Vámonos al Cervantino 2014: Todo lo que debes saber
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Vámonos al Cervantino 2014: Todo lo que debes saber

Desde dónde hospedarte hasta cuáles son los espectáculos imperdibles. Éstas son nuestras sugerencias.
Por Paola Alín M.
7 de octubre, 2014
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Foto: Cuartoscuro/Archivo

Foto: Cuartoscuro/Archivo

En sus 42 ediciones, el Festival Internacional Cervantino se ha convertido en la cita anual más importante para los amantes de la cultura y las artes en México. Y este 2014, con actividades centradas en los 450 años de William Shakespeare y las Fronteras (ideológicas, morales, económicas, entre géneros artísticos), no será la excepción.

Desde el 8 al 26 de octubre, Guanajuato —en el centro del país— también albergará espectáculos que tienen el objetivo de mostrar la riqueza cultural del país y estado invitados: Japón y Nuevo León, una entidad que en los últimos años se ha visto afectado por hechos violentos a causa del crimen organizado.

Por ello, te mostramos todo lo que debes saber para asistir y disfrutar al máximo del Cervantino (si tienes otras sugerencias, ¡compártelas en la sección de comentarios!):

WILLIAM SHAKESPEARE, A 50 AÑOS

Es innegable que el autor  de  Hamlet, Macbeth y Romeo y Julieta, nacido en Statford-upon-Avon el 23 de abril de 1564, ha marcado con su obra y personajes  la historia del pensamiento occidental e incluso es “el creador de la personalidad humana”(Harold Bloom), lo cual le ha valido ser considerado como el escritor más importante de todos los tiempos.

Para festejar  al dramaturgo, en Guanajuato se realizarán las siguientes actividades:

  • El estreno en México de Coriolano, a cargo de la Compañía Nacional de Teatro. Jueves 9 a las 17 horas y viernes 10 de octubre a las 18 horas, en el Teatro Principal.
  • Julio César, fragmentos en versión del director y actor italiano Romeo Castellucci. Viernes 10 a las 17 horas y sábado 11 a las 19 horas. En el Auditorio General de la Universidad de Guanajuato.
  • Dos adaptaciones memorables de Romeo y Julieta.
  • El musical Shakespeare desde Dvorak, Elgar y Bernstein, en versión de concierto a cargo de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México. Sábado 18 de octubre a las 21 horas. Teatro Juárez.
  • Ballet con música de Prokófiev a cargo del Ballet de Monterrey. Viernes 17 a las 21 horas. Teatro Juárez
  • Dos versiones de Sueño de una noche de verano; la primera con la música incidental de Mendelssohn. Jueves 8 y viernes 10 a las 21 horas. Teatro Juárez.
  • Un concierto en el que algunos de los más destacados compositores mexicanos han puesto música a distintos sonetos del Bardo. Jueves 23 a las 19 horas.

JAPÓN: EL INVITADO ESPECIAL

El gobierno japonés aceptó la invitación para ser el país invitado en esta edición 42 del Cervantino, debido a las celebraciones del Año del Intercambio México–Japón. Para ello colaboraron la Agencia de Cultura, la Fundación Japón y algunas empresas japonesas.

Las actividades destacadas:

    • Espectáculo de danza contemporánea Pulse, en el que Rhizomatics+Elevenplay utiliza la técnica projection mapping, que emplea cualquier objeto como superficie para proyectar una imagen. Viernes 10 y sábado 11, a las 20 horas en el Auditorio estatal.

  • La presentación del Bach Collegium Japan , una referencia en la música barroca en Japón, fundado en 1990 por Masaaki Suzuki,.  Miércoles 22 a las 21 horas en el Teatro Juárez.
  • Percusiones Tokyo Dageki Dan, un grupo fundado en 1995 por Jin-ichi Hiranuma. Miércoles 8 de octubre a las 20 horas en la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas (inauguración).
  • El violinista Ryu Goto con la Orquesta de la Universidad de Guanajuato. Martes 14 de octubre a las 18 horas en el Teatro Cervantes.
  • Y uno de los mayores artistas vivos de Japòn: Akira Kasai, que tiene una propuesta de danza contemporánea llamada butoh, “basada en la leyenda de una diosa que recoge las impurezas, los vicios y la vergüenza del mundo, para purificarlos al amparo de la luz. Su eje musical es la Novena Sinfonía, de Beethoven”. Viernes 17 y sábado 18 a las 20 horas en el Auditorio del Estado.

NUEVO LEÓN: ¡PRESENTE! 

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Desde arte para llevar a las calles de Guanajuato hasta danza y música de El Gran Silencio, el estado ubicado al norte de México será uno de los protagonistas de este año.

