Finlandia, el país donde 90% de las escuelas tienen clases antibullying
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Finlandia, el país donde 90% de las escuelas tienen clases antibullying

En Finlandia ningún menor tuvo que morir para que se comenzara a estudiar y combatir el acoso escolar, a diferencia de México. En nuestro país, el presidente Enrique Peña Nieto presentó una iniciativa preferente para combatir el bullying cuatro meses después del fallecimiento de un niño en una secundaria en Tamaulipas.
Por Aaron Helo
18 de noviembre, 2014
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En este salón de clases los niños no llevan uniforme, están descalzos y a punto de comenzar una de sus lecciones antibullying. Ésta es la Turku International School en Finlandia, país donde el 90% de los colegios tiene clases dedicadas específicamente al combate del acoso escolar como parte de un programa implementado a nivel nacional llamado KiVa.

En Finlandia ningún menor tuvo que morir para que se comenzara a estudiar y combatir el acoso escolar, a diferencia de México. En nuestro país, el presidente Enrique Peña Nieto presentó una iniciativa preferente para combatir el bullying cuatro meses después del fallecimiento de un niño en una secundaria en Tamaulipas.

En 2006, el gobierno finlandés decidió que se implementaría un programa nacional antibullying para todas las escuelas del país, las cuales, por ley y desde años atrás, ya tenían sus programas contra el acoso escolar.

KiVa nació después que diversas investigaciones realizadas por la Universidad de Turku demostraron que tener un programa antibullying distinto en cada escuela realmente no reducía el acoso escolar ni la victimización.

Con financiamiento del gobierno finlandés, la Universidad de Turku desarrolló el programa, lo puso en práctica de 2006 a 2009 en 234 colegios, evaluó los resultados y concluyó que KiVa “reduce el bullying y la victimización significativamente”.

Después que se demostró la efectividad del programa, el gobierno finlandés decidió lanzarlo a nivel nacional en mil 465 escuelas en 2009. Actualmente, el 90% de las escuelas finlandesas están inscritas en el programa KiVa.

Además, el programa ya ha sido exportado a los Países Bajos, Nueva Zelanda, Bélgica, Estonia, Gales y Delaware, en Estados Unidos, y el material que contempla -libros, cuadernos, guías para padres y juegos multimedia- está en proceso de ser traducido al español para que cualquier país de habla hispana pueda comprarlo y comenzar a implementarlo en sus aulas.

En este país nórdico el bullying y su combate comenzaron a ser investigados en los años 90 de la mano de la profesora Christina Salmivialli del departamento de Psicología de la Universidad de Turku, sin ningún hecho trágico como antecedente. De hecho, en esos años y a nivel global, Finlandia tenía niveles de bullying menores a los de otros países, según Johanna Alanen, investigadora de esta institución educativa.

¿Cómo funciona?

La profesora Helinä Rahman comienza la clase antibullying en lo que en México sería el equivalente al 2° de primaria. Ahí están Nikita, Dzemal, Joonatan, Ranya y otros niños y niñas que tienen aproximadamente 8 años de edad.

El programa KiVa tiene dos ejes principales de acción: el preventivo y el de intervención. Las clases que imparte la maestra Rahman y otros profesores son parte del método de prevención del bullying, en el cual se enseña a los niños a dialogar y a encontrar soluciones a los conflictos a los que se enfrentan día a día.

¿Cómo lo hacen? Mira el video:

Una clase antibullying en Finlandia from Mayra Zepeda on Vimeo.

Además, las guías para los maestros, para padres de familia (disponible en internet) y juegos multimedia –diseñados para compaginarse con los contenidos de las clases- también forman parte del método de prevención del acoso escolar contemplado por KiVa.

Pero este programa no sólo abarca las lecciones. La psicóloga y consejera de la Turku International School, Jatta Auremaa, explica que en toda la escuela, sus clases y actividades se pretende difundir algo que ella llama “espíritu KiVa”, es decir, el combate al acoso escolar no sólo se queda en los salones de clases, en las lecciones y en los libros, se lleva a la vida cotidiana dentro del colegio.

