UNAM denuncia a elemento de la PGJ-DF; el GDF se disculpa
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UNAM denuncia a elemento de la PGJ-DF; el GDF se disculpa

Un nuevo ingreso de la policía del DF a la Ciudad Universitaria de la UNAM se dio la noche del sábado, luego que elementos de la PGJ-DF se adentraran al auditorio Che Guevara y uno de ellos disparara contra estudiantes que lo increpaban.
Por Con información de Nayeli Roldán
17 de noviembre, 2014
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El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro, anunció la noche de este domingo que la casa de estudios presentó una denuncia penal por la agresión que un elemento de la Procuraduría General de Justicia del DF (PGJ-DF) hiciera contra un estudiante el mediodía del sábado, luego de ser increpado mientras tomaba fotos al Auditorio “Che Guevara”.

En conferencia de prensa, Narro Robles pidió justicia para el estudiante baleado y aseguró que la violencia sólo engendra mayor encono y más desgracia. “No es deseable la fuerza pública”, dijo el rector al pedir al GDF que no se repitan hechos violentos en las instalaciones de la UNAM.

El gobierno capitalino anunció esta tarde que ya se inició una investigación contra un elemento de la PGJDF para deslindar las responsabilidades por la agresión suscitada ayer en la Ciudad Universitaria.

GDF se disculpa por entrada de policías a la UNAM; remueven a funcionario a cargo del operativo

El secretario de Gobierno del Gobierno del Distrito Federal (GDF), Héctor Serrano Cortés, pidió una disculpa por los hechos del sábado en las inmediaciones de la Facultad de Filosofía y Letras en la Ciudad Universitaria de la UNAM, cando en dos momentos distintos, agentes de PGJ-DF y SSP-DF entraron al campus.

Sobre la acción de la policía capitalina la noche del sábado, cuando agentes de la SSP-DF entraron a CU, Serrano Cortés afirmó que ya fue removido del cargo el Director General de la Zona Sur, Luis Martín Rodríguez Jiménez, a quien se investigara exhaustivamente para deslindar la responsabilidad correspondiente.

A nombre del GDF, el secretario de Gobierno ofreció a a la comunidad universitaria, a sus autoridades y a la opinión pública, “su más sentida disculpa por los hechos acontecidos y garantizó que se actuará con estricto apego a la ley, refrendando su respeto a la autonomía universitaria, así como su más alto reconocimiento a tan prestigiada casa de estudios”, mencionó un comunicado oficial.

Sobre la acción en la que la tarde del sábado agentes de la PGJ-DF supuestamente realizaban una diligencia relativa a una averiguación previa por el robo de un teléfono celular, Serrano afirmó que ya se abrió una acción penal contra el policía de investigación de la PGJ-DF, Luis Javier Aguinaga Saavedra, involucrado en lesiones, abuso de autoridad y no observar el cuidado en el uso de la fuerza.

“Diligencia” de la PGJ-DF a la UNAM termina en balacera y entrada de la policía a CU

Al medio día del sábado en Ciudad Universitaria, el Colegio de Pedagogía tenía programada una reunión en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y la entrada a la Biblioteca Central lucía como cualquier sábado, sin embargo, en unos minutos el panorama cambió: el sonido de los balazos perpetrados por por un policía de investigación contra jóvenes rompió con la normalidad en el campus y aumentó el enojo de la comunidad estudiantil, la cual ha organizado paros en diversas escuelas desde hace un mes, como parte de las protestas por la desaparición de 43 normalistas en Iguala, Guerrero.

Un automóvil Sentra color plata con placas 982-WGE -con cuatro hombres a bordo- se adentraba en el circuito universitario; al llegar a la Facultad de Filosofía detuvo la marcha para tomar fotografías al auditorio Justo Sierra –rebautizado como Che Guevara en el movimiento estudiantil de 1968–. Los vendedores de artesanías, alertaron a los jóvenes integrantes del colectivo Okupa Che que mantiene el control del inmueble desde hace 14 años, sobre la presencia de extraños.

