La campaña fallida de Plascencia por la reelección en la CNDH
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La campaña fallida de Plascencia por la reelección en la CNDH

Durante su comparecencia ante senadores el pasado 30 de octubre, Plascencia defendió su administración y se dijo satisfecho de su labor al frente del organismo, descalificando las críticas de organizaciones no gubernamentales acerca de la intervención tardía de la CNDH en casos como el de Tlatlaya, la desaparición de los 43 normalistas en Guerrero y la recomendación emitida sobre el asesinato de 72 migrantes en San Fernando, que originó demandas de amparo contra el organismo.
Por Nayeli Roldán
12 de noviembre, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

Meses antes de hacer pública su intención de reelegirse en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Raúl Plascencia Villanueva emprendió una estrategia para sumar apoyos de organizaciones sociales y comisiones estatales de defensa de los estados que fortalecieran su candidatura. Al mismo tiempo, personalidades que se perfilaban como contendientes enfrentaron incidentes que derivaron en la emisión de medidas cautelares por parte de la Comisión, hasta hackeo de computadoras y teléfonos celulares, según denuncian los candidatos.

Durante su comparecencia ante senadores el pasado 30 de octubre, Plascencia defendió su administración y se dijo satisfecho de su labor al frente del organismo, descalificando las críticas de organizaciones no gubernamentales acerca de la intervención tardía de la CNDH en casos como el de Tlatlaya, la desaparición de los 43 normalistas en Guerrero y la recomendación emitida sobre el asesinato de 72 migrantes en San Fernando, que originó demandas de amparo contra el organismo.

El próximo jueves 13 de noviembrefecha límite para designar al ombudsman nacional, según la convocatoria– los integrantes de las comisiones de Justicia y Derechos Humanos del Senado darán a conocer la terna de los candidatos finalistas y ese mismo día el pleno votará para elegir a la persona que ocupará la presidencia de la CNDH durante los próximos cinco años.

Aunque fuentes legislativas confirman que Plascencia tiene pocas posibilidades para ser reelecto, el ombudsman no ha reparado en esfuerzos para conseguirlo.

La campaña

La inscripción de Plascencia Villanueva estuvo acompañada de 16 cajas de documentos que incluían 2 mil 650 cartas de apoyo. Entre esas, la de la Federación Mexicana de Organismos Públicos de Derechos Humanos (FMOPD) –integrada por las comisiones defensoras del país–, cuyo secretario técnico es Óscar Elizundia Treviño, integrante del Consejo Consultivo de la CNDH y quien formó parte del equipo de apoyo en la comparecencia en el Senado.

El presidente de la FMOPD y ombudsman de Sinaloa, Juan José Ríos Estavillo, pidió a sus agremiados firmar dicha carta,  pero además, conseguir más misivas de organizaciones no gubernamentales de sus estados, como parte de los acuerdos de asamblea de septiembre.

Cartas Apoyo Plascencia by Mayra Zepeda Arriaga

Una de las firmantes fue Lucero Benítez Villaseñor, presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Morelos –también aspirante a la presidencia de la CNDH–, quien justificó dicho respaldo ante senadores durante su comparecencia: “Efectivamente firmé una carta de apoyo, así nos lo pidieron a todas las comisiones de los estados (…) Tenemos que respaldar las partes buenas, las partes malas, yo rescato muchas cosas de apoyo que se hizo en materia de capacitación en mi estado”.

En entrevista con Animal Político, explicó que en Morelos, organizó reuniones con organizaciones civiles y consiguió que “30 enviaran las cartas de apoyo al doctor Plascencia por las consideraciones que ha tenido con nuestro estado, por el trabajo que se ha hecho en materia de capacitación”.

“Los presidentes de los estados recabamos esas cuantiosas cajas (16) que trajo el presidente de la CNDH para decir el respaldo que hubo de los estados. El trabajo lo hacemos los presidentes de las comisiones de los estados”, remató.

