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#20NovMX: No era manifestante, pero la policía lo detuvo, torturó y abandonó inconsciente en la calle
Un hombre que iba a pasear con su esposa al Zócalo fue golpeado por granaderos, quienes incluso le aplicaron choques eléctricos.
Por Por Paris Martínez
24 de noviembre, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

José Alberto y Tamara tienen 21 años y están casados. El pasado 20 de noviembre se encontraban en el Centro Histórico porque José Alberto es ejecutivo en uno de los negocios de la zona, y Tamara lo había ido a recoger, sin saber ninguno que quedarían atrapados en el operativo policiaco realizado en conjunto por autoridades federales y locales para desalojar por la fuerza a los miles de manifestantes que, esa noche, reclamaban la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos por la policía de Iguala, Guerrero, el pasado 26 de septiembre.

Tamara, con cuatro meses de embarazo, resultó con una ceja abierta y un chichón en la cabeza, al ser agredida por un granadero que la golpeó con el canto de su escudo apenas a un centímetro del ojo, pero José Alberto no corrió con la misma suerte: al intentar cubrir de los golpes a su esposa, él fue jalado por los granaderos, golpeado en al menos tres ocasiones por una decena de uniformados, y luego torturado con choques eléctricos en la calle de Corregidora, donde finalmente fue abandonado por la policía, inconsciente.

Yo me encontraba laborando cerca del Centro Histórico –narra José Alberto, dos días después de abandonar el hospital donde fue atendido–, y me quedé de ver en el Zócalo con mi esposa, porque queríamos ir por el Día de la Revolución, queríamos pasear“.

Al llegar al Zócalo, sin embargo, la pareja se percató de que la manifestación ciudadana convocada para ese día continuaba y que no había ningún otro tipo de acto conmemorativo por el 20 de Noviembre, por lo que decidieron retirarse, pero “en un momento la plaza quedó completamente rodeada –recuerda José Alberto–, y se veían salir granaderos detrás de Catedral y de los edificios aledaños a la plancha del Zócalo, iban replegando a la gente, y entonces un grupo de policías se acercó a nosotros, y uno de ellos quiso golpear a mi mujer, y yo lo único que hice fue ponerme enfrente de ella, para que los golpes me tocaran a mi, no a ella, y lo que sucedió fue que los granaderos me jalaron, me metieron a una bola de policías y me empezaron a golpear, eran aproximadamente 10 granaderos, que me golpearon hasta que quedé yo mal, hasta que ya no me pude levantar… entonces me jalaron a otra bola de policías, y en esa segunda bola me arrebataron mi mochila y el bolso de mi mujer, que yo le venía cargando, y nuevamente me siguieron pegando, ese segundo grupo también era de unos 10 granaderos…”

José Alberto fue golpeado en todo el cuerpo, pero mantenía su rostro cubierto con sus brazos, por lo que “ellos me pedían que me descubrieran la cara y que con eso ahí quedaba, ‘descúbrete la cara y ahí le dejamos’, me decían, pero sus intenciones eran estrellarme la cara en un tubo, y no me dejé, sólo quedé con un golpe en la frente y en la nariz… ya que ese segundo grupo de policías se cansó de golpearme, dos o tres granaderos me obligaron a levantarme, primero venían casi arrastrándome, porque yo estaba ya muy golpeado, pero aún así me obligaron a correr no sé cuanto, tal vez dos o tres cuadras, y me llevaron hasta donde estaba un camión de la policía, azul, de los que usan para transportar granaderos, y ahí me tiraron, me hicieron que me hincara y empezaron a darme toques eléctricos con un aparato, a partir de ahí, la verdad, ya no recuerdo mucho…”

A la medianoche del 20 de noviembre, José Alberto fue localizado en la calle Corregidora, junto con un grupo de cinco personas más que, como él, habían sido detenidas poco antes durante el operativo para desalojar por la fuerza el Zócalo capitalino. Todos estaban tan severamente golpeados que, al ser encontrados, se hallaban inconscientes.

–¿Quién encontró a José Alberto? ¿Quién te notificó a ti que había sido localizado? –se pregunta a Tamara, su esposa.

