Ayotzinapa, la herida que llegó hasta el corazón de México
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Manu Ureste

Ayotzinapa, la herida que llegó hasta el corazón de México

Miles de ciudadanos, adolescentes, adultos, ancianos, ancianas, niños y niñas recorrieron las calles del centro de la Ciudad de México para protestar contra el gobierno de Peña Nieto y exigir justicia.
Manu Ureste
Por Paris Martínez .
21 de noviembre, 2014
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Julio César Ramírez, Julio César Mondragón y Daniel Solís Gallardo fueron asesinados el 26 de septiembre en Iguala, y aún así, 55 días después del ataque que sufrieron a manos de policías de dicho municipio guerrerense –quienes, además, desaparecieron a otros 43 estudiantes, según “indicios” de las autoridades–, los pasos de estos tres jóvenes se hicieron escuchar ayer en la Ciudad de México, multiplicados por decenas de miles, tras haber recorrido el país por el norte y por el sur, en busca de una sola cosa: “Justicia”.

Daniel Solís Gallardo” es el nombre de la caravana de alumnos de la Escuela Normal de Ayotzinapa que recorrió los estados del sur durante la última semana, mientras la caravana “Julio César Mondragón” lo hizo por las entidades del norte, y la caravana “Julio César Ramírez” por los municipios de Guerrero, para confluir las tres, este 20 de noviembre, en el “corazón de la patria”, el Zócalo de la Ciudad de México, y desde ahí lanzaron una advertencia: “Si las autoridades ya se cansaron de nosotros, nosotros no nos cansaremos nunca de buscar a nuestros compañeros, hasta encontrarlos”.

Encabezadas no sólo por estudiantes de Ayotzinapa, sino por los propios padres de los 43 normalistas desaparecidos, los tres asesinados y los 20 heridos por los policías municipales de Iguala, estas tres caravanas, seguidas por miles de ciudadanos que las arroparon en su arribo al DF, avanzaron ayer hasta el Zócalo, último objetivo de su largo recorrido, iniciado el pasado 15 de noviembre, desde tres de los puntos más simbólicos no sólo de la capital, sino de la República entera: la primera, partió desde el Ángel de la Independencia; la segunda, desde la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco; y la tercera desde el Monumento a la Revolución.

Así, a las 17:00 horas, los primeros pasos en andarse fueron los de Julio César Ramírez, desde el Ángel, de donde la caravana en homenaje a este normalista partió acompañada por miles de personas, muchas aglutinadas en distintas agrupaciones ciudadanas y de defensa de derechos humanos, y otras tantas que participaban en lo individual, todas las cuales, vestidas mayoritariamente de negro, se convirtieron en un inmenso velo oscuro que cubrió Reforma a todo lo largo.

Una hora después, a las 18:00, a esta ya de por sí larguísima procesión se sumaron los pasos de Julio César Mondragón –el normalista asesinado en Iguala y que era originario del Distrito Federal–, cuya caravana partió de la Plaza de las Tres Culturas seguida por miles de estudiantes de distintos centros académicos, como la UNAM, la Ibero, la UVM, el Poli, la UAM, la UCM, la ENAH, el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec, las Vocas, los CCH, los Bachilleres, las prepas de la Universidad Nacional y de la Autónoma de la Ciudad de México, por citar sólo a los contingentes más numerosos. Y mientras esto ocurría, en paralelo, del Monumento a la Revolución partió Daniel Solís Gallardo, también seguido por miles de ciudadanos, agrupados en organizaciones campesinas y sindicales.

Y es así como, aún cuando de Ayotzinapa salieron hace una semana unas cuantas decenas de normalistas para clamar por el país entero en busca de respaldo a su reclamo, cuando ayer llegaron a la Plaza de la Constitución ya se habían convertido en tantos y tantos miles que calcular una cifra resulta ocioso.

Yo soy… ¿quién?

Van en calma y, dentro de esa calma, van gritando y van llorando.

Van alzando pancartas, enumerando del 1 al 43 y clamando, al final, “¡Justicia!”.

