Así explica el gobierno mexicano en EU lo ocurrido con los normalistas en Guerrero
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Así explica el gobierno mexicano en EU lo ocurrido con los normalistas en Guerrero

El embajador de México en Estados Unidos dijo a la cadena internacional de noticias CNN que el caso de los estudiantes es una "gran crisis política".
Por Redacción Animal Político
13 de noviembre, 2014
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Protesta por Ayotzinapa en Holanda. Foto: Iván Cañada.

Protesta por Ayotzinapa en Holanda. Foto: Iván Cañada.

“Ayotzinapa fue el Estado” es una de las principales consignas con la que los mexicanos han salido a las calles para exigir la aparición con vida de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrero. Sin embargo, de acuerdo con un documento de la embajada de México en  Estados Unidos, el ataque de la policía local —coludida con el narcotráfico— contra los estudiantes “no es un crimen de Estado”.

El texto, fechado el 12 de noviembre, es una guía con base en la cual las autoridades mexicanas en EU explican los hechos ocurridos en Guerrero: desde la desaparición de los normalistas el 26 de septiembre pasado, la detención del exalcalde de Iguala, José Luis Abarca, el famoso “ya me cansé” del procurador Jesús Murillo Karam y las marchas que se han realizado en México (y el mundo) en protesta por este caso.

El texto inicia con un breve resumen del caso en tres puntos, en donde se califica el ataque y la desaparición de los estudiantes como “hechos bárbaros, trágicos, dolorosos e inaceptables”. Y agrega: “son una llamada de atención y una señal de que los avances que se han hecho en seguridad y justicia en México aún deben llegar a algunos municipios como Iguala”.

Más adelante explica cuáles son los avances en la investigación, como la detención de 74 personas (36 policías municipales) hasta el momento, y la información más reciente: “indicios” de que los estudiantes fueron incinerados, pero continúa su búsqueda porque los restos no han podido ser identificados.

De acuerdo con un funcionario de la Embajada de México en Estados Unidos,  el documento no fue elaborado para los discursos del embajador Eduardo Medina Mora, sino para difundirse entre los distintos medios estadounidenses e internacionales.

“El documento no es confidencial, se trata de un documento público que se está difundiendo a los medios de comunicación que transmiten en Estados Unidos, por eso reiteramos que se trata de un documento público que queremos que se conozca”, dijo el funcionario, quien además aclaró que su difusión es para que en Estados Unidos se tenga conocimiento e información de lo que ocurrió en México.

Este miércoles 12 de noviembre por la noche, el embajador Medina Mora dio una entrevista a la cadena internacional de noticias CNN. En ella, dijo que el caso de los 43 normalistas “es una gran crisis política para México. Todos estamos conmocionados por este acto brutal. El único sentimiento que compartimos es el dolor y la pena de la desaparición de estos estudiantes”.

Agregó: “No hemos parado la búsqueda, la investigación sigue abierta en el caso de los 43 normalistas”.

De acuerdo con la información oficial, el ataque contra los estudiantes fue ordenado por José Luis Abarca, quien temía que la presencia de los jóvenes en Iguala fuera para boicotear un acto de su esposa, María de los Ángeles Pineda. Ambos fueron detenidos; Abarca está en el penal de máxima seguridad del Altiplano y Pineda permanece arraigada.

“Posibles preguntas y respuestas” 

El segundo apartado contiene preguntas y respuesta sobre el caso, el cual ha acaparado la atención de la prensa internacional y que le ha valido duras críticas al presidente Enrique Peña Nieto, quien este jueves 13 de noviembre terminó una gira de trabajo en China.

El primer cuestionamiento es en referencia a lo que han acusado activistas y ciudadanos en México: Azotzinapa es un crimen de Estado, debido a que fueron las autoridades locales las que orquestaron, con la participación del grupo delictivo Guerreros Unidos, el ataque contra los estudiantes, a quienes la noche del 26 de septiembre les dispararon; en el hecho murieron seis personas, algunos escaparon y 43 normalistas fueron secuestrados.

“Por supuesto que no”, dice la respuesta escrita. “Lo que vemos en Iguala son autoridades locales que abusan de su poder al cometer crímenes, pero también vemos que el Estado actúa contra ellos (…) prácticamente todas las autoridades locales de Iguala que participaron han sido detenidas y procesadas”.

