Sale uno de los detenidos el #20NovMx
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Sale uno de los detenidos el #20NovMx

Representantes de cinco organizaciones encabezaron una conferencia de prensa este domingo en la que acusaron irregularidades el jueves pasado en el Zócalo capitalino en la detención de 11 personas, a quienes se acusa de asociación delictuosa, tentativa de homicidio y motín.
Por Dulce Ramos
24 de noviembre, 2014
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Conferencia de este domingo en Cencos sobre las detenciones arbitrarias contra varios estudiantes en la movilización #20NovMx. Foto: Dulce Ramos.

Conferencia de este domingo en Cencos sobre las detenciones arbitrarias contra varios estudiantes en la movilización #20NovMx. Foto: Dulce Ramos.

Luego de pagar una fianza de 50 mil pesos, José Manuel Morales Ruiz estudiante de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) detenido en las protestas del jueves pasado en el Aeropuerto del DF, salió hoy del Reclusorio Norte.

La oficina del Abogado General de la universidad informó que a las 3:30 horas el alumno del plantel San Lorenzo Tezonco dejó la prisión.

En el escrito dado a conocer en redes sociales se expuso que académicos de la UACM se coordinaron para hacer una colecta.

“La única compañía afianzadora cercana puso muchas trabas para conseguir la póliza, pese a que la UACM ofrecía como contragarantía la escritura de su plantel Del Valle”, dice el escrito.

La familia de José Manuel llegó a las 22:45 horas con los 50 mil pesos.

Exigen la libertad de los detenidos el #20NovMx; acusan irregularidades

Este domingo, dos comunicados de normalistas de Ayotzinapa fueron emitidos desde la Ciudad de México y Chilpancingo, la capital guerrerense. Desde el DF, los estudiantes exigieron la libertad de los detenidos en la manifestación en el Zócalo el pasado jueves. Por otro lado, luego de tomar dos radios en Chilpancingo, emitieron un mensaje en el que emplazaron al presidente Enrique Peña Nieto a renunciar.

La tarde de este domingo, estudiantes de la Escuela Normal Isidro Burgos con sede en Ayotzinapa, Guerrero, tomaron dos estaciones de radio en Chilpancingo y emitieron un mensaje en el que dieron seis días al presidente Enrique Peña Nieto para presentar su renuncia, de lo contrario advirtieron que las movilizaciones aumentarán.

Estudiantes con el rostro cubierto tomaron las cabinas de ABC Radio y Radio Capital a las 11:30 horas, dejando las instalaciones a las 12:40 horas en tres autobuses en los que se trasladaron.

Uno de los dirigentes de los estudiantes afirmó a medios de comunicación que recordaron al aire que el próximo miércoles 26 de noviembre se cumplen dos meses de la desaparición de sus compañeros y agregaron que hasta el momento el gobierno federal no ha dicho la verdad sobre el caso.

En la Normalistas exigen liberación de detenidos durante marchas

Normalistas de Ayotzinapa en la Ciudad de México y la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México exigieron la libertad de los estudiantes detenidos el pasado jueves, quienes -afirmaron- están acusados de cargos “estúpidos” y consideraron que son presos políticos.

Los estudiantes advirtieron que no van a olvidar a sus 43 compañeros desaparecidos y mucho menos a los detenidos “reprimidos” por el gobierno.

En un mensaje a la prensa desde un inmueble de la CNTE en el DF repudiaron “cómo trabaja el presidente Enrique Peña Nieto y el mensaje de que sigue reprimiendo y hostigando” a los manifestantes y advirtieron que “no vamos a parar, no vamos a olvidar a los 43 desaparecidos y ahora a los detenidos”.

Advirtieron nuevas movilizaciones para esta semana en exigencia de la libertad de los estudiantes detenidos el jueves  y la aparición con vida de los 43 normalistas. Además, se deslindaron de las acciones de violencia que pudieran surgir en próximas movilizaciones.

Consideraron también que en la marcha del pasado jueves hubo infiltrados que iniciaron la violencia, “provocación” en la que cayeron algunos estudiantes. No obstante, invitó a la sociedad a continuar apoyándolos y no caer en provocaciones.

Los 11 detenidos de la protesta del Zócalo, sin acceso a abogados de su elección

Los 11 manifestantes detenidos en la protesta del jueves 20 de noviembre, y que se encuentran ahora en calidad de consignados en penales de alta seguridad, no han tenido acceso a un abogado de su elección, y hasta ahora, su defensa está a cargo de abogados de oficio, sin que las autoridades expliquen los motivos para negar el acceso a una defensa de su confianza, denunciaron más de 90 organizaciones, en una conferencia de prensa ofrecida la mañana de este domingo 23 de noviembre.

