Ya hay nuevo director del IPN, pero el diálogo sigue trabado
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Ya hay nuevo director del IPN, pero el diálogo sigue trabado

El nuevo director del Politécnico será Enrique Fernández Fassnatcht, secretario general de la ANUIES y uno de los representantes gubernamentales en la negociación con estudiantes desde el pasado 4 de noviembre.
Por Nayeli Roldán
20 de noviembre, 2014
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Foto: Nayeli Roldán.

Foto: Nayeli Roldán.

En la quinta mesa de diálogo politécnica, la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció que el nuevo director del Instituto Politécnico Nacional será Enrique Fernández Fassnatcht, secretario general de la ANUIES y uno de los representantes gubernamentales en la negociación con estudiantes desde el pasado 4 de noviembre.

Aunque este punto era una de las principales demandas del movimiento estudiantil, después de 47 días sin director, la mesa de negociación terminó a la 1:30 de la madrugada sin haber firmando ninguno de los siete acuerdos logrados por ambas partes en los últimos quince días de diálogo.

A las 23:00 horas de este jueves ya se habían acordado siete puntos, pero en reunión, la Asamblea General Politécnica –integrada por representantes de las 41 escuelas en paro–, decidió que podían aprovechar la fortaleza del movimiento en la negociación y mandataron a los representantes de la mesa de diálogo a lograr el último consenso sobre el Congreso Nacional Politécnico (el único punto atorado) para firmar todos los acuerdos y de no concretarlo, aplazar la negociación hasta la próxima semana, según informaron líderes estudiantiles.

Se espera que el nombramiento del director pueda destrabar el conflicto durante la sexta mesa de diálogo que se realizará el próximo lunes 24 de noviembre a las 13 horas en el auditorio Alejo Peralta de la unidad Zacatenco del IPN.

Fernández Fassnatcht, de 64 años, fue rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) de 2009 a 2013 y en junio del año pasado, tomó posesión como secretario general de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) para el periodo 2013-2017.

Cursó la licenciatura en la Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas ESIQUIE, por lo que cumple con uno de los requisitos establecidos en la Ley Orgánica del IPN. Doctor en Química por la UNAM; Investigador Nacional en el área de ciencias físico-matemáticas y ex director de la coordinación de las Universidades Politécnicas, dependientes de la Subsecretaría de Educación Superior.

El anuncio sobre el nombramiento del director lo hizo el subsecretario de Educación Superior, Fernando Serrano Migallón, desde las 13 horas, pero advirtió que revelaría el nombre hasta que ambas partes firmaran los acuerdos que alcanzaran durante esa jornada, lo que fue interpretado por los estudiantes como un condicionamiento en la negociación.

La mesa se declaró en sesión permanente para que la mesa redactora –encargada de unificar las propuestas de ambas partes– redactara los documentos sobre los puntos que permanecían atorados: aumento del presupuesto al IPN, erradicación de grupos porriles y el Congreso Nacional Politécnico.

Al reanudar la mesa, el debate se enfrascó durante tres horas en la insistencia de los politénicos para conocer a su nuevo director y en el acuerdo sobre los lineamientos para conformar la comisión para organizar el Congreso Nacional Politécnico.

Las autoridades propusieron que el director formara parte del grupo encargado de diseñar los lineamientos para la participación del CNP que tiene el propósito de reformar el reglamento interno del IPN y la forma de elección de sus representantes establecidos en la Ley Orgánica.

“Si excluimos al director de aquí, la carga de toda la responsabilidad la tienen los integrantes estudiantes de la Asamblea General Politécnica y eso no ayuda porque van a hacer reclamos eventualmente”, dijo Efrén Rojas, asesor de la SEP.En tanto, los politénicos insistieron en que su propuesta inicial respecto a este punto consistía en que la AGP (integrada por líderes de las 41 escuelas en paro) diseñaría el proceso para la organización del Congreso.

La estudiante Zamantha López negó que se tratara de una exclusión sino “simplemente lo que se está diciendo es que los lineamientos para que esta comisión surja van a estar emanados de AGP, pero sí se va a incluir al director en el congreso y la comisión organizadora”.

Hasta ese momento solo aprobaron el acuerdo sobre la erradicación de grupos porriles y sobre el presupuesto, la secretaría de Hacienda propuso un aumento presupuestal de 200 millones de pesos para becas y mejoramiento de infraestructura, pero los estudiantes dijeron que se necesitaría mínimo 400 millones de pesos para incrementar el número de jóvenes becados. Sin consenso, realizaron el segundo receso para que la comisión redactora negociara acuerdos sobre los dos puntos faltantes.

