El millonario negocio de las fiestas de divorcios
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El millonario negocio de las fiestas de divorcios

En la actualidad más de la mitad de los matrimonios en Estados Unidos terminan en divorcio, por lo que el negocio de las celebraciones tras las separaciones ha entrado en auge, con festejos que van desde disparar con metralletas hasta aventarse en paracaídas.
Por BBC Mundo
13 de noviembre, 2014
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Algunas mujeres encuentran alivio en disparar contra sus vestidos de boda. Foto: BBC Mundo.

Algunas mujeres encuentran alivio en disparar contra sus vestidos de boda. Foto: BBC Mundo.

Tras conseguir dar por cerrado un divorcio doloroso, Wendy Lewis decidió que solo había una forma de celebrar: destrozar su vestido de boda con una metralleta. Para hacerlo, la estadounidense reunió a sus amigas, agarró el vestido y voló a Las Vegas, en Estados Unidos, para pasar un fin de semana largo.

Al llegar a Las Vegas, una pequeña empresa, al frente de uno de los sectores económicos que más rápido crecen en la ciudad, le organizó una excursión a un campo de tiro.

Y, aunque se supone que lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas, la organizadora del viaje, Glynda Rhodes, de 51 años, no ve impedimento en explicar la experiencia.

“La señora Lewis nunca en su vida había agarrado una pistola, pero trajo su vestido de boda al campo de tiro y lo colgó”, dice.

“Si hubieses visto su mirada mientras disparaba contra el vestido. Podías ver que estaba dejando salir toda su ira”, añade Rhodes.

Rhodes, planificadora de eventos que lleva muchos años en Las Vegas, estaba más acostumbrada a organizar despedidas de solteras para jóvenes estadounidenses que volaban a la ciudad para una última celebración antes de casarse.

Nueva vida

Pero, ahora que más de la mitad de las bodas en Estados Unidos acaban en divorcio, incluida la suya propia, Rhodes comenzó a recibir peticiones de gente, hombres y mujeres, que querían celebrar el final de su matrimonio.

Así que en 2012 lanzó una nueva empresa “The Divorce Party Planner” (Organizadora de fiestas de divorcios) y el negocio no ha dejado de crecer desde entonces, una situación similar a la que viven otras empresas en Las Vegas y otras ciudades de Estados Unidos.

Además de las visitas a los campos de tiro, otra opción popular son las discotecas, los restaurantes, los campos de golf e incluso los espectáculos de striptease.

Paracaídas
Algunos de los clientes de Rhodes celebran el divorcio con un salto en paracaídas.

También organiza saltos en paracaídas para gente que quiere “saltar hacia la nueva vida de soltero”.

Rhodes explica que el coste de los paquetes, con nombres como “Casi no sobrevivo”, “Autosuficiente” o “Lo tengo todo”, van desde los US$1.000 a los US$4.800.

Para los que quieran una fiesta más modesta y tranquila, pueden pedir una “tarta de divorcio”.

En una pastelería de Florida reciben entre tres o cuatro peticiones de tartas de divorcio al mes.

La dueña, Beatriz Otero, dice que una vez hizo una tarta para un cliente que la pidió en forma de una bolsa de golf, con una leyenda en ella que decía “por fin libre, me voy a jugar al golf”.

La mayoría de las peticiones, sin embargo, son para un dibujo de una novia que acarrea al novio por las piernas, con una leyenda que dice “ponlo en la basura”.

Otras tartas muestran a novios comidos por cocodrilos o desmembrados en un jacuzzi.

“A una clienta le hicimos la tarta de boda y luego la de divorcio”, dice Otero.

“Las relaciones son difíciles. Mi forma de ayudar es convertir una situación amarga en algo un poco más dulce”, añade.

Una tarta para 10 personas cuesta sobre US$70 y el cliente puede elegir entre más de 150 combinaciones de sabor y relleno.