Van en orden. Algunos, incluso, van formados y formadas en hileras, cuidándose entre todos, acordonando con lazos sus contingentes, intentando así que no se infiltren personas ajenas a la manifestación, ya que ésta se convocó como una protesta pacífica y todos comulgan en así mantenerla.

Van con los rostros descubiertos, y cuando alguien, uno o varios, decide embozarse, la exigencia colectiva se alza siempre: “!Sin-ca-pucha! ¡Sin-ca-pucha!”. Así gritan.

Son adolescentes, son jóvenes, son niños y niñas que van de la mano de sus papás y mamás, o en sus brazos, o en sus hombros, y son hombres y mujeres adultos, muchos aún con la ropa del trabajo, de la oficina, y también son ancianos y ancianas que avanzan, con sus carteles al aire, mostrando su furia y conteniéndola a la vez.

Pero, ¿quiénes son?

La respuesta se corea, una y otra vez, a lo largo del recorrido. Y es una respuesta que, sin quererlo así, responde también otras preguntas, como ¿por qué están aquí? ¿Por qué les importa, por qué les afecta, lo que las autoridades hicieron a los normalistas de Ayotzinapa el pasado 26 de septiembre?

–¡Yo soy! –grita uno.

–¡¡¿QUIÉN?!! –pregunta la multitud.

–¡El de la UNAM!

–¡QUE SÍ, QUE NO, EL DE LA UNA-AM! –corea el resto, al ritmo del Mambo del Ruletero, de Pérez Prado.

–¡Yo soy!

–¡¡¿QUIÉN?!!

–¡El normalista!

–¡¡QUE SÍ, QUE NO, EL NOR-MA-LISTA!!

Yo soy, ¿quién? El de la Ibero, y el campesino, y el obrero, el maestro, el ama de casa, el IPN, la secretaria, el Antropólogo, el ingeniero, el de la Voca, el CCH, el de Medicina… el de Derecho… el indígena… Y la consigna sigue, incluyendo a todos, de tal forma que, a lo largo del camino, de los tres caminos por los que se avanza en esta marcha, ningún mexicano ni mexicana falta por hacerse presente.

Video: Francesc Messeguer (@ElMesseguer)

20 de noviembre…

Los retratos luminiscentes de Francisco Villa y Emiliano Zapata, en uno de los costados del Zócalo capitalino fueron los únicos colocados este 20 de noviembre para conmemorar el aniversario de la Revolución Mexicana. Y qué mejor, porque este jueves son repudiados “los Carranza, los Obregón, los Plutarco Elías Calles, y todos los demás que empezaron a vender a nuestro país y traicionar la revolución mexicana… y sus hijos y sus nietos todavía se burlan de nosotros diciendo que somos ‘Prole’… desde el 26 de septiembre hasta esta fecha, les hemos demostrado que nosotros, los hijos del pueblo, los hijos de los campesinos, de los obreros, de las amas de casa, del empleado medio, del pequeño comerciante, tenemos una claridad mucho más grande que el Copetón, tenemos mucha más consciencia y mucho más compromiso social, porque acá, entre nosotros, todos somos hermanos, todos estamos jodidos, y vamos contra ellos…” Así fue como empezó el mensaje de los estudiantes de Ayotzinapa, desde el templete instalado en el Zócalo, dando la espalda a Palacio Nacional.

“Hoy –añadió Felipe de la Cruz, vocero de los padres y madres de los normalistas desaparecidos–, el Estado mexicano pretendió conmemorar y festejar la Revolución Mexicana, pero nosotros queremos decirle a Enrique Peña Nieto desde este lugar que no tenemos nada qué festejar, hoy el pueblo de México está presente en el corazón del país para decirle que ‘¡Ya basta, ni un crimen de Estado más!”…