“Nos aseguramos que todos los estudiantes entiendan que el bullying no está permitido en la escuela y que si ocurre vamos a lidiar con ello de inmediato”, dice Auremaa, quien lleva tres años como consejera en la Turku International School, una de las escuelas donde KiVa se implementó como programa piloto antes de ser lanzado a nivel nacional.

Cuando se detecta un caso de bullying en cualquier escuela que implementa este programa, es ahí cuando comienza el método de intervención.

“Tenemos claramente una estructura sistemática para lidiar con ello”, explica Johanna Alanen. Todo comienza con lo que llaman el “equipo KiVa, el cual consiste en dos o tres miembros de la escuela –maestros, directora, consejera…-, que hace frente a cada caso cuando aparece.

La profesora de primer grado, Pirjo Lammila, es parte del “equipo KiVaen la Turku International School. Lo más importante es que los niños aprendan a reconocer el bullying y sepan que no tienen por qué soportarlo, dice.

La “maquinaria antibullying” comienza a funcionar cuando un niño se acerca al equipo KiVa o algún otro maestro para confesar que sufre acoso escolar; también empieza cuando algún compañero se acerca a un adulto para informar que un niño sufre acoso.

La profesora Lammila explica que los alumnos de 5° y 6° grado se reúnen con ella cada semana para informar si han detectado algún caso de bullying entre los niños más pequeños.

Cuando se detecta un caso, el “equipo KiVacomienza el diálogo. Primero se reúne con la víctima y después, por separado, con el victimario. “Es muy importante escuchar las dos partes”, dice Pirjo Lammila.

¿Qué sigue? Los niños, cada uno por su parte, deben pensar qué hacer para evitar situaciones violentas. Después de dos semanas de la primera reunión, el “equipo KiVase reúne de nuevo con la víctima y el agresor, también por separado, para evaluar cómo ha cambiado la situación.

Si no mejora, ahora se reúnen con ambas partes y después con los papás. Según estudios realizados por investigadores de la Universidad de Turku, el 98% de las víctimas que han tenido discusiones con los “equipos KiVaen sus escuelas han sentido que su situación mejoró. Aquí todo gira en torno al diálogo porque este programa no contempla sanciones, esas ya dependen de cada escuela, es una decisión independiente.

Otro de los aspectos fundamentales de KiVa es que considera que el bullying no sólo es un fenómeno entre el agresor y la víctima. Johanna Alanen explica que es un fenómeno de grupo. “Los niños testigos juegan un rol importante, principalmente al parar el bullying (…) Aquellos que lo refuerzan no están bulleando, pero están como audiencia y dan señales verbales y no verbales que indican que el bullying es aceptable. Si se ríen, por ejemplo, premian al agresor”, explica Alanen.

Con KiVa “influenciamos a toda la gente en la escuela. Agresores, víctimas, reforzadores de agresores, defensores de víctimas. El bullying no es aceptado en absoluto”, asegura la investigadora finlandesa.

¿Y cómo saber si KiVa funciona? Cada año, los estudiantes de cada escuela deben llenar dos formularios. El primero, a principios de curso, para detectar los niveles de bullying en el plantel; el segundo, a finales de año, para evaluar la prevalencia de bullying y victimización en la escuela.

A los niños se les pregunta:

*¿Qué tan seguido has sido bulleado en la escuela durante los últimos meses?

*¿Por cuánto tiempo has sido bulleado?

*¿En estos últimos meses le has dicho a alguien sobre el bullying que padeces?

La psicóloga Jatta Auremaa hace énfasis en algo importante para los finlandeses, tan importante que está estipulado en la Constitución: “todos los niños tienen derecho de ir al colegio, sentirse bien, seguros y felices”.

Aquí en México, el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública del Distrito Federal estableció desde 2010 el programa Juntos Contra el Bullying para atender reportes de padres de familia y estudiantes sobre acoso escolar.

Según el director de Comunicación Social del Consejo, Francisco Hoyos, esta organización civil ha adaptado algunos de los principios y metodologías que Finlandia utiliza para combatir el acoso escolar, principalmente dos aspectos.

