Los peligros invisibles de viajar al espacio
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Los peligros invisibles de viajar al espacio

Hay algo seguro: sin duda la instancia más peligrosa de cualquier viaje espacial es el despegue.
Por BBCMundo
26 de noviembre, 2014
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En julio de 1969, el mundo miró extasiado cómo dos hombres ponían por primera vez un pie en la Luna.

La humanidad comenzaba así a aventurarse fuera de nuestro planeta, abriendo la posibilidad de viajar y explorar otros mundos que no fueran el nuestro.

Pero, a medida que los astronautas comenzaron a pasar más tiempo en el espacio, los problemas para la salud de esta actividad se hicieron más evidentes.

No hay duda de que la instancia más peligrosa de cualquier viaje espacial es el despegue.

Tratar de alcanzar la velocidad necesaria para escapar de la gravedad de la Tierra es una empresa peligrosa.

Pero una vez en el espacio, los astronautas no están fuera de peligro.

Te explicamos cuáles son estos riesgos y los peligros que los astronautas deben afrontar en el espacio.

Lea también: ¿Cuál es la probabilidad de morir en un vuelo para turistas espaciales?

1- Trajes protectores

Estamos hechos para vivir en la Tierra y no en las condiciones extremas del espacio.

Astronauta
Hace falta desarrollar nuevos trajes si el objetivo es ir más lejos dentro del Sistema solar.

Por esta razón se han diseñado trajes especiales para mantener el cuerpo del astronauta envuelto en la atmósfera de la Tierra.

En la órbita de la Tierra, los astronautas pueden experimentar temperaturas bajas de hasta -129º C y tan altas como 121º C.

Los trajes los protegen de estos extremos térmicos.

También controlan la presión del aire para evitar que los fluidos corporales hiervan en el vacío del espacio.

Sin embargo, los trajes actuales sólo permiten viajar hasta una órbita terrestre baja.

Para llegar más lejos dentro del Sistema Solar, necesitamos un nuevo traje que nos pueda proteger de los peligros letales del espacio profundo.

Vea: Así es una vuelta a la Tierra desde el espacio en 1 minuto

2-Vivir sin gravedad

Nuestro cuerpo está adaptado para funcionar con la gravedad.

Nuestros músculos y huesos se han desarrollado para actuar en función de esta fuerza y la necesitan para mantenerse fuertes y sanos.

En el espacio, los astronautas flotan y la exposición prolongada a un ambiente con microgravedad deja su huella en el cuerpo humano.

La falta de gravedad debilita los músculos, lo cual a su vez aumenta el riesgo de tendinitis y acumulación de grasas.

Astronauta
En la ISS, los astronautas hacen dos horas y media de ejercicio al día, seis veces por semana.

También nos hace crecer hasta cinco centímetros de altura, porque sin la compresión de la gravedad, las vértebras se separan.

Esto puede provocar dolores de espalda.

A largo plazo, los astronautas sufren pérdida ósea. La microgravedad hace que el cuerpo pierda calcio y fósforo y se debiliten los huesos, y aumente el riesgo de osteoporosis.

La pérdida ósea puede ser de hasta de 1,5% por mes, lo cual en un período de seis meses equivale a un 10%.

La recuperación tras el regreso, puede demorar entre tres y cuatro años, por eso los astronautas que viven en la ISS deben hacer dos horas y media de ejercicios diarios, seis veces por semana.

Otra complicación está relacionada con la circulación.

Nuestro sistema cardiovascular está diseñado para bombear sangre constantemente contra la fuerza de gravedad, que normalmente empuja la sangre hacia nuestros pies.

En la microgravedad del espacio, la sangre asciende hacia el pecho y la cabeza. Esto hace que a los astronautas se les hinche la cara y les aumente la presión arterial.

3- “Lo que me pasó por vivir en el espacio”

Chris Hadfield
Al regresar de la ISS, Hadfield corría el riesgo de romperse la cadera, por la pérdida de densidad ósea.

El astronauta Chris Hadfield vivió durante meses en la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés).

Su estadía en la ISS le cambió su cuerpo, cuenta, y le hizo tomar conciencia de la amenaza constante de los micrometeoritos.

“Cada tanto puedes escuchar el sonido de un meteorito que rebota. Escuchas un golpe cuando algo se choca contra la estación y eso te recuerda dónde estás”.

“Cuando escuchas uno de esos golpes, te das cuenta de que estás en una burbuja de aluminio”.

“También nos preocupa la radiación. Siempre recibimos una dosis más alta que la gente en la Tierra, como aquellos que viven en sitios altos”.

“Pero cuando el Sol está particularmente activo, hay lugares en la estación que están más protegidos y nos podemos refugiar allí cuando es absolutamente necesario”.

Hadfield dice que al volver, como perdió densidad ósea en la cadera, corría el riesgo de rompérsela.

