Las llamadas más insólitas al 911
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Las llamadas más insólitas al 911

Uno de los casos más sorprendetes es el de una mujer que simuló pedir una pizza para que, sin que su agresor lo notara, los agentes llegaran a su domicilio.
Por BBC Mundo
5 de noviembre, 2014
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Parece una escena sacada de una película, pero ocurrió en la vida real, en una ciudad de Estados Unidos.

– 911, ¿cuál es su emergencia?

– 123 de la calle Main.

– Ok, ¿qué está pasando?

– Me gustaría pedir una pizza.

– Señora, está llamando al 911.

– Sí, lo sé. ¿Me pueden traer una pizza grande, la mitad con pepperoni y la otra mitad con champiñones y pimientos?

– Ummm…. perdone, sabe que ha llamado al 911, ¿verdad?

– Sí, ¿me puede decir cuánto tiempo tardará?

– Ok, señora, ¿está todo bien en su casa? ¿Tiene una emergencia?

– Sí, así es.

Pizza para llevar– Y… ¿no puede hablar porque hay alguien en la sala con usted?

– Sí, correcto. ¿Sabe cuánto tiempo tardará?

– Hay un agente a un kilómetro y medio de donde está usted. ¿Hay armas en la casa?

– No.

– ¿Se puede quedar en la línea conmigo?

– No. Hasta pronto, gracias.

Esta llamada al número 911 (teléfono de emergencias en EE.UU.) se resolvió sin víctimas gracias a la astucia de la mujer y la perspicacia del operador -identificado como Keith Weisinger- quien, tras unos primeros segundos de incertidumbre, notó que la persona que estaba al otro lado de la línea se encontraba en peligro.

Los agentes de policía se presentaron en la casa y detuvieron al novio de la mujer, que estaba borracho y bajo la influencia de drogas y le había propinado una paliza.

El caso ocurrió hace semanas pero se volvió viral en redes sociales en los últimos días.

Llamada al teléfono de emergencia

Muchas otras llamadas al servicio de emergencia, sin embargo, pasan inadvertidas.

Cada día, miles de operadores de emergencia de todo el mundo hacen un trabajo no siempre reconocido, prácticamente anónimo pero que requiere de una templanza especial.

Son trabajadores cuyo principal cometido es mantener la calma al atender la llamada de una persona que se encuentra, posiblemente, en uno de los peores momentos de su vida.

Instrucciones de parto a la distancia

Uno de esos operadores explica que logró dar instrucciones a un hombre cuya esposa se puso de parto.

El hombre y la mujer eran sordos e hicieron uso del relay, un servicio que permite a personas sordas o con dificultades de oído hacer llamadas a teléfonos estándar con un teclado o dispositivo especial, para contactar con el 911.

La pareja fue víctima de un asalto en casa. Cuando vieron que la mujer iba a dar a luz, los ladrones se asustaron y huyeron, dejándolos atados a unas sillas.

El hombre tardó horas en liberarse para poder llamar.

“Mientras le guiaba en el parto, conseguí difundir una descripción de los ladrones a los otros servicios de emergencia y fueron detenidos”, relata.

El bebé nació totalmente sano.

Ambulancia en urgencias

El suicida solidario

“Mi madre fue operadora del 911 durante más de 30 años”, cuenta Tony.

“Una de las historias que me contó siempre quedará en mi memoria.

“Un día un hombre llamó y con voz tranquila le dijo a mi mamá que estaba en un hotel, que se había rociado con gasolina y se iba a matar. Pero llamaba para que evacuaran el lugar porque no quería que nadie más resultara herido.

“Al tiempo que intentaba disuadirlo, por la otra línea mi madre llamó al hotel para informarles de lo que ocurría.

“Mientras los servicios de emergencia se dirigían al hotel, mi madre se mantuvo en la línea tanto con el hombre suicida como con la gente del local.

Teléfono descolgado

“En cuanto el hombre oyó las sirenas de las ambulancias, le preguntó a mi mamá si ya habían evacuado a todo el mundo.

“Ella intentó retrasar su respuesta pensando que se prendería fuego en cuanto le dijera que sí, pero la estrategia no funcionó.

“Segundos después, comenzó a oír los peores gritos de su vida y el teléfono quedó estático. Después, el silencio.

“El hombre murió en el hotel y mi mamá tuvo que oírlo. Un día terrible”.

