Así quedó el mapa electoral en EU: Los republicanos acaparan los gobiernos estatales
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Así quedó el mapa electoral en EU: Los republicanos acaparan los gobiernos estatales

Por primera vez desde la década de 1920, los gobiernos estatales del país serán más republicanos.
6 de noviembre, 2014
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Foto: AP.

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Los gobiernos estatales del país serán más republicanos que en cualquier momento desde la década de 1920 una vez que los legisladores y gobernadores que ganaron asuman sus cargos el próximo año, lo cual podría derivar en impuestos más bajos y quizá un menor flujo de dinero a los programas de seguridad social.

Un día después de una contienda electoral en gran escala, los líderes estatales republicanos recientemente envalentonados ya hacían planes el miércoles para buscar mayores recortes de impuestos, menor regulación a las empresas, más apoyos a los alumnos de escuelas privadas y la imposición de nuevos límites para los programas de bienestar social.

En algunos estados como Kansas, los republicanos podrán hacer lo que les plazca, ya que controlan ambas cámaras de la legislatura y la gobernación. En otros, como en el vecino Missouri, las enormes mayorías legislativas republicanas serán tales que prácticamente podrán descartar las objeciones de un gobernador demócrata. En otras partes como Nueva York, la toma republicana de una cámara legislativa simplemente representa una mayor voz en un estado que sigue en manos demócratas.

En ningún lugar del país los demócratas lograron tomar control de una cámara legislativa previamente controlada por republicanos. Y en Pennsylvania, Tom Corbett fue el único gobernador en perder ante su rival demócrata.

Para los republicanos en el Capitolio estatal, “es su posición más fuerte en casi un siglo”, dijo Tim Storey, un analista en la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales.

Los republicanos tendrán control total de al menos 29 legislaturas estatales, su total más grande desde 1928. El partido tendrá al menos 32 gobernaciones, entre ellas las de Illinois, Maryland y Massachusetts, oficinas obtenidas recientemente en estados tradicionalmente demócratas.

En muchos casos, los triunfos republicanos expandieron las mayorías obtenidas en elecciones previas, como en 2010, en que el Partido Republicano obtuvo un amplio triunfo. En los últimos años, los republicanos de antemano han usado tales mayorías para reducir impuestos, restringir el aborto, ampliar los derechos de posesión de armas de fuego y limitar los poderes de los sindicatos de servidores públicos.

Todos estos temas se mantienen al frente de la agenda republicana.

“Vamos a enfocarnos en la legislación que ayude a las pequeñas empresas, ya sea que se trate de impuestos, cuestiones laborales o normas ambientales”, dijo John Diehl, nominado a la presidencia de la Cámara de Representantes de Missouri, cuya camarilla republicana ahora tiene en su poder su más alto número de escaños en la historia.

El desafío para los republicanos podría ser el contener su entusiasmo, a fin de evitar que vayan más lejos de lo que algunos votantes habían anticipado y eso afecte sus posibilidades de reelegirse posteriormente.

Los (pocos) candidatos gay que ganaron en las elecciones en EU

Massachusetts se convirtió en el primer estado que elige a un candidato abiertamente homosexual para el cargo de fiscal general, en este caso una mujer, mientras que el candidato gay a la gobernación de Maine perdió por poco margen su oportunidad de hacer historia.

A nivel nacional, los activistas defensores de los derechos de los homosexuales se preocuparon de que las victorias de conservadores en el Congreso dañen su esfuerzo a favor de una legislación federal en contra del prejuicio en este tema.

En general, se trató de un resultado electoral moderado para el movimiento por los derechos de homosexuales, que contrasta con sus recientes victorias en tribunales que casi han duplicado el número de estados que permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo. En la reciente elección para el Senado federal, por ejemplo, varios demócratas que apoyaron el matrimonio gay —incluidos Mark Udall de Colorado y Kay Hagan de Carolina del Norte— perdieron ante republicanos que se oponen.

Entre lo relevante para los activistas defensores de los derechos gay estuvo la elección de la demócrata Maura Healey como fiscal general de Massachusetts. Healey, ex jefa de la división de derechos civiles de la fiscalía, fue capitana del equipo femenil de baloncesto de la Universidad de Harvard y jugó profesionalmente en Austria antes de dedicarse a su carrera de Derecho.

En Maine, el demócrata Mike Michaud quedó cerca de convertirse en el primer candidato abiertamente homosexual en la historia de Estados Unidos que es elegido gobernador. El veterano congresista de 59 años, quien reveló públicamente su orientación sexual el año pasado, había dicho que sería un empuje para la comunidad gay tener una voz en discusiones entre gobernadores sobre asuntos de igualdad.

Tras haberse contabilizado casi todos los votos, Michaud obtuvo 44% de los sufragios, mientras que el gobernador republicano en funciones Paul LePage consiguió la reelección con 48%. Un candidato independiente, quien quizá restó probabilidades a Michaud, recibió 8% de los votos.