–En el momento en el que a él lo jalaron –describe la joven– un granadero me pegó en la cara con el costado de su escudo, y en ese momento yo me hice para atrás, y ahí me contuvo una persona, un muchacho, porque yo quise correr nuevamente hacia los policías, para ayudar a José Alberto, porque ya lo estaban golpeando… pero como no pude hacer nada, entré en shock, y una persona me encontró, con la herida en la cara, y me llevó con unos brigadistas paramédicos, de la agrupación Marabunta, y ellos me atendieron, ahí una persona de la Comisión Nacional de Derechos Humanos me pidió mis datos, y luego la gente de Marabunta me llevó hasta mi casa… pues bien, como a las 3:30 del día siguiente, 21 de noviembre, fue una persona de la CNDH la que se comunicó conmigo, y me informaron que a Alberto lo habían encontrado en la calle de Corregidora, inconsciente, de todos los golpes que le habían dado, y que estaba junto a otras seis o siete personas que estaban en las mismas condiciones…

–¿Quién te llevó al hospital? –se pregunta al joven ejecutivo.

–La verdad, recuerdo poco… desde la primera vez que me golpearon quedé noqueado, luego me pegó un segundo grupo de policías, luego me hicieron correr hasta el camión, y ahí me dieron diez o quince descargas eléctricas, y siempre golpeándome, y de hecho, el último golpe, con el que perdí el conocimiento, fue con el aparato de descargas, porque le aumentaron la potencia y con eso me quedé tirado… después, únicamente me acuerdo de que varias personas me empezaron a tomar datos, unas me tomaron fotografías, y lo siguiente que recuerdo es que estaban subiéndome a una ambulancia, y me llevaron después al hospital Magdalena de las Salinas…

–¿Con qué lesiones resultaste, qué te dijeron en el hospital?

Me tomaron tomografías y rayos X, pero el diagnóstico sólo dice que fui “policontundido”… Tengo marcas en lo que es el costado del cuerpo, de las quemaduras del aparato de descargas, y además todo el cuerpo lo tengo lleno de moretones rojos, moretones morados, en algunas partes la piel medio abierta, tengo toda la espalda lastimada, el cuello y la cabeza, y tengo una lesión en la frente y otra en la nariz…

Ante el temor de sufrir represalias, ya que sus documentos personales fueron robados por los policías que detuvieron y golpearon a José Alberto, esta pareja de jóvenes aún no ha decidido si presentarán denuncia formal por la agresión que sufrieron a manos de los granaderos de la Policía Federal y de la Policía Auxiliar del DF, el pasado 20 de noviembre, y hoy Tamara y José Alberto se resienten de sus lesiones solos, apoyados únicamente por sus familias.

Tamara no sufrió, aparentemente, afectaciones en su embarazo y José Alberto, aún con todas sus lesiones, este domingo 22 de noviembre se preparaba para ir al trabajo, ya que “no me dieron incapacidad, y eso me indigna… resulta que como no le pedí al primer médico que me atendió que me extendiera una incapacidad, pues no me la dieron, y yo me pregunto, ¿cómo querían que hiciera yo esa solicitud al ‘médico de primer contacto’, como le dicen ellos, si yo llegué inconsciente al hospital?”.

Epílogo: el recuerdo…

Antes de concluir la plática, ya entre las despedidas, José Alberto recuerda un detalle que es, afirma, “muy importante no dejar fuera: por los golpes no recuerdo bien toda la secuencia de los hechos, pero hay algo que sí recuerdo con exactitud, y es que en el momento en que yo llegué al camión de granaderos donde me hincaron, habían ahí cerca de 15 personas más, vestidas de civil. De ellas, cinco estaban siendo golpeadas, como yo, pero otras diez estaban ahí, entre los policías, sentados, descansando… a mi parecer, ellos eran los que había provocado los alborotos…

-¿Crees que había infiltrados en la manifestación, y que estaban ahí, descansando en el camión, en el momento en que tú fuiste llevado hasta este vehículo?