“Aumenté la masa muscular, perdí grasa y mantuve mi densidad ósea en todas partes salvo en una región de la cadera y en el extremo superior del fémur”.

Lea: El videoclip cósmico del astronauta Chris Hadfield

4- Radiación cósmica

Los rayos cósmicos son partículas cargadas que viajan a gran velocidad de a través del espacio interestelar.

En la Tierra estamos protegidos de los rayos cósmicos porque el campo magnético del planeta actúa a modo de escudo.

Tierra
En la Tierra estamos protegidos de los rayos cósmicos porque el campo magnético del planeta actúa como escudo.

La falta de atmósfera en el espacio hace que los astronautas queden expuestos a su destructiva naturaleza.

Una sola partícula tiene el poder de atravesar el tejido humano y destruir nuestro ADN, lo cual puede provocar mutaciones celulares y cáncer.

Hasta ahora, los astronautas que han estado expuestos a los niveles más elevados de estos rayos desarrollaron cataratas, debido a la vulnerabilidad del tejido que compone el ojo.

La razón por la que son tan dañinos es porque parecen haberse originado en algunos de los eventos más energéticos del Universo, como la explosión de supernovas, donde las partículas cargadas se aceleran hasta alcanzar una velocidad similar a la de la luz antes de ser despedidas hacia el cosmos.

Se cree que las posibilidades de desarrollar cáncer terminal en una misión a Marte son de un 30%.

¿Cómo evitar la amenaza de los rayos cósmicos?

Una de las estrategias posibles es modificar la composición o el grosor de las paredes de la nave espacial.

Otra solución es programar los viajes en función del ciclo solar (de 11 años)

Marte
Las chances de desarrollar cáncer en una misión a Marte son de un 30%, según científicos.

Se sabe que la intensidad de los rayos cósmicos es más elevada durante la etapa llamada mínimo solar.

Si nos mantenemos lejos del mínimo solar, podemos reducir el nivel de exposición.

Y el último recurso es la persona misma.

A medida que aprendemos más sobre factores genéticos, será posible encontrar atributos que hagan a una persona más resistente o más adecuada para una misión espacial de largo plazo.

BBC. 

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¿Es posible contraer COVID-19 y contagiar a otros después de vacunarse?

Después de desarrollar vacunas efectivas para combatir la pandemia, el paso siguiente es comprender con más detalle el tipo de protección que ofrecen.
16 de febrero, 2021
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El mensaje de las autoridades y los especialistas es claro: vacunarse es una manera efectiva de combatir la pandemia de covid-19.

Pero, ¿qué significa exactamente estar vacunado?, ¿qué tipo de protección tienen quienes ya recibieron su dosis completa?

En este momento en el mundo hay al menos 9 vacunas que han demostrado que son altamente eficaces a la hora prevenir la enfermedad que causa el virus SARS-CoV-2.

Eso quiere decir que si una persona vacunada se contagia del virus, tendrá menos probabilidades de desarrollar síntomas o enfermarse gravemente.

Lo que aún no está claro, sin embargo, es si la vacuna logra evitar el contagio.

En resumen: aún no se sabe si la vacuna evita que te contagies, lo que sí se sabe es que si te vacunas y luego te contagias, probablemente no te vas a enfermar.

Veamos por qué ocurre esto y por qué es importante mantener precauciones aún luego de recibir la vacuna.

¿Qué tipo de protección ofrecen las vacunas contra la covid-19?

Hay dos tipos principales de inmunidad que puede lograr con las vacunas.

Una es la llamada “inmunidad efectiva”, que puede evitar que un patógeno cause una enfermedad grave, pero no puede evitar que ingrese al cuerpo o haga más copias de sí mismo.

La otra es la “inmunidad esterilizante”, que sí puede impedir la infección e incluso prevenir casos asintomáticos.

Lo ideal es que una vacuna logre producir inmunidad esterilizante, pero rara vez se logra.

Vacunas

BBC

¿Cuál de estos dos tipos de inmunidad proporcionan las vacunas contra la covid-19?

“En pocas palabras, no lo sabemos, porque son demasiado nuevas”, dice en un artículo de BBC Future Keith Neal, profesor emérito de epidemiología en la Universidad de Nottingham, en Reino Unido.

Hasta el momento, la eficacia de las vacunas se ha medido por su capacidad de prevenir el desarrollo de síntomas, pero aún no hay datos suficientes para saber si también son capaces de evitar la infección.

Algunas investigaciones, sin embargo, ya han comenzado a medir si las vacunas pueden bloquear la infección, y los expertos esperan que en las próximas semanas y meses se obtegan resultados mas dicientes.