La Federación es financiada por donativos de sus integrantes y de externos, según se explica en su reglamento. Sin embargo, la situación financiera de cada uno es considerablemente distinta. Mientras la CNDH tuvo un presupuesto de mil 416 millones 382 mil 046 pesos para 2014, su homóloga en Tamaulipas, por ejemplo, tuvo un presupuesto de 20 millones de pesos y la de San Luis Potosí, 26 millones de pesos. Además, la Comisión Nacional también apoya en especie, pues envía mobiliario y artículos de oficina que deja de usar a las comisiones estatales que trabajan en condiciones precarias, según explicó Lucero Benítez.

En tanto, dirigentes de organizaciones sociales en el Distrito Federal que prefirieron omitir su nombre, confirmaron que durante las capacitaciones que ofrecieron los funcionarios de la CNDH, les “sugerían” apoyar la candidatura de Plascencia, con lo cual podrían aumentarse los vínculos de apoyo hacia las ONG.

Los bots

Otros apoyos al ombudsman ocurrieron a través de decenas de cuentas de Twitter de usuarios que tienen pocos seguidores e idénticos time line, características de los llamados bots o usuarios fantasma.

Algunos replicaban notas periodísticas con títulos como “4 razones para reelegirse en la CNDH. Pese a críticas de ONG y senadores” y “¿Crees que Raúl Plascencia debe reelegirse en la CNDH? Él cree que sí”. Otros emitían mensajes como éste: “#Conoce a @mfarahg (Mauricio Farah) actualmente gana más que el presidente #CNDH”.

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De acuerdo con un análisis de Fundar y Artículo 19 sobre la actividad en Twitter en el proceso de elección del ombudsman y los candidatos, se detectó que los trolls tuvieron mayor auge entre el 30 de octubre y 1 de noviembre, sobre todo con dos fenómenos, uno de apoyo a Raúl Plascencia y otro respecto a menciones negativas hacia Raúl González y Mauricio Farah.

En el análisis del 7 de octubre al 5 de noviembre sobre las menciones a los candidatos, la diferencia es abismal. Mientras Raúl Plascencia tuvo 13 mil 426 menciones, otros candidatos como Mauricio Farah consiguió 407; Ricardo Bucio, 2 mil 77 (muchos de ellos debido a una nota periodística); Miriam Cárdenas, 507 y Sara Irene Herrerías, 166.

A esto se suma que el 2 de noviembre, la página www.designaciones.org, proyecto coordinado por Fundar y Artículo 19, que sigue los procesos de elección para ciertos cargos públicos, fue hackeada para alterar el resultado de la encuesta sobre candidatos y favorecer al actual ombudsman.

La votación masiva en pocos minutos fue detectada como un comportamiento anormal en la página por el equipo de Designaciones. En el análisis, detectaron que desde un servidor externo habían introducido un algoritmo en la página para que cada voto a favor de Plascencia generara cinco más. Así, de 39 votos positivos pasó a 666 en cuestión de minutos.

Era una “clara intromisión”, comentó a Animal Político el oficial adjunto del área de derecho a la información de Artículo 19, Ricardo Luévano. Significa, dice, una “suciedad innecesaria” en un proceso de elección para elegir al defensor de derechos humanos.

Los incidentes

Dos de los candidatos que figuraban como fuertes contendientes para relevar a Raúl Plascencia sufrieron percances de distinta índole en los últimos meses. Uno de ellos fue Ricardo Bucio, presidente del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).

La primera semana de octubre pasado detectó que su teléfono celular institucional fue intervenido, incluyendo el servicio de mensajería. Desde ese número se enviaron mensajes de chat a personas externas al Conapred, además de una llamada al representante de una organización no gubernamental que él no realizó.

El ataque siguió contra Hugo Morales, uno de sus colaboradores más cercanos, una semana después. En entrevista con Animal Político, narró que el 14 de octubre su cuenta de Twitter fue hackeada. Por la mañana aparecieron mensajes que él no había escrito en contra del gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, de la Procuraduría General de la República y opiniones respecto al supuesto hallazgo de cadáveres en el Gran Canal del Estado de México.

“Mi primera reacción fue borrarlo, pero después comprobé que no había sido un error sino que lo habían hecho con toda intención”.

Al día siguiente, también fue atacada su cuenta de Facebook, pues subieron imágenes que él no reconocía. Al mismo tiempo, la computadora que utiliza en el edificio del Conapred presentaba fallas. Los ingenieros en sistemas detectaron que a través del celular que conectaba al equipo, intentaban entrar a su sistema desde un servidor externo. En el análisis detectaron que fueron sustraídos diversos documentos referentes a la gestión en el Conapred.