-Sí –responde con absoluta seguridad–, y creo que eran bastantes…

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¿Cómo impacta el recorte de la ayuda de EU a Centroamérica ordenado por Trump?
El presidente Donald Trump tomó esta decisión como una forma de presionar a miembros del Triángulo Norte para que detengan el creciente flujo migratorio. Los más afectados serán los que deben enfrentar la pobreza y la violencia en sus países.
Getty Images
6 de abril, 2019
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¿Qué va a pasar en Honduras, Guatemala y El Salvador después que se cancele la ayuda que reciben de Estados Unidos? Es la pregunta que muchos se formulan en la región.

El presidente Donald Trump tomó esta decisión como una forma de presionar a miembros del Triángulo Norte para que detengan el creciente flujo migratorio.

El recorte de la ayuda pone en riesgo principalmente programas que pretenden evitar la salida masiva de personas hacia el norte.

Hasta ahora el gobierno estadounidense no ha ofrecido detalles de qué programas se quedarán sin recursos.

Pero según la Oficina de Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés), entre los más afectados se encuentran los que combaten pobreza extrema, violencia e impunidad, justo algunas de los problemas que cada año obligan a miles de personas de la región a abandonar sus países.

Los fondos que podrían cancelarse se utilizan, por ejemplo, para combatir la extorsión en Guatemala, el reclutamiento de jóvenes por pandillas de Maras en El Salvador o para reducir la tasa de homicidios en Honduras.

Los programas afectados con el recorte de EE.UU. combaten la violencia en Centroamérica

AFP
Los programas afectados con el recorte de EE.UU. combaten la violencia en Centroamérica.

La orden de Trump implica suspender fondos por al menos US$450 millones, según datos del Departamento de Estado, aunque la cantidad puede ser mayor.

Adriana Beltrán, directora para Seguridad Ciudadana de WOLA, recuerda que el Congreso estadounidense autorizó en febrero pasado US$180 millones para Centroamérica.

No está claro si este dinero también forma parte del decreto de suspensión del mandatario. Pero las consecuencias de su propuesta pueden ser graves.

“Gran parte de lo que ha dado Estados Unidos a la región ha sido para apoyar esfuerzos que buscan atender los factores que causan la migración irregular”, dice Beltrán a BBC Mundo.

“Esa decisión, lejos de ayudar a estabilizar la situación en la región, lo único que va a hacer es empeorar las condiciones en los países de Centroamérica”.

La orden de Trump puede resultar contraproducente para Estados Unidos, insiste la especialista. “Puede provocar más migración a la larga. Es lo que va a hacer”.

EE.UU. no nos ayuda

Donald Trump exige a Centroamérica que detenga la migración irregular

Getty Images
Donald Trump exige a Centroamérica que detenga la migración irregular

En todo caso el monto del recorte representa una cantidad menor al dinero que Centroamérica recibe cada año en remesas, especialmente desde Estados Unidos.

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), en 2018 el monto de estos recursos fue de US$22.500 millones.

En el Triángulo Norte las remesas son fundamentales para las economías locales, reconoce la CEPAL.

Para algunos países como Honduras el dinero del gobierno de Estados Unidos no es relevante, dice el presidente Juan Orlando Hernández.

Según datos de la Secretaría de Finanzas hondureña, en 2018 se recibieron US$90 millones a través de distintos programas y agencias estadounidenses. En ese período el monto de las remesas fue de US$4.900, de acuerdo con la CEPAL.

Suspender la ayuda de EE.UU. a Centroamérica no detiene la migración, advierten expertos

AFP
Suspender la ayuda de EE.UU. a Centroamérica no detiene la migración, advierten expertos.

El presidente Hernández asegura que el gobierno de Trump no ha dado ninguna ayuda a su país.

“Con el plan Alianza para la Prosperidad dijimos que Honduras iba a poner cuatro dólares, mientras que Estados Unidos pondría uno. Esos dineros en algunas ocasiones se han atrasado y en otras ni ha llegado”.

Analistas y miembros del Congreso estadounidense creen que el anuncio de Trump es parte de una estrategia política.

Pero otros como el exvicepresidente de Guatemala Eduardo Stein advierten que la orden del magnate puede desatar conflictos legales.

