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El diálogo en el IPN, congelado: 10 frases del debate
La llegada del director del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Enrique Fassnacht, a la sexta mesa de diálogo fue insuficiente para firmar los acuerdos.
Por Nayeli Roldán
25 de noviembre, 2014
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El Dr. Enriue Fernández Fassnacht, director del IPN, se sienta entre representantes del movimiento estudiantil durante la sexta reunión de la mesa de diálogo. Foto: Nayeli Roldán.

El Dr. Enriue Fernández Fassnacht, director del IPN, se sienta entre representantes del movimiento estudiantil durante la sexta reunión de la mesa de diálogo. Foto: Nayeli Roldán.

La llegada del director del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Enrique Fassnacht, a la sexta mesa de diálogo fue insuficiente para firmar los acuerdos que permitieran levantar el paro estudiantil iniciado hace casi ocho semanas.

Poco antes de las 14:00 horas de este lunes 24 de noviembre, Fernández Fassnacht llegó en la comitiva de funcionarios al auditorio Alejo Peralta y aunque ocupó un lugar al centro de la mesa, los estudiantes le pidieron que se sentara del lado de los politécnicos y así lo hizo.

En su primer discurso hacia la comunidad estudiantil, el director nombrado el pasado 20 de noviembre, pidió “perdón” por las dudas respecto a la capacidad de los estudiantes para organizar las mesas de diálogo y por “las omisiones que provocaron este legítimo movimiento”.

Al hacer el llamado para recuperar el semestre –que según el calendario oficial concluiría el 12 de diciembre– el director se comprometió a suscribir “cada uno de los acuerdos, con el firme compromiso y convicción de honrarlos y cumplirlos en sus términos”.

Aunque en esta mesa el punto más importante a tratar era la conformación del Congreso Nacional Politécnico, durante nueve horas no habían alcanzado consenso. El diálogo se atoró en la conformación de la pre comisión organizadora que establecerá los lineamientos para su realización.

El gobierno federal insistía en la incorporación del director general a dicha pre comisión, lo que fue rechazado por los estudiantes, pues buscaban que esta fuera integrada solo por miembros de la Asamblea General Politécnica. Finalmente esta condición fue aceptado por los representantes gubernamentales.

Cerca de las 22:00 horas, acordaron retomar la sesión este martes 25 de noviembre con la intención de firmar los ocho acuerdos alcanzados hasta el momento; sin embargo, durante el proceso de diálogo hubo cuatro recesos y momentos ríspidos que aletargaron el debate.

Aquí las frases:

“(Se quiere) crear una comisión organizadora a modo, a modo de los que están representando la Asamblea General Politécnica. Fue un compromiso público que no han querido cumplir”
Salvador Malo, director general Educación Superior Universitaria de la SEP.

“Los estudiantes no son el IPN, son una parte nada más. (Mientras se escuchan abucheos alumnos en el exterior del auditorio) Aunque me griten, no me intimidan. Ejerzo mi derecho de expresión”
Rubén Lara, coordinador general de delegaciones Federales de la SEP.

“Que se nos de confianza. En esa comisión no estamos planeando una masacre como la del 68, como la del 71 o Aguas Blancas. Tampoco la desaparición de 43 compañeros”
Pedro Cruz, estudiante de Ingeniería en Informática

“A los funcionarios que tratan de intimidar y de burlarse de nuestra comunidad que está allá afuera. El señor dijo que no lo intimidamos, le recuerdo que estos jóvenes que no lo intimidan fueron los mismos que sacaron a Yoloxóchitl (Bustamante) y que hoy tienen sentados a las autoridades. Aunque se burlen y nos reten. No ha nacido el político que ha logrado acallar las voces”.
Pedro Cruz, estudiante de Ingeniería en Informática

“Por qué no vamos al tema? Esas intervenciones da la intención de que lo único que quieren en reventar la mesa porque son temas totalmente ajenos a la conformación de un Congreso”.
Fernando Serrano Migallón, subsecretario de Educación Superior

“Pido que pongan orden en la mesa, que no nos agredan, que no nos amenacen”
Fernando Serrano Migallón, subsecretario de Educación Superior