Otras preguntas: 

¿Por qué el gobierno federal permitió que el caso Ayotzinapa sucediera?, ¿por qué las autoridades tardaron tanto tiempo en involucrarse en este caso?

¿Por qué estos estudiantes? ¿Qué motivo podría tener alguien para secuestrarlos o matarlos?

¿Los estudiantes están muertos?

¿Por qué el presidente (Enrique Peña Nieto) viajó a China?

¿Por qué el gobierno no actuó antes contra Abarca y su esposa? Todo el mundo sabía que el alcalde y su esposa eran delincuentes, ¿no?

¿Por qué el procurador dijo “ya me cansé”?

¿Qué pasará después?, ¿cómo se puede evitar que esto suceda de nuevo?

Las respuestas en el texto están apegadas a lo que las autoridades han informado en México. Que la Procuraduría General de la República (PGR) tomó el caso 10 días después, luego de que la Fiscalía de Guerrero determinara la participación del crimen organizado; que los estudiantes no son integrantes de ningún grupo delictivo; que hay “indicios” de que están muertos, pero aún los buscan; que Peña Nieto viajó a China porque es su compromiso como presidente; que el gobierno no actuó antes porque las acusaciones contra Abarca y su esposa eran “rumores”; que el procurador se cansó por no dormir en 40 horas.

 

Consulta el documento íntegro (en inglés):

Comunicado de la Embajada de EU sobre el caso Ayotzinapa

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'Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga'

Mike Nicolás Durán es el primer colombiano en ser reconocido como persona trans en el registro civil. Aunque su lucha aún no termina, porque le falta la cédula, el caso se ha convertido en un paradigma para esta comunidad en el país.
22 de octubre, 2021
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Mike Nicolás Durán, un jovial bogotano de 30 años que vive en Medellín, fue el primer colombiano en ser identificado como una persona transexual en el registro civil.

Tras una odisea legal de dos años que contó con la asesoría de Alejandro Diez y Manuela Gómez, abogados del grupo de sexualidad diversa del consultorio jurídico de la universidad EAFIT, el 7 de mayo de este año Mike celebró la T en la inscripción como quien se ganó la lotería.

Ahora, sin embargo, está en vísperas de saber si ganó su última batalla: que su cédula también lo identifique con una T.

“Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga para que se respete mi integridad y mi dignidad”, le dice a BBC Mundo.

El género trans en los documentos de identidad ya existe en países como Chile, México y Argentina. “Pero en Colombia, que es el país donde te piden la cédula para todo, estaba pendiente”, dice Durán.

Juli Salamanca, de la fundación Red Comunitaria Trans, celebra el caso de Mike como “un triunfo político para el movimiento trans, un paso hacia la igualdad de derechos”, pero añade que “el reto es pasar de lo simbólico a lo material, porque su implementación (para todos y todas) será una prueba para las instituciones”.

Mike Nicolás dedicó dos años a llamar, mandar cartas y radicar documentos; interpuso dos acciones legales —conocidas como tutelas— que debió impugnar e insistió de todas las formas posibles para que le reconocieran su género no binario en los documentos de identidad.

Él sabe que la lucha no es solo por su propio bien.

Mike Nicolás Durán

BBC
Mike Nicolás Durán en entrevista por Zoom con BBC Mundo.

En Colombia piden cédula para todo, desde para entrar a un edificio hasta a un banco.

Y yo, cada vez que voy a un banco, llego con el miedo de si me van a atender o no, porque cada vez que yo muestro mi cédula, la gente me mira como un bicho raro, (como pensando): “Acá dice que es mujer, pero usted parece un hombre.

Entonces sí o sí tienes que cambiar de cédula cuando haces una transición de género.

Porque, en mi caso, colocar una M tampoco está bien, porque si un policía me quiere requisar, por ejemplo, tengo que soportar que toque mis genitales.

Entonces, para proteger mi integridad y dignidad, una M o una F en la cédula no sirve: necesito la T.

Uno nunca termina de conocerse: cada día vas aprendiendo cosas nuevas. Y al irme conociendo me di cuenta que los no binarios existen, que tú puedes ser hombre con cuerpo de mujer o mujer con cuerpo de hombre sin tener que tomar hormonas o tomando.

Es decir: no hay una forma correcta de ser o no ser, porque la diversidad es algo que no se puede encerrar en un solo círculo.