Los cinco miembros abiertamente homosexuales de la Cámara de Representantes federal ganaron la reelección, al igual que Kyrsten Sinema, quien es bisexual.

Pero varios candidatos gay que buscaban unirse a ellos fueron derrotados, incluido el demócrata Sean Eldridge, esposo del cofundador de Facebook Chris Hughes, en el este de Nueva York, y el republicano Richard Tisei en una contienda reñida contra el demócrata Seth Moulton, un veterano de la guerra en Irak, en Massachusetts.

AP.

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Elecciones en Nicaragua: 3 claves para entender la esperada tercera reelección consecutiva

Daniel Ortega avanza hacia un nuevo mandato en Nicaragua en medio de denuncias por las trabas a la participación de la oposición.
Getty Images
7 de noviembre, 2021
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Como hace cinco años, este domingo se espera un nuevo triunfo de Daniel Ortega sin oposición.

El presidente de Nicaragua se declaró ganador en las presidenciales de 2016 de manera arrolladora. El colegio electoral le adjudicó el 72% de los votos. Pero los comicios quedaron manchados porque el mandatario izquierdista no tuvo competencia: el poder judicial, que según sus críticos está controlado por él, había ilegalizado a la oposición.

Este domingo se espera que Ortega, quien cumplirá 76 años a final de mes, sea elegido presidente por cuarta vez, la tercera de manera consecutiva, en un contexto similar al de hace cinco años.

“El poder no está en juego, no hay competencia electoral”, dice tajante a BBC Mundo el analista político Eliseo Núñez. “Ortega controla todo y ahora en 2021 con mano de hierro”, destaca.

En los últimos cuatro meses, la Justicia ordenó el encarcelamiento de siete precandidatos que se perfilaban como rivales de Ortega en los comicios junto a 32 líderes opositores y empresarios -otrora aliados- que están acusados de “conspiración y traición a la patria”.

Una reciente encuesta de Gallup divulgada hace dos semanas destacó que hasta el más impopular de todos los candidatos opositores presos habría derrotado al líder izquierdista que gobierna Nicaragua desde 2007, luego de un primer periodo presidencial en los años ochenta.

El sondeo reveló un dato nunca visto para el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el fuerte partido político que lidera Ortega: su simpatía política había bajado a 9%, luego de sobrepasar el 70% en 2016.

“En 2016 le bastó nada más ilegalizar a la oposición, ahora apresó a todos los candidatos”, dice Núñez, exiliado en Costa Rica.

“No eran ni precandidatos ni de su propio grupo, mucho menos que fueran precandidatos presidenciales. Eso nunca existió”, dijo Ortega tras los arrestos de los opositores Cristiana Chamorro, Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro, entre otros.

Oscar René Vargas, un sociólogo que fue miembro de la Dirección Nacional del FSLN, dice que Ortega no quiso competir en las elecciones porque sabe que perdió el apoyo de la población.

“Las encuestas no mienten, por eso tiene a partidos comparsas o zancudos como sus contrincantes”, dice Vargas.

En BBC Mundo resumimos en tres claves el momento político que explica la esperada reelección de Ortega.

Protestas en Nicaragua

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1. Las protestas de 2018

Ortega gobierna Nicaragua desde 2007 y hasta 2018 gozó de altos niveles de popularidad, según diversas encuestas. En abril de 2018 estudiantes universitarios y campesinos salieron a las calles a protestar contra una reforma a la seguridad social que disminuía beneficios sociales a los jubilados. Las revueltas fueron reprimidas violentamente por la policía.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la Organización de Estados Americanos (OEA), cuantificó 328 personas fallecidas durante las protestas, la mayoría opositores al gobierno a manos de policías o civiles armados leales a Ortega.

El gobierno calificó las protestas como “un intento de golpe de estado” y acusó a Estados Unidos y la Iglesia Católica de alentarlas.

Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo.

Getty Images

Desde entonces, el país centroamericano de 6,2 millones de habitantes y uno de los más pobres de América Latina vive una continua crisis política agravada en 2021.

El gobierno no solo apresó este año a los líderes opositores más visibles, sino que también cerró el principal diario del país, La Prensa, con casi 100 años de historia, encarceló a su gerente general, al que señaló de lavado de dinero, y obligó a buena parte de sus periodistas más críticos a irse al exilio.

“Seguimos vivos en la parte digital, pero nuestros periodistas trabajan casi clandestinos en Nicaragua”, dice a BBC Mundo una autoridad de La Prensa que tuvo que salir del país.

2. La respuesta de la comunidad internacional

La situación en Nicaragua ha llamado la atención de la comunidad internacional. Estados Unidos ha dicho que las de este domingo no son unas elecciones libresy ha sancionado a 28 funcionarios nicaragüenses, incluyendo a la vicepresidenta del país y esposa de Ortega, Rosario Murillo, junto a cuatro de sus hijos.