Pasar página

¿Por qué han aumentado tanto los divorcios en los últimos años? ¿Es positivo?

Tarta
Así como hay tartas de boda, también hay tartas de divorcio.

La psicóloga Robin Deutsch, de la Escuela de Psicología Profesional de Massachusetts, dice que es un cambio que deberíamos tomarnos bien.

“El crecimiento de la industria de celebración de divorcios se produce porque la gente quiere aceptar la pérdida a través de un ritual”, dice.

“Mucha gente se siente aliviada”, añade Deutsch.

“Creo que les da una sensación de esperanza y cierre, es algo positivo”.

La psicóloga cree que la gente actúa con la idea de poder pasar página. “Lo que hagan, el tipo de ritual que tengan, es elección suya”, asegura.

En Holanda, una empresa espera ayudar a otras parejas a celebrar su divorcio, juntándolas.

El negocio se llama Hotel de Divorcios. Por unos US$5.000 las parejas que se van a divorciar se registran en el hotel el viernes.

Luego, se reúnen con un abogado que actúa como mediador durante el fin de semana, y el domingo se van, divorciados.

Éxito

Vegas
Las Vegas es el centro del nuevo negocio alrededor de los divorcios.

La empresa fue ideada por Jim Halfens, un ex trabajador en márketing convertido en emprendedor que cree que atravesar un divorcio debería ser rápido y no demasiado caro.

La idea se le ocurrió al ver cómo un amigo pasaba por un duro divorcio y tras trabajar durante un tiempo en un despacho de abogados.

En lugar de comprar hoteles, Divorce Hotel se ha asociado con seis hoteles en Holanda y uno en Nueva York. Halfens piensa ahora expandirse a otros países.

“Estamos convencidos de que cuando las parejas deciden divorciarse, lo quieren hacer de forma positiva y decente, en lugar de pelear durante años”, dice.

Tras firmar los papeles de divorcio el domingo, muchas parejas beben champán juntos para celebrarlo, dice Halfen, que asegura que la empresa tiene una tasa de éxito del 95%.

Pero para esos divorcios que son mucho más agrios, siempre está la opción de disparar contra tu vestido de boda en Las Vegas.

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Cómo Islandia se convirtió en el primer país de Europa en deshacerse de la COVID-19

Islandia ha tenido un gran éxito conteniendo la pandemia del coronavirus, lo que le ha permitido reanudar sus actividades con bastante normalidad mientras muchos otros países de Europa siguen bajo confinamiento.
24 de marzo, 2021
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Sí, Islandia es una isla remota en el Atlántico Norte, con un solo aeropuerto internacional. Y sí, es el hogar de menos de medio millón de personas.

Por lo tanto, sería justo suponer que tiene que agradecer la suerte de poder convertirse en el primer país de Europa en deshacerse virtualmente del covid-19.

Pero diles eso a los islandeses y no harás muchos amigos. Porque cuando apartas la geografía y miras los detalles, hay más; y estos isleños están bastante orgullosos de su éxito.

Es jueves por la noche y los jóvenes acuden en masa a la noche de karaoke en el centro de Reikiavik, la capital, gritando en el micrófono interpretaciones de todos los clásicos. Se abrazan y se besan, mientras gotitas de saliva vuelan por el aire.

En Reikiavik ya disfrutan nuevamente de sus noches de karaoke.

BBC
En Reikiavik ya disfrutan nuevamente de sus noches de karaoke.

Las salidas nocturnas, los restaurantes, los conciertos y todo lo que el resto de Europa anhela están de vuelta aquí.

Solo hay 20 casos confirmados de coronavirus al momento de escribir este artículo. Una persona está siendo tratada en el hospital e Islandia ha tenido un total de 29 muertes, lo que equivale a 8.5 por cada 100.000 personas.