El 27 de octubre ratificó la denuncia que había interpuesto antes en la Agencia del Ministerio Público “Benito Juárez 4” para que se investigara lo ocurrido y un día después, su computadora fue bloqueada por completo. “Hasta el momento no he podido entrar”, comentó.

Otro caso fue el ocurrido el 12 de octubre, cuando fue enviado a la cuenta de correos de reporteros que cubren la fuente de derechos humanos, un mail supuestamente firmado por Yoloxóchitl Casas, directora de comunicación social del Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol), pidiendo a organizaciones sociales que enviaran cartas de apoyo a favor de “Ricardo”.

En el mail, supuestamente dirigido a organizaciones sociales, se lee “me pidió Ricardo que le comente que ahora lo importante es que juntemos el mayor número de cartas posibles, de lo que sea, respecto al tema económico ya lo tenemos listo y financiado”.

Incluso se adjuntaba el machote de una carta. Sin embargo,  el mail provenía de una dirección de correo falso, aunque incluía datos reales de Casas.

La información de dicho mail fue retomado por el columnista Carlos Ramírez quien argumentó que se utilizaba una estructura y recursos públicos a favor de un candidato. Luego vinieron críticas en el mismo sentido desde diversas cuentas en twitter.

Por lo ocurrido, Yoloxóchitl Casas interpuso una denuncia por el delito de “suplantación de identidad” el 15 de octubre ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.

Correito

Otro caso fue el de Luis Raúl González Pérez, abogado general de la UNAM con licencia, y uno de los finalistas en el proceso de elección. En agosto pasado estuvo envuelto en un escándalo sobre el supuesto plagio de un trabajo sobre libertad de expresión, cuyo autor era Enrique Carpizo Aguilar.

El académico presentó una queja ante la CNDH por este motivo el 28 de agosto pasado y cinco días después (2 de septiembre), el organismo presidido por Plascencia dictó medidas cautelares a su favor.

El rector de la UNAM, José Narro, respaldó a González Pérez, y consideró como “muy lamentable que se utilicen a las instituciones para perjudicar a otras”. En tanto, el abogado general cuestionó la “celeridad” con que la Comisión trabajó en dicho caso para dictar medidas cautelares en su contra.

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La desconocida y trágica historia de Clipperton, el último territorio que perdió México

En esta pequeñísima isla perdida en medio del océano Pacífico se entrelazó una tragedia humana con una disputa internacional en la que participaron cuatro países. Esta es su increíble historia.
19 de febrero, 2021
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Era 18 de julio de 1917 cuando la tripulación del barco militar estadounidense USS Yorktown se encontró en medio del océano Pacífico a tres mujeres y ocho niños, que les hacían señas desde una pequeña isla a más de 1.200 km de distancia del punto más cercano en tierra firme, Acapulco.

Eran los últimos habitantes de una comunidad que en su máximo esplendor debió de tener alrededor de medio centenar de personas.

Pero ¿cómo llegaron hasta allí y qué pasó para que se quedaran solos?

Para entender su odisea hay que conocer la increíble historia de esta isla tropical perdida en el medio de la nada, que alguna vez fue mexicana.

Para empezar, tiene al menos tres nombres distintos.

Uno, Médanos, el que le dieron los conquistadores españoles que primero la registraron en un mapa, allá por el siglo XVI.

Otro, Clipperton, el que prevaleció, que es el apellido de un famoso pirata inglés que dicen que la usaba como escondite y base de operaciones a principios del siglo XVIII.

Y un tercero, isla de la Pasión, el que le pusieron los exploradores franceses que la redescubrieron un Viernes Santo de principios del siglo XVIII, cuando la declararon como propia.

Pero muchos en México desconocen su existencia, la larga disputa internacional por su soberanía y la trágica historia de la que fue escenario.

Es un relato de esos que superan a la ficción, protagonizado por empresarios, náufragos, militares y mujeres bravas que sobrevivieron a la enfermedad y a la violencia, abandonadas durante años en medio del océano y a cargo de sus hijos.