La recepcionista con nervios de acero

En agosto de 2013, Antoinette Tuff tuvo uno de los días más difíciles en el trabajo.

El joven Michael Hill entró armado con un AK-47 en la escuela de primaria de Georgia (EE.UU.) en la que es recepcionista y amenazó con disparar indiscriminadamente a los alumnos y a los agentes de seguridad y suicidarse.

Mientras la policía evacuaba y rodeaba el edificio, Antoinette Tuff permaneció junto al chico e intentó tranquilizarlo al tiempo que mantuvo una conversación de más de 13 minutos con Kendra McGray, operadora del 911.

Tuff recibió numerosos elogios por la forma en que manejó la situación y tuvo un emotivo encuentro con McGray, cuyo temple también fue alabado por las autoridades y los medios.

El tranquilo criminal confeso

El pasado 26 de octubre, pocas horas después de haber disparado mortalmente a su esposa embarazada, Checkingson Sinclair llamó al 911 y con mucha calma le dio a la operadora los detalles de la muerte de su mujer, Latwassa Argrett.

“Se ha cometido un crimen”, dijo Sinclair.

“¿Se ha cometido un crimen? ¿Por parte de quién?”, preguntó la operadora.

“Por mí, señora”, respondió Sinclair.

La voz de la operadora se quebró cuando Sinclair añadió: “He matado a mi esposa”.

Durante la conversación, Sinclair respondió a todas las preguntas de la operadora. “Le disparé en la cabeza”, dijo.

“¿Por qué hizo esto?”, le preguntó la operadora.

“Empezamos a discutir y ella me atacó con un cuchillo”, contó y agregó que disparó en defensa propia.

Sin embargo, la policía declaró posteriormente que la mujer recibió el disparo en la parte trasera de la cabeza y que Sinclair reconoció que quería matarla.

Sinclair, de 21 años y residente en Florida, fue imputado con los cargos de homicidio en primer grado y homicidio de un bebé no nato y por alterar las pruebas.

**Nota publicada el 4 de noviembre.

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WhatsApp, Signal y Telegram: en qué se diferencian y cuál ofrece más privacidad

A simple vista pueden parecer muy similares, pero tienen algunas diferencias importantes. Las aplicaciones recopilan diferentes cantidades de datos de sus usuarios y tienen distintos métodos para proteger los mensajes.
14 de enero, 2021
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Mientras Signal y Telegram registran cifras récord de usuarios nuevos, WhatsApp se encuentra en el centro de la crítica por el cambio de sus términos de uso y privacidad.

La aplicación de mensajería anunció la semana pasada que compartirá diferentes datos de sus usuarios con su empresa matriz Facebook, y que esta podrá hacer lo propio con sus plataformas Instagram y Messenger.

En medio de los cuestionamientos, WhatsApp sostiene que sus nuevas condiciones, que deberán ser aceptadas por los que la usan hasta el 8 de febrero, fueron malinterpretadas.

“Queremos aclarar que la actualización de la política no afecta de ninguna manera la privacidad de los mensajes que los usuarios comparten con sus amigos y familiares”, señaló la plataforma en un comunicado emitido el lunes.

Añade que algunos de los cuestionamientos realizados son “rumores”.

Pese a esos argumentos, el largo debate respecto a qué servicio de mensajería instantánea es más seguro, se reavivó desde el cambio en WhatsApp.

Y aunque pueden parecer similares a simple vista, las tres aplicaciones tienen algunas diferencias importantes que analizamos acá.

Los datos recopilados

Lo primero que hay que saber es que, entre las tres plataformas de mensajería de las que más se habla en los últimos días, existen niveles distintos de datos que son recopilados.

Y es un asunto central porque esa es la información que WhatsApp puede compartir con Facebook y las otras aplicaciones que esa compañía posee.

WhatsApp y Facebook

Getty Images
La controversia comenzó cuando WhatsApp anunció que compartiría sus datos con Facebook.

“WhatsApp posee muchos metadatos, que es la información que se obtiene de cualquier mensaje que enviamos, como la marca del teléfono, la hora del mensaje, tu ubicación y otros. Con ello puede saber mucho de sus usuarios”, explica Cristian León, responsable del programa de innovación de la organización civil Asuntos del Sur, con sede en Argentina.

El experto en derechos digitales le indica a BBC Mundo que esta aplicación de mensajería, que es la más popular en el mundo, tiene un código de programación cerrado y por ello tiene poca transparencia sobre lo que recopila.