Así fue como me di cuenta de que, si la ciencia me reconoce como persona trans, ¿por qué el Estado no lo hace?


Un decreto de 2015 les dio a las personas trans la posibilidad de cambiar la referencia a su género en sus documentos, pero las trabas en el proceso burocrático han impedido que la ley se cumpla.

Además, la T no estaba tipificada en el sistema de la Registraduría Nacional del Estado Civil y, en el caso de Mike, varias veces les dijeron a los abogados que no podían cambiar todo un sistema de registro nacional por una sola persona.

“Tenemos que continuar haciendo una veeduría para que las instituciones reconozcan las implicaciones de la T en el registro de nacimiento en áreas como la salud, educación, el servicio militar, entre otras”, dice Salamanca, la activista trans.


Algo que me gusta de mí ahora es mi voz, porque no es tan femenina ni tan masculina. A veces es un poco más lo uno y a veces más lo otro. Esa es la diversidad que a mí me gusta y me representa.

Para nosotros no hay nada más importante que nos reconozcan e identifiquen tal y como somos: no como hombres que ahora son mujeres o mujeres que ahora son hombres, sino como personas trans, punto.


Mike nació en Bogotá bajo el nombre de Eliana Mayerli. Allí tuvo a su primer hijo a los 15 años, luego tuvo otros dos y pasó 11 años con el padre de ellos.

Desde niño ha tenido una enfermedad cerebral y otra en los ojos. Y cuenta que fue por eso, además de por su proceso de transición de género, que dejó el trabajo al que se dedicó por una década: la vigilancia.

Hoy estudia inglés con una beca con la intención de irse a vivir a Canadá y tiene esposa: Linda María Cáceres, una estilista a la conoció casi al tiempo que empezó a tomar hormonas, en 2019.

Cáceres, así como los abogados de EAFIT, ha sido un acompañamiento clave en todo el proceso y le ha insistido en seguir luchando por sus derechos a pesar de todos los obstáculos legales y de salud.


Estuve 11 años viviendo una vida que quizás no quería, porque estaba ocultando mi propia identidad, hasta el punto de que explotó y la depresión me empezó a ganar. Llegué a pensar que me quería suicidar.

Eso, pensé, les podía generar problemas a mis hijos, y por eso hace siete años tomé la decisión de irme para Medellín.

Apenas llegué acá salí como lesbiana. La gente me dejó de llamar Eliana y apareció una nueva persona que se llamaba Mayerli.

Pero a medida que pasó el tiempo me di cuenta de que me gustaba más lo masculino, un estilo más brusquito, más de niño.

Y mi pareja de ese momento, una mujer, me decía que no me cortara el cabello. Pero sobrepuse el amor propio, me corté el cabello y empecé una nueva vida con el nombre de Mike Nicolás.

Cuando les quise contar a mis hijos de mi transición y la posibilidad de hacerme las cirugías, el mayor me dijo que él ya sabía que yo quería ser hombre. Me dijo que era normal, porque toda la gente cambia.

Eso fue el impulso más importante para tomar la decisión de cambiar.


Por la histerectomía —una cirugía para extirpar el útero— y una mastectomía con la que se le removió el tejido mamario, Durán no pagó un peso, gracias a que son tratamientos incluidos en el paquete de su prestador de salud.

En Colombia, así como en varios países de América Latina, la ley exige a las entidades de salud pública brindar el servicio de cambio de sexo, incluyendo el tratamiento hormonal.

Mike, a pesar de haber tenido que pelear contra la burocracia, logró hacer su transición en apenas un par de años y sin tener que pagar.


La presión social por mantener mi vida como era fue muy fuerte: me decían que era bonita, que lo mío era un problema psiquiátrico, que estaba poseída, que esto era una obra de satanás.

Me han dicho tantas cosas, que si yo fuera débil, me habría hecho daño a mí mismo o me habría echado para atrás. Yo digo que por eso es que muchos trans se suicidan.

Pero al final yo fui cogiéndole gusto, un sabor, a que la gente me mirara como el raro en la calle, porque me siento original, me siento diferente.

Ya no tengo problema con que me digan que estoy loco, que estoy endemoniado, porque esa es la forma de que la gente se eduque y entienda que los trans somos parte de la sociedad.


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