Ante una plancha del Zócalo abarrotada, y con contingentes aún ingresando por las calles de Madero y 5 de Mayo, Felipe de la Cruz, padre de un normalista, y normalista él mismo de Ayotzinapa, anunció “a la gente del pueblo que Guerrero, que Ayotzinapa, están de pie y que vamos a encontrar a nuestros 43 muchachos con vida, porque están vivos, nos lo demuestra una vez más las mentiras orquestadas por el Estado, que quiere cerrar el caso, pero los padres de familia somos tan dignos y valientes que aquí estamos parados para decirles que vamos a llegar hasta las últimas consecuencias (…) el presidente dice que la violencia no se combate con violencia, pero que él está facultado para usar la fuerza, y se le olvida a él que la facultad se la da el pueblo, y aquí está el pueblo de México, exigiéndole cuentas claras, a más de 50 días de la desaparición de nuestros muchachos“.

El vocero de los padres de los normalistas desaparecidos subrayó además que en el recorrido realizado por el norte y el país pudieron constatar que la violencia “no es privativa de Guerrero”, y todo el país está plagado “de fosas y desaparecidos”. Algo, sin embargo, fue acallando la voz de Ayotzinapa, la rechifla contra los colectivos anarquistas que se desplazaban hacia el templete, surcando la plancha del zócalo, y a quienes la multitud exigía descubrirse los rostros.

La negativa de los anarquistas redobló esta rechifla y pocos minutos después el micrófono ya no era empleado para darle la palabra a los padres y madres de los jóvenes desaparecidos el pasado 26 de septiembre en Iguala, sino para conminar a estos grupos, que se concentraron detrás del templete, a abstenerse de atacar el Palacio Nacional.

Por ello, cuando la refriega fue inminente, los padres de los normalistas desaparecidos, y los alumnos de Ayotzinapa que los acompañaban, se retiraron de la plaza, junto con una parte de los manifestantes que llenaban el Zócalo. La mayoría, sin embargo, permaneció ahí, para presenciar el choque de la policía con los grupos que promueven la “acción directa”…

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5 cifras que muestran cómo el COVID-19 está fuera de control en EU

Con la cercanía del invierno y ante la carencia de un plan gubernamental nacional para hacer frente a los nuevos brotes, los casos, las hospitalizaciones y las muertes se multiplican.
14 de noviembre, 2020
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La incertidumbre política y la emergencia sanitaria se cruzan en EE.UU.: mientras el gobierno de Donald Trump se enfoca en pedir recuentos y disputar el resultado de las elecciones, la pandemia de coronavirus vive su peor momento en el país.

Con la cercanía del invierno y ante la carencia de un plan nacional para hacer frente a los nuevos brotes, los nuevos casos, las hospitalizaciones y las muertes se multiplican.

Desde hace días, medios de EE.UU. críticos con la gestión de Trump habían señalado que el presidente, que pasó más de una semana sin hablar ante la prensa, no parecía mostrar interés en sus obligaciones y en el curso de la pandemia, mientras intenta revertir desde Twitter y los tribunales el resultado de los comicios.

En la tarde de este viernes, sin embargo, Trump apareció otra vez frente a las cámaras para prometer que una potencial vacuna estará lista ante de finales de año y descartó la posibilidad de que su gobierno imponga una nueva cuarentena para hacer frente a la pandemia.

“Este gobierno no se cerrará. Ojalá el… pase lo que pase en el futuro, ¿quién sabe qué gobierno será? Supongo que el tiempo lo dirá. Pero puedo decirles que este gobierno no irá a un cierre“, dijo.

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Getty Images
Trump reapareció esta semana tras más de una semana sin dar una conferencia de prensa.

Un día antes, el doctor Anthony Fauci, la principal autoridad en enfermedades infecciosas del país, había llamado a redoblar los esfuerzos ante el aumento de los casos porque una vacuna efectiva, dijo, no iba a estar disponible de forma inmediata.

“La ayuda está en camino. Pero aún no está aquí”, afirmó.

Fauci no ha sido el único en llamar la atención sobre el creciente número de contagios en EE.UU.