“Necesitamos que responda (el nuevo director). ¿Quiere usted formar parte de esta comisión donde todos los integrantes tendrán una participación igualitaria de voto y opinión” .
Zamantha López, estudiante de la UPIBI, Unidad Profesional Interdisciplinaria de Biotecnología.
Froylán Juárez, estudiante de Ciencias en Arquitectura y Urbanismo. Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura
Enrique Hernández, estudiante de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas

“No pueden ser que insistan en presionar al director cuando el acuerdo aquí fue que el director debía comprometerse con los acuerdos de esta mesa”.
César Becker, titular de la Unidad de Coordinación Ejecutiva de la SEP

“Ya ha habido estudiantes que están trabajando en la pre comisión. No pueden echar abajo ese trabajo. Sí el director no estuvo es porque ustedes no lo habían nombrado”
Enrique Hernández, estudiante de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas

“Intolerancia y cerrazón es tardar cuatro mesas de diálogo para nombrar a un director general, es decir antes ante las cámaras, retractarse y es ponerles un audio para recordarles lo que dijeron. Es arrebatar la palabra en la mesa de diálogo”.
Enrique Hernández, estudiante de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas

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Por qué el idioma que hablamos hace que veamos el futuro de forma diferente
Algunos estudios vinculan la manera en que las lenguas se refieren al futuro, al pasado o al presente y la forma en que sus hablantes interpretan el paso del tiempo e incluso la visión que tienen sobre cuestiones como el respeto por su entorno.
19 de abril, 2019
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¿Qué pasa si el idioma que hablas te hace percibir el tiempo de manera diferente?

¿Suena como realismo mágico? Casi: es Economía.

Algunos trabajos de investigación recientes sostienen que los idiomas que distinguen gramaticalmente el futuro del presente hacen que sus hablantes planifiquen menos, ahorren menos, e, incluso se preocupen menos por el medio ambiente.

Pero ¿de dónde viene este supuesto y cuáles son sus antecedentes?

El vacío

Bejamin Lee Whorf era inspector de una compañía de seguros contra incendios y notó que el lenguaje podía causar problemas de seguridad.

Se dio cuenta que la gente actuaba de forma descuidada cerca de los bidones de gasolina vacíos porque estaban “vacíos”, aunque en la práctica están llenos de vapor de gasolina, por lo que pueden explotar.

Esto lo estimuló a estudiar y escribir sobre el lenguaje.

cuadro

Edouard Taufenbach/Gallery Binome
El paso del tiempo ha sido motivo de inspiración para el arte.

Whorf pasó tiempo con la comunidad indígena Hopi del noreste de Arizona.

Observó que no tenían distinciones gramaticales para el futuro y el pasado y que no tenían forma de contar períodos de tiempo.

Observó sus prácticas culturales y llegó a la conclusión de que los Hopi ven el tiempo de manera bastante diferente a nosotros y que conceptos que nos parecen obvios, como “mañana será otro día”, no tenían ningún significado para ellos.

Su publicación de estas ideas en 1939 cambió la filosofía del lenguaje.

De las propuestas de Whorf y las de su maestro, un profesor de Yale llamado Edward Sapir, surgió lo que se denominó la Hipótesis de Relatividad Lingüística, comúnmente conocida como la hipótesis de Sapir-Whorf.

Su explicación abreviada es que el lenguaje puede afectar nuestra forma de pensar; su implicación más fuerte es que no podemos pensar en cosas de las que nuestro lenguaje no nos permite hablar.

Con el tiempo, las explosivas ideas y gran parte de los postulados de Whorf fueron descalificados.

En 1983, un investigador llamado Ekkehart Malotki publicó Hopi Time, un voluminoso libro que detallaba su investigación sobre los Hopi y su lenguaje, que atacó la teoría de Whorf y generó desconfianza hacia cualquier idea sobre la relatividad lingüística.

Recuperación

En realidad, Whorf no estaba equivocado del todo sobre el efecto de ciertas palabras que trasmiten el paso del tiempo.

Cualquier persona que tenga conocimiento sobre ventas o marketing conoce la diferencia que causa llamar a algo “usado”, “clásico” o “antiguo”.