“Siempre les decimos a los niños lo que no pueden hacer, pero nunca les decimos lo que pueden hacer y a lo que tienen derecho. Eso les funcionó muy bien en Finlandia y a nosotros también aquí. Los niños tienen derecho a decir lo que no les parece, a expresarse”, dice Hoyos.

Además, a Finlandia también le funcionó que “los niños y jóvenes narraran cuáles eran las fuentes de agresión. Lo que vemos, y vieron allá, es que hay una desconexión absoluta entre los padres y lo que sucede en la escuela; entre los maestros y los alumnos. Los que tienen la información precisa de lo que está pasando son los niños, y ellos son a los últimos a los que escuchamos”.

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11S: por qué la CIA no detectó los ataques contra las Torres Gemelas (pese a las señales que tuvo)

Cuando la CIA no logró evitar los ataques del 11 de septiembre de 2001, muchos se preguntaron si se pudo haber hecho más, pero este fracaso al parecer fue causado por un problema que va mucho más allá de las agencias de inteligencia.
Getty Images
11 de septiembre, 2021
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El fracaso de la CIA a la hora de detectar las señales que advertían de los ataques del 11 de septiembre de 2001 se ha convertido en uno de los temas más controvertidos en la historia de los servicios de inteligencia. Ha habido comisiones, revisiones, investigaciones internas y más.

Por un lado están los que dicen que la CIA no notó señales de advertencia obvias. Por el otro, aquellos que argumentan que es notoriamente difícil identificar las amenazas de antemano y que la agencia estadounidense hizo todo lo que era razonablemente posible.

Pero, ¿qué pasa si ambos lados están equivocados?

¿Qué pasa si la verdadera razón por la cual la CIA no pudo detectar la trama es más sutil de lo que cualquiera de las partes piensa?

¿Y qué si les digo que este problema se extiende más allá de los servicios de inteligencia y afecta en silencio a miles de organizaciones, gobiernos y equipos hoy en día?

Si bien muchas de las investigaciones se centraron en lo que la agencia hizo o dejó de hacer con la información disponible antes del 11S, pocos dieron un paso atrás para examinar la estructura interna de la propia CIA y, en particular, sus políticas de contratación.

Y desde una perspectiva tradicional, eran inmejorables: los potenciales analistas eran sometidos a una batería de exámenes psicológicos, médicos y de todo tipo. Y no hay duda de que contrataron personas excepcionales.

“Los dos exámenes principales eran uno del tipo de la prueba de acceso a la universidad para determinar la inteligencia de un candidato y un perfil psicológico para examinar su estado mental”, explica un veterano de la CIA.

“Las pruebas eliminaban a cualquiera que no fuera sobresaliente en ambos casos. En el año en que presenté mi solicitud, aceptaron a un candidato por cada 20.000 solicitantes. Cuando la CIA decía que contrataba a los mejores, estaba en lo cierto”, agrega.

Y, sin embargo, la mayoría de estos reclutas también se veían muy similares: hombres, blancos, anglosajones, estadounidenses, de religión protestante.

Este es un fenómeno común en el reclutamiento, a veces llamado “homofilia”: las personas tienden a contratar a personas que piensan (y a menudo se ven) como ellos mismos.

Y es que a uno lo valida el estar rodeado de personas que comparten las propias perspectivas y creencias.

De hecho, los escáneres cerebrales sugieren que cuando otros reflejan nuestros propios pensamientos eso estimula los centros de placer de nuestros cerebros.

Un hombre cruza el lobby de la sede de la CIA

AFP
Para el momento de los ataques, la mayor parte de los analistas de la CIA eran muy similares.

En su estudio sobre la CIA, los expertos en inteligencia Milo Jones y Phillipe Silberzahn escriben: “El primer atributo consistente de la identidad y cultura de la CIA desde 1947 hasta 2001 es la homogeneidad de su personal en términos de raza, sexo, etnia y antecedentes de clase“.

Y un estudio del inspector general sobre prácticas de reclutamiento encontró que en 1964, una rama de la CIA, la Oficina de Estimaciones Nacionales, “no tenía profesionales negros, judíos o mujeres, y solo unos pocos católicos”.