Como lo hacen cada vez que una persona intenta tomar imágenes del auditorio, los jóvenes los increparon. Cuando les exigieron que dejaran de tomar fotos, estos se sintieron intimidados y, de acuerdo con testimonios, tres de ellos pudieron huir en un taxi, dejando a uno en el circuito universitario. Fue seguido por poco menos de diez jóvenes, según se observa en un video difundido a través de Youtube.

Una mujer alertaba que el sujeto al que perseguían “trae un arma”, luego gritaba que le quitaran la cámara. Otro de los jóvenes decía “dispara, puto, dispara”, mientras el hombre, a unos metros de distancia, camina de espaldas. Ya en los límites de Ciudad Universitaria se oyeron las detonaciones; Miguel Ordaz Agustín, de 31 años, resultó herido en el muslo derecho y un perro que acompañaba a los jóvenes también fue lastimado y murió más tarde.

Minutos después de la trifulca, los estudiantes encontraron el gafete de uno de los hombres que venía en el auto. Se trataba de Rodolfo Lizárraga Rivera, oficial secretario del Ministerio Público de la Agencia Poniente de la Procuraduría capitalina.

Hasta las 16:45 horas, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal  (PGJ-DF)emitió un comunicado para informar que los hombres en el auto eran un abogado de la UNAM, un oficial secretario del MP, un policía de investigación y dos peritos, quienes “acudieron a realizar una diligencia, en las inmediaciones de la Facultad de Filosofía y Letras de dicha institución educativa, derivado de una denuncia por robo de teléfono celular perpetrado contra una estudiante al interior de dicha casa de estudios el pasado 12 de Noviembre”, se explicó.

El hombre que disparó es el policía ministerial Luis Javier Aguiñaga Saavedra, quien después de las detonaciones fue golpeado por los jóvenes, por lo que fue trasladado al hospital Mocel para ser atendido, aunque se encuentra en calidad de detenido, según la información oficial.

En el comunicado, la PGJ-DF afirmó que los servidores públicos “fueron agredidos de forma verbal y física, por un grupo de aproximadamente 20 personas, quienes pretendían retenerlos. El elemento de la Policía de Investigación dijo haber realizado disparos al aire para evitar el ataque”.

El joven Ordaz Agustín fue trasladado a la Clínica 32 del IMSS e interpuso una denuncia en el Ministerio Público de Coyoacán 1 por lo ocurrido. En tanto, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) inició una queja de oficio por la agresión y emitió medidas precautorias dirigidas a la Procuraduría capitalina.

A las 17:30 horas, la UNAM emitió un boletín de prensa en el que confirma que la “diligencia” estuvo avalada por autoridades universitarias a través de la participación de “personal de la Unidad de Apoyo Jurídico”.

La máxima casa de estudios condenó “cualquier hecho de violencia independientemente de quien lo genere”, se informó en el documento.

La indignación estudiantil

Esto sucedió en medio de una organización estudiantil que ha incrementado el apoyo en el último mes, derivado de la desaparición de 43 jóvenes normalistas en Iguala, Guerrero el 26 de septiembre.

Desde el 15 de octubre, al menos 40 escuelas y facultades de la UNAM realizaron un paro de 48 horas, lo que dio origen a la Asamblea Interuniversitaria, integrada con líderes estudiantiles representantes de diversas instituciones como la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, el Instituto Politécnico Nacional, La Universidad Autónoma de Chapingo, de Zacatecas, Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, entre otras.

Así, consiguieron que el cinco de noviembre 115 planteles de todo el país detuvieran labores a manera de protesta mientras que escuelas privadas como la Universidad Iberoamericana, el ITAM, el Colegio de México, el Claustro de Sor Juana también han hecho actos de protesta.

Los estudiantes, además, han difundido, organizado sus contingentes y participado en las manifestaciones multitudinarias en la Ciudad de México, como parte de la iniciativa que se ha nombrado en redes sociales “Acción global por Ayotzinapa” para exigir la presentación con vida de los estudiantes normalistas.

Este sábado, mientras se registraba la balacera en la UNAM, la Asamblea Interuniversitaria sesionaba en la UACM San Lorenzo Tezonco y discutía la propuesta de un paro nacional para el 20 de noviembre.