  • Callegenera: Un festival de expresiones artísticas que tendrá sede en las calles de Guanajuato. Del jueves 8 al domingo 12 habrá actividades durante todo el día a partir de las 10 de la mañana.
  • Compañía de Danza Folclórica de la Universidad de Nuevo León presenta Desde el Nuevo Reyno de León, Arte del Norte, un espectáculo de baile inspirado en las raíces históricas del estado. Jueves 9 de octubre a las 20 horas, en la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas.
  • Concierto de El Gran Silencio, agrupación de rock originaria de Monterrey —una de las principales ciudades de Nuevo León—. Sábado 18 de octubre a las 10 horas en la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas.
  • La Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León acompañará al reconocido pianista Abdiel Vázquez. Lunes 20 de octubre a las 21 horas. Teatro Juárez.

RUBÉN BLADES

El cantante, compositor y político panameño estará a cargo del concierto de clausura del festival: el domingo 26 a las 20 horas en la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas. Su participación en el Cervantino coincide con su candidatura a la presidencia de Panamá, la cual había anunciado anteriormente.

“Sus letras llenas de humor, inteligencia y compromiso social, por las que incluso ha llegado a ser calificado como ‘salsero intelectual’, sin duda pondrán a bailar tanto a los espectadores que le conocen más allá de su popular interpretación de Pedro Navaja, como a quienes se aproximen por primera vez a su pegajoso ritmo”, de acuerdo con los organizadores del Cervantino.

SIGUE EL CERVANTINO ONLINE

Como ha ocurrido en los últimos años, el Cervantino tiene amplia difusión a través de internet y redes sociales. En su sitio web puedes consultar el programa, así como el porqué de cada actividad (clic aquí).

En redes sociales:

Twitter: @cervantino. A través de la plataforma de microblogging, los organizadores del festival publican las actividades que se realizarán, el horario y otras características. Para unirte a la conversación usa el hashtag #42FIC.


Instagram: cervantinomexico. El Cervantino incursionó en esta red social con más de 200 millones de usuarios en el mundo, a través de la cual comparte fotografías de la organización del festival a sus  mil 818 seguidores.

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Octubre es el mes del FIC, cuya edición 42 podrás empezar a vivirla el próximo miércoles.

Ver en Instagram

Facebook: Igual que en Twitter, puedes seguir información relevante acerca del festival, así como notas informativas publicadas en diversos medios.

HOSPEDAJE ALTERNATIVO

Camping: Si eres un aventurero y además quieres economizar esta opción es ideal. Una zona para hacerlo en Guanajuato es en la reserva Cuenca de la Esperanza, que se encuentra a 10 kilómetros (20 minutos) del centro de la ciudad.

¿Qué necesitas? En primer lugar una casa de campaña, cobijas o sleeping bag, una lámpara, pilas, agua. ¿Cómo llegar? En automóvil debes tomar la carretera federal 110 Guanajuato-Dolores Hidalgo. En transporte público, cerca de la Alhóndiga de Granaditas hay un camión que te deja en la entrada de la reserva.

Couchsurfing. Ésta es una comunidad que ofrece sus casas para hospedar otras personas, aunque hay algunas condiciones. Lo primero que debes hacer es abrir un perfil en Couhsurfing.org, llenarlo completamente y comenzar a buscar a usuarios en Guanajuato para enviarles una solicitud de alojo gratis. Recuerda algo muy importante: la esencia de este sitio es fomentar las relaciones, la amistad, no sólo evitar el pago de un hotel.

Otra opción en el mismo sitio es buscar a usuarios que estén organizándose para ir a Guanajuato ¡y unirte!

Hoteles. El gobierno de Guanajuato tiene un apartado especial de Turismo, en el cual hay una recopilación de hoteles de diversas categorías en todo el estado. Puedes consultarlo aquí.

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El gas usado para "desinfectar" a mexicanos en EU que sirvió como ejemplo a la Alemania nazi

Durante décadas, trabajadores mexicanos que cruzaban a Estados Unidos fueron inspeccionados y fumigados con pesticidas para prevenir enfermedades infecciosas. Décadas después, cientos describieron la experiencia como humillante y vergonzosa.
4 de septiembre, 2021
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En 1956, los braceros eran fumigados con DDT como parte del proceso de entrada a Estados Unidos.

CORTESÍA, MUSEO NACIONAL DE HISTORIA DE EE.UU

Muchos no sabían qué les estaban rociando, pero era tan extendido su uso que le apodaron “el polvo”.

La fotografía que abre esta nota es especialmente destacada por historiadores en Estados Unidos y algunos describen la escena capturada como “un momento atroz”.

En ella un funcionario enmascarado fumiga la cara de un joven mexicano desnudo con el pesticida DDT en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas, mientras que otros esperan en fila detrás mientras sujetan sus pertenencias.