Todo eso, antes de que finalmente Francia se quedara con la isla, en el siglo XX, por decisión de un rey italiano.

El último hombre de la isla

Poco antes de ser tomada esta foto, dos de las mujeres retratadas tuvieron sangre en las manos.

Hacía un tiempo que, para proteger a sus familias, Tirsa Rendón y Alicia Arnaud Rovira se habían decidido a acabar con la vida del único hombre que quedaba en la isla y que llevaba varios años atormentando a su pequeña y vulnerable comunidad con golpizas, violaciones y asesinatos, según contaron los sobrevivientes.

Foto de 10 de los sobrevivientes de Clipperton, tomada en el buque USS Yorktown que los rescató en 1917.

Dominio Público
Foto de 10 de los sobrevivientes de Clipperton, tomada en el buque USS Yorktown que los rescató en 1917.

Quiso la casualidad que llevaran a cabo el plan el mismo día en que acabaron siendo rescatadas por el cañonero estadounidense, que, en el contexto de la Primera Guerra Mundial, se había acercado a Clipperton durante una misión de reconocimiento buscando barcos alemanes.

Ramón Arnaud, tenía 8 años cuando fue rescatado de Clipperton.

Dominio Público
Ramón Arnaud, que llegó a ser nonagenario, tenía unos 8 años cuando fue rescatado de Clipperton.

Ramón Arnaud tendría unos 8 años cuando fue testigo de lo sucedido, un episodio traumático del que le habló con frecuencia a sus descendientes y que le describiría sesenta años después con todo lujo de detalles al famoso explorador y conservacionista francés Jacques Cousteau, cuando regresó a Clipperton en 1981 como invitado para participar en uno de sus documentales.

Desde el rescate no había vuelto a pisar la isla donde había nacido, en 1909, cuando México aún la consideraba suya.

Hacía un año que su padre, el joven capitán Ramón Arnaud, primer y último gobernador de Clipperton, se había instalado permanentemente allí, de recién casado, con su esposa Alicia.

Arnaud (padre) estaba al frente de una guarnición militar de una decena de hombres que, acompañados de sus familias, cumplían una encomienda ordenada por el mismísimo presidente Porfirio Díaz: proteger la soberanía de México sobre la isla, que a lo largo del siglo XIX había despertado el interés de franceses, británicos y estadounidenses.

Paraíso e infierno

Desde el aire Clipperton parece un paraíso de vivos colores.

La isla coralina se formó sobre el borde del cráter de un volcán sumergido.

Xavier DESMIER
La isla coralina se formó sobre el borde del cráter de un volcán sumergido.

Es un cinturón blanco de arena de coral que destaca sobre el azul del océano y encierra una laguna de agua esmeralda.

De cerca es otra cosa.

Foto de Enrique Ballesteros.

Enrique Ballesteros / BBC
Los pájaros bobos y los cangrejos anaranjados son los verdaderos dueños del atolón. Foto de Enrique Ballesteros.

Los pájaros bobos dominan la isla cubriéndola con un manto de excremento, una peculiaridad que jugó un papel clave en la historia de Clipperton, porque atrajo el interés de las potencias y las compañías internacionales que a mediados del siglo XIX comerciaban con el guano, un preciado abono rico en fosfato derivado de esas heces animales.

Vivir allí debió de ser un infierno, “pero un infierno absoluto”, le dijo a BBC Mundo el investigador especializado en ecología marina Enrique Ballesteros, que se ha sumergido en aguas de todo el mundo, incluidas las de la laguna de Clipperton, cerradas al mar, malolientes y salobres, llenas de algas y bacterias pero desiertas de peces.

Este español participó en una expedición científica a la isla en 2016, como parte de una investigación del proyecto Pristine Seas, de National Geographic, en colaboración con la Universidad de la Polinesia Francesa.

Foto tomada en 2016 por el investigador Enrique Ballesteros.

Enrique Ballesteros / BBC
En 2016 las aguas que rodeaban a la Isla de Clipperton estaban repletas de tiburones, pero eran casi todos pequeños, de menos de un metro, lo cual, explica Ballesteros, indica que había presión pesquera en la zona. Foto tomada en 2016 por el investigador Enrique Ballesteros.