Al enterarse de lo sucedido, emitieron un posicionamiento en el que advierten como “sumamente grave que este ataque se dé en el marco de un enorme movimiento nacional que grita al unísono la exigencia de presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala por la policía municipal”.

“Este ataque no es un hecho aislado, todos sabemos que fue el Estado que utiliza sistemática la violencia y las fuerzas represivas para criminalizar a la juventud y a la protesta social”, explicaron en el documento.

Además, responsabilizaron al rector de la UNAM, José Narro; al jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, y al titular de la policía capitalina, Jesús Rodríguez Almeida, sobre el “ataque a la integridad de los compañeros, así como de cualquier otra agresión contra la juventud organizada y el movimiento estudiantil”.

Inseguridad en CU

Como parte de la autonomía, la Universidad puede establecer sus mecanismos de gobierno, incluyendo la seguridad, que en este caso está a cargo de los poco más de 2 mil elementos de Auxilio UNAM, quienes no portan armas y son los primeros en recibir el reporte de algún ilícito para auxiliar a las víctimas.

De acuerdo con el reglamento, ellos se encargan de reportar los hechos a la Dirección General de Servicios Generales sobre los supuestos delitos, para luego ser turnados a la oficina del abogado general de la UNAM, quien da asesoría y acompaña a la víctima a denunciar el ilícito a la agencia del MP en Coyoacán.

Sin embargo, es la primera vez que se tiene conocimiento de una diligencia como la ocurrida la tarde de este sábado para atender una denuncia por robo de celular, sobre todo cuando las estadísticas de incidencia delictiva se mantiene constante. Según estadísticas de la Procuraduría capitalina, en 2007 se denunciaron 498 delitos cometidos en Ciudad Universitaria, para 2012, hubo 419 y en 2013, se registraron 378 averiguaciones previas.

Además, la “diligencia” se enfocó en el auditorio Justo Sierra o Che Guevara, un inmueble con historia. Además de ser sede de asambleas durante paros estudiantiles, también era parte de los recintos para difusión cultural; sin embargo, en 1999 fue tomado por los estudiantes paristas en la huelga de 10 meses, la más larga ocurrida en la UNAM.

En febrero de 2000, la recién creada Policía Federal Preventiva, ingresó al campus universitario para recuperar las instalaciones y detener a los estudiantes, pero al regresar a clases, el grupo Okupa Che continuó con la toma del inmueble.

Desde entonces, instalaron un comedor, una galería y permiten guardar la mercancía de algunos vendedores que se ubican en el pasillo hacia la Facultad de Filosofía. Sin embargo, el uso del auditorio está restringido para el resto de la comunidad estudiantil, por lo que la recuperación ha sido una demanda constante, incluso desde el rectorado de Juan Ramón de la Fuente, predecesor de José Narro.

En 2009, un joven con antecedentes penales de narco menudeo, murió tras recibir dos balazos en el estacionamiento de la Facultad de Filosofía, lo que originó un nuevo debate sobre la inseguridad en Ciudad Universitaria y las implicaciones de tener un espacio como el auditorio en manos de unos cuantos.

El rector José Narro ha sostenido que la recuperación del inmueble sería complicado, pero en marzo pasado afirmó que “nos tenemos que poner de acuerdo entre todos, pero particularmente se debe de reintegrar a la comunidad universitaria. No es posible, son demasiados años. El proceso ha demostrado que lo único que se ha ganado con eso es que se deteriore esa instalación y que se sustraiga del uso de la comunidad universitaria.”

Y es que el 19 de diciembre del año pasado, un grupo autodenominado “anarquista” desalojó por la fuerza a los grupos que se mantenían al interior del auditorio. Tres meses después, jóvenes con el rostro cubierto también por la fuerza recobraron el auditorio, por lo que los integrantes de Okupa Che mantienen el control actualmente.

Comunicado UNAM by http://www.animalpolitico.com

ComunicadoPGJ DF by http://www.animalpolitico.com

**Nota publicada el 16 de noviembre.

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Las 2 causas científicas por las que se cayeron las Torres Gemelas tras el impacto de los aviones el 11 de septiembre de 2001

El violento choque de dos aviones contra los edificios más altos de Nueva York fue el comienzo de una secuencia de horror que redujo a escombros los emblemáticos colosos de acero y concreto.
7 de septiembre, 2021
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MITEl 11 de septiembre de 2001 dos aviones Boeing 767 embistieron las Torres Gemelas, que con sus 110 pisos eran los edificios más altos de Nueva York.