La tomó el neoyorquino Leonard Nadel en 1956 mientras documentaba el programa Bracero, bajo el que al menos 4 millones de mexicanos migraron temporalmente a Estados Unidos para trabajar entre 1942 y 1964.

El esquema fue inicialmente establecido para compensar la ausencia de trabajadores estadounidenses debido al reclutamiento militar durante la Segunda Guerra Mundial.

Un trabajador se registra en el programa Bracero.

Getty Images
Millones de mexicanos campesinos y obreros participaron en el programa Bracero en Estados Unidos.

El DDT se empleó hasta mediados de los 60 en los inmigrantes para prevenir la propagación de malaria y tifus y su uso fue posteriormente prohibido en EE.UU. en 1972.

Hoy en día está clasificado por el gobierno de ese país y autoridades internacionales como un “probable carcinógeno humano”.

Pero este no fue el único pesticida empleado para “desinfectar” a inmigrantes mexicanos en la frontera entre México y EE.UU. por décadas.

Años antes de la implementación del programa Bracero, otro insecticida fue utilizado en centros de recepción de visitantes y pasaría a servir como ejemplo a funcionarios del nazismo en Alemania.

Zyklon B

David Dorado Romo, historiador y cronista de El Paso y Ciudad Juárez, dio con un artículo en una revista científica alemana de 1937 que lo dejó atónito.

El escrito incluía dos fotografías de “cámaras de despiojado” en El Paso, Texas.

Su autor, el químico alemán Gerhard Peters, destacaba las imágenes para ilustrar “la efectividad del Zyklon B (un pesticida a base de cianuro) como un agente para matar plagas indeseables”, escribe Romo en su libro Ringside Seat to a Revolution (“Asiento en primera fila a una revolución”).

“Peters se convirtió en el director de operaciones de Degesch, una de las dos firmas que adquirió la patente del Zyklon B en 1940 para producirlo masivamente”, describe.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis utilizaron el gas en dosis concentradas para matar a millones de judíos.

Un funcionario fronterizo estadounidense les habla a un grupo de refugiados mexicanos en el Puente Internacional de El Paso, en Texas. Año 1916.

Getty Images
Las inspecciones y requerimientos en la frontera entre EE.UU. y México en El Paso se endurecieron a partir de 1916.

Aunque en El Paso no se utilizó para el mismo fin, ya se estaba empleando desde 1929 por funcionarios fronterizos para fumigar la ropa y los zapatos de inmigrantes mexicanos en el Puente Internacional Santa Fe, que conecta esa ciudad con Ciudad Juárez.

Las inspecciones habían iniciado formalmente en 1917, amplía el historiador, cuando las autoridades estadounidenses empezaron a imponer restricciones sobre los cruces fronterizos en sectores como El Paso.

El alcalde de la ciudad en esa época, Tom Lea, se refería a los mexicanos como “sucios piojosos indigentes” que “sin duda, van a traer y propagar el tifus”.

Pero entre 1915 y 1917, menos de 10 residentes de El Paso habían muerto del tifus epidémico, recogió Romo en su libro.

Aún así, los mexicanos considerados de “segunda clase” eran sometidos a exhaustivos chequeos que incluían duchas con agua caliente y revisiones de los migrantes desnudos. A los que le encontraban piojos, “les rapaban la cabeza y les afeitaban todo el cuerpo”, señala Romo a BBC Mundo.

Los braceros eran inspeccionados de la cabeza a los pies en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los braceros eran inspeccionados de la cabeza a los pies en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas.

Tan solo en 1917, al menos 120.000 personas fueron examinadas en el centro de El Paso.

Romo y otros historiadores hablan de un contexto en el que las ideas eugenésicas cobraban fuerza y se manifestaban a través de nociones discriminatorias y racistas.

“No hay que comparar peras con manzanas, pero el Holocausto no fue un hecho aislado y la frontera entre EE.UU. y México sirvió como un centro de experimentación importante de esas ideas”, advierte Romo.

“¿Sabe qué es la vergüenza?”

Cuando inicia el programa Bracero en 1942 ya estaba extendido el uso de diferentes químicos como el kerosén en centros de inspección fronterizos.

Aunque el gobierno de EE.UU. alabó a los mexicanos que se enlistaban como “soldados de la producción” y de la tierra en ese tiempo, con los años surgieron cientos de testimonios de trabajadores que señalaron sus experiencias como vergonzosas y humillantes.

La historiadora Mireya Loza recuerda en conversación con BBC Mundo que la imagen del trabajador rociado con DDT en la cara era la que más afectaba a los antiguos participantes del programa con los que habló.