Y allí constató, junto a su equipo de investigadores, que la isla y las aguas que la rodean están llenas de vida, con una vegetación y fauna en constante evolución, que atrae la atención de los científicos.

Pero es un lugar inhóspito para los humanos.

Además de que está en la ruta de frecuentes temporales y huracanes, “hay un viento que no para y unas olas enormes que no te dejan acceder al mar”, recuerda Ballesteros.

La isla está rodeada por una gran barrera coralina que hace extremadamente difícil y peligroso el acceso en barco.

Imagen de la roca volcánica de la Isla de Clipperton. Foto tomada en 2016 por el investigador Enrique Ballesteros.

BBC / Enrique Ballesteros
La roca volcánica de la Isla de Clipperton está atravesada por cuevas y pasadizos. Foto tomada en 2016 por el investigador Enrique Ballesteros.

Además de algunos grupos de palmeras, lo único que destaca sobre la línea totalmente plana de arena es una gran roca volcánica de unos 28 metros de alto.

Sobre esa roca, a principios del siglo XX los mexicanos pusieron a funcionar un faro.

Casas bajo la roca de Clipperton.

BBC / Dominio público
Casas bajo la roca de Clipperton, probablemente a principios del siglo XX.

Y en una cabaña aislada, a los pies de esa roca agujereada por cuevas y pasadizos, pasó días y noches Victoriano Álvarez, el guardián del faro, que acabó perdiendo la razón.

Pulso de grandes potencias

La determinación del capitán Arnaud y su guarnición, que acabaron dando la vida por proteger los intereses soberanos de México, no lograron impedir que al final Francia se quedara con Clipperton.

Los franceses, de hecho, ya se habían anexado unilateralmente en 1858 la que entonces llamaban isla de la Pasión, pero los mexicanos no se enteraron hasta casi 40 años después, en 1897.

Mapa de la isla Clipperton

BBC
La ciudad en tierra firme más cercana a Clipperton es Acapulco.

En 1858 Francia envió en nombre del emperador Napoleón III a un teniente a tomar posesión formal del territorio que sus exploradores habían avistado por primera vez a principios del siglo.

La intención de los franceses era cederle después la explotación del guano a un empresario estadounidense que se había interesado por el atolón.

Cuando el teniente llegó a la isla levantó una acta administrativa que después registró ante el cónsul francés en Hawái, su siguiente destino, a más de 6.000 km de distancia. La noticia fue, además, publicada por el periódico The Polynesian, de Honolulú.

Pero después los franceses no volvieron a pasarse por Clipperton, en parte porque su proyecto inicial de explotación de guano no prosperó.

Quienes sí lo hicieron, en cambio, fueron los estadounidenses.

Levantaron, de hecho, su bandera sobre el atolón a finales del siglo XIX apoyándose en la llamada “Ley de las islas guaneras“, aprobada en 1856, que autorizaba a sus ciudadanos a tomar posesión y explotar cualquier isla con depósitos de guano que estuviera deshabitada y no estuviera bajo la jurisdicción de otro país.

Cuando finalmente todo esto salió a la luz, se volvió una disputa internacional que implicaba a cuatro naciones.

Sucedió por casualidad: un artículo en el diario Herald de Nueva York, en agosto de 1897, informaba que acababa de regresar un barco cargado de guano de Clipperton y apuntaba a que la bandera británica estaba a punto de remplazar allí a la estadounidense porque una compañía inglesa iba a tomar las riendas de la explotación.

Durante las siguientes semanas varios periódicos mexicanos se hicieron eco de la sorprendente noticia y creció tanto la presión que ese mismo año el presidente Porfirio Díaz envió un cañonero al atolón para ver qué estaba pasando y defender la soberanía mexicana.

Allí encontraron, efectivamente, una bandera estadounidense y varios trabajadores de la compañía Oceanic Phosphate Company, a quienes informaron que la isla era mexicana y tomaron posesión del territorio.

Sello estadounidense con una ilustración de Clipperton de finales del siglo XIX, cuando explotaban el guano en la isla, que asumieron que no tenía dueño.

Dominio Público
Sello estadounidense con una ilustración de Clipperton de finales del siglo XIX, cuando explotaban el guano en la isla, que asumieron que no tenía dueño.