Poco antes de la media noche del jueves, la mesa con los 15 integrantes del gobierno federal y 15 estudiantes, retomaron las negociaciones. El subsecretario Serrrano dio a conocer el nombre del nuevo director, 47 días después de la renuncia de Yoloxóchitl Bustamante para destrabar en el conflicto, dijo.

“Nos sentimos timados, defraudados”, afirmó Froylán Jiménez, estudiante de maestría, toda vez que el anuncio se hizo 11 horas después de iniciar el diálogo. Incluso, cuestionaron una de sus declaraciones respecto a su desacuerdo con la propuesta de que los estudiantes elijan a las autoridades a través del voto directo y secreto.

Serrano Migallón propuso que firmaran los siete acuerdos que ya se habían conseguido y el viernes se encontraran de nuevo para continuar el debate sobre el Congreso Politécnico, único punto de disenso. Pero los estudiantes argumentaron que se debía alcanzar acuerdo también en este aspecto y en el próximo encuentro se presentara Fernández Fassnatcht

Efrén Rojas, asesor de la SEP, insistió: “ya hay avances de los pre acuerdos. Firmémoslos. Esa es la garantía absoluta de que el Congreso se podrá realizar y es retomar el planteamiento que en la mesa se ha construido”.

Abraham de la Cruz, estudiante, dijo que “no era un tema que se pueda dejar de lado. Es el momento y les haría la invitación a que reflexionen al respecto y tenemos la necesidad de llevar este congreso de la manera en que la comunidad lo solicita, no es capricho”.

César Bécker, titular de la Unidad de Coordinación de Enlace de la SEP, llamó a los jóvenes a recapitular el proceso de negociación y a reconocer que su movimiento había conseguido mucho, porque nadie puede pensar que se “se gana o pierde todo”.

Finalmente, la propuesta de la SEP de realizar la sexta mesa este viernes 21 no prosperó por lo que el encuentro se llevará a cabo el lunes 24 de noviembre.

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Clare Freer

Parosmia: desde que tuve COVID-19, la comida me da ganas de vomitar

Muchas personas descubren que las cosas no huelen bien después de padecer COVID y que la mayoría de los alimentos huelen y saben repugnantes.
Clare Freer
26 de febrero, 2021
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Muchas personas con COVID-19 pierden temporalmente el sentido del olfato.

A medida que se recuperan, este por lo general regresa, pero algunos descubren que las cosas huelen diferente y algunas que deberían oler bien, como la comida, el jabón y sus seres queridos, huelen repulsivamente.

El número de personas con esta afección, conocida como parosmia, aumenta constantemente, pero los científicos no están seguros de por qué ocurre o cómo curarla.

Short presentational grey line

BBC

Clare Freer termina llorando cada vez que intenta cocinar para su familia.

“Me mareo con los olores. Un olor podrido invade la casa en cuanto se enciende el horno y es insoportable”, describe.

La mujer de 47 años de Sutton Coldfield, Reino Unido, ha estado padeciendo parosmia durante siete meses y dice que muchos olores cotidianos le resultan repugnantes.

Las cebollas, el café, la carne, las frutas, el alcohol, la pasta de dientes, los productos de limpieza y los perfumes le dan ganas de vomitar.

El agua del grifo tiene el mismo efecto (aunque no el agua filtrada), lo que dificulta el lavado.

“Ya ni siquiera puedo besar a mi pareja”, dice.

Clare contrajo COVID-19 en marzo del año pasado y, como muchas personas, perdió el olfato como resultado.

El sentido regresó brevemente en mayo, pero en junio Clare empezó a rechazar sus comidas para llevar favoritas porque tenían un aroma rancio y cada vez que algo entraba en el horno había un olor abrumador a productos químicos o algo quemado.

Desde el verano lleva una dieta de pan y queso porque es todo lo que puede tolerar.

“No tengo energía y me duele todo”, cuenta. También la ha afectado emocionalmente. Dice que llora la mayoría de los días.

“Aunque la anosmia no fue agradable, pude seguir con mi vida normal y seguir comiendo y bebiendo”, dice Clare. “Viviría con eso para siempre, si eso significara deshacerme de la parosmia”.

Clare disfruta de un día de mimos con su hija mayor: el perfume ahora huele repugnante para ella.

Clare Freer
En esta foto se la puede ver a Clare Freer disfrutando de un día de mimos con su hija mayor. Ahora el perfume de sus seres queridos huele repugnante para ella.