Para 1967, según el informe, había menos de 20 afroamericanos de unos 12.000 empleados no administrativos de la CIA, y la agencia mantuvo la práctica de no contratar minorías desde la década de 1960 hasta la década de 1980.

Y, hasta 1975, la comunidad de inteligencia de Estados Unidos “prohibió abiertamente el empleo de homosexuales”.

Hablando de su experiencia con la CIA en la década de 1980, una persona con información privilegiada escribió que el proceso de reclutamiento “condujo a nuevos oficiales que se parecían mucho a las personas que los reclutaron: blancos, en su mayoría anglosajones; de clase media y alta; graduados universitarios de artes liberales”. Había pocas mujeres y “pocas etnias, incluso con antecedentes europeos recientes”.

“En otras palabras, ni siquiera tanta diversidad como había entre los que habían ayudado a crear la CIA”, destaca el escrito.

La diversidad se redujo aún más después del final de la Guerra Fría. Un exoficial de operaciones dijo que la CIA tenía una “cultura blanca como el arroz”.

Y en los meses previos al 11 de septiembre, la Revista Internacional de Inteligencia y Contrainteligencia comentó: “Desde su inicio, la comunidad de inteligencia integrada por la élite protestante blanca, no solo porque esa era la clase en el poder, sino porque esa élite se vio a sí misma como garante y protectora de los valores y la ética estadounidenses”.

La sede de la CIA en Langley, Virginia

AFP
La sede de la CIA en Langley, Virginia

¿Pero por qué es un problema esta homogeneidad? Si uno está conformando un equipo de relevos, ¿no quiere simplemente a los corredores más rápidos? ¿Por qué habría de importar si son del mismo color, género, clase social, etc.?

Pues porque esta lógica, aunque irrefutable cuando se aplica a tareas simples como correr, cambia cuando se aplica a tareas complejas como la inteligencia.

¿Por qué? Porque cuando un problema es complejo, ninguna persona tiene todas las respuestas. Todos tenemos puntos ciegos, lagunas en nuestra comprensión.

Y esto significa que si uno reúne a un grupo de personas que comparten perspectivas y antecedentes similares, es probable que compartan los mismos puntos ciegos.

Lo que a su vez significa que lejos de desafiar y abordar estos puntos ciegos, es probable que estos se refuercen.


La ceguera de perspectiva describe el hecho que a menudo no somos capaces de ver a nuestros propios puntos ciegos. Nuestros modos de pensamiento son tan habituales que apenas notamos cómo filtran nuestra percepción de la realidad.

La periodista Reni Eddo-Lodge describe un período en el que tuvo que ir en bicicleta al trabajo: “Una verdad incómoda se me ocurrió cuando cargaba mi bicicleta de arriba a abajo por las escaleras: la mayoría del transporte público no era fácilmente accesible… Antes de tener que transportar mis propias ruedas, nunca me había dado cuenta de este problema. Había sido ajena al hecho de que esta falta de accesibilidad estaba afectando a cientos de personas”.

Este ejemplo no implica necesariamente que todas las estaciones deban estar equipadas con rampas o ascensores. Pero sí muestra que solo podemos realizar un análisis significativo si somos capaces de percibir los costos y beneficios. Y esto depende de la diversidad de perspectiva, de personas que pueden ayudarnos a ver nuestros propios puntos ciegos y a quienes podemos ayudar a ver los suyos.


Osama bin Laden le declaró la guerra a Estados Unidos desde una cueva en Tora Bora en febrero de 1996. Las imágenes mostraban a un hombre con una barba que le llegaba hasta el pecho. Vestía una túnica debajo del uniforme de combate.

Hoy, dado todo lo que sabemos sobre el horror que desencadenó, la declaración parece amenazante.

Pero una fuente de la principal agencia de inteligencia de EE.UU. dijo que la CIA “no podía creer que este saudita alto y con barba, en cuclillas alrededor de una fogata, pudiera ser una amenaza para Estados Unidos”.

Osama Bin Laden le declaró la guerra a EE.UU. desde una cueva en Afganistán el 20 de agosto de 1998.