Lo que no sabían entonces es que la verdadera amenaza a su soberanía no vendría de Estados Unidos, sino de Francia.

México empezó a instalar una pequeña colonia en Clipperton, que más tarde estaría liderada por el capitán Arnaud.

Pero tanto insistió Francia diplomáticamente en que el atolón era suyo, que en 1909 el gobierno de México, seguro de su posición, accedió a someter la disputa a un arbitraje internacional.

La decisión, que sería vinculante, quedaba así en las manos de un árbitro neutral, que acordaron que fuera el rey de Italia, Víctor Manuel III.

“Una cadena de malas decisiones”

“No debimos haberla dejado perder”, le dijo a BBC Mundo Laura Ortiz, apasionada de la historia de Clipperton y profesora de Derecho Internacional en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Como la gran mayoría de los mexicanos, no aprendió nada sobre el atolón en la escuela, sino que escuchó la historia “llena de fantasía y medio noveleada” cuando estudiaba Derecho en la universidad.

El arrecife de coral y el oleaje constante dificulta muchísimo el acceso a la isla. Foto tomada en 2016 por el investigador Enrique Ballesteros.

Enrique Ballesteros
El arrecife de coral y el oleaje constante dificulta muchísimo el acceso a la isla. Foto tomada en 2016 por el investigador Enrique Ballesteros.

Para Ortiz, detrás de la pérdida de Clipperton sobre todo está el “desinterés histórico” del gobierno de México por la isla y por el territorio insular en general. Y también “una cadena de malas decisiones”.

La primera, dice, fue la del presidente Porfirio Díaz, que gobernó México entre 1876 y 1911, por acceder a someter la disputa al arbitraje internacional, “porque la isla ya estaba colonizada por mexicanos”, explica Ortiz.

Luego pasaron más de 20 años antes de que el rey italiano emitiera su laudo. En ese tiempo de desencadenó la Revolución mexicana y la Primera Guerra Mundial.

Cuando finalmente llegó el laudo a favor de Francia, el 28 de enero de 1931, ya México era otro país: ya había muerto Porfirio Díaz y estaba el México posrevolucionario en ciernes.

El fallo decía que la soberanía de Clipperton le pertenecía a Francia desde 1858.

En el arbitraje “no se tomaron en cuenta las pruebas de los mapas de los derroteros españoles, en cuyas rutas aparecía como isla de Médanos. Y sí se tomó en cuenta el avistamiento de los franceses que entre comillas la descubrieron y la registraron”.

Y ahí viene, según Ortiz, otro error en la cadena: no haber apelado de manera inmediata la decisión del arbitraje ante la Corte Permanente de Justicia Internacional, la antecesora de la actual Corte Internacional de Justicia de la Haya, el principal órgano judicial de Naciones Unidas.

Otro error de México, continúa la profesora Ortiz, fue precipitarse a reformar la Constitución tras aceptar el fallo del arbitraje, eliminando a Clipperton del artículo 42, en el que figuraba expresamente, junto a otras islas mexicanas, como parte integrante del territorio nacional.

A principios del siglo XX por la isla se paseaban constantemente millones de cangrejos. Hoy en día ya no hay tantos. La fauna y vegetación de la isla cambia muy rápidamente, de una manera que sorprende a los científicos.

Xavier DESMIER / Getty Images
A principios del siglo XX por la isla se paseaban constantemente millones de cangrejos. Hoy en día ya no hay tantos. La fauna y vegetación de la isla cambia muy rápidamente, de una manera que sorprende a los científicos.

En México, “para todos los juristas y estudiosos del tema, el laudo arbitral fue injusto“, dice Ortiz.

Así lo consideraba también el ya fallecido abogado, escritor y político mexicano Miguel González Avelar, autor de “Clipperton, isla mexicana”.

“Son tan absurdas las circunstancias que determinaron su exclusión de la soberanía mexicana, que no hay persona razonable que, al conocerlas, se conforme con el resultado”, escribió en 1992.

Una decisión heroica que acabó en tragedia

Los primeros años del capitán Ramón Arnaud y Alicia Rovira en la isla, a principios del siglo pasado, transcurrieron con relativa calma.