En la detención de los 11, a quienes se acusa de asociación delictuosa, tentativa de homicidio y motín, hubo una serie de irregularidades que denunciaron representantes de cinco organizaciones, quienes encabezaron la conferencia de prensa. Dichos delitos podrían alcanzar una pena de entre 6 y 60 años de prisión. 

Entre las más graves, dijo el representante del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, Jesús González, está el traslado de los detenidos a penales de máxima seguridad (al de Villa Aldama, Veracruz 8 hombres y al de Tepic, Nayarit, tres mujeres) sin previa notificación a los familiares ni a las organizaciones que han seguido el caso. De acuerdo con González, los traslados ocurrieron a las 7:00 horas del sábado, y ellos tuvieron información hasta las 16:00 horas.

El jueves por la noche, después de la manifestación por la desaparición de 43 normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrero, los 11 detenidos fueron llevados a la Subprocuraduría Especializada en Delincuencia Organizada (SEIDO) y fueron acusados, en un principio, de terrorismo, delincuencia organizada, tentativa de homicidio y motín. Los primeros dos delitos fueron reclasificados.

El operativo de la policía federal y capitalina en el que se replegaron a los manifestantes a las calles 5 de febrero y 5 de mayo se dio “de manera desorganizada”, “sin control” y “sin estrategia”. “No había ninguna dirección de los policías. En ese contexto se dan las detenciones de los jóvenes que hoy están en penales de máxima seguridad”, dijo el representante del Instituto Mexicano de Derechos Humanos.

Sobre la designación de abogados de oficio, que no ha logrado revocarse, Jesús González afirmó: “en la mayoría de los casos, los abogados de oficio tardan muchísimo tiempo en reaccionar y curiosamente ahora hay muchos abogados de oficio queriendo apoyar a los jóvenes, lo cual nos parece dudoso en esta cadena de irregularidades por parte de las autoridades. Los abogados de oficio se convierten en otra traba para la actuación de los abogados de las organizaciones (defensoras de derechos humanos)”.

“El uso político del sistema penal queda muy claro en este caso”, añadió González.

La mañana de este domingo, el abogado del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, Alejandro Jiménez, junto con dos abogados de la Organización para los Derechos de la Infancia, viajaron a Xalapa, Veracruz, para seguir el caso, que radica en el juzgado 17 de distrito, bajo la causa penal 45/2014A. Pese a que las mujeres se encuentran en Nayarit, el caso está concentrado en el juzgado ya mencionado.

Foto: Gonzalo Ortuño.

Foto: Gonzalo Ortuño.

“El objetivo es inhibir el derecho humano a la protesta”

De acuerdo con Francisco Cerezo, representante de la organización defensora de Derechos Humanos Comité Cerezo, el operativo para replegar la manifestación del jueves fue para “infundir miedo” y para “inhibir el derecho humano a la protesta (…) y eso es una violación grave a los derechos humanos que está cometiendo el Estado mexicano”. 

“El objetivo es que la gente no vuelva a regresar a manifestarse”, agregó Cerezo, quien también señaló que la falta de información clara y precisa tras la detención de las 11 personas es otra irregularidad.

“Alertamos que el Estado mexicano está intentando por medio de la violencia generar mayor violencia para justificar las detenciones arbitrarias para ocultar y opacar el verdadero origen de las manifestaciones, que es la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa”, añadió.

**Nota publicada el 23 de noviembre.

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¿Qué pasa si Trump se niega a abandonar la Casa Blanca pese al triunfo de Biden?

El anuncio del presidente Donald Trump de negarse a aceptar su derrota ante Joe Biden genera una situación tan nueva como desconcertante en la vida del país.
8 de noviembre, 2020
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En 244 años de historia de Estados Unidos, nunca ha habido un presidente que se rehúse a abandonar la Casa Blanca después de haber perdido una elección.

La transferencia ordenada, legal y pacífica del poder es uno de los sellos definitorios de la democracia estadounidense.

Por eso, el anuncio del presidente Donald Trump de negarse a aceptar su derrota ante Joe Biden, genera una situación tan nueva como desconcertante en la vida del país.

Y presenta para los analistas el reto de considerar escenarios antes impensables.

“Lejos de haber terminado”

Trump jugaba golf a las afueras de Washington cuando se confirmó el triunfo electoral de Biden este 7 de noviembre.