“Muchos decían que sentían los efectos del DDT en los ojos, que tenían reacciones alérgicas en la piel y entendieron que no era un tratamiento humano”, dice la profesora de la Universidad de Georgetown.

Un grupo de trabajadores del programa Bracero alzan los brazos y están alineados contra la pared mientras son inspeccionados en una habitación del Centro de Procesamiento en Monterrey, México.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los trabajadores eran inspeccionados a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos. Aquí, en un centro de procesamiento en Monterrey, México, en 1956.

La académica inició su investigación entrevistando a decenas de braceros para un proyecto llamado Bracero History Archive (Archivo Histórico de los Braceros), impulsado por el Museo Nacional de Historia estadounidense Smithsonian.

“Muchos de estos trabajadores dijeron haber sentido algo feo porque era la primera vez que eran desnudados públicamente y frente a varias personas. Para ellos era un shock tremendo estar ahí y que los doctores les hicieran abrir las pompis, la boca; todo revisaban”, describe.

Los trabajadores eran generalmente inspeccionados en sedes administradas por Estados Unidos dentro de México y en ciudades fronterizas como Hidalgo, en Texas.

Además de las fumigaciones, los vacunaban contra la viruela, les hacían exámenes de sangre y de rayos X y les revisaban las manos en busca de callos que demostraran que tenían experiencia en el campo.

Un bracero es vacunado mientras otros esperan en la fila en el Centro de Procesamiento en Monterrey, México, en 1956.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los trabajadores también eran vacunados contra la viruela.
Un funcionario de gobierno revisa las manos de un aspirante al programa Bracero.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Era común que las manos de los trabajadores fueran revisadas en busca de callos como prueba de que ya trabajaban la tierra.

José Silva, un campesino oriundo de Michoacán que empezó a trabajar desde los 6 años, describió en 2005 con cierto enfado la experiencia que vivió mientras fue bracero durante una entrevista disponible en el Archivo Bracero:

“Por una parte sí fue un buen programa (…) No tuve problema, me ayudé económicamente. Lo que no me gustaba era que nos fumigaron. Sentí vergüenza. ¿Sabe qué es la vergüenza? Todos formados así, sin ropa, y salíamos así caminando y allá en la puerta estaba el hombre con el fumigador. Muy mal. No éramos animales, éramos cristianos, ¿por qué nos fumigaban?“.

Víctor Martínez Alemán, originario de Tlaquiltenango, en Morelos, se enlistó en el programa en 1956 y trabajó en California:

“Nos pasaron, encuerados, delante de todas las muchachas, ya no más nos tapábamos acá pero encuerados para pasar donde nos iban a fumigar, bien fumigados así y todo… A nosotros nos daba vergüenza porque teníamos que pasar como con 20 mujeres (…) Eran todas secretarias. Y con manos atrás, nada de taparse, nada… Nos quería hasta pegar (…) Nunca había yo pasado esas penas pero como yo lo que quería era llegar a Estados Unidos para hacer algo…”.

“Injusticias y abusos”

A través del Archivo Bracero, el gobierno de EE.UU., mediante el Museo Nacional de Historia y diferentes instituciones académicas, reconocen que los trabajadores fueron sometidos a una serie de “injusticias y abusos”.

“Muchos se enfrentaron a alojamiento deficiente, discriminación e incumplimiento de contratos, incluso fueron estafados al recibir sus salarios”, indica el sitio web.

Un grupo de braceros en un cultivo en Salinas, California, en 1956.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Un grupo de braceros en un cultivo en Salinas, California, en 1956.

Pese a estas investigaciones, ningún presidente o autoridad de alto cargo a nivel nacional en EE.UU. ha ofrecido disculpas públicas ni reparaciones por los efectos negativos que desencadenó el programa, indica la historiadora Mireya Loza.

Tampoco existe una investigación exhaustiva sobre el impacto de pesticidas, incluido el DDT, en la salud de millones de braceros que fueron fumigados.

Aunque el programa culminó hace casi seis décadas, aún queda una generación que vive para contarlo.

Carlos Marentes, activista por los derechos de los campesinos en El Paso, recogió también cientos de testimonios y denuncias de abusos laborales, y las fumigaciones sobresalían entre los recuerdos más amargos de los trabajadores.

“Naturalmente existía un miedo de que trajeran enfermedades contagiosas, pero eso conllevó a una estigmatización“, dice a BBC Mundo.

Para Marentes, el programa Bracero fue un ejemplo claro de “la contradicción en la política de inmigración” de Estados Unidos.

“Por una parte sabemos que los necesitamos (a los inmigrantes), para que hagan todo lo que no podemos o no queremos hacer, pero por otra parte nos han metido en la cabeza que hay que tenerles miedo”, sentencia.



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https://www.youtube.com/watch?v=NaF9hGCiqkk

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