El capitán Ramón Arnaud Vignon (1877–1915). Foto de la Colección Historia Gráfica de la Armada de México.

BBC / Dominio público
El capitán Ramón Arnaud Vignon. Foto de la Colección Historia Gráfica de la Armada de México.

Cada dos o tres meses llegaba de Acapulco un barco cargado de provisiones, medicinas y noticias.

Además de los miembros de su guarnición y sus familias, vivían en el atolón los últimos trabajadores de la compañía británica a la que México le acabó dando la concesión para explotar el guano, aunque pronto abandonarían la misión al comprobar que se trataba en realidad de una operación poco rentable.

Pero todo cambió a partir de 1910: el inicio de la Revolución mexicana en tierra firme interrumpió al principio el abastecimiento de la isla y lo dejó totalmente en el olvido después.

Lo que siguió entonces fue una trágica historia de supervivencia, que para los más afortunados duró siete años.

Antes de llegar a los momentos más críticos de escasez, enfermedad y muerte, el capitán Arnaud tuvo ocasión de marcharse de Clipperton a bordo de un barco estadounidense que llegó para rescatar a los sobrevivientes, al enterarse de que seguían vivos.

Pero el capitán decidió no abandonar su puesto a menos que sus superiores mexicanos así se lo ordenaran, y tanto la guarnición como sus respectivas familias rechazaron la oferta de volver a tierra firme para quedarse a su lado.

Para muchos fue un sacrificio heroico por la patria que las autoridades mexicanas del momento nunca valoraron.

Lo que Arnaud no se imaginaba era que en México, en plena revolución, ya nadie se quería hacer cargo de un pequeño y remoto destacamento militar fiel al gobierno anterior, ahora enemigo.

Con el tiempo los habitantes de Clipperton se quedaron en el olvido y después fueron dados por muertos.

En el atolón nunca llegaron a pasar hambre porque podían vivir del mar y de los pájaros bobos, pero la falta de vitamina C fue matando de escorbuto a la población.

Una decena de cocoteros, entonces la única vegetación de la isla, fue la salvación para los escasos sobrevivientes.

Mientras, los niños más pequeños de Clipperton crecían más o menos ajenos a las preocupaciones de los mayores.

Los tres hermanos pequeños de Ramón Arnaud apenas tenían memoria de las penurias que luego les contaron que vivieron.

Pero Ramón, que creció en la isla hasta los ocho años, recordaba “todos los detalles que te puedas imaginar. Los tenía todos clarísimos”, le dijo a BBC Mundo por videoconferencia su nieta Gabriela Arnaud, bisnieta del capitán Ramón y Alicia.

Contaba una y otra vez todo lo que había pasado “con la misma naturalidad con la que lo había vivido”, recuerda Gabriela, que ahora preside un proyecto llamado Clipperton Honor y Gloria, con el que quiere dar a conocer la historia familiar.

“Al principio yo, de niña, lo entendía todo casi como un cuento. Me contaba de una isla donde él había vivido, donde al principio todo estaba bien, donde el barco iba y venía, tenían una casa hermosa, su madre tocaba el piano, les daba clases a todos los niños de la isla… era una cosa muy linda, al principio, antes de que viniera toda la tragedia”, cuenta Gabriela.

Pero con los años las cosas se complicaron cada vez más.

Casi tres años antes de ver cómo su madre y Tirsa le daban muerte a Victoriano Álvarez, Ramón había visto cómo su padre se ahogaba en las aguas turbulentas que rodean al atolón, tratando de alcanzar junto a sus últimos hombres, menos el guardián del faro, un barco que había avistado en el horizonte.

Para entonces, 1915, ya el capitán tenía claro que nadie de la armada mexicana iba a volver a buscarlos.

Así fue como murió el primero y último gobernador de Clipperton. Y así fue como Alicia Arnaud, Tirsa Rendón y Altagracia Quiroz acabaron solas en medio del Pacífico, a cargo de siete niños y una adolescente, y hostigadas por un hombre enloquecido y violento.