Getty Images
Osama Bin Laden le declaró la guerra a EE.UU. desde una cueva en Afganistán el 20 de agosto de 1998.

En otras palabras, para una masa crítica de analistas, Bin Laden parecía primitivo y relativamente inofensivo.

Richard Holbrooke, un alto funcionario del gobierno del presidente Clinton, lo expresó de esta manera: “¿Cómo puede un hombre en una cueva superar a los líderes mundiales de la sociedad de la información?“.

Otro dijo: “Simplemente no pudieron justificar la necesidad de destinar recursos para averiguar más sobre Bin Laden y Al Qaeda porque el tipo vivía en una cueva. Para ellos, era la esencia del atraso”.

Ahora, considera cómo alguien más familiarizado con el islam habría percibido las mismas imágenes.

Bin Laden llevaba una túnica no porque fuera primitivo en intelecto o tecnología, sino porque trataba de parecerse al profeta Mahoma. Ayunaba los mismos días que Mahoma ayunó. Sus poses y posturas, que a un público occidental le parecían tan atrasadas, eran las mismas que la tradición islámica atribuye al más sagrado de sus profetas.

Como lo expresó Lawrence Wright en el libro sobre el 11 de septiembre que le valió el Premio Pulitzer, Bin Laden orquestó su operación “invocando imágenes que eran profundamente significativas para muchos musulmanes pero prácticamente invisibles para aquellos que no estaban familiarizados con esa fe“.

Jones escribe: “La anécdota de la barba y la fogata es evidencia de un patrón más amplio en el que los estadounidenses no musulmanes, incluso los consumidores de inteligencia más experimentados, subestimaron a Al Qaeda por razones culturales”.

Osama Bin Laden

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Los analistas de la CIA no dimensionaron la amenaza representada por el millonario saudita.

En cuanto a la cueva, esta tenía un simbolismo aún más profundo.

Como casi cualquier musulmán sabe, Mahoma buscó refugio en una cueva después de escapar de sus perseguidores en La Meca. Para un musulmán, una cueva es sagrada. El arte islámico está lleno de imágenes de estalactitas.

Y Bin Laden modeló su exilio en Tora Bora como su propia hijrah personal, utilizando la cueva como propaganda.

Como dijo un erudito musulmán: “Bin Laden no era primitivo; era estratégico. Sabía manejar las imágenes del Corán para incitar a aquellos que luego se convertirían en mártires en los ataques del 11 de septiembre”.

Los analistas también fueron engañados por el hecho de que Bin Laden a menudo emitía pronunciamientos en forma de poesía.

Para los analistas blancos de clase media, esto parecía excéntrico y reforzaba la idea de un “mullah primitivo en una cueva”.

Para los musulmanes, sin embargo, la poesía tiene un significado diferente. Es sagrada. De hecho, los talibanes se expresan habitualmente en poesía.

La agencia estadounidense, sin embargo, estaba estudiando los pronunciamientos de Bin Laden utilizando un marco de referencia sesgado.

Como lo expresaron Jones y Silberzahn: “La poesía en sí misma no estaba únicamente en un idioma extranjero, el árabe; también provenía de un universo conceptual a años luz de la sede de la CIA”.

Islamistas pro Bin Laden

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“Bin Laden sabía manejar las imágenes del Corán para incitar a aquellos que luego se convertirían en mártires en los ataques del 11 de septiembre”.

Para el año 2000, la “chusma antimoderna y sin educación” que seguía a Bin Laden había crecido hasta alcanzar unas 20.000 personas, en su mayoría con educación universitaria y con un sesgo hacia la ingeniería.

Yazid Sufaat, quien se convertiría en uno de los investigadores de ántrax de Al Qaeda, tenía un título en Química. Y muchos estaban listos para morir por su fe.

Mientras tanto, el alto funcionario de la CIA Paul Pillar (blanco, de mediana edad, educado en una universidad de élite), estaba descartando la posibilidad misma de un gran ataque terrorista.