Estudios recientes de las vacunas de Oxford-AstraZeneca, Pfizer-BioNTech y Moderna sugieren que estas vacunas podrían tener el potencial de reducir la la transmisión del virus.

virus

Getty
Se sabe que las vacunas pueden impedir que una persona se enferme de covid-19, pero todavía no está claro si evitan la infección.

Estos estudios, sin embargo, tienen limitaciones o aún están en revisión. Es decir, sus resultados aún no son concluyentes.

“Suponemos que todas las vacunas van a tener un nivel de capacidad de bloqueo de la infección”, dijo la doctora Zulma Cucunubá, epidemióloga del Imperial College London, en el programa #TuMundoBBC, a finales de enero.

Cucunubá, sin embargo, advierte que para tener esa certeza faltan más ensayos de largo plazo y diseñados específicamente para medir esa capacidad de bloqueo de la infección.

¿Vacunarte evitará que contagies a otras personas?

“La respuesta es: no sabemos“, según lo indica el portal dedicado al coronavirus de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, refiriéndose a que faltan más datos para dar una respuesta definitiva.

Como lo indica este portal, es posible que una persona vacunada pueda tener el virus replicándose en su nariz y garganta, incluso si está protegida contra la enfermedad.

Ahora, también es posible que la respuesta inmune que genera la vacuna y que impide que la persona se enferme, también reduzca la cantidad de virus en la nariz y la garganta, al punto de que sea poco probable que pueda contagiar a otros.

Pero, una vez más, “necesitamos más investigaciones para estar seguros”, indica el portal de Harvard.

Hombre tosiendo

Getty
El coronavirus puede transmitirse a través de las gotas que una persona contagiada expulsa al hablar, toser o estornudar.

Finalmente, hay otros dos factores a tener en cuenta.

El primero es que ninguna vacuna es perfecta.

Una vacuna que tenga una eficacia del 95% significa que cerca de 1 de cada 20 personas que la reciben puede que no obtenga protección contra la enfermedad, según el explica el portal de coronavirus de la Universidad Johns Hopkins.

El segundo factor es que puede darse el caso, por ejemplo, de una persona que sin saberlo ya esté contagiada al momento de vacunarse, con lo cual la infección podría seguir desarrollándose aún después de recibir la vacuna.

Seguir cuidándose y cuidando a los demás

Por todas estas razones, los expertos insisten en que, aun después de vacunarse y mientras no tengamos más información, hay que seguir tomando precauciones como el uso de la mascarilla y el distanciamiento social.

“Si estás entre los primeros grupos de personas que se vacunan, es mejor seguir usando mascarillas y mantener la distancia física para proteger a otras personas que aún no se han vacunado”, dice el portal de Harvard.

Pero la capacidad de las vacunas de bloquear el contagio no solo determina qué tan necesario es que sigamos usando mascarillas y distancia social.

El tipo de protección de la vacuna influye directamente en la posibilidad de alcanzar la anhelada inmunidad de rebaño.

mujer

Getty
El uso de la mascarilla y el lavado de manos ayudan a prevenir el contagio.

La inmunidad de rebaño se refiere a la protección que logra una población cuando una cantidad suficiente de personas ya es inmune al virus, ya sea porque se recuperaron tras el contagio del virus o porque fueron vacunadas.

Los expertos aún no tienen claro qué porcentaje de la población tendría que ser vacunada para lograr la inmunidad de rebaño.

Lo que sí está claro es que “si las vacunas no detienen por completo la transmisión, aumentará la cantidad de personas que necesitamos vacunar para cruzar verdaderamente los umbrales de inmunidad de rebaño y reducir los casos a un nivel cercano a cero“, dice a BBC Future Michael Head, investigador en salud global en la Universidad de Southampton.

Un estudio del Imperial College London, por ejemplo, calculó que con una vacuna que sea 100% efectiva impidiendo la transmisión del virus, se necesitaría vacunar entre el 60% y el 70% de la población.

Con una vacuna que ofrezca el 80% de efectividad para impedir la transmisión, el número de personas vacunadas que se necesitaría aumentaría hasta un rango entre el 75% y el 90%.

personas

Getty
La eficacia y el tipo de protección que ofrecen las vacunas determinan la capacidad de alcanzar la inmunidad de rebaño.

La doctora Cucunubá advierte que en caso de que las vacunas tengan solo la capacidad de prevenir la enfermedad, pero no de bloquear la infección, las vacunas no nos podrían llevar a la inmunidad de rebaño.

Mientras tanto…

Los expertos esperan que en las próximas semanas o meses tengamos más respuestas sobre el tipo de protección que ofrecen las vacunas contra la covid-19.

Mientras llega ese momento, “será importante que todos continúen usando todas las herramientas disponibles para ayudar a detener la pandemia”, según indica el portal de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés).

Eso, en términos prácticos, significa que es importante lavarse las manos, usar mascarilla y mantener la distancia, incluso si ya te vacunaste.


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