Poco después, la campaña del candidato derrotado emitió un comunicado asegurando que la “elección está lejos de haber terminado”.

Donald Trump jugando al golf.

Getty Images
Trump estaba jugando al golf cuando se conoció la victoria de Joe Biden.

“Todos sabemos por qué Joe Biden se está apresurando a presentarse falsamente como el ganador, y por qué sus aliados de los medios se están esforzando en intentar ayudarle: no quieren que se sepa la verdad”, señala el comunicado, en donde además indica que Trump seguiría oponiéndose mediante demandas judiciales al resultado anunciado, alegando la existencia de supuestos fraudes.

La constitución estadounidense es clara, más allá de cualquier duda, en establecer que el actual período presidencial termina “al mediodía del día 20 de enero”.

Joe Biden ha conseguido ganar en una cantidad de estados que le aseguran más de 270 votos en el Colegio Electoral. Por lo que tiene el derecho a ocupar la presidencia por los siguientes cuatro años.

Donald Trump tiene recursos legales y legítimos que todavía puede emplear para disputar el resultado de la votación.

Pero a no ser que ocurra de aquí a allá un giro dramático en las cortes y que pueda probar en los juzgados la existencia de las irregularidades en la elección que él reclama, todavía sin presentar evidencia, el 20 de enero es la fecha en que el actual presidente debe abandonar el poder.

Trump con su equipo en la oficina oval de la Casa Blanca.

Getty Images
¿Qué pasa si Trump se niega a abandonar la Casa Blanca?

Posición anunciada

Trump fue claro a lo largo de la actual campaña en advertir que no aceptaría una derrota.

Dijo en repetidas ocasiones que estaba decidido a seguir al mando, sin importar lo que dijeran las autoridades electorales, indicando que la única posibilidad de que perdiera era si le robaban las elecciones.

Por lo que el país empezó a discutir qué pasaría en el caso de que Trump cumpliera su amenaza e intentara aferrarse al poder a la fuerza.

Una hipótesis incluso comentada por el propio Joe Biden cuando era candidato.

En una entrevista televisada el pasado 11 de junio, el humorista Trevor Noah le preguntó a Biden si había pensado en la posibilidad de que un Trump perdedor se negara a desocupar la residencia presidencial.

“Sí, lo he pensado”, respondió Biden, agregando que estaba convencido de que en una situación semejante, las fuerzas militares se encargarían de impedir que se quedase en el cargo y lo desalojarían sin más de la Casa Blanca.

También se ha dicho que podría ser el Servicio Secreto el que podría cumplir la eventual tarea de escoltar a Trump fuera de la residencia presidencial.

Ese cuerpo civil, encargado de la seguridad del mandatario, tiene por ley también la obligación de proteger a todos los ex presidentes, y seguirá escoltando al ya expresidente a partir del 20 de enero.

Donald Trump con un miembro del Servicio Secreto en la Casa Blanca

Getty Images
El Servicio Secreto es el que podría cumplir la eventual tarea de escoltar a Trump fuera de la residencia presidencial.

Desde que se hizo evidente la ventaja electoral de Biden y parecía inminente el anuncio de su victoria, el Servicio Secreto extremó las medidas de protección sobre el presidente-electo, empezando a darle efectivamente un nivel de seguridad “presidencial”, pese a que Trump insistía en que el demócrata había sido derrotado.

¿El escenario impensable?

Pero en ese punto habría que entrar a evaluar la lealtad a este presidente de las fuerzas de seguridad, tal como lo hacen los analistas que buscan entender la situación de cualquier país en un momento de inestabilidad institucional.

BBC Mundo le preguntó a expertos si era factible que Trump intentase utilizar a las fuerzas de seguridad del estado para quedarse ilegalmente en el poder.

“Que un presidente llegara a abusar de los poderes de la presidencia para quedarse en el cargo después de aparentemente perder la elección, sería duro y destruiría normas vitales. Pero no es inconcebible“, le dice a BBC Mundo el profesor Dakota Rudesill, experto en legislación y política de seguridad nacional, afiliado a la Universidad Ohio State en Estados Unidos.

Causaría un gran daño al país, a principios importantes de las relaciones entre civiles y militares, y a los prospectos globales para la democracia”, advierte.

Sin embargo, aclara que, en su opinión, el escenario en que Trump pudiera aferrarse a la presidencia apoyado en las fuerzas de seguridad es difícil de realizarse.