A esa condena se ha sumado Canadá y la Unión Europea y la OEA (Organización de Estados Americanos), que ya tiene una sesión programada para el 10 de noviembre para analizar la situación de Nicaragua.

Experto en negociar al filo del abismo, “Ortega está aislado internacionalmente y si bien es cierto que las sanciones económicas impuestas por varios países no han impactado directamente los préstamos del país con la comunidad internacional, pronto comenzarán a sentirse los efectos”, dice Vargas.

Opositores en el exilio

Getty Images
Además de detenidos, otros opositores han salido del país y hacen política desde fuera.

El Senado de Estados Unidos aprobó esta semana una ley, a la que han llamado Renacer, que está pensada para poner más presión a Ortega hasta que haya elecciones “libres y justas”.

“Con Ortega encarcelando a más de 150 presos políticos, incluidos prácticamente a todos los candidatos presidenciales de la oposición, no nos vamos a quedar de brazos cruzados mientras su régimen consolida una tercera dictadura en América Latina”, dijo el senador Bob Menéndez.

La ley, ahora en el despacho de Joe Biden para que sea firmada por el presidente, obliga a los representantes de Washington en los organismos internacionales a limitar el acceso a préstamos de Nicaragua.

Pero el punto más importante de la ley es el relacionado con la posible revisión del Tratado de Libre Comercio de Estados Unidos con Nicaragua, mediante el cual ingresan libre de aranceles o con tasas preferenciales el 60% de las exportaciones nicaragüenses a suelo estadounidense. El tratado tiene una cláusula sobre gobernabilidad y derechos humanos y eso piden revisar los legisladores.

“Si Estados Unidos pone a revisión ese tratado, sería catastrófico para la economía de Nicaragua y el fin de Ortega”, dice un economista nicaragüense que pide anonimato por miedo a represalias.

Ortega acusa a Estados Unidos de injerencia y de promover desde hace años un cambio de gobierno en el país.

Camisetas a favor de Ortega.

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Daniel Ortega alcanzará los 20 años en el poder al final del mandato que casi con seguridad ganará este domingo.

Pero ni la presión internacional de los últimos meses obligó a Nicaragua a permitir observación electoral nacional o internacional. En 2014, una reforma electoral aprobada por la mayoría de diputados leales a Ortega cambió el terminó de “observador” por “acompañante”. Y ningún organismo de peso como la OEA, Unión Europea o el Centro Carter estará observando las elecciones.

Ortega aseguró en junio que las sanciones no doblegarían a su administración y analistas opinan que, a pesar de aislar al país aún más, no provocarían un cambio de gobierno, como tampoco ha sucedido en Cuba y Venezuela.

3. Los efectos de la crisis en la calle

Con la bonanza económica impulsada por US$600 millones anuales en cooperación petrolera venezolana e inversión extranjera directa, Nicaragua mantuvo altos niveles de crecimiento económico hasta 2017. El país crecía a un promedio de 4%, según cifras del Banco Mundial (BM)

Debido a las protestas que paralizaron el país en 2018 y a los efectos de la pandemia del coronavirus en 2020, el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo casi 9%, según el Banco Mundial.

Mercado de Managua

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106.000 nicaragüenses se han ido del país desde 2018.

“La pobreza va en aumento ya que las principales fuentes de ingresos, los salarios y las entradas de las empresas familiares siguen estando afectadas”, dijo el BM.

Ortega y la vicepresidenta, su esposa Rosario Murillo, podrían usar las sanciones para justificar la contracción económica del país más grande de Centroamérica.

Algunos analistas creen que Ortega y Murillo buscarán negociar con sectores empresariales de peso para reactivar la economía, buscando un efecto estabilizador para su administración y normalizador de la sociedad como antes de 2018.

Hombre delante de una pancarta de la campaña de Ortega

Getty Images

Pero entre las recientes detenciones están las de los líderes del Consejo Superior de la Empresa Privada, Michael Healy Lacayo y Álvaro Vargas, quienes enfrentan cargos similares a los precandidatos presidenciales detenidos.

En medio de la crisis política, más de 106.000 nicaragüenses se han ido del país desde 2018, según cálculos de Naciones Unidas. Y en el último año, por la pandemia, la migración se ha acelerado.

En enero pasado, 595 nicaragüenses fueron detenidos en la frontera de Estados Unidos. En julio ya habían sido detenidos en los mismos puestos fronterizos 13.391 nicaragüenses, según cifras oficiales.

La salida de nicaragüenses influye en la economía. El Banco Central de Nicaragua proyecta que para el cierre de 2021 habrán ingresado al país en remesas US$2.000 millones, el 17% del Producto Interno Bruto (PIB), un gran incentivo para un país que, según las proyecciones, seguirá expulsando migrantes en los próximos años.


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