10 cosas que quizá no sabía del "viernes negro"
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10 cosas que quizá no sabía del "viernes negro"

¿Cómo surgió el día que es famoso por espectaculares descuentos? Échale un ojo a esto porque también aplica en México.
Por BBCMundo
28 de noviembre, 2014
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Foto: AP.

Foto: AP.

Uno de los días más esperados por comerciantes y consumidores, el “viernes negro”, Black Friday, tiene su origen en Estados Unidos, pero en la actualidad se celebra en varios países del mundo, como Brasil, España o México.

En Estados Unidos, el “viernes negro” sigue al Día de Acción de Gracias con largas colas de gente esperando que abran los comercios a tempranas horas.

Todos los que aguardan para entrar en las tiendas tienen un único objetivo: encontrar productos con descuentos que pueden llegar hasta el 90% del precio original.

Pero, ¿cuándo nació el “viernes negro”? ¿Por qué recibió ese nombre? Conozca diez curiosidades de uno de los días más famosos del año.

1. El término Black Friday, “viernes negro”, hacía referencia a la crisis de la Bolsa de Valores del siglo XIX

Aunque hoy se asocie al mayor día de compras en Estados Unidos, el término “viernes negro” se refería originalmente a situaciones muy diferentes.

“El adjetivo ‘negro’ se usó durante muchos siglos para retratar diversos tipos de calamidades”, explica el lingüista Benjamin Zimmer, editor ejecutivo del sitio webvocabulary.com.

En Estados Unidos, la primera vez que se usó el término fue el 24 de septiembre de 1860, cuando Jay Gould y James Fisk intentaron tomar el mercado del oro en la Bolsa de Valores de Nueva York.

Cuando el gobierno fue obligado a intervenir para corregir la distorsión mediante el aumento de la oferta de la materia prima en el mercado, los precios cayeron y muchos inversores perdieron grandes fortunas.

2. Los desfiles de Papá Noel fueron un antecesor del “viernes negro”

Para muchos estadounidenses, el desfile del Día de Acción de Gracias, organizado por la tienda por departamentos Macy’s, se convirtió en parte del ritual de este día de fiesta.

Pero el evento, en realidad, fue inspirado por los vecinos del norte.

El comercio canadiense Eaton’s realizó el primer desfile de Papá Noel el 2 de diciembre de 1905.

Grandes almacenes
Hay gente que espera largas colas para entrar en las tiendas a primera hora de la mañana del “viernes negro”.

Cuando Papá Noel aparecía al final del desfile, era una señal de que había comenzado la temporada de fiestas y, a su vez, la carrera de las compras.

Obviamente, se animaba a los consumidores a hacer compras en Eaton’s.

Otros centros comerciales, como Macy’s, inspirándose en el desfile, empezaron a patrocinar eventos semejantes en EE.UU.

Así, en 1924, Nueva York vio por primera vez el desfile de Macy’s con animales del zoológico de Central Park totalmente organizado por los trabajadores de la tienda.

Vea también: Los 90 años el Desfile de Acción de Gracias de Macy’s

3. La fecha en que se celebra el Día de Acción de Gracias fue, indirectamente, determinada por los clientes

Desde mediados del siglo XIX hasta comienzos del siglo XX, en una costumbre iniciada por Abraham Lincoln, el entonces presidente fijó el “Día de Acción de Gracias” en el último jueves de noviembre.

Pero en 1939 ocurrió algo inusual: el último jueves coincidió con el 30 de noviembre.

Comerciantes preocupados por el corto período de compras que quedaba entre ese día y las fiestas de final de año enviaron una petición a Franklin Roosevelt para que el presidente declarara el inicio de las fiestas una semana antes, lo que fue autorizado.

Los siguientes tres años, el Día de Acción de Gracias, que recibió el sobrenombre de “Franksgiving” (una mezcla de Franklin con Thanksgiving, como se conoce este día festivo en inglés), fue celebrado en días distintos en diferentes partes del país.

Finalmente, a finales de 1941, una resolución conjunta del Congreso solucionó el problema.

De ahí en adelante, el Día de Acción de Gracias sería conmemorado el cuarto jueves de noviembre, garantizando así una semana adicional de compras hasta navidad.

4. El síndrome del viernes después del Día de Acción de Gracias

Según Bonnie Taylor-Blake, investigador de la Universidad de Carolina del Norte, el Factory Management and Maintenance, un boletín del mercado laboral, reivindica la autoría de este término asociado con el período de fiestas.

En 1951, una circular llamó la atención sobre la cantidad de trabajadores que estaban de baja aquel día.

“El síndrome del viernes después del Día de Acción de Gracias es una dolencia cuyos efectos adversos sólo son superados por los de la peste bubónica. Por lo menos así se sienten aquellos que tienen que trabajar cuando llega el ‘viernes negro’. El almacén o establecimiento podía estar medio vacío y los que estaban ausentes era por baja médica”, escribió el boletín.

