluye.


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