“El personal militar jura lealtad a la Constitución, no al político que actualmente ocupe la presidencia. Y el que es en este momento el militar de mayor rango en el país, el General Mark Milley, Jefe del Estado Mayor Conjunto, ha dicho repetidamente que los militares no tendrán rol alguno en esta elección”.

Gráfico de quién podría involucrarse si se impugnan los resultados

BBC

Rudesill no es el único que se hace estas preguntas. Keisha Blaine es catedrática de la Universidad de Pittsburgh y experta en el estudio de movimientos de protesta social.

“El solo hecho que tengamos que preguntarnos si las fuerzas armadas intervendrán en la elección revela mucho acerca del triste estado de las cosas en nuestro país“, le dice a BBC Mundo.

Agrega Blaine que “hace cuatro años la mayoría de los estadounidenses no se preguntaban esto. Pero después de haber visto a Trump desplegar agentes federales en Portland y Washington en los últimos meses, es una preocupación seria. No creo que esto sea un escenario probable, pero no podemos descartarlo como una posibilidad seria, teniendo en cuenta todo lo que pasó este año”.

Efectivamente, durante las protestas sociales que surgieron con el movimiento anti-racismo de mediados de año, Trump consideró movilizar a las fuerzas armadas para disolver las manifestaciones.

El pasado 5 de junio, el diario New York Times aseguraba que el general Milley “convenció a Trump de no invocar la Ley de Insurrección de 1807 para movilizar tropas regulares en todo el país para reprimir las protestas, una línea que varios oficiales del ejército estadounidense han dicho que no cruzarán, ni siquiera si el presidente se los ordena”.

Al final, ante la negativa del ejército regular a verse involucrado, Trump ordenó para contener las protestas el uso de efectivos de la Guardia Nacional, que dependen de los gobernadores de cada estado.

Trump con Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto

Getty Images
El 1 de junio, Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, acompañó a Trump a tomarse una foto con una biblia a metros de la Casa Blanca y en medio de las protestas por la muerte de George Floyd. A los días, Milley se arrepintió.

También estuvieron involucrados en la contención de las protestas en Washington, Portland y otras ciudades, miembros de las fuerzas de seguridad no militares que dependen del Ministerio de Seguridad Interior (Homeland Security).

Por lo que algunos contemplan que en una crisis surgida a raíz de las elecciones, Trump potencialmente tendría acceso a ordenar el despliegue de cierto número de personal armado no militar.

Sin embargo, asumiendo que las fuerzas armadas no se pondrían a disposición de la supervivencia política del presidente, es difícil imaginar una maniobra exitosa de Trump para quedarse en el poder en esas condiciones.

¿Violencia en la espera?

Rudesill dice que le produce preocupación escenarios relacionados.

“He escrito acerca de la posibilidad de que el presidente Trump intente usar un decreto ejecutivo, o que el Departamento de Justicia controlado por sus aliados políticos intente emitir una ‘directriz’, indicando que la Rama Ejecutiva debe considerar a Trump como el ganador de una elección disputada”, el experto le dice a BBC Mundo, pero advierte que eso sería “totalmente inapropiado e impermisible”.

“Ordenar al ejército continuar rindiendo saludo al presidente mas allá del final de su período al mediodía del 20 de enero pondría a los militares en una situación imposible”, señala.

Un seguidor de Trump armado en Minesota este 7 de noviembre.

Getty Images
Los analistas dicen que una situación en la que el candidato perdedor de la elección presidencial se niega a aceptar el resultado puede llevar a “la posibilidad de desorden civil serio”.

“La mitad del país y mucha gente alrededor del mundo pensaría que las fuerzas armadas apolíticas estadounidenses habían tomado una posición partidista. Los militares nunca, nunca deben recibir esa orden“, puntualiza Rudesill.

Y sin llegar al caso extremo de una situación en la que se ponga en juego la autonomía de las fuerzas armadas ante las disputas partidistas, otros advierten que una extensión de la actual coyuntura política puede generar violencia en otros campos.

Una situación en la que el candidato perdedor de la elección presidencial se niega a aceptar el resultado ciertamente lleva a “la posibilidad de desorden civil serio”, le dice a BBC Mundo Keisha Blaine.

La retórica presidencial “ha incrementado la posibilidad de protestas e incluso de violencia”, argumenta.

La situación presenciada en distintas ciudades estadounidenses en los últimos meses, de manifestantes armados hasta los dientes expresando su apoyo por el presidente, así como la aparición en las calles de esas mismas urbes de grupos radicales de oposición, son un recordatorio del potencial de violencia que conlleva la actual tensión política en Estados Unidos.

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BBC

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