(De izquierda a derecha) Alicia Arnaud, Altagracia Quiroz y Tirsa Rendón, las últimas mujeres adultas sobrevivientes en la Isla de Clipperton. Foto tomada por un miembro de la tripulación del USS Yorktown que las rescató en 1918 y publicada en 1937 en la revista US Naval Institute Proceedings.

BBC / Dominio público
(De izquierda a derecha) Alicia Arnaud, Altagracia Quiroz y Tirsa Rendón, las últimas mujeres adultas sobrevivientes en la Isla de Clipperton. Foto tomada por un miembro de la tripulación del USS Yorktown que las rescató, publicada en 1937 en la revista US Naval Institute Proceedings.

Tras su rescate en 1917 las mujeres tuvieron que dar explicaciones por la muerte del guardián del faro, pero según explica Gabriela Arnaud fueron exoneradas de culpa por haber actuado en defensa propia.

Con los relatos que su abuelo materno le contó, Gabriela Arnaud escribió un libro, “Clipperton, una historia de honor y gloria”.

No es el único. Los trágicos acontecimientos inspiraron también una película, varios documentales, numerosos ensayos, obras de teatro y novelas como la de Laura Restrepo “La isla de la pasión”.

Pero la historia del atolón no termina con el rescate de los sobrevivientes, ni con el laudo del rey italiano.

Clipperton hoy

Clipperton nunca volvió a tener una población permanente, pero durante la Segunda Guerra Mundial estuvo brevemente ocupada por Estados Unidos, que estableció allí una base meteorológica y un centro de observaciones.

En una carta de 1945 el entonces presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, que había visitado el atolón en varias ocasiones, le escribió a su secretario de Estado: “La propiedad y desarrollo de la isla de Clipperton son asuntos que considero de importancia para Estados Unidos por su ubicación estratégica con respecto al canal de Panamá“.

“Durante mucho tiempo México ha disputado el reclamo francés sobre esta isla y los argumentos mexicanos no son infundados. Sería ventajoso para nosotros que Estados Unidos, ante la ausencia de propiedad directa, buscara obtener derechos para una base sobre la isla de Clipperton con una concesión de largo plazo a través de la propiedad mexicana”, continúa la carta, ahora un documento público accesible a través de la Oficina del Historiador del Departamento de Estado de Estados Unidos.

Pero esa idea nunca prosperó. Hoy Clipperton es un territorio de ultramar francés.

Bandera francesa en la Isla de Clipperton.

Xavier DESMIER / Getty Images
Tras el laudo del rey italiano Francia tomó posesión de la Isla, que está deshabitada. Hoy en día es uno de los territorios franceses de ultramar.

Cada tanto una fragata se acerca al atolón para remplazar la bandera y repintar las letras R F, por Republique Française, inscritas sobre un monumento de cemento.

“Después de todos estos años el atolón per se no tiene ningún interés económico o estratégico, salvo por las aguas que rodean el islote”, comenta la profesora Ortiz.

Foto tomada en 2016 por el investigador Enrique Ballesteros.

Enrique Ballesteros / BBC
Hoy el entorno de Clipperton es un parque natural protegido. Foto tomada en 2016 por el investigador Enrique Ballesteros.

Gracias a Clipperton Francia tiene bajo su jurisdicción una Zona Económica Exclusiva de425.000 km², el equivalente al tamaño de Paraguay, en una de las áreas de pesca más ricas del mundo, en la que, irónicamente, le permite capturar atún a México por medio de un acuerdo de pesca.

Pero pocos en México recuerdan o cuestionan ya la pérdida de Clipperton.

Vista de la roca de Clipperton desde el otro lado de la laguna.

Xavier DESMIER / Getty Images
Vista de la roca de Clipperton desde el otro lado de la laguna.

“Durante varios años algunos legisladores dijeron que habría que reivindicar la soberanía territorial de Clipperton, pero no lograron que se afianzara esa idea”, explica Ortiz.

Ahora, más que un reclamo soberano por la vía jurídica, lo máximo que los apasionados mexicanos por Clipperton aspiran a conseguir algún día es algún tipo de negociación con Francia que le permita a México coadministrar la isla.

Entretanto, el busto del capitán Arnaud adorna una plaza de la Calle Real de Orizaba, la ciudad veracruzana que lo vio nacer y a la que nunca pudo regresar de su misión.


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