5. ¿Un “gran viernes”?

El término “viernes negro” ganó popularidad por primera vez en Filadelfia.

Policías frustrados por el tráfico causado por los consumidores en esa fecha empezaron a llamarlo así.

A los comerciantes, evidentemente, no les gusta ser relacionados con el tráfico y la polución.

Rebajas
Wal-Mart rompió la tradición en 2013 y abrió las puertas con sus ofertas el mismo Día de Acción de Gracias-

Así que decidieron rebautizar el día como “viernes grande”, según un periódico local de 1961.

Está claro que la invención no cuajó.

6. Con el tiempo, el viernes negro pasó a significar “volver al negro”

Los comerciantes lograron de esta manera dar una interpretación positiva al término, al hacer referencia al momento en que los establecimientos volvían a tener números negros, es decir, a obtener beneficios.

No hay pruebas de que eso fuera realmente así, si bien es verdad que el período de fiestas es la parte del año en la que hay mayor consumo.

El año pasado, se calcula que los consumidores se gastaron más de US$59.000 millones el “viernes negro”, según la federación nacional del comercio de EE.UU. (NRF, por sus siglas en inglés).

Pero cuántos de esos ingresos realmente se convierten en beneficio no está claro, dado que los comerciantes acostumbran a trabajar con márgenes más limitados porque ofrecen grandes descuentos.

7. El viernes negro no se volvió una referencia nacional hasta la década de los 90

El término “viernes negro” permaneció limitado a Filadelfia durante un tiempo sorprendentemente largo.

“Usted podía ver que se usaba de manera moderada en Trenton, Nueva Jersey, pero no traspasó las fronteras de Filadelfia hasta los años 80”, dice el lingüista Zimmer.

“El término sólo se expandió a partir de mediados de los años 90”.

8. El “viernes negro” se convirtió en el mayor día de compras del año en 2001.

Aunque el viernes negro se considera el mayor día de compras del año, la fecha no ganó esa reputación hasta los años 2000.

Eso fue porque, por muchos años, la regla no era que los estadounidenses adoraran las rebajas sino que adoraban postergar.

O sea, hasta ese momento, era el sábado y no el viernes el día que las carteras se quedaban más vacías.

9. El “viernes negro” se ganó el mundo

Por mucho tiempo, los comerciantes canadienses se morían de la envidia de sus colegas estadounidenses, especialmente cuando sus fieles clientes ponían pie en tierra para viajar al sur en busca de buenas ofertas.

Pero ahora ellos comenzaron a ofrecer sus propias liquidaciones, pese a que el Día de Acción de Gracias se celebra en Canadá un mes antes.

En México, el “viernes negro” recibió otro nombre: el “Buen Fin”.

Almacén
Según datos oficiales, los consumidores gastaron US$59.000 millones en EE.UU. el “viernes negro” del año pasado.

La conmemoración se asocia con el aniversario de la revolución de 1910 en México, que a veces coincide con el Día de Acción de Gracias en Estados Unidos (la revolución inició el 20 de noviembre de 1910).

Como el propio nombre indica, el evento dura todo un fin de semana.

En Brasil, donde el feriado de Acción de Gracias no existe, el “viernes negro” pasó a incluirse en el calendario comercial del país cuando los comerciantes se dieron cuenta del potencial de ventas del día.

10. ¿Está el “viernes negro” en vías de extinción?

Wal-Mart, la mayor cadena de tiendas minoristas del mundo, rompió la tradición del “viernes negro” en 2011, cuando abrió sus establecimientos a los clientes la noche del feriado de Acción de Gracias.

Desde entonces, comerciantes de todo el país echaron el ojo a millones de estadounidenses ávidos de hacer compras después de llenarse comiendo pavo.

Pero no se preocupe, los comerciantes ya inventaron un nombre para bautizar ese día adicional de compras: “jueves gris”.

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Qué tanto contamina el bitcoin, la moneda que consume más electricidad que Finlandia, Suiza o Argentina

La minería del bitcoin utiliza gigantescas cantidades de energía para mantener funcionando servidores que trabajan día y noche en busca de la divisa digital. Pero.... ¿proviene toda esa energía de combustibles fósiles?
22 de febrero, 2021
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Bitcoins

Getty Images
En las últimas semanas el precio del bitcoin ha llegado a máximos históricos.

Si el bitcoin fuera un país, consumiría más electricidad al año que Finlandia, Suiza o Argentina, según un análisis del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge (CCAF, por sus siglas en inglés).

Eso ocurre porque el proceso de “minar” la criptomoneda -utilizando gigantescos servidores que no cesan de trabajar- consume mucha energía.

Según los investigadores, la minería de bitcoins utiliza cerca de 121,36 teravatios-hora (TWh) de electricidad al año, un récord que provoca un fuerte impacto en el medioambiente y supera a una larga lista de países.