El médico de cabecera de Clare dijo que nunca antes se había encontrado con un caso así.

Asustada y desconcertada, buscó respuestas en Internet y encontró un grupo de Facebook con 6.000 miembros creado por la organización benéfica de pérdida de olores AbScent.

Casi todos habían comenzado con anosmia derivada de la COVID-19 y terminaron con parosmia.

“Los descripciones comunes de los diferentes olores de parosmia incluyen: muerte, descomposición, carne podrida, heces“, dice la fundadora de AbScent, Chrissi Kelly, quien creó el grupo de Facebook en junio después de lo que describe como un “maremoto” de casos de parosmia por COVID-19 .

La gente usó frases como “aguas residuales con sabor a fruta”, “basura empapada y caliente” y “perro mojado rancio”.

A menudo, luchan por describir el olor porque no se parece a nada que hayan encontrado antes y eligen palabras que transmiten su disgusto.

Alrededor del 65% de las personas con COVID pierden el sentido del olfato y el gusto y se estima que alrededor del 10% de ellos desarrollan una “disfunción olfativa cualitativa”, es decir, parosmia u otra afección, fantosmia, cuando huele algo que no se encuentra en el lugar.

Si esto es correcto, 6.5 millones de personas de los 100 millones que han tenido COVID-19 en todo el mundo pueden estar experimentando parosmia prolongada por COVID.

Short presentational grey line

BBC

La doctora Jane Parker, científica especialista en sabor de la Universidad de Reading, Reino Unido, estaba estudiando la parosmia antes de la pandemia, cuando era una condición aún más rara.

Una teoría sobre el origen de los olores horribles que experimentan las personas que viven con parosmia es que solo perciben algunos de los compuestos volátiles que contiene una sustancia y que huelen peor de forma aislada. Incluso podría aumentar su intensidad.

Por ejemplo, el café contiene compuestos de azufre que huelen bien en combinación con todas las demás moléculas que le dan al café su aroma agradable, pero no cuando se huele solo.

Consultando con varias personas del grupo de Facebook AbScent parosmia, Parker y su equipo han descubierto que la carne, las cebollas, el ajo y el chocolate provocan habitualmente una mala reacción, junto con el café, las verduras, la fruta, el agua del grifo y el vino.

Jarra de café.

Getty Images
Para la mayoría de las personas que padecen de parosmia, el café sabe muy mal.

Muchas otras cosas huelen mal para algunos de los voluntarios y nada huele bien para todos ellos “excepto quizás almendras y cerezas”.

Ellos, y otros con parosmia, describen repetidamente algunos malos olores, incluido uno que es químico y ahumado, uno que es dulce y enfermizo, y otro descrito como “vómito”.

La investigación de Parker también ha encontrado que los malos olores pueden permanecer con los parósmicos, como se les llama, durante un tiempo inusualmente largo.

Para la mayoría de las personas, el olor a café permanecerá en sus fosas nasales durante unos segundos. Para los parósmicos, podría quedarse durante horas, incluso días.


Consejos para afrontar la parosmia

  • Consume alimentos a temperatura ambiente o fríos
  • Evita los alimentos fritos, carnes asadas, cebollas, ajo, huevos, café y chocolate, que son algunos de los peores alimentos para los parósmicos.
  • Prueba alimentos suaves como arroz, fideos, pan sin tostar, verduras al vapor y yogur natural.
  • Si no puedes tolerar la comida, considera batidos de proteínas sin sabor

Fuente: AbScent


Barry Smith, líder británico del Consorcio Global para la Investigación Quimiosensorial, dice que otro descubrimiento sorprendente: “lo bueno es malo y lo malo es bueno”.

“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”, describe.

“Es como si los desechos humanos ahora huelen a comida y la comida ahora huele a desechos humanos”.

Baño.

Getty Images
“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”.

Entonces, ¿qué causa la parosmia?

La hipótesis predominante es que resulta del daño a las fibras nerviosas que transportan señales desde los receptores en la nariz hasta las terminales (glomérulos) del bulbo olfatorio en el cerebro.

Cuando estos vuelven a crecer, ya sea que el daño haya sido causado por un accidente automovilístico o por una infección viral o bacteriana, se cree que las fibras pueden volver a adherirse a la terminal incorrecta, dice Parker.

“¡Están en la sala de reuniones equivocada! Esto se conoce como cableado cruzado y significa que el cerebro no reconoce el olor y quizás está programado para pensar en él como un peligro”, detalla.