Tom Frieden, exdirector de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), consideró que la nación atraviesa una “temporada peligrosa“, mientras el corresponsal médico de CNN, Sanjay Gupta, calificó la situación como un “desastre humanitario“.

En tanto, el epidemiólogo Michael Osterholm, quien recientemente fue nombrado miembro del grupo de trabajo sobre el coronavirus del presidente electo, Joe Biden, describió el panorama actual como un “infierno covid”.

Según Osterholm, aunque EE.UU. no el único lugar del mundo donde los casos repuntan de nuevo, la situación se vuelve más crítica por dos motivos: primero, porque es el país con más contagios y muertes en el mundo y, segundo, porque el gobierno saliente no parece interesado en tomar medidas de mitigación en lo que le queda en el cargo.

Nos podemos hacer una idea de lo sombría de la situación repasando algunas de las cifras que han sonado las alarmas de la comunidad médica y científica.

1. Un récord histórico de casos

Desde hace meses, EE.UU. ocupa la triste posición de ser el país con más casos y muertes por coronavirus del mundo.

De los más de 53 millones de contagios reportados a nivel global, más de 10,3 millones son de habitantes de Estados Unidos, casi un 20% del total global en una nación cuya población representa el 4% del planeta.

Pero si las cifras totales son alarmantes, lo que ha pasado en los últimos días ha sido motivo de preocupación mayor.

Solo el jueves, EE.UU. superó los 160.000 nuevos casos en un día, casi una semana después de cruzar el récord de los 100.000 contagios diarios.

Dos estados, Texas y California, fueron los primeros esta semana en reportar más de un millón de personas infectadas, mientras otros, como Florida, le siguen los pasos.

El aumento ha sido una tendencia en las últimas semanas en más de 40 estados y, según los modelos de varias universidades, la cifra podría ir a peor en los días venideros.

De acuerdo con los CDC, se prevé que antes del 5 de diciembre se reportarán entre 630.000 y 1.700.000 nuevos casos en el país, aunque la agencia señala que la estimación puede quedarse por debajo.

“Durante las últimas semanas, se han reportado más casos de los esperados en la predicción. Esto sugiere que el pronóstico actual puede no reflejar la gama completa de casos que se notificarán en el futuro. Las previsiones para nuevos casos deben interpretarse en consecuencia”, indica en su página web.

2. Creciente número hospitalizaciones

La escena es conocida: como pasó en la primavera y el verano, los hospitales de muchos estados comienzan otra vez a quedarse sin camas, ahora en una proporción mayor.

Actualmente, hay más estadounidenses hospitalizados con covid-19 en EE.UU. que en cualquier otro momento anterior de la pandemia.

Hasta el 12 de noviembre, más de 67.000 personas recibían atención hospitalaria tras dar positivo por coronavirus, según datos del Covid Tracking Project, un sistema de monitoreo de la pandemia.

Hasta este viernes, 17 estados reportaban un incremento general de hospitalizaciones.

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AFP
Actualmente, hay más estadounidenses hospitalizados con covid-19 en EE.UU. que en cualquier otro punto anterior de la pandemia.

El récord anterior se remontaba al 15 de abril, cuando Nueva York era el epicentro del covid-19 en EE.UU., y se reportaron 59.940 hospitalizaciones a nivel nacional.

El nuevo récord de hospitalizaciones muestra que hemos entrado en el peor período de la pandemia desde el brote original en el noreste (en Nueva York y estados cercanos)”, escribieron los creadores del Covid Tracking Project el miércoles.

3. Las muertes vuelven a aumentar

Los CDC registraban hasta este viernes más de 242.200 fallecidos, una tasa de mortalidad de 73 por cada 100.000 habitantes en EE.UU.

Y reportaron el 10 de noviembre 1.859 muertos por covid-19, la cifra más alta desde los más de 2.500 registrados el 25 de junio, un día anómalo pues para entonces la media semanal había estado cayendo hasta unos 600.

De hecho, el 10 de noviembre se superó por primera vez la cifra de 1.000 muertos de media en los siete días anteriores, algo que no pasaba desde agosto.