El tema volvió al debate luego que Elon Musk, a través de su empresa de autos eléctricos Tesla, reportó la compra de US$1.500 millones en bitcoin, disparando el precio de la divisa y encendiendo críticas por la contaminación que genera.

Esta última subida del precio del bitcoin -que ha seguido una meteórica tendencia alcista en los últimos meses- le ha dado nuevos incentivos a los mineros de la divisa para hacer funcionar más y más ordenadores con el objetivo de generar más criptomonedas.

A medida que sube el precio del bitcoin, sube el consumo de electricidad, dice Michel Rauchs, investigador del CCAF, donde crearon una herramienta en línea que permite hacer este tipo de cálculos.

“Realmente es por su diseño que el bitcoin consume tanta electricidad”, le explica Rauchs a la BBC. “Esto no es algo que cambiará en el futuro, a menos que el precio de bitcoin baje significativamente”.

Los investigadores trabajan con el Índice de Consumo Eléctrico del Bitcoin de Cambridge (CBECI, por sus siglas en inglés), el cual provee estimaciones en tiempo real sobre cuánta electricidad consume la generación de la divisa.

El bitcoin usa más energía que Argentina. Si el bitcoin fuera un país, estaría entre los 30 países que más utilizan energía en el mundo. Uso nacional de energía en teravatios-hora (TWh).

Este índice funciona con base en un modelo que asume que las máquinas utilizadas para minar en el mundo funcionan con distintos niveles de eficiencia.

Siguiendo la relación entre un precio promedio de electricidad por kilovatio hora (US$0.05) y la demanda de energía de la red bitcoin, la herramienta estima cuánta electricidad se consume en un momento dado.

“El bitcoin es anti eficiente”, dice David Gerard, autor del libro “Attack of the 50 Foot Blockchain”.

“Es muy malo que toda esta energía se desperdicie literalmente en una lotería”.

¿Por qué el bitcoin consume tanta electricidad?

Las máquinas dedicadas a “minar” o extraer bitcoins, son ordenadores especializados que se conectan a la red de criptomonedas.

Su trabajo es verificar las transacciones realizadas por las personas que envían o reciben la divisa, en un proceso que implica resolver complejos acertijos matemáticos.

Granja de minado en Islandia.

Getty Images
Los lugares donde se ha ce la minería del bitcoin consumen gigantescas cantidades de electricidad.

Como recompensa, los mineros ocasionalmente reciben pequeñas cantidades de bitcoin en lo que a menudo se compara con una lotería.

Para aumentar las ganancias, los mineros conectan una gran cantidad de computadores, con el objetivo de aumentar sus posibilidades de conseguir bitcoin.

Y como los computadores trabajan casi día y noche para completar los rompecabezas, el consumo eléctrico es muy alto.

El consumo eléctrico vs la huella de carbono

Existe una gran diferencia entre el consumo de energía y la huella de carbono, argumenta Nic Carter, socio fundador de la firma de capital de riesgo Castle Island Ventures, especilizada en el sector de blockchains (cadenas de bloques).

“Si miramos solamente el consumo de energía no estamos contando toda la historia”, le dice a BBC Mundo.

hOMBRE MINANDO BITCOINS

Getty Images
En las provincias chinas de Sichuan y Yunnan los mineros del bitcoin utilizan energía hidroeléctrica excedente.

Aunque es cierto que la mayor parte de la electricidad se produce a partir de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas -que son altamente contaminantes- también se utilizan energías renovables (como la hidroeléctrica o la eólica) o energía nuclear.

Entonces, si bien importa el nivel de consumo de electricidad, también hay que tomar en cuenta cómo se genera aquella electricidad, apunta Carter.

Por ejemplo, señala, hay mineros en China que aprovechan la energía hidroeléctrica excedente en las represas. Si no la usaran, esa energía simplemente se perdería.

Eso explica por qué la minería del bitcoin se ha expandido tanto en las provincias de Sichuan y Yunnan.

Otro caso ocurre cuando algunos mineros capturan el metano descargado o quemado (que es un subproducto de la extracción de petróleo) y lo utilizan para generar la electricidad que requieren sus computadoras.

sÍMBOLO DE BITCOIN EN VITRINA

Getty Images
“Es muy malo que toda esta energía se desperdicie literalmente en una lotería”, dice David Gerard.

Muchos activistas consideran que esos ejemplos son casos puntuales que no le quitan la responsabilidad ambiental a la industria del bitcoin.

De todos modos, Carter advierte que la minería del bitcoin se acabará en unos años, puesto que el sistema fue diseñado de tal manera que los acertijos matemáticos que resuelven las computadoras llegarán a su fin.

“Este proceso está completado en un 88%, apunta, lo que en la práctica significa que cada vez se hace más difícil seguir minando.

Sin embargo, en la medida que el precio siga disparándose, es probable que el consumo energético también aumente.


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