El primer avión chocó contra la torre norte a las 8:45 de la mañana. El edificio ardió durante 102 minutos y luego, a las 10:28 a.m. se derrumbó en solo 11 segundos.

Dieciocho minutos después del primer choque, a las 9:03 a.m., el segundo avión impactó la torre sur. El rascacielos resistió en llamas durante 56 minutos, tras lo cual, a las 9:59 a.m., colapsó en 9 segundos.

“Luego del increíble sonido del edificio colapsando, en pocos segundos todo se volvió más oscuro que la noche, sin sonido, y no podía respirar”, recuerda Bruno Dellinger, un sobreviviente que trabajaba en el piso 47 de la torre norte.

“Estaba convencido de que estaba muerto, porque el cerebro no alcanza a procesar algo como esto”, dice Dellinger en su testimonio compartido por el Museo y Monumento Conmemorativo del 11 de septiembre en Nueva York.

Trayectoria aviones

BBC

El saldo fueron 2.606 personas muertas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres resistieron varios minutos antes de venirse abajo.

¿Por qué se cayeron las torres?

“La respuesta aceptada por toda la gente seria es que las torres se vinieron abajo porque fueron objeto de un ataque terrorista“, le dice a BBC Mundo el ingeniero civil Eduardo Kausel, profesor emérito en el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Justo después de los ataques, Kausel fue el líder de una serie de estudios y publicaciones en las que expertos del MIT analizaron las causas de los derrumbes desde el punto de vista estructural, de ingeniería y arquitectónico.

La respuesta de Kausel encierra una serie de fenómenos físicos y químicos que desataron una catástrofe que nadie, para ese entonces, era capaz de imaginar.

Combinación fatal

Los estudios del MIT, que se publicaron en 2002, coinciden en gran parte con los hallazgos del reporte que el gobierno de Estados Unidos le encargó al Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST, por sus siglas en inglés) para averiguar por qué se cayeron las torres, y cuya versión final se publicó en 2008.

Torres Gemelas

Getty
En 2001 las Torres Gemelas eran los edificios más altos de Nueva York.

Tanto el MIT como el NIST concluyen que las torres se derrumbaron debido, principalmente, a la combinación de dos factores:

• El severo daño estructural que causaron los choques de los aviones en cada edificio

• La cadena de incendios que se expandieron a lo largo de varios pisos

“Si no hubiese habido incendio, los edificios no se habrían derrumbado”, dice Kausel.

“Y si hubiese habido únicamente incendio, sin el daño estructural, tampoco se habrían venido abajo”.

“Las torres tenían mucha resistencia”, dice el ingeniero.

El informe del NIST, por su parte, afirma que existen documentos oficiales que indican que las torres estaban diseñadas para soportar el impacto de un avión Boeing 707, que era la aeronave comercial más grande que existía al momento de ser diseñadas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres quedaron reducidas a escombros.

Los investigadores del NIST, sin embargo, advierten que no encontraron información sobre los criterios y los métodos que se utilizaron para llegar a esa conclusión.

Lo que sí está claro es que, juntos, el impacto y el incendio, produjeron un desenlace fulminante: el colapso de ambas torres.

Cómo estaban construidas las torres

Las Torres Gemelas tenían un diseño que era estándar en la década de los 60, cuando comenzaron a ser construidas.

Cada edificio tenía en el centro un núcleo vertical de acero y hormigón, que albergaba los ascensores y las escaleras.

Cada piso se formaba con una serie de vigas de acero (horizontales) que partían desde ese núcleo y se conectaban con columnas de acero (verticales) para formar las paredes exteriores del edificio.

El entramado de vigas distribuía el peso de cada piso hacia las columnas, mientras que cada piso, a su vez, servía como un soporte lateral que evitaba que las columnas se torcieran, lo que en ingeniería civil se conoce como pandeo.