“Me he estado preparando para esta pandemia durante 15 años”, dijo Thorolfur Gudnason, el epidemiólogo jefe de Islandia, cuando la BBC le preguntó exactamente cómo lo había manejado.

Gudnason fue puesto a cargo de la respuesta a la pandemia de Islandia desde el principio.

“Decidimos de inmediato lo que haríamos: realizar pruebas, rastrear contactos y aislar a todos los diagnosticados. Hicimos esto de manera agresiva, desde el primer día”, apuntó.

Su equipo de rastreo de contactos, integrado por detectives de la vida real, estaba en funcionamiento antes de que Islandia registrara su primer caso.

Cuando aparqué frente a un hotel feo en el centro de Reikiavik, un hombre alto y alegre retiró las barricadas de metal, bloqueando la puerta: “Bienvenido al hotel de aislamiento”, se rió entre dientes.

Gylfi Thor Thorsteinsson dejó un trabajo en marketing en marzo pasado para abrir el hotel, donde se envía a las personas diagnosticadas con el virus. “En mi primer día, la mayoría del personal del hotel simplemente se fue, se negaron a participar”, cuenta.

Gylfi Thorsteinsson.

BBC
Gylfi Thorsteinsson dejó su trabajo para abrir un hotel de aislamiento.

Poco a poco, los convenció de que regresaran y, durante el último año, han atendido a más pacientes que todos los hospitales de Islandia juntos.

Todos los días, Thorsteinsson se viste con equipo de protección personal completo para ir a sus habitaciones y hacerles compañía.

“Ha sido un viaje, sin saber nunca lo que traerá el día”, dice.

Ahora el hotel tiene solo un puñado de pacientes.

Pero Islandia ya ha estado aquí antes. Tuvo su primera ola bajo control rápidamente y, en mayo de 2020, la gente había comenzado a declarar al país libre de coronavirus.

Las cosas siguieron así por un tiempo, pero a fines del verano, Islandia fue golpeada inesperadamente por otra ola más feroz, después de que dos turistas que dieron positivo rompieron las reglas de su aislamiento.

Hotel de aislamiento.

BBC
El hotel de aislamiento llegó a cerrar pero debió ser reabierto cuando surgieron nuevos casos de coronavirus.

Thorsteinsson ya había cerrado y se había ido a casa. Incluso había organizado una gran fiesta para todo su personal para celebrar.

“Honestamente pensamos que habíamos ganado. Pero luego recibí la llamada: estaba de regreso. En media hora, había abierto de nuevo y la gente seguía viniendo y viniendo. Y todavía lo hacen”, señala.

Después de erradicar el virus de la sociedad, Islandia erigió fronteras de acero. Desde junio del año pasado, todos los pasajeros que llegan han sido puestos en cuarentena y hay pruebas obligatorias en el aeropuerto.

Las aguas termales de Islandia son un gran atractivo para los turistas.

BBC
Las aguas termales de Islandia son un gran atractivo para los turistas.

“Siguiente”, grita una enfermera antes de meter un hisopo en mi nariz y bajar por la garganta, todo antes del control de pasaportes.

Algo que algunos países tardaron casi un año en descifrar, Islandia lo descubrió en unos meses. Si la sociedad tenía alguna posibilidad de reabrirse, el virus tenía que ser contenido al entrar.

Cuando le pregunté a Thorsteinsson qué le había dado a Islandia esta ventaja, fue enfático: “han sido los científicos quienes han creado las reglas, no los políticos. Eso importa. Ellos saben de lo que están hablando, los políticos no”.

En cada paso, Islandia ha seguido la ciencia, liderada por el profesor Gudnason y su equipo, sin que los políticos participen en las reuniones informativas diarias.

Al reunirme después con la primera ministra de Islandia, Katrin Jakobsdottir, tenía curiosidad por saber por qué se había quedado en un segundo plano.

La mujer, de 44 años de edad, ha dirigido el gobierno verde de izquierda del país desde 2017.