La teoría es que, en la mayoría de los casos, el cerebro, con el tiempo, corregirá el problema, pero Parker se muestra reacio a decir cuánto tiempo llevará.

“Debido a que muy pocas personas tenían parosmia antes de la COVID-19, no se estudió mucho y la mayoría de la gente no sabía qué era, por lo que no tenemos datos históricos. Y tampoco tenemos datos para COVID-19 porque eso podría llevar años”, asegura.

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BBC

Aparte de esperar a que el cerebro se adapte, no hay cura, aunque AbScent cree que el “entrenamiento del olfato” puede ayudar.

Consiste en oler regularmente una selección de aceites esenciales uno sobre otro, pensando en la planta de la que se obtuvieron.

Clare Freer ha estado haciendo esto y dice que el limón, el eucalipto y el clavo de olor han comenzado a oler levemente como deberían, pero que no registra nada en el caso de la rosa.

Algunos parósmicos han adaptado su dieta para hacer más llevadero vivir con la enfermedad.

Dos hermanas, Kirstie, de 20 años, y Laura, de 18, de Keighley, Reino Unido, están haciendo lo mismo, aunque tomó un tiempo descubrir cómo llevarlo a cabo y al mismo tiempo vivir en armonía con sus padres.

Una vez, las hermanas tuvieron que correr por la casa y abrir las ventanas, cuando sus padres llegaron con pescado y papas fritas, “porque el olor es horrible”, describe Laura.

Sus padres, en cambio, se han cansado de las especias picantes con las que cocinan las hermanas, para enmascarar los sabores desagradables y darles lo que para ellas es un toque de sabor.

Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

BBC
Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

“Algunas personas nos dicen que simplemente debemos alimentarnos y comer de todos modos. Lo intentamos, pero es muy difícil comer alimentos que saben podridos“, dice Kirstie.

“Y luego, durante los próximos tres días, tendré que vivir con ese olor que se filtra en mi sudor. Es uno de los olores más angustiantes y me siento sucia constantemente”, detalla.

Ahora se han dado cuenta de que los alimentos de origen vegetal saben mejor y disfrutan de platos como la boloñesa de lentejas y el risotto de calabaza.

“La carne es un alimento que ahora evitamos. Encontrar buenas recetas que nos gusten ha hecho que sea mucho más fácil de afrontar”, afirma Kirstie.

“Hemos tenido que adaptarnos y cambiar nuestra forma de pensar porque sabemos que podríamos estar viviendo con esto durante años y años”, se resigna.

La pérdida del olfato a menudo afecta la salud mental

Jane Parker señala que la pérdida del olfato ocupa un lugar muy bajo en la lista de prioridades para quienes enfrentan la pandemia, pero ella y Barry Smith dicen que a menudo afecta la salud mental y la calidad de vida.

“Es sólo cuando pierdes el sentido del olfato que te das cuenta de cuánto fue parte de la esencia de tu experiencia”, explica Smith.

La conexión humana, el placer y los recuerdos están ligados al olfato, señala.

“Te dicen que se sienten aislados de su propio entorno, ajenos. Ya no encuentran ningún placer en comer y pierden esa cercanía tranquilizadora de poder oler a las personas que aman”, describe.

Mientras que Clare Freer extraña los días en que le gustaba el olor de su esposo cuando salía de la ducha, Justin Hyde, de 41 años, de Cheltenham, en el suroeste de Reino Unido, nunca ha olido el aroma de su hija nacida en marzo de 2020.

Justin no asistió al festival de carreras de caballo de su ciudad en el mismo mes, pero conoce a personas que sí lo hicieron, y no mucho después contrajo el virus, perdiendo el sentido del gusto y el olfato.

Justin Hyde

Justin Hyde
Justin Hyde ya no disfruta de una visita a una cervecería al aire libre porque no puede tolerar el sabor de la cerveza.

Tuvo una recuperación de los sentidos en julio, pero luego el café comenzó a oler extraño, y rápidamente las cosas empeoraron.

“Casi todos los olores se volvieron extraños”, puntualiza. “Los huevos me repelen físicamente y no puedo disfrutar de la cerveza o el vino, ya que tienen un sabor que simplemente llamo COVID”.

Al igual que Kirstie y Laura, él descubrió que algunos platos sin carne son comestibles, incluido el curry de verduras, pero no habrá más visitas a las cervecerías mientras dure su parosmia y ni desayunos con alimentos fritos.

“Todos esos placeres que damos por sentado han desaparecido desde que tuve COVID. Siento que estoy roto y ya no soy yo“.


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