“Sería un error redefinir el contraterrorismo como la tarea de lidiar con el terrorismo ‘catastrófico’, ‘grandioso’ o el ‘súperterrorismo’, cuando en realidad esas etiquetas no representan la mayor parte del terrorismo que Estados Unidos probablemente deba enfrentar“, dijo.

Y otro defecto en las deliberaciones de la CIA fue su renuencia a creer que Bin Laden iniciaría un conflicto con Estados Unidos.

¿Por qué comenzar una guerra que no podría ganar?

Póster de búsqueda de Osama Bin Laden

AFP
Cuando EE.UU. reconoció el peligro que representaba Bin Laden, ya era tarde.

Los analistas no habían dado el salto conceptual que permite entender que para los yihadistas la victoria no debe asegurarse en la tierra sino en el paraíso.

De hecho, el nombre en clave de Al Qaeda para la trama era “La gran boda”.

Y es que en la ideología de los suicidas, el día de la muerte de un mártir es también el día de su boda, cuando es recibido por vírgenes en el cielo.

La CIA podría haber asignado más recursos a investigar a Al Qaeda. Podría haber intentado infiltrar la organización. Pero en la agencia fueron incapaces de comprender la urgencia. No asignaron más recursos, porque no percibieron una amenaza.

No buscaron penetrar Al Qaeda porque ignoraban el agujero en su análisis. Y el problema no se limitaba (únicamente) a la incapacidad de conectar los puntos en el otoño de 2001, sino que remitía una falla en todo el ciclo de inteligencia.

La escasez de musulmanes dentro de la CIA es solo un ejemplo de cómo la homogeneidad debilitó a la principal agencia de inteligencia del mundo, da una idea de cómo un grupo más diverso habría posibilitado una comprensión más rica no solo de la amenaza que representaba Al Qaeda, sino también de los peligros en todo el mundo; de cómo diferentes marcos de referencia, diferentes perspectivas, habrían posibilitado una síntesis más completa, matizada y poderosa.

Por ejemplo, una proporción sorprendentemente alta del personal de la CIA había crecido en familias de clase media, soportado pocas dificultades financieras u otros signos de potenciales precursores de la radicalización, o numerosas otras experiencias que podrían haber enriquecido el proceso de inteligencia.

En un equipo más diverso, cada uno de ellos habría sido un valioso activo. Como grupo, sin embargo, tenían defectos.

Gente con traje

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“A uno lo valida el estar rodeado de personas que comparten las propias perspectivas y creencias”.

El problema, sin embargo, no es solo de la CIA, como se nota al mirar a muchos gabinetes de gobiernos, bufetes de abogados, equipos de liderazgo del ejército, altos funcionarios públicos e incluso ejecutivos de algunas empresas de tecnología.

Y es que nos sentimos inconscientemente atraídos por personas que piensan como nosotros, pero rara vez notamos el peligro porque desconocemos nuestros propios puntos ciegos.

John Cleese, el comediante, lo expresó de esta manera: “Todo el mundo tiene teorías. Las personas peligrosas son aquellas que no conocen sus propias teorías. Es decir, las teorías sobre las que operan son en gran parte inconscientes”.

Obtener la combinación correcta de diversidad en los grupos humanos no es fácil. Reunir las mentes correctas, con perspectivas que desafían, aumentan, divergen y polinizan en lugar de loros, corroboran y restringen, es un verdadera ciencia.

Pero esto se convertirá en una fuente clave de ventaja competitiva para las organizaciones, sin mencionar las agencias de seguridad. Así es como los enteros se vuelven más que la suma de sus partes.

La CIA, por su parte, ha dado importantes pasos hacia una diversidad significativa desde el 11 de septiembre.

Pero el problema continúa persiguiendo a la agencia y un informe interno en 2015 fue bastante crítico.

Como dijo el entonces director, John Brennan: “El grupo de estudio analizó detenidamente nuestra agencia y llegó a una conclusión inequívoca, la CIA simplemente debe hacer más para desarrollar el entorno de liderazgo diverso e inclusivo que requieren nuestros valores y que nuestra misión exige”.

*Matthew Syed es el autor de Rebel Ideas: The Power of Diverse Thinking (“Ideas rebeldes: el poder del pensamiento diverso”).


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