Trevor Bedford, analista del Instituto de Investigación Fred Hutchinson de Seattle, recordó en Twitter que las muertes durante la pandemia generalmente comienzan a aumentar tres semanas después de que se disparan los casos.

“Estimo que Estados Unidos reportará más de 2.000 muertes por día en tres semanas”, escribió.

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Getty Images
El número de casos positivos se ha multiplicado en las últimas semanas.

El modelo matemático del Institute for Health Metrics and Evaluation proyecta unas 399.162 muertes en EE.UU. para el 1 de febrero si se mantiene las condiciones actuales, pero si se flexibilizan aún más las medidas de protección, estima que la cifra rondaría los 513.657.

4. Situación crítica en numerosos estados

Si al inicio de la pandemia el epicentro estuvo más “concentrado” en algunos estados (como Nueva York y después Florida), ahora los epidemiólogos advierten que la situación es más complicada por el creciente número de casos que se reportan a lo largo y ancho del país.

Según tuiteó Frieden, esto se debe a que Estados Unidos entró en “la fase exponencial” de propagación del virus, por lo que es previsible que la situación empeore significativamente en la mayoría de los estados.

No obstante, aclaró que no todos los lugares están experimentando actualmente la misma tasa de propagación del covid-19.

“Por ejemplo, Dakota del Sur (el estado con la tasa más alta) tiene 100 veces más propagación que Vermont”, dijo.

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Getty Images
Las filas de autos para hacerse pruebas de coronavirus han vuelto a aumentar.

Numerosos estados y ciudades muestran otras cifras preocupantes.

  • El área de Minot, en Dakota del Norte, ha reportado más casos per cápita que cualquier otra parte del país.
  • El brote en Wisconsin ha aumentado más rápido que en cualquier otro estado.
  • El condado que incluye Los Ángeles ha reportado más casos de covid-19 desde el inicio de la pandemia que cualquier otro lugar.
  • Texas tiene más casos que cualquier otro estado y el mayor número de contagios en campus universitarios.
  • En la ciudad de El Paso, las autoridades han pedido el traslado de más morgues móviles ante el creciente aumento de muertes y han necesitado trasladar enfermos por vía aérea a otras localidades porque se han quedado sin capacidad en los hospitales.

“La gente no quiere escuchar que lo que está sucediendo en El Paso no es un evento aislado. Se convertirá en la norma”, le dijo el epidemiólogo Michael Osterholm a Yahoo Finance.

5. La Casa Blanca como epicentro

Para muchos medios de EE.UU., un reflejo de cómo la pandemia está fuera de control en el país es la propia situación en la Casa Blanca, en la que casi 200 personas, desde el presidente hasta miembros de su equipo servicio personal y de seguridad, han dado positivo o han tenido que aislarse por estar en contacto con el virus.

Más de 30 personas, incluido Trump, su esposa y su hijo menor, en fechas cercanas al evento para la nominación de Amy Conney Barret para la Corte Suprema.

El mismo presidente tuvo que ser hospitalizado y unas semanas más tarde varios asistentes del vicepresidente Mike Pence también se enfermaron.

A inicios de noviembre, tras un evento durante la noche de las elecciones en el que Trump se proclamó ganador cuando aún continuaban los conteos, se reportó un nuevo brote: el jefe de gabinete de Trump, Mark Meadows, uno de sus jefes de campaña y otra decena de funcionarios dieron positivo.

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Getty Images
Unos 130 imembros del Servicio Secreto se han contagiado o han tenido que aislarse por estar en contacto con el virus.

Este viernes, medios de EE.UU. reportaron que al menos 130 miembros del Servicio Secreto, que se encargan de la seguridad de Trump y la Casa Blanca, dieron positivo o han tenido que aislarse tras exponerse a personas enfermas con covid-19.

Además, al menos ocho miembros del personal del Comité Nacional Republicano, incluido el Jefe de Gabinete, Richard Walters, tienen el virus, según informó la organización.


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