“Claramente contradice compromisos de política exterior bipartidaria de Estados Unidos con nosotros”, dice a BBC Mundo.

Guatemala: dinero contra la corrupción

Mujer con niños en Guatemala.

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Parte de los fondos de EE.UU. en Guatemala son usados en programas de alimentación para comunidades desfavorecidas.

La mayor parte de la ayuda al Triángulo Norte se envía a través de la Estrategia para Centroamérica, que opera la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

No está claro si los proyectos y organizaciones que respaldan podrán seguir en operación tras el anuncio de la suspensión de la cooperación estadounidense.

En los tres países del Triángulo Norte hay varios ejemplos, como en Guatemala, que recibe el mayor porcentaje de ayuda.

Los datos más recientes de WOLA, de 2017, señalan que obtuvo más de US$78.6 que se destinaron especialmente a estrategias contra la violencia y la corrupción.

El dinero se utilizó, por ejemplo, en una estrategia para proteger a víctimas de trata de personas, implementada por la organización civil El Refugio de la Niñez.

El objetivo es apoyar especialmente a niños víctimas de esclavitud, a través de atención médica y psicosocial, así como respaldo legal en los procesos judiciales que enfrentan.

En esa estrategia el financiamiento programado entre 2018 y 2021 es de US$2,2 millones.

Otro proyecto es Alimenta el Futuro de Guatemala, destinado a mejorar la nutrición de comunidades rurales y aumentar el ingreso de los campesinos.

En este caso la inversión programada de 2017 a 2022 es de US$36 millones.

Uno más es el Proyecto de Justicia para Juventud y Género, que entre 2016 y 2021 debía recibir US$37,4 millones. El programa apoya a víctimas de la violencia, especialmente mujeres, y jóvenes.

Honduras: violencia, la prioridad

Honduras, policías.

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Algunas de las regiones más violentas de Honduras se benefician de la ayuda económica de EE.UU.

El apoyo estadounidense a Honduras se concentra en prevenir la violencia y reparar fallas en su sistema de justicia.

Algunos de los programas van en ese sentido, como uno para la prevención secundaria de la violencia.

El objetivo es detectar jóvenes con riesgo de sufrir violencia o ser reclutados a la fuerza por las pandillas. El financiamiento previsto es de US$24,6 millones entre 2016 y 2020.

La estrategia opera sobre todo en algunas de las regiones más violentas del país, como Tegucigalpa, San Pedro Sula, Choloma, Tela y La Ceiba.

También hay respaldo para la Alianza para el Corredor Seco que pretende reducir la pobreza y desnutrición en el oeste de Honduras, donde existen las comunidades con mayores índices de marginación.

Para ese proyecto el respaldo programado es de US$60,6 millones entre 2014 y 2020.

Una estrategia adicional es prevenir la violencia en las escuelas a través del programa Asegurando la Educación, que tiene un presupuesto de US$20,8 millones para utilizarse entre 2017 y 2022.

El Salvador: las Maras, el mayor problema

Mara Salvatrucha, cartel.

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El Salvador usa gran parte del apoyo financiero estadounidense para combatir la inseguridad y la violencia.

En el caso de El Salvador la mayor parte del apoyo estadounidense se enfoca en prevenir la violencia, combatir la inseguridad y mejorar el sistema de justicia, entre otros temas.

Por ejemplo, el proyecto Puentes para el Empleo debía recibir una financiación de US$42,2 millones entre 2015 y 2020.

Este apoya a organizaciones civiles, empresarios y maestros para aumentar el número de empleos a jóvenes de municipios con alta criminalidad.

También se apoya al programa de Educación y Convivencia para Escuelas y Comunidades Libres de Violencia, que cuenta con una inversión de US$10 millones entre 2018 y 2023.

Con este proyecto se ofrecen servicios psicosociales a jóvenes, padres y maestros en escuelas ubicadas en comunidades de alto riesgo.

También existe el programa de Prevención del Crimen y la Violencia que respalda al gobierno de El Salvador en una estrategia para fortalecer comunidades y prevenir, de esa manera, la delincuencia.

El financiamiento para el proyecto es de US$39,8 millones para el periodo 2013-2019.


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