Para ella, pandemia y política son dos palabras que no van de la mano.

Ella me dijo lo emocionada que estaba por impulsar la realización rigurosa de pruebas, rastreando y aislando a los posibles contagiados, con la esperanza de evitar que el país sufriera bloqueos drásticos, algo que, en general, consiguió.

Pero pasar a un segundo plano no significó tomárselo con calma: “Esta pandemia me ha mantenido despierta durante todo un año. Solo desearía que todo terminara y pudiera volver a hablar de política de nuevo”, señala.

Alguna ayuda inesperada obtuvo desde el principio. Reikiavik es el hogar de una de las principales empresas de genética humana del mundo, dirigida por Kari Stefansson, un hombre animado de unos 70 años de edad que ha alcanzado el estatus de celebridad en Islandia.

A los pocos días de la llegada del virus a la isla, Stefansson acordó poner en manos de los científicos sus laboratorios de última generación para rastrear la propagación.

“Al principio, esto parecía la extinción de la humanidad, así que nos lanzamos con toda nuestra fuerza”, me dijo Stefansson mientras recorríamos los laboratorios.

“Somos una pequeña comunidad. Todos sabían que podíamos hacer esto, así que estaba claro que teníamos que hacerlo”.

Desde entonces, sus equipos han secuenciado cada caso positivo para comprender cómo se está propagando y cambiando. Señala que como el virus muta con cada cuarta transmisión, el 25% de las veces, ellos pueden averiguar quién se lo ha transmitido a quién. “¿Se lo transmitió Juan a Pedro o Pedro a Juan?”, explica.

Vida nocturna en Reikiavik.

BBC
El eficaz mecanismo de rastreo de contactos de Islandia es considerado como una de las claves para poder reanudar las actividades de ocio nocturno.

No tiene ninguna duda de que esto ha ayudado a Islandia a mantenerse por delante. “Para mí, ha sido un momento divertido. Me siento un poco culpable de admitirlo, pero ha sido emocionante”, apunta.

Durante meses, Islandia ha logrado evitar que la variante británica ingrese al país al contener los casos en la frontera.

Pero mientras estuve allí, el equipo de Kari Stefansson notó que el primer caso se había filtrado y había contagiado a otra persona.

Esa persona había ido a trabajar a un hospital y, luego, a un concierto con otras 800 personas en el que habían socializado en el bar durante el intermedio.

Parecía un desastre. Pero aquí, fui testigo de toda la fuerza del poderoso sistema de rastreo de contactos de Islandia en acción.

En cuestión de horas, todos habían sido contactados y en unos días más de 1.000 personas habían sido evaluadas. Se identificaron dos casos más y todos los infectados fueron trasladados al hotel de aislamiento.

Sorprendentemente, la variante estaba contenida, incapaz de causar el caos visto en otras partes de Europa en este momento.

“Normalmente somos una nación bastante rebelde, pero prosperamos en una crisis”, señaló Stefansson con orgullo.

Dejando la ciencia a un lado, es imposible ignorar el papel que la geografía única de Islandia ha jugado en su éxito. Esta isla volcánica, con todas sus erupciones y avalanchas, está acostumbrada a lidiar con desastres.

Islandia

BBC
Islandia tiene mucha experiencia lidiando con desastres.

Durante semanas, Islandia ha experimentado un serie de miles de terremotos al día y ha quedado claro que la pandemia es solo otra catástrofe que manejar. La primera ministra incluso admitió que tenía los mismos equipos trabajando en ambos.

Gylfi Thor Thorsteinsson está de buen humor en el hotel de aislamiento a pesar de sus nuevos pacientes.

“Tenemos el control”, sonríe desafiante. “Este es el espíritu que mantenemos. Estamos ganando”.

Pero aún no está listo para celebrar: “No más fiestas de despedida de covid. Todavía no”.

Kate Vandy contribuyó con esta nota.


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