En los últimos años, algunos lingüistas han demostrado cuánto puede afectar el vocabulario que usamos nuestra forma de pensar sobre las cosas.

Los experimentos de la psicóloga María Sera revelaron que las personas que hablan un idioma en el que algo (como una cuchara) es de género femenino, tienden a describir ese objeto con términos asociados a la mujer, mientras ocurre lo contrario con el género masculino.

Somos lo que decimos

Lera Boroditsky, de la Universidad de Stanford, ha acumulado datos interesantes sobre cómo las personas que hablan idiomas que usan la misma palabra para un par de colores necesitan más tiempo para distinguirlos que aquellos que tienen una palabra separada para cada uno.

Los expertos Caitlin Fausey y Teenie Matlock descubrieron que si decimos que un político “estaba recaudando donaciones”, creemos que ha recaudado más que si decimos que el político “recaudó donaciones”.

Otros lingüistas, como Manuel Carreiras, descubrieron que, al leer descripciones de personas, recordamos atributos que se dice que tienen en el presente más rápidamente de los que se dice que tuvieron en el pasado.

Como dijo el destacado lingüista Roman Jakobson, “los idiomas difieren esencialmente en lo que tienen que comunicar y no en lo que podrían comunicar“.

En su libro Through the Language Glass (“Tras el cristal de los idiomas”), Guy Deutscher estudia los Matses de Brasil, que codifican en sus verbos la forma en las que hablante tuvo conocimiento del evento: por experiencia, inferencia, conjetura o rumor.

Ni el ingles ni el español tienen esa característica pero, ¿significa eso que la evidencia es menos importante para los angloparlantes y los hispanoparlantes que para los Matses? Y si es así, ¿es consecuencia del lenguaje o éste simplemente refleja una prioridad?

El francés hablado no distingue entre “hice eso” y “lo he hecho”, pero ¿eso significa realmente que los francoparlantes tiene una idea distinta del pasado?

El realismo económico

foto

Edouard Taufenbach/Gallery Binome
“Los idiomas difieren esencialmente en lo que deben transmitir y no en lo que pueden transmitir”.

Empezamos diciendo que la cuestión era económica.

Estudios realizados desde ese punto de vista arrojaron resultados claros: los hablantes de idiomas en los que existe el tiempo futuro son un poco menos responsables con respecto al futuro.

No obstante, un análisis de 2015 encontró que una vez que se toma en cuenta la relación de las familias de idiomas, la correlación ya no es estadísticamente significativa.

Algunos idiomas -de “referencia de futuro fuerte”-exigen una construcción gramatical que haga referencia al futuro, en contraste con otros, de “referencia futura débil“-como el alemán, el finlandés o el mandarín-, en el que los hablantes suelen hablar del futuro utilizando formas de tiempo presente.

Y hay culturas como la Pirahã, de la Amazonía, y la Hadza, de África oriental, que no distinguen entre presente y futuro en las conjugaciones verbales, pero tampoco valoran el ahorro para el futuro.

Cuantos más contraejemplos encontremos, menos probable es la explicación lingüística.

Además, ¿por qué usar las mismas palabras para hablar del futuro como del presente estimula, en lugar de desalentar, la planificación?

Si un idioma no tiene un tiempo pasado, ¿significa eso que estará más preocupado por su historia que los hablantes de uno que sí lo tiene?

Las marcas del tiempo

Muchos idiomas, como el español, inglés, francés o el italiano requieren marcar el tiempo pasado, mientras que el mandarín y otras formas de chino no marcan el tiempo en absoluto.

¿Significa esto que China está más preocupada por su pasado que Francia o Italia o Inglaterra?

Cuando se requiere una distinción en un idioma, elegir una opción sobre otra afectará la forma en que pensamos en algo.

Hemos aprendido que cuando no se requiere una distinción, todavía se puede hacer, pero puede tomar más energía mental para hacerlo.

Es plausible que la forma en que nuestros idiomas nos hacen hablar sobre el tiempo pueda afectar nuestra forma de pensar y actuar en relación con el futuro y el pasado.

Pero yo aún no estoy del todo convencido.

Puedes leer la historia original en inglés aquí


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