Torres Gemelas

Getty
Las torres tenían una columna central a partir de la cual salían las vigas que se conectaban con las columnas exteriores.

Toda la estructura de acero estaba recubierta por hormigón, que funcionaba como un protector de vigas y columnas en caso de incendio.

Las vigas y las columnas, además, estaban recubiertas por una delgada capa aislante a prueba de fuego.

Impacto, fuego y aire

Ambas torres fueron golpeadas por modelos distintos de aviones Boeing 767, que son más grandes que un Boeing 707.

El impacto, según el informe del NIST, “dañó severamente” las columnas y desprendió el aislamiento contraincendios que recubría el entramado de vigas y columnas de acero.

“La vibración del choque hizo que el recubrimiento antifuego del acero se fracturara, con lo cual las vigas quedaron más expuestas al fuego“, explica Kausel.

Así, el daño estructural le abrió camino a las llamas, que a su vez iban causando más daño estructural.

Torres Gemelas

Getty
Gran parte del combustible se quemó durante la bola de fuego que se produjo al momento del impactó de los aviones.

Mientras eso ocurría, las temperaturas, que llegaban a los 1.000 °C, hacían que los vidrios de las ventanas se dilataran y se rompieran, con lo cual entraba aire que servía de alimento al fuego.

“El fuego se autoalimentó de aire y por eso se propagó“, dice Kausel.

“Bombas voladoras”

Los datos oficiales estiman que cada avión cargaba cerca de 10.000 galones de combustible (más de 37.850 litros).

“Eran bombas voladoras”, dice Kausel.

Gran parte de ese combustible se quemó durante la bola de fuego que se formó en el momento del impacto, pero también hubo mucho combustible que se derramó a los pisos inferiores de las torres.

Eso hizo que el fuego se expandiera, encontrando a su paso varios objetos inflamables que le permitían seguir avanzando.

Torres Gemelas

Getty
El fuego causó daños severos a las columnas de las torres.

Ese incendio descontrolado tuvo dos efectos principales, explica el ingeniero del MIT.

Primero, el intenso calor hizo que se dilataran las vigas y las losas de cada piso. Esto causó que las losas se separaran de sus vigas.

Además, la dilatación de las vigas también empujó las columnas hacia afuera.

Pero luego hubo un segundo efecto.

Las llamas comenzaron a ablandar el acero de las vigas, volviéndolas maleables.

Eso hizo que lo que antes eran estructuras rígidas, ahora parecieran cuerdas que al arquearse comenzaron a impulsar hacia adentro las columnas a las que estaban unidas.

“Eso fue fatal para las torres”, señala Kausel.

Colapso

En ese momento ya estaban todos los ingredientes para desencadenar el colapso.

Torres Gemelas

Getty
El calor del fuego dilató las vigas, que a su vez empujaron las columnas.

Las columnas ya no estaban totalmente verticales, debido a que las vigas primero las empujaron hacia afuera y luego las halaron hacia adentro, así que comenzaron a pandear.

Así, según el informe del NIST, las columnas iniciaron el colapso arqueándose, mientras las vigas a las que estaban conectadas tiraban de ellas hacia adentro.

El análisis de Kausel, por su parte, añade que, en alguno casos, las vigas halaron tan fuerte de las columnas que destrozaron los pernos que las ataban a las columnas, lo que causó que estos suelos se derrumbasen y los escombros fueran causando sobrepeso en los pisos inferiores.

Esto produjo un estrés adicional a la capacidad de las ya debilitadas columnas.

El resultado fue una caída en cascada.

Torres Gemelas

Getty
Las paredes se derrumbaron “como quien pela un banano”.

Una vez que el edificio entró en caída libre, explica Kausel, el colapso expulsó progresivamente el aire que había entre los pisos, lo que causó un viento fuerte hacia la periferia.

Esto hizo que el derrumbe quedase envuelto en una nube de polvo, y que las paredes externas se derrumbasen hacia afuera, como quien pela un banano, dice el experto.

Ambos edificios se esfumaron en cuestión de segundos, pero el fuego entre los escombros siguió ardiendo durante 100 días.

Veinte años después, el horror y el dolor que causaron los atentados aún no se apagan.


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