En la página web de WhatsApp están detallados los datos que obtiene y la información que una persona le brinda al aceptar sus términos de uso. Además del nombre, número de teléfono y contactos, están detalles del uso de la plataforma (tiempo o rendimiento, por ejemplo), transacciones desde la aplicación, marca y modelo del dispositivo o tipo de conexión, entre otros.

Telegram y Signal, explican León, recopilan mucho menos datos.

La primera requiere de sus usuarios el número de teléfono, el nombre y la lista de contactos.

Por su parte Signal se limita a pedir el número de teléfono y añadir el nombre es opcional.

Las dos tienen códigos de programación abiertos, por lo que es posible escudriñar cuáles datos son obtenidos y qué se hace con ellos.

La gran preocupación: los mensajes

Desde que comenzó la expansión de las aplicaciones de mensajería móvil en todo el mundo, la gran pregunta fue y es por la seguridad de los mensajes que son intercambiados.

Candado

Getty Images
El cifrado de extremo a extremo es una especie de candado por el que solo el emisor y receptor del mensaje pueden acceder a él.

Las plataformas fueron evolucionando al respecto y desde hace unos años que Signal y WhatsApp establecieron el cifrado de extremo a extremo como función predeterminada para todas las conversaciones de sus usuarios.

Se trata de una especie de candado que solo el emisor y el receptor del mensaje pueden abrir.

En teoría, ni siquiera las aplicaciones en las que se realizó el intercambio pueden acceder a los contenidos de las charlas.

Ni WhatsApp ni Facebook pueden leer tus mensajes ni escuchar las llamadas que haces con tus amigos, familiares o compañeros en WhatsApp. Todo lo que compartan quedará entre ustedes”, aseguró la plataforma en su comunicado del lunes.

Telegram parece tener una desventaja en este aspecto dado que el cifrado de extremo a extremo solo se activa cuando se usa el modo “chat secreto”, pero las conversaciones regulares no cuentan con esa función.

Las tres ofrecen también una modalidad cada vez más utilizada conocida como “mensajes temporales” en la que texto, fotografías, ubicaciones o documentos compartidos en una conversación se autodestruyen después de un cierto tiempo.

La diferencia es que en WhatsApp los mensajes desaparecen en los siguientes siete días, mientras que en Signal y Telegram se puede configurar el tiempo para que no quede rastro de las interacciones a los pocos segundos.

Otra diferencia es que la aplicación que es propiedad de Facebook no posee la opción de bloqueo de capturas de pantalla para las conversaciones, mientras que sus competidoras sí la incluyen.

Los usos

Si bien es lógico que la mayoría se limita a usar estas aplicaciones para mantener contacto con sus conocidos, diferentes polémicas se han producido en los últimos años.

Por ejemplo, se descubrió que Telegram era utilizado como medio de difusión de propaganda de Estado Islámico.

Telegram con propaganda

Getty Images
Se descubrió que Telegram es usado por grupos de derecha en diferentes partes del mundo para difundir su propaganda.

El grupo extremista captaba reclutas desde allí y aprovechaba los chats grupales encriptados para mantener comunicaciones y difundir videos de sus acciones.

Y desde el año pasado se conoce que es una de las plataformas que los grupos de derecha estadounidenses utilizan para divulgar sus mensajes, aunque la mayoría de ellas usan otras aplicaciones que permiten interacciones anónimas para convocar a sus actividades o divulgar teorías de conspiración.

WhatsApp también tuvo problemas y en 2019 decidió eliminar cientos de miles de cuentas sospechosas de usar su servicio para difundir pornografía infantil.

La compañía mantiene una política de tolerancia cero a la explotación sexual de menores.

La aplicación, según diferentes análisis, fue señalada de ser, junto a Facebook, uno de los mayores canales de difusión de noticias falsas en tiempos electorales en países como Bolivia, Colombia o Estados Unidos.

Signal, que tiene menos usuarios que las dos anteriores, por ahora no fue señalada de ser usado como un canal para captar reclutas o difundir información mentirosa.

Sin embargo, sí se vio en medio de algunas controversias políticas como cuando se denunció que era la aplicación que el expresidente del gobierno regional de Cataluña, Carles Puigdemont, usaba para comunicarse con uno de sus aliados durante su intento de declarar la independencia de esa región.


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